Proyectos de Paz

Proyecto de Paz Syria 2014

Al Presidente de Syria Bashar al-Assad,

2 de Marzo de 2014

Hace más de dos mil doscientos años el Rey Ashoka de la Antigua India envió misiones budistas de paz a varios países de Asia, Europa y África. Una de estas misiones llegó a Syria, donde prosperó durante 300 años, para luego desempeñar un rol fundamental en el desarrollo del Cristianismo primitivo. En la actualidad, la Espiritualidad Budista está comenzando a ejercer un similar liderazgo espiritual, guiando a los pueblos hacia la Autodeterminación y Libertad. Esta tarea tan singular está siendo conducida por el movimiento Maitriyana, el cual tengo el placer y la responsabilidad de liderar.

La interdependencia global es un marco de referencia que claramente conducirá a la humanidad hacia un nuevo tipo de civilización, donde los pueblos alcanzarán la paz, la equidad, el conocimiento y la armonía ecológica. Realmente es posible crear un mundo más fraternal que la civilización capitalista; pero es fundamental para ello tener un Compromiso absoluto con la lucha libertaria frente a la guerra, la hambruna, la ignorancia y la contaminación. Lamentablemente, los presidentes de los países no tienen este Propósito Supremo dentro de sus agendas económicas, por lo que descuidan e ignoran la búsqueda de felicidad de las personas.

Sin embargo, el mundo sobrevivirá a la inevitable caída de la civilización materialista si ofrece un Camino digno para que todos los seres humanos de la Tierra puedan vivir con bienestar. Mientras los gobiernos continúen invirtiendo en armamento, mientras existan personas que mueran de hambre, mientras haya analfabetismo y mientras exista contaminación, el movimiento Maitriyana será una fuerza crítica frente a los males del mundo.

Sólo la Espiritualidad puede salvar el mundo. Éste es uno de los Mandamientos del Maitriyana, pues nuestro movimiento muestra la Vía hacia la Reconciliación de las divisiones que atormentan a las naciones. Las heridas de la opresión sólo pueden cerrar con la Fuerza más poderosa del Universo: la Compasión. Si un país abre su corazón a la Sabiduría del Amor Espiritual puede convertirse en una potencia mundial.

La Espiritualidad Budista ha permitido que reyes tiranos y asesinos seriales -como Ashoka y Angulimala- se conviertan en personas justas, bondadosas y llenas de paz. De este modo, incluso si fuese cierto que usted ha cometido delitos de genocidio, como lo están acusando países poderosos, todavía tiene la oportunidad de cambiar y guiar a su pueblo hacia la Salvación: no es tarde aún. Nosotros estamos aquí para ayudarlo en esta tarea. Por ello, cuando USA ha intentado iniciar una guerra contra su país, nosotros hemos intervenido para que esto no suceda, lo cual nos ha costado sufrir persecución política y económica por este hecho.

La codicia, el odio y la ignorancia son mecanismos inconscientes que reprimen el desarrollo de la civilización dhármica venidera. El problema del mundo no es el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, porque esto es algo inevitable. El verdadero desafío radica en vivir en Libertad y Paz, y un gobierno no necesita ser una potencia económica o armamentística para ofrecer estos valores a su nación. Lo que es necesario es tener un Compromiso Espiritual para seguir la Sabiduría práctica de los grandes Seres Despiertos. Éste es el Camino hacia el Desarrollo, la Paz, la Salvación y Evolución de la humanidad.

Aunque los gobiernos con las economías más poderosas no tienen a la armonía global como su principal Propósito, creo que si Syria emprende la Vía de la Paz puede llegar a convertirse en un ejemplo para toda la humanidad. La solución al conflicto no provendrá de ninguna guerra, sino de una conversión espiritual al pacifismo. Un ejemplo de esto puede ser la eliminación de las fuerzas armadas, y la correspondiente redistribución de esos gastos hacia la Salud, Educación y Seguridad del pueblo. Así es como gobierna un líder sabio: con rectitud ética. Su pueblo no necesita de ejércitos, necesita hermandad, cariño y bondad para poder superar las situaciones dramáticas que padece.

Como Maestro Espiritual, mi dedicación hacia la Paz es absoluta, y humildemente espero que los líderes políticos del mundo comiencen a escuchar a aquellos que pueden aportar armonía y sabiduría. Por favor recuerde que no existen las soluciones militares. Pero resolver el conflicto implica encontrar una solución pacífica que proviene del coraje y la valentía que muy pocos seres humanos poseen. Los gobiernos deben tener el deber de buscar el bienestar del pueblo, tanto dentro del país como fuera. Por ello, sin diálogo con los países vecinos esto será imposible.

Concordantemente, el Maitriyana presenta formalmente un «Proyecto de Paz para la Syria del Futuro». Los principios generales de este Proyecto de Paz son el diálogo y la Reconciliación (Maitri) con el fin de resolver la división y defender la integridad de su nación.

  1. En la Syria del Futuro debe haber un lugar para todos los seres humanos, respetando su nivel económico, su etnia y su tipo de religión.
  2. En la Syria del Futuro todo grupo de Syria, sea mayoritario o minoritario, debe estar involucrado en la refundación de una nueva Constitución que esté a la Vanguardia de la defensa de los derechos humanos.
  3. En la Syria del Futuro no deberán existir vínculos con grupos extremistas que promueven la violencia, por lo que todo gobernante debe estar en contra tanto del terrorismo como de la opresión del Estado.
  4. En la Syria del Futuro debería existir una gran presencia de embajadas de los países limítrofes con el fin de que ellos realicen ayuda humanitaria y simultáneamente chequeen que no hayan violaciones a los Derechos Humanos. Esta cooperación permitirá una pronta reconstrucción del país. Al mismo tiempo, Syria debería mantener relaciones fuertes con organizaciones humanitarias de todo el mundo con el objetivo de recaudar fondos para paliar la pobreza y otros males.
  5. En la Syria del Futuro no debería existir ningún ejército, sino una fuerza de defensa del ciudadano, redistribuyéndose los gastos militares hacia la Educación y la Salud.
  6. En la Syria del Futuro no deben existir armamentos químicos, biológicos o nucleares.
  7. En la Syria del Futuro se solicitará la guía de pensadores y grandes maestros con el fin de mantener una rectitud ejemplar ante el mundo, organizando un período de reconstrucción y crecimiento de la sociedad.

Este «Proyecto de Paz para la Syria del Futuro» es una intervención espiritual que realiza el Maitriyana con el fin de poner fin a la violencia. No se trata de una Utopía, sino de un plan que puede ser aplicado en el aquí y ahora, sólo necesitándose de coraje y valentía para hacerlo. La Paz debe ser un valor promovido por toda la comunidad internacional. Por ello, no podemos permanecer pasivos ante violaciones a los derechos humanos. La Espiritualidad Budista -junto con el Cristianismo- se encuentra al frente de la ayuda humanitaria a nivel global, por lo que Syria va a tener nuestra solidaridad y cooperación. Sólo la búsqueda de intereses políticos globales, como la paz, la justicia social, la educación y la ecología, pueden poner fin a los conflictos. El Maitriyana respeta plenamente la Autodeterminación y Libertad del pueblo de Syria, comprendiendo a estos valores como esencialmente espirituales, y no como un posicionamiento aversivo frente a la ayuda e intervención extranjera. En un mundo esencialmente interconectado en realidad es una ilusión la diferencia entre lo local y lo extranjero. De este modo, el problema que sufre Syria es un problema para toda la humanidad, y viceversa. Sin embargo, el Maitriyana coincide en que se debe sospechar de la legitimidad de la ONU, cuyo comportamiento siempre ha ido en contra de la rectitud ética.

Sr. Presidente, le ruego que utilice la sabiduría del Maitriyana, cuyo pensamiento libertario es una de las contribuciones espirituales más importantes de la historia. Personalmente, no utilizo a la oración, pero estoy constantemente meditando sobre cómo puedo ayudar en la construcción de un mundo mejor. Ojalá Syria pueda recibir a una delegación budista de Paz tal como lo hizo hace dos mil doscientos años. Aprovecho la ocasión para comentarle que hoy nuestro humilde Templo se ha reunido para meditar y enviar nuestra energía espiritual al querido pueblo de Syria.

Siempre con espíritu de Reconciliación,

S.E. Maestro Maitreya

Proyecto de Paz India 2014

Al Sr Presidente de India, 17 de Junio de 2014,

Hace más de dos mil doscientos años un antiguo maestro espiritual de la India revolucionó el mundo con su mensaje de Amor Espiritual, igualdad y fraternidad. Pero en la actualidad parece que todavía su mensaje de Paz no se ha propagado a lo largo de toda la India, donde existen frecuentemente casos de violaciones y asesinatos a niñas y mujeres. Pero lo más preocupante es que detrás de estos sucesos hay algo macabro, que es la discriminación hacia un pueblo que es considerado intocable y que sufre el peor tipo de opresión. De este modo, es momento de que la India vuelva a dejarse inspirar por un liderazgo espiritual muy similar al que realizó Siddharta Gautama. La Espiritualidad Maitriyana tiene ese Propósito (Dharma). Pero para esto el gobierno de la India debe contribuir a generar un clima de Autodeterminación y Libertad, no-interfiriendo con el flujo creativo y evolutivo del pueblo. La Espiritualidad es el marco que conducirá a la India hacia una nueva civilización pacífica, justa, culta y ecológica. Es posible solucionar el problema social que padece India, pero es imprescindible que el gobierno de la India tenga una voluntad fundamental para luchar contra la discriminación y el sistema de castas. Aunque la constitución de la India está en contra de este sistema injusto, todavía siguen ocurriendo sucesos que no deberían suceder. Esto significa que no es suficiente todo lo que se hizo antes, siendo necesario continuar tomando medidas revolucionarias tendientes al bienestar de todas las personas, que es definitivamente lo único que puede asegurar la supervivencia de la humanidad. Mientras los gobiernos continúen permitiendo la existencia del sistema de castas seguirá habiendo opresión, alienación, violación y explotación de determinadas poblaciones, las cuales merecen que se les respeten sus derechos humanos básicos. La Espiritualidad Maitriyana es una fuerza contracultural que no avalará la presencia del sistema clasista, el cual es uno de los principales males del mundo. De hecho, el Maitriyana es una Vía de Reconciliación que supera todo tipo de división, por lo que el sistema de castas es un contrasentido fundamental para nuestra visión sabia y compasiva. India no podrá ser una potencia mundial si no asume estos valores espirituales que son contrarios a la segregación. El Rey Ashoka entendió esto perfectamente y convirtió a la India en un reino pacífico, justo, culto y ecológico. De este modo, es completamente factible eliminar el sistema de castas, el cual representa un delito de lesa humanidad. India puede cambiar, pero necesita la ayuda de su gobierno y también la guía desinteresada de la Espiritualidad Budista, tal como ocurrió hace más de dos mil años. Por ello, el Maitriyana presenta un Proyecto de Paz para la India del Futuro con el fin de ayudar al pueblo indio a conseguir esta tarea difícil que representa la Igualdad y la Libertad, superando los venenos de la mente que son la codicia, el odio y la inconsciencia.

El desarrollo de la civilización dhármica venidera implica que la India del Futuro no deberá anhelar ser una potencia económica o armamentística, sino una potencia espiritual, es decir, un país superdesarrollado por los valores de la paz. La gran nación de la India históricamente ha seguido la sabiduría práctica de los grandes Seres Despiertos (Buddhas), por lo que el Maitriyana no es un mero movimiento con ideas utópicas: estamos mostrando cómo lograr la Paz, la armonía y la Evolución de la humanidad en el aquí y ahora. Éste es nuestro principal Propósito (Dharma): la Salvación del mundo. Si la India vuelve a escuchar las enseñanzas de los maestros espirituales podrá volver a ser un ejemplo ético para todos los pueblos. La solución al problema de las castas no provendrá de ningún desarrollo económico, sino de una conversión espiritual de la sociedad. Si India no logra la paz dentro de su propia frontera, será imposible entonces llegar a la paz con el pueblo vecino de Paquistán, lo cual implica que si no hay una transformación espiritual de la sociedad es muy probable que India y Paquistán entren en una guerra nuclear. Así, le suplicamos al gobierno de la India que lidere a su pueblo con sabiduría y no con burocracia. El pueblo de la India necesita rectitud ética y no únicamente la creación de puestos de trabajo.

La Espiritualidad Budista, desde hace dos mil seiscientos años, es la encarnación de la hermandad y la  bondad en el mundo, mostrando que se puede superar cualquier situación dramática a través de la fuerza del Amor compasivo y la Sabiduría ecuánime. El Maitriyana continúa con esta dedicación hacia la Paz Mundial, esperando con humildad que el mundo deje de ser un lugar donde ya nadie escucha. Pero resolver el enorme problema del sistema de castas implica que los políticos desarrollen coraje y valentía, asumiendo el deber supremo de buscar el bienestar verdadero de todo el pueblo. Por ello, sin diálogo con maestros espirituales esto será imposible.

Concordantemente, el Maitriyana presenta formalmente un Proyecto de Paz para la India del Futuro. El principio general de este Proyecto de Paz es el espíritu de Reconciliación (Maitri) que tiene como finalidad evanescer el sistema de castas y defender el cumplimiento de los derechos humanos, tanto en la relación con su propio pueblo como en el vínculo con pueblos vecinos. A continuación se enumera una serie de condiciones que el Maitriyana recomienda:

  1. En la India del Futuro debe estar completamente prohibido el sistema de castas, respetando a todos los seres humanos independientemente de su nivel económico, cultural o tipo de religión.
  2. En la India del Futuro se deberá cumplir aquello que señala su Constitución, pero al mismo tiempo se deberá considerar que el sistema de castas es un delito de traición contra el bienestar de la nación de la India.
  3. En la India del Futuro aquellos individuos que tengan antecedentes de racismo o discriminación hacia alguna casta no podrán formar parte de organismos de bien público como la policía, el ejército y el gobierno. La única posibilidad es que realicen un proceso de rehabilitación espiritual bajo la guía de un maestro espiritual.
  4. En la India del Futuro debería existir una supervisión de organismos internacionales que analicen si continúan existiendo violaciones a los Derechos Humanos.
  5. En la India del Futuro debería existir la firma de un acuerdo de paz con la nación vecina de Paquistán, acordando no sólo la prohibición total del uso de armas de destrucción masiva, sino también la negativa a resolver cualquier disputa por medios militares. Esto implica que cualquier conflicto entre ambos países se deberá resolver únicamente en tribunales internacionales.
  6. En la India del Futuro se deberán destruir todo tipo de armamentos nucleares, acordándose con pueblos vecinos la negativa a construir armamentos químicos o biológicos.
  7. En la India del Futuro se solicitará la guía de maestros espirituales de las distintas tradiciones que han iluminado a este hermoso pueblo durante miles de años. Esto tendrá la finalidad de mantener el comportamiento recto, iniciando así un período de evolución de toda la sociedad.

Este Proyecto de Paz para la India del Futuro es una intervención espiritual que realiza el Maitriyana con el Propósito (Dharma) de poner fin a la violencia estructural que está sufriendo la sociedad de la India, donde el sistema de castas continúa siendo enormemente fuerte. Esto produce que existan violaciones y asesinatos contra castas oprimidas, lo cual es algo que rompe nuestro corazón y que no podemos permitir. El Maitriyana, junto con catolicismo jesuita, se encuentra liderando un trabajo de Paz Mundial, por lo que India tendrá nuestra ayuda para recuperar sus valores espirituales dentro de toda la sociedad. El primer paso de esta guía espiritual es el siguiente: es necesario eliminar el sistema de castas ahora mismo. No podemos perder más vidas. Aunque no vivo en India, como ciudadano del mundo siento la muerte de ciudadanos de este país como la muerte de mis propios hermanos.

Siddharta Gautama renunció tanto al sistema de casta como a la religión metafísica que la justificaba, oponiéndose a este cruel mecanismo que regía la India del pasado y que todavía tiene vestigios en el presente. El Camino de la Espiritualidad Budista fue entonces una Vía alternativa al sistema opresor de la cultura de castas, estableciendo en el mundo una comuna (sangha) capaz de dar un ejemplo ético y trabajar en pos del objetivo supremo de la Libertad y el Despertar de todos los seres. El estilo de vida del Desapego es una demostración de la renuncia al sistema de castas, siendo la senda de una sabiduría compasiva que construye un mundo mejor y libre de la poderosa opresión que genera el sistema de castas. El Maitriyana trabaja a favor de la Libertad global, demostrando que los maestros espirituales son la demostración viviente de la veracidad del pacifismo. En definitiva, la Espiritualidad Budista siempre ha sido el faro de esperanza para los pueblos oprimidos del mundo, enseñándoles que es posible cambiar cualquier tendencia determinista en la historia. Siddharta Gautama, como todo revolucionario, fue siempre contra la corriente, estableciendo un Camino de Liberación para toda la humanidad al enseñar que es posible construir un mundo mejor en el aquí y ahora. La revolución socialista budista es una fuerza pacifista que busca establecer un nuevo orden carente de toda hipocresía, por lo que se enseñan prácticas contemplativas y éticas capaces de transformar constantemente el mundo interior y exterior. A diferencia de los regímenes totalitarios, viciados de violencia y corrupción, la Espiritualidad Budista no considera que se pueda imponer un nuevo orden. De hecho, esto es contradictorio con respecto a la Libertad esencial del ser humano. Así, los pueblos deben ser los que decidan si quieren el cambio o no. El trabajo de los políticos es entonces plantear la posibilidad y esperar. Pero se necesitan maestros espirituales para apoyar prácticas de bondad en el mundo. Estos son los sujetos más revolucionarios de la historia: los Seres Libres e Iluminados, y ellos han enseñado que el Camino hacia la Tierra Pura es renunciar a las armas, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación. La Espiritualidad Budista es entonces el Camino más extraordinario para la transformación social, demostrando que el pacifismo y la renuncia al sistema de castas son fundamentales para abolir la violencia y la opresión. El Maitriyana ayuda a ir más allá de los enfoques limitados que proveen las culturas y castas, enseñando que un Ser Despierto (Buddha) es un ciudadano del mundo y no alguien identificado a un país determinado o a una estructura de poder. A partir de las enseñanzas transmitidas por Siddharta Gautama, la Espiritualidad Budista se posiciona como un movimiento crítico y nunca conformista con el status quo, estando en contra de la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación. Al recibir el fuego revolucionario del Ser Despierto (Buddha), el Maitriyana porta la antorcha de la lucha no-violenta por la Salvación de mundo, por lo que se diferencia de la usual postura religiosa asociada al nacionalismo, los estereotipos y la justificación del conflicto armado. Siddharta Gautama tuvo una visión radical acerca de cómo crear una sociedad pluralista, sin castas ni nacionalismo, mostrando que la Espiritualidad es una actitud con la que se hacen cosas aquí en el mundo y no una mera forma de ir al cielo. El Maitriyana es una contracultura revolucionaria que enseña que el Despertar es precisamente el abandono crítico del egocentrismo, dualismo y consumismo. Por lo tanto, la Espiritualidad Budista está profundamente comprometida con la autorrealización, la Verdad y la Cura (Nirvana) de los males que sufre toda la sociedad. Criticar el status quo, como el sistema armamentista o el sistema de castas, requiere del coraje y la valentía que muy pocos poseen, pero también requiere fe profunda en que es posible salvar el mundo. Esta fe redentora, revolucionaria o incluso mesiánica ha estado presente por siempre dentro del Propósito (Dharma) transmitido por Siddharta Gautama. Así que los maestros espirituales dudan mucho sobre la veracidad de los gobiernos, pero nunca dudan acerca de si es posible crear un mundo mejor.

El Maitriyana intenta abrir los ojos de toda la humanidad, por lo que su mensaje es de gran importancia para el porvenir del mundo: no habrá supervivencia de la sociedad si continúa la opresión del sistema de castas, el racismo, el sexismo y la indigencia. Al  igual que Gautama renunció al poder mundano y dedicó su vida al bienestar de todo el pueblo, el Maitriyana tiene una visión radical que muestra que un simple ser humano puede contribuir a la paz mundial, pues despertar produce una marca irreversible en el mundo. La Espiritualidad Budista ayuda a que las personas dejen de esconderse en distracciones mundanas, como las ilusiones egoístas del placer o la riqueza personal, para así poder convertirse en una fuerza de paz en el mundo. Sin embargo, predicar contra la guerra, tal como lo hizo Gautama hace 2600 años, no es una tarea fácil o confortable, pues requiere ir contra la corriente. Así es que la India del Futuro debe salir de cualquier posición cómoda y esforzarse genuinamente por la paz.

Como maestro espiritual, estoy a disposición del gobierno de la India para instruirlo, estimularlo y aconsejarlo, informándole sobre qué tipo de acciones éticas desencadenará en la Paz. Estoy dispuesto a dar mi vida por el Proyecto de la Paz, así que puede aprovechar nuestra guía espiritual incondicional. El Maitriyana es una renuncia a la civilización capitalista motivada por la codicia, el odio y el engaño, proponiéndonos con valentía la creación de un mundo mejor guiado por las enseñanzas de Siddharta Gautama, quien fue la persona más trabajadora de la historia al dedicar todo su tiempo y energía en ayudar al prójimo. La Espiritualidad Budista de Gautama revolucionó el orden social de la Antigua India porque abandonó completamente el sistema de castas. Este es el fundamento histórico del Proyecto de Paz que realiza el Maitriyana para la India del Futuro. Notablemente, Gautama estuvo en contra del sistema de castas, tratando a todos por igual, incluso a los reyes de su época. Así, el Budismo de la India floreció como una fuerza espiritual en contra de la guerra y la injusticia social, denunciando tanto la opresión del sistema de castas como la tiranía de los ritos supersticiosos. Abogar por la igualdad y emancipación de todos los seres humanos siempre ha sido el deber supremo de la Espiritualidad Budista.

Durante todos los períodos de la historia, la sociedad ha sido influenciada por una minoría progresista que ha influenciado a las grandes masas populares según las distintas circunstancias. Los maestros espirituales somos herederos y continuadores de la revolución de Siddharta Gautama, porque nuestra aspiración suprema es el bienestar y la evolución de la humanidad. La Espiritualidad Budista encarna el polo de la Libertad, por lo que nuestro Deseo es siempre pugnar por la justicia social. El Maitriyana es la síntesis de todas las múltiples tendencias progresistas de la historia, depurándonos de los errores, contradicciones y deficiencias de los movimientos del pasado. Nuestro más allá, nuestra eternidad, es superar todas las barreras y conquistar la Paz mundial, sabiendo impulsar el progreso permanente de los pueblos al reconducirlos hacia la justicia y la libertad. En esta época que marca el fin de una civilización, los Seres Libres e Iluminados establecemos un programa de acción sobre la base y el objetivo del Despertar de toda la sociedad, por lo que el símbolo supremo de nuestra militancia es la lucha emancipadora. Obviamente, el Maitriyana como movimiento psicológico y filosófico es mucho más, pero como movimiento metapolítico, revolucionario y ecuménico, encarna la aceleración de la madurez espiritual que caracteriza a la realización de las posibilidades progresistas de una época dada.

Sr. Presidente, por favor permita ser guiado por la sabiduría compasiva de la Espiritualidad Budista, pues le aseguro que lo único que desea el Maitriyana es el Despertar de su pueblo. Estamos en el punto cúlmine de la historia, y depende de nosotros construir un mundo mejor o dejar que la humanidad se autodestruya. Ojalá India pueda volver a un liderazgo budista, tal como lo hizo el Rey Ashoka hace más de dos mil años.

Siempre con espíritu de Reconciliación (Maitri),

Maestro Maitreya

Proyecto de Paz Israel-Palestina

25 de Julio de 2014

Estimado Pueblo de Israel y Palestina,

Los saludo con tristeza por los cientos de asesinatos que están produciéndose diariamente en Gaza. Sea civil o militar, toda vida asesinada representa un daño enorme a toda la humanidad.

Nuestro movimiento espiritual llamado Maitriyana propone una iniciativa no sólo para poner fin al conflicto en la Franja de Gaza, sino también para construir un nuevo país donde pueda prosperar la paz, la justicia, la educación y la armonía entre los israelíes y palestinos. Esto implica cesar con la codicia, el odio y la ignorancia, para dar lugar al Camino del Amor y la Reconciliación.

El Maitriyana propone urgentemente este cese al conflicto para dar inicio a la apertura de una nueva unidad de los dos pueblos. Esta propuesta se produce en el marco de los esfuerzos diplomáticos de la Indian Buddhist Federation para obtener un cese de las hostilidades y lograr así el inicio de un nuevo país. Esto significa que esta crisis es una verdadera oportunidad de cambio. Obtener una tregua no producirá la Cura de los males de la sociedad, por lo que es necesario pensar en un verdadero plan estratégico de Unidad Internacional.

Esta dramática intervención del Maitriyana es una invocación para detener la guerra en Tierra Santa. Lamentablemente, no sirve con sólo rezar por la paz, también hay que hacer frente a los trágicos eventos con la acciones iluminadas por la sabiduría compasiva. Sólo acciones impulsadas por el Amor Espiritual pueden construir la paz en el mundo. Así, el Maitriyana recuerda que su iniciativa no es reunir a grandes personajes para simplemente rezar, sino que se está proponiendo reunir a ambos pueblos (Israel y Palestina) dentro de una Nueva Nación. Aunque pueda parecer que tal encuentro es una Utopía, el Maitriyana invoca el don de la paz mundial y escucha la llamada del Cosmos para evanescer el espiral de codicia, odio e ignorancia a través del altruismo, el diálogo y la reconciliación. El Maitriyana exhorta a Israel y Palestina a crear un nuevo país políticamente responsable y supervisado internacionalmente por

organismos de derechos humanos, reorientando sus presupuestos y esfuerzos para conseguir la paz y el bienestar de todos sus ciudadanos. Cuando su pueblo invoca a Dios y le pide ayuda, también debe estar abierto a aprender la paz, permitiendo ser guiado hacia la armonía. La Espiritualidad tiene el don de abrir los ojos, las mentes y los corazones de los pueblos, enseñándoles a tener coraje para luchar pacíficamente contra la guerra, la pobreza, el analfabetismo y la contaminación. Una humanidad que sea indiferente ante estos cuatro males no sólo no merece ser el Pueblo Elegido sino también no merece sobrevivir.

El Maitriyana no apela a que Israel y Palestina detengan su ofensiva únicamente por la presión internacional; el Maitriyana apela que los pueblos frenen el conflicto tras comprender que la vida del prójimo es más importante que cualquier territorio. Si esta escalada de violencia no se detiene esto comenzará a contagiar a todo el mundo. Los cientos de muertos y los miles de heridos son una prueba de que tienen una predisposición a la autodestrucción. De modo que nuestro movimiento espiritual les solicita que por favor piensen en los niños, pues ellos son el futuro de la humanidad en el aquí y ahora. Si realmente existe un Cielo, la mirada de un niño y su sonrisa pura es un vistazo de dicho Reino de los Cielos. ¿Acaso no entienden que la Tierra es el Edén? ¿Acaso no entienden que atacar al prójimo, incluso aunque sea en defensa propia, es una ofensa contra su propio Dios? Recientemente el Premier Netanyahu dijo que ninguna presión internacional puede impedir a su país operar con toda la fuerza en contra de una organización terrorista que llama a su destrucción. Si esto es verdad, me pregunto si el pueblo de Israel y Palestina están dispuestos a poner un cese al fuego si reciben el llamado de su propio Dios, el cual es una forma de Amor y Reconciliación. Por ello, dado que el Maitriyana es esencialmente el principal defensor de estos valores espirituales, se ofrece como mediador para buscar la paz a través de un acuerdo internacional.

Frente a la emergencia humanitaria creciente en la Franja de Gaza, el Maitriyana propone frenar inmediatamente los bombardeos entre ambos ejércitos, reorientando sus presupuestos bélicos hacia la reconstrucción de instalaciones hospitalarias y educativas que han sido dañadas o destruidas por los bombardeos. También se solicita al pueblo de Israel que cada habitante done un plato de comida diaria para ayudar a los miles de refugiados cuyas viviendas han sido destruidas. Al mismo tiempo, el Maitriyana considera que urgentemente debe proveerse tratamiento psicológico y espiritual para toda la población. Para ello, la ONU deberá coordinar la implementación de dichas políticas en ambos bandos. Pero un gobierno de Reconciliación entre Israel y Palestina resulta indispensable para evitar futuros enfrentamientos, puesto que incluso la creación de un Estado Palestino no traerá paz a la región. El Maitriyana no sólo pide un cese del conflicto sino que también llama a la comunidad internacional a ayudar en la creación de un nuevo Estado de Unidad llamado «Tierra Santa», donde israelíes y palestinos podrán convivir como ciudadanos de una misma nación. Es más urgente que nunca encontrar un nuevo suelo de unidad para lograr un retorno a la paz y a un acuerdo de reconciliación. El Maitriyana reitera además su llamado a ambos pueblos para que muestren la máxima concordancia con sus propias religiones, las cuales poseen una sabiduría compasiva que puede guiarlos nuevamente hacia el encuentro de lo divino. No es posible que las mujeres y niños paguen con sus vidas el precio del conflicto, por lo que la única preocupación del Maitriyana es el bienestar de todos los pueblos. Es una vergüenza para los Profetas y Maestros de la historia de la humanidad que el gobierno de un país diga que no tiene pensado un alto al fuego o que la paz no está ni siquiera en la agenda. Esto representa una traición a todas las enseñanzas espirituales. Ojalá los líderes mundiales vuelvan a los libros sagrados y escuchen la voz de aquellos que han autosacrificado sus vidas en pos de la paz. No es suficiente intentar rebajar la tensión, hay que transmitir el mensaje de que sin Reconciliación y Unidad no hay un futuro posible. Ojalá Israel comprenda que la Liberación del pueblo palestino es lo mejor para Israel, y ojalá Palestina comprenda que el Bienestar del pueblo israelí es lo mejor para Palestina. Ambos son hermanos, dedos de una misma mano.

El Maitriyana, en su función protectora del mundo, es un portavoz de paz para ayudar a las familias que ven el amanecer con las muertes de sus niños. Los gobiernos deben entender que no hay solución militar para ningún conflicto. Es una contradicción, y la muerte de poblaciones civiles no es más que la comprobación de acciones perversas. El terrorismo no es nada más que un acto de guerra, y todos los países que han estado en guerra han sabido negociar para lograr la paz. Debido a que el Maitriyana es un movimiento pacifista libertario tiene la habilidad de no quedarse sentado mirando mientras el mundo se destruye, siendo una voz profética de esperanza frente a las sirenas de la destrucción que provocan miedo y pánico en toda la sociedad. Sin embargo, esto no implica que nuestro movimiento de Espiritualidad Reconciliatoria no mantenga una voz crítica frente a los males del mundo, por lo que condenamos explícita y duramente tanto el Fundamentalismo Islámico como el Fundamentalismo Judío. El único Fundamentalismo válido es el de la compasión. El Maitriyana pide a los presidentes de Israel y Palestina que ofrezcan protección real a sus pueblos, lo cual implica abandonar las armas, pues la verdadera protección proviene de querer restaurar la paz y la serenidad tanto en el mundo interior como exterior de cada persona. Así, nuestro movimiento está en contra de la agresión brutal que suelen realizar los gobiernos pro-militares. Transportando la llama de la sabiduría compasiva de los Profetas y Maestros del pasado, el Maitriyana buscar crear un Estado de Unidad entre Israel y Palestina, firmando un tratado de paz y reconciliación para unir a ambos pueblos dentro de la Tierra Santa. Esto implica detener las agresiones barbáricas que están causando una catástrofe humana en la Franja de Gaza.

Ante la muerte de niños, jóvenes y mujeres, el Maitriyana convoca a Israel y Palestina a formar un gobierno de Unidad Internacional entre ambos pueblos. Sólo así esta crisis podrá ser superada y convertida en una oportunidad de cambio y evolución espiritual. Los Seres Libres e Iluminados enseñan que todo conflicto es una fuente potencial para lograr un nuevo orden de paz y armonía. Los espantosos crímenes de guerra, como son la muerte de niños, deben ser transformados en dolores de parto de una nueva nación de fraternidad y camaradería. Ésta es la misión socialmente comprometida del Maitriyana como organización internacional de entrenamiento para la Reconciliación y Liberación de los pueblos. La finalidad del encuentro entre israelíes y palestinos es prepararse para una concienzuda y eterna campaña en favor de la Bondad en el mundo, preparándose para superar todos los conflictos que suelen presentarse en la vida cotidiana de la sociedad. Sólo así las ramas militares podrán dejar de ejercer su predominio sobre los gobiernos mundiales, ampliando el radio de la Paz hasta que incluya cada punto sobre la Tierra. En este sentido, el proyecto para una nueva Autoridad Internacional de Tierra Santa apunta a instalar una paz inmediata, pero también a intervenir inmediatamente sobre la peligrosa escalada de violencia y destrucción que se registran en otras regiones, como por ejemplo Ucrania. Como el proceso de paz entre Israel y Palestina parece estar paralizado y muerto, el Maitriyana organiza un Proyecto de Paz sin precedentes en la historia, buscando reunir a los gobiernos de ambas naciones en la creación de un nuevo Estado cuyo Propósito común sea la armonía y la justicia. El Maitriyana es un Camino de Reconciliación que ayuda a los pueblos a unirse en lugar de dividirse lanzando un llamado que recuerda que es necesario tener coraje y valentía para hacer el bien en lugar del mal. Esta invocación por la Paz es una crítica radical contra toda forma de guerra.

El Maitriyana propone la creación de un Estado llamado «Tierra Santa» en el cual los pueblos judío, cristiano y musulmán puedan convivir juntos. Este Proyecto de Paz es verdaderamente histórico, poseyendo gran sabiduría y compasión, pues proviene de la misma acción que realizó Siddharta Gautama hace dos mil seiscientos años, cuando enseñó que la paz es una necesidad para la supervivencia del ser humano, requiriendo de un enorme sacrificio y compromiso. Dado que la creación de un Estado soberano e independiente para Palestina no conducirá a la paz y la Libertad entre ambos pueblos, el Maitriyana aspira a construir una paz verdadera enseñando que ésta proviene del bienestar del prójimo. De esta manera, el Maitriyana muestra que Israel y Palestina tienen necesidad de dejar de percibirse como enemigos y comenzar a reconocerse mutuamente como viejos hermanos y socios para la paz. El Proyecto de Paz para la creación del Estado israelí-palestino de Tierra Santa significa haber encontrado un espacio para recrear el Reino de los Cielos, viviendo en un clima de confianza que sólo existe en la fe del devoto hacia su Dios. Esto posiciona a los valores de la Espiritualidad Reconciliadora como actor principal en el proceso de paz del Medio Oriente, enseñando que la fraternidad es una condición indispensable para llegar a una nueva etapa en la historia de la humanidad. Este proyecto entre distintas culturas y religiones responde al deseo ardiente de todos aquellos que sueñan y trabajan por un mundo donde todos puedan vivir en paz y justicia, como hermanos y no como enemigos. Esta sabiduría compasiva es la guía que ofrece el Ser Libre e Iluminado al mundo. La superación del conflicto y el arribo de la paz no son algo imposible, sólo implica derrumbar los muros de la codicia, el odio y el engaño, haciendo triunfar el amor, la amistad y el conocimiento. Por lo tanto, el Maitriyana pide fervientemente a Israel y Palestina que no renuncien a su responsabilidad de alcanzar la Reconciliación y convertirse en hermanos. La creación de un Nuevo Estado interreligioso es uno de los proyectos esenciales del Camino Ecuménico del Maitriyana, invocando a la contemplación como forma de superar toda división. El Nuevo Estado de Tierra Santa debe ser una muestra de generosidad de los pueblos judíos, cristianos y musulmanes hacia la Creación, pidiendo perdón por el sufrimiento causado e invocando a la fuerza de la Paz como forma de llegar a la Liberación. Todo maestro espiritual verdadero sabe que la Vía Única para la Salvación del mundo es asumir valores pacifistas, interviniendo de manera efectiva en pos del bienestar de la gente. Sólo así podrá crecer el árbol de olivo plantado frente a la Casina de Pío IV.

Luego del infierno del Holocausto, la constitución del Estado de Israel partió con una declaración de la independencia sumamente inspiradora, expresando un compromiso a desarrollar el país en beneficio de todo su pueblo, fundándose en los principios espirituales de la Paz, la Justicia y la Libertad. El Estado de Israel, en su documento fundacional, aceptaba ser guiado por las visiones de los antiguos profetas, al mismo tiempo que concedía los derechos de igualdad social y política a todos los ciudadanos sin hacer diferencia de su sexo, raza o religión. Los fundadores del Estado de Israel se comprometieron no sólo a asegurar la libertad religiosa y cultural, sino que anunciaron la búsqueda de la paz y la armonía con todos los países y pueblos vecinos. Ésta declaración de la independencia fue concordante con la posición de Pueblo Elegido por Dios, pero estas promesas se incumplieron, y el conflicto bélico actual es una evidencia de ello. La ocupación y dominación sobre el pueblo palestino destruyó la visión utópica de esa declaración de independencia del Estado israelí, pues se soslayaron los derechos fundamentales de una nación. Pese a una historia de sufrimiento y persecución despiadada contra el pueblo judío, el Estado de Israel se mantuvo indiferente ante los derechos y sufrimientos del pueblo palestino, llegando incluso a pensar que hay una posibilidad de fin ideológico o bélico para el conflicto. Sin embargo, esto es una ilusión. El Maitriyana demuestra que sólo un fin pragmático y humanitario podrá concluir la lucha entre ambos pueblos, y precisamente el Proyecto de Paz para Tierra Santa es una idea basada en la paz, la justicia social, la educación y la ecología, los cuales son valores que pueden curar los males del mundo. La Espiritualidad Reconciliadora muestra que el futuro de Israel dentro de la comunidad internacional debe ser cumplir con su Declaración de la Independencia, siguiendo la promesa de sus padres fundadores y reconciliándose con sus pueblos vecinos y hermanos. El Maitriyana enseña que no hay solución militar para el conflicto entre israelíes y palestinos, pues la única solución ética y estratégica es la Unidad, la cual es algo inevitable si los seres humanos desean sobrevivir y evolucionar, no dilapidando al planeta Tierra. Aunque esta visión utópica es el futuro del ser humano, ciertamente no se puede esperar más, y hay que crearla en el aquí y ahora, pues cientos de niños están muriendo por esta falta de rapidez evolutiva de los países del Medio Oriente. A pesar de que el Maitriyana es una Espiritualidad, indudablemente tiene un lado político revolucionario, que es el arte del compromiso social, trascendiendo los límites de la civilización contemporánea para hacer que la humanidad logre la Ascensión a un nivel de vida lo más evolucionado posible. La meditación es el arte de la imaginación de un mundo mejor, estando libre de los límites impuestos por la palabra, al mismo tiempo que autorrealiza la naturaleza espiritual del ser humano. Por ello, la Espiritualidad tiene el poder de atravesar todas las fronteras y divisiones, llevando el corazón y la mente del pueblo israelí y palestino hacia la esfera de un mundo nuevo y mejor.

Aunque en política suelen existir jerarquías de poder, la voz principal siempre es la del pueblo, y éste desea la paz. Por lo tanto, los gobiernos simplemente deben acompañar y dejar de oponerse a este Propósito. El arte de la Espiritualidad es justamente no tolerar el estatus quo, teniendo el coraje de elegir la dirección hacia un destino hacia el cual existe resistencia por parte del Poder. Esta meta es la paz, la cual no se relaciona absolutamente en nada con la política tradicional. En este sentido, el Maitriyana es una forma de hacer metapolítica. Los grandes Seres Libres e Iluminados tienen una visión estratégica, sabiendo qué es lo que desea el ser humano y a dónde va, teniendo el coraje de hacer realmente algo por un mundo mejor.

El maestro espiritual enseña que la violencia sólo empeora las situaciones conflictivas, pues la violencia no es capaz de eliminar la violencia, la cual sólo puede desaparecer con la práctica del Amor, tal y como enseñaron Gautama y Jesús. Cuando se escucha profundamente el sufrimiento del prójimo acontece una comunicación amable que puede ayudar a eliminar los venenos de la codicia, el odio y la ignorancia, los cuales son la base de la violencia en el mundo. Sólo una mente patológica puede pensar que la guerra y la opresión pueden disminuir el nivel de odio y violencia en los pueblos, pues en realidad producen el efecto contrario. Intentar destruir al enemigo nunca termina correcta y completamente con el conflicto, convirtiendo la defensa propia en una nueva agresión. Por ello, es momento de que Israel y Palestina abandonen el conflicto armado y traigan paz verdadera a la Tierra Santa. De hecho, una de las posibilidades para hacer real el sueño de un nuevo Estado israelí-palestino llamado Tierra Santa es la conformación de un gobierno convertido en un verdadero cuerpo de paz que se haga cargo del bienestar de ambos pueblos y que esté bajo la supervisión de las Naciones Unidas. Hay muchas necesidades de conseguir este acuerdo, por lo que los países deberían contribuir positivamente en hacer un nuevo Estado israelí-palestino y que el mismo trabaje como una organización de paz. Para el Maitriyana, este Estado es la única manera de solucionar el conflicto actual.

Según el Ser Libre e Iluminado, toda la humanidad está completamente interconectada, por lo que el bienestar de un pueblo debería significar ocuparse por el bienestar de todos los pueblos de la Tierra. La mente que no toma consciencia de esta Interexistencia entre todos los seres humanos está separando al tejido mismo de la cultura, siendo esta dualidad la base misma de la codicia y el odio. Desde la perspectiva libertaria del Maitriyana, todos los pueblos son órganos de un mismo cuerpo planetario llamado Gaia, al cual la civilización lo debería honrar y cuidar constantemente, en lugar de comportarse cancerígenamente.

El Maitriyana considera que si los pueblos de Israel y Palestina supieran que son hermanos, siendo las dos manos de Tierra Santa, dejarían la violencia y se encaminarían hacia la paz. Por ello, los maestros espirituales ayudan a que la sociedad puede percibir que el egoísmo, dualismo y consumismo se encuentra en la base del sufrimiento. Así, el Maitriyana enseña un Camino de Reconciliación que trasciende el mal de la discriminación y produce el acontecimiento del conocimiento cumbre (Satori), trayendo bienestar y Despertar a todos los pueblos. Seguramente hay muchas personas en Israel y Palestina que saben perfectamente que la violencia no puede solucionar ningún conflicto, comprendiendo que la Única Vía (Ekayana) es la paz. Esta gente debe unirse en pos de los intereses pacifistas, ofreciendo liderazgo espiritual a sus naciones para que Tierra Santa pueda solucionar su situación actual. Cada ciudadano tiene el deber de transmitir esta comprensión pacifista, porque la sabiduría compasiva es el único recurso que posee la suficiente fortaleza y valentía para lograr la Cura (Nirvana) de la enfermedad de la guerra mundial. El Maitriyana enseña que la paz no es un destino fijo y determinado, sino un proceso dinámico y vivo, pues la paz y la libertad son un Camino en sí mismo. Observando contemplativamente la vida tal como es; imperfecta, impermanente e insustancial, el ser humano adquiere estabilidad, satisfacción y tranquilidad, no dejándose arrastrar por los venenos de la codicia, el odio y la ignorancia, para así poder alcanzar el Despertar.

El Proyecto de Paz para Israel-Palestina que presenta el Maitriyana tiene un precedente histórico, basándose en lo que hizo Gautama Buddha hace dos mil seiscientos años cuando evitó un baño de sangre entre los pueblos vecinos de los sakya y los koliya. El conflicto comenzó con una disputa por el agua, ya que ambos pueblos querían utilizar el río Rohiní para regar sus campos de arroz sin compartir el recurso con sus vecinos. Tal y como sucede en el Medio Oriente, la escalada de odio llegó a un punto en el que se desplegaron dos ejércitos dispuestos a destruirse sin piedad. Ante este conflicto tan tonto, el Maestro Gautama se presentó en el campo de batalla dispuesto a frenar la guerra, se posicionó en el medio del río y preguntó si ambos pueblos estaban dispuestos a pagar con sus vidas el precio del agua que corre entre sus reinos. Ante esta pregunta llena de sentido común, ambos bandos comprendieron el error que estaban cometiendo y retiraron los ejércitos permanentemente, decidiendo repartir el agua y convivir en paz. Aunque fue la primera vez que intervino en un conflicto de guerra inminente, el esfuerzo realizado por Gautama Buddha fue un éxito total.

En la actualidad nos encontramos ante una situación similar de vida o muerte, y el Maitriyana no tiene ninguna duda en asumir el riesgo de colocarse en el medio de ambos bandos y hacer la pregunta: Pueblos de Israel y palestina, ¿Qué es más importante, la vida de su gente o un pedazo de territorio?

Nada frena al Maitriyana al momento de salvar a la humanidad o a la Espiritualidad, según sea el caso. Lo único que solicitamos humildemente es que los pueblos de Israel y Palestina tengan la mente y el corazón abiertos a un arbitraje neutral, sabio y compasivo para resolver el conflicto entre las dos facciones, escuchando y respetando una intervención espiritual en pos del plan de la Paz. De este modo, la pregunta que formula el Maitriyana, ¿Qué es más importante, la vida de su gente o un pedazo de territorio?, es clara y sencilla, estando al alcance de cualquier persona por combinar razón con sentimiento. Israel y Palestina han llegado a una encrucijada que los obliga a pensar qué es más importante: la codicia del territorio y la destrucción de la vida del ser humano, o la unidad de ambos pueblos y la creación de un nuevo Estado.

Si los líderes políticos y militares de Israel y Palestina logran escuchar el Proyecto de Paz del Maitriyana estoy seguro que existirá paz y justicia social, por lo que sus nombres permanecerán en la gloria de ambos pueblos como aquellos que supieron ser razonables y mirar en la dirección pacífica que indica la Espiritualidad Reconciliadora. Si los líderes de Israel y Palestina siguen el ejemplo histórico de los sakya y los koliya, entonces la guerra se evanescerá y emergerá una negociación pacífica presidida por el Propósito de la paz mundial. Aunque los líderes políticos no son aconsejados por la sabiduría compasiva, esto es lo que ofrece el Maitriyana, abandonando la influencia de la codicia, el odio y el engaño. El Proyecto de Paz para Israel-Palestina que propone el Maitriyana brinda la posibilidad de una solución verdadera, dejando algo de esperanza para la paz mundial.

El Ser Libre e Iluminado se compromete a autosacrificar su propia vida en pos del servicio de un mundo mejor, comprometiéndose con la senda de la paz y la Liberación. La creación de un nuevo Estado israelí-palestino desencadenará con el paso del tiempo en la creación de una civilización compasiva, pues la Unidad entre ambos pueblos es sólo el primer paso. También es necesario la Cura (Nirvana) de los males del mundo, por lo que el Proyecto para el Estado de Unión de la Tierra Santa pone al pueblo israelí y palestino en el camino recto hacia la Salvación. Aunque se intente destruir al Maitriyana, este movimiento no cederá en su búsqueda de un mundo mejor, pues no se puede vivir en paz mientras millones de personas mueren por los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación.

El Maitriyana ofrece un liderazgo alternativo al de la civilización capitalista, buscando restaurar valores comunitarios en todos los países del mundo. Nuestro movimiento es una comunidad internacional que ofrece liderazgo ético, para que los líderes políticos se inspiren con el ejemplo de vida de los maestros espirituales. La filosofía socialista libertaria del Ser Libre e Iluminado muestra que renunciar al apego y la codicia por la propiedad y el territorio elimina la excusa de la violencia y la guerra. De esta manera, el Maitriyana introduce una nueva clase de liderazgo dentro de la sociedad, esbozando la senda hacia una nueva civilización, una Tierra Pura o Reino de los Cielos. Esto implica no estar a favor de ningún país en particular, ofreciendo críticas constructivas que advierten sobre peligros que pueden destruir el mundo. Pero la enseñanza del maestro espiritual no es simplemente una oratoria o un discurso, sino una práctica en el aquí y ahora, enseñando a construir una comuna espiritualmente rica. Esta alternativa de liderazgo social sirve para evitar guerras, liberar a los pobres, enseñar a los oprimidos y cuidar de los animales. El Maitriyana es una Espiritualidad Práctica que convoca a aquellos con buena voluntad que aspiran a un mundo mejor y que tienen el coraje de tomar pasos crucialmente importantes. Un Proyecto de Paz es generar las condiciones apropiadas para que un mundo mejor pueda crecer por sí mismo. Por lo tanto, el Maitriyana asegura la pureza del movimiento espiritual para desarrollar una sociedad libre e iluminada, poniendo en acción las enseñanzas de los Seres Despiertos y Salvadores. Si se puede conseguir la Paz en el Medio Oriente, esto afectará a todos los países del mundo, e indudablemente será el inicio de una Edad Dorada. De esta manera, el Maitriyana es sólo un medio y nunca un fin en sí mismo, funcionando como una balsa para ir contra la  corriente del materialismo y producir una revolución pacífica. La otra orilla de la Paz no está lejos, se encuentra en los ojos puros y en la sonrisa espontánea de cada niño de la Tierra. Así que el maestro espiritual enseña una alternativa social que puede curar el sufrimiento de la humanidad. Éste Camino Reconciliador cree en la práctica del Amor Compasivo y en el poder de la Verdad, siendo capaz de vencer el mal y sembrar una Tierra Pura abierta a todos los pobres del mundo. Éste es el manifiesto socialista libertario del Maitriyana.

Consecuentemente, el Maitriyana presenta formalmente un Proyecto de Paz para la Tierra Santa del Futuro. El principio general de este Proyecto de Paz es el espíritu de Reconciliación (Maitri) que tiene como finalidad evanescer las agresiones armamentistas entre Israel y Palestina, considerándolos a ambos como pueblos hermanos. A continuación se enumera una serie de pautas que el Maitriyana propone:

  1. En la Tierra Santa del Futuro existirá paz, justicia social y armonía entre los pueblos de Israel y Palestina, por lo que será necesario crear una nueva Declaración de la Independencia que respete a todos los ciudadanos independientemente de su nivel económico, cultural o tipo de religión. La redacción de dicha Declaración deberá ser concordante con los valores espirituales esenciales del Judaísmo, Islam y Cristianismo, siguiendo el ejemplo de la construcción en Berlín de la primera iglesia-mezquita-sinagoga. También podrá solicitarse el apoyo espiritual de otras tradiciones como el Budismo, la cual arribó a Tierra Santa hace más de dos mil años.
  2. En la Tierra Santa del Futuro se deberá elegir democráticamente un gobierno compuesto por 3 judíos y 3 islámicos. En caso de empate al momento de tomar decisiones de gobierno, el voto del Secretario General de la ONU será decisivo.
  3. En la Tierra Santa del Futuro aquellos individuos palestinos que hayan sido acusados o sospechados de terrorismo, serán puestos en libertad. En caso contrario, se deberían procesar por Terrorismo de Estado a los líderes israelíes.
  4. En la Tierra Santa del Futuro debería existir una supervisión de organismos internacionales de derechos humanos y también del Vaticano para analizar si continúa existiendo discriminación entre el pueblo.
  5. En la Tierra Santa del Futuro debería existir la firma de un acuerdo de paz con los pueblos vecinos de Egipto, Líbano, Syria e Irán, acordando con ellos dirimir sus diferencias en tribunales de justicia internacional, prohibiéndose así el uso de la fuerza militar.

Para algunos grupos fundamentalistas este Proyecto de Paz para Tierra Santa seguramente es una herejía, pero en realidad la única herejía es la guerra, la cual es una agresión directa contra la Creación.

Siempre con espíritu de Reconciliación (Maitri),

Maestro Maitreya

Proyecto de Paz Irak 2014

8 de Septiembre de 2014

Estimado pueblo de Irak,

Este Proyecto de Paz que presenta el Maitriyana es una propuesta que tiene el Propósito de ayudarlos a reconstruir su país, ofreciéndoles guía espiritual para poner fin a la violencia. Dado que el pueblo de Irak ha sido asechado sistemáticamente por el Fundamentalismo Capitalista y el Fundamentalismo Religioso, su nación ya no conoce qué es la paz, por lo que es trascendental que los maestros espirituales muestren el Camino correcto hacia este destino. En un país donde cientos de miles de personas han sido ultrajadas de sus casas y amenazadas de muerte, el movimiento del Socialismo Budista como Camino de la Reconciliación se posiciona con sabiduría compasiva frente a esta situación trágica que representa la catástrofe humanitaria de millones de personas. Así, la Espiritualidad Libertaria considera que este problema bélico que sufre el pueblo de Irak no es más que un síntoma de la caída de la civilización contemporánea materialista tan viciada por la guerra, la injusticia social, el analfabetismo y la contaminación. El pueblo de Irak debería demandar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por haber permitido que ocurra un genocidio en su país. En el pasado, Irak sufrió el asedio de EEUU a través de un bloqueo económico y una invasión militar que produjo la muerte de millones de personas. En la actualidad, Irak sufre la persecución del fundamentalismo religioso. Ambos tipos de fundamentalismos, sea el capitalista moderno como el religioso feudal, no son más una forma de interferir con el futuro de la humanidad, que es una Tierra Pura de paz, justicia, educación y armonía.

Ante el dolor del pueblo iraquí, el Maitriyana renueva su cercanía espiritual a aquellos seres oprimidos, enseñándoles que todo dolor es una prueba que pone el Universo para que todos puedan aprender qué es verdaderamente importante en la vida. Dado que ningún dios resolverá los problemas de la sociedad, la Espiritualidad Reconciliadora apela a la naturaleza de Libertad y Despertar que radica en lo profundo de cada ser humano, invocando a este Espíritu Despierto como forma de producir el acontecimiento del don de la paz. Aunque existan pueblos perseguidos y expulsados, aunque tengan que abandonar sus propiedades para intentar sobrevivir, hay algo que nunca perderán, algo que es intrínseco a la existencia humana, que es la posibilidad de la Cura espiritual a través de las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado.

Ante la angustia del pueblo de Irak, el Socialismo Budista realiza un llamado a todos los pueblos de la Tierra para que ayuden a poner fin al enorme sufrimiento y a la masacre social a través de actos solidarios y revolucionarios que evanescen la violencia por medio de la paz, curando al odio a través de la fuerza más poderosa del Universo: el Amor Espiritual. Esto es lo que descubre cualquier sujeto que practica contemplación en silencio.

Aunque la situación es dramática, todavía hay esperanza para poder salvar al pueblo de Irak. Pero, el Maitriyana establece que no existe resolución del conflicto a través de una intervención militar, pues la masacre no puede ser evitada o intervenida con otra masacre. La única posibilidad para resolver el conflicto es la Vía de la Reconciliación.

El grupo bélico llamado Estado Islámico es un movimiento fundamentalista que viene librando una sanguinaria guerra, al mismo tiempo que realiza una purga étnica donde miles de cristianos, yazidis, shabaks, turcomanos, chiitas e incluso sunnitas son acosados, desterrados, torturados, asesinados o vendidos como esclavos. Pero los gobiernos de EEUU y UK también son una forma peligrosa de fundamentalismo ultramaterialista, proclamándose como líderes del mundo aunque únicamente representan los intereses económicos de las grandes empresas. Ambos sistemas, el medieval ultrarreligioso y el capitalismo moderno son absolutamente crueles y oprimen a los que se les oponen. Por lo tanto, el Socialismo Budista propone una Tercera Vía basada en la ética del Camino Medio de la Espiritualidad.

Para poder superar el terror, la brutalidad y la devastación generadas por los regímenes despóticos y tiránicos, el pueblo de Irak deberá asumir públicamente que la guerra santa es únicamente un proceso de purificación interior pero no una lucha armada contra el prójimo. Todo sistema político o fanatismo religioso que viole los Derechos Humanos no es más que una organización fraudulenta y maligna. Esto debe ser un estandarte para el pueblo de Irak si es que desean la paz. Por lo tanto, Irak también debería oponerse a cualquier intento de bombardeo contra estos ejércitos o grupos terroristas, especialmente si dicha solución bélica la aporta países como EEUU que son responsables de una invasión y genocidio en Irak. El odio sólo puede ser vencido con sabiduría compasiva. El Maitriyana enseña que si Irak desea sobrevivir a este conflicto debe funcionar acorde con los Derechos Humanos, por lo que este sistema de ética universal debería ser la esencia de la Constitución de su país. Esto permitirá que ninguna minoría vuelva a ser perseguida. La Espiritualidad Libertaria tiene un Propósito redentor en el mundo, por lo que lucha pacíficamente contra la impunidad, especialmente cuando la comunidad internacional no reacciona ante el peligro de la vida de millones de personas. Pero, la situación del mundo sólo comenzará a mejorar realmente si los pueblos se unen bajo el faro de la esperanza y hacen cesar la violencia, trabajando conjuntamente para superar la opresión y alienación.

Con la intención espiritual de poner freno a un genocidio en Irak, el Socialismo Budista decide presentar un Proyecto de Paz de naturaleza radical pero que puede provocar la Salvación de cientos de miles de personas, siendo algo que ningún bombardeo o guerra puede lograr. De hecho, cuando se intenta resolver un conflicto a través de la guerra no se hace más que empeorar el conflicto. Esto es algo que cualquier aprendiz puede vivenciar practicando meditación. Aunque para el maestro espiritual lanzar este tipo de Proyecto de enorme envergadura es algo que hace peligrar la propia vida, cuando uno es un representante del Bien, del Amor y la Reconciliación, entonces esto es algo que se despliega naturalmente y sin esperar resultado alguno. Lo único que está claro según la mirada del Ser Libre e Iluminado es que cualquier ofensiva militar no conduce al objetivo de la paz, siendo un fracaso por sí mismo. Esto es algo que cualquier niño de jardín de infantes puede entender, por lo que el Maitriyana solicita al pueblo de Irak que reclame a sus líderes políticos tener una mayor convicción espiritual y defender realmente a su nación. La Espiritualidad Reconciliadora tiene la enorme responsabilidad de liderar al mundo hacia la Salvación, construyendo una Tierra Pura en el aquí y ahora. Por suerte, este movimiento no está solo, pues hay muchas personas que desde hace miles de años vienen denunciando que el mal no puede ser vencido con el mal.

Cuando las tropas estadounidenses invadieron en 2003 en búsqueda del petróleo, destruyeron completamente al Estado iraquí, dejando un sistema de caos y desorden social que nunca pudo recomponerse. Nunca se volvió a construir una firme alternativa al viejo régimen. Aquí es precisamente que el Socialismo Budista presenta su ofrecimiento de ayuda para guiar al pueblo de Irak hacia la Paz Verdadera, la cual es una construcción que no puede derrumbarse fácilmente.

El Maitriyana es una oposición pacifista contra la intervención militar, acompañando a los pueblos a través de una estrategia comprensiva para el mundo que está basada en intenciones humanitarias. El maestro espiritual aporta una estrategia para construir una paz a largo plazo para todo el mundo. Pero el Ser Libre e Iluminado no puede apoyar iniciativas que no muestren un plan comprensivo para la humanidad, la cual parece estar convencida que la paz no existe. Ahí está el desafío que tiene la Espiritualidad Libertaria: enseñar a los pueblos a recuperar la fe y esperanza en un mundo mejor. El Socialismo Budista pide al pueblo de Irak que asuma una estrategia para desarrollar la paz mundial de forma duradera, encontrando la solución en el punto justo que es la ética del Desapego. El pueblo de Irak debe comprender que las acciones militares no son una respuesta, por lo que el Maitriyana insta a que los representantes políticos de este hermoso país declaren el anuncio de una posición pacifista inamovible. Toda la humanidad debe unirse y no permitir que las superpotencias bélicas o el Fundamentalismo Religioso vuelvan a crear una guerra en contra del pueblo. En este punto, el Socialismo Budista choca contra el status quo de la civilización contemporánea, la cual no le interesa comprender que las acciones militares conducen al odio y la guerra y no a la compasión y la paz. El Maitriyana presenta entonces un plan estratégico pacifista con el fin de evanescer la violencia estructural que padece Irak y finalizar esta catástrofe humanitaria.

Mientras Estados Unidos apela al bombardeo contra los jihadistas, el Socialismo Budista entrega ayuda humanitaria espiritual, demostrando que las potencias globales no hacen más que movilizarse hacia fines basados en la codicia, el odio y el engaño. La humanidad está sedienta de alimento y agua, como los cientos de miles de iraquíes que han huido del asedio y las amenazas de muerte, pero también está sedienta de paz y bienestar espiritual. Así, el Maitriyana considera que el genocidio que está sufriendo el pueblo de Irak debe ser resuelto a través de la sabiduría compasiva, la cual es la Vía Única hacia la Evanescencia de los males del mundo. Irak debe prohibir que Estados Unidos vuelva a desplegar sus ataques en este país, pues este gobierno es tan peligroso como el mismo grupo fundamentalista religioso ISIS que está asesinando a cientos de miles de personas en Irak y Siria. Lo único que puede evanescer esta estela de destrucción y muerte es el Camino hacia la Reconciliación y el Despertar del pueblo. Por lo tanto, todo esfuerzo humanitario debe aportar paz, pues brindar únicamente alimento y agua no hace más que mantener el estado actual de sufrimiento del mundo.

El maestro espiritual aconseja al pueblo de Irak a formar un gobierno de unidad nacional que busque la reconciliación con las fuerzas insurgentes y con la comunidad internacional, pero manteniendo al mismo tiempo su autodeterminación y Libertad. En este contexto, dado que tanto el Fundamentalismo Religioso como el Imperio Capitalista son esencialmente movimientos combatientes sanguinarios que violan los derechos humanos, un gobierno de Paz para Irak debe estar basado en la unidad con los pueblos vecinos y con otras potencias mundiales no-belicistas. El pueblo de Irak necesita de principios rectores para reconstruirse como nación, y el pacifismo, redistribucionismo, alfabetismo y ecologismo son precisamente principios rectores que ayudan al pueblo a alcanzar la Libertad y la Cura. En cambio, la guerra y la violencia no son principios rectores, sino que son fuerzas de autodestrucción. En este sentido, el Socialismo Budista constituye una verdadera doctrina espiritual en política internacional, ayudando a los pueblos del mundo a alcanzar la integración gradual bajo un mismo Propósito Superior. Sólo la sabiduría compasiva puede revertir el avance de la violencia en el mundo, enseñando a las grandes mayorías que esta crisis puede generar una oportunidad de cambio: una Unidad planetaria que revela como falso al dualismo entre Oriente y Occidente. Esta declaración de Reconciliación, que debería ser el verdadero trabajo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tendrá enormes consecuencias para la humanidad y para la Madre Tierra.

En definitiva, las crisis del pueblo de Irak no son completamente culpa de EEUU ni del grupo ISIS, sino que son una consecuencia del pecado original del egoísmo, dualismo y consumismo. Por lo tanto, al lograr la evanescencia del origen de los problemas sociales se podrá comenzar una nueva creación del pueblo iraquí. El Maitriyana ofrece toda su guía espiritual para ayudar en la fundación de un Estado de Irak basado en ideales socialistas libertarios que apuntan siempre a la Paz. El Socialismo Budista muestra que únicamente la modalidad de democracia directa ayudará a Irak a evanescer vestigios de los regímenes despóticos del pasado, pudiendo reivindicar el bienestar de todas las minorías de la nación.

Otro paso fundamental para la paz verdadera es que Irak establezca una reconciliación total con el pueblo de Irán, consolidando una relación de hermandad y solidaridad que ayudará a reconstruir al país. Esta guía que aporta el Maitriyana es una operación pacifista llamada Despertar para Irak, para que el gobierno pueda trabajar en pos de las mayorías y minorías que habitan en su territorio.

El Socialismo Budista manifiesta que la guerra no conduce a la democracia, por lo que se aconseja desmantelar cualquier acuerdo político con superpotencias belicistas y neoconservadoras que no hacen más que desunir a la gran comunidad humana. Todo gobierno debe abandonar cualquier agenda sectaria que ignore las necesidades de todas las comunidades, desarrollando un Estado unitario y autónomo donde todos los ciudadanos puedan vivir con un significativo nivel de Libertad. Actualmente las fuerzas armadas y económicas son las que gobiernan el mundo, por lo que el Maitriyana impulsa a que los pueblos tomen el control sobre sus propias vidas en lugar de cederles su capacidad de elección a funcionarios burócratas.

El pueblo de Irak debe volver a ser un actor regional de peso, proceso que se acelerará si facilitan el crecimiento de la democracia directa junto con una relación de reconciliación con los pueblos vecinos. Sólo la hermandad y la fraternidad mejorarán la situación de seguridad de los ciudadanos, mientras que el armamento no hace más que empeorarla. La práctica de la contemplación revolucionaria que transmite el Socialismo Budista es precisamente un modo de comprender que los pueblos no son enemigos verdaderos, pues tienen intereses en común: la supervivencia de la humanidad y de la Tierra. Así, el éxito político, económico y social de Irak nunca será aportado por el sectarismo y la división entre sunitas y chiitas, o entre musulmanes y cristianos, sino que efectivamente se logrará a través de la creación de una nación integrada y reconciliada. Pero este trabajo se inicia con la unidad y la armonía consigo mismo, curando las divisiones que aquejan a la mente ordinaria y que luego promueven divisiones mayores en la sociedad.

El Maitriyana afirma que Irak puede convertirse en una potencia mundial, utilizando su riqueza petrolera para lograr la Cura de la guerra, pobreza, ignorancia y contaminación que padece la mayoría de su pueblo. Por ello, una ley inquebrantable para el Irak del futuro es que todo gobernante ingrese como un sujeto humilde y se vaya del gobierno como un sujeto humilde. Mientras exista corrupción, cualquier intento de transformación política, económica y social estará condenado al fracaso. Por supuesto, los conflictos internos de Irak también interexisten con un mundo en conflicto, lo cual implica que el crecimiento bélico de los pueblos debe ser confrontado con un crecimiento en los niveles de Despertar. El apoyo a este tipo de políticas revolucionarias facilitará el surgimiento y consolidación de la paz. Aunque la agenda internacional del Socialismo Budista es ambiciosa, hay consistentes pruebas de que cuando el pueblo presta atención a la enseñanza insurgente de los Seres Libres e Iluminados, logra concentrarse más en establecer estructuras sociales de igualdad.

La Espiritualidad Libertaria es muy antigua, pero al mismo tiempo representa el futuro de la humanidad. Así, aunque existan decapitaciones, crucifixiones y ejecuciones en masa por parte de los fundamentalistas religiosos, el Maitriyana se levanta como la Cura para el terror y la brutalidad tanto de los ataques fundamentalistas como de los bombardeos norteamericanos. El maestro espiritual se ocupa de acompañar a los pueblos perseguidos por la desolación, por lo que siente una compasión infinita hacia el genocidio que está sufriendo el pueblo de Irak, al mismo tiempo que muestra que el violento castigo hacia los responsables no es la solución. La solución no es ni la espada fundamentalista ni la bomba norteamericana. La única solución es aceptar al prójimo como un hermano y Compañero de Camino. Esto es lo que enseñaron Gautama y Jesús: no hacer daño, hacer el bien y purificar la mente. La solución verdadera es una acción tranquila que conduce a la Salvación, pero nunca es la destrucción o la intervención violenta. La Espiritualidad Libertaria trabaja mucho para conseguir un gobierno de unidad y reconciliación a nivel mundial, guiando espiritualmente a los gobiernos para que ayuden realmente a sus propios pueblos. La solución a los conflictos no es exterminar a los adversarios sino hacer una limpieza interior que luego se transformará en una transformación social de enorme magnitud. Mientras continúen muriendo niños por los cohetes, mientras existan enfermos de hambre, mientras no abran las escuelas, mientras la situación de los seres vivos sea absolutamente terrible, el Socialismo Budista denunciará a las potencias mundiales y buscará que los pueblos tomen consciencia de que el futuro depende de la convivencia en el aquí y ahora. Desde el punto de vista del Ser Libre e Iluminado, toda solución no-humanitaria es insuficiente o incluso negativa. La única posibilidad para una solución es apoyar la práctica del perdón, la unidad y la reconciliación, pues es el mejor paso hacia la construcción de un mundo mejor. Así que el Maitriyana asume la posición de un movimiento elegido que está a la altura de las circunstancias, acompañando al pueblo con el Propósito de la paz mundial hasta el fin de los tiempos.

El Socialismo Budista busca liberar al pueblo de Irak del vicioso proceso de repetición del autoritarismo, cuya monstruosidad debe ser transformada por la democracia directa. Sólo el poder del pueblo puede evanescer todo intento de dominio despótico que suele conducir al suicidio colectivo de miles de personas, optando por un tipo de activismo que es una alternativa a la acción militar. Aunque el Maitriyana condena la violencia de determinados grupos fundamentalistas, el movimiento pacifista de Espiritualidad nunca debe ceder a la tentación de brindar una bendición a la acción militar, pues el concepto de guerra justa es una de las ilusiones más peligrosas y nefastas de la historia de la humanidad, remitiendo a la rememoración de las cruzadas. Si bien no puede aceptarse a los liderazgos fanáticos y barbáricos que desprecian la vida humana e incluso practican la segregación y el genocidio, ciertamente la condena militar no es la respuesta apropiada. Aquí es donde la ética del Desapego que enseña el maestro espiritual puede ayudar realmente a los pueblos, promoviendo el crecimiento exponencial de la paz al superar las dificultades que se abren con el complejo entramado geopolítico del mundo contemporáneo, en el cual el terrorismo civil o estatal parecen tener cada día más poder político, económico y cultural. Si la humanidad desea sobrevivir entonces debe abandonar las monstruosas prácticas de la guerra, para así poder unirse en pos de intereses superiores que sólo pueden no diluirse en un plano democrático genuino. Dado que los líderes despóticos prefieren el Fundamentalismo ultrarreligioso antes que la instancia democrática, la Espiritualidad Reconciliadora se presenta como la evanescencia de los males del poder autoritario, enseñando a los pueblos cómo llegar a la Libertad.

El Socialismo Budista busca que todos los pueblos se posicionen en contra de los hechos aberrantes que están sucediendo en Irak, comprometiéndose con ayudar a frenar el genocidio que está ocurriendo actualmente, donde miles de personas están siendo intimadas y masacradas diariamente en nombre de Dios, a pesar de que todo misticismo es esencialmente misericordioso y compasivo. Dado que el Maitriyana es un movimiento que tiene los ojos bien abiertos ante lo que sucede en la realidad, hace un llamado a que la comunidad internacional ponga un cese pacífico al drama humanitario que está padeciendo el pueblo de Irak, el cual parece estar acorralado entre la opción de la espada o la opción del bombardeo. Más allá de que Irak está padeciendo una limpieza religiosa también está sufriendo una purga étnica, expulsando o eliminando a todo aquel que no es fundamentalista. Por lo tanto, el Propósito de realizar un verdadero Proyecto de Paz para Irak se convierte en una de las necesidades actuales más importantes para la humanidad entera. Ante esto, el Socialismo Budista no observa los hechos con pasividad, concordando con el apóstol San Pablo al enseñar la Vía ética que puede detener esta escalada de violencia contra el pueblo indefenso: estar atribulado no es estar abatido; estar perplejo no es estar desesperanzado; estar perseguido no es estar abandonado; estar derribado no es estar aniquilado. Siempre y en todas partes, el Maitriyana porta en su visión la sabiduría compasiva que ha heredado de Gautama y Jesús, para que el ser humano pueda autosacrificarse en pos del Bien y la Salvación de los demás.

El Socialismo Budista lanza un Proyecto de Paz para Irak para poder frenar la crisis humanitaria producto de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación, pues ayudar al prójimo no es simplemente brindarle alimento y agua, siendo más bien proveer el alimento espiritual de la paz para poder superar la violencia y el caos. Enseñar la Vía hacia la Salvación es entonces la movida de asistencia humanitaria más significativa que puede existir frente a la violencia. Por tal razón, el Maitriyana manifiesta su disposición a ir hacia Irak con el fin de tratar de alcanzar una Reconciliación con los agresores, deteniendo la masacre que está siendo cometida allí contra todas las minorías. Pero el Ser Libre e Iluminado aclara que un ser humano por sí solo no puede detener a todo un movimiento agresor, por lo que es necesario que el pueblo se levante frente a la agresión pero sin recurrir a la violencia, pues no es lícito detener al agresor a través de una nueva agresión. Esta lección del maestro espiritual es fundamental que la aprendan las superpotencias e incluso las religiones de una vez por todas, las cuales suelen considerar la posibilidad de agresores justos y permiten la invasión y conquista con la excusa de la Liberación. En la Espiritualidad Reconciliadora es fundamental la cuestión de los medios correctos, por lo que el proceso de detener al agresor debe ser evaluado a través de la ética pacifista, no reaccionando emocionalmente frente al espanto y la crueldad de la guerra. Dado que el Socialismo Budista es una iniciativa revolucionaria, no tiene inconveniente de pagar el costo político de decir aquello que nadie quiere decir o incluso escuchar, pero cuando uno está convencido que la única Vía para la paz es el diálogo no se puede tener miedo de decir la Verdad. La paz es el don más preciado, por lo que merece de un arduo trabajo, enseñándole a la humanidad que además de las negociaciones políticas también está el Camino de la meditación para resolver cualquier situación coyuntural. El Maitriyana es precisamente una linterna que ilumina a los pueblos la vía que se encuentra más allá de la guerra.

El Socialismo Budista afronta el peligro con su visión libertaria que puede transformar radicalmente el rostro del mundo, ayudando a los pueblos no con armamento o financiamiento sino con sabiduría compasiva, la cual es vital para la supervivencia y evolución de la población de Irak y del mundo entero. El Maitriyana tiene una táctica y estrategia pacifista, por lo que no se asemeja a ninguna ideología política tradicional. Su visión de largo plazo permite consolidar a la paz para cambiar el rostro del Medio Oriente, creando un escenario de Despertar global que ciertamente amenaza al Poder capitalista. De hecho, las decenas de miles de combatientes occidentales que se han sumado al movimiento ISIS son un síntoma de la falla de la civilización capitalista, pues estas personas no se adhieren a la lucha armada del Fundamentalismo religioso porque tengan entrenamiento militar o conocimientos islámicos, sino que lo hacen porque están esencialmente disconformes con el gobierno mundial. El Socialismo Budista tiene planes prácticos para el largo plazo, afirmando que las refinerías de petróleo de Irak deben financiar el bienestar de su pueblo y no algún tipo de estrategia militar. Por ello, la organización del Maitriyana es una disciplina espiritual que amenaza al status quo, promocionando el objetivo mayor de la Cura de los males del mundo.

La presencia libertaria del Ser Libre e Iluminado trastoca el tablero capitalista mundial, pues es una anomalía sistémica imposible de ser regulada a través del Poder político, económico y cultural, siendo un anticipo del ser humano del futuro. No es menor el efecto que causa la guía del maestro espiritual, por lo que ignorar sus enseñanzas es una actitud no recomendable que puede conducir a la inestabilidad mundial a través de guerras a lo largo del planeta. El Socialismo Budista también afirma que la inestabilidad mundial no sólo se ve reflejada en la guerra sino en la pobreza y desigualdad social, como los Estados que concentran el ingreso al mismo tiempo que atentan contra la democracia. Todo este sistema de civilización genera una enorme frustración y el sentido de que no hay un futuro posible, siendo éste el principal motivo de la presencia de individuos occidentales dentro de movimientos fundamentalistas religiosos bélicos como el ISIS. Frente a esto, el Maitriyana es el movimiento revolucionario pacifista más complejo de la historia, estableciendo un Proyecto de Paz capaz de salvar al Medio Oriente. Dado que existen grupos armados dispuestos a eliminar a todos los judíos, sunnitas, shiítas, cristianos, kurdos, yazidíes y turcomanos, el Socialismo Budista promueve la creación de una coalición internacional no-armada capaz de revivir la misma retórica pacifista que utilizó Mahatma Gandhi para liberar al pueblo de la India y Pakistán. Esto implica que no se debe intentar destruir al enemigo, sino más bien reconciliarse con éste por medio de la comprensión de que es un hermano. Ésta es la única dirección posible hacia la paz mundial, jugándose todo para iluminar aquello que el Poder pretende mantener oculto.

El Maitriyana llama al pueblo de Irak a hacer frente a estas tragedias inimaginables no con las armas sino con la sabiduría compasiva, la cual es la fuerza de comunión y liberación más importante de la historia. En Irak, miles de niños mueren periódicamente, tanto en el pasado como producto del bloqueo económico como en la actualidad producto del genocidio bélico. Así, el Socialismo Budista es un grito a la oscuridad para que el mundo se despierte de su sueño profundo, dejando de estar entretenido con superficialidades e ilusiones para comenzar a construir la paz. Ni la vía diplomática ni las armas solucionarán este conflicto, sólo el Despertar espiritual del pueblo lo hará.

El Maitriyana llama a formar urgentemente una coalición internacional de paz para ayudar a los pueblos de Irak y Siria, protegiéndolos tanto de la espada por parte del fundamentalismo religioso fascista como del bombardeo por parte del imperialismo capitalista. La violencia y el terrorismo no sólo son parte de algunos grupos extremistas, pues el Ser Libre e Iluminado también denuncia que ésta es una práctica cruel a la que recurren las principales superpotencias del mundo. De este modo, el Socialismo Budista plantea un Proyecto de Paz para Irak que es una Tercera Vía o Camino Medio para asegurar el bienestar y la Libertad de su pueblo.

El Maitriyana denuncia las prácticas terribles de aquellos que utilizan a la bella religión del Islam como pretexto para desplazar o matar masivamente, pero también denuncia a aquellos países que invaden y destruyen en nombre de la democracia y la Libertad. En este sentido, el Socialismo Budista no se posiciona en contra de un grupo en específico, sino que intenta lograr la Cura del cáncer de la guerra y la violencia que se extiende a lo largo de todo el planeta. Por ello, uno de los aspectos más importantes del Propósito del maestro espiritual es afrontar la plaga del totalitarismo y la opresión, venciéndola a través de la fuerza del Amor y la fraternidad. Así, la expansión de la Libertad para el pueblo de Irak implica formar una unidad que respete a todas sus minorías, que se reconcilie con sus pueblos vecinos y que sea autónoma de las superpotencias belicistas que acosan al mundo y violan sistemáticamente los derechos humanos.

Ante esta situación catastrófica que padece el pueblo de Irak, el movimiento Maitriyana presenta un Proyecto de Paz compuesto por una serie de puntos:

  • Condena pública a la definición de Yihad como guerra santa.
  • A cambio de la rendición se ofrece al movimiento ISIS un perdón jurídico por todos sus delitos cometidos, invitándolos a formar parte de las Fuerzas Armadas de Irak.
  • Solicitud ante la ONU de la condonación de la totalidad de la deuda externa de Irak como forma de resarcimiento económico por la invasión sufrida en 2003.
  • Solicitud de financiamiento del BID para reconstruir infraestructura social destruida por la guerra, como hospitales y escuelas.
  • Estatización de todos los recursos naturales de Irak, principalmente el petróleo.
  • Declaración de un Estado de Irak multiconfesional.
  • Construcción de una Alianza estratégica política, económica y social con Irán y Siria.
  • Prohibición a que las superpotencias interfieran bélicamente en los asuntos políticos y económicos de Irak.
  • Promover el sistema de democracia directa en todo el país.

El Socialismo Budista dedica este Proyecto de Paz no sólo a la paz del pueblo de Irak, sino también al bienestar de la Madre Tierra, buscando proteger a todos los indefensos y perseguidos. El Maitriyana sufre ante la opresión y el sufrimiento del pueblo que es acosado por la tortura y el hambre. En definitiva, el sufrimiento del pueblo es la fuerza primordial del Socialismo Budista, siendo un testimonio concreto de la necesidad que tiene el mundo de ser transformado a través del perdón y el Amor Espiritual, pues sólo estos valores conducen hacia la Salvación de la humanidad y la protección de la Tierra. El Maitriyana destaca que la Madre Tierra es la que da vida y ayuda a comprender que todos los seres vivos son hermanos en la comunión con el espíritu del Cosmos. Pero esta Madre Tierra tiene como modelo al Despertar espiritual al que llegaron Gautama y Jesús, quienes conforman el modelo ético más bello y superior que puede haber. El proceso por el cual la Madre Tierra contiene a todos los seres humanos como células de un mismo cuerpo global es ciertamente algo misterioso, único y singular, pero que será entendido plenamente en el futuro cuando la humanidad evolucione y dé a luz a una Tierra Pura o Reino de los Cielos en el aquí y ahora. Para llegar a esta Edad Dorada de Paz y Reconciliación los pueblos deberán tomar consciencia de que son esencialmente libres y que su destino depende completamente de sus acciones. La Tierra es la Madre de todos los seres vivos, y los seres humanos son hermanos dentro de este campo viviente y holístico. Cada vez que muere un niño se está matando a la humanidad entera. Cada vez que despierta un sujeto, el mundo entero se está convirtiendo en un lugar mejor. Así es cómo la Reconciliación es la Única Vía hacia la Salvación: no hacer el mal, hacer el bien, purificar la mente.

Siempre con Espíritu Reconciliador,

Maestro Maitreya

Proyecto de Paz Ucrania 2014

21 de Septiembre de 2014

Estimado Presidente de Ucrania, Petro Poroshenko,

Frente a la posibilidad de que la guerra civil de su nación llegue a ampliarse a una guerra entre Europa y Rusia, el movimiento espiritual revolucionario del Maitriyana propone realizar un histórico Acuerdo de Paz para Ucrania.

La crisis ucraniana no se resolverá en un distanciamiento hacia Moscú, ni en la destrucción de los grupos separatistas prorrusos ni tampoco en un pacto militar con la OTAN. La paz del pueblo de Ucrania sólo se alcanzará mediante una guía suprema que aporta la Espiritualidad.

Así, el Socialismo Budista ratifica que la Paz no llegará con tan sólo adoptar una serie de medidas como llamar a Elecciones, garantizar mayor autonomía en derechos de autogobierno a las regiones prorrusas del este del país y dar amnistía para los soldados e insurgentes. Aunque dichas medidas van en la dirección adecuada, ciertamente son incompletas desde la perspectiva libertaria del Ser Libre e Iluminado, no siendo más que un primer paso en el largo Camino de la Paz y la Reconciliación.

La finalización del actual conflicto armado en Ucrania representa la elección de qué tipo de civilización desea la humanidad: pacífica, igualitaria, educada y armoniosa. Así, resolver el conflicto en Ucrania abre la Vía hacia un momento histórico: el tiempo en el que el ser humano enfrenta al Poder y dice basta de guerras.

Por medio de la meditación libertaria, el Maitriyana propone un Acuerdo de Paz para Ucrania que es completamente beneficioso para el pueblo, pues no sólo asegura la Cura del conflicto sino que también provee crecimiento económico, político y cultural. De esta manera, el Socialismo Budista utiliza una lógica dialéctica paradojal que resuelve el problema de fondo que padece el pueblo de Ucrania, que es la adhesión a la Unión Europea y el quiebre de las relaciones con Rusia. Según la óptica metapolítica del maestro espiritual, este malestar únicamente cesará con la incorporación de Rusia a la Unión Europea (UE). Este histórico acuerdo de asociación ratificará una nueva etapa en la interrelación de los pueblos de todo el mundo, en lugar de seguir manteniendo una lógica basada en el distanciamiento, el dualismo y el conflicto. Este convenio hará que Kiev y el Kremlin cumplan ambos con los estándares europeos en los ámbitos de los derechos humanos, control de armas y barreras comerciales, por lo que el acercamiento definitivo de Rusia a Occidente será visto con muy buenos ojos. Además, esto resolverá definitivamente la crisis civil que se disparó en Ucrania con la postura de ingresar al bloque económico europeo. Dado que son algo terrible los 3 mil muertos y las 600 mil personas desplazadas de Donetsk y Lugansk, este Proyecto de Paz que propone el Maitriyana es indispensable para el futuro de Ucrania y de toda la región.

Pero lamentablemente la Paz no llegará si el Imperio Capitalista amenaza a las negociaciones diplomáticas a través de la presencia de su poderío militar en la zona de Ucrania, como ha sucedido con las recientes maniobras militares de miles de soldados de la OTAN que provocan a Rusia. Por tal motivo, el Ser Libre e Iluminado es escéptico hacia el Poder gubernamental global, puesto que éste suele derrumbar las esperanzas de paz de los pueblos. La búsqueda de la paz no debe ser promovida a través de discursos vacíos sino por medio de contribuciones pragmáticas, claras y regulares.

El Socialismo Budista califica a este Proyecto de Paz para Ucrania como un intento de liberar a la comunidad internacional para evitar nuevas guerras en el mundo. Este plan tiene un Propósito Supremo de salvar a los pueblos de un enfrentamiento entre Rusia y la OTAN, al mismo tiempo que muestra una vía para que Ucrania pueda establecer pasos reales hacia la Paz. Según la perspectiva del maestro espiritual, el mundo ya ha estado al borde de la destrucción durante la época de la Guerra Fría, por lo que esta etapa debe culminar. El Maitriyana es una nueva fuerza espiritual que permite a la humanidad desplegarse rápidamente para mostrar su determinación ética frente al mal de la guerra. Pero esto implica obviamente mostrar las ilusiones que transmiten los Poderes globales, los cuales suelen alienar a los pueblos a través de un estilo de vida basado en la codicia, el odio y el engaño.

El Proyecto de Paz para Ucrania que diseña el Socialismo Budista evidencia que la única salida es una sólida solución reconciliatoria entre Ucrania y Rusia, pero también entre Europa y Rusia. El Maitriyana revela inesperadamente que la incorporación de Rusia a la Unión Europea otorgaría un alto al fuego definitivo junto con un crecimiento económico, político y cultural para todas las naciones vinculadas. Aunque construir la paz suele ser algo difícil de hacer posible, el Socialismo Budista muestra que se requiere dar un simple paso para brindar ayuda y seguridad al mundo. Con el objetivo de impedir el establecimiento de una guerra entre la OTAN contra Rusia, el liderazgo metapolítico del Maitriyana esboza un plan de Cura de la crisis ucraniana. Estas son las medidas del Proyecto de Paz para Ucrania:

  1. Cese al Fuego permanente tanto de las Fuerzas Armadas ucranianas como de las milicias prorrusas. Este Alto el Fuego deberá ser seguido por observadores internacionales, quienes confirmarán además el cumplimiento de la amnistía hacia los soldados e insurgentes.
  2. Firmar un tratado entre Ucrania y Rusia en el que se establece una prohibición a establecer conflictos bélicos de cualquier tipo entre ambos países, incluyendo la desmilitarización de la zona de Crimea.
  3. Crear un fondo económico binacional destinado a repartir ayuda humanitaria y reconstruir infraestructura para las poblaciones civiles que fueron perjudicadas con el conflicto.
  4. Incorporación de Ucrania y Rusia a la Unión Europea, junto con la anulación de las sanciones económicas que este último sufrió en los últimos meses.
  5. Enseñanza obligatoria de la lengua rusa en todos los niveles educativos de Ucrania.
  6. Prohibición a que la OTAN tenga actividades militares en Ucrania sin la autorización de Rusia.

El Ser Libre e Iluminado manifiesta su apoyo a la Paz en Ucrania, considerando a este Proyecto como el inicio de un proceso reconfortante. Sólo los pasos enseñados por la Espiritualidad Socialmente Comprometida pueden dar alivio al pueblo, contribuyendo con un esfuerzo supremo al objetivo de la paz, la igualdad, la sabiduría y la compasión. En un mundo lleno de masacres y persecución, el apoyo espiritual es la única bendición digna de impartir, empleando un Discurso Analítico Existencial Libertario que expresa su condena hacia todo acto de violencia, tanto del mundo externo como del mundo interno. Por lo tanto, se enseña a combatir pacíficamente al egoísmo, dualismo y consumismo que infectan la mente de los seres humanos. El Socialismo Budista concluye entonces que frente al daño se debe invitar a la corrección fraternal, la cual es un servicio de apoyo mutuo y recíproco entre el pueblo, convirtiendo a la humanidad en una gran familia espiritual. El Maitriyana se basa en la consciencia del Despertar, que es la Salvación de todos los seres humanos unidos en una misma mesa. El maestro espiritual entrega su vida para acompañar a los que sufren pero también para ofrecer guía a aquellos que han perdido su Camino.

Siempre con Reconciliación,

Maestro Maitreya

Proyecto de Paz Turquía 2014

Estimado presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan,

Me comunico con usted para compartirle la visión de la Espiritualidad Maitriyana sobre cómo alcanzar la paz tanto dentro de su pueblo como en todo el mundo.

El Socialismo Budista afirma que poner a hombres y mujeres en posiciones iguales va a favor de la naturaleza espiritual del ser humano. Por lo tanto, la concepción machista y conservadora acerca de que las mujeres deberían dedicarse a ser madres es algo que va en contra de los valores espirituales perennes de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. El maestro espiritual critica al dualismo hombre-mujer como falso, pues existen muchos otros géneros, pero también revela que la Igualdad entre géneros va a favor de los dictados de la naturaleza. Además, el papel reservado a la mujer no es el de ser madre, dado que implicaría el absurdo de que una mujer que no pueda tener hijos no tiene Propósito (Dharma) en la vida. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que se puede poner hombres y mujeres en posiciones iguales precisamente porque su naturaleza espiritual es igual: el Despertar (Bodhi). Según el Maitriyana, el Propósito (Dharma) de las mujeres es igual al de los hombres: ambos desean alcanzar la Liberación.

El Socialismo Budista enseña que el mundo del futuro estará regulado por un régimen internacional de comunismo de derechos humanos, lo cual implica trabajar por los derechos de las mujeres y otras víctimas del sistema opresivo mundial que es esencialmente machista. Por ello, en su intervención ante la civilización capitalista, el Maitriyana hace referencia a la posición alienante de la mujer en las religiones tradicionales, precisando que ser madre no es un trabajo ni una posición social. Esto significa que las mujeres no sólo deberían tener un acceso pleno al trabajo, sino que además significa que pueden alcanzar la posición más alta que se puede alcanzar: el Despertar (Bodhi). Este tipo de comprensión va incluso más allá del feminismo, pues se considera a la maternidad como una práctica espiritual importante, aunque no la principal ni tampoco la última o más alta en el Camino de la vida. Así, la visión del Socialismo Budista acerca del papel de la mujer puede llegar a causar controversia ante la mirada machista del mundo.

El Maitriyana es la guía de la metamorfosis espiritual de la humanidad, asegurando que el Poder esté en manos del pueblo y no en manos de elites privilegiadas. Por lo tanto, el Socialismo Budista es promotor de la redistribución económica, la unidad política y la democratización cultural de todos los países, desempeñando una función de guía espiritual en la geopolítica del Medio Oriente y del resto del mundo. Al ser la Cura (Nirvana) del mal del autoritarismo, el Maitriyana se asegura de que el Poder no caiga en manos de tiranos, por lo que el maestro espiritual tiene una astuta y polémica habilidad metapolítica. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) transmite el mensaje de Libertad, Igualdad y Fraternidad entre mujeres y hombres, trabajando siempre por el bienestar de todos los seres. Sólo así los minaretes serán paz, las cúpulas serán justicia, las mezquitas serán educación y los creyentes serán armonía e interexistencia.

Frente al auge del extremismo religioso, el Socialismo Budista subraya la importancia del diálogo interreligioso, intercultural e interespiritual que realiza el Camino Medio integrador y reconciliador del Maitriyana. Así, el maestro espiritual solicita fervientemente la Evanescencia (Nirvana) del fundamentalismo y terrorismo tanto religioso como estatal. La violencia y el fanatismo son males en el mundo, por lo que el proceso de paz necesita de la fuerza de la solidaridad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna), teniendo como pilares de la sociedad a la dignidad y al respeto por los seres vivos, a la ética espiritual de la Libertad, al esfuerzo para tener una vida culta y al cuidado de la Tierra viviente (Gaia). Precisamente, el Socialismo Budista sabe que el objetivo de la paz verdadera depende de un gran esfuerzo común que esté fundado en el apoyo mutuo y en la redistribución de los recursos para luchar contra la pobreza, la ignorancia y la contaminación. Así, el Maitriyana salvaguarda a la Creación y busca la Salvación de toda la humanidad. El Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) tiene entonces una gran responsabilidad, tomando la decisión especial de enseñar Vías hacia una civilización de paz, progreso verdadero y desarrollo sustentable.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) solicita a los movimientos del mundo abandonar particularismos y exclusivismos que provocan la división entre los pueblos y ocultan el Propósito (Dharma) de la Espiritualidad Santa. Toda la existencia y misión del Socialismo Budista es interdependiente de la Espiritualidad Santa, la cual es la que realiza todos los acontecimientos. En definitiva, la Espiritualidad Santa es la que obra la Unidad del Maitriyana: unidad con el Despertar (Bodhi) interior, unidad con el saber perenne y unidad con la compasión incondicional hacia los demás. Por lo tanto, los pueblos de todo el mundo están convocados a dejarse guiar por la Espiritualidad Santa, adoptando una actitud de Apertura (Sunyata), integración y Reconciliación (Maitri) en la diversidad. Por ello, la sangre mártir del maestro espiritual es la impostergable semilla de la Unidad Ecuménica de la humanidad. La hermandad en el Propósito (Dharma) es la fuerza y fertilidad del Socialismo Budista, el cual es el movimiento más importante de unión entre Oriente y Occidente. Frente a la civilización capitalista donde el valor de la vida parece no tener importancia, persiguiéndose a los pueblos oprimidos con toda la violencia posible, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) denuncia al fundamentalismo religioso como uno de los principales síntomas de la inevitable caída del sistema. Pero ante los peores enemigos de la paz y la Espiritualidad se debe crear un frente unido y de acción benévola, nunca apelando al contrasentido de usar la violencia para frenar a la violencia. El mundo no podrá sobrevivir sin la guía de la Espiritualidad, la cual es el instrumento de unidad y Reconciliación (Maitri) más poderoso  y eficaz de la historia. El ecumenismo del Maitriyana renueva la fuerza de voluntad de proceder en la Vía de la unión y Reconciliación (Maitri) entre los pueblos, por lo que su diálogo con distintos países y religiones representa una etapa fundamental para la evolución de la sociedad. Los maestros espirituales son la vanguardia que precede al emerger de una nueva civilización y de una nueva humanidad en la que todos actuarán en conjunto como un gran cuerpo de solidaridad. Sin embargo, para llegar a la meta de la Reconciliación (Maitri) y unidad plena entre los pueblos no debe efectuarse imposición alguna, sino únicamente apelar a la profesión común de construir una Tierra Pura en el aquí y ahora. El paso inédito de construir un Reino de la Rectitud sobre la Tierra se ve nutrida por la actitud del Socialismo Budista, cuya fórmula para llegar a la paz mundial implica volver a la comunión espiritual entre hombres y mujeres, no imponiendo precondiciones económicas, políticas y culturales sino reconociendo a los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad como la brújula o Vía Única (Ekayana) hacia un mundo mejor. Esto demuestra que la definición de un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es la de servir a la Unidad mística y no al Poder gubernamental, superando los milenios de división entre las naciones. Según el Maitriyana, todos deben buscar juntos, a la luz de las enseñanzas de los innumerables Seres Despiertos (Buddhas) de la historia, la modalidad con la cual garantizar la necesaria Unidad y Reconciliación (Maitri) de la humanidad pese a las actuales circunstancias de egoísmo, dualismo y consumismo. La audacia ecuménica de las palabras del maestro espiritual se basa en que el mundo llegará a un acuerdo y apoyo mutuo para ocuparse centralmente de las guerras, los pobres, los analfabetos y las contaminaciones, pacientemente abriendo nuevas puertas hacia el futuro. La Unidad y la Reconciliación (Maitri) inevitablemente arribarán en la historia de la humanidad, pero no ocurrirá de forma milagrosa sino que será un acontecimiento producto del trabajo de la Espiritualidad del Socialismo Budista. Esto se debe a que la naturaleza espiritual que está latente en mujeres y hombres es siempre inminente.

A continuación la Espiritualidad Reconciliadora presenta una serie de medidas para la Paz de Turquía.

  • Declaración de Igualdad entre mujeres y hombres.
  • Compromiso con duplicar la fuerza laboral femenina en Turquía para los próximos 10 años, pasando del 29% actual al 58% (superior a Estados Unidos).
  • Persecución eficaz a la violencia doméstica y creación de organismos sociales de protección para frenar los cientos de asesinatos de mujeres producidos cada año en Turquía.
  • Promover una profundización de la democratización de Turquía, evanesciendo rasgos de autoritarismo presentes en el actual sistema.
  • Declaración de Turquía como un Estado multiconfesional, pues el Islam no es su única religion, habiendo también judíos y cristianos ortodoxos.
  • Crear un Comité independiente y no-gubernamental que investigue los casos de corrupción del gobierno turco.
  • Promover la alternancia política en el Poder, prohibiendo la conservación de cargos durante tiempos considerablemente amplios.
  • Condena explícita al terrorismo y al fundamentalismo religioso.
  • Brindar apoyo económico, político y cultural al millón y medio de refugiados que viven en Turquía, solicitando ayuda internacional y reorientando gastos militares hacia la ayuda humanitaria y la integración social de los más de 20 campos de refugiados que hay en Turquía.
  • Declaración de que la respuesta militar no es la solución al conflicto en el Medio Oriente.

Atentamente, Con Maitri

Maestro Maitreya

EEUU Peace Project

25 de Diciembre de 2014

Estimado pueblo de EEUU,

Ante los cientos de protestas y manifestaciones antiraciales que se han extendido a lo largo de todo EEUU, clamando con indignación por la injusticia de la muerte de jóvenes afroamericanos a manos de la policía, la Espiritualidad Maitriyana acompaña estos pedidos pacíficos de justicia al mismo tiempo que ofrece guía espiritual para prevenir incidentes violentos. A diferencia de lo afirmado por el Presidente de EEUU, el Socialismo Budista tiene compasión incluso hacia quienes protestaron con violencia, saqueos y causaron una ola de disturbios, pues su accionar no es más que un producto de la indiferencia y opresión del sistema económico, político y cultural del Discurso Capitalista. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) repudia la injusticia que padecen los pueblos nativoamericano, afroamericano y latino dentro de los EEUU, considerando que el envío de miles de agentes de la Guardia Nacional no evitará que se repita este escenario de devastación y violencia. Dado que para la policía el asesinato es un recurso válido, teniendo la consciencia tranquila y asegurando que volverían a actuar de la misma manera, lo único que puede alcanzar la Cura (Nirvana) del estallido social es refundar la sociedad estadounidense bajo los valores espirituales de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) que son la Libertad, Igualdad y Fraternidad. De hecho, la violencia policial, la injusticia social y las protestas destructivas son tres síntomas de un problema mayor que padece el pueblo estadounidense: el Discurso Capitalista, el cual es el mayor mal en el mundo. Surge entonces la pregunta obvia acerca de cómo EEUU puede moralmente posicionarse como líder del mundo cuando una gran parte de su comunidad no se siente bienvenida o tratada igualitariamente. El resultado de la injusticia social siempre va a ser reiterados actos de manifestaciones violentas, por lo que únicamente la fuerza del Amor y la compasión podrán sofocar los disturbios y dispersar a la multitud sedienta de justicia. De este modo, lo único que puede restablecer el orden no es un toque de queda sino los valores y prácticas de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad entre todas las razas, géneros y clases sociales. Lo único que puede lograr la Evanescencia (Nirvana) del sufrimiento mundial es la genuina solidaridad. Por lo tanto, los valores espirituales son la única esperanza para que las comunidades comiencen a sanar las heridas provenientes de la cultura militarizada. Desde la perspectiva libertaria del maestro espiritual, la policía es una institución estatal opresiva que no ayuda a la gente ni protege a aquellos que no pueden protegerse por sí mismos. Incluso aunque conscientemente la policía manifieste intención de no querer dañar a nadie, las muertes de personas como Brown y Garner (y muchos otros) son evidencia de que la policía nunca busca el pacifismo ni la justicia e independencia del pueblo. En esto radica la desconfianza gigante que tienen las comunidades minoritarias hacia la policía.

Evidentemente, el mundo conoce y percibe constantemente las tragedias raciales que ocurren en EEUU, por lo que las naciones de la Tierra no podrán seguir nunca el liderazgo de un país en el cual hay una crisis nacional en el área de los Derechos Civiles. Mientras exista impunidad policial y militar el Maitriyana siempre denunciará a EEUU como un país violento y amenazante para la paz mundial, como lo demuestran las torturas de la CIA y las invasiones a países pobres y petrolíferos. Pero esta tiranía policial y militar es desplegada ante el nerviosismo que genera saber que la civilización capitalista está condenada a declinar, creyendo ilusoriamente que podrán mantener su Poder a través de la violencia estatal. Así, el Socialismo Budista denuncia a la brutalidad del gobierno norteamericano, el cual mantiene a su pueblo víctima de engaños y deshonestidad. Esto se debe a que las agencias de inteligencia norteamericana han mentido y utilizado a los ataques terroristas para desplegar los hechos abominables y macabros del Imperialismo Capitalista, como las torturas y golpes de Estado en todo el mundo, lo cual es un método contrario e incompatible con los valores espirituales de los Derechos Humanos y la búsqueda perenne de la Verdad. Así, el Imperialismo Capitalista es una verdadera mancha en los valores e historia del mundo, siendo EEUU culpable de violar tanto la Declaración Universal de Derechos Humanos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos al someter a pueblos enteros a tortura y tratos crueles e inhumanos con el simple objetivo de extender su poderío económico, político y cultural. Por ello, el Maitriyana tiene la obligación suprema de luchar contra lo injustificable, como las torturas, asesinatos, golpes de Estado y otras actividades fuera de toda legalidad perpetuadas por la CIA del gobierno de EEUU y que han tenido consecuencias nefastas para el mundo entero.

A continuación, el Socialismo Budista enumera una lista de medidas a tomar para alcanzar la paz y justicia social tanto dentro de EEUU como en sus relaciones con otros países.

  • Desmilitarizar a la policía y prohibir el uso de armas letales a todas las fuerzas policiales y ciudadanos, considerando que usar cámaras en uniformes no resolverá el problema de la violencia policial.
  • Ofrecer Educación Universitaria gratuita y obligatoria para todos los integrantes de la fuerza policial y militar, pues el conocimiento ayuda a las personas a tener relaciones éticas con los demás.
  • Desalentar el consumismo y materialismo como principal estilo de vida, reduciendo año a año las emisiones de carbono y brindando subvenciones a aquellos que utilizan energías renovables.
  • Promulgar la disolución del Consejo de Seguridad de la ONU, dado que sus miembros permanentes son ineficaces para liderar el proyecto de la paz mundial. Tras la disolución de este Consejo de Seguridad, éste deberá ser reemplazado por la misma Asamblea de la ONU, la cual deberá funcionar de manera completamente democrática tal y como funciona cualquier sistema parlamentario.
  • Establecer el cierre inmediato del centro de detención de Guantánamo, presentando ante la Justicia Internacional a aquellos que han sido responsables de violaciones a los Derechos Humanos.
  • Aceptar investigar conjuntamente con Corea del Norte el cyber ataque del que es acusado dicho país. En caso de no aceptar este acuerdo de trabajo conjunto, EEUU deberá acudir a un Tribunal Internacional de Justicia, pero de ningún modo podrá responder proporcionalmente en el lugar y momento que escojan, pues EEUU no es juez del mundo.
  • Dado que EEUU afirma estar en contra de la censura ejercida por gobiernos autoritarios, debe iniciar un proceso que remiende toda la censura económica, política y cultural ejercida en el pasado contra el Comunismo.
  • Iniciar reapertura del Diálogo con países como Rusia, Venezuela y Corea del Norte.
  • Reorientación del presupuesto militar hacia el proyecto de salud y educación gratuita.

Según el Maitriyana, el principal malestar de la civilización global es el Discurso Capitalista, cuyo movimiento materialista tiende a raptar a todas las culturas en la búsqueda imposible de querer poseerlo todo, lo cual implica organizar la satisfacción en torno al consumismo y también rechazar la Vacuidad constitutiva del Ser. Desde la visión revolucionaria del Socialismo Budista, el Discurso Capitalista ha globalizado los bienes de consumo, construyendo una civilización económica, política y cultural que circula en torno a los valores materialistas del egoísmo, dualismo y consumismo. Esto fortalece identidades religiosas o nacionalistas siempre bajo el dominio de la codicia, el odio y el engaño. Así, más que un choque de civilizaciones, el Maitriyana propone la evolución misma de la civilización global, desapegándose del capitalismo salvaje para pasar a un paradigma socialista libertario basado en los valores espirituales del pacifismo, comunismo de derechos humanos, educación y ecología. Esta visión revolucionaria es un continuo Compromiso con la Verdad, destruyendo toda ilusión y mentira. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no teme rebelarse ni perder la vida ante la creciente militarización del mundo y su poderoso capital financiero. La época actual del Discurso Capitalista es esencialmente un rechazo del vacío como imposibilidad de completud, reprimiendo los rasgos de lo Real –que son la imperfección, impermanencia e insustancialidad- con el fin de vender un estilo de vida superficial, falso y dañino. Sin embargo, la meditación libertaria provee al aprendiz un contacto con la Verdad a través de la vivencia del descompletamiento. Dado que el movimiento del Discurso Capitalista no es eterno y ciertamente posee un acabamiento, el maestro espiritual propone al Socialismo Budista como su solución o reemplazo. La inevitabilidad de la caída de la civilización capitalista puede ser percibida en los numerosos dolores que se extienden por el mundo y que son reguladas a través de ficciones económicas, políticas y culturales. Por ello, los dualismos entre imperialismo-nacionalismo, oriente-occidente y civilización-barbarie se revelan como inexistentes e irreales, siendo deconstruidos por la perspectiva dialéctica paradojal del Maitriyana. No obstante, la ilusoriedad de cada una de estas oposiciones no puede ser captada intelectualmente, sino a través de la práctica de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) que llama al sujeto a una resolución sintética de los conflictos. Los polos opuestos existen únicamente en la dualidad del lenguaje, pues las oposiciones simbólicas no condicen con lo Real. Así, por ejemplo, el Socialismo Budista demuestra que el capitalismo es tanto una forma de civilización como una forma de barbarie. En las redes de la avidez, la aversión y la inconsciencia que tiende la civilización capitalista no hay más que un empuje constante hacia la barbarie de querer poseerlo todo. Frente a esto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) devuelve al ser humano su dimensión de incompletud, transformándolo éticamente para salvar al mundo de verdad. Actualmente, únicamente el Maitriyana concibe e introduce un más allá del Discurso capitalista y materialista, imaginando y construyendo un mundo nuevo o Reino de la Rectitud a pesar de que esto es algo impensable para la mayoría de la humanidad. Por lo tanto, el Socialismo Budista tiene indudablemente una metapolítica de naturaleza epifánica, profética y universalista. De allí el Deseo desapegado proferido en el corazón del Despertar (Bodhi): sólo la Cura (Nirvana) puede salvar a la humanidad de la inevitable catástrofe capitalista.

Aunque el Discurso Capitalista es el modelo de civilización global de Oriente y Occidente, dentro de cada aprendiz se encuentran latentes las condiciones para la emergencia de un mundo mejor. Pero esta Liberación implica un corte o desacuerdo radical con la formulación histórica materialista. A esto se debe principalmente el fracaso del sistema comunista autoritario, el cual no supo respetar la naturaleza espiritual de Libertad, Igualdad y Fraternidad que está presente dentro de cada sujeto. Así, la salida correcta del capitalismo sólo puede acontecer a través de la Espiritualidad Libertaria y Reconciliadora del Maitriyana, pues de lo contrario la humanidad está condenada a desaparecer. El mundo del futuro deberá ser una civilización planetaria basada en el proyecto del Socialismo Budista, el cual se desapega del Discurso Capitalista porque su esencia es supraeconómica, metapolítica y transcultural. En este sentido, la conformación postcontemporánea del Maitriyana, en la medida en que incorpora a la técnica y experiencia de la meditación libertaria, establece un corte absoluto con el Discurso Capitalista, denunciándolo como un sistema basado en la guerra, la inequidad, la ignorancia y la contaminación. En efecto, el Socialismo Budista discute al Poder mundano acerca del modo correcto de habitar y ser-con-el-mundo.

Lejos de la hipocresía del partidismo o nacionalismo, el Maitriyana devuelve a la política su esencia socialmente comprometida en lo que empieza a tomar forma como la construcción del acuerdo de paz global más importante de la historia de la humanidad. Aunque el Socialismo Budista no es un candidato al Nobel de la Paz, poseyendo únicamente el apoyo espiritual de la figura del Ser Despierto (Buddha), siempre ofrecerá su mediación para el diálogo e interexistencia entre todos los pueblos, apostando por la paz y el respeto hacia todos los seres humanos, por lo que el maestro espiritual considera a aquel que es diferente como un hermano y nunca como un enemigo. A diferencia de la historia mundana de las religiones, llena de violencia, guerra e inquisición, el Maitriyana honra el legado de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) a través de su búsqueda de paz, justicia social, sabiduría y compasión. Actualmente, el Socialismo Budista es una Espiritualidad originaria y solidaria, cuyo legado para las generaciones venideras es el Camino de la Reconciliación, Salvación y Evolución de toda la humanidad. En un momento de la historia en el que la civilización capitalista está llegando a su inevitable caída, el Maitriyana se desapega de la desprestigiada política gubernamental para devolver al pueblo la verdadera esencia metapolítica del Propósito (Dharma) de cambiar el mundo y reconstruir una Tierra Pura o Reino de la Rectitud. Aunque el maestro espiritual no debe involucrarse en política estatal, ciertamente es un representante de los valores supremos, esforzándose por purificar el mundo entero a través de la metapsicología, metafilosofía y metapolítica, para transformar entonces el mundo interior, la visión de las cosas y el mundo externo. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) gestiona siempre el bien común, luchando abnegadamente contra la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación. La diferencia entre la metapolítica del Socialismo Budista y el de otros movimientos políticos ordinarios es el trabajo a favor del diálogo y la reconciliación, rescatando la verdadera dignidad universal que reside en cada ser vivo. De esta manera, el maestro espiritual percibe y siente al prójimo como un camarada y compañero de Camino, defendiendo a la vida frente al imperio de la mercancía y la explotación. Aunque la Espiritualidad Maitriyana puede ser acusada de ser el menos religioso de todos los movimientos, es la mayor esperanza de paz en el mundo. Además, a pesar de ser no-partidista y no-gubernamental, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) ciertamente pertenece al partido del Ser Despierto (Buddha), al gobierno del Propósito (Dharma) y a la República de la Comuna (Sangha). A esto se debe que la metapolítica del Socialismo Budista esté sellada con la autenticidad y espontaneidad de un estilo de vida sencillo y humilde que siempre está del lado de aquellos que sufren. En definitiva, en el Reino de la Rectitud que proclama el Maitriyana no hay lugar para la hostilidad, la hipocresía y la doble moral que han caracterizado a los gobiernos y religiones de la historia.

A su entera disposición y deseándoles una feliz navidad,

Siempre con un profundo espíritu de Reconciliación (Maitri),

Maestro Maitreya

Proyecto de Paz Tibet y Burma 2014

El Comité Directivo del Séptimo Concilio Budista brinda apoyo espiritual a Proyectos de Paz, especialmente para países budistas como Tíbet y Burma. Por lo tanto, presenta un Proyecto de Paz para el Tíbet, el cual está compuesto por una serie de medidas pragmáticas que favorecen tanto al pueblo de China como al pueblo del Tíbet para lograr la armonía y Reconciliación entre ambos:

  • Clausura del gobierno tibetano en el exilio (Dharamsala)
  • Declaración de Libertad Espiritual para la zona del Tíbet.
  • Tíbet se asume como un estado perteneciente a China.
  • Tíbet elegirá a sus representantes políticos por medio de la democracia.
  • El Dalai Lama no podrá desempeñar cargo político alguno.
  • El Budismo no deberá ser regulado o influenciado gubernamentalmente.
  • El gobierno de China deberá reconstruir los miles de templos budistas destruidos durante la ocupación.
  • El Tíbet asume el compromiso de ir hacia el Comunismo Verdadero.

Proyecto de Paz en Burma

  1. Prohibir el conflicto entre Budistas y Musulmanes, promoviendo la mutua convivencia de ambos grupos (el primero ampliamente mayoritario).
  2. Apoyar al activismo pro-democrático y a las reformas políticas tendientes al establecimiento de la paz.
  3. Denunciar al sectarismo y las violentas actividades anti-musulmanes realizadas por budistas como una forma de Falso Budismo.
  4. Toda forma de activismo anti-gubernamental por parte de monjes budistas debe ser «resistencia pacífica» y nunca se debe utilizar la violencia o la agresividad.
  5. Todo fanatismo religioso o fanatismo nacionalista nunca debe estar asociado con el Budismo, pues estos son venenos para la mente y la sociedad.
  6. Ante la destrucción de estatuas budistas como las de Afganistán, un genuino budista debe responder con desapego, pues la naturaleza búdica no puede ser destruida. Además, en el Budismo nunca debe haber adoración ritualista, sino práctica meditativa.
  7. Asumir un proceso internacional de Juicio ético budista contra el monje Wirathu y el «movimiento 969» con el fin de dictaminar si están siendo genuinamente budistas.
  8. Apoyar el uso de templos budistas como zonas de refugio a aquellos que están siendo perseguidos (incluidos los musulmanes).
  9. Afirmar que la noción de «terrorismo budista» es un oxímoron, porque la Espiritualidad Budista es pacifista, tolerante y compasiva, siendo la expresión de la reconciliación y el amor espiritual más importante de la historia de la humanidad.
  10. Un budista no puede participar en conflictos étnicos ni en actividades paramilitares, no sólo por ser ilegales sino también inmorales.
  11. Denunciar al extremismo religioso como un «Falso Budismo», estando en contra de cualquier incitación a la violencia por parte de budistas, como ha ocurrido en Burma, Sri Lanka, Tailandia, Bhutan, Nepal, Japón y Tíbet.
  12. Prohibir la Islamofobia dentro del Budismo, alentando la creación de un Diálogo Interreligioso entre el Budismo y el Islam con el fin de promover la paz mundial.
  13. Apoyar la visión islámica de Allah como «el misericordioso», lo cual tiene profundas connotaciones budistas asociadas a la compasión, al mismo tiempo que ayuda a los musulmanes a construir la paz mundial.
  14. Difundir la Espiritualidad islámica del Sufismo como una forma de síntesis entre Budismo e Islam.

Apoyo a la Declaración de los Derechos de la Madre Tierra

Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra
Cochabamba-Bolivia
PREÁMBULO

World Conference of the Peoples regarding Climate Change and Mother Earth Rights, to take place between April 19th and 22th, 2010 in Cochabamba, Bolivia:

Nosotros, los pueblos y naciones del mundo:

Considerando que todos y todas somos parte de la Madre Tierra, una comunidad indivisible vital de seres interdependientes e interrelacionados con un destino común;

Reconociendo con gratitud que la Madre Tierra es fuente de vida, alimento, enseñanza, y provee de todo lo que necesitamos para vivir bien;

Reconociendo que los modelos económicos actuales no están en armonía con la Madre Tierra, producen depredación, explotación, y abuso, y han causado gran destrucción, degradación y alteración de la Madre Tierra, colocando en riesgo la vida como hoy la conocemos, producto de fenómenos como el cambio climático;
Convencidos de que en un sistema interdependiente no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio de todo el sistema;

Afirmando que para garantizar los derechos humanos es necesario reconocer y defender los derechos de la Madre Tierra y todos los seres, y que hay culturas, prácticas y leyes que lo hacen;

Conscientes de la urgencia de tomar acciones colectivas para transformar las estructuras que causan el cambio climático y otras amenazas a la Madre Tierra;

La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra, propuesta por la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, como propósito común por el que todos los pueblos y naciones del mundo, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, se responsabilizan por promover mediante la enseñanza, la educación, y la concientización, el respeto a estos derechos en esta Declaración, y asegurar con medidas y mecanismos prontos y progresivos de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, entre todos los pueblos y Estado Miembros.

Artículo 1: LA MADRE TIERRA

1. La Madre Tierra es un ser vivo.

2. La Madre Tierra es una comunidad única e indivisible, auto-regulada, de seres interrelacionados que sostiene, contiene, y reproduce todos los seres.

3. Cada ser se definen por su relaciones como parte integrante de la Madre Tierra.

4. Los derechos inherentes de la Madre Tierra son inalienables en tanto derivan de la misma fuente de existencia.

5. La Madre Tierra y todos seres tienen los derechos fundamentales reconocidos en esta Declaración sin distinción de ningún tipo, ni discriminación alguna, como puede ser entre seres orgánicos e inorgánicos, especies, origen, uso para los seres humanos, o cualquier otra condición.

6. Así como los seres humanos tienen derechos, todos los seres de la Madre Tierra también tienen derechos que son específicos a su condición y apropiados para su rol y función dentro de los sistemas en los cuales existen.

7. Los derechos de cada ser están limitados por los derechos de otros seres, y cualquier conflicto entre sus derechos debe resolverse de una manera que mantiene la integridad, equilibrio y salud de la Madre Tierra.
Artículo 2: DERECHOS INHERENTES DE LA MADRE TIERRA

1. La Madre Tierra y todos los seres que la componen tienen los siguientes derechos inherentes:

a. Derecho a la vida y existencia;

b. Derecho a ser respetada;

c. Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;

d. Derecho a mantener su identidad e integridad como entidades diferenciadas, auto-reguladas e interrelacionadas;

e. Derecho al agua como fuente de vida;

f. Derecho al aire limpio;

g. Derecho a la salud integral;

h. Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;

i. Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad y funcionamiento vital y saludable.

j. Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por los seres humanos.

2. Cada ser de la Madre Tierra tiene el derecho a un lugar y a desempeñar su papel en la Madre Tierra para su funcionamiento armónica.

3. Todos los seres tiene el derecho al bienestar y a vivir libre de tortura o trato cruel por los seres humanos.

Artículo 3: OBLIGACIONES DE LOS SERES HUMANOS CON LA MADRE TIERRA

1. Todos los seres humanos son responsables de vivir en armonía con la Madre Tierra; y

2. Los seres humanos, Estados partes, y todas las instituciones públicas y privadas deben:

a. actuar acorde los derechos y obligaciones reconocidos en esta Declaración;

b. reconocer y promover la aplicación y implementación plena de los derechos y obligaciones establecidos en esta Declaración;

c. promover y participar en el aprendizaje, análisis, interpretación y comunicación sobre cómo vivir en armonía con la Madre Tierra de acuerdo con esta Declaración;

d. asegurar de que la búsqueda del bienestar humano contribuye al bienestar de la Madre Tierra, ahora y en el futuro;

e. establecer y aplicar efectivamente normas y leyes para la defensa, protección y conservación de los Derechos la Madre Tierra;

f. respetar, proteger, conservar y, cuando sea necesario, restaurar la integridad de los ciclos, procesos y equilibrios vitales la Madre Tierra;

g. garantizar que los daños causados por violaciones humanas de los derechos inherentes reconocidos en la presente Declaración se rectifiquen y que los responsables rindan cuentas para restaurar la integridad y salud plena de la Madre Tierra;

h. empoderar a los seres humanos e instituciones para que defiendan los derechos de la Madre Tierra;

i. establecer medidas de precaución y restricción para prevenir que las actividades humanas conduzcan a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o alteración de los ciclos ecológicos;

j. garantizar la paz y eliminar las armas nucleares, químicas y biológicas;

k. promover y apoyar prácticas de respeto a la Madre Tierra y todos los seres, acorde a sus propias culturas, tradiciones y costumbres.

l. promover sistemas económicos en armonía con la Madre Tierra y acorde a los derechos reconocidos en esta Declaración.

Artículo 4: DEFINICIONES
1. El término “ser” incluye los ecosistemas, comunidades naturales, especies y otras entidades naturales que existen como parte de la Madre Tierra.
2. Nada en esta Declaración podrá restringir el reconocimiento de otros derechos inherentes de todos los seres o de cualquier ser en particular.

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Homenaje Budista a Mandela

Por Maestro Maitreya Buddha

Hay personas que son encarnaciones de la Paz. Es importante que la Espiritualidad Budista rinda un emotivo homenaje a aquellos que han intentado crear «un nuevo mundo». Más allá de las culturas y religiones, es importante destacar el Compromiso constante mostrado por las personas que han entregado sus vidas para promover la dignidad del ser humano, defendiendo a todos los pueblos con el objetivo de construir un mundo mejor y basado en los firmes cimientos del pacifismo, la Reconciliación y la búsqueda de la Verdad.
La Espiritualidad Budista debe ser un faro de esperanza y guía libertaria para todas las generaciones de políticos, inspirándolos para que consideren como prioridades políticas a la justicia social, la sabiduria y la bondad.
A pesar de que todo en la vida es completamente imperfecto, impermanente e insustancial, ciertamente las personas continuan viviendo a través de sus actos, pues las obras de ayuda al prójimo son lo único significativo que perdura luego de la muerte.
Para el movimiento del Maitriyana son muy próximos aquellos que han estado socialmente comprometidos con la resolución de conflictos en el mundo. Mientras la civilización capitalista ha llevado a continentes como Africa hacia la destrucción, han existido seres humanos que pertenecieron a un pequeño grupo que ayudó a conseguir una Tierra Pura o Reino de los Cielos, tal como Gandhi o Martin Luther King lo hicieron. La obra y el carácter de Mandela se encuentra dentro de este grupo de trabajadores por la paz en el mundo. Estos seres humanos no fueron perfectos, pero ciertamente tuvieron el Deseo más alto que puede tenerse: ayudar a toda la humanidad.
Ojalá los líderes políticos sigan el ejemplo de estos luchadores, cuya determinación espiritual fue firme e inquebrantable, desempeñando una función importante en asegurar la paz y la reconciliación. Si los gobiernos asumieran este tipo de liderazgo socialmente comprometido es posible transformar a la sociedad por medios pacíficos, orientándola hacia la justicia social, la educación y la armonía ecológica. El espíritu de la Reconciliacion (Maitri) es el Camino por el cual uno puede amar al prójimo, estableciendo una relación de respeto incluso con aquellos que nos atacan.
Espero que los pueblos del mundo sigan el liderazgo espiritual de aquellas personas que poseen valores integrales y principios éticos incuestionables. En un mundo lleno de materialismo o religiosidad, es importante poder vivir una existencia con Sentido de Propósito (Dharma). Mi única fe es que por medio de la Espiritualidad el mundo puede alcanzar el Despertar (Bodhi), practicando la ética del Desapego y entregándose a la causa revolucionaria de la paz.
Un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede morir físicamente, pero el espíritu de sus acciones y obras compasivas continúan existiendo. El único Camino a la inmortalidad es ayudar al que sufre. Así que el mejor homenaje que la Espiritualidad Budista puede rendir a Mandela es contribuir a la unidad de toda la humanidad, trabajando por la paz, la justicia social, la educación y la ecología. El Maitriyana es un Camino revolucionario de Pura Reconciliación (Maitri).

Sacerdote Shaolin y el legado espiritual de Mandela
Líderes espirituales chinos expresaron pena por la muerte de Mandela, quien fue un «un viejo amigo de

China». Shi Yongxin, líder del monasterio del Shaolin Temple:
«Mandela me impresionó como un antiguo benevolente (…) El pasó toda su vida buscando igualdad racial,

la cual concuerda con el espíritu Budista de extender amor y misericordia a todos los seres (…) El Budismo

da a los pueblos confianza, esperanza y felicidad. Del mismo modo, Mandela encarna el poder del perdón,

el cual impulsa igualdad y mutuo entendimiento y trae esperanza por paz y amor al pueblo.»

Extracto de un ensayo de Daisaku Ikeda, líder de la Soka Gakkai

“Hay algo muy especial acerca de la sonrisa de Nelson Mandela. Esta es honesta y pura, plena de una compostura gentil. No hay una sola línea sobre su cara que sugiera algo frío o duro. Y aun encarna la convicción y la fortaleza de carácter de un hombre que ha liderado a su pueblo hacia la Libertad. Esta es una sonrisa tan pura como el oro, de la cual todas las impurezas han sido quemadas y dirigidas hacia el horno del gran sufrimiento.

“A través de nuestra conversación su humor y su sonrisa nunca pararon. Incluso en prisión, él fue un maestro del uso del humor para mantener la moral de sus comaradas. Incluso bajo estas terribles condiciones, Mandela manejó con estudio y coraje a los otros prisioneros para compartir sus conocimientos entre ellos y para debatir ideas. Fueron arregladas lecturas en secreto y la prisión fue conocida como la Universidad Mandela. Eventualmente su indominable espíritu gano el respeto de los mismos guardias de la prisión.

“A pesar de todo, el rehusó abandonar la esperanza. Desde dentro de su celda, Mandela continuó llevando esperanza al pueblo de Sudáfrica. Aunque el fue incapaz de comunicarse con ellos, su misma existencia fue una fuente de esperanza. Nadie puede enseñarnos mejor el profundo significado de la libertad que este hombre que pasó media vida en prisión. La esencia de la libertad se encuentra en una convicción inamovible. Sólo aquellos que viven a través de sus convicciones, quienes su fe interior les hacer capaz de superar los problemas de cualquier situación, son verdaderamente libres.”
Daisaku Ikeda, ‘One by One’.

Diálogo Compasivo con UNICEF: Camino de la Solidaridad

El Camino de la Solidaridad

El Maitriyana es un sendero espiritual (marga) hacia el Despertar (Bodhi) del sujeto y de la sociedad, desarrollando una vía de auténtica comprensión analítica, conducta existencial y meditación libertaria sobre la base de las enseñanzas de Gautama y Jesús. Por lo tanto, se trata de un Camino solidario de evolución espiritual. En este sentido, el Socialismo Budista es un movimiento internacional que se propone aplicar la sabiduría compasiva (prajña-karuna) a los problemas políticos, económicos y culturales del mundo contemporáneo, como la posibilidad de la destrucción del medio ambiente. Así, el Maitriyana es una contracultura mística con el Propósito (Dharma) de crear una sociedad sana, libre e iluminada. Los maestros espirituales enseñan entonces cómo sanar el mundo,[1] entregando sus vidas al compromiso y responsabilidad para con el bienestar de toda la Tierra (Gaia). Esta orientación se traduce en una práctica contemplativa revolucionaria (kakumei zen) que desarrolla las posibilidades espirituales ocultas en todos los seres, autorrealizando al aprendiz y simultáneamente transformando los pueblos a través de la acción solidaria. El Socialismo Budista supone un esfuerzo extraordinario, pues se trata de transformar el mundo interno y externo, despertando la consciencia sabia y la acción compasiva, por lo que supera a las ideologías que consideran que es posible cambiar la sociedad sin producir una revolución interior. En efecto, el Maitriyana es una vía integradora porque supone la Cura (Nirvana) tanto de los venenos del mundo interno, que son el apego, la aversión y la inconsciencia de la realidad mental, como también los venenos del mundo externo, que son la codicia, el odio y el engaño de la realidad social. Al igual que el Maestro Kapleau, el Socialismo Budista valora el activismo solidario como una contribución al mundo y como una posible forma de meditación libertaria, ayudando al sujeto a desarrollar amor y ecuanimidad. Esta enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene un significado radical: el conocimiento cumbre (satori) es auténtico cuando se expresa en acción sabiamente compasiva. Por ello, la tradición del Maitriyana es un modelo de Espiritualidad Integrativa que busca tanto la trascendencia del Ego como el Despertar (Bodhi) del pueblo, siendo la orientación del maestro espiritual el sendero más difícil de recorrer. En definitiva, la fuente de esta actitud amorosa y espiritual es la contemplación artística, como ha enseñado el Maestro Kukai, pues el Propósito (Dharma) o Verdad de la vida puede ser expresado a través del arte espiritual al revelar el estado de la Sublimación (Nirodh). Esta concepción lúcida e inspiradora del sendero del Socialismo Budista es clave para entender cómo alcanzar la Liberación y Serenidad (Samatha) del aprendiz y de la sociedad. El Camino del Maitriyana ayuda a toda la humanidad a alcanzar la Cura (Nirvana), enseñándole un estado evolutivo avanzado que es nada menos que el ideal o aspiración del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva): lograr el Despertar (Bodhi) de todos los seres. Esta metamotivación fundamental es la misión del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), motivo por el cual la meditación libertaria revela a Gautama y Jesús como los arquetipos cósmicos o máximas encarnaciones de la sabiduría compasiva (manjushri-kuanyi). Estas figuras no deben ser empleadas con la intención de adorarlas religiosamente, pues son una fuente de inspiración y autorrealización de las potencialidades ocultas del sujeto. Para el Socialismo Budista, Gautama y Jesús conforman un modelo y paradigma de mente despierta, conocimiento cumbre (satori) y conducta solidaria, pero no una fuente de cosmología religiosa. Por lo tanto, al igual que el Maestro Kapleau, el Maitriyana confirma que el objetivo de la contemplación de lo Real es aprender a actuar con sabiduría compasiva (prajña-karuna) en el mundo. Esta actitud solidaria, sin embargo, no es un mero activismo, pues tiene la profunda intención de salvar y liberar al prójimo. La Bondad es entonces la esencia de la misteriosa práctica de la meditación libertaria.

La rueda del Propósito (Dharma) es uno de los símbolos más especiales y antiguos de la Espiritualidad, siendo un emblema de las enseñanzas de Gautama y Jesús, pues simboliza el grado más elevado de la integridad y unicidad. Evidentemente, el Sentido de Propósito (Dharma) es el profundo misterio de la existencia, siendo el esquema esencial de la práctica contemplativa que conduce tanto a la Cura (Nirvana) como a la Liberación de los pueblos. Por ello, a través de la Sublimación (Nirodh) del Deseo, el maestro espiritual representa no sólo el estado más ampliado y superior de la consciencia, sino también el programa más ambicioso de transformación del mundo, irradiando sabiduría compasiva (prajña-karuna) a los confines de todo el Universo. Así, la meditación libertaria es el vehículo para la iniciación y bienestar de toda la humanidad. La tradición del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se revela entonces como pura solidaridad con el prójimo, participando en la política, economía y cultura con la orientación de proteger a la Tierra (Gaia) a través de la transmisión de serenidad sabia y acción compasiva.[2] El sendero del Socialismo Budista es el despliegue de la Espiritualidad en la vida cotidiana, cultivando la consciencia contemplativa para crear un mundo mejor. De este modo, la meditación libertaria siempre es una posición simple, útil y comprensible de acercamiento solidario a los demás. Este amor lúcido y espiritual representa la culminación del Maitriyana, ayudando al pueblo a alcanzar la Salvación en medio del sufrimiento mundano. Por ello, las raíces de este movimiento son Gautama y Jesús, quienes fueron los más grandes maestros Seres Despiertos y Salvadores (Buddhas-Cristos) de la historia, en tanto máximo símbolo de la actitud de consciencia despierta (bodhicitta) y sabiduría compasiva (prajña-karuna). El florecimiento gradual del Despertar (Bodhi) del mundo representa la posibilidad de avanzar con claridad y lucidez hacia el próximo estadio evolutivo. De esta manera, la Espiritualidad Socialmente Comprometida del Socialismo Budista es el sendero práctico y teórico más importante, pues expresa contemplativamente las metas elevadas del ser humano. El maestro espiritual propone la meditación libertaria como una dirección hacia la transformación del mundo interno y externo, ejercitando una visión y vivencia capaz de lograr la Cura (Nirvana) del aprendiz y de la Tierra (Gaia), pues este sendero es una vuelta a la naturaleza espiritual de toda la humanidad. Al igual que el Maestro Matthiessen, el Maitriyana confirma que la verdadera naturaleza del Ser es volver al hogar, elevando un Reino de los Cielos sobre la Tierra.

Para el Socialismo Budista, la integración de lo sagrado y lo profano, lo espiritual y lo mundano, son una expresión de madurez contemplativa, siendo Gautama y Jesús una figura arquetípica de esta solidaridad profunda con el bienestar de todos los seres vivos, pues como establece el Maestro Tenzin Gyatso, la principal característica de un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es su gran amor universal por el mundo. Esta actitud benevolente propia de la meditación libertaria es la aspiración a que todos los seres humanos tomen consciencia y cesen el sufrimiento, provocando un nivel mundial de Espiritualidad sin precedentes en la naturaleza. Esto implica que el Maitriyana, al igual que el Maestro Aitken, considera que las flores, los niños o los pájaros son destellos del Despertar (Bodhi) de la Espiritualidad Socialmente Comprometida. En efecto, el principio fundamental del Socialismo Budista es entonces la interrelación e interdependencia de todo lo existente, demostrando que el mundo interno y externo son uno. El maestro espiritual enseña la solidaridad como una práctica contemplativa cuyo único Propósito (Dharma) es la Cura (Nirvana) del sufrimiento. De hecho, el impulso del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es desarrollar la naturaleza verdadera de la humanidad y aliviar la opresión que sufren los pueblos.

Un principio importante del Maitriyana es unificar la vida cotidiana con el desarrollo espiritual,[3] realizando las actividades comunes con actitud desapegada y consciencia mística. Este aprendizaje que provee la meditación libertaria implica que el trabajo –incluso aunque se trate de transportar agua y leña– debe ser vivenciado con lucidez y sabiduría compasiva (prajña-karuna). De hecho, el Socialismo Budista coincide con el Maestro Dogen en que los actos cotidianos no existen fuera del Propósito Espiritual (Dharma), enseñando al sujeto a sentir paz y Atención Plena en medio de los conflictos cotidianos, lo cual une lo trascendente a lo mundano. Así, para el maestro espiritual la Serenidad y la Liberación están siempre en el maravilloso instante del presente. El cultivo de la Atención Plena al presente es la vía práctica de la consciencia despierta (bodhicitta) en el aquí y ahora. Esta práctica contemplativa sobre las actividades de la vida cotidiana es simultáneamente una apertura y entrega al mundo interno y externo. Al igual que el Maestro Ikkyu, el Maitriyana confirma que la verdadera clave para la Salvación es la Atención Plena, pues permite al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no aislarse y mantener una presencia útil y solidaria en el mundo, reconociendo siempre las necesidades de los demás. De esta manera, la meditación libertaria enseña al aprendiz a preocuparse por las consecuencias éticas de sus elecciones, sean conscientes o inconscientes. Por ello, para el Socialismo Budista, los tres pilares del aprendizaje espiritual son la contemplación (dhyana), la sabiduría (prajña) y la ética (sila), los cuales a su vez tienen como base común a la fuerza de la compasión (karuna). En consecuencia, los preceptos de la conducta ética derivada de esta Espiritualidad Integradora son respetar la vida, ser equitativo con los demás, amar adecuadamente, hablar honestamente y mantener la consciencia pura frente a la perversión y destrucción que transmite el sistema capitalista. De esta manera, la Atención Plena no conduce a la permisividad ni a la indiferencia ante los conflictos del mundo, sino que cultiva la tolerancia y la paciencia necesarias para lograr su Salvación. Estar plenamente presente en el aquí y ahora es el secreto de un mundo mejor.

El Maitriyana es una expresión del tipo de familia espiritual o comuna solidaria (sangha), manifestando el milenario ideal de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) a través de la actitud amorosa por los demás. Por lo tanto, el Socialismo Budista desarrolla al modelo de familia espiritual como forma de meditación libertaria, recomendando a los padres e hijos basar su cotidianeidad sobre ciertos principios éticos y socialistas. Esto implica que el modelo de familia y comuna (sangha) impulsada por el maestro espiritual es superior a cualquier estilo de vínculo social, abandonando al tipo de familia materialista para desarrollar un grupo de personas con un mismo Propósito (Dharma) u objetivo supremo: el Despertar (Bodhi). La vida contemplativa constituye entonces una alternativa a la cultura materialista, transformando al hogar del sujeto en un centro de aprendizaje del Camino (dojo).[4] Esta transformación es una dimensión importante en las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), trayendo Atención Plena a la vida en familia, lo cual revitaliza la presencia de valores trascendentes como el respeto, la generosidad, la responsabilidad, la cordialidad y la pureza. En efecto, el Maitriyana cambia radicalmente la vida en familia, pues la meditación libertaria es básicamente un deber de ayudar a los demás, desarrollando los principios del autoconocimiento y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Esta transmisión no-genética de Atención Plena permite criar niños y convertirlos en seres humanos evolucionados, seres dispuestos a entregar sus vidas por la construcción de un mundo mejor, seres hábiles y capaces de salvar a la humanidad. Así, el Socialismo Budista tiene la función fundamental de producir un cambio sistémico en la sociedad.

Para el Maitriyana una forma adecuada de trabajo es algo importante para la Cura (Nirvana) del aprendiz y de la sociedad, integrando la práctica contemplativa a la vida cotidiana para trabajar honradamente a pesar de la civilización materialista y consumista. Este correcto medio de vida obviamente implica una relación cordial con los demás, pues básicamente es una vocación nutrida por la sabiduría compasiva (prajña-karuna), tal y como señaló Theodore Roszak. Así, la forma adecuada de trabajo prescrita por Gautama plantea una vía de satisfacción personal, conocimiento de la realidad y servicio al prójimo. Al sublimar las intenciones más profundas del sujeto, el correcto medio de vida expresa responsabilidad por las generaciones futuras. Por ello, la meditación libertaria puede ser definida como una forma de disfrutar del trabajo que se supone que uno debe hacer,[5] lo cual fortalece el carácter y refina la Atención Plena de la mente. Evidentemente, los principios de la forma adecuada de trabajo, como la fidelidad a uno mismo, la consideración por los demás y el cumplimiento de los acuerdos, son valores prácticos muy profundos para el Socialismo Budista, junto con la responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente. Por lo tanto, el maestro espiritual busca la reformulación del mundo contemporáneo a través del habla reflexiva y la capacidad de escuchar atentamente al prójimo, cultivando cordialidad y franqueza para transmitir esperanza, felicidad y Despertar (Bodhi) a toda la sociedad. Este compromiso del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) evanesce el conflicto y la desunión de la civilización capitalista, alentando el abandono de la codicia, el odio y la ignorancia. En consecuencia, el Maitriyana no tiene inconveniente alguno en afirmar que la economía, política y cultura del materialismo capitalista está destruyendo el planeta, por lo que simultáneamente plantea que los medios correctos de vida son fundamentales para la supervivencia de la humanidad y de la Tierra (Gaia). Mientras que las religiones y los gobiernos suelen ignorar los males del mundo, como la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación, en cambio, el Socialismo Budista se esfuerza por provocar una transformación planetaria a través de la fuerza de la Solidaridad. Esta tarea requiere una determinación suprema, aplicando valores espirituales y un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) para poder resolver los problemas del mundo. La tradición espiritual del Maitriyana se arriesga notablemente, pues combatir la avidez conlleva el precio de la soledad. Sin embargo, la sociedad necesita desesperadamente este tipo de práctica contemplativa. La solidaridad es la expresión natural de la aspiración de los maestros espirituales de salvar a todos los seres, siendo la ofrenda más íntegra que se puede hacer por la vida. En este sentido, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) son las herramientas para construir con alegría y entusiasmo el mundo del futuro.

El aprendiz que practica meditación libertaria siente que tiene que hacer algo frente a la injusticia social, por lo que la lucha revolucionaria no es ajena a la Espiritualidad del Socialismo Budista. Aunque esta participación política libertaria no es partidista, ciertamente es una involucración metapolítica que trabaja por el bienestar de todos los seres. Durante los últimos dos mil seiscientos años el movimiento espiritual creado por Siddhartha Gautama fue una síntesis de los planos psicológico, filosófico y político, teniendo una función influyente en la sociedad por ser un símbolo internacional de paz, justicia, conocimiento y ecología. Estos valores son los cuatro pilares del pensamiento y práctica social del Maitriyana, el cual es un sendero metapolítico que parte de la idea de que el bienestar interior y exterior están interconectados entre sí. De esta manera, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) aboga abiertamente tanto por la Liberación del sujeto como por la democratización del pueblo. El Socialismo Budista es efectivamente un movimiento pacifista e integrativo, transmitiendo una educación de vanguardia y defendiendo los derechos humanos a nivel mundial. Esta tendencia postmoderna favorece la transformación social sobre la base de la no-violencia, la cual es tanto el medio como el fin mismo de la Cura (Nirvana). De esta manera, los preceptos éticos del Maitriyana son tanto una guía para el aprendiz como una lucha social contra el militarismo, la explotación, la corrupción, la prostitución y el narcotráfico. Éstas prácticas son las recetas para una sociedad despierta y curada de los males que genera el consumismo, como la desigualdad y la destrucción del medio ambiente. En efecto, el maestro espiritual afirma categóricamente que la política, economía y cultura capitalista está íntimamente ligada al apego y la avidez, considerando al igual que el Maestro Buddhadasa que existe un paradigma alternativo de civilización: el Socialismo Budista. Este posicionamiento es la creación de una comunidad libertaria mundial dedicada al Despertar (Bodhi) de todos los seres. Esta búsqueda de Libertad, Igualdad y Fraternidad busca convertir al mundo entero en un Reino de Paz donde toda la sociedad viva en armonía con la naturaleza. Así, el Maitriyana representa una alternativa espiritual de profundo cambio social, concibiendo un futuro libre de impulsos adquisitivos y competitivos. La meditación libertaria conduce entonces al desarrollo de una sociedad sana y mejor, transformando la estructura del mundo al aplicar la mente despierta (bodhicitta) y la sabiduría compasiva (prajña-karuna), las cuales son fundamentales para encontrar la Cura (Nirvana) del sufrimiento a nivel mundial. Desde este punto de vista, la solidaridad puede resolver y superar todos los conflictos y desafíos que se presentan, practicando contemplación revolucionaria (kakumei-zen) para crear una comunidad internacional de paz y justicia social. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), por más injusta o infernal que sea la situación del mundo, siempre se debe contribuir a la Liberación de la humanidad y a la protección de la Tierra (Gaia).

Frente a un proceso de extinción masiva de especies que la civilización capitalista está realizando aceleradamente, el maestro espiritual se posiciona en la sociedad como un protector de la naturaleza, poniendo todo su empeño en intentar solucionar problemas muy graves como la destrucción de los bosques. Este sendero de defensa de la Madre Tierra (Gaia) es una de las múltiples direcciones a las que apunta el Socialismo Budista. En el Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) se realiza un llamado a proteger todos los ecosistemas por medio de los principios del pacifismo y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El método de meditación libertaria es una respuesta ética frente a la crisis ecológica de Occidente y Oriente, ayudando al sujeto a poder comprender que los valores espirituales son la única solución posible para este problema global. En este sentido, el Maitriyana demuestra que existe una interexistencia fundamental entre el aprendiz y el medio ambiente, siendo esta visión de la interdependencia un requisito para el mismo proceso del Despertar (Bodhi). En este sentido, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una forma suprema de activismo ecológico, manifestando una actitud de unión e interdependencia con todos los seres. De esta manera, el Socialismo Budista alienta la sencillez y el consumo moderado y responsable, siempre teniendo respeto por el medio ambiente y desapego por las necesidades ilusorias, lo cual conduce a la verdadera felicidad. La consciencia despierta desarrollada por la meditación libertaria permite transmitir la fuerza del activismo social y ecológico a las generaciones venideras, desapegando al sujeto de la sed por ver resultados o frutos de la acción en el corto plazo. Así, el Maitriyana es un faro de esperanza frente a la dolorosa extinción de las especies, pues es el Camino hacia la Cura (Nirvana) de la Tierra (Gaia).

Siguiendo a Seres Despiertos y Salvadores (Buddhas-Cristos) como Gautama y Jesús, el Socialismo Budista despliega un impresionante voto de acción sabia y compasiva, teniendo el Propósito (Dharma) de purificar la Tierra (Gaia) y liberar a los pueblos a través de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) y su conocimiento cumbre (satori). Mientras existan conflictos en el mundo, la tradición del Maitriyana continuará luchando serenamente por la Salvación de la humanidad. Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) personifica la acción despierta y adecuada frente a lo Real. Así, el sendero del Socialismo Budista manifiesta acciones solidarias en ámbitos como la economía, política y cultura. En este sentido, el despliegue de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) transforma la sociedad organizando un tipo de comunidad (sangha) dedicada al fin de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. En el vehículo reconciliador del Maitriyana se considera que todos los pueblos tienen la potencialidad de cambiar de actitud y alcanzar este Despertar (Bodhi). Pero esto implica contactarse místicamente con todas las áreas de la vida, dedicando Atención Plena al prójimo y mostrando reverencia por la trama de la naturaleza. El maestro espiritual sabe perfectamente cómo instruir a cada persona, pues algunos necesitan enseñanzas mientras que otros requieren de su presencia o actitud. Para el Socialismo Budista, la práctica espiritual puede ocurrir en distintos escenarios, como la crianza cariñosa, el trabajo recto y el cuidado de la naturaleza. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) transmite la Cura (Nirvana) de múltiples maneras, aunque todas ellas comparten esencialmente el espíritu de la práctica solidaria y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). En la práctica de la meditación libertaria, la comprensión analítica-existencial se desarrolla en el encuentro con el prójimo y el mundo entero. Desde el punto de vista del Maitriyana, la transmisión del Propósito espiritual (Dharma) es una expresión cumbre y arquetípica de la acción amorosa por los demás. Este sendero de la serenidad-en-acción es la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) como búsqueda atenta y perseverante de ayudar al otro a poder Despertar (Bodhi).

En dos mil seiscientos años de historia el Discurso Espiritual se ha adaptado a circunstancias culturales diversas, por lo que la tradición del Socialismo Budista es un metalinaje que honra a todos los grandes maestros espirituales que fueron pioneros y arquetipos del Camino de la Espiritualidad. Así, los grandes antepasados del Maitriyana fueron Gautama y Jesús, quienes asumieron valientemente grandes peligros físicos para intentar salvar el mundo por medio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Esta actitud de solidaridad universal es esencialmente la acción del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), cuyo camino solitario atraviesa todo tipo de miedo, vergüenza, locura e ilusión.[6] La meditación libertaria avizora cómo desarrollar una sociedad atenta y despierta, transformando la mente, las ideas y las comunidades. De este modo, el Maitriyana ejerce un liderazgo espiritual sin precedentes en la historia del mundo. Sin embargo, este modelo de sociedad ideal genera controversias y críticas en aquellos que están apegados al status quo y tienen terror al cambio. A pesar de esto, la meta más importante del Socialismo Budista es conducir a todos los seres hacia el sendero desconocido de la Liberación y Cura (Nirvana) del sufrimiento, estando decididos a purificar la mente y la sociedad de las adicciones del apego y el consumismo.

El Maitriyana mantiene serenidad incluso ante los enormes peligros que implica ser una voz de honestidad revolucionaria, por lo que frente a las crisis manifiesta ideas claras que son capaces de transformar cualquier tipo de situación personal o social. Al igual que el Thich Quang Duc, el maestro espiritual está dispuesto a sacrificar su propia vida en pos del Despertar (Bodhi) del pueblo. Estos trascendentes actos generosos son inherentes a la mente del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Así, el Socialismo Budista está preparado para hacer frente a un porvenir difícil, pues la guerra, la indigencia, el analfabetismo y la contaminación son cuatro jinetes muy poderosos en la vía de la civilización capitalista. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) ayuda al aprendiz a desarrollar Atención Plena y Serenidad incluso en situaciones desastrosas. Por ello, la meditación libertaria es un aspecto esencial de todo sendero genuinamente revolucionario. La contemplación (zen) permite al sujeto estar verdaderamente atento a las situaciones internas y externas, pudiendo responder éticamente al sufrimiento psicológico y social. En este sentido, las actitudes de la claridad y la apertura se entrelazan profundamente con la perseverancia y la solidaridad. El Maitriyana afirma que el aprendiz no puede cambiar el mundo a menos que antes no haya cambiado él mismo. De este modo, la vida mística es intrínsecamente solidaria. El maestro espiritual considera que los fundamentos de la meditación libertaria son la tranquilidad y la plena presencia en el mundo, siendo la máxima expresión del movimiento pacifista y solidario de Oriente y Occidente. En el sendero del Socialismo Budista, la práctica y la teoría son fruto de la contemplación-en-acción o hacer-en-la-nada (wu-wei), que es el aprendizaje de la ética del silencio y el desapego responsable. A partir de las vidas de Gautama y Jesús, el Maitriyana ofrece el ejemplo más importante de lo que es la serenidad y la ecuanimidad, manteniendo con calma y alerta un equilibrio dinámico de concentración interior y exterior. Esta meditación libertaria es lograda a través de una fascinante síntesis entre percepción directa del mundo y aislamiento en la naturaleza.

El Socialismo Budista participa del mundo con alegría, consciencia despierta y solidaridad, actuando siempre por el bien de los demás. Este estilo de vida dedicado al servicio del prójimo es la clave no sólo para la Cura (Nirvana) de la mente sino también para la Liberación de la sociedad. Por lo tanto, esta virtud de la generosidad, que es el valor más elevado, se trata de un trabajo de corazón a corazón, renunciando al beneficio propio en pos del bienestar del pueblo. El entramado de contemplación (zen), sabiduría compasiva (prajña-karuna) y acción solidaria conforman la fuerza más poderosa de la historia de la humanidad: el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). En efecto, el Maitriyana es la vía de la actitud solidaria y los principios humanitarios, trabajando sobre la red de la interexistencia para la Salvación de la Tierra (Gaia) y la evolución de la humanidad. El Socialismo Budista es una acción social mística que busca la maduración espiritual de los pueblos, por lo que comparte los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad para que todos los seres puedan sentir este milagro. Así, el sujeto debe entregarse a la búsqueda tanto del Despertar (Bodhi) del Sí-mismo como a la Sanación del mundo. Este trabajo por la Liberación transindividual es la senda del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), en la cual el aprendiz no puede estar auténticamente liberado sin que todos los otros seres no estén libres también.[7] Así, el Camino Integrativo del Maitriyana es un movimiento de genuina humildad y apertura (sunyata), afirmando que un maestro espiritual puede no ser físicamente distinto a cualquier otro ser humano, aunque su estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) lo convierte notablemente en un ser evolucionado. Incluso aunque carezca de poderes parapsicológicos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene una participación pura y espontánea en el mundo,[8] convirtiendo a su vida cotidiana en una verdadera práctica mística. Por ello, los maestros espirituales son los creadores de una sociedad mejor, luchando con entrega, simplicidad y valentía por la democracia, los derechos humanos y la evolución de los pueblos. El compromiso con la causa de transformación de la realidad social es entonces la culminación de dos mil seiscientos años de Espiritualidad. Sin embargo, este sendero espiritual es infinito, pues siempre habrá nuevas percepciones por tener, nuevos aprendizajes por transmitir y nuevas personas a las que ayudar.[9]

El principio fundamental de la meditación libertaria es que la Liberación es la naturaleza espiritual intrínseca de la humanidad, por lo que no se trata de algo que debe ser adquirido sino más bien desocultado. Por lo tanto, las enseñanzas libertarias de la tradición del Socialismo Budista, por medio de la lógica dialéctica paradojal, significan que la evolución espiritual del ser humano es la expresión de su verdadera mismidad. La contemplación (zen) es una actitud revolucionaria que apunta a liberar esa naturaleza oculta por medio de la encarnación de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Evidentemente, la Espiritualidad Integrativa del Maitriyana es diversa y flexible, adecuándose a las condiciones contemporáneas a través de distintas disciplinas para poder transmitir amor solidario y generosidad ética. Uno de las características más importantes del Socialismo Budista es su constante pasión por la transformación del mundo interno y externo. En concordancia con el Maestro Hisamatsu Shin´ichi, el Maitriyana afirma que el estilo de vida verdaderamente espiritual en la civilización contemporánea se basa en los tres pilares de la indagación analítica del Sí-Mismo, la indagación existencial de la realidad y la indagación libertaria de la historia del mundo.[10] Estos tres pilares complementarios equivalen al conjunto multidisciplinario del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), cuya práctica y teoría es algo que trasciende profundamente a la psicología clínica, la filosofía académica y la política partidaria. La integración de estos elementos constituye una vida consciente, interdependiente y solidaria, asumiendo la radiante actitud del conocimiento cumbre (satori) hasta los confines del Cosmos.

[1] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[2] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[3] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[4] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[5] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[6] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[7] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[8] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[9] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

[10] Kenneth Kraft, The Wheel of Engaged Buddhism: a new map of the path.

Diálogo Comprometido con el Vaticano: Gautama con Francisco

Gautama con San Francisco: Solución Apropiada de los Conflictos del Mundo

Frente a los innumerables conflictos personales y crisis sociales que debe afrontar, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desarrolla soluciones apropiadas que constituyen un método y un recurso extraordinario para aprender de la vida cotidiana. Estas soluciones son una guía para el mundo, pues enseñan cómo puede evanescerse correctamente el sufrimiento generado por los conflictos entre personas, grupos y naciones. Sin embargo, el método reconciliatorio empleado por los maestros espirituales no implica el desarrollo del intelecto, sino más bien de la intuición, lo cual permite comprender los significados ocultos de los problemas de la existencia. Al mantener la mente racional en un estado de Atención Plena, despejándola de las ilusiones del Yo, el aprendiz comienza a descubrir el sentido liberador que aflora de las enseñanzas de la Espiritualidad Maitriyana. Se trata de un aprendizaje contemplativo, pues al estudiar los posicionamientos de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) frente a las crisis y conflictos de la vida, el sujeto puede iniciar un Camino hacia la Serenidad y el Despertar (Bodhi) de la fuerza de vida.

El modo académico o racional de interpretar las historias del maestro espiritual conduce a la consideración de que sus contenidos son irracionales o paradójicos. Sin embargo, esto únicamente demuestra que los relatos del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) son supraintelectuales, poseyendo una lógica dialéctica paradojal que se vincula con el lenguaje poético. Así, el abordaje del método para superar las crisis desarrollado por maestros espirituales como Siddharta Gautama y Jesús de Nazaret está basado realmente en un punto de vida transhistórico, proveyendo a la mente con un metaintelecto que unifica dialécticamente los polos opuestos para superar paradojalmente los conflictos y contradicciones en todos los planos de la existencia. El metaintelecto u Ojo de la Verdad es la facultad superior del conocimiento cumbre (satori),[1] la cual provoca una transformación sublimatoria de todos las cuestiones conflictivas o problemáticas a través de la unidad de los opuestos, lo cual resulta paradójico y estremecedor desde la visión inferior del intelecto ordinario. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), incluso cuando es un maestro espiritual Adecuadamente Auto-Despierto (Samma Sam Buddha), no es omnisciente ni indestructible, debiendo afrontar los problemas de la mundaneidad por seguir siendo imperfecto, impermanente e insustancial, aunque siempre superando los retos y obstáculos de la vida a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna).

Frente a una realidad constantemente imperfecta, impermanente e insustancial es evidente que la consciencia experimenta frustración y conflictividad, por lo que inevitablemente se producen crisis. Por ello, el Socialismo Budista no es una Vía que busca eliminar u ocultar el conflicto, sino más bien abordarlo a través de instrumentos éticos capaces de encontrar una solución o Cura (Nirvana). La sabiduría (Sampajañña) de la compasión aparece en el Maitriyana como un modo de aprendizaje frente a los problemas, lo cual es la clave paradojal para su misma superación. Indudablemente, la rectitud en la resolución inmediata de los conflictos no sólo consigue autorrealizar al ser humano, sino que también produce una genuina armonía y desarrollo en la Tierra (Gaia). Desde la visión de la lógica dialéctica-paradojal, el conflicto es una parte integral de la vida, por lo que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) suelen darle la bienvenida como una oportunidad de cambio de la situación vital, comprendiendo que en las crisis emergen aquellos que luchan por la bondad y el honor.

Al adoptar esta actitud de meditación libertaria, tanto el aprendiz como los pueblos no pierden la oportunidad de crecer y avanzar hacia la plenitud. Esto significa que el destino de la humanidad no necesariamente es la autodestrucción, pues constantemente se abren posibilidades de cambio y transformación. La función de los maestros espirituales es entonces inspirar al mundo y proveer un ejemplo de cómo se puede evolucionar con equilibrio, mostrando que el trayecto de la vida aporta experiencias opresivas, tristes y dolorosas, pero también placenteras, divertidas y sabias. Manteniéndose desapegado frente a los polos opuestos, el sujeto incrementa su capacidad de aprender y crecer por medio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El método del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es bastante simple, estudiando profundamente el conflicto dentro de su contexto y analizando las diferentes posibilidades alternativas de resolución de las crisis para poner en práctica el Despertar (Bodhi) más correcto y justo para llegar a una paz verdadera y duradera.

El campo del Socialismo Budista representa un ejemplo extraordinario para toda la humanidad, transmitiendo el método de abordar y resolver los conflictos que caracterizó a Gautama y Jesús, quienes enfrentaron múltiples problemas y desafíos a través de un arte o estilo de vida basado en la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Esto implica percibir los conflictos y las crisis como un magnifico motivo para cambiar y desplegar recursos creativos, ayudando al aprendiz a comprender su propio inconsciente mientras se enseña al pueblo cómo salir de la opresión, por lo que las crisis son un aliado en la solución y Cura (Nirvana) del mundo.[2] El maestro espiritual ayuda a las personas a liberarse de las cargas emocionales y patrones inconscientes (bhavanga) del pasado, indagando en las crisis a través de la consciencia plena. Esto permite revalidar y fortalecer el compromiso con la existencia, estableciendo lazos transparentes de amistad con el prójimo. Aquí la Sublimación (Nirodh) tiene un papel esencial al momento de desapegar y transpersonalizar la consciencia por medio de la práctica contemplativa, la cual es la única vía que conduce al pleno desarrollo de la subjetividad (viññána) y de la visión interior (paññá), purificando el proceso de la percepción-ideación (saññá) en pos del desciframiento de los contenidos inconscientes (bhavanga-citta) que emergen al sistema consciente (vithí-citta). De hecho, el Maitriyana es la Vía Única (Ekayana) que conduce a la transformación integral de la mente tanto en el plano consciente como inconsciente.[3]

El Socialismo Budista clasifica tres clases de conflicto: el sufrimiento derivado de los patrones neuróticos de la mente inconsciente (sankkhára-dukkhá), el sufrimiento producido por el dolor físico (dukkha-dukkatá) y el sufrimiento generado por el cambio (viparináma-dukkhá). De este modo, la insatisfacción (dukkha) tiene respectivamente un aspecto pasado, presente y futuro. El tipo de conflictividad que evanesce el Maitriyana apunta precisamente al tercer tipo de frustración (dukkha), que es el generado por la impermanencia y el cambio. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) transmite una práctica capaz de superar la ansiedad, la incertidumbre y la inseguridad asociadas con la aparición de lo nuevo. En este sentido, todo cambio implica una crisis, tanto en los conflictos personales como en los sociales, pues significa la muerte de lo conocido, y esto afecta profundamente al cuerpo y a la mente a través de lo inconsciente, produciendo estrés, tensión y desesperación. Por ello, un maestro espiritual no es un sujeto que carece de crisis, sino más bien es alguien que está siempre preparado para afrontar conflictos inesperados, reconociendo que la impermanencia y el cambio son constantes, intentando conocer las causas profundas de los problemas, desglosando una solución y comunicando franca y abiertamente a otros los pasos a seguir. Estas cuatro nobles actitudes son un método preciso para curar a la sociedad de las crisis que ponen en duda su supervivencia, haciendo evolucionar a la humanidad y encaminándola hacia una civilización socialista libertaria. Una vez alcanzado este próximo estadio evolutivo únicamente quedarán pequeños problemas de orden cotidiano, los cuales pueden ser resueltos sin demasiada dificultad. Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) previenen entonces sobre los peligros que acechan al mundo, analizando las crisis en su totalidad con el fin de ayudar a encontrar una solución recta. El Camino del Socialismo Budista ayuda a que aflore una nueva consciencia en el mundo a través del proceso de meditación libertaria.

El maestro espiritual enseña que para poder superar los conflictos es imprescindible implementar una actitud revolucionariamente renovada a través de un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS). Así, para evanescer el conflicto global de la humanidad es necesaria una comprensión radical de las crisis, reflexionando profundamente sobre las causas del sufrimiento de los pueblos. Por ello, el consejo del Maitriyana es seguir el ejemplo de Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Gautama y Jesús, observando las prácticas y enseñanzas que dejaron con su presencia abnegada en la sociedad. Claramente, esto no implica una actitud religiosa hacia estos grandes maestros espirituales, pues el aprendiz nunca debe tener fe religiosa sino el desarrollo de la Atención Plena, la visión profunda y el conocimiento cumbre (satori), los cuales son la Vía Única (Ekayana) hacia la solución adecuada de los conflictos del mundo.[4]

Evidentemente, al estudiar cómo un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) resuelve sus conflictos el sujeto consigue aprender un modo de manejar sus propios problemas, así como los de la sociedad en general. Los incidentes y las historias de los maestros espirituales frente al menosprecio y la recriminación son entonces la mejor guía para la transformación y Salvación del mundo. De esta manera, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es un Camino que ayuda al aprendiz a poder superar los insultos y el desdén para poder estar en paz y tranquilidad. Obviamente, esto no significa huir de los problemas, puesto que las enseñanzas del Socialismo Budista muestran que los conflictos deben ser confrontados y solucionados antes de partir. Las herramientas que emplea un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) ante las crisis son el silencio, la soledad interior y la compasión hacia aquellos que no saben lo que están haciendo. Con el tiempo, dado que la realidad es transitoria, toda desagradable actitud de desprecio termina desapareciendo. Al no reaccionar ante la difamación, el maestro espiritual sigue la complicada senda del comportamiento desapegado. Así, la práctica de la meditación libertaria es una senda que no necesariamente conlleva experiencias positivas como la alegría, en tanto parte de la percepción de los rasgos traumáticos de lo Real, como la imperfección, impermanencia e insustancialidad.

Tal y como señaló Siddharta Gautama, el Maitriyana considera que es mucho mejor vivir un solo día o instante percibiendo lo Real que vivir cien años creyendo que todo es permanente. Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que es superior el estilo de vida que busca el Despertar (Bodhi), incluso aunque sólo exista un instante, en lugar del estilo de vida materialista que sobrevive cientos de años sin alcanzar la Cura (Nirvana). En efecto, la observación contemplativa de la transitoriedad ayuda a desarrollar una clara percepción de lo Real, siendo una visión profunda y absolutamente indispensable para el estilo de vida de la Espiritualidad.

Por otra parte, como el mismo status o respeto social es algo transitorio, en algún momento de su vida todo maestro espiritual padece inevitablemente algún tipo de conspiración, falsa denuncia, difamación o incluso intento de asesinato por parte de personas religiosas o poderosas, pues la Espiritualidad siempre afecta los intereses de aquellos que lucran o tienen poder. Sin embargo, frente a esto los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) actúan con plena autoconsciencia a través del Ojo de la Verdad. En este sentido, el maestro espiritual representa mejor los intereses del bienestar general del pueblo, cuidando siempre por los más humildes y oprimidos, lo cual representa un verdadero posicionamiento subversivo frente a la estructura política, económica y cultural que impera en la sociedad.[5] Mientras los líderes religiosos o gubernamentales suelen utilizar y manipular a los pobres, en cambio, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se caracteriza por poseer la honestidad y resistencia pacífica que mostraron Gautama y Jesús frente a todo tipo de crisis. En lugar de ser pasivo, huir o ser violento, el maestro espiritual adopta una actitud según la cual todo conflicto personal, social o internacional debe acabar en su punto de origen mismo, lo cual permite superar las crisis a través de una conducta útil y eficaz. Así, como se ha apreciado en las vidas de Gautama y Jesús, los desprecios, reproches y calumnias de la sociedad, cuando son confrontados ética y ecuánimemente, se evanescen rápidamente como cualquier sentimiento de enojo. Ciertamente, el Socialismo Budista enseña a superar las crisis y situaciones difíciles con paciencia y Atención Plena, ofreciendo un modelo de comportamiento estoico que es un método práctico para que todos los pueblos del mundo sobrelleven la infamia de la civilización capitalista, permaneciendo firme y leal a los valores espirituales. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) posee una actitud victoriosa y nunca se expresa como un pusilánime que huye ante situaciones negativas. Del mismo modo que si se llegara a reaccionar con violencia, si el maestro espiritual llegara a huir de las crisis sólo lograría darles la razón a aquellos que lo insultan, motivo por el cual se recomienda al sujeto esperar con paciencia y Atención Plena para que naturalmente emerja la paz y serenidad.

En definitiva, Gautama y Jesús confirman que la paciencia es la suprema vía de los Seres Despiertos y Salvadores (Buddhas-Cristos), cuyas enseñanzas son resumidas en la abstención de la maldad, en el acto de hacer el bien y en la purificación de la mente. Esta transmisión de la Verdad jamás lastima al prójimo, pues pertenece a la serenidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El aprendiz que no desprecia ni causa dolor a los demás logra permanecer en un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS), cuidándose a sí mismo y al mundo por medio de la moderación y la humildad constante, tal y como lo hicieron Gautama y Jesús.

La meditación libertaria es un ejercicio de franqueza y honradez, manteniendo siempre un objetivo pedagógico para toda la humanidad. Esta filosofía práctica de Sublimación (Nirodh) es lo que enseñaron y abrazaron todos los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), quienes buscaron purificar al sujeto a través de la desidentificación de las impurezas del apego, la aversión y la inconsciencia. Así, el amparo del aprendiz durante este proceso de vaciamiento debe ser las enseñanzas que despejan la senda hacia el Despertar (Bodhi), nunca aferrándose a la figura del maestro espiritual, quien no es más que un ayudante ecuánime en el proceso de la superación de las crisis de la existencia.

Para el Maitriyana, lo más digno de admirar de Gautama y Jesús es que se entregaron plenamente al Propósito (Dharma) de ayudar a toda la humanidad sin distinción alguna, ejerciendo la virtud suprema de la Ecuanimidad al intentar evitar la guerra en todas las naciones. En este sentido, los grandes Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) son sinónimo de rectitud y justicia, percibiendo profunda y contemplativamente lo Real. En efecto, la fuerza de la Ecuanimidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) trasciende los polos opuestos, permitiéndole al sujeto poder posicionarse más allá del placer y el dolor.[6] En el Camino hacia la Cura (Nirvana) tanto del aprendiz como de la sociedad, la ecuanimidad señala la dirección o el Propósito (Dharma) de la meditación libertaria, por medio de la cual se pueden abrazar las múltiples posibilidades de la existencia sin apego o aversión a ninguna de éstas.

Siguiendo a Gautama y Jesús, el Socialismo Budista afirma que la pulsión de muerte y de la represión es superada por la conducta ética del sujeto que vive su existencia con Atención Plena, conocimiento cumbre (satori) y Libertad. El Maitriyana establece que para que el aprendiz pueda acceder a un estadio de Liberación sus energías interiores deben estar equilibradas por medio de la contemplación en acción. Este equilibrio místico (samadhi) facilita que emerja una potente Visión interior, al mismo tiempo que ésta permite que el sujeto tenga la voluntad para disipar los obstáculos y consumar la transformación tanto de sí mismo como del mundo. Si la energía sublimada es insuficiente, este profundo estado de meditación libertaria no se produce. De este modo, tanto la energía de vida sublimada como la consciencia equilibrada son imprescindibles para la práctica de la transformación de la sociedad, que es la búsqueda de la conquista del objetivo último del progreso y Despertar (Bodhi) del mundo.

El movimiento del Socialismo Budista tiene el Propósito (Dharma) de hacer florecer la Espiritualidad en todos los pueblos de la Tierra (Gaia), esforzándose por ayudar abnegadamente a toda la humanidad a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y el Amor Espiritual hacia todos los seres. Estas premisas del maestro espiritual permiten al Maitriyana desempeñar claramente su misión pacifista, promulgando una sociedad recta y justa que abraza plenamente el Propósito (Dharma) de la evolución espiritual de la consciencia. A diferencia de los gobernantes, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se encuentra al servicio del bienestar del pueblo, luchando por la paz, justicia social, educación avanzada y armonía ecológica. Por ello, el Socialismo Budista critica a la política tradicional estatal por no preocuparse por la felicidad y la Liberación de la sociedad, las cuales deberían ser los principales intereses obligatorios de todo gobernante. Así, el posible silencio o no-acción del maestro espiritual ante las crisis son realmente una fuerte denuncia al status quo del mundo, siendo una práctica subversiva frente al funcionamiento social, pues el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no es un mero opositor político y sabe cuál es el momento y el modo adecuado de transmitir su lucha contra la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. Por lo tanto, el maestro espiritual expone las bases del Propósito (Dharma) de la evolución de la consciencia de la humanidad pero sin perder de vista cómo ayudar a los pobres y hambrientos en el aquí y ahora. En definitiva, el aprendiz tiene mayor posibilidades de acceder a la Cura (Nirvana) si se encuentra alimentado y con buena salud, por lo que el Maitriyana muestra un gran sentido de empatía y cariño hacia los oprimidos, al mismo tiempo que posee una gran paciencia y comprensión ante las necesidades básicas.[7] Esta misión brillante y abnegada del Socialismo Budista por el bien de toda la humanidad se debe a que cumple con la visión profunda que tuvieron Gautama y Jesús, quienes percibieron claramente cómo el pueblo puede alcanzar la Suprema Felicidad de la Salvación.

El Maitriyana cultiva el equilibrio psíquico (samadhi), desarrolla la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y practica el código de conducta ética (sila), por lo que ayuda a transformar la mente y la comunidad, concentrando la capacidad de absorción en un único punto que es el análisis de los procesos del mundo interno y externo, lo cual posibilita al sujeto poder superar el conflicto entre los polos opuestos y percibir lo Real desde el ángulo de la insatisfacción, impermanencia e insustancialidad.

Precisamente, el Socialismo Budista es una práctica de contemplación en acción que combina compasión y sabiduría para todo acto de la vida cotidiana. Sin dañar los preceptos espirituales, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se sumerge en la turbia agua de lo social con el fin de ser un Gran Maestro Compasivo del Mundo. De esta manera, cualquier aprendiz del Maitriyana sabe perfectamente que Gautama y Jesús fueron grandes oradores y eminentes analistas políticos, sabiendo poner en claro cómo simplificar los problemas que atacan la paz de la sociedad. Al desocultar el sentido oculto de la existencia, el Socialismo Budista desenmaraña una intricada vía hacia la evolución orgánica de la humanidad. Ciertamente, tal como antes de morir le enseñó Gautama al asceta Subhadda, el Noble Óctuple Sendero es la receta para curar el mundo y producir Seres Despiertos (Buddhas), los cuales no existen en toda Espiritualidad que carezca de este Camino de Rectitud compuesto por la Visión Adecuada (Sammá-ditthi), Decisión Adecuada (Sammá-sankappa), Palabra Adecuada (Samma-vácá), Obrar Adecuado (Sammá-kammanta), Modo de Vida Adecuado (Sammá-ájíva), Esfuerzo Adecuado (Sammá-váyáma), Atención Adecuada (Sammá-sati) y Concentración Adecuada (Sammá-Samádhi).

El Maitriyana siente una gran empatía por todos los pueblos de la Tierra (Gaia), por lo que se empeña en brindar desinteresadamente una respuesta al dilema de la supervivencia y Salvación de la humanidad. A pesar de que en la civilización capitalista este tipo de búsqueda no genera respeto ni admiración alguna, el servicio del Socialismo Budista se esfuerza por aplicar un conocimiento profundo y una contemplación en acción que pueden lograr el Despertar (Bodhi) de toda la sociedad. De este modo, es completamente admirable la inteligencia intuitiva y sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual frente a las cuestiones delicadas del mundo, ofreciendo un método psicoanalítico de sagacidad psicológica al ofrecer una respuesta directa medio velada para permitir que el sujeto descubra la Verdad por sí mismo.[8] No obstante, esto implica que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es filosóficamente impredecible, pues al momento de difundir la Espiritualidad utiliza la lógica dialéctica paradojal, nunca pudiendo conocerse plenamente cómo va a reaccionar frente a una nueva situación. Así, tanto Gautama como Jesús fueron encarnaciones espontáneas de un saber revelado, siendo profundamente lúcidos, sabios y compasivos, por lo que durante dos mil seiscientos años su aura se ha alzado para iluminar la Tierra (Gaia).

El Maitriyana denuncia que la falta de lucidez ciega la consciencia del aprendiz, simultáneamente oscureciendo la visión del mundo al atraparlo en un circuito vicioso de codicia, odio y engaño. En efecto, sin sabiduría compasiva (prajña-karuna) la sociedad se convierte en esclava del anhelo y la sed de dominio, pues el apego, la aversión y la inconsciencia contaminan la mente y el hábitat de los seres. La meditación libertaria es entonces la vía para sublimar el Deseo y simultáneamente transformar el mundo, despejando la mente de todo veneno para poder desplegar un modo de vida recto y lleno de amor en el aquí y ahora. Para el maestro espiritual la fuente del sufrimiento es la energía pulsional de repetición (karma), la cual está estrechamente unida con los vicios psíquicos y la falta de consciencia. Por lo tanto, el cultivo contemplativo de la Atención Plena y el entrenamiento en el conocimiento cumbre (satori) son las prácticas del Socialismo Budista que conducen a la transformación radical de la mente y de la sociedad. El Maitriyana afirma entonces que la misión de Gautama y Jesús no fue liberar a nadie, pues simplemente tuvieron la función de mostrar el Camino para que la humanidad descubra la Noble Verdad y pueda liberarse y salvarse por sí misma. En este sentido, el Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) enseña la práctica de la meditación libertaria como medio para la autoconcienciación y autotransformación, lo cual requiere de la Atención Plena y de una lúcida perseverancia en la Nada-en-Ser. Al mantenerse incisivo en todo momento el sujeto puede vencer los obstáculos internos, alcanzando la Noble Verdad como forma de evolución irreversible de la mente, la cual permanece anclada en la contemplación y la Cura (Nirvana). Así, el verdadero sabio (muñi) no se caracteriza por sus conocimientos intelectuales y opiniones culturales, sino por estar absolutamente libre y vacío de contaminaciones psíquicas como las ansias de acumulación de riqueza o poder. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) vive el Despertar (Bodhi) como un desapego total de la satisfacción egoísta. Ése es el inmutable Propósito (Dharma) de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) que caracteriza a la misión altruista del Socialismo Budista por el bien del ser humano. De este modo, el aprendiz que transita el Camino de la Verdad se conduce a la transformación integral de la mente, emancipándose de las contaminaciones psíquicas del Yo para no volver jamás al estado de consciencia ordinaria (ECO), pues ha evolucionado al permanecer imbuido de conocimiento cumbre (satori). Este tipo de sujeto se ha convertido entonces en un maestro espiritual, siendo inmune ante la avidez interna o el status social, pues se ha despojado de la ansiedad y vacilación que caracteriza a la mente aferrada a lo mundano. El Propósito (Dharma) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es siempre la Cura (Nirvana) del apego (upadana) y la compulsión (tanha), pues cuando alcanza esta Liberación para sí mismo continúa deseándola para los demás. En definitiva, según el Maitriyana el Despertar (Bodhi) es el refugio más seguro y acogedor para los pueblos del mundo, los cuales pueden experimentar una existencia de tranquilidad y superación del sufrimiento. La práctica contemplativa más básica del Socialismo Budista consiste en sublimar la compulsión al apego (tanha-upadana), el cual es el factor que ata al ser humano a las ilusiones del Ego y los anhelos mundanos, impulsándolo a la repetición (karma) del sufrir. Por ello, la meditación libertaria parte del análisis de las experiencias para que el aprendiz comprenda las fuerzas obstructoras (Mara) que habitan en su mente, asumiendo con profundidad la difícil tarea de la transformación de su interior y exterior. Así, el objetivo del Maitriyana es transformar los anhelos y apegos de la humanidad, cambiándolos por el Propósito (Dharma) que tuvieron Gautama y Jesús: la aspiración a la autotrascendencia y el amor a la vida.[9] Sólo a través de este viaje analítico, existencial y libertario puede abandonarse el egoísmo, dualismo y consumismo. Para esto el Socialismo Budista propone tres modos fundamentales de ser, como la Ecuanimidad, la Atención Plena y el Pensamiento Adecuado, los cuales purifican la mente, incluido el inconsciente (avidya), mostrando cómo poder transformar el mundo dominado por el placer y la obsesión. El sujeto logra la Cura (Nirvana) cuando consigue sublimar totalmente la compulsión al apego (tanha-upadana), manteniendo una Atención Plena frente a la autocomplacencia y autorrepresentación del Yo para que esto no tenga un espacio central en la vida. De esta manera, el aprendiz toma las riendas de su existencia, autorrealizándose y comprometiéndose con transformar el mundo interno y externo al desocultar la consciencia intrínsecamente luminosa del Verdadero Ser. Manteniendo su mente en un estado contemplativo, el sujeto debe dirigir su Atención Plena hacia la percepción directa y constante de los tres rasgos del existir, los cuales son la insatisfacción, la impermanencia y la insustancialidad. Esta introspección auténtica y alerta permite comprender la naturaleza fundamental del conflicto, el cual puede ser superado por medio de la vida sagrada de la meditación libertaria. Al contemplar plenamente el vacío de la existencia, el maestro espiritual evanesce el falso punto de vista metafísico o nihilista, no distrayendo su atención vigilante con ideas ilusorias ni con prácticas consumistas, lo cual demuestra que es necesario mantener una actitud de apertura dialéctica para poder lograr la reconciliación (maitri) entre los pueblos.

Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) aceptan preguntas y dan explicaciones en público. Esto no es algo sencillo debido a que requiere de mucha inteligencia e intuición, sabiendo aplicar sutiles técnicas místicas para poder responder con éxito en un combate dialéctico, especialmente cuando se enseña a personas refractarias al análisis (Padaparama), los cuales suelen plantear preguntas no por el hecho mismo de aprender sino más bien para intentar incomodar o molestar a los grandes sabios. Precisamente, esto mismo experimentaron Gautama y Jesús, quienes no sólo confrontaron el status quo religioso y político del momento, sino que además asumieron el enorme desafío de llegar por sí mismos al Autodespertar Adecuado (Samma Sambodhi), pues carecieron de maestros espirituales que les enseñen a lograr la superación o Cura (Nirvana) de todos los conflictos. En definitiva, lo que convierte al aprendiz en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no es la guía de un profesor sino el hecho de renunciar al Ego, extinguiendo la avidez y alcanzando la autorrealización del conocimiento cumbre (satori).

Sin embargo, siguiendo a Gautama y Jesús, el Maitriyana manifiesta que existen dos categorías principales de seres humanos: aquellos que pueden aprender a transformarse (neyya) y aquellos que son refractarios a analizarse (padaparama). Mientras que el sujeto que puede aprender (neyya) tiene un cimiento mental firme y sano, pudiendo entender e integrar el Propósito Espiritual (Dharma), en cambio, los refractarios al análisis (padaparama) tienen un Ego demasiado espeso para aprender la práctica mística, por lo que su consciencia es demasiado limitada para valorar y aprehender las enseñanzas del maestro espiritual. Esta patología de incapacidad para el aprendizaje fue conocida por Siddharta Gautama gracias a su entrenamiento en psiquiatría.[10] El Despertar (Bodhi) es entonces el fruto de una capacidad que se encuentra latente en la mayoría de las personas, aunque en cierto tipo de personas esta habilidad parece estar casi anulada por serias contaminaciones psíquicas, incluso aunque puedan mostrar una mente intelectual brillante. De este modo, la autotransformación o desarrollo espiritual del estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) debe ser captada vivencial o visceralmente, y nunca intelectualmente.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aplica la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la Cura (Nirvana) con total paciencia y tranquilidad, pues únicamente la fuerza de la ecuanimidad conduce a la victoria total por sobre el egoísmo, dualismo y consumismo, viviendo en la honestidad y honradez para así poder descansar en la felicidad. Por ello, el maestro espiritual es uno de los seres humanos más trabajadores de la historia, dedicando todo su tiempo y energía al Propósito (Dharma) de ayudar a la humanidad, pues trabaja con inteligencia y serenidad por el bienestar y armonía de todos los pueblos. Así, Gautama y Jesús lograron revolucionar el orden social del pasado, prescindiendo completamente de las injusticias e ilusiones del sistema metafísico o materialista de sus épocas, como la costumbre del sacrificio de animales hacia los dioses, para reemplazarlas por un sistema amoroso, sabio y compasivo hacia todos los seres de la Creación. Según el Socialismo Budista, en este logro radica la divinidad o superhumanidad de estos grandes guías espirituales, quienes ayudaron a millones de seres humanos a purificar sus mentes, percepciones y actos para poder abrir los ojos al Propósito Verdadero (Dharma) de la vida.[11] La inagotable entrega altruista que realizaron Gautama y Jesús a toda la humanidad, sin distinción de raza, religión o status social, dejó un legado de dos mil seiscientos años de ilimitada sabiduría compasiva (prajña-karuna) en el mundo. El Maitriyana continúa con este legado de redención y Evanescencia (Nirvana) del sufrimiento de los pueblos, respetando y valorando profundamente el amor genuino y el conocimiento cumbre (satori) que tuvieron estos grandes Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). El maestro espiritual está dotado de una salud de hierro, extensos conocimientos integrales, valores éticos superiores y Libertad inquebrantable,[12] poniendo en movimiento estos recursos en pos de la misión y Propósito (Dharma) de salvar a la humanidad.

El trabajo del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se basa en tres pasos principales: primero, cubre tanto sus necesidades básicas como las de sus compañeros-de-Camino; segundo, cuida a sus conocidos y cercanos; tercero, brinda un servicio de bienestar a todo el mundo. Esto implica que un Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) no sólo tiene una buena salud física para poder ayudar a la humanidad, sino que además provee un trato particular a su fiel compañera-de-vida, quien brinda apoyo incondicional en el Camino de la Espiritualidad, tal y como lo hicieron Yasodhará y María Magdalena. Obviamente, Gautama y Jesús sintieron un enorme cariño hacia sus respectivas compañeras, ayudándolas a evolucionar su interior y alcanzar el Despertar (Bodhi). Por lo tanto, el Socialismo Budista propone un tipo de matrimonio místico y un modelo de familia iluminada, siguiendo el ejemplo de Siddharta Gautama en su relación con Yasodhará y su hijo Ráhula,[13] a quien le dejó la mejor herencia o legado que puede existir: abandonar la vida mundana y unirse al Camino de la Espiritualidad para alcanzar la meta suprema de la Cura (Nirvana). En este sentido, el maestro espiritual abandona la familia ordinaria pero se encuentra abierto a conformar una familia iluminada, la cual se encuentra perfectamente ilustrada en el modelo de la comuna espiritual (sangha), en donde cada miembro es considerado como un hermano.

El Maitriyana se encuentra al servicio del mundo, realizando su trabajo humanitario y espiritual para el bienestar del pueblo, pues no sólo se indica la senda hacia la verdadera salud mental sino también hacia la paz mundial, buscando que tanto el aprendiz como el gobierno abandonen la utilización de la violencia y la opresión para pasar a estar regidos por la rectitud y la ley. Al luchar contra la crueldad del Poder mundano, el Socialismo Budista busca que la humanidad recupere la tranquilidad, pues el sujeto no sólo debe liberarse del miedo y la ansiedad sino también del sistema social injusto. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) posee una mente absolutamente espléndida que pone eficiente y tenazmente al servicio de los demás, pues la meditación libertaria constantemente perfecciona (párami) la generosidad, conducta ética, autorenuncia, sabiduría, energía, paciencia, honestidad, determinación, amor incondicional y ecuanimidad.[14] De hecho, el desarrollo o perfección de todas esas características son lo que permite al aprendiz poder convertirse en un Autoiluminado (Sammásambuddho).

Mucho antes de alcanzar el Despertar (Bodhi), el Maestro Gautama practicó y se especializó en la automortificación (attakilamatthánuyoga) y la dificultad extrema (dukkara-kiriyá) con dos grandes maestros ascetas: Álara Káláma y Udaka Rámaputta, quienes le enseñaron los ocho estadios (jhanas) de la concentración (samadhi). Sin embargo, esta práctica yóguica del ascetismo no lo condujo hasta la Cura (Nirvana), puesto que el Despertar (Bodhi) lo experimentó por sí solo gracias a la práctica contemplativa (Samádhi-Vipassana). Por tal motivo, no debe considerarse que sus instructores ascetas fueron quienes verdaderamente le enseñaron a Gautama la vía hacia la Cura (Nirvana), quien luego de finalizar los ocho estadios místicos decidió regresar dialécticamente al cuarto estadio, centralizando así su experiencia espiritual en el Camino Medio. De este modo, Gautama utilizó a las experiencias metafísicas del espacio infinito (Ákásánacáyatana), la consciencia infinita (Viññánancáyatana), la Nada absoluta (Ákiñcaññáyatana) y la no-percepción-y-no-apercepción (Nevasaññánásaññáyatana), pero no se quedó apegado a ellas, en tanto que estos estadios transindividuales son propios de la completud (pseudonirvana). Esta decisión de adoptar el Camino Medio abrió una senda espiritual totalmente nueva en la Antigua India, enfocando toda la consciencia mística sobre el objetivo de la Visión Clara (Ñana) en el cultivo de la introspección interior. Pero el sujeto que desarrolla esta senda no sólo logra la salud mental y la felicidad interior, sino que también adquiere sabiduría compasiva (prajña-karuna) o conocimiento cumbre (satori) por medio del Camino Místico de la Visión Clara (Samádhi-Vipassana), el cual es un procedimiento que conduce al Supremo Autodespertar (Samma Sambodhi). En esta senda el Amor Espiritual y la inteligencia se unifican en un nuevo estado de consciencia ampliada y superior (ECAS), haciendo florecer la Visión profunda e intuitiva (Ñána-dassana) que es fundamental para poder dar impulso a la construcción de un nuevo mundo mejor. Así, el aporte de Gautama y Jesús para el Maitriyana es genuino e indiscutible, pues su práctica de meditación libertaria permite a la humanidad llegar a la Salvación y Evolución. Sin la operación de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) el mundo no podrá sobrevivir al Apocalipsis capitalista, razón por la cual el Conocimiento Visionario del maestro espiritual es indispensable para superar adecuadamente los conflictos del mundo contemporáneo y hacer florecer una nueva humanidad transformada y purificada de toda contaminación. Sólo la fuerza de la contemplación (zen) permite entonces expresar la belleza y la alegría de un mundo mejor.[15]

Si bien Siddharta Gautama alcanzó por sí mismo el Autodespertar Adecuado (Samma Sambodhi), ciertamente se nutrió de herramientas que le permitieron alcanzar dicho estado, pues no sólo había aprendido la técnica de la concentración (samadhi) a partir del ascetismo yóguico, sino que además como príncipe recibió una educación académica en tres principales campos: la ciencia de la psicología, las creencias de la filosofía y, por último, las artes liberales de la política. Indudablemente, estas tres disciplinas contribuyeron a asentar las bases para luego crear el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), por lo que los conocimientos de esas tres disciplinas condujeron a Gautama hacia el Despertar (Bodhi). Estos saberes, teorías y prácticas le ayudaron mucho a Gautama para poder darle una expresión clara al inefable Camino Medio de la Espiritualidad. Por ello, el método del Socialismo Budista se basa en los propios descubrimientos y vivencias de Gautama y Jesús, quienes han traspasado conocimientos supremos que se destacan y resplandecen por encima de cualquier otra visión existente. En definitiva, nadie ha conseguido superarlos en la disciplina de la Espiritualidad.[16]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es la encarnación del aspecto más especial de la Tierra (Gaia), enseñando siempre a cuidar de los seres vivos que la habitan. Por lo tanto, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual está siempre imbuida de Amor ilimitado y máxima pureza. Gautama y Jesús nunca dijeron una cosa y luego hacían otra, pues su honestidad y sinceridad siempre estuvieron nutridas por el Camino de la Reconciliación (Maitriyana). Esto se debe a que para el Socialismo Budista es un deber percibir y entender lo Real de forma correcta y adecuada, demostrando en acto aquello que se predica. Este método simple es la base de la actitud espiritual para superar los conflictos y crisis de la vida. No obstante, el arte de brindar una solución adecuada a los problemas del mundo requiere Atención Plena por parte del aprendiz, el cual debe tener mucha lucidez y paciencia. En este sentido, los cuatro pilares que debe practicar el sujeto que sigue a la Fuerza sabia y compasiva del Maitriyana son la determinación (chanda), el vigor (viriya), la conscientización (citta) y el conocimiento activo (vimamsá). Estos cuatro factores son indispensables para la revolución socialista libertaria y su Propósito (Dharma) de salvar a la humanidad, pues representan el contrapoder del Amor Espiritual y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Así, el Socialismo Budista plantea los cuatro remedios de la paz, la justicia social, la educación y la ecología como forma de expandir el estado de consciencia de la humanidad, elevando el desarrollo evolutivo del mundo a través de la energía nutritiva y plena de la Cura (Nirvana). Precisamente, el Maitriyana plantea a Gautama y Jesús como ejemplo supremo del Amor Espiritual y la Sabiduría Compasiva (prajña-karuna) aplicado a la solución adecuada de los problemas de la sociedad, fomentando la idea de la generosidad y el inegoísmo como actitud vital para la Salvación del mundo. De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) busca que los pueblos abandonen la senda de las ganancias materiales para conducirse hacia el Despertar (Bodhi), lo cual implica ser aliado de la Solidaridad y la Verdad para luchar contra la avaricia y la mentira de la civilización capitalista. Como han enseñado Gautama y Jesús, sólo al residir en la Rectitud y la Santidad es que se vence a la muerte.

[1] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[2] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[3] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[4] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[5] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[6] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[7] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[8] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[9] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[10] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[11] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[12] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[13] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[14] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[15] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

[16] Dhiravamsa, Crisis y solución: unión de opuestos.

Diálogo Tradicional con Japón: Budismo Revolucionario

Budismo Revolucionario: Izquierda Profética y Revitalizada

La importancia de la función de Siddharta Gautama en la historia de la humanidad será fuertemente apreciada por introducir en el mundo el objetivo tanto del bienestar y libertad (anraku jiyu) como del Despertar (Bodhi) del pueblo. Esta orientación postmoderna –paradójicamente con dos mil seiscientos años de antigüedad- posiciona al Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana más allá de la derecha política, pero también más allá de la izquierda tradicional. Así, tanto Siddharta Gautama como Seno´o Giro son la base de la vía del Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) y su proyecto de restauración de una izquierda profética y revitalizada para resolver los problemas de la sociedad. El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es entonces una fuerza libertaria o Camino Medio que trasciende los polos opuestos o extremos tanto del nacionalismo e imperialismo como de la derecha e izquierda, simpatizando con un comunismo de derechos humanos en tanto superación dialéctica del capitalismo salvaje y del comunismo autoritario. En consecuencia, el compromiso del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) con la paz mundial y la justicia social representa un caso claro de izquierda profética, criticando al Poder económico, político y cultural a través de la lógica de la negación (hitei no ronri) y la universalidad del Propósito (Dharma) de salvar al mundo. De hecho, las proclamaciones reformistas del Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) no son más que el cumplimiento de la profecía (vyakarana) del acontecimiento de una Tierra Pura Reino de los Cielos.

El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana y su compromiso con la humanidad del futuro lo ubican fuera del establishment materialista o metafísico. De esta manera, el maestro espiritual no busca el dominio de la sociedad, sino su Liberación y Cura (Nirvana) por medio del acontecimiento de la naturalidad del Propósito (jinen honi). En consecuencia, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) busca la Salvación y Evolución de la humanidad, ayudando al aprendiz a convertirse en un superhumano para así luego transformar espiritualmente a todo el mundo, superando todas las adversidades que esto conlleva. Pero esta transformación de la consciencia no se produce a través de una mera satisfacción de las necesidades materiales ni tampoco por medio del progreso en el conflicto, pues la clave para la evolución del ser humano no es la supervivencia del más fuerte sino la supervivencia del más recto o adecuado (samma), el cual es el sujeto que trae paz, justicia y armonía al mundo. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es entonces el modelo de ciudadano global, transformando espiritualmente la civilización a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). Sin embargo, para el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana esto constituye ir más allá del Estado (kokuchu), la religión y la familia, asumiendo los valores globales del conocimiento cumbre (satori) para toda la sociedad. Así, el maestro espiritual nunca hace un llamado al patriotismo ni tampoco a la defensa del status quo, pues su fidelidad siempre permanece con la construcción de un Reino de Rectitud, Paz, Benevolencia y Verdad en el aquí y ahora. Para ello el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) muestra por medio de la lógica dialéctica paradojal que la realidad de la utopía, en tanto verdad de la unidad universal, está entrelazada con la realidad mundana a modo de potencial. Esto significa que la Tierra Pura o Reino de los Cielos es al mundo lo que el Despertar original (hongaku) es a la mente ordinaria que busca la iluminación incipiente (shigaku). Desde esta perspectiva, el Maitriyana enseña que la contemplación revolucionaria (kakumeizen) es la práctica que permite intuir la Naturaleza Real (Jisso) del mundo interno y externo, logrando la Cura (Nirvana) del sufrimiento y la alienación a través del desocultamiento de la Verdad y la armonía innata. Esto implica que el autoanálisis (hansei) es una vía tanto para la salud mental como para la empatía con el prójimo, apelando siempre a la rectitud y la justicia para resolver todo tipo de conflictos, pues así es cómo la izquierda profética y revitalizada de Gautama, Isaías y Seno´o Giro considera que el Estado (kokuchu) y la nación deben ser sirvientes del Propósito (Rissho) y nunca a la inversa. De este modo, es evidente el internacionalismo del Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi), buscando que los pueblos estén en concordancia con la Verdad para así desocultar la paz mundial que es inherente a la naturaleza misma del ser humano y de la Tierra (Gaia). Para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la Espiritualidad es la Verdad cumbre (paramartha) de la vida, mostrando la importancia de los Derechos Espirituales en la evolución recta y adecuada de la sociedad.

El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana realiza una crítica profética asociada con el comunismo de derechos humanos y la democracia verdadera, brindando un inmediato sentido de virtud y solidaridad, pues la meditación libertaria es una extensión de la ética del Desapego. La orientación sabia y compasiva del Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es entonces una consecuencia de la ética de la desidentificación y el abandono del Ego, lo cual es la clara fundación de un nuevo ser humano comprometido con el servicio desinteresado al mundo. En definitiva, el maestro espiritual afirma que el genuino servicio por el prójimo debe provenir de la experiencia de la insatisfacción, impermanencia e insustancialidad, debiendo todo cambio social ser guiado por la naturaleza dhármica del ser humano para así trabajar por la causa común de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. Esta dedicación no puede ser impuesta por los gobiernos y las religiones, pues debe provenir de la genuina devoción por la Salvación y Evolución de la humanidad, realizando el bienestar de todos los pueblos. Así, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana posibilita la utopía de la democracia directa y global, pues se considera a los gobernantes como autoritarios y no-benevolentes dado que no buscan el Bien del pueblo sino sus propios intereses egoístas. Esta actitud es claramente anti-imperialista pero también transnacionalista, en tanto que la Vía comunista libertaria (Sanghayana) es el Camino Supremo para el bienestar de todos los seres humanos. Una vida basada en el autoanálisis(hansei), la contemplación revolucionaria (kakumeizen) y la caridad es la vía verdadera para el cumplimiento de los Derechos Espirituales en tanto estándares transcendentes que organizan el acontecer de la civilización socialista del futuro. El Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) restaura la naturaleza espiritual de la humanidad y de la Tierra (Gaia), celebrando la nueva era del Despertar (Bodhi) del aprendiz y del emerger de la Tierra Pura o Reino de los Cielos. Pero para esto primero debe producirse el alejamiento del Yo y la caída de la civilización capitalista, lo cual permite el despliegue de un sujeto sincero, idealista, sano y solidario. En efecto, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es la Cura (Nirvana) o antídoto para los males capitalistas de la guerra, la explotación, la ignorancia y la contaminación, tal y como fue anticipado por Siddharta Gautama y Seno´o Giro cuando criticaron al sistema económico de la propiedad privada que convierte al pueblo en esclavo, mostrando que la Liberación Correcta surge cuando se evanescen las nociones del Yo y del apego para dar paso a la práctica del comunismo desinteresado.[1] Las consecuencias de este nuevo sistema post-capitalista son la Evanescencia (Nirvana) tanto de la codicia, odio y engaño como del egoísmo, dualismo y consumismo, reformando el mundo interno y externo con la visión utópica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) en el aquí y ahora. La Vía revolucionaria del Nuevo Budismo (Shinko Bukkyo) del Maitriyana es una revolución pacífica que no apoya a la violencia del materialismo y la metafísica, teniendo empatía con el sufrimiento y la injusticia que experimentan los pueblos. Por ello, el maestro espiritual encarna un contrapoder frente al establishment del capitalismo salvaje o del comunismo autoritario, demostrando que la Espiritualidad va más allá de la institución religiosa y por lo tanto no puede ser considerada como un opio de los pueblos.[2] Para la izquierda profética de Gautama y Seno´o Giro la Espiritualidad es la vida misma, por lo que al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) también le conciernen asuntos políticos, económicos y culturales, realizando una crítica abierta sobre la existencia con el fin de facilitar el conocimiento de uno mismo y la transformación de la sociedad. De esta manera, por ser un movimiento espiritual para la creación de un mundo mejor, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) mantiene una relación cercana con Marx y Tolstoi, motivo por el cual maestros espirituales como Uchiyama Gudo y Ambedkar consideraron a la comuna budista chan (sangha) como un modelo de vida comunitaria que puede ser aplicado a todo un país del mismo modo que el marxismo.[3]

El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana expresa que la actitud apropiada hacia el mal del capitalismo debe ser reformista y nunca esclava parásita de este sistema,[4] criticando a la religión por mantener una complicidad conservadora hacia el establishment que dificulta la emergencia del Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi).[5] De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) llama a la Evanescencia (Nirvana) de las instituciones tanto capitalistas como religiosas,[6] tomando refugio en la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de Gautama para promover una sociedad basada en el bienestar y la propiedad comunitaria.[7] Esto implica que el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) tiene una tendencia no sólo antisectarista sino también de izquierda profética, unificando la postmetafísica con el postcapitalismo. Además, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana también es un llamado utópico para la reconciliación (wakai) e integración de todas las disciplinas y movimientos espirituales bajo un mismo techo, que es la guía ecuménica de Gautama.[8] Esta síntesis es lo que han soñado maestros espirituales como Seno´o Giro, cuya fuente de inspiración es nada menos que la reconstrucción prístina de la Espiritualidad en sí misma para así poder luchar contra el mal del capitalismo. Éste proyecto revolucionario es el Propósito (Dharma) de la Vía del Budismo Original (bukkyo honrai no michi) o Budismo Fundamental (Konpon Bukkyo) de Seno´o Giro, cuya sabiduría compasiva (prajña-karuna) es la fuerza socialmente activa más poderosa de la historia, pues tiene el potencial de guiar a la humanidad y salvarla del mal del capitalismo a través de la construcción de una sociedad altruista y cooperativa liderada por la visión de Gautama y Jesús.[9] En definitiva, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) busca el progreso del mundo entero a través de la conservación de la Espiritualidad, por lo que es completamente entendible que su razón mística lo lleve a ser impulsado por el Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo). Sin embargo, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana no deja de ser gnóstico, no-supersticioso, humanista y científico, siendo un espiritualismo (seishinshugi) con los pies y manos sobre la Tierra (Gaia), motivo por el cual promueve la sociedad de hermandad (dobo shakai) cooperación al llamar a la abolición tanto del monopolio de la riqueza como de la explotación de los trabajadores.[10] Por lo tanto, los cambios que promueve el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) están basados en los valores del altruismo, la Vacuidad y la interdependencia de todos los seres, cuya consecuencia será el trans-sectarismo, el anti-separatismo y el internacionalismo como bandera de la civilización del futuro, dado que el nacionalismo y el imperialismo están en contra del pueblo y del destino del mundo.[11] El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana trabaja entonces a favor de la creación de un Reino del Propósito (Dharma) que dictamine paz, justicia, conocimiento y armonía para todos los seres, transmitiendo una unidad ecuménica sobre la base de las enseñanzas de Gautama y Jesús, las cuales pueden ser sintetizadas como un altruista e inegoísta amor universal (muga no ai).[12] En concordancia con Seno´o Giro, esto implica tomar refugio en el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad como la articulación del estado de la mente despierta, la doctrina de la interexistencia y la sociedad libre de la alienación.[13]

El Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) trabaja para traer al mundo una civilización de consciencia, Verdad y rectitud, por lo que su manifesto impulsa la erradicación del conflicto de clases sociales, liberando a la sociedad y simultáneamente logrando la purificación de la mente. Esta lucha por un mundo mejor que practica el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es nada menos que el proyecto de salvar a la humanidad, construyendo un Reino de Despertar (Bodhi) sobre la Tierra.[14] Efectivamente, la búsqueda de paz y justicia social es asunto del maestro espiritual, para quien el comunismo de derechos humanos es algo clave junto con la armonía ecológica. Sin embargo, esto no es un mero plan idealista, sino que realmente es una herramienta o medio hábil (hoben o upaya) para la transformación ética de la realidad interna y externa, tal y como lo soñaron Tolstoi y Seno´o Giro, por lo que la práctica de autorrealización y autotrascendencia debe formar parte de un movimiento de reforma planetaria. Así, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana propone un cambio social sobre la base del acontecimiento de un nuevo ser humano espiritual.

El Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) va más allá del nacionalismo e imperialismo, pero también es una fuerza contracultural o corriente de resistencia progresista y radical frente al status quo belicista y materialista,[15] criticando al capitalismo salvaje y al comunismo autoritario a través de una visión internacionalista y humanística que trabaja por la paz mundial, la justicia social, el conocimiento cumbre (satori) y la armonía ecológica. De hecho, el lema del Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es seguir las enseñanzas de Gautama y Seno´o Giro para lograr el eslabón perdido entre tener una mente despierta (bodhicitta) y ser un liberador de la sociedad. Así, este movimiento espiritual se sitúa en el contexto social como una izquierda profética y revitalizada. Esta forma de metapolítica desarrolla una práctica y una teoría radical, articulando las enseñanzas de Siddharta Gautama y Karl Marx dentro de la búsqueda de la Liberación, pues ambos han hecho lo mismo pero desde niveles distintos.[16] Pero esta orientación libertaria y transhistórica se realiza a través del proceso dialéctico de la ética altruista y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) sobre asuntos tanto personales como geopolíticos.

En concordancia con Seno´o Giro, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) se constituye como una sabia y compasiva tradición de protesta,[17] al mismo tiempo que puede ser entendido como un comunismo espiritual fundado sobre los ideales del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), tal y como lo anheló Katayama Sen con su visión del Socialismo Espiritual,[18] o puede ser considerado como heredero de una síntesis búdica con enseñanzas confucionistas y occidentales, del mismo modo que lo planteó Tanaka Sogoro. En concordancia con Tarui Tokichi, este modelo socialista oriental tiene los siguientes principios: amor sincero (shin-ai) en palabras y acciones; igualdad entre uno mismo y el prójimo (jita byodo atma-para-samata)mayor bienestar (saidai fukuri) de la sociedad; cuidar al pueblo con sabiduría compasiva (prajña-karuna); remediar el antagonismo entre ricos y pobres por medio de las cuatro medidas (shudan) de la sociedad cooperativa (kyodo shakai) y pacifista, la propiedad comunal de bienes (tenbutsu tenmotsu kyoyu), la educación abierta y la regulación demográfica ecológica.[19]

Al igual que Takagi Kenmyo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) presenta un modelo socialista más relacionado con el misticismo que con la política tradicional,[20] aunque sin perder su compromiso dramático con la protesta frente a la injusticia social, asumiendo incluso la posibilidad de ser arrestado y ejecutado por el sistema, como fue el caso del Maestro Uchiyama Gudo,[21] cuyas ideas socialistas libertarias provenían directamente de su experiencia de vida.[22] La vivencia radical de la Espiritualidad Budista es una utopía socialista de estilo crítico, buscando reemplazar la inequitativa y opresiva civilización materialista capitalista por un país búdico (nyorai no kokka). Pero este proyecto político universal parte siempre de la experiencia psicológica y filosófica del Ser Vacío (Muga) del aprendiz, para así poder enfatizar la interdependencia e interpenetración de toda la existencia y llevar amor desinteresado (muga-ai) a los pobres y oprimidos.

El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana denuncia que el sistema capitalista no sólo genera sufrimiento en los pueblos sino que también viola a la Espiritualidad,[23] por lo que el sujeto debe oponerse al nacionalismo, militarismo e imperialismo, asumiendo el compromiso con la construcción de una sociedad comunista de derechos humanos que sea capaz de reestructurar la civilización capitalista. Esto es nada menos que la implementación de una Tierra Búdica en el mundo,[24] basándose en los más altos valores y enseñanzas de la humanidad, como la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y el amor fraternal. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) no sólo busca que el pueblo sea cooperativo e internacionalista, pues además apunta a la purificación y unificación de todas las tradiciones espirituales. Por su posicionamiento frente a las decadentes instituciones gubernamentales y religiosas, a las que se reconoce como contrarias a los principios espirituales de Siddharta Gautama, el Maitriyana es entonces el Budismo de la Vía Reconciliadora (Wakaido Bukkyo) que inicia una nueva era de paz, justicia social, conocimiento y armonía natural. Así, como han afirmado Gautama y Seno´o Giro, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) busca una Cura apropiada (Samma Nirvana) para el sufrimiento y la inequidad de la sociedad.[25]

Para el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana, el capitalismo es un sistema económico, político y cultural que es culpable de la inseguridad del pueblo,[26] por lo que se debe practicar contemplación revolucionaria (kakumei zen) para poder encontrar las soluciones a estos problemas mundiales, realizando la fundación de la Salvación de la humanidad a través del acontecimiento de una sociedad revitalizada (shinko shakai).[27] Ésta es la orientación revolucionaria de la práctica y teoría del Espiritualidad Libertaria, desarrollando la Verdad de la Evolución y el cambio al producir una revitalización búdica en los campos de la psicología, pedagogía, medicina, filosofía, arte, ciencia, política, sociología y teología. Así, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) posee un elemento humanístico y espiritual que se encuentra ausente en el comunismo autoritario, tomando el concepto de Ser Vacío (Muga) para paradójicamente promover autorrealización subjetiva y liberación social. Esto implica obviamente la evanescencia (Nirvana) de las herejías malignas (inshi jakyo) de la ignorancia religiosa y del engaño gubernamental como opio (ahen) de los pueblos, promoviendo y estableciendo en su lugar al agnosticismo o ateísmo (mushinron) del Nuevo Budismo (Shinko Bukkyo) del Maitriyana a través de la práctica de la autorrealización (jinrui kaiho) y autotrascendencia (mugaizumu).[28] De este modo, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) asocia el Despertar (Bodhi) del aprendiz con la experiencia de la emancipación y Liberación (Kaiho) de la sociedad, demostrando que las enseñanzas humanitarias de los maestros espirituales –como Nichiren, Honen y Shinran- se vinculan con el compromiso comunitario de Marx para evanescer la opresión y el sufrimiento del pueblo. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la compasión o el amor (ai) tienen una importancia suprema para la revolución del mundo, no siendo un sentimiento ni un concepto sino más bien una práctica (jissen) que tiene el poder de reconocer los problemas de la vida cuando es acompañada de la visión recta de la crítica objetiva. De este modo, el amor compasivo del maestro espiritual provee la base de un Humanismo Nuevo (Shin Jindoshugi) para la revolución que construye la Tierra Pura Búdica (Jo Bukkokudo) en el mundo, purificando y reconstruyendo la sociedad desde sus mismos cimientos.[29] El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es entonces un movimiento progresista que desarrolla todas las facetas de la existencia, transformando el mundo interno y externo a través de la conservación del amor desinteresado (muga-ai), el cual es la encarnación misma del Propósito (Dharma) según Gautama y Seno´o Giro.[30]

En concordancia con Lévi-Strauss, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) busca la construcción de la necesaria articulación entre el materialismo marxista y el humanismo liberal, sintetizando el objetivo de la Cura (Nirvana) del sujeto a la finalidad de la Liberación (Kaiho) de la sociedad. Así, dado que el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es un Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), se trabaja para la evanescencia (Nirvana) de los males de la falsa consciencia, la ideología y la alienación. Esto implica que la Espiritualidad Libertaria de Gautama y Seno´o Giro es la tradición de protesta social o fuerza metapolítica más reformista y radical de la historia, trabajando para crear una sociedad de valores que conquiste espiritualmente al mundo y que haga frente al militarismo, capitalismo, fascismo y nacionalismo. Para llevar a cabo esta civilización pacifista el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) considera que es necesario una conversión internacional o difusión mundial (Kosen-rufu) de las enseñanzas del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), cuya filosofía (kokka) esencial es el amor (ai). La misión del Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es preparar a millones de seres humanos para desarrollar hábilmente el proyecto de la Salvación del mundo,[31] estableciendo una sociedad feliz y sana: muchos en cuerpo pero unidos en mente (itai-doshin).

La doctrina fundamental del Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es transformar éticamente la economía, política y cultura sobre la base tradicional de las enseñanzas de Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Gautama, Nichiren y Seno´o Giro, superando tanto a la metafísica como al materialismo para crear la indivisibilidad (funi) dialéctica y paradojal de espíritu (shin) y materia (Shiki), cuyo resultado es nada menos que la unidad (myogo) entre la ley sagrada y la ley secular con el fin de superar la explotación y la miseria de los pueblos en la era del Apocalipsis (Mappo).[32] De esta manera, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es la única Espiritualidad que propone un mundo gobernado por los nobles principios de la rectitud, trabajando siempre para y por el pueblo.[33] Así, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) se diferencia notablemente de los intereses egoístas y corruptos de los actuales gobiernos de los países, los cuales usan al sistema democrático únicamente para la acumulación de Poder. Por lo tanto, el maestro espiritual trabaja en un nivel distinto al de los simples políticos, pues su función y Propósito (Dharma) es siempre buscar la evanescencia (Nirvana) del sufrimiento de todo el mundo sin apelar a medios coercitivos o autoritarios. En este sentido, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que los principios de la verdadera democracia son la Libertad, Igualdad y Fraternidad, motivo por el cual se critica claramente a los gobiernos contemporáneos por ser pseudo-democracias que no representan los verdaderos intereses del pueblo. De esta manera, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es crítico frente al capitalismo salvaje y al comunismo dictatorial, considerando que se debe crear una Tercera Vía (daisan do) superadora para así poder promover democráticamente el bienestar de toda la sociedad. Ésta es el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) o comunismo de derechos humanos, creando una genuina democracia fundada sobre los principios de los grandes maestros espirituales, como Gautama, Jesús y Nichiren, pues la Espiritualidad Budista Verdadera es el único Camino para satisfacer las necesidades materiales y espirituales de las naciones. Por esta razón, la democracia búdica (buppo minshushugi) o verdadera debe ser establecida para la realización tanto del bienestar del aprendiz como de la prosperidad de la sociedad,[34] despertando a cada sujeto a los principios de la Espiritualidad Budista.[35]

Para poder crear una Civilización Revitalizada (Shinko Bunmei) bajo la guía de las enseñanzas del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo), el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana se preocupa por cuatro áreas: la paz global, la justicia social, la educación avanzada y la armonía ecológica. Esto es buscado a través de un proceso de budización de nueve temáticas, como la psicología, la pedagogía, la medicina, la filosofía, el arte, la ciencia, la política, la sociología y la teología. Pero en términos estrictamente económicos, políticos y culturales, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es una tercera vía (daisan do) ante el capitalismo salvaje y el comunismo autoritario, tomando lo mejor de ellos –como los derechos humanos y la búsqueda del bienestar del pueblo- para hacer emerger un Neo-Socialismo (Shin Shakaishugi) basado en la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.[36] El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es entonces un Camino Medio (Chudoshugi) que conserva y simultáneamente trasciende a los polos opuestos de la izquierda y la derecha o del progresismo y el conservadurismo, pues es la síntesis dialéctica del capitalismo y el comunismo.[37] Por lo tanto, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) se trata de una izquierda profética y un progresismo revitalizado que busca el cambio revolucionario del mundo sin perder de vista lo Real y la Verdad.

El activismo social contra la guerra y la injusticia social que realiza el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana representa una traición ante la mirada gubernamental, cuyos intereses egoístas suelen conducir a arrestar y condenar a muerte a los constructores de un mundo mejor que hacen frente al militarismo y el capitalismo. Al igual que el Maestro Takagi Kenmyo,[38] el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) presta Atención Plena a los asuntos de la sociedad, proponiendo un Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) basado en el Propósito (Dharma) de la Tierra Pura, cuyos ideales son la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad para todos. Este activismo libertario es una izquierda profética que demuestra que Gautama y Jesús fueron almas gemelas al enseñar un modelo heroico para la creación de una civilización nutrida de valores comunistas que sea capaz de superar la pobreza y la discriminación social, transmitiendo la gracia del amor universal. La esencia del Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es entonces el igualitarismo, el cual no es una visión teórica sino una práctica profética de reforma social, transformando la estructura del sistema económico, político y cultural a partir de la propia Espiritualidad.[39] Así, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) se interesa por la felicidad y el bienestar del pueblo, enseñando el Bien Universal, el Amor Trascendental y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) que protege a todos los seres de la Tierra (Gaia). De este modo, maestros espirituales como Gautama, Honen, Shinran, Ikkyu, Seno´o Giro y Takagi Kenmyo, fueron héroes socialistas que comprendieron que la Espiritualidad Budista es la madre de la totalidad del pueblo y el enemigo de la poderosa aristocracia.[40] Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que la Tierra Pura o Reino de la Rectitud es la práctica del comunismo verdadero, buscando purificar a la sociedad capitalista que trata a los pobres como animales o juguetes.[41] El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es un llamado realista a la acción social comprometida con el cambio, buscando ayudar y salvar al mundo a través del progreso ascendente (kojo shinpo) basado en la equidad y también por medio de una vida comunitaria (kyodo seikatsu) basada en la paz, la justicia, la educación y la ecología.

El Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es una parte importante del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), analizando y examinando la posibilidad de transformar el mundo a través del rol de las ideas críticas y transnacionales de la Espiritualidad. Así, pensadores como Suzuki Daisetsu y Inoue Shūten han contribuido a la formación del Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana,[42] movimiento que carga la bandera del pacifismo y la justicia social como forma de activismo social comprometido con la reforma búdica de la civilización. Esto implica que el maestro espiritual presenta un nuevo paradigma de civilización socialista libertaria, dentro de la cual el progreso no se encuentra relacionado con la acumulación de bienes materiales sino con la acumulación de sabiduría compasiva (prajña-karuna). Por lo tanto, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) tiene la misión de la reforma radical de la sociedad, estableciendo diálogo con todos los movimientos espirituales para así poder evanescer los males de la superstición y el consumismo que atentan contra el orden pacífico del mundo. La meditación libertaria es efectivamente el antídoto para la religión maligna (jakyo), pues trabaja tanto en el plano de la mente interna (naiso) como en el nivel de la práctica externa (gaiken). Dado que la civilización capitalista es la era del bloqueo (jidai heisoku) que oprime la Libertad, Igualdad y Fraternidad entre los seres humanos, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana se presenta como una Espiritualidad de naturaleza socialista libertaria, mostrando un compromiso profundo con el bienestar de toda la humanidad en el momento de denunciar a los gobiernos como opresivos y burocráticos al mismo tiempo que se critica a las religiones como monumentos de ignorancia.[43] En efecto, los gobiernos son esencialmente despiadados y opuestos al progreso social, mientras que el Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) enseña ideas que ayudan a la construcción de una sociedad mejor, desarrollando el estado de Ser Nada del aprendiz como vía hacia el progreso social, pues el secreto de un mundo mejor se deriva del incondicional voto del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) de salvar a todos los seres.[44] Esta aspiración mística busca la evanescencia (Nirvana) de la sociedad injusta, siendo un espíritu crítico que plantea al Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) como una autodisciplina mucho más abarcativa que la moralidad y la institución gubernamental,[45] en tanto es un orden místico (shinpi) que va más allá de los intereses individuales o nacionales.[46] De esta manera, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana confirma que es fundamental lidiar con las enseñanzas del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) y su Zen Cristiano (Kikyo Zen) para poder realizar una unificación mística y espiritual de la humanidad.[47] Esta visión reformadora de la estructura social evidencia que al tener Atención Plena sobre la existencia de los pobres y oprimidos, el sujeto puede construir una sociedad justa,[48] desarrollando éticamente su mente y sus vínculos con los demás. De esta manera, la práctica del compromiso social desarrolla el emerger de una Espiritualidad Crítica que es pacifista al mismo tiempo que promueve el progreso social equitativo, motivo por el cual se denuncia la falta de Espiritualidad de los gobiernos militaristas,[49] no sólo porque el uso de la violencia es algo injustificable incluso como medio para el objetivo del cambio social, sino porque además el tremendo mal de la guerra es la búsqueda de ganancia económica a través del asesinato.[50] Para el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es algo marcadamente ordinario defender la paz en tiempos de paz, mientras que mantener un Discurso pacifista durante épocas de guerra es un desafío riesgoso y problemático, pues se pone en peligro la propia vida. Esta predisposición al autosacrificio o martirio, como en el caso del Maestro Uchiyama Gudo, demuestra que los ideales del Ser Despierto y Salvador (Buddha-Cristo) son crear paz mundial sin intereses individuales o nacionales,[51] por lo que ningún aprendiz ni pueblo puede ser espiritual y simultáneamente estar involucrado en la guerra. Este es el motivo por el cual el maestro espiritual es el gobernante de su propia vida, careciendo de la disciplina tanto del sometimiento como de la pelea.[52] El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana, a través de su práctica ética contemplativa, es una visión crítica de la estructura social belicosa e injusta de la política y economía capitalista, teniendo la responsabilidad urgente de difundir enseñanzas socialistas a lo largo del mundo. En este sentido, la Espiritualidad es esencialmente puro pacifismo y comunismo de derechos humanos, combinando los valores trascendentales de la Libertad, Igualdad y Fraternidad con la esfera psicológica, filosófica y política del ser humano. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) actúa como un campo magnético,[53] atrayendo a todos los que se resisten a la opresión estatal y a la falta de Espiritualidad de la sociedad, tal y como enseñó Inoue Shūten, para así poder imaginar libremente el mejor tipo de sociedad, pues el compromiso social no está realmente separado de la deconstrucción analítica y existencial.

El Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es un movimiento socialista libertario que sigue los pasos de Siddharta Gautama, Jesús de Nazaret y Uchiyama Gudo, practicando un activismo comprometido con la toma de consciencia de la sociedad. Aunque esta doctrina es un giro radical del pensamiento (shiso no kaiten), ciertamente es una tradición de rectitud y autosacrificio por los demás. De esta manera, la izquierda profética y revitalizada del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) lucha pacíficamente contra la explotación capitalista y la centralización del poder Estatal, al mismo tiempo que tiene esperanza en la capacidad potencial de autodeterminación del pueblo.[54] Sin embargo, para desarrollar este estilo de vida comunitario basado en el comunismo libertario, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) afirma que el precio de esta singular visión utópica es el autosacrificio, pues la tormenta del progreso revolucionario requiere que el sujeto esté dispuesto a dar su propia vida por el Bien de los demás. Pero obviamente este acto no es una violencia ordinaria (estatal o ilegal), sino que más bien se trata de algo completamente opuesto, pues es una acción que puede ser nombrada como violencia divina, al ser la encarnación de la Justicia y la Verdad. Esta lucha por la existencia es entonces un acto de creación y no uno de destrucción, en tanto que la violencia ordinaria es represora y ata al ser humano en un juego coercitivo y sangriento de culpa y retribución, mientras que la violencia divina es liberadora y desapegada en un proceso recto que purga y redime al aprendiz a través del poder divino de la Evanescencia (Nirvana).[55] Esta Salvación que ocurre sin el derramamiento de sangre de los demás es un sacrificio de la vida que ocurre de modo similar a un proceso de la naturaleza, renunciando a la autopreservación egoísta con la finalidad de cumplir con la tarea de vencer al Poder mundano, al mismo tiempo que se libera al sujeto a través del contrapoder universal del autosacrificio.

En concordancia con Jesús y Uchiyama Gudo, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana es un movimiento activista de Espiritualidad socialista libertaria que se autosacrifica por el Propósito (Dharma) de un mundo sin pobreza ni inequidad, buscando que las grandes corporaciones dejen de acumular poder y dinero mientras oprimen y controlan autoritariamente la libertad esencial del pueblo, la cual es la misteriosa Espiritualidad Santa (kukashigi no seirei) que hace progresar a la humanidad hasta alcanzar el destino del Reino de los Cielos o Tierra Pura en el aquí y ahora. Pero este impulso evolutivo suele ser reprimido por los anhelos materialistas, por lo que cuando emerge suele expresarse como algo que va en contra de las circunstancias externas. Cuando el aprendiz practica meditación libertaria se pone en contacto con la sangre espiritual que ha heredado de los Seres Despiertos (Buddhas) de la historia, quienes han sido incesantes impulsores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, actuando siempre en sintonía con su propia voluntad sin ser detenido por nadie.[56] De este modo, el autosacrificio del maestro espiritual simboliza tanto la potencial naturaleza espiritual del sujeto como la misma condición de progreso de la sociedad, superando las ataduras tanto del Ego como del Estado. En este sentido, para el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) el abandono del Yo es un proceso similar al Despertar (Bodhi) de la consciencia comunitaria (Heibon no jikaku), motivo por el cual la Cura (Nirvana) de la mente es similar a la transformación socialista libertaria del mundo, que es nada menos que el destino último de la Salvación de la humanidad a través de la fuerza de la misteriosa Espiritualidad Santa (kukashigi no seirei).

Al igual que el Maestro Uchiyama Gudo, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana enseña que las tesis socialistas libertarias son que todos los seres humanos tienen una naturaleza espiritual o dignidad intrínseca (issai shujo shitsu bussho),[57] por lo que no sólo se transmite una enseñanza dentro de la cual hay igualitarismo y no-discriminación (kore ho byodo mu koge),[58] sino que también se considera a todos los seres como si fuesen los hijos propios (issai shujo mina kore ako).[59] Siguiendo al Rey Ashoka, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) considera que alcanzar el Despertar (Bodhi) se encuentra indudablemente relacionado con la igualdad social y la liberación comunista de derechos humanos en tanto expresiones de la consciencia comunitaria (Heibon no jikaku), por lo que la política tradicional se vuelve obsoleta ante la mirada suprema del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), cuya metapolítica es liberadora y supra-estatal.

El Budismo Anarquista Comunista (Museifu kyōsan Bukkyo) del Maitriyana considera a la consciencia comunitaria (Heibon no jikaku) como un proceso de Auto-Despertar (Sam-Bodhi o Jikaku) de lo Real,[60] a partir del cual se colabora con los demás en una acción común. De este modo, la autorrealización del ser humano y de la sociedad es un mismo proceso.[61] Así, cuando el aprendiz alcanza la Cura (Nirvana) adquiere la habilidad contemplativa de participar en política libertaria, buscando el Despertar (Bodhi) de toda la nación. Esto implica que la meditación libertaria busca desplazar la concentración de poder capitalista, trabajando a favor de la democracia directa del pueblo. Por lo tanto, la Liberación ética a la que apunta el maestro espiritual se relaciona profundamente con el sentido de la interdependencia o interexistencia de todos los seres. Esta evolución de la consciencia del pueblo logra autodeterminación y simultáneamente interconectividad.[62] Al igual que Gautama y Uchiyama Gudo, el Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) desarrolla la síntesis de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, pues para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) la autodeterminación y el apoyo mutuo se relacionan profundamente entre sí.[63] No obstante, el maestro espiritual considera que las instituciones tradicionales del Estado, la familia y la religión son agregados de la consciencia, siendo algo tan dispensable como el mismo Ego. Sólo cuando el sujeto vive con la bondad de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) puede lograr la independencia y la vida colectiva pacífica, ayudando verdaderamente al prójimo que sufre,[64] mientras se desapega de los anhelos egoístas para vivir armónicamente por el bien de todos.

A diferencia de la religión o vía de los dioses (kami no michi), el centro de la metapolítica del Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana no es la autopreservación sino el autosacrificio, considerando que la civilización socialista libertaria inevitablemente superará al capitalismo, por lo que los aprendices deben participar en este movimiento utópico con un espíritu de sacrificio, dado que muchas veces la transformación del mundo requiere el costo de la propia vida. No obstante, la misteriosa Espiritualidad Santa (kukashigi no seirei) es inmortal, siendo transmitida de generación en generación,[65] por lo que este espíritu de Libertad no desaparece sin dejar huellas en los demás. Esto significa que para la visión revolucionaria del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el autosacrificio se convierte en su modo de autopreservarse en la sangre espiritual de la humanidad. En definitiva, alcanzar la Cura (Nirvana) es conectarse con la interexistencia de todos los seres, comprendiendo que el Ego es una ilusión que debe ser autosacrificada en pos del bien o autopreservación de la totalidad del mundo, trascendiendo así el falso dualismo entre sujeto y sociedad en la creación de una vida colectiva de paz y armonía.[66] El Socialismo Budista (Butsu Shakaishugi) es una práctica que encarna la misteriosa Espiritualidad Santa (kukashigi no seirei) que unifica a todos los seres humanos y que promueve constantemente el progreso y la autopreservación de la Libertad, Igualdad y Fraternidad frente a la represión interna y la opresión externa. Esta concepción del autosacrificio está relacionada con la interdependencia de todos los seres, pues cuando el aprendiz se autosacrifica por la misión de la Salvación del mundo logra encarnar la fuerza que continuamente impulsa al ser humano hacia la Evanescencia (Nirvana) de la subyugación. El autosacrificio, aunque no es una preservación biológica, ciertamente es una autopreservación espiritual de la consciencia comunitaria (Heibon no jikaku). En concordancia con Gautama, Jesús y Uchiyama Gudo, el Budismo Revolucionario (Kakumei Bukkyo) del Maitriyana valora el hecho de que el autosacrificio sea un proceso que trasciende a la aniquilación (horobi) para pasar a la vida eterna (eisei),[67] pues mientras que el sujeto que está aferrado a su Ego está condenado a desaparecer, en cambio el aprendiz que actúa a través de la contemplación revolucionaria (kakumeizen) logrará la eternidad, dado que involucrarse en la revolución mística es la realización del paraíso en la Tierra (tengoku).[68] Cuando un maestro espiritual se autosacrifica efectivamente su cuerpo biológico muere y es aniquilado, pero su sangre mística o divina –que es el conocimiento cumbre (satori)- queda en un estado de resurrección, preservándose de forma perenne dentro de la consciencia comunitaria (Heibon no jikaku) del mundo. Ergo, el paraíso o utopía socialista (riso sekai de aru), llámese país búdico (nyorai no kokka)Tierra Pura o Reino de los Cielos, es entonces la propagación progresiva de la Verdad a través del autosacrificio.

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[1] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[2] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[3] Inagaki Masami, Kindai Bukkyo no Henkaku-sha.

[4] Seno´o Giro, Metamorphosis to the New Buddhism.

[5] Ichikawa Hakugen, The War Responsibility of Buddhists (Bukkyosha no senso sekinin).

[6] Seno´o Giro, Toward a new Buddhist movement.

[7] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[8] Murakami Sensho, On uniting the Buddhist Teachings.

[9] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[10] Seno´o Giro, New Buddhism in the midst of radical social change.

[11] Seno´o Giro, New Buddhism in the midst of radical social change.

[12] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[13] Whalen Lai, Seno´o Giro and the Dilemma of Modern Buddhism: Leftist Prophet of the Lotus Sutra.

[14] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[15] James Mark Shields, Zen and the Art of Treason: Radical Buddhism in Meiji Era (1868–1912) Japan.

[16] Claude Lévi-Strauss, Tristes Tropiques.

[17] S. Large, Buddhism, socialism and protest in prewar Japan: the career of Seno´o Giro.

[18] J. M. Shields, A blueprint for Buddhist Revolution: the Radical Buddhism of Seno´o Giro (1889-1961) and the Youth League for Revitalizing Buddhism.

[19] Tarui Tokichi, Toyo no kyomuto.

[20] Takagi Kenmyo, My Socialism.

[21] Ishikawa Rikizan, The social response of Buddhist to the modernization of Japan: the contrasting lives of two Soto Zen monks.

[22] Yoshida Kyu ichi, Nihon kindai Bukkyoshi.

[23] J. M. Shields, A blueprint for Buddhist Revolution: the Radical Buddhism of Seno´o Giro (1889-1961) and the Youth League for Revitalizing Buddhism.

[24] Yüsen Kashiwahara, Nihon Bukkyoshi: Kindai.

[25] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[26] Seno´o Giro, Revitalized Buddhism on the road to social reform.

[27] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[28] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[29] Masami Inagaki, The Collected religious writings of Seno´o Giro.

[30] J. M. Shields, A blueprint for Buddhist Revolution: the Radical Buddhism of Seno´o Giro (1889-1961) and the Youth League for Revitalizing Buddhism.

[31] Murata Kiyoaki, Japan´s New Buddhism: an objetive account of Soka Gakkai.

[32] Nichiren, The establishment of Righteousness and the Security of the Nation.

[33] Daisaku Ikeda, Great Cultural Movement.

[34] J. A. Dator, Soka Gakkai: Builders of the Third Civilization.

[35] Murata Kiyoaki, Buddhist Democracy.

[36] D. Ikeda, Complete Works I.

[37] P. O. Ingram, Soka Gakkai and the Komeito: Buddhism and Political power in Japan.

[38] P. L. Swanson, Takagi Kenmyo and Buddhist Socialism: a Meiji Misfit and Martyr.

[39] Takagi Kenmyo, My Socialism.

[40] Takagi Kenmyo, My Socialism.

[41] Takagi Kenmyo, My Socialism.

[42] Moriya Tomoe, Social Ethics of “New Buddhists” at the Turn of the Twentieth Century: A Comparative Study of Suzuki Daisetsu and Inoue Shūten.

[43] D.T. Suzuki, Anjin ritsumei no chi: shōzen.

[44] D.T. Suzuki, Shakai minshutō no kettō kinshi ni tsukite (shakaishugi no shūkyōteki kiso).

[45] D.T. Suzuki, Letter to Nishida – 3 December 1902.

[46] D.T. Suzuki, Zassai zō.

[47] D.T. Suzuki, Christian Zen (Kikyō Zen).

[48] D.T. Suzuki, Fūki no sitei ni atauru sho.

[49] Inoue Shūten, Suma byōkan roku.

[50] Inoue Shūten, Heibon kiwamaru heiwaron.

[51] Inoue Shūten, Heibon kiwamaru heiwaron.

[52] Harold Fielding-Hall, The Soul of a People.

[53] Ama Toshimaro, Shūkyō wa kokka o koerareruka: Kindai Nihon no kenshō.

[54] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[55] Walter Benjamin, Reflections: Essays, Aphorisms, Autobiographical Writings.

[56] Andrew Lindsay, Uchiyama Gudo’s Zen Anarchist Understanding of Blood as a Critique of Progress.

[57] Great Nirvana Sutra.

[58] Diamond Sutra.

[59] Lotus Sutra.

[60] Uchiyama Gudo, Ordinary Self-Awakening (Heibon no jikaku).

[61] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[62] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[63] Andrew Lindsay, Uchiyama Gudo’s Zen Anarchist Understanding of Blood as a Critique of Progress.

[64] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[65] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[66] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[67] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

[68] Fabio Rambelli, Zen Anarchism: The Egalitarian Dharma of Uchiyama Gudo.

Diálogo Independentista con Taiwan: Anarquismo Budista

Anarquismo Budista: el Despertar de la Utopía Revolucionaria

El Maitriyana es la figura central de la creación de una Espiritualidad Postmoderna, involucrándose en un movimiento radical de lucha contra los cuatro males del mundo: la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación. Esta perspectiva revolucionaria del Anarquismo Budista representa significativamente la culminación de dos mil seiscientos años de desarrollo y evolución espiritual del ser humano. En concordancia con el Maestro Taixu, en el Maitriyana existe una síntesis del Discurso Libertario, que no es más que la sorprendente convergencia de las tradiciones o narrativas revolucionarias de Gautama y Kropotkin.[1]

En tanto que opera más allá de la ideología, política y religión, el Anarquismo Budista es una forma de pensamiento socialista superior con la capacidad de revelar el futuro de la humanidad en el aquí y ahora. De este modo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una de los líderes más importantes del mundo, siendo el centro mismo de la reforma espiritual de la sociedad en su entrada a la era socialista. Así, el maestro espiritual es responsable de innovaciones claves para la Salvación del mundo, simultáneamente reorientando a las distintas tradiciones hacia el desarrollo y práctica de una Espiritualidad Humanitaria con un compromiso con el mundo. Por lo tanto, al estar más allá de la metafísica y del nihilismo, el Camino Medio del Maitriyana porta la antorcha del Budismo de la vida humana (rensheng fojiao).[2] Esto implica que el Propósito (Dharma) del Anarquismo Budista se define apropiadamente como la construcción de una Tierra Pura (Renjian Jingtu) o Reino de la Rectitud en el mundo, pues las enseñanzas de Gautama y Kropotkin apuntan a la Liberación tanto del sujeto como de la sociedad entera. Al igual que el Maestro Taixu, el Maitriyana prepara y entrena a una generación de pensadores capaces de influenciar éticamente a la humanidad, confrontando al Poder mundano a través de la fuerza de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). La articulación Gautama-Kropotkin posiciona al Anarquismo Budista como una formación supraintelectual que supera a todas las previas formas de revolución socialista, pero también muestra una dedicación profunda a reformar radicalmente la tradición espiritual. Del mismo modo que el Maestro Taixu desempeñó un rol significativo en la historia del movimiento radical budista en China, el Maitriyana inicia una revolución metapolítica abierta a toda la humanidad, pues encarna el Propósito (Dharma) de los intereses por el bienestar general del mundo. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es entonces una figura trascendental en la formación y desarrollo de un pensamiento supraintelectual para una sociedad libre e iluminada, examinando a los problemas globales a través de la lupa radical de la contemplación revolucionaria (kakumeizen). Esto demuestra que el Anarquismo Budista, por medio de la articulación Gautama-Kropotkin, es un capítulo muy importante en el umbral de la postmodernidad, reconociendo que la sociedad es el producto de fuerzas históricas que pueden ser transformadas por medio del ejercicio de la meditación libertaria. En la metapolítica del Maitriyana, la Cura (Nirvana) de la sociedad se convierte en el proyecto primario de la Espiritualidad. Por ello, las enseñanzas del Maestro Taixu revelan las sorprendentes concordancias entre los proyectos libertarios de Gautama y Kropotkin,[3] fundando un Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) capaz de lograr el Gran Despertar (Maha Bodhi) del mundo.

El Anarquismo Budista es un pensamiento metapolítico radical pero también es una práctica espiritual para la vida cotidiana, entrenando al aprendiz por medio de la contemplación revolucionaria (kakumeizen) sobre cuestiones como la causa de los males del mundo y también sobre sus posibles antídotos. En efecto, el sujeto puede alcanzar la Cura (Nirvana) tras vivenciar la visión reformista de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), logrando la realización verdadera del Propósito (Dharma). Esto hace que el Maitriyana valore los aportes revolucionarios de Kang Youwei, Tan Sitong y Liu Sifu,[4] enseñando al aprendiz a alejarse de una vida de reclusión para desencadenar el Deseo de salvar a todos los seres, lo cual cultiva claramente a la Espiritualidad Socialmente Comprometida.[5] El Propósito (Dharma) original del maestro espiritual es crear una sociedad comunal (sangha) basada en la educación del conocimiento cumbre (satori). En este sentido, al igual que la obra del Maestro Taixu, una escuela de Espiritualidad Reconciliadora es una alianza revolucionaria (Tongmeng Hui), funcionando como una base de operaciones para el desarrollo progresista y radical de las enseñanzas de Gautama, Bakunin, Proudhon, Kropotkin y Marx,[6] quienes indudablemente son la linterna para un nuevo siglo (Xin shiji). De esta manera, el Anarquismo Budista puede ser abordado a través de la democracia social,[7] valorando la visión libertaria de la Igualdad (Heng bao) y la Justicia Natural (Tianyi baoque estuvo presente en los valores de las antiguas tradiciones culturales de India y China, pero que luego se han perdido en el tiempo. Esto explica el motivo por el que el Maitriyana es iconoclasta y cosmopolita, estando involucrado en un movimiento revolucionario mundial que busca liberar a los pueblos de la opresión gubernamental o religiosa. El centro de la visión radical del Anarquismo Budista es el desarrollo del Despertar (Bodhi) de la sociedad, promoviendo una revolución post-utópica fundada en los principios libertarios de las enseñanzas de Gautama y Kropotkin.[8] En este sentido, la obra del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es el triunfo de la interpretación socialista libertaria, la cual fue el Discurso radical y revolucionario más importante de China en 1920.[9]

A pesar de que ser un seguidor del Maitriyana implica la posibilidad de ser asesinado por el Poder mundano, dado que los gobiernos suelen ordenar arrestos o asesinatos hacia los que quieren construir una sociedad mejor, convertirse en un mártir no es un inconveniente para el sujeto que genuinamente desea salvar al mundo. Por lo tanto, el maestro espiritual no se involucra en la política mundana, aunque ciertamente nunca pierde la visión revolucionaria y radical de la Espiritualidad Libertaria, la cual es el emerger del Anarquismo Budista. Aquí, la experiencia del conocimiento cumbre (satori) es el clímax del utopismo revolucionario.[10] En efecto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se involucra intensamente en la recuperación de un comunismo perdido, que esencialmente no es más que la armonía e interexistencia entre los seres humanos y la Tierra (Gaia). El proceso de la Cura (Nirvana) de la sociedad produce entonces la declaración de independencia de los pueblos frente a la civilización capitalista y materialista, al mismo tiempo que se abre el Camino hacia el oportuno establecimiento de una república democrática global sin precedentes en la historia de la humanidad. Este tipo de comunidad planetaria es una sociedad con una ética avanzada, por lo que el Maitriyana es el grupo libertario más influyente en la construcción de un mundo consciente. Sin embargo, para poder realizar el Propósito (Dharma) socialista libertario fundado por Gautama y Kropotkin el aprendiz debe estar ideológicamente vacío, estando a favor de un enfoque abierto a la revolución constante. Esto implica no apuntar al mero objetivo del comunismo estatal sino abrazar la visión del socialismo puro (chuncui shehuizhuyi) que es inherente al Anarquismo Budista. De este modo, la metapolítica del Maitriyana no apunta a crecer rápidamente en el número de miembros o seguidores, pues no es un partido político mundano, sino que más bien busca responder al llamado del bien de la comunidad, tal y como lo hizo el Maestro Taixu con sus posiciones e ideas revolucionarias.[11] El maestro espiritual es entonces un prominente líder de la visión socialista pura, transmitiendo el No-gubernamentalismo o Anarquismo Budista (wuzhengfuzhuyi focomo la plataforma única para la Salvación del mundo. Así, la idea central de este pensamiento son los tres vacíos (san wu)ausencia de Estado, ausencia de religión y ausencia de familia, pues estas tres instituciones albergan cultura opresiva, falso dualismo y jerarquía alienante, por lo que al lograr la evanescencia de estos males puede establecerse una nueva sociedad basada en los valores espirituales de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai).[12] En concordancia con el Maestro Taixu, el Maitriyana transmite esta visión radical porque es la mejor manera de construir un futuro utópico revolucionario, afirmando así un desacuerdo profundo hacia la civilización capitalista y simultáneamente asentando las bases para el establecimiento de una república democrática global capaz de traer esperanza para las generaciones futuras. Esto significa que el Anarquismo Budista es un paso en el Camino hacia el progreso y la evolución espiritual del mundo, superando las frustraciones producidas ante la falta de ideales éticos de los gobiernos que únicamente apuntan a concentrar el Poder en sus propias manos. Por ello, la visión libertaria del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) suele considerar a los presidentes como dictadores en lugar de representantes del pueblo, no soliendo rechazar a un presidente en específico sino más bien al gobierno en sí mismo.[13] La causa de la desilusión que suelen experimentar los pueblos hacia sus gobiernos se debe a que los gobernantes no son más que oportunistas buscando fama, poder o dinero,[14] en lugar de ser héroes abnegados o revolucionarios humildes que trabajan por la felicidad y el bienestar de la sociedad.

El Maitriyana afirma que las fallas de los gobiernos no se deben tanto a las características de los sujetos que lo componen, pues más bien toda forma de gobierno es inherentemente opresiva. Así, al igual que la posición del Maestro Taixu, el Anarquismo Budista es una forma de socialismo puro que se diferencia rotundamente del comunismo estatista o autoritario (guojia shehuizhuyi pai), considerando que la Libertad (Ziyou) tiene que ser tanto la meta última como el Camino mismo hacia la evolución de la humanidad, pues tanto los medios como los fines deben ser consistentes entre sí.[15] Por lo tanto, la democracia y la libertad de expresión son elementos trascendentales en la implementación de las ideas metapolíticas del maestro espiritual, cuyo Propósito (Dharma) es siempre liberar a los demás de una forma correcta y adecuada, en lugar de apelar a la maquinaria opresiva del Estado como lo hizo Yuan Shikai.[16] Esta armonía entre las formas y los objetivos es un rasgo prominente del Maitriyana y su articulación Gautama-Kropotkin, la cual enseña al aprendiz a desarrollar la Consciencia (Liangxin), la Libertad e Igualdad (ziyou pingdeng) y también la Gran Unidad (Datong).

El compromiso del Anarquismo Budista es claramente compartir un manifiesto comprensivo y sistemático que muestra la senda hacia un mundo mejor a través de los medios del pacifismo, la justicia social, la educación y la ecología, los cuales son vías prácticas hacia el Despertar (Bodhi) del pueblo. Éste trabajo es la gran pasión eterna del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), incluso sabiendo que tal vez sea una búsqueda que pueda quedar inconclusa (weiwan). En este sentido, al igual que la visión del Maestro Taixu, el Maitriyana es un pensamiento espiritual radical que combina las profundas enseñanzas de Gautama y Kropotkin con el Propósito (Dharma) de lograr la Cura (Nirvana) de los cuatro males del mundo que son la guerra, desigualdad, la ignorancia y la contaminación, siendo todos estos algo que emerge directamente de las estructuras opresivas de la familia, la religión y el Estado, las cuales suelen instaurar el status quo del egoísmo, el dualismo y el consumismo. En efecto, la sociedad tiende a la diferenciación por medio de la adjudicación de categorías, rótulos o estatus. De esta manera, el maestro espiritual ayuda al sujeto a desidentificarse y convertirse en un ser sin ropajes, alcanzando su potencial pleno a través de esta nueva educación espiritual desapegada de la autoridad estatal. A diferencia del Poder mundano y su explotación del pueblo, el Anarquismo Budista realmente busca la Liberación de la sociedad frente a las ilusiones del nacionalismo y el imperialismo, afirmando una doctrina rebelde y transformadora que instaura el Reino de la Rectitud en el aquí y ahora para todos los seres. En concordancia con el Maestro Taixu, el Maitriyana argumenta que la transición desde la monarquía al sistema de república sólo ha cambiado la superficie simbólica de la sociedad, manteniendo intacto en lo profundo a las dinámicas opresivas subyacentes que no hacen más que quitarle al pueblo su Poder de Elección, posicionando a gobernantes que sólo siguen a su propia ambición a través de la corrupción, el conflicto y la violencia.[17] Por lo tanto, la crítica al Estado que realiza el Anarquismo Budista también se extiende al sistema de la familia (zongfa), pues ambos usan categorías o nombres jerárquicos que definen opresivamente el estatus y las relaciones sociales del ser humano, poniéndole ataduras (jie) a la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai). A partir de este sistema maligno que es la familia surge el dualismo y la oposición entre el oprimido y el opresor, aunque la sociedad suele considerar a este sistema como natural y bueno.[18] De esta manera, el Maitriyana tiene la preocupación libertaria por la superación de la división social,[19] la cual es el origen de la desigualdad y los grandes conflictos bélicos. El establecimiento de la evanescencia de las jerarquías estatales y familiares libera al aprendiz del status o rol, curando entonces la división social de la humanidad, pues sin los límites o ataduras definidas por el Estado, la religión y la familia, el sujeto puede iniciar un proceso de colapso del sistema de alienación interior y exterior. Dado que las divisiones entre los pueblos conducen al conflicto y la guerra, la Gran Unidad (Datong) promovida por el Anarquismo Budista es la Vía Única (Ekayana) para la paz mundial y la transformación de la historia. En efecto, el proyecto metapolítico revolucionario del Maitriyana no hace más que desocultar el estado fundamental de Liberación e Integración de la humanidad que suele estar ocultado por el egoísmo, dualismo y consumismo. Pero cuando el aprendiz se desapega de estos males o ataduras, entonces puede comprender la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’aique subyace a todas las diferencias. En concordancia con el Maestro Taixu, el Anarquismo Budista denomina al Estado, la religión y la familia como sistemas malignos (e zhidu) o costumbres malignas (e xiguan) que no sólo representan ataduras sino también una falsa moralidad (wei daode). Esto implica que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) denuncia a la moralidad de la sociedad como un mecanismo de protección del mal, como sucede con el caso de la lealtad política hacia el presidente en algo que no es más que la complicidad y búsqueda de la propia supervivencia, o también como lo que ocurre con el caso del policía y su compromiso hacia las leyes opresivas que permiten el asesinato de gente.[20] Por ello, la rectitud o ética del Desapego se convierte en el Camino de purificación de los males tiránicos del Estado, la religión y la familia. Frente al Poder opresivo y la falsa moralidad, el maestro espiritual establece que estos son originados por la codicia, el odio y el engaño que son propios del nivel de la mente ordinaria. Así, la Cura (Nirvana) de la sociedad acontece únicamente cuando el sujeto se ha desidentificado del apego, la aversión y la inconsciencia.

El Maitriyana enseña que la verdadera naturaleza de la consciencia es el Despertar (Bodhi), por lo que el estado de consciencia ordinario (ECO) o mente no-iluminada es realmente un velo que oculta la Verdad del Ser: el aprendiz es esencialmente libre y responsable de sus acciones. En este sentido, la gran ignorancia o inconsciencia (avidya) combatida por la meditación libertaria es aquella que oculta este Propósito (Dharma) de Liberación. De este modo, al igual que el Maestro Taixu, el Anarquismo Budista afirma que la consciencia ordinaria está estructurada en torno a la mente de la avidez egoísta (siyu xin) que reprime a la mente del amor fraternal (bo’ai xin), siendo esta última una mente altruista y reconciliatoria. Por lo tanto, en el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) se transmiten los revolucionarios ideales espirituales de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai), los cuales son inherentes a la consciencia no-nacida o Sí-Mismo Verdadero que es reprimido por el Ego. El Maitriyana afirma que la estructura fundamental o esencia (ti) de la mente es integradora, aunque la consciencia ordinaria ciertamente se encuentra dividida en su función (yong) cotidiana, donde la mente de la avidez egoísta (siyu xin) es influida por los males del status, la ganancia material (li) y el género sexual (se), los cuales se refuerzan los unos a los otros.[21] Por lo tanto, el Anarquismo Budista afronta las causas cognitivas de los males del mundo, como el apego, la aversión y la inconsciencia, pero también denuncia a las manifestaciones sociales de la codicia, el odio y el engaño, las cuales refuerzan simultáneamente a las causas cognitivas.[22] Sin embargo, al igual que el Maestro Taixu, la articulación Gautama-Kropotkin reconoce que existen tendencias espirituales innatas hacia la sociabilidad y hermandad, reafirmando una visión antropológica que considera que el apoyo mutuo (sangha) es la naturaleza dhármica de la humanidad, a pesar de que suele encontrarse reprimida o distorsionada por las estructuras autoritarias del Estado, la religión y la familia. La tradición del Maitriyana se refiere a esta sociabilidad intrínseca del ser humano como interexistencia, la cual es la base analítica-existencial-libertaria de la amistad, el desapego y el Deseo de autotrascendencia. En este sentido, el Ego y el Poder mundano ocultan y oprimen a la mente del amor fraternal (bo’ai xinque es propia del sujeto,[23] pero que es desocultada en el estadio de la Cura (Nirvana). Ciertamente, la dinámica general de la evanescencia del sufrimiento consta de tres pasos: primero, evanescer el apego, la identificación y la repetición del ciclo de la frustración; segundo, evanescer a los objetos del pensamiento ordinario; tercero, evanescer a la ignorancia o inconsciencia que reprime la estructura despierta de la mente.[24] Para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la falsa moralidad social transmitida por las estructuras del parentesco reprimen la mente del amor fraternal (bo’ai xinque es el nivel más profundo del Ser, instaurando un sistema de divisiones y limitaciones que da inicio a la polaridad entre individuo y objeto. Pero si el aprendiz se desapega de estos sistemas primitivos de dualismo entonces puede evolucionar su consciencia, creciendo y desarrollándose como un superhumano. Así, el maestro espiritual es un sujeto que se ha vaciado de las estructuras de parentesco y la falsa moralidad, liberándose de las instituciones opresivas que suelen ser considerados por los pueblos como una condición natural de la vida, como el Estado, la religión y la familia, para reemplazarlas por la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). Por lo tanto, el Anarquismo Budista considera a la Liberación como la verdadera gloria y felicidad del ser humano, pues se desidentifica de la ilusión y las visiones distorsionadas (diandao) que promueve la sociedad,[25] conectándose con una comprensión clara de lo Real. En cambio, el aprendiz que se apega o identifica al status quo o Discurso social imperante posee una falsa moralidad o discapacidad ética que le hace confundir como algo natural el sufrimiento con la felicidad y el mal con el bien. Pero cuando el sujeto percibe las cosas tal como son en realidad, entonces se compromete en realizar un proceso de purificación y transformación del mundo interno y externo, creando una Tierra Pura (Renjian Jingtu) tras evanescer los cuatro males de la guerra, injusticia, ignorancia y contaminación. Únicamente por medio del Despertar (Bodhi) la humanidad puede progresar y crear una civilización socialista libertaria basada en el Propósito (Dharma) de la gran apertura del conocimiento humano (wenming jinbu zhishi dakai).[26] El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) forma parte de una vanguardia espiritual que percibe a los sistemas malignos y opresivos tal como son, trabajando por la Cura (Nirvana) de la civilización (wenming) tal y como lo hizo el gran Maestro Taixu. La articulación Gautama-Kropotkin del Maitriyana muestra la posibilidad del acontecimiento postmoderno de un mundo mejor a través del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). Esto implica un proceso pedagógico postmoderno que es algo histórico, pues se trata de un proyecto autocivilizatorio.[27] En este contexto, la gran apertura del conocimiento humano (wenming jinbu zhishi dakai) es el emerger del conocimiento cumbre (satori) en toda la sociedad, logrando la evolución del ser humano sobre el soporte del conocimiento de uno mismo. Indudablemente, este entendimiento socialista libertario es el desarrollo transhistórico del Anarquismo Budista, coincidiendo con el Maestro Taixu en la meta final del acontecimiento de una sociedad libre e iluminada a través de una consciencia ampliada y superior.[28] Incluso aunque la mente de la avidez egoísta (siyu xin) sea muy fuerte en la consciencia ordinaria y tenga apego al malévolo sistema social del status quo, la mente del amor fraternal (bo’ai xinsiempre está presente de manera latente junto con la posibilidad utópica de construir un mundo mejor.[29] En concordancia con el Maestro Taixu, en la visión del Maitriyana, si el ser humano evanesce dentro de su mente a las fuerzas del apego, la aversión y la inconsciencia, entonces podrá eliminar completamente a sus correspondientes sistemas sociales opresivos basados en la codicia, el odio y el engaño, lo cual dejará lugar al acontecimiento natural de una civilización dhármica basada en la Gran Unidad (Datong) representada por los valores espirituales de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai), erigiendo entonces una sociedad basada en la paz, la justicia, la sabiduría y la armonía. En este modelo utópico revolucionario de Tierra Pura (Renjian Jingtu) o Reino de la Satisfacción (Sukkhavati), como han señalado Marx y Taixu, cada ser humano será respetado de acuerdo a sus habilidades y necesidades,[30] habiendo evanescido a los sistemas malignos y opresivos del Estado, la religión y la familia. Sólo este tipo de evanescencia radical de los males de la sociedad puede superar la falsa moralidad, la discriminación y el conflicto entre los pueblos. Esto implica que la humanidad evoluciona únicamente a través de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai), siguiendo los ideales del sistema comunista libertario del Anarquismo Budista. Bajo la guía del maestro espiritual se desoculta la bondad intrínseca del ser humano, permitiendo no sólo un bienestar psíquico y social sino también la implementación progresiva del logro post-utópico de la Salvación del mundo o Gran Despertar (Maha Bodhi) de todos los seres de la Tierra (Gaia).[31] Al igual que la visión radical del Maestro Taixu, el Maitriyana señala que el logro de la Salvación de la sociedad será alcanzado por medio de dos procesos: haciendo emerger la mente del amor fraternal (bo’ai xinen el mundo interno, e implementando al Anarquismo Budista en el mundo externo.[32] Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que el aprendiz debe superar a la falsa moralidad, los sistemas sociales malignos y el concepto de parentesco, pero siempre realizando esto en concordancia con la liberación de la mente del amor fraternal (bo’ai xinque transforma a la subjetividad. Este proceso es la construcción de una nueva civilización (wenming) basada en la educación del conocimiento cumbre (satori), en lugar de la tradicional civilización (wenming) basada en la educación parental. En este sentido, el Maitriyana aboga por la eliminación de la crianza tradicional, trabajando en pos de un sistema socialista en el cual toda la sociedad se hace responsable de la educación de valores trascendentales de todos los seres humanos desde su infancia hasta su vejez. En cambio, en la civilización capitalista los niños son considerados como una propiedad de los padres o de la familia, en vez de considerar que ellos son seres intrínsecamente libres. De esta manera, el Anarquismo Budista busca que desaparezca toda noción de interés propio, permitiendo la manifestación del amor fraternal y comunitario.[33] En concordancia con el Maestro Taixu, el enfoque del Maitriyana es un desmantelamiento de las estructuras opresivas del Estado, la religión y la familia, reemplazándolas por las estructuras libertarias del Ser Despierto (Buddha), el Propósito (Dharma) y la Comuna (Sangha). Dado que al conocer las causas del sufrimiento el aprendiz tiene la posibilidad de eliminarlo, el maestro espiritual afirma la necesidad de que los niños sean criados por toda la comunidad, la cual debe compartir los recursos en pos de un objetivo en común, devolviendo a la humanidad su verdadera naturaleza fraternal. Esto es posible gracias al advenimiento de la civilización socialista libertaria y el conocimiento cumbre (satori) abierto por la articulación Gautama-Kropotkin del Anarquismo Budista, el cual demuestra que el status quo capitalista es un orden perverso. Por lo tanto, el Maitriyana trabaja por la Cura (Nirvana) de la mente y de la sociedad, instaurando simultánea y dialécticamente un psiquismo y un sistema intervincular de naturaleza sabia y compasiva. Así, se considera a la restauración de la mente de reconciliación (bo’ai xincomo causa, mientras que el Anarquismo Budista es el fruto y también la guía (qiandao).[34] Esto refleja la interdependencia y consonancia profunda entre los medios y los fines en la teoría y práctica del Maitriyana, pues para establecer la evolución de un mundo mejor es contraproducente apelar a recursos coercitivos o autoritarios que no hacen más que perpetuar las viejas estructuras de opresión. El Anarquismo Budista es entonces un movimiento revolucionario libertario que respeta siempre la Libertad (Ziyou) esencial del Sí-Mismo, trabajando en todo momento por la restauración de la naturaleza fundamental del Despertar (Bodhi) en toda la humanidad, lo cual es tanto el medio como el fin de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen). En concordancia con el Maestro Taixu, el Maitriyana afirma que en la civilización contemporánea el conocimiento cumbre (Satori) no ha sido abierto a toda la sociedad, la cual está regulada por una falsa moralidad y por conceptos limitantes como el parentesco y el interés propio. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es revolucionario porque abre una vía directa hacia el conocimiento cumbre (Satori) para todos los pueblos, haciendo emerger la mente reconciliatoria (bo’ai xinpara poder construir un sistema social fraternal. Cuando el sujeto se desapega del interés propio tanto hacia sí mismo como hacia la familia, sólo entonces puede desarrollar plenamente la mente reconciliatoria del amor fraternal (bo’ai xin), cuya consecuencia es la evanescencia de las ilusiones opresivas y malignas del Estado y el Capitalismo: la implementación espontánea del Anarquismo Budista.[35] Según el Maitriyana, esto se debe a que hay un proceso de mutuo reforzamiento, pues al igual que el apego, la aversión y la inconsciencia son fuerzas mentales que retroalimentan a los sistemas sociales opresivos, los cuales a su vez también fortalecen a dichas fuerzas psíquicas, del mismo modo la mente reconciliada (bo’ai xin) retroalimenta a la implementación del Anarquismo Budista, y éste a su vez interpenetra y constituye mutuamente a dicha mente de amor fraternal (bo’ai xin).[36] Esto implica que, al igual que el Maestro Taixu, el Maitriyana afirma que la Cura (Nirvana) de la mente es un proceso similar al proyecto utópico revolucionario del Despertar (Bodhi) de la Tierra Pura (Renjian Jingtu) o Reino de la Liberación (Jietuo) en el mundo. En consecuencia, el modelo de sociedad ideal o post-utópico del Anarquismo Budista es la virtud de la naturaleza (xing de) de la mente fraternal (bo’ai xin), la virtud del insight (zhi de) de la transformación social y la virtud del corte (duan de) del sufrimiento.[37] En el marco libertario del Maitriyana estas tres virtudes pueden ser cultivadas progresiva o simultáneamente,[38] funcionando como la causa directa (zheng yin), la causa reveladora (liao yin) y la causa condicionante (yuan yin) de la Gran Cura (Nirvana) del mundo, la cual no es más que el desocultamiento de la mente intrínsecamente libre e iluminada del ser humano. En la práctica de la meditación libertaria, esta naturaleza intrínseca de la mente es revelada a través de un insight en completa sintonía con el Desapego radical hacia las ilusiones del mundo materialista, manifestando la esencia de la talidad (ziti xiang) a través del proceso de atravesamiento (xunxi) de los velos de la ilusión mental y social. Por lo tanto, el emerger de la mente reconciliadora (bo’ai xin) es un proceso indistinguible de la implementación del Anarquismo Budista, siendo el primero la utopía en el mundo interno mientras que el segundo es la utopía en el mundo externo.[39] La implementación revolucionaria del Maitriyana parte de la mente reconciliadora o fraternal (bo’ai xinpara así desocultar esta naturaleza espiritual en toda la humanidad, lo cual implica evanescer la represión capitalista basada en la codicia, el odio y el engaño. Cuando la virtud ética de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) es realizada en la subjetividad del aprendiz, entonces el Despertar (Bodhi) Utópico del mundo puede ser alcanzado.

Aunque el Anarquismo Budista no es un sistema político mundano, ciertamente muestra un análisis claro que es capaz de evanescer los males del mundo a través de la convergencia entre las narrativas libertarias de Gautama y Kropotkin. Esta articulación revolucionaria está basada en la percepción directa de los problemas reales de la vida, identificando las causas del sufrimiento humano y enseñando un Camino hacia su disolución o Cura (Nirvana). Éste es el Despertar (Bodhi) de la revolución socialista que lidera el Maitriyana como Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), mostrando una alternativa tanto al estado de consciencia ordinario (ECO) como al status quo social. Así, la práctica de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) busca recuperar la naturaleza de Libertad (Ziyou) intrínseca del ser humano por medio del conocimiento cumbre (satori). En concordancia con el Maestro Taixu, el Anarquismo Budista es una metodología que se extiende desde la esfera analítica-existencial, que concierne al mundo interior y el mundo de las ideas, hacia la esfera libertaria que concierne al mundo social, posicionándose entonces como una visión postmoderna que emerge tras deconstruir las ilusiones mundanas. Como consecuencia de tal meditación libertaria emerge una meta-reflexividad que supera a la mera racionalidad, liberando al sujeto de las fuerzas históricas que determinan al orden actual, para mostrar entonces cómo puede alcanzarse un nuevo tipo de subjetividad y sociedad. De este modo, la tradición del Maitriyana emerge como una Espiritualidad Radical que enseña la posibilidad de transformar al aprendiz y al mundo. La teoría y práctica del Anarquismo Budista es la más alta posibilidad de la Libertad (Ziyou), Verdad y Armonía que yacen dormidas esperando ser redescubiertas frente a la disfuncional, artificial y autoritaria política estatal. A esto se debe que en el Maitriyana el secreto de la Cura (Nirvana) del aprendiz yace en la revelación de su estructura de Interexistencia, redescubriendo o restaurando la serenidad y la paz dentro de las relaciones intersubjetivas. Por lo tanto, la lucha por la Liberación se desarrolla a través del desarrollo de esta Verdad, superando las limitaciones internas y externas que generan la represión psicológica y el poder político. En este sentido, la transgresión a la autoridad que efectúa el Anarquismo Budista es un proceso inseparable del regreso a una plenitud social perdida,[40] pues una vez que se comprende el actual orden de las cosas se abre la posibilidad para alcanzar una alternativa mejor a la civilización materialista. En definitiva, al igual que las enseñanzas del Despertar de la Fe, la articulación Gautama-Kropotkin indica que la Cura (Nirvana) o solución del sufrimiento se encuentra de forma inherente en todos los seres humanos,[41] esperando ser reconocida o desocultada tanto en el campo de la mente como en el campo de la sociedad. Esta Libertad (Ziyou) es la Verdad fundamental que debe ser descubierta por el sujeto a través del Camino suprarracional del Maitriyana que desidentifica la mente de las estructuras opresivas que limitan el potencial para el bienestar y la autorrealización. Si todos los seres humanos son intrínsecamente libres, entonces la función de la práctica de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) no se trata tanto de lograr algo sino más bien de causar o cultivar el acontecimiento o reconocimiento de lo que uno siempre ya es.[42] Por ello, la práctica de la meditación libertaria no intentar producir nada más que la Libertad (Ziyou) o Despertar (Bodhi) intrínseco del ser humano. La tradición del Anarquismo Budista desarrolla esta línea de pensamiento contemplativo (zen) en la posición inmediata del aquí y ahora, en la cual la cultivación de la Cura (Nirvana) y la autorrealización del Ser son equiparados como procesos idénticos. De acuerdo a la posición del maestro espiritual, la Vía Única (Ekayana) hacia el Despertar (Bodhi) es superando esta falsa dualidad entre el logro y la naturaleza espiritual, comprendiendo entonces que el cultivo místico debe interconectar los medios con los fines.[43] Esto conduce a la crítica del Maitriyana hacia el comunismo estatal, afirmando que el proceso dinámico de la revolución utópica sólo puede ser alcanzado exitosamente a través de un movimiento libre de todo autoritarismo, pues de lo contrario la revolución del mundo simplemente reinstalaría estructuras jerárquicas y opresivas similares a las del Estado capitalista. Por ello, para que toda revolución sea exitosa los medios para llevarla a cabo deben concordar con los fines, anticipando a la utopía de la sociedad futura dentro de la mente reconciliada y fraternal (bo’ai xinque se encuentra en estado embrionario dentro de cada aprendiz. De esta manera, en el post-utopismo del Anarquismo Budista se transmite la noción de que la revolución mundial se encuentra en sí misma ya presente en la Liberación o Cura (Nirvana) del sujeto, pues el Ser Despierto (Buddha) es un precursor de la humanidad del futuro. En realidad, la evanescencia de los males del mundo no es algo que emerge tras un largo proceso, sino que más bien es el acto mismo del Desapego en el aquí y ahora como primer acto revolucionario en la construcción de una sociedad mejor y libre de la opresión del Estado, la religión y la familia. Así, el Maitriyana no sólo fusiona cultivación con realización, sino también revolución con utopía, demostrando que el emerger de una Tierra Pura (Renjian Jingtu) en el mundo es alcanzado en el Despertar (Bodhi) del Verdadero Ser. Incluso aunque esto pueda parecer un utopismo extremo, ciertamente es algo practicable e implementable por medio del Anarquismo Budista y su articulación Gautama-Kropotkin. Por lo tanto, los valores de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai) para todos los pueblos de la Tierra (Gaia) es la corporatización de la Cura (Nirvana), haciendo emerger la evolución futura del ser humano que yace de manera latente o embrionaria dentro de la consciencia presente e inmediata. La utopización revolucionaria del Maitriyana ofrece un programa concreto de acción directa frente a la civilización capitalista, recomendando la implementación del pacifismo, el comunismo de derechos humanos, la educación gratuita y la armonía medioambiental como pilares que unen causas con frutos. Claramente, a partir de aquí se comprende que la transformación de la sociedad sólo puede ser alcanzada a través de la transformación de la mente, instaurando la posibilidad inmanente de la utopía revolucionaria del Despertar (Bodhi) en el mundo interno y externo.

Al igual que el Maestro Taixu, el Anarquismo Budista transmite una Espiritualidad Postmoderna, sintetizando las narrativas libertarias de Gautama y Kropotkin a través de una mirada analítica-existencial aplicada a la esfera social. Esto posibilita dejar de considerar al enriquecimiento capitalista como la gloria de la humanidad por ser un sistema intrínsecamente belicoso, injusto, ignorante y contaminante. Cuando el aprendiz percibe las cosas tal cual son, comprendiendo las causas del sufrimiento social, entonces emerge la posibilidad de crear una alternativa para un mundo mejor: la Cura (Nirvana) o utopía revolucionaria. Pero para lograr la Salvación y Evolución de la humanidad, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se distancia de la prehistoria materialista de una sociedad basada en el opresivo Poder del Estado, la Religión y la Familia. Así, el maestro espiritual, promueve un Discurso revolucionario capaz de ser el próximo estadio del ser humano: la Espiritualidad Analítica-Existencial-Libertaria (Buddha-Dharma-Sangha), la cual es la encarnación de una civilización progresista basada en el conocimiento cumbre (satori) de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’ai). Pero todo este proyecto de Liberación mundial sólo es posible si el aprendiz desoculta la mente reconciliadora (bo’ai xinque permanece oculta o no-nacida dentro del ser humano, permitiendo así que la sociedad alcance el Despertar (Bodhi). En el Maitriyana, esto implica una estrategia revolucionaria para superar las dificultades del cambio social, pues no se recurre a ningún tipo de autoridad coercitiva, sino que se apunta a hacer emerger la mente de la reconciliación (bo’ai xincomo medio ético para las finalidades de la utopía socialista libertaria. Pero al mismo tiempo, el Anarquismo Budista tiene una relación dialéctica y simultánea con dicha mente reconciliadora (bo’ai xin), reforzándola e incluso co-surgiendo con ésta en el proceso de la Gran Cura (Maha Nirvana) de la sociedad. Así, por medio de la meditación libertaria, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra la civilización utópica del futuro en la experiencia inmanente del aquí y ahora. Por lo tanto, el Despertar (Bodhi) del sujeto representa el punto cúlmine de la evolución de la consciencia, pero también representa el comienzo del fin del sistema capitalista. Sin embargo, la posición post-utópica del Maitriyana le posibilita ofrecer un programa para alcanzar los ideales de la Libertad (Ziyou), Igualdad (Pingdeng) y Fraternidad (Bo’aientre todos los pueblos, incluso aunque el sistema del Poder mundano siembre dudas y desilusión al intentar reprimir y asesinar a los líderes de la Tierra Pura (Renjian Jingtu) en el mundo. Esto se debe a que el maestro espiritual tiene una relación sistémica con la Vía del Propósito (Dharmayana), practicando contemplación revolucionaria (kakumei-zen) para salvar al mundo a través de la Espiritualidad Budista.[44] De esta manera, las generaciones del futuro sentirán gran admiración e inspiración por las ideas libertarias y radicales de Gautama y Kropotkin, estableciendo una Tierra Pura (Renjian Jingtu) o Reino de los Cielos en el aquí y ahora tras hacer emerger la bondad, el pensamiento sano, el comportamiento racional y el conocimiento cumbre (satori) en los seres humanos.[45] De esta manera, sólo a través de las ideas sociales radicales del Anarquismo Budista se puede evanescer los males del mundo.

[1] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[2] M. Bingenheimer, Some Remarks on the Usage of Renjian Fojiao and the Contribution of Venerable Yinshun to Chinese Buddhist Modernism.

[3] Jiang Canteng, The early life of Master Taixu (1890–1927) [Taixu dashi qianzhuan (1890–1927)]. Don A. Pittman, Toward a Modern Chinese Buddhism: Taixu’s Reforms.

[4] Edward S. Krebs, Soul of Chinese Anarchism.

[5] Taixu, Autobiography of Taixu [Taixu zizhuan].

[6] Yinshun, Annalistic biography of the great master Taixu [Taixu dashi nianpu].

[7] Taixu, Autobiography of Taixu [Taixu zizhuan].

[8] Peter Zarrow, Anarchism and Chinese Political Culture.

[9] Arif Dirlik, Anarchism in the Chinese Revolution.

[10] Eric Goodell, Taixu’s Youth and Years of Romantic Idealism: 1890–1914.

[11] Yinshun, Taixu dashi nianpu [Annalistic biography of the great master Taixu].

[12] Shehui dang ren, Research on the three no’s [San wu zhuyi zhi yanjiu].

[13] Jiang Jun and Li Xingzhi, The intellectual current of anarchism in modern China [Zhongguo jindai de wuzhengfuzhuyi sichao].

[14] Taixu, A cursory discussion of the equalization of wealth: equal education as method; communism as goal [Jun pin fu qianshuo: yi pingdeng jiaoyu wei shouxu, yi gongchan zhuyi wei mudi].

[15] Taixu, A comprehensive view of the Socialist Party and Chinese Socialist Party [Shehui dang yu zhongguo shehui dang zhi bamian guan].

[16] Liu Shifu, The government and the socialist parties [Zhengfu yu shehui dang].

[17] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[18] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[19] Kang Youwei, Book of Grand Unity (Datong shu).

[20] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[21] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[22] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[23] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[24] Ashvaghosha, The Awakening of Faith.

[25] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[26] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[27] Andrew F. Jones, Developmental Fairy Tales: Evolutionary Thinking and Modern Chinese Culture.

[28] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[29] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[30] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[31] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[32] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[33] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[34] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[35] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[36] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[37] Taixu, The Three Great Evils of the World (Shijie zhi san da zui’e).

[38] Master Ouyi Zhixu, Outline of the [TiantaiTeachings and Contemplations (Jiaoguan gangzong).

[39] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[40] Saul Newman, Anarchism, Utopianism and the Politics of Emancipation.

[41] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[42] J. R. Ritzinger, The Awakening of Faith in Anarchism: A forgotten chapter in the Chinese Buddhist Encounter with Modernity.

[43] On Bernard Faure, The Rhetoric of Immediacy: A Cultural Critique of Chan/Zen Buddhism.

[44] Taixu, My Religious Experiences (Wo de zongjiao jingyan).

[45] Taixu, Creating a pure land on earth [Chuangzao renjian jingtu].

Diálogo Postmoderno con Tailandia: desafío espiritual al mundo moderno

El Maitriyana: Desafío Espiritual al Mundo Moderno

El Maitriyana es un movimiento espiritual que enseña al pueblo cómo purificar la vida, liberando al ser humano de la avidez y apego hacia la riqueza material. Así, el Socialismo Budista desafía a la cultura moderna capitalista, proponiendo un modelo social, económico y político basado en la visión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) como un medio correcto para superar las impurezas de la civilización contemporánea. El maestro espiritual ofrece una práctica de transformación revolucionaria que es la meditación libertaria, no recurriendo a ningún sesgo intelectual pues más bien transmite sabiduría compasiva (prajña-karuna) para evanescer la ignorancia de la humanidad. Esto requiere interpretar al Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) como una Espiritualidad que alcanza la Verdad, liberando al sujeto de la miseria por medio de la ética del Desapego. De esta manera, la práctica de contemplación revolucionaria (kakumeizen) tiene el objetivo de purificar o transformar el mundo interno para ser una fuerza de Despertar (Bodhi) en el mundo externo, desocultando las más nobles posibilidades del aprendiz. Pero esta Cura (Nirvana) de la alienación es realmente un nuevo estilo de vida, en lugar de ser un momento especial que se alcanza en un determinado tiempo. Así, el Maitriyana tiene la motivación de ser una fuente de esperanza para todo el mundo, mostrando cómo las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) pueden ser aplicadas para alcanzar en esta vida una Tierra Pura o Reino de la Rectitud.

En la civilización capitalista el pueblo está oprimido por un estilo de vida de egoísmo, dualismo y consumismo, lo cual implica que el sujeto ordinario considera a las posesiones mundanas como el máximo logro de la existencia. Incluso la educación tradicional no ayuda a cuestionar estos valores sociales, pues manifiesta que el éxito implica ser intelectual y tener poder o dinero. En cambio, el Socialismo Budista no ignora que lo más importante de la vida es alcanzar la felicidad verdadera que es el conocimiento cumbre (satori) que libera al aprendiz del sufrimiento generado por la búsqueda continua de satisfacción material. Sin embargo, el maestro espiritual no está en contra de la riqueza, siendo más bien crítico cuando la avidez material es lo único presente en el sujeto. Por lo tanto, el Maitriyana busca abarcar la totalidad de la felicidad: satisfacción material junto con Despertar Espiritual (Bodhi) para todos los seres.[1] Dado que la civilización capitalista convierte al pueblo en esclavo de la cultura materialista, el Socialismo Budista muestra al aprendiz que debe ser responsable de sus decisiones y elecciones, desapegándose de las directrices mundanas que conducen a una insatisfacción y miseria profunda. Por lo tanto, el Maitriyana no sólo tiene una terapia metapsicológica, sino que también provee una terapia social y global para lograr la Cura (Nirvana) del sufrimiento causado por la cultura contemporánea. Al impulsar la Liberación de la humanidad a través de un estilo de vida vacío de opresión y lleno de felicidad verdadera, la visión del Socialismo Budista es una vía genuina para la Salvación del mundo. En definitiva, la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aporta una solución posible para que la humanidad entera pueda superar los males de la civilización capitalista, practicando meditación libertaria como una forma de Despertar (Bodhi) frente a los enormes problemas de la cultura, economía y política contemporánea. Pero al mismo tiempo que se presenta un desafío a la era moderna, la visión del Maitriyana también es una reinterpretación de la Espiritualidad.

Durante dos mil seiscientos años la Espiritualidad Budista ha sido una fuerza revolucionaria en muchísimos países del mundo, transmitiendo un Camino de Vida relacionado con la metapsicología, la metafilosofía y la metapolítica, lo cual implica que ha influenciado también a los varios ámbitos de la medicina, la ciencia, el arte y la religión. Así, el maestro espiritual coopera enormemente con la sociedad, mostrando una forma de vida ejemplar que beneficia tanto a sí mismo como a la totalidad del pueblo, pues aporta guía ética frente a los dilemas de la existencia y contribuye a la armonía y paz mundial.

El Socialismo Budista es una vía del Maitriyana que tiene el Propósito (Dharma) de influir éticamente al mundo, comprometiendo su existencia a servir a la misión del Ser Despierto (Buddha).[2] En consecuencia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no imparte educación formal o tradicional por considerar a esta fuente de conocimientos como algo inútil para la Cura (Nirvana) de los males del mundo, soliendo preferir establecer escuelas en zonas rurales o selváticas para proteger la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y brindar Liberación al pueblo a través de un estilo de vida humilde. De esta manera, en concordancia con el Maestro Buddhadasa, el Socialismo Budista establece tres votos de Espiritualidad Comprometida: primero, enseñar los principios de la Espiritualidad para que todas las personas alcancen la Liberación; segundo, crear un diálogo ecuménico entre todas las religiones; tercero, lograr el desapego del ser humano frente a la tiranía materialista para instaurar una Tierra Pura.[3] Estos votos del Maitriyana son un intento de restaurar un Budismo Puro e Integrador (Purnayana) capaz de beneficiar a todo el mundo, liberando a los pueblos de las cadenas del egoísmo, dualismo y consumismo. Esto implica que el Socialismo Budista armoniza y reinterpreta los principios esenciales de las enseñanzas de Siddharta Gautama, mostrando que el Despertar (Bodhi) de la sociedad puede ser alcanzado en el aquí y ahora por medio de una práctica de contemplación revolucionaria (kakumeizen) que transforma la vida cotidiana en vida sana.

El maestro espiritual es una figura que se posiciona como uno de los más importantes reformadores de la historia, transmitiendo una tradición libertaria que va más allá del intelectualismo y la ciencia materialista. Por ello, se alienta al sujeto a practicar una Atención Plena sobre el mundo interno y externo, experimentado un nuevo modo de vida. Esto se basa en que, según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la Espiritualidad Budista Verdadera es una Vía práctica en la que parcial o plenamente se evanescen las impurezas de la mente, el discurso y la acción.[4] Al igual que el Maestro Buddhadasa, el Maitriyana reinterpreta incluso el significado mismo del término Budismo, el cual significa el Camino de las enseñanzas del Ser Despierto (Buddha),[5] y no la religión que adora a Siddharta Gautama. De este modo, el maestro espiritual considera que la Espiritualidad Budista no debe seguir únicamente a Gautama, sino también estudiar las enseñanzas de todos los Seres Despiertos (Buddhas) de la historia del mundo, los cuales siempre han conocido la Verdad de la existencia y se han comportado apropiadamente con respeto hacia todos los seres.[6] En este sentido, el Socialismo Budista desarrolla el recto entendimiento (sammāditthiy forma parte de un marco práctico y teórico superior que es el Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), el cual está centralizado por la fuerza de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) como forma esencial de la praxis espiritual. Ciertamente, el Maitriyana sigue el Camino de Gautama, pero reinterpreta las escrituras a través de un enfoque hermenéutico y desmitologizante muy similar a la técnica heterodoxa del Maestro Buddhadasa, integrando la renuncia al mundo materialista con la esperanza de alcanzar la Cura (Nirvana) en el aquí y ahora. Esta innovación doctrinaria del Socialismo Budista es un abandono de la tradición conservadora religiosa, utilizando el lenguaje dhármico (phasa tham) como un método innovador de interpretación y desmitologización de la doctrina espiritual. Así, la innovadora reinterpretación hermenéutica realizada por el Maitriyana se desidentifica del lenguaje ordinario (phasa khon) de la religión para orientar al aprendiz hacia la Verdad y el Conocimiento Cumbre (Satori) que encarna el lenguaje dhármico (phasa tham) de la Espiritualidad.[7] Esta reinterpretación apunta a liderar un entendimiento mutuo de la esencia del mensaje de todas las tradiciones, lo cual es profundamente beneficioso para la sociedad contemporánea. En este sentido, mientras que la Salvación es según el lenguaje ordinario (phasa khon) de la religión algo esencialmente metafísico y fuera del mundo, en cambio, según el lenguaje dhármico (phasa tham) de la Espiritualidad se trata de la evanescencia del sufrimiento y la miseria en el aquí y ahora.[8]

En concordancia con el Maestro Buddhadasa, el Socialismo Budista propone la vía de la Liberación a través de la sabiduría (paññāvimutti) como forma apropiada de Despertar (Bodhi) a los pueblos del mundo contemporáneo. Sólo esto puede evanescer el sufrimiento causado por la codicia, la malicia y la ilusión de la civilización capitalista. Pero esta Cura (Nirvana) puede ser alcanzada en cualquier momento de la vida siempre que el sujeto se convierta en un sabio.[9] Sin embargo, incluso el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) continúa teniendo problemas mientras sigue vivo, pues lo único que cambia es que se ha liberado del apego al sufrimiento, respondiendo éticamente frente a cada circunstancia adversa que se le presenta. Esto implica que el maestro espiritual actúa en representación de la Naturaleza Verdadera o Propósito (Dharma), desarrollando una Vía de Espiritualidad Libertaria que revela al pueblo la talidad (tathatā) o el conocer las cosas tal como son (yathābhutanānadassana).[10] Sin embargo, este acceso del aprendiz a la Verdad Dhármica no se relaciona con el concepto de verdad mundana, la cual suele cambiar de acuerdo a las circunstancias del momento, mientras que el Propósito Verdadero (Dharma) nunca cambia.[11] Por ello, según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), todo lo existente es imperfecto, impermanente e insustancial, mientras que lo trans-existente -que es el Ser Vacío- es lo único que permanece perenne en el mundo. En definitiva, según el maestro espiritual, la posibilidad del Despertar (Bodhi) siempre se encuentra presente en todo sujeto a modo de latencia, motivo por el cual la Verdad o Propósito (Dharma) es algo perenne e inmutable.

Al igual que las enseñanzas del Maestro Buddhadasa, el Maitriyana busca que los miembros de la comunidad (sangha) aprendan la Verdad de la Existencia, la cual ha sido ampliamente trabajada por Siddharta Gautama con sus Cuatro Nobles Verdades (Ariyasacca) y con el Noble Óctuple Sendero (Dukkha-nirodha-gāminī).[12] Así, el Socialismo Budista es un análisis social profundo que muestra la realidad tal como es, transformando la base de los sentidos (āyatana-kusalatā) para poder lograr la reconciliación con el vacío (suñña) u orden de la naturaleza (idappaccaytā). Sobre el fundamento de la Atención Plena (satipatthāna) el aprendiz puede practicar un método intuitivo de Liberación a través de la sabiduría (paññāvimutti), la cual es la guía suprema para que la humanidad alcance la felicidad y la salud verdadera. En este sentido, el acontecimiento de las posibilidades ocultas del Ser es el estado de la Liberación del apego, convirtiéndose el sujeto en alguien que percibe lo Real.[13] Al igual que el Maestro Buddhadasa, el Maitriyana reinterpreta la doctrina pura de la Espiritualidad Budista, expresándola de la mejor manera posible para la era contemporánea con el fin de que los pueblos actúen apropiadamente y respeten la naturaleza de la realidad, pues esta es la Vía Única (Ekayana) hacia la serenidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) en el aquí y ahora.

El Socialismo Budista es un desafío ético frente a la civilización capitalista basada en valores egoístas, dualistas y consumistas, la cual suele explotar al máximo una actitud de avidez por ganancia económica y poder político. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña al aprendiz a desapegarse de la insaciable sed materialista por acumulación de dinero y posesiones para centrar su Atención en torno al Sentido de Propósito (Dharma) de la vida. En consecuencia, el Maitriyana muestra cómo alcanzar la Cura (Nirvana) de los problemas que emergen a partir del desorden, confusión y degeneración social.[14] Precisamente, la escuela del Socialismo Budista presta Atención Plena al sufrimiento de la sociedad, buscando la cesación de los principales males del mundo que son la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación. De este modo, el Maitriyana desarrolla universidades que enseñen este tipo de conocimiento cumbre (satori) a toda la humanidad, diferenciándose de la educación tradicional centrada en el intelectualismo y el éxito monetario. En concordancia con el Maestro Buddhadasa, el Socialismo Budista critica a la educación tradicional como incompleta e ineficiente debido a que ignora las cuestiones más básicas de la vida, como enseñar al sujeto a ser un ser humano libre y a alcanzar la evanescencia del sufrimiento causado por el apego (tanha). No obstante, el maestro espiritual afirma que es completamente natural el Deseo, aunque el mismo ciertamente pueda variar de acuerdo a las circunstancias individuales, siendo un verdadero problema cuando el Deseo es asociado con objetivos materialistas que son autodestructivos. De hecho, cuando el Deseo es liderado por el Yo o Ego, el aprendiz suele desarrollar enfermedades físicas graves.[15] Por lo tanto, el enorme repertorio de estrategias del Maitriyana apunta a la Sublimación (Nirodh) del Deseo con el fin de evitar el sufrimiento innecesario, pues los grandes problemas de la vida que se derivan de la insatisfacción, la impermanencia y la insustancialidad no pueden ser evitados ni reprimidos satisfactoriamente, siendo más bien los verdaderos rasgos de lo Real. Al tratar de lograr el Despertar (Bodhi) de toda la humanidad, la visión del Socialismo Budista beneficia a los niveles profundos de la sociedad, liderándola hacia el Camino de la Cura (Nirvana) que es un estilo de vida de paz mundial, justicia social, conocimiento cumbre (satori) y armonía ecológica. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un sujeto postmoderno que desmitologiza la Espiritualidad, aportando una perspectiva adaptada al futuro del ser humano pero sin perder la Verdad Esencial o Propósito (Dharma). Al igual que el Maestro Buddhadasa, el Maitriyana reinterpreta la Espiritualidad como una vía hacia la transformación de toda la sociedad, evanesciendo el actual modo de vida basado en la ignorancia (avijja) para transmitir un estilo de vida sabio y compasivo que no es más que el Camino auténtico de Siddharta Gautama de autoanálisis, autotrascendencia y autoliberación. En consecuencia, la meditación libertaria provee al aprendiz la habilidad de desidentificarse del apego (tanha) a la acumulación de posesiones materiales, liberándose del egoísmo, dualismo y consumismo que caracterizan a la civilización capitalista.[16]

El Socialismo Budista afirma que todo sujeto tiene la potencialidad oculta para desarrollarse espiritualmente, evolucionando desde un estado de consciencia ordinario (ECO) hacia un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) que es inherente a la mente holística del maestro espiritual y su Camino de Serenidad-en-el-mundo. No obstante, según la doctrina del Maitriyana, existen tres tipos distintos de seres humanos dentro del campo espiritual: el aprendiz, el profesor y el maestro. A diferencia del sujeto ordinario (Puggala) que tiene objetivos mundanos (Lokiya Dhamma), una percepción incorrecta (Micchāditthi) y un apego al orgullo, la duda, la superstición, la lujuria, la mala voluntad, la manía, la depresión, la desesperanza y la inconsciencia, en cambio, el aprendiz (sekha) es alguien que está en un proceso espiritual para vaciarse de estas contaminaciones psíquicas, entrando dentro de la corriente (Sotāpanna) del Propósito (Dharma). Al mismo tiempo, el profesor o instructor es alguien que ya ha realizado varias purificaciones aunque su transformación no esté completa (Sakadāgāmi), por lo que aún está expuesto a retornar a viejos hábitos. Así, el proceso finaliza con la conversión en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) o maestro espiritual, el cual es un sujeto con un Propósito Supramundano (Lokuttara Dhamma) y una percepción correcta (Sammāditthi) de la Verdad. Esta Espiritualidad Libertaria del estado supramundano no se trata de un acceso a una realidad metafísica, sino que más bien se trata del Despertar (Bodhi) o Liberación del mundo. Cuando el ser humano entra dentro de este estado espiritual se desapega de las cosas, adquiriendo la maestría de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) para guiar a toda la humanidad hacia el desarrollo y evolución de la mente. En efecto, todo aprendiz tiene la capacidad oculta para la Cura (Nirvana), desarrollando esta potencialidad espiritual y supraintelectual de ver lo Real tal como es: insatisfactorio, impermanente e insustancial. Por ello, al igual que el Maestro Buddhadasa, el Socialismo Budista sugiere que todo ser humano debería convertirse en un guía espiritual, adquiriendo el conocimiento cumbre (satori) sobre la realidad fenoménica no sólo para transformarse en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sino también para trabajar por la construcción de una Tierra Pura o Reino de la Rectitud. La metapolítica del Maitriyana es entonces la declaración de que la Vía del Ser Despierto (Buddhayana) es el estilo de vida supremo para toda la humanidad, logrando la evanescencia de los males del mundo a través de la visión e insight de la contemplación revolucionaria (kakumeizen). Por lo tanto, el maestro espiritual aporta la guía última para reconciliar la humanidad con su Verdad o Propósito (Dharma).

En concordancia con el Maestro Buddhadasa, el Socialismo Budista reinterpreta las Nobles Verdades de la existencia, considerando que la vida es intrínsecamente insatisfactoria, impermanente e insustancial, por lo que las causas reales del sufrimiento (DukkhaSamudaya) son el apego, la aversión y la inconsciencia que dan forma a la identificación con el Yo o Ego, el cual es la fuente de la aflicción y la miseria.[17] Así, el apego y la avidez están en la raíz misma de la frustración y sufrimiento, simultáneamente desembocando en el campo social con la forma del egoísmo, el dualismo y el consumismo. Al igual que Lacan y el Maestro Buddhadasa, el Maitriyana considera que el nacimiento de la enfermedad mental es causado por la idea del Yo (je) o el Mí (moi), los cuales son apegos e identificaciones a la lujuria, el estereotipo, el rito y la autorrepresentación. De este modo, la Evanescencia (Nirvana) del sufrimiento y la miseria es la transformación a través de la ética del Desapego hacia dicho aferramiento.[18] Desde la perspectiva del Socialismo Budista, el Despertar (Bodhi) no es un milagro sobrenatural que se alcanza en una vida después de la muerte, sino que más bien se trata de la condición natural de la mente, por lo que puede ser producido en cualquier momento de la vida del sujeto siempre que la mente se libere de sus filtros o ilusiones (Maya). Cuando el aprendiz practica contemplación revolucionaria (kakumeizen) se aleja de la noción de Ego y en consecuencia se convierte en una fuerza transpersonal en el mundo. Sin embargo, algunos practicantes se confunden y consideran que la Liberación es la ausencia temporaria de apego, cuando en realidad la Vía de la Cura (Nirvanayana) del sufrimiento es la cesación permanente de avidez en el aquí y ahora,[19] siendo algo que es desarrollado a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y el vacío de Yo (Anatman) como autorrealización de la Verdad. En este sentido, el Camino del Despertar (Bodhiyana) del Verdadero Sí-Mismo es la rectitud en la visión, el pensamiento, el discurso, la acción, el estilo de vida, el trabajo, la atención y la concentración.[20]

El método del Maitriyana no es represivo, sino que más bien busca la Sublimación ética (Nirodh) del Deseo, orientando la fuerza de vida hacia el recto entendimiento o visión adecuada de lo Real, lo cual enfatiza la Liberación a través del conocimiento (Paññāvimutti). Este método transintelectual requiere de una observación profunda, experimentando un tipo de pensamiento superior e intuitivo. La guía del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es entonces un Camino directo hacia el cumplimiento de las potencialidades humanas de la Cura (Nirvana) dentro de la era contemporánea. De hecho, el maestro espiritual declara que es posible superar el sufrimiento a través de la percepción recta de lo Real (Sammā-diṭṭhi),[21] el cual es estructuralmente insatisfactorio, impermanente e insustancial. Sin embargo, la mayoría de la humanidad tiene un nocivo estilo de vida debido a su percepción incorrecta de la realidad, por lo que su mente produce apego, aversión e inconsciencia, incrementando la codicia egoísta, el odio dualista y el engaño consumista. En consecuencia, las comunidades están enfermas por tener una visión inadecuada del mundo, por lo que el Socialismo Budista busca la Liberación del pueblo por medio de la aceptación de los rasgos traumáticos de lo Real, para poder así enfrentar corajudamente los problemas que sufre la sociedad. Pero al igual que el Maestro Buddhadasa, el Maitriyana considera que el Despertar (Bodhi) de la Verdad sólo sucederá cuando el sujeto se vacíe de todo concepto de Yo o Ego, logrando alcanzar la sabiduría compasiva (prajña-karuna) en el aquí y ahora. En definitiva, nunca hay un individuo que experimenta el sufrimiento, sino que más bien hay la experiencia del sufrimiento,[22] demostrando que la mente no es más que un conjunto impersonal de pensamientos sin pensador. Esta comprensión de la Vacuidad psíquica permite despersonalizar la vida cotidiana, desidentificando al aprendiz del estado de consciencia ordinario que tanto daño genera a los demás, pues la falsa idea o sentido de Yo conduce al egoísmo, la acumulación material y la civilización capitalista. No obstante, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) declara que la Cura (Nirvana) se alcanza cuando la mente se libera del masoquismo psíquico y social.[23]

El Socialismo Budista plantea nociones idénticas a las enseñanzas de Gautama y Buddhadasa, desarrollando una práctica de meditación libertaria para lograr la Salvación de toda la humanidad en el mundo contemporáneo y no en una posible existencia metafísica o posterrenal. En el Maitriyana, el sujeto es completamente responsable de desarrollar la habilidad mental de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), pudiendo convertirse en un Ser Despierto (Buddha) si transforma a su vida en una práctica espiritual. En efecto, la perspectiva libertaria del Socialismo Budista no se desvía del núcleo revolucionario de las enseñanzas de Gautama y Buddhadasa, las cuales son totalmente adecuadas para el mundo contemporáneo. Así, el maestro espiritual dedica todo su tiempo a construir una Tierra Pura o Reino de la Rectitud basado en los pilares de la paz, la justicia, la educación y la ecología, enseñando en todo momento que la evolución del ser humano depende de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) como Vía directa a la Verdad, evanesciendo todas las ilusiones que transmiten los gobiernos y las religiones. Según el Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), el requisito para la Salvación es entonces el abandono de las ataduras, desarrollando una mente libre y una sociedad despierta.

[1] Dalai Lama, The Art of Happiness: A Hand Book for Living.

[2] Peter A Jackson, BuddhadāsaTheravāda Buddhism and Modernist Reform in Thailand.

[3] Piyadee Prasertsom, Challenge of Modern Age to Thai Buddhism: In the View of Buddhadāsa Bhikkhu.

[4] Buddhadāsa Bhikkhu, Handbook for Mankind.

[5] Piyadee Prasertsom, Challenge of Modern Age to Thai Buddhism: In the View of Buddhadāsa Bhikkhu.

[6] Buddhadāsa Bhikkhu, Handbook for Mankind.

[7] Buddhadāsa Bhikkhu, Two Kinds of Language.

[8] Buddhadāsa Bhikkhu, Keys to Natural Truth.

[9] Siddharta Gautama, Anguttara Nikāya.

[10] Buddhadāsa Bhikkhu, Handbook for Mankind.

[11] Buddhadāsa Bhikkhu, Keys to Natural Truth.

[12] Piyadee Prasertsom, Challenge of Modern Age to Thai Buddhism: In the View of Buddhadāsa Bhikkhu.

[13] Siddharta Gautama, Dhammapada.

[14] Buddhadāsa Bhikkhu, Barom tham.

[15] Dalai Lama, The Art of HappinessA Handbook for Living

[16] Piyadee Prasertsom, Challenge of Modern Age to Thai Buddhism: In the View of Buddhadāsa Bhikkhu.

[17] Buddhadāsa Bhikkhu, Handbook for Mankind.

[18] The Book of AnalysisVibhanga from Abhidhamma Pitaka.

[19] Buddhadāsa Bhikkhu, Handbook for Mankind.

[20] The Book of AnalysisVibhanga from Abhidhamma Pitaka.

[21] Buddhadāsa Bhikkhu, A Handbook for a Perfect Form of Ānāpānasati Bhāvanā Meditation.

[22] Gerald Roscoe, The Good Life: Guide to Buddhism for the Westerner.

[23] Buddhadāsa Bhikkhu, Handbook for Mankind.

Diálogo Reformador con Corea del Norte: Reformismo Espiritual

/MAITRIYANA

Reformismo Espiritual

El movimiento del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) tiene una actitud radical relacionada con el comunismo libertario, apelando a construir una sociedad sana y educada por medio de un activismo revolucionario y una nueva corriente de pensamiento. Pero esto implica ir más allá de cualquier dogmatismo y autoritarismo, estudiando una teoría que sintetiza la visión de Siddharta Gautama y Karl Marx, por lo que el Maitriyana valora a Han Yongun como un pensador coreano que puso en práctica el desarrollo del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui).[1]

El trabajo pionero del Maitriyana no parte de una experiencia intelectual sino del abandono de los anhelos y las conductas burguesas, aunque esto puede ser percibido como una actitud idealista según la mirada del capitalismo. En el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) hay una conversión espiritual que desemboca en una posición anti-status quo, por lo que el maestro espiritual suele ser acusado de propagar ideas extremistas y subversivas. Sin embargo, han existido extraordinarios seres espirituales que han tenido el coraje de transmitir las ideas comunistas o anarquistas, tal y como el monje Kim Songsuk, quienes asumieron una posición radical superadora de las instituciones religiosas. Pero el Maitriyana no es anti-religioso ni pro-religioso, siendo más bien una Espiritualidad Libertaria que influencia al mundo para establecer un paradigma místico postmoderno. Esto implica una crítica del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) al catolicismo y evangelismo por ser la religión de la civilización capitalista, mientras que el mahometismo es la religión de la civilización feudal. En cambio, la Espiritualidad es el elemento clave de la fortaleza transcultural de la civilización socialista libertaria que será el próximo período de la humanidad. Así, el nuevo movimiento de Revolución Cultural del Maitriyana enfatiza una visión meta-religiosa y anti-imperialista, tomando la provocativa decisión de promover el comunismo libertario como una forma progresista y reaccionaria frente a las ideas primitivas de la humanidad ordinaria. Al igual que lo que sucedió en China, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) critica la predominancia de la superstición y la fe metafísica, aunque también incluye la desconfianza radical hacia el Poder económico, político y social del Estado. Al mismo tiempo que el Maitriyana adopta la resolución de abolir la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación, adicionalmente denuncia a la administración gubernamental del mundo como rígidamente centralizada y autoritaria. En consecuencia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) proclama a la Espiritualidad como la única Vía que puede hacer frente a los perjuicios y daños que generan tanto las instituciones religiosas como el Poder estatal, sirviendo al desarrollo de la Verdad como forma de combatir el opio de los pueblos. Esta lucha postrreligiosa y antiestatal es altamente prominente en la agenda del maestro espiritual, cuyo liderazgo comunista libertario tiene la tarea suprema de organizar una humanidad unificada y reconciliada a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna).

El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es entonces el vehículo para el progreso y la Liberación de la sociedad, funcionando como una organización radical, transnacional, reformista y pro-democrática que lucha pacíficamente contra la hegemonía del materialismo. Ciertamente, la Espiritualidad es una autoconsciencia del Poder opresivo y alienador que posee tanto el Estado como la religión, siendo la realización del Propósito (Dharma) del ser humano, cuyo aroma principal es la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. El movimiento del Maitriyana demuestra una separación entre religión y Espiritualidad, lo cual implica que si el marxismo está en contra del ámbito religioso del dogma no necesariamente debería estar contra la Vía espiritual del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). Por lo tanto, las corrientes radicales del Maitriyana están directamente envueltas en el comunismo libertario, tal y como lo hizo el gran Han Yongun.[2]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desarrolla un Camino de reforma radical del mundo, luchando pacíficamente por la reconciliación de los pueblos. Por ello, la metapolítica del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) enfatiza la naturaleza altruista de la Espiritualidad, brindándole la función apropiada de ser la guía hacia la evolución y Salvación de la humanidad. Esto conduce a la Evanescencia de la supervivencia del más fuerte, defendiendo a los oprimidos a través del Amor a la Verdad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). De esta manera, el entendimiento de la Espiritualidad Budista es indispensable para establecer exitosamente el Gran Despertar (Maha Bodhi) del mundo postmoderno, brindando posibilidades de alcanzar la Cura (Nirvana) tanto al sujeto como a la comunidad. Este intento pionero de trascender la civilización capitalista y apelar a los ideales espirituales del altruismo y la bondad es concordante con la visión de Takakusu Junjiro.

El pensamiento del Maitriyana es una armonización entre el igualitarismo y el cosmopolitismo (segyejuui), afirmando que a partir de la idea de la naturaleza búdica universal de todos los seres el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es tanto la Espiritualidad Libertaria del presente postmoderno como la gran unidad utópica del mundo futuro.[3] De hecho, los principios libertarios e internacionalistas del Maitriyana están basados en la Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos los seres, construyendo una civilización global en donde todos los pueblos funcionen como una gran familia, evanesciendo así la codicia, el odio y la ignorancia. El Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del maestro espiritual realiza la civilización del futuro en el aquí y ahora como Reino de la Rectitud sobre la Tierra. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), esta sociedad del futuro será llamada un mundo budista porque será libre, igualitaria y fraternal.[4] En este sentido, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) debe ser entendido como un internacionalismo libertario basado en la idea de la hermandad y solidaridad, lo cual implica el establecimiento de un comunismo de derechos humanos que traiga justicia económica, política y social entre todo el pueblo. Ciertamente, el maestro espiritual cree que el sistema capitalista es perverso, cruel e inhumano en su búsqueda de beneficios materialistas, por lo que abandonar este tipo de civilización monetaria es esencial para la supervivencia de la humanidad y para el advenimiento futuro de un mundo budista de gran unidad.

Dado que la inequidad económica, política y cultural es un rasgo central de la civilización capitalista, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone un tipo de civilización de orientación socialista (sahoejuui) que se basa en el orden alternativo mundial de la solidaridad. Esta tendencia progresista y postmoderna parte del principio altruista del Maitriyana, no sólo acusando al Poder global de ser egoísta, dualista y consumista en lugar de trabajar por la Salvación del mundo, sino también creando un Reino de Rectitud y sabiduría compasiva (prajña-karuna) para todos los pueblos. Así, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es altruista, dialéctico y desapegado, formando aprendices dispuestos a dedicar sus vidas en pos del Despertar (Bodhi) y la Salvación de todos los seres.[5] Éste es el gran deseo de todo maestro espiritual, siguiendo el Camino de Gautama, Confucio y Jesús para hacer frente sabia y compasivamente al mundo de la competición y la ganancia monetaria, cuya civilización está construida sobre la fuerza de la codicia, el odio y la ignorancia. Los valores doctrinales del Maitriyana son entonces una oposición radical a la civilización barbárica moderna basada en el imperialismo y el militarismo, impulsando una Vía realista para construir la sociedad budista de la gran unidad, igualitarismo y altruismo en el mundo contemporáneo. Ciertamente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no hace más que ser un devoto de esta nueva era de paz.[6]

En consecuencia, el Camino del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se constituye en un contexto político, económico y cultural de dirección postmoderna, produciendo cambios sociales radicales basados en las ideas del apoyo mutuo de Kropotkin y en el Amor universal de Han Yongun, las cuales son prácticas contemplativas del Maitriyana. Este soporte y amor hacia todos los seres es la mejor manera de confrontar a los males del nacionalismo e imperialismo, pues se trata de la Verdad existencial que eventualmente se convertirá en realidad.[7] Precisamente, la meditación libertaria demuestra que las connotaciones comunistas o anarquistas del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no están basadas en una teoría idealista ni metafísica, sino en una visión holística e integradora en la cual aquello que compone a la mente es idéntico a lo que compone la realidad material, por lo que la Cura (Nirvana) del sujeto también puede ser replicada para el Despertar (Bodhi) de la sociedad. Así, la experiencia de la Vacuidad (Sunyata) provee una revolución radical del mundo interno y externo. En efecto, la semilla de la Liberación que está presente en todos los seres es lo único que nunca muere en la realidad fenoménica.[8]

La ética económica del Maitriyana provee un fundamento para comprender la naturaleza comunista de las enseñanzas de Gautama, cuyo desapego económico es enfatizado fuertemente por la Vía del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). Por ello, el maestro espiritual critica a la acumulación de propiedad y la inequidad social, viviendo en el ideal del no-consumismo. Pero esta metapolítica del Maitriyana también es concordante con el Socialismo Cristiano de pensadores como Kagawa Toyohiko,[9] criticando los impulsos hedonistas por medio de un radicalismo ético muy similar a las ideas políticas y económicas de Karl Marx. Así, Han Yongun en Corea junto con Seno’o Giro en Japón mostraron cómo liderar correcta y radicalmente al Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui), manteniendo los principios universales de la hermandad, la no-violencia y la sociedad comunal (kyodo shakai) libre de egoísmo, dualismo y consumismo.[10] Por lo tanto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) evanesce las causas psíquicas del sufrimiento social, como el apego, la aversión y la inconsciencia por conducir a la explotación material, la guerra y la injusticia. Pero el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del Maitriyana no es muy distinto de las enseñanzas pacifistas y socialistas de Jesús, cuyo movimiento se opuso al militarismo y a la dominación violenta sobre los oprimidos, intentando construir una sociedad basada en el apoyo mutuo y el Amor Espiritual. Sólo de este modo el pueblo dejará de estar basado en la búsqueda de ganancias económicas para pasar a estar basado en la solidaridad. Por lo tanto, la Espiritualidad Comprometida del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es concordante con las ideas de la Teología de la Liberación en la enseñanza de una alternativa a la civilización capitalista. Sin embargo, aunque el Maitriyana es cercano al comunismo libertario, critica a los dogmas materialistas del comunismo autoritario de Stalin,[11] en tanto que la represión y la persecución no conducen a la purificación de la sociedad. En realidad, sólo la Espiritualidad tiene el poder de lograr la Cura (Nirvana) del pueblo, evanesciendo las creencias ilusorias –tanto metafísicas como materialistas- a través de la práctica de la meditación libertaria. Pero si se intenta desterrar a la religiosidad por medio de la violencia esto no hará más que fortalecerla, en tanto que las creencias religiosas forman parte de la estructura de la mente, siendo éste el motivo por el cual el comunismo autoritario suele comportarse como una religión en la que hay una fe absoluta y nunca se ponen en duda sus premisas y resultados. Por ello, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) parte de la transformación del aprendiz para así poder liberar correctamente a la sociedad. De esta manera, el Maitriyana está más allá del falso dualismo político entre izquierda derecha, posicionándose como un Camino Medio trascendente de todo extremo, pues sólo este tipo de visión puede lograr la Unidad del mundo. En este sentido, los ideales políticos, económicos y culturales del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) son el intento radical más importante de la historia por reconstruir una Tierra Pura en el aquí y ahora, mostrando que únicamente los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad pueden lograr la Salvación y Evolución de la humanidad.

El Maitriyana manifiesta que Siddharta Gautama es un héroe espiritual con una visión revolucionaria capaz de liderar al mundo a través de los períodos más oscuros de la historia, desarrollando un movimiento libertario que rechaza el orden capitalista y simultáneamente reforma la Espiritualidad. El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) nunca se subordina al Poder gubernamental ni tampoco se limita al compromiso nacionalista, aunque ciertamente tiene una actitud independentista ante la opresión política, económica y cultural. Por ello, la metapolítica del Maitriyana permanece éticamente pura, correcta, original y profunda frente al status quo. Este Discurso histórico transnacional está sustentado en buscar los mejores intereses de la comunidad, por lo que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) emerge como un héroe socialista y como una fuente de logros espirituales que pueden contribuir no sólo a un país sino también a todo el mundo globalizado. Así, es dudoso que el maestro espiritual tenga una perspectiva nacionalista, siendo su compleja e integradora visión algo que lo convierte en un ciudadano del mundo. De hecho, lo que subyace a las prácticas e ideas del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es un vaciamiento de toda ideología, estando relacionado con un Reformismo Espiritual que desarrolla una Vía socialmente consciente.[12]

Sin embargo, como el Maitriyana tiene una perspectiva metapolítica no participa en la política partidista, dado que ésta última es un instrumento dualista que sirve a los objetivos e intereses del Poder mundano. Tampoco la Espiritualidad tiene una agenda metafísica asociada con las creencias religiosas. De este modo, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no se relaciona con las instituciones opresivas del sistema político, económico y cultural. Evidentemente, este vaciamiento de toda ideología enfatiza la autorreflexión y el cultivo de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) dentro de un marco transnacionalista. El Maitriyana asume una práctica de meditación libertaria que sirve primariamente a un Propósito (Dharma) revolucionario de resistencia ante el Poder materialista, teniendo el compromiso y la actitud transcultural de no ceder a la opresión del sistema. Por ello, la visión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede ser reconstruida como la del arquetipo del sujeto revolucionario, compartiendo ideas sabias y compasivas a los pueblos de todo el mundo. Al igual que Han Yongun, el maestro espiritual enseña el emerger de la autorreflexión y el cultivo de un Reformismo Espiritual con actitud autocrítica hacia la ilógica y supersticiosa religiosidad.[13] Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña al aprendiz a convertirse en una persona civilizada (munmyong´in) que cree que su existencia depende de sus propios esfuerzos y capacidades, siendo responsable de todo lo que le sucede.

El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) equipara entonces la virtud de la autodeterminación con las virtudes de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, los cuales son los principios guía de la Reforma Espiritual del mundo. Por tal motivo, el Maitriyana coincide con Han Yongun en que la recitación religiosa (yombultang) debería ser eliminada dentro de la Espiritualidad Budista, puesto que el pueblo tiende a adorar la imagen de Siddharta Gautama en vez de buscar el Despertar (Bodhi) dentro de sí mismos. Así, el maestro espiritual está en contra de la idolatría y la superstición,[14] siendo éstas prácticas de fe externa algo que el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) busca evanescer.[15] En realidad, el sujeto debe desarrollar la fe en uno mismo (chashinjok). En concordancia con Han Yongun, el Maitriyana establece que la práctica de adoración o rezo hacia los poderes sobrenaturales de Gautama es un Falso Budismo.[16] La práctica de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) no conduce a la idea de Dios sino que aproxima al aprendiz a su Verdadero Ser. Así, la meta-religiosidad o trans-fe tiene una función analítica, existencial y libertaria en el mundo, siendo un medio hábil del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) para superar el sufrimiento del pueblo. Esta resistencia (chohang) hacia el Discurso cultural del Poder es la mejor Vía hacia el bienestar social, liberando la mente del sujeto a pesar de cualquier circunstancia adversa u opresiva. A través de la meditación libertaria el aprendiz puede transformar el mundo de forma desapegada, teniendo fortaleza espiritual para superar la pobreza y el sufrimiento.

Esta práctica de cultivo y fortalecimiento de la Espiritualidad es el factor clave para lidiar y superar los problemas de la civilización capitalista.[17] A partir de aquí se comprende el motivo por el cual el Maitriyana es una Vía Radical que propone una alternativa comunista libertaria, promoviendo la resistencia pacífica frente a las autoridades opresivas. Basándose en el principio del retorno al Verdadero Sí-Mismo como mejor forma de posicionarse en el mundo, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se focaliza más en el bienestar del pueblo que en la lucha o el conflicto contra el Poder opresor. Esto implica que la Cura (Nirvana) a los males de la sociedad es nada menos que el apoderamiento espiritual. Únicamente de este modo una sociedad comunista puede ser elaborada exitosamente y sin resentimiento hacia las clases sociales altas, pues la revolución mundial del Maitriyana parte desde la base del Despertar (Bodhi) del sujeto. En realidad, por medio de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) el aprendiz puede comprender que si es pobre y débil no es debido al rico y al poderoso, sino que es a causa de su propia elección y responsabilidad ante la infelicidad.[18] Esto implica que siempre existe una posibilidad de cambio fundamental dentro del ser humano. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) argumenta que la transformación social comienza con uno mismo, superando las dificultades al vaciarse de todo pensamiento ilusorio y conducta equivocada. Así, el esfuerzo liberador del sujeto es el instrumento más poderoso para lograr la felicidad social. La práctica de meditación libertaria es una autorreflexión y autorresponsabilidad que funciona como un principio guía para el Reformismo Espiritual de la humanidad, guiando éticamente al pueblo al enseñarle un nuevo modo de vivir, pensar y actuar en el mundo. Aunque la agonía y el sufrimiento causado por otros sea indescriptible, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra que la senda hacia la Liberación es una cuestión de autorreflexión y autocrítica.[19] Frente a la miseria generada por el sistema opresivo, el Maitriyana tiene un predicamento que trabaja por la autorrealización del pueblo y no por el resentimiento hacia el opresor, enseñando que para alcanzar la Libertad no hay que destruir al enemigo sino alcanzar la Cura (Nirvana) de la mente, transformando la propia manera de pensar y ver la vida. Sólo esto puede traer la independencia transnacional de los pueblos, removiendo las causas psíquicas fundamentales del capitalismo que son el apego, la aversión y la inconsciencia. Incluso, en el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) la eliminación del capitalismo no es considerada como la solución final, sino que más bien lo es el Despertar (Bodhi) de la mente y de la sociedad. Al mismo tiempo, esto implica que la opresión del Estado es ineficaz e inexistente si no cuenta con el respaldo de la comunidad, por lo que el pueblo simplemente debe despertarse si decide ser libre y crítico contra la opresión política, económica y cultural del Poder dominante. Por ende, el Maitriyana nunca alienta a luchar violentamente contra la opresión y el dominio gubernamental, pues está adherido a principios analíticos, existenciales y libertarios. Esto implica que el maestro espiritual busca motivar al pueblo, rehabilitando su Libertad Intrínseca para que logre una actitud de independencia psicológica, filosófica y política hacia su opresor. De este modo, toda relación colonialista no es más que la consecuencia de la pasividad y sumisión del ser humano, el cual es un agente de cambio cuando alcanza la Cura (Nirvana), comprendiendo que tanto el sufrimiento como la felicidad son algo que depende de uno mismo. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) supera la dialéctica Amo-Esclavo, no apelando a la culpa ni al autodesprecio, sino más bien a la responsabilidad ética y el desapego hacia el Poder externo.

Las ideas transnacionales del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) focalizadas en la autorrealización y autotrascendencia del aprendiz constituyen una importante alternativa a la mera visión anticapitalista, promoviendo una comprensión sobre cómo construir un mundo mejor y postmaterialista. Sin embargo, esto no implica una visión metafísica, pues el Maitriyana trasciende todo dualismo. Así, el maestro espiritual no sólo critica la visión monetaria de la vida, sino también a la visión fatalista religiosa que cree que todo lo que sucede está preparado por el Cielo (ch´onmyong) o por el Destino (p´alcha). Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) coincide con Yi Kwangsu en el hecho de que las creencias supersticiosas deberían ser descartadas para que el pueblo entienda que ellos mismos son los que determinan sus vidas, teniendo la posibilidad de la felicidad en sus propias manos a través de la responsabilidad. Ésta es la revolucionaria posición transcultural del Maitriyana. Desde esta perspectiva, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) son los progenitores de la reconstrucción del mundo, argumentando que el cultivo de la capacidad ética y de la fortaleza espiritual es indispensable para la Liberación de la sociedad. Incluso aunque esta finalidad tarde un siglo en ser alcanzada, ciertamente la Vía metapolítica es el requisito esencial para lograrla, pues los valores espirituales de la responsabilidad y la autodeterminación son el marco analítico y existencial para compartir una visión transnacional y alcanzar metas globales para toda la humanidad. A través de la ética del cuidado de uno mismo (chajo), el maestro espiritual proclama un movimiento transnacional y transcultural.

En concordancia con Han Yongun, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no se concentra en una práctica aislada de la sociedad, impulsando una Reforma Espiritual del mundo contemporáneo a través del Despertar (Bodhi) y la Liberación de la gente común. Esto implica aplicar el pensamiento de Siddharta Gautama a la práctica social, participando activamente en la transformación de la economía, política y cultura. Sin embargo, esto no necesariamente significa que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) participa en la política local o nacional, pues su identidad e ideales son decididamente globales. De este modo, se alienta al sujeto no a servir solamente a su nación, sino a hacer lo mejor por el mundo entero, pues la verdadera identidad del Ser es la Interexistencia con todos los seres. El maestro espiritual es entonces un activista independentista (tongnip chisa) pero de toda la humanidad, no pudiendo ser encasillado con el mero rótulo de anticapitalista.

La voz libertaria del Maitriyana desafía todo convencionalismo gubernamental a través del Vehículo metapolítico del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). En este sentido, como estableció Han Yongun, la Verdadera Espiritualidad sólo es posible cuando está libre de las interferencias y restricciones gubernamentales.[20] El Propósito (Dharma) metapolítico del Maitriyana no sólo es criticar al control gubernamental sobre la comuna libertaria (Sangha), sino también promover una administración comunitaria libre de la regulación estatal. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se separa tanto de la política nacionalista como de la imperialista, siendo la Espiritualidad el principio guía para el mundo presente y del futuro.[21] El Maitriyana es entonces transnacional y simultáneamente anti-imperial, siendo una Espiritualidad Integrativa y Reconciliadora además de ser la Verdad Última que abarca, sobrepasa y trasciende todas las ideologías y Discursos.[22] Esto se debe a que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) percibe la naturaleza búdica o sentido de igualdad (p´yongdung) que subyace a todos los seres. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) trasciende el dualismo entre espiritualismo (yusimnon) y materialismo (yumullon), algo que puede ser percibido en el Propósito (Dharma) de la Salvación del mundo a través de la Compasión (chabi), el Amor Universal (Pagae) y la Ayuda Mutua (Hoje). Esto demuestra que el Maitriyana es el Budismo Perenne o Trascendental, al mismo tiempo que se aleja de lo irreal y lo metafísico, abarcando y reconciliando todas las ideas psicológicas, filosóficas y políticas, por lo que es la guía suprema para todas las cosas.[23] Como metapolítica el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) tiene una posición de liderazgo con una importancia fundamental para la supervivencia y evolución de la humanidad, por lo que el nacionalismo no es un asunto importante en la vida del maestro espiritual. Al igual que la visión de Han Yongun, el Maitriyana está más allá de cualquier ideología política, especialmente el imperialismo y el nacionalismo. Sin embargo, la idea contracultural del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es que Seres Despiertos (Buddhas) como Gautama, Confucio y Jesús tienen una sabiduría compasiva (prajña-karuna) y un amor heroico que los impulsa a desear salvar a toda la humanidad. En este sentido, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un Salvador Trascendente y no un mero político, pues su revolución universal es transnacional,[24] trabajando por el bienestar de todos los pueblos de la Tierra (Gaia) por encima de los límites raciales y nacionales. Incluso, aunque el maestro espiritual hable y se vista de acuerdo a costumbres locales, su Propósito (Dharma) es universal, pues tiene un compromiso absoluto con la misión de la Salvación de todos los seres, tal y como Gautama y Jesús no se preocuparon en salvar únicamente a los indios y judíos.

En concordancia con Han Yongun, el Maitriyana establece que el Ser Despierto (Buddha) está dedicado eternamente al cambio revolucionario de todo el Cosmos y nunca a un movimiento nacionalista preocupado por el bienestar de una nación en particular. Esto significa que la figura del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) como un héroe patriótico de un país debe ser reemplazada por la de un Salvador internacional y transnacional que sólo es leal a la visión universal de la sabiduría compasiva (prajña-karuna).[25] Así, las enseñanzas de Gautama no sólo fueron metapsicológicas y metafilosóficas, sino también metapolíticas, mostrando siempre al aprendiz la Vía hacia lo Real. Por ello, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es la mejor manera de vivir la existencia. Aunque según el sistema capitalista el maestro espiritual puede ser considerado como alguien inservible para el mundo moderno, ciertamente la Espiritualidad Libertaria es el mejor modo posible para realizar cambios en la sociedad, ayudando a los oprimidos de todos los pueblos. En este sentido, los ideales del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui), como el pacifismo, el comunismo de derechos humanos, la educación y la ecología, son actividades fundamentales que superan cualquier ideología política, sea imperialista o nacionalista, pues la Espiritualidad nunca debe estar aliada a la dominante posición gubernamental. Mientras que el Poder económico, político y cultural de la civilización capitalista considera que la Espiritualidad es un asunto irrelevante e incluso sin sentido para la vida moderna, en cambio, el Maitriyana afirma que la política local partidaria o gubernamental es la que tiene poca importancia para el mundo postmoderno, en tanto que el sujeto debería comprometerse a intereses y objetivos globales. La Revolución (Hyongmyong) del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no sólo habla de metapolítica, sino también de cómo transformar el mundo interno y el mundo de las ideas. Por lo tanto, los intereses nacionalistas no son algo urgente en la visión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), pues de hecho esos intereses son considerados como agresivos, ciegos y controladores de los demás.[26]

Al igual que Han Yongun, el Maitriyana critica entonces el hecho de que la Espiritualidad Budista pueda ser utilizada como una herramienta política para apoyar al imperialismo o a cualquier gobierno, por lo que el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se posiciona como una Espiritualidad Universal con una visión amplia y más fundamental que las ideologías políticas tradicionales. Además, también se presenta a la meditación libertaria como una práctica radical anarquista con la función crucial de criticar y rectificar la equivocada dirección del imperialismo y del nacionalismo, inspirando a los pueblos para ir más allá de éstos sistemas –incluido el comunista autoritario- a través de la Autoliberación y el cuidado de uno mismo.[27]

En concordancia con Yi Kwangsu, el Maitriyana busca transformar todo el mundo en una Tierra Pura de democracia directapacifismoayuda mutua (sangho pujo) y amor mutuo (sang´ae). Todos los grandes maestros espirituales de la historia, como Gautama, Confucio y Jesús, enseñaron los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, transmitiendo amor (sarang) y Salvación a toda la humanidad. Siguiendo con la visión económica, política y cultural de Gautama, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) afirma que el estilo de vida ideal es el Desapego de la acumulación de propiedad privada junto con la oposición a la injusticia y la desigualdad, compartiendo ideas similares al comunismo libertario o anarquista. Así, el Maitriyana tiene una visión sociopolítica que guía al mundo hacia la Revolución Espiritual, la cual como señaló Emmanuel Mounier será económica, política y estructural o no será. Sin embargo, esto no implica caer en las ideologías del imperialismo o nacionalismo. Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene el superpoder de preservar la identidad espiritual de los pueblos, logrando que ésta no sea destruida por la civilización capitalista. Como la Espiritualidad es la actividad más importante de la vida, nunca debería estar subordinada al materialismo o al gobierno.

El Reformismo Espiritual del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es una posición trans-económica, metapolítica y contracultural frente a las autoridades mundanas, insistiendo en el pacifismo mundial como modo de crear la justicia del futuro en el aquí y ahora, lo cual cumple con el Propósito (Dharma) de la vida humana. De esta manera, el Maitriyana es realmente un Contra-Discurso político de características anti-imperialistas y post-nacionalistas, recurriendo a la imagen del Ser Despierto (Buddha) como un héroe pacifista que salva al mundo por medio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la gran bondad (taeja taebi) y la templanza (inyok), guiando con coraje a la humanidad hacia la Cura (Nirvana) del mal.[28] Por tal motivo, tanto Gautama como Jesús han sido popularmente considerados como Salvadores de todos los seressiempre avanzando y nunca retirándose en el Camino revolucionario del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). Esto implica obviamente asumir el Propósito (Dharma) original del Verdadero Ser, superando los eventos malignos (map´yon) de la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación. Estos obstáculos son confrontados por la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) y la rectitud del maestro espiritual, pues la ética del Desapego es la mejor manera de tener coraje y valentía en la diversidad. Siguiendo el ejemplo de Gautama y Jesús, el aprendiz puede derrotar los obstáculos internos con un gran heroísmo, destreza espiritual y esfuerzo audaz (yongmaeng chongjin).[29] De este modo, el sujeto debería revivenciar la conquista de Gautama por sobre la fuerza de la muerte (mara), llegando incluso a estar dispuesto a no dormir durante siete días hasta que no alcance el Despertar (Bodhi).[30] En este sentido, el Maitriyana reposiciona a Gautama y Jesús como encarnaciones supremas del arquetipo del guerrero espiritual que derrota heroicamente al enemigo de la maldad que es el egoísmo, dualismo y consumismo.[31] Sin embargo, esto no implica asociar la Espiritualidad Budista con la guerra y el militarismo como erradamente ha hecho el imperialismo japonés y su guerra santa contra China y Occidente.[32] Así, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es la Salvación de los valores de la paz mundial, la justicia social, el progreso cultural y el bienestar terrestre. La meditación libertaria enfatiza el verdadero espíritu del pacifismo internacionalista, redescubriendo a Gautama como el arquetipo heroico de la ética que pacíficamente conquista al mal. A diferencia de Harada Daiun Sogaku, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) considera que es totalmente imposible de conocer el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) a través de la violencia.[33] El acto heroico de la no-violencia es un Discurso subversivo que deja la marca de la vida eterna en la historia, representando lealtad transnacional y devoción mística a la Tierra Pura, lo cual es el logro del Gran Despertar (Maha Bodhi) global. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) emerge como el singular conquistador de una nueva civilización planetaria, siendo desafiante ante los gobiernos e ideologías dominantes del mundo. Aunque esta Liberación pueda parecer un ideal inalcanzable o utópico, el maestro espiritual tiene un compromiso inquebrantable con este Propósito (Dharma) de la Salvación y Evolución de la humanidad. De esta manera, el aprendiz debe embarcarse en la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) con solidaridad, Atención Plena, tenacidad y sabiduría compasiva (prajña-karuna) para poder alcanzar la Cura (Nirvana) del mundo interno y externo. Por ello, sin la virtud de la meditación libertaria es imposible tener éxito en cualquier objetivo social, pues esta práctica permite superar la adversidad y la opresión.

Las expresiones poéticas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) son un símbolo de tenacidad, perseverancia y coraje en el Camino subversivo del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui), superando la adversidad y las dificultades que emergen cuando el pueblo se resiste al cambio. Precisamente, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) alienta al sujeto a vivir como si fueran los últimos cinco minutos de vida, pues esta regla ética se dirige al éxito seguro.[34] A partir de esto emerge una crítica a los líderes políticos del mundo por su falta de consistencia y compromiso espiritual ante la impermanencia. Así, sólo un patriota (chisa) del mundo va más allá de buscar seguridad e intereses personales, viviendo intensamente como si le quedasen pocos minutos de existencia. En este sentido, el Maitriyana incluye los conocimientos de muchos liberales, comunistas, anarquistas y activistas patrióticos con el fin de liderar éticamente al mundo pese a las desfavorables circunstancias económicas, políticas y culturales de la civilización capitalista. Por lo tanto, al igual que Han Yongun, el maestro espiritual suele considerar a los políticos gubernamentales como egoístas, caprichosos, cobardes y oportunistas por buscar sus propios intereses y seguridad en lugar de trabajar por el bien del pueblo. En cambio, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un héroe transnacional porque encarna el espíritu y práctica de la meditación libertaria, criticando a los líderes tradicionales por abandonar sus objetivos fundacionales y por no tener Sentido de Propósito (Dharma) frente a los obstáculos y dificultades. El aprendiz no debería entonces pensar en su propio beneficio sino en buscar el Despertar (Bodhi) de los demás, pues la abnegación y el Desapego de uno mismo es una actitud de Cura (Nirvana). Sólo este modo de ser supera todas las tentaciones y humillaciones del Poder. La crítica a la política estatal –imperialista o nacionalista- que realiza el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es una evidencia de un compromiso libertario e internacionalista con el comunismo de derechos humanos que es un Contra-Discurso supraideológico frente a la represión del capitalismo y el autoritarismo. Esto implica que la metapolítica del Maitriyana trasciende tanto al capitalismo salvaje como al comunismo dictatorial.

El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) ofrece muchas alternativas al modo de entender la sociedad, denunciando como errónea a la perspectiva materialista cuyas ideas de progreso están basadas en el monetarismo. Como demuestra la vida del maestro espiritual, la esencia de las ideas libertarias del Maitriyana no es un llamado anticapitalista sino una autocrítica de la mente, evanesciendo las causas de la avidez de propiedad privada que son el apego, la aversión y la inconsciencia. Bajo la influencia del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se instaura un particular modo comunista de organización social que abandona la codicia, el odio y el engaño de la economía, política y cultura. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un superhéroe con un internacionalismo original y sin paralelo, nunca alentando al rencor y a la hostilidad hacia el Poder opresivo. En este sentido, la ética del Camino Medio convierte al Maitriyana no en un movimiento anticapitalista sino más bien en un movimiento postcapitalista, teniendo la intención fundamental de producir un Contra-Discurso subversivo ante las relaciones materialistas, liberando a la mente de las ataduras de la dependencia y la alienación.

Para el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) lo espiritual es el asunto trascendental de todo su Vehículo metapolítico, desapegándose de las ideologías sociopolíticas del imperialismo y nacionalismo para articular el ideal místico con los objetivos comunistas libertarios. Esto implica que la Espiritualidad Budista nunca debería ser subordinada a la política gubernamental, sino que siempre debería trascenderla. A pesar de que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) no es metafísica, ciertamente tampoco es mundana. Por lo tanto, al igual que Han Yongun, el Maitriyana considera que la Espiritualidad Budista debe ser la guía para todas las actividades económicas, políticas y culturales, y nunca a la inversa.[35] El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es entonces una Vía capaz de reinventar éticamente el mundo para que funcione con una actitud de apoyo hacia la paz, la justicia, la educación y la ecología. Así, la resistencia y la colaboración coexisten en la vida del maestro espiritual, cuyo mensaje subversivo ayuda a construir una sociedad mejor. De esta manera, el Maitriyana tendrá una posición importante en la historia del mundo, dejando un legado capaz de lograr la Evanescencia (Nirvana) de los males que padece la humanidad. Esto se debe a que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un complejo superhéroe espiritual y un eminente líder para el mundo del futuro, recordando a los pueblos que existe un modo alternativo y más correcto o sano de vivir en sociedad.

[1] Vladimir Tikhonov, Han Yongun´s Buddhist Socialism in the 1920s-1930s.

[2] Vladimir Tikhonov, Han Yongun´s Buddhist Socialism in the 1920s-1930s.

[3] Han Yongun, On the revitalization of Korean Buddhism.

[4] Han Yongun, On the revitalization of Korean Buddhism.

[5] Avatamsaka Sutra.

[6] Han Yongun, On the revitalization of Korean Buddhism.

[7] Han Yongun, The Buddhism I believe in.

[8] Han Yongun, What happens with the life after the death.

[9] Han Yongun, Sakyamuni’s spirit: dialogue with a journalist.

[10] Stephen Large, Buddhism, Socialism and Protest in pre-war Japan: the career of Seno´o Giro.

[11] Han Yongun, Communism and Anti-religious Ideal.

[12] Pori Park, A Korean Buddhist response to modernity.

[13] Han Yongun, A treatise on the reformation of Korean Buddhism.

[14] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[15] Han Yongun, The Buddhism I believe in.

[16] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[17] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[18] Han Yongun, Autorreflexión.

[19] Han Yongun, Autorreflexión.

[20] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[21] Han Yongun, The Buddhism I believe in.

[22] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[23] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[24] Han Yongun, The spirit of Shakyamuni.

[25] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[26] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[27] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[28] Han Yongun, Point of Departure.

[29] Han Yongun, Endeavor.

[30] R. E. Buswell, The Zen monastic experience: Buddhist practice in Contemporary Korea.

[31] Han Yongun, Great strength.

[32] R. H. Sharf, The Zen of Japanese Nationalism.

[33] Brian Daizen Victoria, Zen at war.

[34] Han Yongun, The last Five minutes.

[35] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

Diálogo Hermenéutico con India: Navayana

Navayana: la Vía Nueva del Buddha Ambedkar

El Capitalismo es un sistema de civilización política, económica y cultural que está poniendo en peligro al sistema biológico y social de la Tierra (Gaia) junto a la vida de todos los pueblos, por lo que el Maitriyana es una práctica revolucionaria que enseña la Vía hacia una nueva era de la humanidad a través de la transformación profunda que inicia el Conocimiento Cumbre (Satori) ante los desafíos del futuro. La meditación libertaria evanesce el uso de ritos y dogmas, enseñando la Cura (Nirvana) de los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación que padecen tanto Occidente como Oriente. El Socialismo Budista está comprometido con la resolución de los problemas del mundo, emergiendo como una fuerza que transmite globalmente los valores de la paz, la justicia social, los derechos humanos y la armonía medioambiental. Así, la tradición de la Espiritualidad Revolucionalmente Comprometida representa el Camino hacia la Salvación de la humanidad, abriendo un nuevo capítulo en la historia. Al ser una práctica ética, el Maitriyana es un nuevo estilo o paradigma de la Liberación, siendo el Vehículo Nuevo (Navayana) en la evolución del Propósito (Dharma) Espiritual, tal y como Siddharta Gautama y B.R. Ambedkar supieron avizorar.

El Socialismo Budista es una orientación revolucionaria que refleja una actitud a favor de la Liberación personal y social, por lo que es la más alta encarnación de la ética socialmente comprometida y la disciplina de la virtud y el altruismo. Por lo tanto, el Maitriyana es la culminación y síntesis de todas las tradiciones, enseñanzas y técnicas que han buscado la evanescencia del sufrimiento en el mundo. De esta manera, el Socialismo Budista es el manifiesto libertario de Gautama y Ambedkar para liberar, reeducar y salvar al mundo, ofreciendo una intensa práctica espiritual de Desapego hacia la familia, la cultura y el capitalismo. Esto implica promover una sociedad pacífica, justa, culta y armoniosa, que sea capaz de cumplir todas las posibilidades más altas y postmodernas. En este sentido, el Maitriyana es una tradición contracultural de derechos humanos, por lo que construye una civilización socialista libertaria de estilo ecuménico.

La esencia de la mirada del Socialismo Budista es el reconocimiento de que la naturaleza espiritual del ser humano debe ser actualizada tanto a nivel personal como a nivel comunitario. Esto implica que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) busca trascender tanto al Ego como a las instituciones políticas y culturales, enseñándole al sujeto a evanescer las causas internas del sufrimiento pero también a promover el desarrollo social del mundo. De hecho, la meditación libertaria induce al aprendiz a percibir que el proceso de desalienación es una Liberación o Salvación del mundo interno y externo. Ciertamente, la estructura vincular e intersubjetiva de la mente demuestra que la noción misma de sujeto es un efecto de lo social, y viceversa. Por lo tanto, la psicología, la filosofía y la política son ámbitos completamente interrelacionados.

En contraposición con el sistema cultural y religioso, la comuna espiritual (Sangha) fundada por Gautama tuvo una estructura fluida y espontánea, enseñando a sus aprendices a practicar un estilo de vida sagrado y desapegado de los gobiernos y templos, para así formar parte de una contracultura ética y mística en la que el sujeto es libre y encuentra un hogar espiritual.[1] En la actualidad el Maitriyana tiene una dinámica compleja porque asume la misión universal de ser la voz de la consciencia planetaria, guiando a los pueblos hacia el cambio y la evolución de la mente y de la sociedad. Esta constante guía espiritual incluye a organizaciones políticas y religiosas de todo el mundo. De esta manera, el Socialismo Budista es una Revolución Cultural Perenne, proveyendo una avanzada sabiduría compasiva (prajña-karuna) junto con un activismo social en pos de la paz, la justicia social, la educación y la ecología. Es en este contexto de compromiso social con el sufrimiento del pueblo que el Maitriyana emerge como una tradición de igualdad y Liberación frente a la opresión del sistema político, económico y cultural.

El estilo del Socialismo Budista es una Vía a favor de los derechos humanos y el progreso en cada área de la vida, escuchando y respondiendo al llanto del prójimo debido a la responsabilidad universal que tiene el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). De esta manera, el Maitriyana es la encarnación suprema del voto de salvar a todos los seres, actuando en el mundo a través de la sabiduría compasiva universal (maha prajña-karuna). Cuando el aprendiz practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede percibir lo Real, por lo que luego inevitablemente actúa para resolver correctamente los problemas del mundo a través de la Atención Plena. Por lo tanto, el Socialismo Budista es una forma metapolítica de hacer el bien y curar a la humanidad y la Tierra (Gaia), pues una vez que se percibe que no hay distinción entre uno y los demás, entonces el Amor Espiritual impulsa al sujeto a ayudar a toda la Creación. Esta Espiritualidad Socialmente Comprometida iniciada por Gautama y Ambedkar influenció a maestros espirituales como Thich Nhat Hanh, Robert Aitken y Bernard Glassman, cuya filosofía social es concordante con la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de los grandes Seres Despiertos (Buddhas) de la historia.

La meditación libertaria penetra en el aprendiz como una toma de consciencia del momento presente, lo cual implica percibir qué está sucediendo realmente en el mundo interno y externo, pero por sobre todo implica comprender cómo cambiarlo, rememorando la naturaleza espiritual del Verdadero Ser. En el Maitriyana, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una figura heroica y salvadora que provee entendimiento e inspiración para los pueblos de todas las culturas, enseñando que el Verdadero Sí-Mismo es una Interexistencia con todos los seres. A partir de esta vivencia de interdependencia, unidad y empatía, el sujeto se vuelve consciente del sufrimiento del otro, disolviendo las ataduras del egoísmo, dualismo y consumismo. Esto permite una evolución de sus emociones y sentimientos, para así dar paso al acontecimiento del Amor Espiritual (metta), la simpatía (anukampa), la compasión (karuna) y la ecuanimidad (upekkha),[2] comprendiendo en todo momento que el sufrimiento del prójimo es también su propio sufrimiento. En este sentido, el Socialismo Budista experimenta una compulsión profética a confrontar la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación, emergiendo en la civilización contemporánea como una acción pacífica, igualitaria y heroica que transmite los valores metapolíticos de la democratización, laicismo, feminismo, pragmatismo, observación, agnosticismo y comunismo.[3] El Maitriyana emerge colectivamente para influenciar directa e indirectamente a las instituciones colectivas gubernamentales o culturales, lo cual puede parecer como un nuevo tipo de Espiritualidad o Neo-Budismo, aunque ciertamente se trata de la antigua práctica de la Atención Plena en la vida cotidiana. Por tal motivo, maestros espirituales como Thich Nhat Hanh, Venerable Khemadhammo y el Dalai Lama suelen expresar que toda Espiritualidad Budista es intrínsecamente comprometida. La responsabilidad universal del Socialismo Budista es un enfoque de activismo político revolucionario, considerando con optimismo que practicar contemplación revolucionaria (kakumei-zen) en la cotidianeidad puede influenciar y establecer nuevas formas institucionales. Esto se debe a que el Amor Espiritual hacia el prójimo promueve una sociedad basada en los principios éticos del Propósito (Dharma), por lo que la práctica del Desapego tiene un alcance social que incluso puede reconducir a los gobiernos hacia la responsabilidad.

El Maitriyana es un entramado de psicología, filosofía y política, por lo que busca el Despertar (Bodhi) de la mente, de las ideas y de la sociedad, siendo un tratamiento multidimensional de la insatisfacción (dukkha) presente en todas las áreas de la vida. En las cuatro nobles verdades descubiertas por Siddharta Gautama se diagnostica la enfermedad, su etiología, la prescripción para la salud y el plan de tratamiento. Al mismo tiempo, en la visión del Socialismo Budista, a través de la meditación libertaria, se emplea este método tradicional para la Cura (Nirvana) del mundo fenoménico, que es tanto interno como externo, por lo que se superan los impulsos del apego, aversión e inconsciencia, junto con las fuerzas de la codicia, el odio y el engaño. Esta evanescencia del sufrimiento mental y social es la forma de vida sagrada del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la cual está principalmente orientada a un servicio comprometido con la Sanación y Liberación de los demás. Esta práctica de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es tan indispensable como los momentos de meditación sentada (zazen), ayudando a la mente a realizar la tan necesaria unidad o trascendencia del dualismo individuo-objeto. En este sentido, un aprendiz que está solo en una cueva practicando contemplación puede estar tan comprometido con la Espiritualidad como aquel que ayuda a una persona enferma, hambrienta o marginal.[4] En definitiva, el fin de la meditación libertaria es encontrar la Totalidad de la Vida, y esto puede ser practicado tanto en la propia mente como en la sociedad. Pero obviamente no hay posibilidad de traer paz al mundo si antes no se ha alcanzado la propia paz interior. Ésta es la principal diferencia entre un maestro espiritual y un mero activista social, pues éste último no practica Atención Plena y Sabiduría Compasiva (prajña-karuna) en su tarea de ayuda al otro.

La ética del compromiso social ocupa un lugar central en el Maitriyana, junto con los estilos prácticos de la disciplina, la virtud y el altruismo. La ética (sila) del Socialismo Budista se sintetiza al decir que tiene el voto de evitar el mal, cultivar el bien y salvar a todos los seres.[5] Así, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una disciplina que busca convertir a cada pueblo del mundo en una morada sagrada (brahma vihara), enseñando la virtud (paramita) del servicio a los demás. Este estilo de Espiritualidad conduce a la sociedad desde un estado primitivo a uno evolucionado, evanesciendo las fuerzas de la codicia, el odio y engaño por medio de una instrucción (sasana) que conduce al desapego, la sabiduría y la compasión. Esta es la Vía Nueva (Navayana) de los Seres Despiertos (Buddhas).

Aunque el foco del entrenamiento del sujeto es una meditación en solitario, ciertamente este tipo de observación debe ser aplicado dentro de la sociedad, dado que la mente está compuesta de relaciones sociales. Al purificar el psiquismo, por lo tanto, también se purifica el vínculo con el mundo, generando compasión (karuna), alegría (mudita), ecuanimidad (upekkha) y amor (metta) hacia los demás. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), sólo se puede salvar el mundo cultivando las virtudes de la generosidad, ética, coraje, paciencia, contemplación y sabiduría, pues los modos y motivaciones virtuosas impulsan a la acción social revolucionaria. En este sentido, el amor compasivo es el mayor instrumento para la transformación personal y social, teniendo beneficios psicológicos y políticos indudables, ya que conduce al bienestar de la mente y de la comunidad. El servicio social altruista basado en la Atención Plena, el amor y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) es lo que ha heredado la tradición del Maitriyana, cuyo corazón es el cultivo de la virtud, transformando el carácter del aprendiz mientras se le enseña a alcanzar la futura liberación del mundo, frenar la guerra, proteger a los oprimidos, educar a los ignorantes y cuidar a la naturaleza. Estos valores representan adecuadamente al Socialismo Budista como un movimiento que promueve la autorrealización y autotrascendencia del sujeto y de la comuna a través de la disciplina, la virtud, el altruismo y el compromiso. En la tradición del Maitriyana, la meditación libertaria no es sólo una mera preocupación por los demás sino también un modo revolucionario de ayudarlos y guiarlos.[6] En realidad, el Socialismo Budista no ignora ni niega el valor del desarrollo espiritual del aprendiz a través de la generosidad, la ética, el coraje, la paciencia, la Atención Plena y la sabiduría, sino que amplia estas virtudes para que todos puedan alcanzar el Despertar (Bodhi). Los maestros espirituales son los mayores practicantes de este Propósito (Dharma) virtuoso y altruista que tiene la Gran Sabiduría Compasiva (Maha Prajña-Karuna), que al emerger con la Cura (Nirvana) puede salvar a toda la humanidad. En concordancia con el Maestro Zhiyi, el Maitriyana realiza la grandiosa proclamación del voto de la Salvación de todos los seres, practicando la ética del compromiso hacia la producción de una sociedad mejor.

La estructura íntima de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una interrelación avanzada entre la disciplina ética y los valores de la generosidad, el altruismo y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Asi, el Socialismo Budista produce una comunidad pacífica, próspera, culta y ecológica, curando tanto la miseria neurótica del sujeto como el sufrimiento alienante del pueblo. Esto implica hacer frente a la tiranía política, la injusticia económica, la opresión cultural y la degradación medioambiental que son rasgos propios de la civilización capitalista pero también de las dictaduras comunistas. Ergo, el Maitriyana refleja un giro crítico que lidera al mundo a través de una práctica y teoría socialista libertaria. Un perfecto ejemplo de esta actitud metapolítica y mística puede encontrarse en la vida de Gautama y Ambedkar, quienes lucharon para abolir el sistema de castas a través de la fuerza verdadera, visualizando cómo transformar la sociedad por medio de la acción directa de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Por lo tanto, los maestros espirituales están a favor de la reforma de las creencias y prácticas tanto religiosas como gubernamentales, pues estas formas institucionales son la expresión misma de la codicia, el odio y el engaño. Dado que estas fuerzas son derivados sociales del apego, la aversión y la inconsciencia de la mente, aquello que logra el Despertar (Bodhi) de la consciencia también puede transformar y liberar a la sociedad.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista cree que la democracia directa y la educación son los instrumentos adecuados para resolver cuestiones comunitarias y agitar el cambio social de forma no violenta, construyendo un nuevo mundo sobre la base de principios humanistas. El estilo de ética comprometida y radical del Camino altruista del Maitriyana apunta a la recreación de nuevos estados de consciencia y nuevas relaciones institucionales, realizando el emerger de la Cura (Nirvana) individual y social al que apuntaron Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Ashoka y Nichiren. La Vía Nueva (Navayana) del Socialismo Budista, sin embargo, ha estado asociada a la práctica espiritual del Maestro Gautama desde tiempos antiguos. Este Camino es similar a una balsa, existiendo para el Propósito (Dharma) de navegar contra la corriente y nunca para apegarse al estatus quo,[7] cruzando hacia la otra costa del Despertar (Bodhi). Para ello, el aprendiz debe abandonar toda creencia o estereotipo.

El Maitriyana es una Vía pacifista que hace evolucionar a la tradición del activismo revolucionario no-violento, influyendo incluso a todas las grandes religiones mundiales al encaminarlas hacia ideas puramente espirituales. A diferencia de la Vía del aprendiz (Sravakayana) o de la Vía del Solitario Despierto (Pratyekabuddhayana), el Socialismo Budista es el Vehículo Unificado (Ekayana) que siguieron Gautama y Ambedkar. El Maitriyana es un Camino Reconciliador por muchos rasgos, estando centrado en torno al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del maestro espiritual, por lo que es un racionalismo místico con una ética liberadora abierta a la revelación continua, lo cual demuestra el motivo por el que trasciende tanto a la Vía Pequeña (Hinayana) como a la Vía Grande (Mahayana), en tanto que ambos sistemas son construcciones convencionales o taxonomías artificiales.[8] La Espiritualidad Reconciliadora es un Discurso metapsicológico, metafilosófico y metapolítico que es la evolución misma del Budismo, desarrollando un nuevo modelo de consciencia, de realidad y de conducta, para configurar los valores y los pueblos del futuro. De esta manera, el Socialismo Budista impulsa un verdadero cambio de paradigma, siendo una constelación de valores que atraviesan los campos de la psicología, medicina, filosofía, ciencia, política, economía y cultura. Esto demuestra que el Maitriyana es mucho más abarcativo que una simple religión, siendo una Vía (Yana) o paradigma espiritual que alienta a la humanidad a entrar en diálogo con sus propias terminologías, comparándolo y contrastándolo sin prejuicio, pues cada nueva forma de Budismo debe ser medida críticamente frente su Fuente: Siddharta Gautama.[9] De este modo, el Socialismo Budista reconcilia o unifica los antiguos paradigmas dentro de una Vía Nueva (Navayana), modificando los viejos errores y absorbiendo todos los aspectos positivos del pasado. Precisamente, el Maitriyana no sólo unifica a la Vía Pequeña (Hinayana) con la Vía Grande (Mahayana), uniendo al Theravada con el Zen, la Tierra Pura, Nichiren y el Vajrayana, sino que también logra una síntesis reconciliadora con todos los saberes y religiones del mundo, creando la manifestación transcultural que Oriente y Occidente jamás ha vivenciado antes.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista lidera al mundo al ser el arquitecto de una forma de vida mejor, enseñando a la sociedad cómo alcanzar la Cura (Nirvana) de los males de la religión y el gobierno. Por lo tanto, el Maitriyana es una Vía pacifista contracultural que es histórica, siendo un Neo-Budismo o Vía Nueva (Navayana) que trasciende las antiguas divisiones sectarias del pasado.[10] Al ser una Espiritualidad Socialmente Comprometida con el bienestar de la humanidad y de toda la Tierra (Gaia), el Socialismo Budista es también una Vía Mundial (Lokayana) que se dirige a la revolución cultural de la civilización contemporánea, luchando por la paz, la justicia social, los derechos humanos y la armonía global.

En este sentido, el Maitriyana puede ser considerado como el Neo-Budismo de Ambedkar, que es una tercera alternativa o Vía Nueva (Navayana) que supera a la Vía Pequeña (Hinayana) y a la Vía Grande (Mahayana), pero también puede ser entendido como el Budismo Perenne o la Vía Única (Ekayana) de Siddharta Gautama. Así, el compromiso social y la visión política revolucionaria del Socialismo Budista es la encarnación de la responsabilidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Incluso si se aceptase el esquema académico e intelectual de los tres vehículos (yanas) de la Vía Pequeña (Hinayana), la Vía Grande (Mahayana) y la Vía Adamantina (Vajrayana), e incluso si se considerase heterodoxamente al Budismo Comprometido como una Cuarta Vía (Yana), entonces el Maitriyana debería ser considerado como el Auténtico Budismo del Futuro o la Quinta Vía (Yana).[11] El Socialismo Budista es una tradición que intenta comandar la historia del mundo a través de una ética universal. Por lo tanto, el Maitriyana es el punto más alto de las prácticas y teorías de la Espiritualidad Libertaria, incluyendo todas las técnicas y visiones místicas de la historia frente a la opresión política, económica y cultural. Esto se debe a que los maestros espirituales siempre han sido sensibles ante la injusticia, teniendo esperanza por construir un mundo mejor y una sociedad reformada a través del Despertar (Bodhi). De hecho, esta pasión por la justicia social que tiene el Socialismo Budista ha influido a tradiciones como el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, demostrando que el Propósito (Dharma) del Maitriyana es llevar a los pueblos hacia una Nueva Era de Salvación.

En la etapa contemporánea, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone un imperativo libertario caracterizado como la universalización de la Cura (Maha Nirvana), siendo este estado un derivado del ejercicio consciente de la Elección. A diferencia del sujeto ordinario u Homo Sapiens-Consumans, el maestro espiritual es un Homo Spiritualis-Compatiens que hace de la Libertad su estilo de vida frente a la alienación, creando una nueva situación global en la que el Despertar (Bodhi) se vuelve un imperativo categórico. En este contexto, Siddharta Gautama y Bhimrao Ramji Ambedkar fueron los líderes del proceso de independencia de la humanidad y los arquitectos de una Tierra Pura, atravesando un Camino agnóstico y herético frente al dominio de las religiones. Ellos fueron seres postmodernos debido a que desmantelaron hermenéuticamente a antiguas tradiciones para reensamblarlas en una Vía Nueva (Navayana). Así, la deconstrucción postmoderna que practica el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) unifica pasado, presente y futuro, siendo el Socialismo Budista una visión que piensa una Unidad nueva de la ciencia, ética, estética y Espiritualidad.[12] Este sentido de Propósito (Dharma) social contra la opresión sugiere un paralelo o articulación entre Gautama y Ambedkar con la Teología de la Liberación de la cristiandad socialmente comprometida.[13] De esta manera, el Maitriyana estudia temas económicos, políticos y culturales de todas las sociedades de la historia. El maestro espiritual se preocupa por el pueblo, a quienes ama como si fuesen sus propios hijos, pues el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene el voto supremo de salvar a todos los seres a través de la Espiritualidad Budista y Postmoderna.

El Socialismo Budista es un movimiento espiritual muy singular porque trasciende tanto la vida monástica como la laica, enfatizando la meditación libertaria como una forma directa de abandonar la repetición (karma) social de patrones alienantes. Esta intervención del Ser Despierto (Buddha) carece de todo ritualismo y especulación metafísica, siendo más bien de naturaleza metapsicológica, metafilosófica y metapolítica. Por lo tanto, el Maitriyana proclama como Verdad Noble que el sufrimiento de la sociedad es causado por la explotación económica, la crueldad política y la ilusión cultural. En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista tiene un Propósito (Dharma) Superior que es la evolución humana, la Liberación social y la Gran Cura (Maha Nirvana) del mundo, proponiendo criterios satisfactorios para el establecimiento de una civilización libertaria, igualitaria y fraternal. Según el Maitriyana, Gautama y Ambedkar enseñaron libertad política, económica y cultural junto con una concepción de igualdad entre todos los seres humanos, por lo que sus doctrinas sociales son postmodernas y centradas en traer la Salvación terrenal del ser humano.[14] Incluso aunque pueda llegar a no tener aceptación entre los intelectuales y académicos, la redefinición de la Liberación que propone el Socialismo Budista es una práctica espiritual real que produce un impacto profundo en el mundo, desarrollando un cambio revolucionario orientado hacia el Gran Despertar (Mahabodhi). En este sentido, los puntos de vistas sociales del maestro espiritual son la Luz del Propósito (Dharma) que guía a los pueblos desde la oscuridad hacia la Salvación. Éstos fueron los principios fundamentales de Gautama y Ambedkar.

La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una apasionada búsqueda de paz, justicia, educación y armonía, creando una comuna mística (Sangha) que trabaja por el Bien de la mayoría al asumir una posición metapolítica no-violenta (ahimsa). Sin desviarse del núcleo de las enseñanzas de Gautama y Ambedkar, el Maitriyana es la fundación de una nueva tradición de reforma y cisma espiritual frente al status quo político, económico y cultural. Esto implica un quiebre con las dinámicas intelectuales y con las convenciones históricas, evolucionando para poder asumir los desafíos del porvenir. Precisamente, el pensamiento postmoderno de Gautama y Ambedkar construye valores y estilos de vida sobre la base del imperativo libertario, desarrollando un trabajo hermenéutico que interpreta, innova y evoluciona la Espiritualidad Global. Así, el Socialismo Budista es una experiencia que contribuye a la herejía post-religiosa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva).

En concordancia con Kabir, el Maitriyana rechaza el sistema de castas y de clases sociales para reemplazarlo con una visión utópica de hermandad universal y reforma social. A pesar de que este objetivo es muy ambicioso, ciertamente está inspirado en las enseñanzas sociales revolucionarias de los grandes maestros espirituales, quienes son capaces de guiar a las masas hacia la evanescencia de la violencia. Por ello, el corazón del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se rompe en pedazos al oír las voces de sufrimiento de aquellos que viven en la pobreza, miseria y esclavitud, acudiendo a estos gritos de auxilio para enseñar una vida basada en el cuidado de uno mismo, pues ésta es la mejor ayuda posible.[15]

La sabiduría compasiva (prajña-karuna) de Gautama y Ambedkar está reflejada en el Socialismo Budista como un proceso de Cura (Nirvana) de la opresión económica, política y cultural de los pueblos, por lo que es una reforma social libertaria que mantiene una firme oposición al sistema de división de castas o clases sociales. Esto se debe a que el Maitriyana es la encarnación misma de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, trabajando siempre por la causa de los derechos humanos frente al mal del gobierno y la religión. Así, el Socialismo Budista lucha contra el concepto de destino para hacer consciente a los pueblos acerca del problema de la elección, emergiendo como una voz herética en un mundo lleno de superficialidad y banalidad.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Maitriyana enseña al aprendiz a cambiar su religión con el fin de ganar cuidado de sí mismo y crear una sociedad cooperativa, adquiriendo el poder de la independencia y la felicidad para hacer un mundo libre, igualitario y fraternal. A diferencia de Gandhi,[16] el Socialismo Budista cree que la religión puede ser cambiada a voluntad, porque precisamente es una parte integral de uno mismo. Ergo, el maestro espiritual asume la tarea de cambiar la identidad religiosa de la sociedad como un proyecto global de investigación, garantizando a la Espiritualidad Budista como una forma de igualdad social suprema.[17]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) dedica mucho tiempo y energía a la conversión mística o conquista dhármica de los pueblos a través de la transformación de la psicología, filosofía, ciencia, política y religión. Por lo tanto, la tradición del Maitriyana es un Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) cuyo criterio ético apunta al Gran Despertar (Mahabodhi) de la humanidad, liberando a los pueblos oprimidos por la injusticia social y la intolerancia cultural. Al igual que Jesús y Mahoma, el Socialismo Budista tiene una misión profética por la paz mundial, la justicia social, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y la interexistencia de todos los seres. El Maitriyana emana este mensaje de Liberación que es el perfecto antídoto o Cura (Nirvana) para los venenos de la codicia, el odio y el engaño que los gobiernos totalitarios y las religiones fundamentalistas han puesto en el corazón del sujeto. Así, la lógica empírica del Socialismo Budista se compromete heroicamente con el Propósito (Dharma) de la Salvación de la humanidad y de la Tierra (Gaia).

Únicamente el Maitriyana es compatible con la solución ética y racional que demanda la vida contemporánea, haciendo que resurja la Espiritualidad en el mundo, por lo que la tradición del Socialismo Budista es un activismo revolucionario centrado en traer bienestar y hermandad al pueblo a través del desapego hacia el egoísmo, dualismo y consumismo. El maestro espiritual dedica completamente su vida al resurgimiento y difusión de la Espiritualidad, trabajando por la conquista dhármica del mundo tal y como el Rey Ashoka lo hizo hace más de dos mil años atrás. Al igual que Gautama y Ambedkar, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene el juramento de no morir apegado a su cultura de origen, demostrando con su vida la hermenéutica de la Liberación.

El Maitriyana es una Vía Épica que deliberadamente elige ir más allá de la fe religiosa, instaurando una Revolución Cultural Global para nutrir la pluralidad social. El método y estilo de esta búsqueda herética es la meditación libertaria, la cual transforma tanto la mente como la sociedad, demostrando que la misión del Socialismo Budista es llevada a cabo a través de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Siguiendo las enseñanzas de Gautama y Ambedkar, el Maitriyana es un giro radical de la interpretación sobre cuál es el Propósito (Dharma) de la Espiritualidad, por lo que incorpora los aspectos más relevantes de todas las tradiciones. Sin embargo, incluso aunque el Socialismo Budista sea considerado como una Vía Nueva (Navayana), es una orientación revolucionaria pero no una distorsión de la doctrina central de la Espiritualidad Budista, tal y como Bhadant Anand Kausalyayan concluyó con respecto a Ambedkar.[18] En este sentido, el Maitriyana brinda esperanza a la humanidad a través de una Verdad Noble que muestra el Camino a la Salvación en el aquí y ahora, por lo que su único Propósito (Dharma) no tiene nada que ver con la metafísica ni con los rituales religiosos, sino con evanescer el sufrimiento y la miseria del mundo por medio del Camino de la Purificación, la Rectitud y la Virtud.[19] El Socialismo Budista es precisamente esta Vía ética hacia la evanescencia de la inhumanidad injusticia social, promulgando como antídoto a los valores de la generosidad (dana), la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y la reconciliación (maitri), para así ayudar a los que sufren. Estas enseñanzas de Gautama y Ambedkar son la base del Maitriyana, el cual pone fin al conflicto constante y perpetuo entre las clases sociales, mostrando el sendero hacia la Liberación y el Despertar (Bodhi) del mundo, que es el Reino de la Rectitud sobre la Tierra, tal y como lo han descrito Gautama, Jesús y Ambedkar.[20]

Este entendimiento crítico de la Espiritualidad Reconciliadora promueve una transformación ética radical de la sociedad, siendo el Supremo Giro de la Rueda del Propósito (Dharma). El Socialismo Budista redefine a la Cura (Nirvana) como un proceso de Liberación y Desalienación, por lo que instaura una crítica hermenéutica que transforma y evoluciona la historia de la Espiritualidad, al mismo tiempo que se focaliza en las auténticas enseñanzas de Gautama, las cuales son racionales, lógicas, beneficiosas y certeras frente a las necesidades del pueblo. Según el maestro espiritual, las enseñanzas de Gautama tienen un mensaje psicoanalítico y existencialista, pero también un mensaje socialista, enseñando amor, libertad, igualdad y fraternidad.[21] El Maitriyana es entonces una disciplina metapsicológica, metafilosófica y metapolítica que interpreta hermenéuticamente a los cánones de las escrituras sagradas de todas las tradiciones, funcionando del mismo modo en que Gautama alentaba a los aprendices a pensar e innovar por sí mismos.[22] Por lo tanto, este movimiento es auténticamente espiritual porque restablece las enseñanzas antiguas literales que se perdieron en el pasado, como el uso de la dialéctica paradojal; la doctrina de que el Budismo es la articulación del Ser Despierto (Buddha), del Propósito (Dharma) y de la Comuna (Sangha); el hecho de que los discípulos (sravakas) pueden alcanzar el Despertar (Bodhi); la idea de que la Espiritualidad tiene un único sabor que es una Verdad que debe ser verificada experiencialmente; el desapego hacia la ortodoxia y la cercanía a la ortopraxia; la función de la literatura no-budista en la formación de nuevos géneros de escrituras y en la proliferación de varios sistemas de linajes.[23]

La hermenéutica libertaria del Socialismo Budista es tan revolucionaria como los trabajos de Nagarjuna, Asanga y Pai-chang, siendo un marco que reinventa las enseñanzas de Gautama y Ambedkar para presentar un enfoque original e independiente de cualquier autoridad política, económica o cultural, pues refleja a una tradición que es la evolución misma de la Espiritualidad. A pesar de ser un giro radical del pensamiento, el Maitriyana no implica una negación o traición de la enseñanza original, sino que es una evolución trans-ideológica tal y como lo fue la Vía Grande (Mahayana) en su momento. En este sentido, se trata de una regresión dialéctica a la Fuente, la cual está más allá de las formas conceptuales ordinarias.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista afirma que el sufrimiento es causado por la lucha de clases, la cual a su vez es causada por las pasiones del sujeto. Esta enseñanza social del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una interpretación radical, marxista y paradigmática que ofrece el Maitriyana al continuar con la antigua tradición de ayuda a los oprimidos, como los descastados, las mujeres y los niños. El maestro espiritual cree que el cultivo de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) tiene el potencial para crear una sociedad libre, igualitaria y fraternal. Así, el Socialismo Budista busca la Gran Cura (Maha Nirvana) del pueblo a través de la meditación libertaria como forma de Atención Plena y Crítica sobre los males del mundo, como la guerra, la lucha de clases, la ignorancia y la contaminación. Pero para lograr el Despertar (Bodhi) de la humanidad deben crearse nuevos cambios o giros de la rueda del Propósito (Dharma). En consecuencia, el Nuevo Vehículo (Navayana) del Maitriyana sigue a Gautama y Ambedkar para proponer cuatro nobles verdades de índole metapolítica: primero, la civilización mundial sufre de pobreza e injusticia social; segundo, este sufrimiento del pueblo es causado por la opresión económica, política y cultural que se expresa individual o colectivamente en la codicia, el odio y el engaño; tercero, hay esperanza de construir una sociedad basada en los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad; cuarto, el aprendiz debe educarseagitar organizar un nuevo mundo.[24]

Al abordar tanto la dimensión individual como la social del proceso de Liberación, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) va más allá del ámbito de la psicología y filosofía para adentrarse dentro del nivel de la política. Sin embargo, esto no implica asumir una mera posición de activismo social que mejore las condiciones materiales sin hacer una transformación del mundo interno del sujeto, por lo que el Socialismo Budista es una Vía revolucionaria hacia el futuro en lugar de ser un movimiento que simplemente mejora las condiciones actuales. Por lo tanto, la única fe que tiene el maestro espiritual es que se pueda ganar la batalla por la paz, la justicia social, la educación y la ecología. Según Gautama y Ambedkar, esta batalla es espiritual y no material, pues busca la felicidad y no el Poder social. Se trata de una batalla por la Libertad y la autorrealización del ser humano.[25] En definitiva, el Maitriyana es una Espiritualidad de la Liberación que busca la Cura (Nirvana) de la experiencia subjetiva e intersubjetiva, transformando la mente (citta) y la comuna (sangha) del aprendiz, por lo que trabaja por la democracia directa y los derechos humanos de todos los pueblos del mundo. Al igual que el pensamiento holístico de Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista es un entrenamiento avanzado en artes liberales y ciencias sociales que invoca estos conocimientos para redefinir la Espiritualidad Budista y llegar a su punto cúlmine tras dos mil seiscientos años de Camino en Oriente y Occidente. El Maitriyana lidera a la humanidad hacia su revitalización espiritual, por lo que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una figura importante en la evolución del mundo, siendo el padre de una nueva especie humana y el protector de la Tierra (Gaia).

Gautama y Ambedkar fueron tan revolucionarios que incluso figuras como Gandhi aparecen como menores ante ellos, pues la Vía Nueva (Navayana) del Socialismo Budista lucha por la abolición del sistema de castas y por el cambio de la religión, siendo esta necesidad un llamado al cual muy pocos acuden. En este sentido, el Maitriyana es el movimiento social libertario más importante de la historia mundial, pues su pensamiento metapolítico y místico es un marco interpretativo y hermenéutico que no sólo es concordante con Gautama y Ambedkar sino también con la Espiritualidad Postmoderna de la Teología de la Liberación.

En concordancia con John Dewey, el pensamiento reformista del Socialismo Budista es una campaña transcultural por la paz, la justicia social, la educación universal y la interexistencia ecológica, brindando la oportunidad de crear una sociedad iluminada y responsable por hacer un mundo mejor.[26] Precisamente, el Maitriyana es el Futuro de la Espiritualidad por hacer eco de esta visión práctica de Gautama y Ambedkar, quienes quisieron que su misticismo permanezca perenne y disponible en todos los tiempos, teniendo el coraje de dar libertad a sus seguidores para que hagan cambios según las necesidades del momento.[27] En este sentido, el Socialismo Budista es un movimiento progresista y postmoderno que considera que la transformación tanto del Estado como de la religion es un elemento clave para la revolución social y transcultural. Esto implica que el mundo actual puede convertirse en un Reino de los Cielos a través de la Rectitud del pueblo, experimentando y practicando la Espiritualidad por medio de una Vía Nueva (Navayana), que es nada menos que el Camino Dorado hacia la evanescencia de las crisis sociales.

Al igual que la Teología de la Liberación, el Maitriyana no intenta salvar a un único ser humano como célula separada e independiente, sino más bien apunta a lograr la Salvación del organismo social, no llevando al ser humano al Cielo sino transformando la vida de la Tierra (Gaia) en un Reino de Armonía divina.[28] Éste es el principal rasgo de la Espiritualidad Postmoderna y la praxis de reforma ética del Socialismo Budista, la cual considera a Gautama y Ambedkar como líderes de los valores de la libertad, la justicia social y la hermandad mundial. En concordancia con la Teología de la Liberación,[29] el Maitriyana crea una síntesis dialéctica entre las enseñanzas marxistas y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de Gautama y Jesús para liberar a la humanidad de la alienación y la opresión social, trayendo esperanza y optimismo a los pueblos que sufren.

El Socialismo Budista considera a Gautama y Ambedkar como figuras postmodernas de la tradición espiritual del futuro, por lo que son ejemplos del imperativo libertario como ejercicio herético que transforma el status quo religioso de acuerdo a las necesidades de la comunidad. Así, el Maitriyana es un conjunto de valores éticos y críticos que hace frente a los movimientos absolutistas y represivos, produciendo la conversión espiritual del mundo a través de una racionalidad intuitiva. La Espiritualidad Postmoderna del Socialismo Budista es un Meta-Discurso (Maha-Sutta) que apela explícitamente al Gran Propósito (Maha-Dharma) de la acción espiritual revolucionaria. Al estar apartado de la fe religiosa, el Maitriyana se acerca a la metapsicología, metafilosofía y metapolítica de la tradición libertaria. Sin embargo, este Meta-Discurso (Maha-Sutta) va más allá de las formulaciones clásicas de las culturas del mundo, pues satisface las necesidades espirituales de Despertar (Bodhi) a toda la humanidad y a la Tierra (Gaia). Así, este Camino revolucionario del Socialismo Budista es una visión global que transforma el ámbito personal y social, creyendo que la Espiritualidad es concordante con las demandas de pacifismo, justicia social, democracia directa y bienestar medioambiental. Al igual que Gautama y Ambedkar, el Maitriyana cree que los sistemas religiosos del pasado deben ser transformados de acuerdo a las necesidades espirituales del presente para poder brindar principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad entre los pueblos. En definitiva, la visión comprometida del Socialismo Budista no es meramente la creación de una Vía Nueva (Navayana) de Espiritualidad, sino más bien el redescubrimiento de la antigua Vía Única (Ekayana) de Siddharta Gautama, cuyos actos espirituales fueron símbolos de los valores indispensables para la Salvación de la sociedad. Pero ciertamente la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) provee ricos recursos para una hermenéutica de la Liberación capaz de aportar esperanza y una nueva identidad espiritual a los pueblos oprimidos del mundo, sembrando las generaciones de la civilización socialista venidera.

En concordancia con Marx, la articulación Gautama-Ambedkar es el arquitecto de una nueva visión política, económica y cultural denominada Maitriyana, la cual abarca diferentes campos del pensamiento. Sin embargo, el Socialismo Budista es una Espiritualidad que trasciende las categorías de lo antiguo y lo moderno, pues asume una atractiva posición postmoderna vacía de toda actitud prejuiciosa. Así, el maestro espiritual revela que las enseñanzas de Gautama son la guía perfecta para toda revolución social, pues van más allá de la psicología y filosofía. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la Espiritualidad es completamente necesaria para la libertad, igualdad y fraternidad de la sociedad, diferenciándose así de las especulaciones metafísicas y religiosas para ser un estilo de vida que tiende a la Salvación o Cura (Nirvana) de la humanidad. El centro de la Espiritualidad Maitriyana es entonces la ética y no la superstición, teniendo la función de reconstruir el mundo y dar felicidad a la sociedad a través del ideal alto del Desapego hacia la propiedad privada. Por ello, el maestro espiritual nunca abandona el espíritu de hermandad y reconciliación (maitri) hacia el prójimo.[30]

Al igual que Marx, la práctica y teoría del Socialismo Budista es una ciencia mística o meditación libertaria frente al capitalismo. La doctrina del Maitriyana tiene un Propósito (Dharma) Utópico que es el establecimiento de un nuevo mundo, afirmando la tesis de que el Gran Despertar (Maha Bodhi) de la sociedad es un acontecimiento inevitable e inescapable si la humanidad desea sobrevivir a su autodestrucción consumista. Así, el objetivo metapolítico del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es reconstruir la civilización y no explicar cuestiones metafísicas, transformando la fuerza económica, política y cultural que conduce la historia de la humanidad. Por lo tanto, el Socialismo Budista es una Vía Nueva (Navayana) que permite poner fin al conflicto eterno entre las clases sociales de los ricos y los pobres, evanesciendo la codicia, el odio y la ignorancia que tiene el pueblo apegado al dinero. A través de la ética del Desapego, el maestro espiritual conduce al sujeto a la verdadera riqueza que resulta de la Espiritualidad Libertaria del Maitriyana, cuya conversión social es la mayor revolución de la historia. Pero a diferencia del comunismo autoritario, el Socialismo Budista no intenta capturar el Poder del Estado ni establecer una dictadura del pueblo, no sólo porque la civilización socialista es un acontecimiento irresistible e inevitable, sino porque la base original del futuro debe ser la democracia directa.

En concordancia con la ideología de Marx, el corpus metapolítico del Maitriyana permite la supervivencia de la humanidad al superar críticamente el sistema capitalista, planeando una revolución pacifista para todo el mundo. A partir de la experiencia y visión libertaria de Gautama y Ambedkar se acepta como certera la tesis de que es inevitable el sistema económico, político y cultural del Socialismo Budista. De esta manera, la función metapolítica del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es reconstruir el mundo y no perder el tiempo en asuntos metafísicos, liderando a los pueblos hacia la Cura (Nirvana) del conflicto social y la explotación monetaria por medio de la conducta recta, el Desapego de la propiedad privada, la tranquilidad del Ser, el conocimiento cumbre (Satori), la visión clara y el Despertar (Bodhi). Sólo estos valores prácticos pueden evanescer la miseria causada por la lucha de clases, convirtiendo a la sociedad en una Comuna (Sangha) de libertad, igualdad y fraternidad. Debido a que Gautama y Ambedkar confrontaron a la miseria y la explotación, por lo tanto, el Maitriyana no está lejos de Karl Marx, buscando la evanescencia de la posesión propiedad privada. Esto es el fundamento y la base del nuevo génesis social que busca el Socialismo Budista, cuyo mejor testimonio de desapego y no-posesión han sido las reglas de la Comuna (Sangha).

Aunque a simple vista puede considerarse que las reglas éticas de los monjes y aprendices contemplativos son mucho más rigurosas que las del comunismo autoritario,[31] el Maitriyana ciertamente propone medios rectos pero sin recurrir a la violencia. Por lo tanto, la Cura (Nirvana) da luz a una Nueva Vía (Navayana) para el evangelio comunista, pues el Socialismo Budista contiene la llave para la solución de los problemas del mundo, como la miseria y la infelicidad.[32] El Maitriyana tiene como Propósito (Dharma) fundamental la Salvación de la humanidad, reconociendo los medios rectos transmitidos por Gautama y Ambedkar para poder evanescer la opresión y alienación del pueblo: proteger la vida, generar riqueza, decir la verdad y mantener la pureza en cuerpo y mente. Obviamente, esto tiene implicancias prácticas para el sujeto, aunque a nivel social claramente implica que el Socialismo Budista es ecológico, anticapitalista, democrático y lucha contra la prostitución y el narcotráfico, a diferencia de la gran mayoría de los países. Sólo así el mundo puede lograr la evanescencia de los males de la guerra, la inequidad, la ignorancia y la contaminación. Para ello, Gautama y Ambedkar prescribieron el Camino de la Rectitud en la visión, pensamiento, habla, conducta, estilo de vida, esfuerzo, atención y contemplación. Esto conduce a una sociedad inteligente, honesta, amigable, abierta, pacífica, pura, perseverante, activa, mística y libre de la superstición. En concordancia con Gautama y Ambedkar, el objetivo del Nónuplo Camino Noble del Maitriyana es establecer un Reino de la Rectitud sobre la Tierra (Gaia), para así poder evanescer el sufrimiento y la insatisfacción del pueblo. Esta doctrina revolucionaria es el Evangelio del Socialismo Budista, cuya realización es el Gran Despertar (Maha Bodhi) de la sociedad tras superar los obstáculos del egoísmo, la duda, el ritualismo, las pasiones, el mal, la represión, la metafísica, el orgullo, el narcisismo y la ignorancia. Esto permite que el aprendiz pueda abrir los ojos y comprender que él es únicamente una parte pequeña de un Todo en constante impermanencia, lo cual es el cultivo de la experiencia del estado de consciencia ampliada y superior (ECAS).

La doctrina metapolítica del Maitriyana inculca la práctica de la virtud ética en la vida cotidiana de la humanidad, promoviendo la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la renunciación (nekkhama), la solidaridad (dana), la vitalidad (viriya), la tolerancia (khanti), la Verdad (Succa), la determinación (adhitthana), la reconciliación (maitri) y la ecuanimidad (upekkha). Cuando estas virtudes éticas son practicadas hasta el máximo se crea una sociedad libre e iluminada que pone fin al sufrimiento y la miseria del mundo. Pero esta conversión espiritual global sólo puede ocurrir voluntariamente, pues el cambio ético y la libertad no pueden ser impuestos. Esto diferencia al Socialismo Budista con respecto al comunismo autoritario, nunca recurriendo a los medios de la violencia o la dictadura popular para establecer el cambio social y un nuevo sistema económico, político y cultural. Sin embargo, el Maitriyana confirma que tanto Gautama como Ambedkar han tenido fines en común con Marx.[33] En efecto, el Socialismo Budista está en contra de la violencia, pero esto no significa que asume una posición pasiva ante la opresión del status quo, sino que más bien trabaja siempre en pos de la justicia. Como el mismo Gautama le señaló al comandante Sinha Sennapati, la defensa es permitida cuando es en interés de la Verdad, la justicia, la Libertad, la igualdad y la fraternidad. El pacifismo nunca debe significar sumisión, sino más bien lucha a través de medios superiores o lucha compasiva y benévola. Pero nunca hay que luchar por fines egoístas ni tampoco por fines dualistas o consumistas. Aunque establecer un nuevo mundo implica la destrucción del anterior, la visión integral y reconciliadora del Maitriyana no utiliza la violencia ni el uso de la fuerza dictatorial como lo hace el comunismo autoritario. Así, el Socialismo Budista sigue a Gautama y Ambedkar, quienes nacieron y murieron como demócratas a pesar de haber vivido ambos durante épocas de monarquía. Por lo tanto, los maestros espirituales son amantes de la república y de la igualdad, rechazando cualquier tipo de propiedad privada individual, incluso aunque se trate de una bufanda para el frío, puesto que toda pertenencia es de la Comuna (Sangha), tal y como Gautama le enseñó a Mahaprajapati Gotami.[34] De hecho, la Comuna (Sangha) tiene la constitución más democrática de la historia, nunca teniendo una cabeza de poder o control dictatorial. Por ello, únicamente el Propósito (Dharma) es el Comandante Supremo del Maitriyana, siendo éste un movimiento espiritual que tiene un liderazgo no-dictatorial y basado en el apoyo popular. La finalidad del Socialismo Budista es realizar una Revolución Permanente pero sin faltar el respeto por la vida y los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Esto implica que no reprime a aquellos que critican o piensan distinto, diferenciándose así del comunismo autoritario. De esta manera, el uso de la fuerza debe ser el último medio y nunca el primero. El verdadero poder, según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), no proviene de la violencia ni de la autoridad gubernamental o religiosa, sino de la reconciliación, la amabilidad y la esperanza.

El Maitriyana se rige según la Ley de la Rectitud y no según la Ley de la Fuerza, protegiendo a los pueblos y a la Tierra (Gaia) a través de la Rueda Celestial del Propósito (Dharma). Para crear una civilización socialista libertaria, el Socialismo Budista sigue el ejemplo de Gautama y Ambedkar, no conquistando a través de la espada sino a través de la rectitud. Éste es el deber supremo de un Monarca del Giro Espiritual, renunciando al Poder para dedicarse al compromiso de la ayuda de la sociedad y convertirse en un soberano espiritual del mundo. Dado que el Maitriyana es una síntesis de Oriente y Occidente, se trata de un Camino Espiritual Global que cumple con la misión socialista del Rey Ashoka de la Antigua India, mostrando la Vía hacia la Gran Cura (Maha Nirvana) de los males del mundo, como la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. En definitiva, lo que busca el maestro espiritual es que el sujeto esté éticamente entrenado para ser un centinela por el Reino de la Rectitud.[35]

El Socialismo Budista afirma que el concepto de la dictadura permanente no sólo es un error político sino también filosófico, pues la Libertad no puede ser impuesta. Además, cuando se realiza una dictadura popular ésta suele propagarse a sí misma en lugar de mantener a salvo la democracia. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) señala entonces que toda dictadura del pueblo debe rápidamente liquidarse a sí misma tras superar los obstáculos en el Camino de la democracia directa de la sociedad. Por lo tanto, la paz mundial sólo puede acontecer por medio de la práctica del auto-desarme. El Maitriyana provee una respuesta satisfactoria acerca de cómo reemplazar el Poder opresivo del Estado y de la religion, enseñando que sólo la Espiritualidad Libertaria o anarquista puede realizar el comunismo verdadero. Pero lo único que puede hacer que la humanidad no recurra a la violencia y al caos es la guía espiritual de Seres Despiertos (Buddhas) como Gautama y Jesús, quienes mostraron el valor de la humildad, la compasión y la sabiduría para salvar al mundo e instaurar un Reino de paz, justicia, conocimiento y ecuanimidad.

El Socialismo Budista coincide con Marx en que la religión es el opio de los pueblos. Sin embargo, la Espiritualidad Libertaria no coincide con los métodos opresivos del comunismo autoritario, los cuales buscan la eliminación de lo religioso y no su purificación, Sublimación (Nirodh) o transformación. El Maitriyana no posee metafísica alguna, por lo que busca crear un Reino de Rectitud sobre la Tierra (Gaia) y no en el Cielo, curando al mundo de los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. Pero para que el pueblo tenga paz, riqueza, conocimiento y armonía, el aprendiz debe cultivar compromiso, conducta virtuosa, meditación libertaria y sabiduría compasiva (prajña-karuna). Esto implica que el sujeto debe trabajar por un mundo mejor, respetar la vida, donar, cuidar a las mujeres y los niños, decir la Verdad a la sociedad y combatir los vicios de las drogas. Por lo tanto, la visión revolucionaria del Socialismo Budista es un estilo de vida que purga a la humanidad de los venenos de la codicia, el odio y el engaño que genera la civilización capitalista, la cual es contraria a la felicidad y justicia de la sociedad. Aunque el comunismo autoritario no ha sido consciente de este hecho, la Espiritualidad de Gautama y Ambedkar es la ayuda definitiva para mantener el comunismo verdadero (Sangha) sin recurrir a la fuerza ni a la dictadura,[36] siendo un modelo que puede ser aplicado tanto a escala comunitaria como a escala gubernamental. La comuna libertaria (Sangha) fundada por Gautama hace dos mil seiscientos años es una organización republicana y democrática, siendo algo que Lenin y otros fallaron en construir.

El método de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) del Maitriyana es un milagro porque es la transformación integral del ser humano, ayudándolo a cambiar su mente y actitud para así asumir conscientemente un Camino más allá de la compulsión a la enfermedad mental y la violencia institucionalizada. Esto es lo que han enseñado constantemente los Seres Despiertos (Buddhas) de la historia, quienes nunca forzaron al pueblo a hacer lo que ellos pensaron que era correcto o bueno, sino que simplemente buscaron la evolución espiritual de la humanidad para que ésta asuma voluntariamente el cambio y los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. En este sentido, aunque el comunismo autoritario o dictatorial tiene innegables logros en el campo de la educación y la salud que pueden ser implementados en todos los países, ciertamente tiende a la dictadura permanente, la cual paradójicamente va en contra de todo lo que enseñaron tanto Marx como Gautama y Ambedkar. Así, el Socialismo Budista no sólo es una revolución en el campo de la economía, político y cultural, sino también en el ámbito de los derechos humanos y los valores espirituales, siendo éstos últimos completamente desatendidos por el comunismo autoritario o dictatorial.[37] Aunque el capitalismo y la religiosidad son males en el mundo, estos no pueden ser combatidos a través de otros males, sino que deben ser confrontados a través de medios correctos, los cuales son la esencia de la Espiritualidad Budista. La humanidad debe crecer materialmente, pero el medio correcto de hacerlo es a través de la Espiritualidad. Esta reforma social es el objetivo de la Nueva Vía (Navayana) de Gautama y Ambedkar, cuyos valores espirituales pueden ser resumidos como una articulación de Libertad-Igualdad-Fraternidad. Mientras que la Revolución Francesa falló en producir Igualdad, la Revolución Soviética no lo hizo. Sin embargo, como señala el maestro espiritual, el comunismo autoritario suele fallar en producir Libertad o Fraternidad. Por lo tanto, el Maitriyana es un Revolución Integral o Reconciliadora precisamente porque aborda estos tres valores espirituales, considerando que cualquiera de ellos carece de valor sin la presencia de los otros. De esta manera, el Socialismo Budista sigue a Ambedkar y teoriza que la Libertad-Igualdad-Fraternidad sólo pueden coexistir si uno sigue la Vía Nueva del Ser Despierto (Buddhanavayana).[38]

[1] Christopher S. Queen, Introduction: A New Buddhism.

[2] Harvey B. Aronson, Love and sympathy in Theravada Buddhism.

[3] Duncan Ryuken Williams and Christopher S. Queen, American Buddhism: methods and findings in recent scholarship.

[4] Christopher S. Queen, Introduction: A New Buddhism.

[5] David W. Chappell, Searching for a Mahayana social ethic.

[6] Georges Dreyfus, Meditation as ethical activity.

[7] Alagaddupama Sutta.

[8] R. S. Cohen, Discontented categories: Hinayana and Mahayana in Indian Buddhist History.

[9] Hans Küng, Theology for the Third Millenium: an Ecumenical View.

[10] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar life and Mission.

[11] Christopher S. Queen, Introduction: A New Buddhism.

[12] David R. Griffin, Varieties of Postmodern Theology.

[13] Christopher S. Queen, Dr Ambedkar and the Hermeneutics of Buddhist Liberation.

[14] D. C. Ahir, Dr Ambedkar on Buddhism.

[15] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar life and Mission.

[16] Sangharakshita, Ambedkar and Buddhism.

[17] B. A. M. Paradkar, The religious quest of Ambedkar.

[18] Joanna Rogers Macy and Eleanor Zelliot, Tradition and Innovation in Contemporary Indian Buddhism.

[19] B.R. Ambedkar, The Buddha and his Dhamma.

[20] B.R. Ambedkar, The Buddha and his Dhamma.

[21] B.R. Ambedkar, The Buddha and his Dhamma.

[22] Robert A.F. Thurman, Buddhist Hermeneutics.

[23] Ronald M. Davidson, An Introduction to the standards of scriptural authenticity in Indian Buddhism.

[24] Christopher S. Queen, Dr Ambedkar and the Hermeneutics of Buddhist Liberation.

[25] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar life and Mission.

[26] B.R. Ambedkar, Annihilation of caste.

[27] B.R. Ambedkar, The Buddha and the Future of his Religion.

[28] Walter Rauschenbusch, Christianity and the Social Crisis.

[29] G. Gutierrez, A Theology of Liberation.

[30] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[31] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[32] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[33] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[34] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[35] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[36] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[37] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[38] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.