Diálogo Reformador con Corea del Norte: Reformismo Espiritual

/MAITRIYANA

Reformismo Espiritual

El movimiento del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) tiene una actitud radical relacionada con el comunismo libertario, apelando a construir una sociedad sana y educada por medio de un activismo revolucionario y una nueva corriente de pensamiento. Pero esto implica ir más allá de cualquier dogmatismo y autoritarismo, estudiando una teoría que sintetiza la visión de Siddharta Gautama y Karl Marx, por lo que el Maitriyana valora a Han Yongun como un pensador coreano que puso en práctica el desarrollo del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui).[1]

El trabajo pionero del Maitriyana no parte de una experiencia intelectual sino del abandono de los anhelos y las conductas burguesas, aunque esto puede ser percibido como una actitud idealista según la mirada del capitalismo. En el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) hay una conversión espiritual que desemboca en una posición anti-status quo, por lo que el maestro espiritual suele ser acusado de propagar ideas extremistas y subversivas. Sin embargo, han existido extraordinarios seres espirituales que han tenido el coraje de transmitir las ideas comunistas o anarquistas, tal y como el monje Kim Songsuk, quienes asumieron una posición radical superadora de las instituciones religiosas. Pero el Maitriyana no es anti-religioso ni pro-religioso, siendo más bien una Espiritualidad Libertaria que influencia al mundo para establecer un paradigma místico postmoderno. Esto implica una crítica del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) al catolicismo y evangelismo por ser la religión de la civilización capitalista, mientras que el mahometismo es la religión de la civilización feudal. En cambio, la Espiritualidad es el elemento clave de la fortaleza transcultural de la civilización socialista libertaria que será el próximo período de la humanidad. Así, el nuevo movimiento de Revolución Cultural del Maitriyana enfatiza una visión meta-religiosa y anti-imperialista, tomando la provocativa decisión de promover el comunismo libertario como una forma progresista y reaccionaria frente a las ideas primitivas de la humanidad ordinaria. Al igual que lo que sucedió en China, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) critica la predominancia de la superstición y la fe metafísica, aunque también incluye la desconfianza radical hacia el Poder económico, político y social del Estado. Al mismo tiempo que el Maitriyana adopta la resolución de abolir la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación, adicionalmente denuncia a la administración gubernamental del mundo como rígidamente centralizada y autoritaria. En consecuencia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) proclama a la Espiritualidad como la única Vía que puede hacer frente a los perjuicios y daños que generan tanto las instituciones religiosas como el Poder estatal, sirviendo al desarrollo de la Verdad como forma de combatir el opio de los pueblos. Esta lucha postrreligiosa y antiestatal es altamente prominente en la agenda del maestro espiritual, cuyo liderazgo comunista libertario tiene la tarea suprema de organizar una humanidad unificada y reconciliada a través de la sabiduría compasiva (prajña-karuna).

El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es entonces el vehículo para el progreso y la Liberación de la sociedad, funcionando como una organización radical, transnacional, reformista y pro-democrática que lucha pacíficamente contra la hegemonía del materialismo. Ciertamente, la Espiritualidad es una autoconsciencia del Poder opresivo y alienador que posee tanto el Estado como la religión, siendo la realización del Propósito (Dharma) del ser humano, cuyo aroma principal es la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. El movimiento del Maitriyana demuestra una separación entre religión y Espiritualidad, lo cual implica que si el marxismo está en contra del ámbito religioso del dogma no necesariamente debería estar contra la Vía espiritual del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). Por lo tanto, las corrientes radicales del Maitriyana están directamente envueltas en el comunismo libertario, tal y como lo hizo el gran Han Yongun.[2]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desarrolla un Camino de reforma radical del mundo, luchando pacíficamente por la reconciliación de los pueblos. Por ello, la metapolítica del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) enfatiza la naturaleza altruista de la Espiritualidad, brindándole la función apropiada de ser la guía hacia la evolución y Salvación de la humanidad. Esto conduce a la Evanescencia de la supervivencia del más fuerte, defendiendo a los oprimidos a través del Amor a la Verdad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). De esta manera, el entendimiento de la Espiritualidad Budista es indispensable para establecer exitosamente el Gran Despertar (Maha Bodhi) del mundo postmoderno, brindando posibilidades de alcanzar la Cura (Nirvana) tanto al sujeto como a la comunidad. Este intento pionero de trascender la civilización capitalista y apelar a los ideales espirituales del altruismo y la bondad es concordante con la visión de Takakusu Junjiro.

El pensamiento del Maitriyana es una armonización entre el igualitarismo y el cosmopolitismo (segyejuui), afirmando que a partir de la idea de la naturaleza búdica universal de todos los seres el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es tanto la Espiritualidad Libertaria del presente postmoderno como la gran unidad utópica del mundo futuro.[3] De hecho, los principios libertarios e internacionalistas del Maitriyana están basados en la Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos los seres, construyendo una civilización global en donde todos los pueblos funcionen como una gran familia, evanesciendo así la codicia, el odio y la ignorancia. El Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del maestro espiritual realiza la civilización del futuro en el aquí y ahora como Reino de la Rectitud sobre la Tierra. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), esta sociedad del futuro será llamada un mundo budista porque será libre, igualitaria y fraternal.[4] En este sentido, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) debe ser entendido como un internacionalismo libertario basado en la idea de la hermandad y solidaridad, lo cual implica el establecimiento de un comunismo de derechos humanos que traiga justicia económica, política y social entre todo el pueblo. Ciertamente, el maestro espiritual cree que el sistema capitalista es perverso, cruel e inhumano en su búsqueda de beneficios materialistas, por lo que abandonar este tipo de civilización monetaria es esencial para la supervivencia de la humanidad y para el advenimiento futuro de un mundo budista de gran unidad.

Dado que la inequidad económica, política y cultural es un rasgo central de la civilización capitalista, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone un tipo de civilización de orientación socialista (sahoejuui) que se basa en el orden alternativo mundial de la solidaridad. Esta tendencia progresista y postmoderna parte del principio altruista del Maitriyana, no sólo acusando al Poder global de ser egoísta, dualista y consumista en lugar de trabajar por la Salvación del mundo, sino también creando un Reino de Rectitud y sabiduría compasiva (prajña-karuna) para todos los pueblos. Así, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es altruista, dialéctico y desapegado, formando aprendices dispuestos a dedicar sus vidas en pos del Despertar (Bodhi) y la Salvación de todos los seres.[5] Éste es el gran deseo de todo maestro espiritual, siguiendo el Camino de Gautama, Confucio y Jesús para hacer frente sabia y compasivamente al mundo de la competición y la ganancia monetaria, cuya civilización está construida sobre la fuerza de la codicia, el odio y la ignorancia. Los valores doctrinales del Maitriyana son entonces una oposición radical a la civilización barbárica moderna basada en el imperialismo y el militarismo, impulsando una Vía realista para construir la sociedad budista de la gran unidad, igualitarismo y altruismo en el mundo contemporáneo. Ciertamente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no hace más que ser un devoto de esta nueva era de paz.[6]

En consecuencia, el Camino del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se constituye en un contexto político, económico y cultural de dirección postmoderna, produciendo cambios sociales radicales basados en las ideas del apoyo mutuo de Kropotkin y en el Amor universal de Han Yongun, las cuales son prácticas contemplativas del Maitriyana. Este soporte y amor hacia todos los seres es la mejor manera de confrontar a los males del nacionalismo e imperialismo, pues se trata de la Verdad existencial que eventualmente se convertirá en realidad.[7] Precisamente, la meditación libertaria demuestra que las connotaciones comunistas o anarquistas del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no están basadas en una teoría idealista ni metafísica, sino en una visión holística e integradora en la cual aquello que compone a la mente es idéntico a lo que compone la realidad material, por lo que la Cura (Nirvana) del sujeto también puede ser replicada para el Despertar (Bodhi) de la sociedad. Así, la experiencia de la Vacuidad (Sunyata) provee una revolución radical del mundo interno y externo. En efecto, la semilla de la Liberación que está presente en todos los seres es lo único que nunca muere en la realidad fenoménica.[8]

La ética económica del Maitriyana provee un fundamento para comprender la naturaleza comunista de las enseñanzas de Gautama, cuyo desapego económico es enfatizado fuertemente por la Vía del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). Por ello, el maestro espiritual critica a la acumulación de propiedad y la inequidad social, viviendo en el ideal del no-consumismo. Pero esta metapolítica del Maitriyana también es concordante con el Socialismo Cristiano de pensadores como Kagawa Toyohiko,[9] criticando los impulsos hedonistas por medio de un radicalismo ético muy similar a las ideas políticas y económicas de Karl Marx. Así, Han Yongun en Corea junto con Seno’o Giro en Japón mostraron cómo liderar correcta y radicalmente al Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui), manteniendo los principios universales de la hermandad, la no-violencia y la sociedad comunal (kyodo shakai) libre de egoísmo, dualismo y consumismo.[10] Por lo tanto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) evanesce las causas psíquicas del sufrimiento social, como el apego, la aversión y la inconsciencia por conducir a la explotación material, la guerra y la injusticia. Pero el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del Maitriyana no es muy distinto de las enseñanzas pacifistas y socialistas de Jesús, cuyo movimiento se opuso al militarismo y a la dominación violenta sobre los oprimidos, intentando construir una sociedad basada en el apoyo mutuo y el Amor Espiritual. Sólo de este modo el pueblo dejará de estar basado en la búsqueda de ganancias económicas para pasar a estar basado en la solidaridad. Por lo tanto, la Espiritualidad Comprometida del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es concordante con las ideas de la Teología de la Liberación en la enseñanza de una alternativa a la civilización capitalista. Sin embargo, aunque el Maitriyana es cercano al comunismo libertario, critica a los dogmas materialistas del comunismo autoritario de Stalin,[11] en tanto que la represión y la persecución no conducen a la purificación de la sociedad. En realidad, sólo la Espiritualidad tiene el poder de lograr la Cura (Nirvana) del pueblo, evanesciendo las creencias ilusorias –tanto metafísicas como materialistas- a través de la práctica de la meditación libertaria. Pero si se intenta desterrar a la religiosidad por medio de la violencia esto no hará más que fortalecerla, en tanto que las creencias religiosas forman parte de la estructura de la mente, siendo éste el motivo por el cual el comunismo autoritario suele comportarse como una religión en la que hay una fe absoluta y nunca se ponen en duda sus premisas y resultados. Por ello, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) parte de la transformación del aprendiz para así poder liberar correctamente a la sociedad. De esta manera, el Maitriyana está más allá del falso dualismo político entre izquierda derecha, posicionándose como un Camino Medio trascendente de todo extremo, pues sólo este tipo de visión puede lograr la Unidad del mundo. En este sentido, los ideales políticos, económicos y culturales del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) son el intento radical más importante de la historia por reconstruir una Tierra Pura en el aquí y ahora, mostrando que únicamente los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad pueden lograr la Salvación y Evolución de la humanidad.

El Maitriyana manifiesta que Siddharta Gautama es un héroe espiritual con una visión revolucionaria capaz de liderar al mundo a través de los períodos más oscuros de la historia, desarrollando un movimiento libertario que rechaza el orden capitalista y simultáneamente reforma la Espiritualidad. El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) nunca se subordina al Poder gubernamental ni tampoco se limita al compromiso nacionalista, aunque ciertamente tiene una actitud independentista ante la opresión política, económica y cultural. Por ello, la metapolítica del Maitriyana permanece éticamente pura, correcta, original y profunda frente al status quo. Este Discurso histórico transnacional está sustentado en buscar los mejores intereses de la comunidad, por lo que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) emerge como un héroe socialista y como una fuente de logros espirituales que pueden contribuir no sólo a un país sino también a todo el mundo globalizado. Así, es dudoso que el maestro espiritual tenga una perspectiva nacionalista, siendo su compleja e integradora visión algo que lo convierte en un ciudadano del mundo. De hecho, lo que subyace a las prácticas e ideas del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es un vaciamiento de toda ideología, estando relacionado con un Reformismo Espiritual que desarrolla una Vía socialmente consciente.[12]

Sin embargo, como el Maitriyana tiene una perspectiva metapolítica no participa en la política partidista, dado que ésta última es un instrumento dualista que sirve a los objetivos e intereses del Poder mundano. Tampoco la Espiritualidad tiene una agenda metafísica asociada con las creencias religiosas. De este modo, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no se relaciona con las instituciones opresivas del sistema político, económico y cultural. Evidentemente, este vaciamiento de toda ideología enfatiza la autorreflexión y el cultivo de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) dentro de un marco transnacionalista. El Maitriyana asume una práctica de meditación libertaria que sirve primariamente a un Propósito (Dharma) revolucionario de resistencia ante el Poder materialista, teniendo el compromiso y la actitud transcultural de no ceder a la opresión del sistema. Por ello, la visión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede ser reconstruida como la del arquetipo del sujeto revolucionario, compartiendo ideas sabias y compasivas a los pueblos de todo el mundo. Al igual que Han Yongun, el maestro espiritual enseña el emerger de la autorreflexión y el cultivo de un Reformismo Espiritual con actitud autocrítica hacia la ilógica y supersticiosa religiosidad.[13] Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña al aprendiz a convertirse en una persona civilizada (munmyong´in) que cree que su existencia depende de sus propios esfuerzos y capacidades, siendo responsable de todo lo que le sucede.

El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) equipara entonces la virtud de la autodeterminación con las virtudes de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, los cuales son los principios guía de la Reforma Espiritual del mundo. Por tal motivo, el Maitriyana coincide con Han Yongun en que la recitación religiosa (yombultang) debería ser eliminada dentro de la Espiritualidad Budista, puesto que el pueblo tiende a adorar la imagen de Siddharta Gautama en vez de buscar el Despertar (Bodhi) dentro de sí mismos. Así, el maestro espiritual está en contra de la idolatría y la superstición,[14] siendo éstas prácticas de fe externa algo que el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) busca evanescer.[15] En realidad, el sujeto debe desarrollar la fe en uno mismo (chashinjok). En concordancia con Han Yongun, el Maitriyana establece que la práctica de adoración o rezo hacia los poderes sobrenaturales de Gautama es un Falso Budismo.[16] La práctica de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) no conduce a la idea de Dios sino que aproxima al aprendiz a su Verdadero Ser. Así, la meta-religiosidad o trans-fe tiene una función analítica, existencial y libertaria en el mundo, siendo un medio hábil del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) para superar el sufrimiento del pueblo. Esta resistencia (chohang) hacia el Discurso cultural del Poder es la mejor Vía hacia el bienestar social, liberando la mente del sujeto a pesar de cualquier circunstancia adversa u opresiva. A través de la meditación libertaria el aprendiz puede transformar el mundo de forma desapegada, teniendo fortaleza espiritual para superar la pobreza y el sufrimiento.

Esta práctica de cultivo y fortalecimiento de la Espiritualidad es el factor clave para lidiar y superar los problemas de la civilización capitalista.[17] A partir de aquí se comprende el motivo por el cual el Maitriyana es una Vía Radical que propone una alternativa comunista libertaria, promoviendo la resistencia pacífica frente a las autoridades opresivas. Basándose en el principio del retorno al Verdadero Sí-Mismo como mejor forma de posicionarse en el mundo, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se focaliza más en el bienestar del pueblo que en la lucha o el conflicto contra el Poder opresor. Esto implica que la Cura (Nirvana) a los males de la sociedad es nada menos que el apoderamiento espiritual. Únicamente de este modo una sociedad comunista puede ser elaborada exitosamente y sin resentimiento hacia las clases sociales altas, pues la revolución mundial del Maitriyana parte desde la base del Despertar (Bodhi) del sujeto. En realidad, por medio de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) el aprendiz puede comprender que si es pobre y débil no es debido al rico y al poderoso, sino que es a causa de su propia elección y responsabilidad ante la infelicidad.[18] Esto implica que siempre existe una posibilidad de cambio fundamental dentro del ser humano. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) argumenta que la transformación social comienza con uno mismo, superando las dificultades al vaciarse de todo pensamiento ilusorio y conducta equivocada. Así, el esfuerzo liberador del sujeto es el instrumento más poderoso para lograr la felicidad social. La práctica de meditación libertaria es una autorreflexión y autorresponsabilidad que funciona como un principio guía para el Reformismo Espiritual de la humanidad, guiando éticamente al pueblo al enseñarle un nuevo modo de vivir, pensar y actuar en el mundo. Aunque la agonía y el sufrimiento causado por otros sea indescriptible, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra que la senda hacia la Liberación es una cuestión de autorreflexión y autocrítica.[19] Frente a la miseria generada por el sistema opresivo, el Maitriyana tiene un predicamento que trabaja por la autorrealización del pueblo y no por el resentimiento hacia el opresor, enseñando que para alcanzar la Libertad no hay que destruir al enemigo sino alcanzar la Cura (Nirvana) de la mente, transformando la propia manera de pensar y ver la vida. Sólo esto puede traer la independencia transnacional de los pueblos, removiendo las causas psíquicas fundamentales del capitalismo que son el apego, la aversión y la inconsciencia. Incluso, en el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) la eliminación del capitalismo no es considerada como la solución final, sino que más bien lo es el Despertar (Bodhi) de la mente y de la sociedad. Al mismo tiempo, esto implica que la opresión del Estado es ineficaz e inexistente si no cuenta con el respaldo de la comunidad, por lo que el pueblo simplemente debe despertarse si decide ser libre y crítico contra la opresión política, económica y cultural del Poder dominante. Por ende, el Maitriyana nunca alienta a luchar violentamente contra la opresión y el dominio gubernamental, pues está adherido a principios analíticos, existenciales y libertarios. Esto implica que el maestro espiritual busca motivar al pueblo, rehabilitando su Libertad Intrínseca para que logre una actitud de independencia psicológica, filosófica y política hacia su opresor. De este modo, toda relación colonialista no es más que la consecuencia de la pasividad y sumisión del ser humano, el cual es un agente de cambio cuando alcanza la Cura (Nirvana), comprendiendo que tanto el sufrimiento como la felicidad son algo que depende de uno mismo. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) supera la dialéctica Amo-Esclavo, no apelando a la culpa ni al autodesprecio, sino más bien a la responsabilidad ética y el desapego hacia el Poder externo.

Las ideas transnacionales del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) focalizadas en la autorrealización y autotrascendencia del aprendiz constituyen una importante alternativa a la mera visión anticapitalista, promoviendo una comprensión sobre cómo construir un mundo mejor y postmaterialista. Sin embargo, esto no implica una visión metafísica, pues el Maitriyana trasciende todo dualismo. Así, el maestro espiritual no sólo critica la visión monetaria de la vida, sino también a la visión fatalista religiosa que cree que todo lo que sucede está preparado por el Cielo (ch´onmyong) o por el Destino (p´alcha). Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) coincide con Yi Kwangsu en el hecho de que las creencias supersticiosas deberían ser descartadas para que el pueblo entienda que ellos mismos son los que determinan sus vidas, teniendo la posibilidad de la felicidad en sus propias manos a través de la responsabilidad. Ésta es la revolucionaria posición transcultural del Maitriyana. Desde esta perspectiva, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) son los progenitores de la reconstrucción del mundo, argumentando que el cultivo de la capacidad ética y de la fortaleza espiritual es indispensable para la Liberación de la sociedad. Incluso aunque esta finalidad tarde un siglo en ser alcanzada, ciertamente la Vía metapolítica es el requisito esencial para lograrla, pues los valores espirituales de la responsabilidad y la autodeterminación son el marco analítico y existencial para compartir una visión transnacional y alcanzar metas globales para toda la humanidad. A través de la ética del cuidado de uno mismo (chajo), el maestro espiritual proclama un movimiento transnacional y transcultural.

En concordancia con Han Yongun, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no se concentra en una práctica aislada de la sociedad, impulsando una Reforma Espiritual del mundo contemporáneo a través del Despertar (Bodhi) y la Liberación de la gente común. Esto implica aplicar el pensamiento de Siddharta Gautama a la práctica social, participando activamente en la transformación de la economía, política y cultura. Sin embargo, esto no necesariamente significa que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) participa en la política local o nacional, pues su identidad e ideales son decididamente globales. De este modo, se alienta al sujeto no a servir solamente a su nación, sino a hacer lo mejor por el mundo entero, pues la verdadera identidad del Ser es la Interexistencia con todos los seres. El maestro espiritual es entonces un activista independentista (tongnip chisa) pero de toda la humanidad, no pudiendo ser encasillado con el mero rótulo de anticapitalista.

La voz libertaria del Maitriyana desafía todo convencionalismo gubernamental a través del Vehículo metapolítico del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). En este sentido, como estableció Han Yongun, la Verdadera Espiritualidad sólo es posible cuando está libre de las interferencias y restricciones gubernamentales.[20] El Propósito (Dharma) metapolítico del Maitriyana no sólo es criticar al control gubernamental sobre la comuna libertaria (Sangha), sino también promover una administración comunitaria libre de la regulación estatal. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se separa tanto de la política nacionalista como de la imperialista, siendo la Espiritualidad el principio guía para el mundo presente y del futuro.[21] El Maitriyana es entonces transnacional y simultáneamente anti-imperial, siendo una Espiritualidad Integrativa y Reconciliadora además de ser la Verdad Última que abarca, sobrepasa y trasciende todas las ideologías y Discursos.[22] Esto se debe a que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) percibe la naturaleza búdica o sentido de igualdad (p´yongdung) que subyace a todos los seres. Por lo tanto, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) trasciende el dualismo entre espiritualismo (yusimnon) y materialismo (yumullon), algo que puede ser percibido en el Propósito (Dharma) de la Salvación del mundo a través de la Compasión (chabi), el Amor Universal (Pagae) y la Ayuda Mutua (Hoje). Esto demuestra que el Maitriyana es el Budismo Perenne o Trascendental, al mismo tiempo que se aleja de lo irreal y lo metafísico, abarcando y reconciliando todas las ideas psicológicas, filosóficas y políticas, por lo que es la guía suprema para todas las cosas.[23] Como metapolítica el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) tiene una posición de liderazgo con una importancia fundamental para la supervivencia y evolución de la humanidad, por lo que el nacionalismo no es un asunto importante en la vida del maestro espiritual. Al igual que la visión de Han Yongun, el Maitriyana está más allá de cualquier ideología política, especialmente el imperialismo y el nacionalismo. Sin embargo, la idea contracultural del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es que Seres Despiertos (Buddhas) como Gautama, Confucio y Jesús tienen una sabiduría compasiva (prajña-karuna) y un amor heroico que los impulsa a desear salvar a toda la humanidad. En este sentido, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un Salvador Trascendente y no un mero político, pues su revolución universal es transnacional,[24] trabajando por el bienestar de todos los pueblos de la Tierra (Gaia) por encima de los límites raciales y nacionales. Incluso, aunque el maestro espiritual hable y se vista de acuerdo a costumbres locales, su Propósito (Dharma) es universal, pues tiene un compromiso absoluto con la misión de la Salvación de todos los seres, tal y como Gautama y Jesús no se preocuparon en salvar únicamente a los indios y judíos.

En concordancia con Han Yongun, el Maitriyana establece que el Ser Despierto (Buddha) está dedicado eternamente al cambio revolucionario de todo el Cosmos y nunca a un movimiento nacionalista preocupado por el bienestar de una nación en particular. Esto significa que la figura del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) como un héroe patriótico de un país debe ser reemplazada por la de un Salvador internacional y transnacional que sólo es leal a la visión universal de la sabiduría compasiva (prajña-karuna).[25] Así, las enseñanzas de Gautama no sólo fueron metapsicológicas y metafilosóficas, sino también metapolíticas, mostrando siempre al aprendiz la Vía hacia lo Real. Por ello, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es la mejor manera de vivir la existencia. Aunque según el sistema capitalista el maestro espiritual puede ser considerado como alguien inservible para el mundo moderno, ciertamente la Espiritualidad Libertaria es el mejor modo posible para realizar cambios en la sociedad, ayudando a los oprimidos de todos los pueblos. En este sentido, los ideales del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui), como el pacifismo, el comunismo de derechos humanos, la educación y la ecología, son actividades fundamentales que superan cualquier ideología política, sea imperialista o nacionalista, pues la Espiritualidad nunca debe estar aliada a la dominante posición gubernamental. Mientras que el Poder económico, político y cultural de la civilización capitalista considera que la Espiritualidad es un asunto irrelevante e incluso sin sentido para la vida moderna, en cambio, el Maitriyana afirma que la política local partidaria o gubernamental es la que tiene poca importancia para el mundo postmoderno, en tanto que el sujeto debería comprometerse a intereses y objetivos globales. La Revolución (Hyongmyong) del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) no sólo habla de metapolítica, sino también de cómo transformar el mundo interno y el mundo de las ideas. Por lo tanto, los intereses nacionalistas no son algo urgente en la visión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), pues de hecho esos intereses son considerados como agresivos, ciegos y controladores de los demás.[26]

Al igual que Han Yongun, el Maitriyana critica entonces el hecho de que la Espiritualidad Budista pueda ser utilizada como una herramienta política para apoyar al imperialismo o a cualquier gobierno, por lo que el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se posiciona como una Espiritualidad Universal con una visión amplia y más fundamental que las ideologías políticas tradicionales. Además, también se presenta a la meditación libertaria como una práctica radical anarquista con la función crucial de criticar y rectificar la equivocada dirección del imperialismo y del nacionalismo, inspirando a los pueblos para ir más allá de éstos sistemas –incluido el comunista autoritario- a través de la Autoliberación y el cuidado de uno mismo.[27]

En concordancia con Yi Kwangsu, el Maitriyana busca transformar todo el mundo en una Tierra Pura de democracia directapacifismoayuda mutua (sangho pujo) y amor mutuo (sang´ae). Todos los grandes maestros espirituales de la historia, como Gautama, Confucio y Jesús, enseñaron los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, transmitiendo amor (sarang) y Salvación a toda la humanidad. Siguiendo con la visión económica, política y cultural de Gautama, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) afirma que el estilo de vida ideal es el Desapego de la acumulación de propiedad privada junto con la oposición a la injusticia y la desigualdad, compartiendo ideas similares al comunismo libertario o anarquista. Así, el Maitriyana tiene una visión sociopolítica que guía al mundo hacia la Revolución Espiritual, la cual como señaló Emmanuel Mounier será económica, política y estructural o no será. Sin embargo, esto no implica caer en las ideologías del imperialismo o nacionalismo. Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene el superpoder de preservar la identidad espiritual de los pueblos, logrando que ésta no sea destruida por la civilización capitalista. Como la Espiritualidad es la actividad más importante de la vida, nunca debería estar subordinada al materialismo o al gobierno.

El Reformismo Espiritual del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es una posición trans-económica, metapolítica y contracultural frente a las autoridades mundanas, insistiendo en el pacifismo mundial como modo de crear la justicia del futuro en el aquí y ahora, lo cual cumple con el Propósito (Dharma) de la vida humana. De esta manera, el Maitriyana es realmente un Contra-Discurso político de características anti-imperialistas y post-nacionalistas, recurriendo a la imagen del Ser Despierto (Buddha) como un héroe pacifista que salva al mundo por medio de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la gran bondad (taeja taebi) y la templanza (inyok), guiando con coraje a la humanidad hacia la Cura (Nirvana) del mal.[28] Por tal motivo, tanto Gautama como Jesús han sido popularmente considerados como Salvadores de todos los seressiempre avanzando y nunca retirándose en el Camino revolucionario del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui). Esto implica obviamente asumir el Propósito (Dharma) original del Verdadero Ser, superando los eventos malignos (map´yon) de la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación. Estos obstáculos son confrontados por la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) y la rectitud del maestro espiritual, pues la ética del Desapego es la mejor manera de tener coraje y valentía en la diversidad. Siguiendo el ejemplo de Gautama y Jesús, el aprendiz puede derrotar los obstáculos internos con un gran heroísmo, destreza espiritual y esfuerzo audaz (yongmaeng chongjin).[29] De este modo, el sujeto debería revivenciar la conquista de Gautama por sobre la fuerza de la muerte (mara), llegando incluso a estar dispuesto a no dormir durante siete días hasta que no alcance el Despertar (Bodhi).[30] En este sentido, el Maitriyana reposiciona a Gautama y Jesús como encarnaciones supremas del arquetipo del guerrero espiritual que derrota heroicamente al enemigo de la maldad que es el egoísmo, dualismo y consumismo.[31] Sin embargo, esto no implica asociar la Espiritualidad Budista con la guerra y el militarismo como erradamente ha hecho el imperialismo japonés y su guerra santa contra China y Occidente.[32] Así, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es la Salvación de los valores de la paz mundial, la justicia social, el progreso cultural y el bienestar terrestre. La meditación libertaria enfatiza el verdadero espíritu del pacifismo internacionalista, redescubriendo a Gautama como el arquetipo heroico de la ética que pacíficamente conquista al mal. A diferencia de Harada Daiun Sogaku, el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) considera que es totalmente imposible de conocer el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) a través de la violencia.[33] El acto heroico de la no-violencia es un Discurso subversivo que deja la marca de la vida eterna en la historia, representando lealtad transnacional y devoción mística a la Tierra Pura, lo cual es el logro del Gran Despertar (Maha Bodhi) global. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) emerge como el singular conquistador de una nueva civilización planetaria, siendo desafiante ante los gobiernos e ideologías dominantes del mundo. Aunque esta Liberación pueda parecer un ideal inalcanzable o utópico, el maestro espiritual tiene un compromiso inquebrantable con este Propósito (Dharma) de la Salvación y Evolución de la humanidad. De esta manera, el aprendiz debe embarcarse en la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) con solidaridad, Atención Plena, tenacidad y sabiduría compasiva (prajña-karuna) para poder alcanzar la Cura (Nirvana) del mundo interno y externo. Por ello, sin la virtud de la meditación libertaria es imposible tener éxito en cualquier objetivo social, pues esta práctica permite superar la adversidad y la opresión.

Las expresiones poéticas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) son un símbolo de tenacidad, perseverancia y coraje en el Camino subversivo del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui), superando la adversidad y las dificultades que emergen cuando el pueblo se resiste al cambio. Precisamente, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) alienta al sujeto a vivir como si fueran los últimos cinco minutos de vida, pues esta regla ética se dirige al éxito seguro.[34] A partir de esto emerge una crítica a los líderes políticos del mundo por su falta de consistencia y compromiso espiritual ante la impermanencia. Así, sólo un patriota (chisa) del mundo va más allá de buscar seguridad e intereses personales, viviendo intensamente como si le quedasen pocos minutos de existencia. En este sentido, el Maitriyana incluye los conocimientos de muchos liberales, comunistas, anarquistas y activistas patrióticos con el fin de liderar éticamente al mundo pese a las desfavorables circunstancias económicas, políticas y culturales de la civilización capitalista. Por lo tanto, al igual que Han Yongun, el maestro espiritual suele considerar a los políticos gubernamentales como egoístas, caprichosos, cobardes y oportunistas por buscar sus propios intereses y seguridad en lugar de trabajar por el bien del pueblo. En cambio, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un héroe transnacional porque encarna el espíritu y práctica de la meditación libertaria, criticando a los líderes tradicionales por abandonar sus objetivos fundacionales y por no tener Sentido de Propósito (Dharma) frente a los obstáculos y dificultades. El aprendiz no debería entonces pensar en su propio beneficio sino en buscar el Despertar (Bodhi) de los demás, pues la abnegación y el Desapego de uno mismo es una actitud de Cura (Nirvana). Sólo este modo de ser supera todas las tentaciones y humillaciones del Poder. La crítica a la política estatal –imperialista o nacionalista- que realiza el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es una evidencia de un compromiso libertario e internacionalista con el comunismo de derechos humanos que es un Contra-Discurso supraideológico frente a la represión del capitalismo y el autoritarismo. Esto implica que la metapolítica del Maitriyana trasciende tanto al capitalismo salvaje como al comunismo dictatorial.

El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) ofrece muchas alternativas al modo de entender la sociedad, denunciando como errónea a la perspectiva materialista cuyas ideas de progreso están basadas en el monetarismo. Como demuestra la vida del maestro espiritual, la esencia de las ideas libertarias del Maitriyana no es un llamado anticapitalista sino una autocrítica de la mente, evanesciendo las causas de la avidez de propiedad privada que son el apego, la aversión y la inconsciencia. Bajo la influencia del Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) se instaura un particular modo comunista de organización social que abandona la codicia, el odio y el engaño de la economía, política y cultura. De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un superhéroe con un internacionalismo original y sin paralelo, nunca alentando al rencor y a la hostilidad hacia el Poder opresivo. En este sentido, la ética del Camino Medio convierte al Maitriyana no en un movimiento anticapitalista sino más bien en un movimiento postcapitalista, teniendo la intención fundamental de producir un Contra-Discurso subversivo ante las relaciones materialistas, liberando a la mente de las ataduras de la dependencia y la alienación.

Para el Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) lo espiritual es el asunto trascendental de todo su Vehículo metapolítico, desapegándose de las ideologías sociopolíticas del imperialismo y nacionalismo para articular el ideal místico con los objetivos comunistas libertarios. Esto implica que la Espiritualidad Budista nunca debería ser subordinada a la política gubernamental, sino que siempre debería trascenderla. A pesar de que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) no es metafísica, ciertamente tampoco es mundana. Por lo tanto, al igual que Han Yongun, el Maitriyana considera que la Espiritualidad Budista debe ser la guía para todas las actividades económicas, políticas y culturales, y nunca a la inversa.[35] El Socialismo Budista (Pulgyo Sahoejuui) es entonces una Vía capaz de reinventar éticamente el mundo para que funcione con una actitud de apoyo hacia la paz, la justicia, la educación y la ecología. Así, la resistencia y la colaboración coexisten en la vida del maestro espiritual, cuyo mensaje subversivo ayuda a construir una sociedad mejor. De esta manera, el Maitriyana tendrá una posición importante en la historia del mundo, dejando un legado capaz de lograr la Evanescencia (Nirvana) de los males que padece la humanidad. Esto se debe a que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un complejo superhéroe espiritual y un eminente líder para el mundo del futuro, recordando a los pueblos que existe un modo alternativo y más correcto o sano de vivir en sociedad.

[1] Vladimir Tikhonov, Han Yongun´s Buddhist Socialism in the 1920s-1930s.

[2] Vladimir Tikhonov, Han Yongun´s Buddhist Socialism in the 1920s-1930s.

[3] Han Yongun, On the revitalization of Korean Buddhism.

[4] Han Yongun, On the revitalization of Korean Buddhism.

[5] Avatamsaka Sutra.

[6] Han Yongun, On the revitalization of Korean Buddhism.

[7] Han Yongun, The Buddhism I believe in.

[8] Han Yongun, What happens with the life after the death.

[9] Han Yongun, Sakyamuni’s spirit: dialogue with a journalist.

[10] Stephen Large, Buddhism, Socialism and Protest in pre-war Japan: the career of Seno´o Giro.

[11] Han Yongun, Communism and Anti-religious Ideal.

[12] Pori Park, A Korean Buddhist response to modernity.

[13] Han Yongun, A treatise on the reformation of Korean Buddhism.

[14] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[15] Han Yongun, The Buddhism I believe in.

[16] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[17] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[18] Han Yongun, Autorreflexión.

[19] Han Yongun, Autorreflexión.

[20] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[21] Han Yongun, The Buddhism I believe in.

[22] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[23] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[24] Han Yongun, The spirit of Shakyamuni.

[25] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[26] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[27] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

[28] Han Yongun, Point of Departure.

[29] Han Yongun, Endeavor.

[30] R. E. Buswell, The Zen monastic experience: Buddhist practice in Contemporary Korea.

[31] Han Yongun, Great strength.

[32] R. H. Sharf, The Zen of Japanese Nationalism.

[33] Brian Daizen Victoria, Zen at war.

[34] Han Yongun, The last Five minutes.

[35] Jung-Shim Lee, A doubtful national hero: Han Yongun´s Buddhist Nationalism revisited.

Diálogo Hermenéutico con India: Navayana

Navayana: la Vía Nueva del Buddha Ambedkar

El Capitalismo es un sistema de civilización política, económica y cultural que está poniendo en peligro al sistema biológico y social de la Tierra (Gaia) junto a la vida de todos los pueblos, por lo que el Maitriyana es una práctica revolucionaria que enseña la Vía hacia una nueva era de la humanidad a través de la transformación profunda que inicia el Conocimiento Cumbre (Satori) ante los desafíos del futuro. La meditación libertaria evanesce el uso de ritos y dogmas, enseñando la Cura (Nirvana) de los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación que padecen tanto Occidente como Oriente. El Socialismo Budista está comprometido con la resolución de los problemas del mundo, emergiendo como una fuerza que transmite globalmente los valores de la paz, la justicia social, los derechos humanos y la armonía medioambiental. Así, la tradición de la Espiritualidad Revolucionalmente Comprometida representa el Camino hacia la Salvación de la humanidad, abriendo un nuevo capítulo en la historia. Al ser una práctica ética, el Maitriyana es un nuevo estilo o paradigma de la Liberación, siendo el Vehículo Nuevo (Navayana) en la evolución del Propósito (Dharma) Espiritual, tal y como Siddharta Gautama y B.R. Ambedkar supieron avizorar.

El Socialismo Budista es una orientación revolucionaria que refleja una actitud a favor de la Liberación personal y social, por lo que es la más alta encarnación de la ética socialmente comprometida y la disciplina de la virtud y el altruismo. Por lo tanto, el Maitriyana es la culminación y síntesis de todas las tradiciones, enseñanzas y técnicas que han buscado la evanescencia del sufrimiento en el mundo. De esta manera, el Socialismo Budista es el manifiesto libertario de Gautama y Ambedkar para liberar, reeducar y salvar al mundo, ofreciendo una intensa práctica espiritual de Desapego hacia la familia, la cultura y el capitalismo. Esto implica promover una sociedad pacífica, justa, culta y armoniosa, que sea capaz de cumplir todas las posibilidades más altas y postmodernas. En este sentido, el Maitriyana es una tradición contracultural de derechos humanos, por lo que construye una civilización socialista libertaria de estilo ecuménico.

La esencia de la mirada del Socialismo Budista es el reconocimiento de que la naturaleza espiritual del ser humano debe ser actualizada tanto a nivel personal como a nivel comunitario. Esto implica que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) busca trascender tanto al Ego como a las instituciones políticas y culturales, enseñándole al sujeto a evanescer las causas internas del sufrimiento pero también a promover el desarrollo social del mundo. De hecho, la meditación libertaria induce al aprendiz a percibir que el proceso de desalienación es una Liberación o Salvación del mundo interno y externo. Ciertamente, la estructura vincular e intersubjetiva de la mente demuestra que la noción misma de sujeto es un efecto de lo social, y viceversa. Por lo tanto, la psicología, la filosofía y la política son ámbitos completamente interrelacionados.

En contraposición con el sistema cultural y religioso, la comuna espiritual (Sangha) fundada por Gautama tuvo una estructura fluida y espontánea, enseñando a sus aprendices a practicar un estilo de vida sagrado y desapegado de los gobiernos y templos, para así formar parte de una contracultura ética y mística en la que el sujeto es libre y encuentra un hogar espiritual.[1] En la actualidad el Maitriyana tiene una dinámica compleja porque asume la misión universal de ser la voz de la consciencia planetaria, guiando a los pueblos hacia el cambio y la evolución de la mente y de la sociedad. Esta constante guía espiritual incluye a organizaciones políticas y religiosas de todo el mundo. De esta manera, el Socialismo Budista es una Revolución Cultural Perenne, proveyendo una avanzada sabiduría compasiva (prajña-karuna) junto con un activismo social en pos de la paz, la justicia social, la educación y la ecología. Es en este contexto de compromiso social con el sufrimiento del pueblo que el Maitriyana emerge como una tradición de igualdad y Liberación frente a la opresión del sistema político, económico y cultural.

El estilo del Socialismo Budista es una Vía a favor de los derechos humanos y el progreso en cada área de la vida, escuchando y respondiendo al llanto del prójimo debido a la responsabilidad universal que tiene el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). De esta manera, el Maitriyana es la encarnación suprema del voto de salvar a todos los seres, actuando en el mundo a través de la sabiduría compasiva universal (maha prajña-karuna). Cuando el aprendiz practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede percibir lo Real, por lo que luego inevitablemente actúa para resolver correctamente los problemas del mundo a través de la Atención Plena. Por lo tanto, el Socialismo Budista es una forma metapolítica de hacer el bien y curar a la humanidad y la Tierra (Gaia), pues una vez que se percibe que no hay distinción entre uno y los demás, entonces el Amor Espiritual impulsa al sujeto a ayudar a toda la Creación. Esta Espiritualidad Socialmente Comprometida iniciada por Gautama y Ambedkar influenció a maestros espirituales como Thich Nhat Hanh, Robert Aitken y Bernard Glassman, cuya filosofía social es concordante con la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de los grandes Seres Despiertos (Buddhas) de la historia.

La meditación libertaria penetra en el aprendiz como una toma de consciencia del momento presente, lo cual implica percibir qué está sucediendo realmente en el mundo interno y externo, pero por sobre todo implica comprender cómo cambiarlo, rememorando la naturaleza espiritual del Verdadero Ser. En el Maitriyana, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una figura heroica y salvadora que provee entendimiento e inspiración para los pueblos de todas las culturas, enseñando que el Verdadero Sí-Mismo es una Interexistencia con todos los seres. A partir de esta vivencia de interdependencia, unidad y empatía, el sujeto se vuelve consciente del sufrimiento del otro, disolviendo las ataduras del egoísmo, dualismo y consumismo. Esto permite una evolución de sus emociones y sentimientos, para así dar paso al acontecimiento del Amor Espiritual (metta), la simpatía (anukampa), la compasión (karuna) y la ecuanimidad (upekkha),[2] comprendiendo en todo momento que el sufrimiento del prójimo es también su propio sufrimiento. En este sentido, el Socialismo Budista experimenta una compulsión profética a confrontar la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación, emergiendo en la civilización contemporánea como una acción pacífica, igualitaria y heroica que transmite los valores metapolíticos de la democratización, laicismo, feminismo, pragmatismo, observación, agnosticismo y comunismo.[3] El Maitriyana emerge colectivamente para influenciar directa e indirectamente a las instituciones colectivas gubernamentales o culturales, lo cual puede parecer como un nuevo tipo de Espiritualidad o Neo-Budismo, aunque ciertamente se trata de la antigua práctica de la Atención Plena en la vida cotidiana. Por tal motivo, maestros espirituales como Thich Nhat Hanh, Venerable Khemadhammo y el Dalai Lama suelen expresar que toda Espiritualidad Budista es intrínsecamente comprometida. La responsabilidad universal del Socialismo Budista es un enfoque de activismo político revolucionario, considerando con optimismo que practicar contemplación revolucionaria (kakumei-zen) en la cotidianeidad puede influenciar y establecer nuevas formas institucionales. Esto se debe a que el Amor Espiritual hacia el prójimo promueve una sociedad basada en los principios éticos del Propósito (Dharma), por lo que la práctica del Desapego tiene un alcance social que incluso puede reconducir a los gobiernos hacia la responsabilidad.

El Maitriyana es un entramado de psicología, filosofía y política, por lo que busca el Despertar (Bodhi) de la mente, de las ideas y de la sociedad, siendo un tratamiento multidimensional de la insatisfacción (dukkha) presente en todas las áreas de la vida. En las cuatro nobles verdades descubiertas por Siddharta Gautama se diagnostica la enfermedad, su etiología, la prescripción para la salud y el plan de tratamiento. Al mismo tiempo, en la visión del Socialismo Budista, a través de la meditación libertaria, se emplea este método tradicional para la Cura (Nirvana) del mundo fenoménico, que es tanto interno como externo, por lo que se superan los impulsos del apego, aversión e inconsciencia, junto con las fuerzas de la codicia, el odio y el engaño. Esta evanescencia del sufrimiento mental y social es la forma de vida sagrada del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la cual está principalmente orientada a un servicio comprometido con la Sanación y Liberación de los demás. Esta práctica de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es tan indispensable como los momentos de meditación sentada (zazen), ayudando a la mente a realizar la tan necesaria unidad o trascendencia del dualismo individuo-objeto. En este sentido, un aprendiz que está solo en una cueva practicando contemplación puede estar tan comprometido con la Espiritualidad como aquel que ayuda a una persona enferma, hambrienta o marginal.[4] En definitiva, el fin de la meditación libertaria es encontrar la Totalidad de la Vida, y esto puede ser practicado tanto en la propia mente como en la sociedad. Pero obviamente no hay posibilidad de traer paz al mundo si antes no se ha alcanzado la propia paz interior. Ésta es la principal diferencia entre un maestro espiritual y un mero activista social, pues éste último no practica Atención Plena y Sabiduría Compasiva (prajña-karuna) en su tarea de ayuda al otro.

La ética del compromiso social ocupa un lugar central en el Maitriyana, junto con los estilos prácticos de la disciplina, la virtud y el altruismo. La ética (sila) del Socialismo Budista se sintetiza al decir que tiene el voto de evitar el mal, cultivar el bien y salvar a todos los seres.[5] Así, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una disciplina que busca convertir a cada pueblo del mundo en una morada sagrada (brahma vihara), enseñando la virtud (paramita) del servicio a los demás. Este estilo de Espiritualidad conduce a la sociedad desde un estado primitivo a uno evolucionado, evanesciendo las fuerzas de la codicia, el odio y engaño por medio de una instrucción (sasana) que conduce al desapego, la sabiduría y la compasión. Esta es la Vía Nueva (Navayana) de los Seres Despiertos (Buddhas).

Aunque el foco del entrenamiento del sujeto es una meditación en solitario, ciertamente este tipo de observación debe ser aplicado dentro de la sociedad, dado que la mente está compuesta de relaciones sociales. Al purificar el psiquismo, por lo tanto, también se purifica el vínculo con el mundo, generando compasión (karuna), alegría (mudita), ecuanimidad (upekkha) y amor (metta) hacia los demás. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), sólo se puede salvar el mundo cultivando las virtudes de la generosidad, ética, coraje, paciencia, contemplación y sabiduría, pues los modos y motivaciones virtuosas impulsan a la acción social revolucionaria. En este sentido, el amor compasivo es el mayor instrumento para la transformación personal y social, teniendo beneficios psicológicos y políticos indudables, ya que conduce al bienestar de la mente y de la comunidad. El servicio social altruista basado en la Atención Plena, el amor y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) es lo que ha heredado la tradición del Maitriyana, cuyo corazón es el cultivo de la virtud, transformando el carácter del aprendiz mientras se le enseña a alcanzar la futura liberación del mundo, frenar la guerra, proteger a los oprimidos, educar a los ignorantes y cuidar a la naturaleza. Estos valores representan adecuadamente al Socialismo Budista como un movimiento que promueve la autorrealización y autotrascendencia del sujeto y de la comuna a través de la disciplina, la virtud, el altruismo y el compromiso. En la tradición del Maitriyana, la meditación libertaria no es sólo una mera preocupación por los demás sino también un modo revolucionario de ayudarlos y guiarlos.[6] En realidad, el Socialismo Budista no ignora ni niega el valor del desarrollo espiritual del aprendiz a través de la generosidad, la ética, el coraje, la paciencia, la Atención Plena y la sabiduría, sino que amplia estas virtudes para que todos puedan alcanzar el Despertar (Bodhi). Los maestros espirituales son los mayores practicantes de este Propósito (Dharma) virtuoso y altruista que tiene la Gran Sabiduría Compasiva (Maha Prajña-Karuna), que al emerger con la Cura (Nirvana) puede salvar a toda la humanidad. En concordancia con el Maestro Zhiyi, el Maitriyana realiza la grandiosa proclamación del voto de la Salvación de todos los seres, practicando la ética del compromiso hacia la producción de una sociedad mejor.

La estructura íntima de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una interrelación avanzada entre la disciplina ética y los valores de la generosidad, el altruismo y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Asi, el Socialismo Budista produce una comunidad pacífica, próspera, culta y ecológica, curando tanto la miseria neurótica del sujeto como el sufrimiento alienante del pueblo. Esto implica hacer frente a la tiranía política, la injusticia económica, la opresión cultural y la degradación medioambiental que son rasgos propios de la civilización capitalista pero también de las dictaduras comunistas. Ergo, el Maitriyana refleja un giro crítico que lidera al mundo a través de una práctica y teoría socialista libertaria. Un perfecto ejemplo de esta actitud metapolítica y mística puede encontrarse en la vida de Gautama y Ambedkar, quienes lucharon para abolir el sistema de castas a través de la fuerza verdadera, visualizando cómo transformar la sociedad por medio de la acción directa de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Por lo tanto, los maestros espirituales están a favor de la reforma de las creencias y prácticas tanto religiosas como gubernamentales, pues estas formas institucionales son la expresión misma de la codicia, el odio y el engaño. Dado que estas fuerzas son derivados sociales del apego, la aversión y la inconsciencia de la mente, aquello que logra el Despertar (Bodhi) de la consciencia también puede transformar y liberar a la sociedad.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista cree que la democracia directa y la educación son los instrumentos adecuados para resolver cuestiones comunitarias y agitar el cambio social de forma no violenta, construyendo un nuevo mundo sobre la base de principios humanistas. El estilo de ética comprometida y radical del Camino altruista del Maitriyana apunta a la recreación de nuevos estados de consciencia y nuevas relaciones institucionales, realizando el emerger de la Cura (Nirvana) individual y social al que apuntaron Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Ashoka y Nichiren. La Vía Nueva (Navayana) del Socialismo Budista, sin embargo, ha estado asociada a la práctica espiritual del Maestro Gautama desde tiempos antiguos. Este Camino es similar a una balsa, existiendo para el Propósito (Dharma) de navegar contra la corriente y nunca para apegarse al estatus quo,[7] cruzando hacia la otra costa del Despertar (Bodhi). Para ello, el aprendiz debe abandonar toda creencia o estereotipo.

El Maitriyana es una Vía pacifista que hace evolucionar a la tradición del activismo revolucionario no-violento, influyendo incluso a todas las grandes religiones mundiales al encaminarlas hacia ideas puramente espirituales. A diferencia de la Vía del aprendiz (Sravakayana) o de la Vía del Solitario Despierto (Pratyekabuddhayana), el Socialismo Budista es el Vehículo Unificado (Ekayana) que siguieron Gautama y Ambedkar. El Maitriyana es un Camino Reconciliador por muchos rasgos, estando centrado en torno al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del maestro espiritual, por lo que es un racionalismo místico con una ética liberadora abierta a la revelación continua, lo cual demuestra el motivo por el que trasciende tanto a la Vía Pequeña (Hinayana) como a la Vía Grande (Mahayana), en tanto que ambos sistemas son construcciones convencionales o taxonomías artificiales.[8] La Espiritualidad Reconciliadora es un Discurso metapsicológico, metafilosófico y metapolítico que es la evolución misma del Budismo, desarrollando un nuevo modelo de consciencia, de realidad y de conducta, para configurar los valores y los pueblos del futuro. De esta manera, el Socialismo Budista impulsa un verdadero cambio de paradigma, siendo una constelación de valores que atraviesan los campos de la psicología, medicina, filosofía, ciencia, política, economía y cultura. Esto demuestra que el Maitriyana es mucho más abarcativo que una simple religión, siendo una Vía (Yana) o paradigma espiritual que alienta a la humanidad a entrar en diálogo con sus propias terminologías, comparándolo y contrastándolo sin prejuicio, pues cada nueva forma de Budismo debe ser medida críticamente frente su Fuente: Siddharta Gautama.[9] De este modo, el Socialismo Budista reconcilia o unifica los antiguos paradigmas dentro de una Vía Nueva (Navayana), modificando los viejos errores y absorbiendo todos los aspectos positivos del pasado. Precisamente, el Maitriyana no sólo unifica a la Vía Pequeña (Hinayana) con la Vía Grande (Mahayana), uniendo al Theravada con el Zen, la Tierra Pura, Nichiren y el Vajrayana, sino que también logra una síntesis reconciliadora con todos los saberes y religiones del mundo, creando la manifestación transcultural que Oriente y Occidente jamás ha vivenciado antes.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista lidera al mundo al ser el arquitecto de una forma de vida mejor, enseñando a la sociedad cómo alcanzar la Cura (Nirvana) de los males de la religión y el gobierno. Por lo tanto, el Maitriyana es una Vía pacifista contracultural que es histórica, siendo un Neo-Budismo o Vía Nueva (Navayana) que trasciende las antiguas divisiones sectarias del pasado.[10] Al ser una Espiritualidad Socialmente Comprometida con el bienestar de la humanidad y de toda la Tierra (Gaia), el Socialismo Budista es también una Vía Mundial (Lokayana) que se dirige a la revolución cultural de la civilización contemporánea, luchando por la paz, la justicia social, los derechos humanos y la armonía global.

En este sentido, el Maitriyana puede ser considerado como el Neo-Budismo de Ambedkar, que es una tercera alternativa o Vía Nueva (Navayana) que supera a la Vía Pequeña (Hinayana) y a la Vía Grande (Mahayana), pero también puede ser entendido como el Budismo Perenne o la Vía Única (Ekayana) de Siddharta Gautama. Así, el compromiso social y la visión política revolucionaria del Socialismo Budista es la encarnación de la responsabilidad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Incluso si se aceptase el esquema académico e intelectual de los tres vehículos (yanas) de la Vía Pequeña (Hinayana), la Vía Grande (Mahayana) y la Vía Adamantina (Vajrayana), e incluso si se considerase heterodoxamente al Budismo Comprometido como una Cuarta Vía (Yana), entonces el Maitriyana debería ser considerado como el Auténtico Budismo del Futuro o la Quinta Vía (Yana).[11] El Socialismo Budista es una tradición que intenta comandar la historia del mundo a través de una ética universal. Por lo tanto, el Maitriyana es el punto más alto de las prácticas y teorías de la Espiritualidad Libertaria, incluyendo todas las técnicas y visiones místicas de la historia frente a la opresión política, económica y cultural. Esto se debe a que los maestros espirituales siempre han sido sensibles ante la injusticia, teniendo esperanza por construir un mundo mejor y una sociedad reformada a través del Despertar (Bodhi). De hecho, esta pasión por la justicia social que tiene el Socialismo Budista ha influido a tradiciones como el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, demostrando que el Propósito (Dharma) del Maitriyana es llevar a los pueblos hacia una Nueva Era de Salvación.

En la etapa contemporánea, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone un imperativo libertario caracterizado como la universalización de la Cura (Maha Nirvana), siendo este estado un derivado del ejercicio consciente de la Elección. A diferencia del sujeto ordinario u Homo Sapiens-Consumans, el maestro espiritual es un Homo Spiritualis-Compatiens que hace de la Libertad su estilo de vida frente a la alienación, creando una nueva situación global en la que el Despertar (Bodhi) se vuelve un imperativo categórico. En este contexto, Siddharta Gautama y Bhimrao Ramji Ambedkar fueron los líderes del proceso de independencia de la humanidad y los arquitectos de una Tierra Pura, atravesando un Camino agnóstico y herético frente al dominio de las religiones. Ellos fueron seres postmodernos debido a que desmantelaron hermenéuticamente a antiguas tradiciones para reensamblarlas en una Vía Nueva (Navayana). Así, la deconstrucción postmoderna que practica el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) unifica pasado, presente y futuro, siendo el Socialismo Budista una visión que piensa una Unidad nueva de la ciencia, ética, estética y Espiritualidad.[12] Este sentido de Propósito (Dharma) social contra la opresión sugiere un paralelo o articulación entre Gautama y Ambedkar con la Teología de la Liberación de la cristiandad socialmente comprometida.[13] De esta manera, el Maitriyana estudia temas económicos, políticos y culturales de todas las sociedades de la historia. El maestro espiritual se preocupa por el pueblo, a quienes ama como si fuesen sus propios hijos, pues el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene el voto supremo de salvar a todos los seres a través de la Espiritualidad Budista y Postmoderna.

El Socialismo Budista es un movimiento espiritual muy singular porque trasciende tanto la vida monástica como la laica, enfatizando la meditación libertaria como una forma directa de abandonar la repetición (karma) social de patrones alienantes. Esta intervención del Ser Despierto (Buddha) carece de todo ritualismo y especulación metafísica, siendo más bien de naturaleza metapsicológica, metafilosófica y metapolítica. Por lo tanto, el Maitriyana proclama como Verdad Noble que el sufrimiento de la sociedad es causado por la explotación económica, la crueldad política y la ilusión cultural. En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista tiene un Propósito (Dharma) Superior que es la evolución humana, la Liberación social y la Gran Cura (Maha Nirvana) del mundo, proponiendo criterios satisfactorios para el establecimiento de una civilización libertaria, igualitaria y fraternal. Según el Maitriyana, Gautama y Ambedkar enseñaron libertad política, económica y cultural junto con una concepción de igualdad entre todos los seres humanos, por lo que sus doctrinas sociales son postmodernas y centradas en traer la Salvación terrenal del ser humano.[14] Incluso aunque pueda llegar a no tener aceptación entre los intelectuales y académicos, la redefinición de la Liberación que propone el Socialismo Budista es una práctica espiritual real que produce un impacto profundo en el mundo, desarrollando un cambio revolucionario orientado hacia el Gran Despertar (Mahabodhi). En este sentido, los puntos de vistas sociales del maestro espiritual son la Luz del Propósito (Dharma) que guía a los pueblos desde la oscuridad hacia la Salvación. Éstos fueron los principios fundamentales de Gautama y Ambedkar.

La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una apasionada búsqueda de paz, justicia, educación y armonía, creando una comuna mística (Sangha) que trabaja por el Bien de la mayoría al asumir una posición metapolítica no-violenta (ahimsa). Sin desviarse del núcleo de las enseñanzas de Gautama y Ambedkar, el Maitriyana es la fundación de una nueva tradición de reforma y cisma espiritual frente al status quo político, económico y cultural. Esto implica un quiebre con las dinámicas intelectuales y con las convenciones históricas, evolucionando para poder asumir los desafíos del porvenir. Precisamente, el pensamiento postmoderno de Gautama y Ambedkar construye valores y estilos de vida sobre la base del imperativo libertario, desarrollando un trabajo hermenéutico que interpreta, innova y evoluciona la Espiritualidad Global. Así, el Socialismo Budista es una experiencia que contribuye a la herejía post-religiosa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva).

En concordancia con Kabir, el Maitriyana rechaza el sistema de castas y de clases sociales para reemplazarlo con una visión utópica de hermandad universal y reforma social. A pesar de que este objetivo es muy ambicioso, ciertamente está inspirado en las enseñanzas sociales revolucionarias de los grandes maestros espirituales, quienes son capaces de guiar a las masas hacia la evanescencia de la violencia. Por ello, el corazón del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se rompe en pedazos al oír las voces de sufrimiento de aquellos que viven en la pobreza, miseria y esclavitud, acudiendo a estos gritos de auxilio para enseñar una vida basada en el cuidado de uno mismo, pues ésta es la mejor ayuda posible.[15]

La sabiduría compasiva (prajña-karuna) de Gautama y Ambedkar está reflejada en el Socialismo Budista como un proceso de Cura (Nirvana) de la opresión económica, política y cultural de los pueblos, por lo que es una reforma social libertaria que mantiene una firme oposición al sistema de división de castas o clases sociales. Esto se debe a que el Maitriyana es la encarnación misma de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, trabajando siempre por la causa de los derechos humanos frente al mal del gobierno y la religión. Así, el Socialismo Budista lucha contra el concepto de destino para hacer consciente a los pueblos acerca del problema de la elección, emergiendo como una voz herética en un mundo lleno de superficialidad y banalidad.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Maitriyana enseña al aprendiz a cambiar su religión con el fin de ganar cuidado de sí mismo y crear una sociedad cooperativa, adquiriendo el poder de la independencia y la felicidad para hacer un mundo libre, igualitario y fraternal. A diferencia de Gandhi,[16] el Socialismo Budista cree que la religión puede ser cambiada a voluntad, porque precisamente es una parte integral de uno mismo. Ergo, el maestro espiritual asume la tarea de cambiar la identidad religiosa de la sociedad como un proyecto global de investigación, garantizando a la Espiritualidad Budista como una forma de igualdad social suprema.[17]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) dedica mucho tiempo y energía a la conversión mística o conquista dhármica de los pueblos a través de la transformación de la psicología, filosofía, ciencia, política y religión. Por lo tanto, la tradición del Maitriyana es un Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) cuyo criterio ético apunta al Gran Despertar (Mahabodhi) de la humanidad, liberando a los pueblos oprimidos por la injusticia social y la intolerancia cultural. Al igual que Jesús y Mahoma, el Socialismo Budista tiene una misión profética por la paz mundial, la justicia social, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y la interexistencia de todos los seres. El Maitriyana emana este mensaje de Liberación que es el perfecto antídoto o Cura (Nirvana) para los venenos de la codicia, el odio y el engaño que los gobiernos totalitarios y las religiones fundamentalistas han puesto en el corazón del sujeto. Así, la lógica empírica del Socialismo Budista se compromete heroicamente con el Propósito (Dharma) de la Salvación de la humanidad y de la Tierra (Gaia).

Únicamente el Maitriyana es compatible con la solución ética y racional que demanda la vida contemporánea, haciendo que resurja la Espiritualidad en el mundo, por lo que la tradición del Socialismo Budista es un activismo revolucionario centrado en traer bienestar y hermandad al pueblo a través del desapego hacia el egoísmo, dualismo y consumismo. El maestro espiritual dedica completamente su vida al resurgimiento y difusión de la Espiritualidad, trabajando por la conquista dhármica del mundo tal y como el Rey Ashoka lo hizo hace más de dos mil años atrás. Al igual que Gautama y Ambedkar, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene el juramento de no morir apegado a su cultura de origen, demostrando con su vida la hermenéutica de la Liberación.

El Maitriyana es una Vía Épica que deliberadamente elige ir más allá de la fe religiosa, instaurando una Revolución Cultural Global para nutrir la pluralidad social. El método y estilo de esta búsqueda herética es la meditación libertaria, la cual transforma tanto la mente como la sociedad, demostrando que la misión del Socialismo Budista es llevada a cabo a través de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Siguiendo las enseñanzas de Gautama y Ambedkar, el Maitriyana es un giro radical de la interpretación sobre cuál es el Propósito (Dharma) de la Espiritualidad, por lo que incorpora los aspectos más relevantes de todas las tradiciones. Sin embargo, incluso aunque el Socialismo Budista sea considerado como una Vía Nueva (Navayana), es una orientación revolucionaria pero no una distorsión de la doctrina central de la Espiritualidad Budista, tal y como Bhadant Anand Kausalyayan concluyó con respecto a Ambedkar.[18] En este sentido, el Maitriyana brinda esperanza a la humanidad a través de una Verdad Noble que muestra el Camino a la Salvación en el aquí y ahora, por lo que su único Propósito (Dharma) no tiene nada que ver con la metafísica ni con los rituales religiosos, sino con evanescer el sufrimiento y la miseria del mundo por medio del Camino de la Purificación, la Rectitud y la Virtud.[19] El Socialismo Budista es precisamente esta Vía ética hacia la evanescencia de la inhumanidad injusticia social, promulgando como antídoto a los valores de la generosidad (dana), la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y la reconciliación (maitri), para así ayudar a los que sufren. Estas enseñanzas de Gautama y Ambedkar son la base del Maitriyana, el cual pone fin al conflicto constante y perpetuo entre las clases sociales, mostrando el sendero hacia la Liberación y el Despertar (Bodhi) del mundo, que es el Reino de la Rectitud sobre la Tierra, tal y como lo han descrito Gautama, Jesús y Ambedkar.[20]

Este entendimiento crítico de la Espiritualidad Reconciliadora promueve una transformación ética radical de la sociedad, siendo el Supremo Giro de la Rueda del Propósito (Dharma). El Socialismo Budista redefine a la Cura (Nirvana) como un proceso de Liberación y Desalienación, por lo que instaura una crítica hermenéutica que transforma y evoluciona la historia de la Espiritualidad, al mismo tiempo que se focaliza en las auténticas enseñanzas de Gautama, las cuales son racionales, lógicas, beneficiosas y certeras frente a las necesidades del pueblo. Según el maestro espiritual, las enseñanzas de Gautama tienen un mensaje psicoanalítico y existencialista, pero también un mensaje socialista, enseñando amor, libertad, igualdad y fraternidad.[21] El Maitriyana es entonces una disciplina metapsicológica, metafilosófica y metapolítica que interpreta hermenéuticamente a los cánones de las escrituras sagradas de todas las tradiciones, funcionando del mismo modo en que Gautama alentaba a los aprendices a pensar e innovar por sí mismos.[22] Por lo tanto, este movimiento es auténticamente espiritual porque restablece las enseñanzas antiguas literales que se perdieron en el pasado, como el uso de la dialéctica paradojal; la doctrina de que el Budismo es la articulación del Ser Despierto (Buddha), del Propósito (Dharma) y de la Comuna (Sangha); el hecho de que los discípulos (sravakas) pueden alcanzar el Despertar (Bodhi); la idea de que la Espiritualidad tiene un único sabor que es una Verdad que debe ser verificada experiencialmente; el desapego hacia la ortodoxia y la cercanía a la ortopraxia; la función de la literatura no-budista en la formación de nuevos géneros de escrituras y en la proliferación de varios sistemas de linajes.[23]

La hermenéutica libertaria del Socialismo Budista es tan revolucionaria como los trabajos de Nagarjuna, Asanga y Pai-chang, siendo un marco que reinventa las enseñanzas de Gautama y Ambedkar para presentar un enfoque original e independiente de cualquier autoridad política, económica o cultural, pues refleja a una tradición que es la evolución misma de la Espiritualidad. A pesar de ser un giro radical del pensamiento, el Maitriyana no implica una negación o traición de la enseñanza original, sino que es una evolución trans-ideológica tal y como lo fue la Vía Grande (Mahayana) en su momento. En este sentido, se trata de una regresión dialéctica a la Fuente, la cual está más allá de las formas conceptuales ordinarias.

En concordancia con Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista afirma que el sufrimiento es causado por la lucha de clases, la cual a su vez es causada por las pasiones del sujeto. Esta enseñanza social del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una interpretación radical, marxista y paradigmática que ofrece el Maitriyana al continuar con la antigua tradición de ayuda a los oprimidos, como los descastados, las mujeres y los niños. El maestro espiritual cree que el cultivo de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) tiene el potencial para crear una sociedad libre, igualitaria y fraternal. Así, el Socialismo Budista busca la Gran Cura (Maha Nirvana) del pueblo a través de la meditación libertaria como forma de Atención Plena y Crítica sobre los males del mundo, como la guerra, la lucha de clases, la ignorancia y la contaminación. Pero para lograr el Despertar (Bodhi) de la humanidad deben crearse nuevos cambios o giros de la rueda del Propósito (Dharma). En consecuencia, el Nuevo Vehículo (Navayana) del Maitriyana sigue a Gautama y Ambedkar para proponer cuatro nobles verdades de índole metapolítica: primero, la civilización mundial sufre de pobreza e injusticia social; segundo, este sufrimiento del pueblo es causado por la opresión económica, política y cultural que se expresa individual o colectivamente en la codicia, el odio y el engaño; tercero, hay esperanza de construir una sociedad basada en los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad; cuarto, el aprendiz debe educarseagitar organizar un nuevo mundo.[24]

Al abordar tanto la dimensión individual como la social del proceso de Liberación, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) va más allá del ámbito de la psicología y filosofía para adentrarse dentro del nivel de la política. Sin embargo, esto no implica asumir una mera posición de activismo social que mejore las condiciones materiales sin hacer una transformación del mundo interno del sujeto, por lo que el Socialismo Budista es una Vía revolucionaria hacia el futuro en lugar de ser un movimiento que simplemente mejora las condiciones actuales. Por lo tanto, la única fe que tiene el maestro espiritual es que se pueda ganar la batalla por la paz, la justicia social, la educación y la ecología. Según Gautama y Ambedkar, esta batalla es espiritual y no material, pues busca la felicidad y no el Poder social. Se trata de una batalla por la Libertad y la autorrealización del ser humano.[25] En definitiva, el Maitriyana es una Espiritualidad de la Liberación que busca la Cura (Nirvana) de la experiencia subjetiva e intersubjetiva, transformando la mente (citta) y la comuna (sangha) del aprendiz, por lo que trabaja por la democracia directa y los derechos humanos de todos los pueblos del mundo. Al igual que el pensamiento holístico de Gautama y Ambedkar, el Socialismo Budista es un entrenamiento avanzado en artes liberales y ciencias sociales que invoca estos conocimientos para redefinir la Espiritualidad Budista y llegar a su punto cúlmine tras dos mil seiscientos años de Camino en Oriente y Occidente. El Maitriyana lidera a la humanidad hacia su revitalización espiritual, por lo que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una figura importante en la evolución del mundo, siendo el padre de una nueva especie humana y el protector de la Tierra (Gaia).

Gautama y Ambedkar fueron tan revolucionarios que incluso figuras como Gandhi aparecen como menores ante ellos, pues la Vía Nueva (Navayana) del Socialismo Budista lucha por la abolición del sistema de castas y por el cambio de la religión, siendo esta necesidad un llamado al cual muy pocos acuden. En este sentido, el Maitriyana es el movimiento social libertario más importante de la historia mundial, pues su pensamiento metapolítico y místico es un marco interpretativo y hermenéutico que no sólo es concordante con Gautama y Ambedkar sino también con la Espiritualidad Postmoderna de la Teología de la Liberación.

En concordancia con John Dewey, el pensamiento reformista del Socialismo Budista es una campaña transcultural por la paz, la justicia social, la educación universal y la interexistencia ecológica, brindando la oportunidad de crear una sociedad iluminada y responsable por hacer un mundo mejor.[26] Precisamente, el Maitriyana es el Futuro de la Espiritualidad por hacer eco de esta visión práctica de Gautama y Ambedkar, quienes quisieron que su misticismo permanezca perenne y disponible en todos los tiempos, teniendo el coraje de dar libertad a sus seguidores para que hagan cambios según las necesidades del momento.[27] En este sentido, el Socialismo Budista es un movimiento progresista y postmoderno que considera que la transformación tanto del Estado como de la religion es un elemento clave para la revolución social y transcultural. Esto implica que el mundo actual puede convertirse en un Reino de los Cielos a través de la Rectitud del pueblo, experimentando y practicando la Espiritualidad por medio de una Vía Nueva (Navayana), que es nada menos que el Camino Dorado hacia la evanescencia de las crisis sociales.

Al igual que la Teología de la Liberación, el Maitriyana no intenta salvar a un único ser humano como célula separada e independiente, sino más bien apunta a lograr la Salvación del organismo social, no llevando al ser humano al Cielo sino transformando la vida de la Tierra (Gaia) en un Reino de Armonía divina.[28] Éste es el principal rasgo de la Espiritualidad Postmoderna y la praxis de reforma ética del Socialismo Budista, la cual considera a Gautama y Ambedkar como líderes de los valores de la libertad, la justicia social y la hermandad mundial. En concordancia con la Teología de la Liberación,[29] el Maitriyana crea una síntesis dialéctica entre las enseñanzas marxistas y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de Gautama y Jesús para liberar a la humanidad de la alienación y la opresión social, trayendo esperanza y optimismo a los pueblos que sufren.

El Socialismo Budista considera a Gautama y Ambedkar como figuras postmodernas de la tradición espiritual del futuro, por lo que son ejemplos del imperativo libertario como ejercicio herético que transforma el status quo religioso de acuerdo a las necesidades de la comunidad. Así, el Maitriyana es un conjunto de valores éticos y críticos que hace frente a los movimientos absolutistas y represivos, produciendo la conversión espiritual del mundo a través de una racionalidad intuitiva. La Espiritualidad Postmoderna del Socialismo Budista es un Meta-Discurso (Maha-Sutta) que apela explícitamente al Gran Propósito (Maha-Dharma) de la acción espiritual revolucionaria. Al estar apartado de la fe religiosa, el Maitriyana se acerca a la metapsicología, metafilosofía y metapolítica de la tradición libertaria. Sin embargo, este Meta-Discurso (Maha-Sutta) va más allá de las formulaciones clásicas de las culturas del mundo, pues satisface las necesidades espirituales de Despertar (Bodhi) a toda la humanidad y a la Tierra (Gaia). Así, este Camino revolucionario del Socialismo Budista es una visión global que transforma el ámbito personal y social, creyendo que la Espiritualidad es concordante con las demandas de pacifismo, justicia social, democracia directa y bienestar medioambiental. Al igual que Gautama y Ambedkar, el Maitriyana cree que los sistemas religiosos del pasado deben ser transformados de acuerdo a las necesidades espirituales del presente para poder brindar principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad entre los pueblos. En definitiva, la visión comprometida del Socialismo Budista no es meramente la creación de una Vía Nueva (Navayana) de Espiritualidad, sino más bien el redescubrimiento de la antigua Vía Única (Ekayana) de Siddharta Gautama, cuyos actos espirituales fueron símbolos de los valores indispensables para la Salvación de la sociedad. Pero ciertamente la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) provee ricos recursos para una hermenéutica de la Liberación capaz de aportar esperanza y una nueva identidad espiritual a los pueblos oprimidos del mundo, sembrando las generaciones de la civilización socialista venidera.

En concordancia con Marx, la articulación Gautama-Ambedkar es el arquitecto de una nueva visión política, económica y cultural denominada Maitriyana, la cual abarca diferentes campos del pensamiento. Sin embargo, el Socialismo Budista es una Espiritualidad que trasciende las categorías de lo antiguo y lo moderno, pues asume una atractiva posición postmoderna vacía de toda actitud prejuiciosa. Así, el maestro espiritual revela que las enseñanzas de Gautama son la guía perfecta para toda revolución social, pues van más allá de la psicología y filosofía. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la Espiritualidad es completamente necesaria para la libertad, igualdad y fraternidad de la sociedad, diferenciándose así de las especulaciones metafísicas y religiosas para ser un estilo de vida que tiende a la Salvación o Cura (Nirvana) de la humanidad. El centro de la Espiritualidad Maitriyana es entonces la ética y no la superstición, teniendo la función de reconstruir el mundo y dar felicidad a la sociedad a través del ideal alto del Desapego hacia la propiedad privada. Por ello, el maestro espiritual nunca abandona el espíritu de hermandad y reconciliación (maitri) hacia el prójimo.[30]

Al igual que Marx, la práctica y teoría del Socialismo Budista es una ciencia mística o meditación libertaria frente al capitalismo. La doctrina del Maitriyana tiene un Propósito (Dharma) Utópico que es el establecimiento de un nuevo mundo, afirmando la tesis de que el Gran Despertar (Maha Bodhi) de la sociedad es un acontecimiento inevitable e inescapable si la humanidad desea sobrevivir a su autodestrucción consumista. Así, el objetivo metapolítico del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es reconstruir la civilización y no explicar cuestiones metafísicas, transformando la fuerza económica, política y cultural que conduce la historia de la humanidad. Por lo tanto, el Socialismo Budista es una Vía Nueva (Navayana) que permite poner fin al conflicto eterno entre las clases sociales de los ricos y los pobres, evanesciendo la codicia, el odio y la ignorancia que tiene el pueblo apegado al dinero. A través de la ética del Desapego, el maestro espiritual conduce al sujeto a la verdadera riqueza que resulta de la Espiritualidad Libertaria del Maitriyana, cuya conversión social es la mayor revolución de la historia. Pero a diferencia del comunismo autoritario, el Socialismo Budista no intenta capturar el Poder del Estado ni establecer una dictadura del pueblo, no sólo porque la civilización socialista es un acontecimiento irresistible e inevitable, sino porque la base original del futuro debe ser la democracia directa.

En concordancia con la ideología de Marx, el corpus metapolítico del Maitriyana permite la supervivencia de la humanidad al superar críticamente el sistema capitalista, planeando una revolución pacifista para todo el mundo. A partir de la experiencia y visión libertaria de Gautama y Ambedkar se acepta como certera la tesis de que es inevitable el sistema económico, político y cultural del Socialismo Budista. De esta manera, la función metapolítica del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es reconstruir el mundo y no perder el tiempo en asuntos metafísicos, liderando a los pueblos hacia la Cura (Nirvana) del conflicto social y la explotación monetaria por medio de la conducta recta, el Desapego de la propiedad privada, la tranquilidad del Ser, el conocimiento cumbre (Satori), la visión clara y el Despertar (Bodhi). Sólo estos valores prácticos pueden evanescer la miseria causada por la lucha de clases, convirtiendo a la sociedad en una Comuna (Sangha) de libertad, igualdad y fraternidad. Debido a que Gautama y Ambedkar confrontaron a la miseria y la explotación, por lo tanto, el Maitriyana no está lejos de Karl Marx, buscando la evanescencia de la posesión propiedad privada. Esto es el fundamento y la base del nuevo génesis social que busca el Socialismo Budista, cuyo mejor testimonio de desapego y no-posesión han sido las reglas de la Comuna (Sangha).

Aunque a simple vista puede considerarse que las reglas éticas de los monjes y aprendices contemplativos son mucho más rigurosas que las del comunismo autoritario,[31] el Maitriyana ciertamente propone medios rectos pero sin recurrir a la violencia. Por lo tanto, la Cura (Nirvana) da luz a una Nueva Vía (Navayana) para el evangelio comunista, pues el Socialismo Budista contiene la llave para la solución de los problemas del mundo, como la miseria y la infelicidad.[32] El Maitriyana tiene como Propósito (Dharma) fundamental la Salvación de la humanidad, reconociendo los medios rectos transmitidos por Gautama y Ambedkar para poder evanescer la opresión y alienación del pueblo: proteger la vida, generar riqueza, decir la verdad y mantener la pureza en cuerpo y mente. Obviamente, esto tiene implicancias prácticas para el sujeto, aunque a nivel social claramente implica que el Socialismo Budista es ecológico, anticapitalista, democrático y lucha contra la prostitución y el narcotráfico, a diferencia de la gran mayoría de los países. Sólo así el mundo puede lograr la evanescencia de los males de la guerra, la inequidad, la ignorancia y la contaminación. Para ello, Gautama y Ambedkar prescribieron el Camino de la Rectitud en la visión, pensamiento, habla, conducta, estilo de vida, esfuerzo, atención y contemplación. Esto conduce a una sociedad inteligente, honesta, amigable, abierta, pacífica, pura, perseverante, activa, mística y libre de la superstición. En concordancia con Gautama y Ambedkar, el objetivo del Nónuplo Camino Noble del Maitriyana es establecer un Reino de la Rectitud sobre la Tierra (Gaia), para así poder evanescer el sufrimiento y la insatisfacción del pueblo. Esta doctrina revolucionaria es el Evangelio del Socialismo Budista, cuya realización es el Gran Despertar (Maha Bodhi) de la sociedad tras superar los obstáculos del egoísmo, la duda, el ritualismo, las pasiones, el mal, la represión, la metafísica, el orgullo, el narcisismo y la ignorancia. Esto permite que el aprendiz pueda abrir los ojos y comprender que él es únicamente una parte pequeña de un Todo en constante impermanencia, lo cual es el cultivo de la experiencia del estado de consciencia ampliada y superior (ECAS).

La doctrina metapolítica del Maitriyana inculca la práctica de la virtud ética en la vida cotidiana de la humanidad, promoviendo la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la renunciación (nekkhama), la solidaridad (dana), la vitalidad (viriya), la tolerancia (khanti), la Verdad (Succa), la determinación (adhitthana), la reconciliación (maitri) y la ecuanimidad (upekkha). Cuando estas virtudes éticas son practicadas hasta el máximo se crea una sociedad libre e iluminada que pone fin al sufrimiento y la miseria del mundo. Pero esta conversión espiritual global sólo puede ocurrir voluntariamente, pues el cambio ético y la libertad no pueden ser impuestos. Esto diferencia al Socialismo Budista con respecto al comunismo autoritario, nunca recurriendo a los medios de la violencia o la dictadura popular para establecer el cambio social y un nuevo sistema económico, político y cultural. Sin embargo, el Maitriyana confirma que tanto Gautama como Ambedkar han tenido fines en común con Marx.[33] En efecto, el Socialismo Budista está en contra de la violencia, pero esto no significa que asume una posición pasiva ante la opresión del status quo, sino que más bien trabaja siempre en pos de la justicia. Como el mismo Gautama le señaló al comandante Sinha Sennapati, la defensa es permitida cuando es en interés de la Verdad, la justicia, la Libertad, la igualdad y la fraternidad. El pacifismo nunca debe significar sumisión, sino más bien lucha a través de medios superiores o lucha compasiva y benévola. Pero nunca hay que luchar por fines egoístas ni tampoco por fines dualistas o consumistas. Aunque establecer un nuevo mundo implica la destrucción del anterior, la visión integral y reconciliadora del Maitriyana no utiliza la violencia ni el uso de la fuerza dictatorial como lo hace el comunismo autoritario. Así, el Socialismo Budista sigue a Gautama y Ambedkar, quienes nacieron y murieron como demócratas a pesar de haber vivido ambos durante épocas de monarquía. Por lo tanto, los maestros espirituales son amantes de la república y de la igualdad, rechazando cualquier tipo de propiedad privada individual, incluso aunque se trate de una bufanda para el frío, puesto que toda pertenencia es de la Comuna (Sangha), tal y como Gautama le enseñó a Mahaprajapati Gotami.[34] De hecho, la Comuna (Sangha) tiene la constitución más democrática de la historia, nunca teniendo una cabeza de poder o control dictatorial. Por ello, únicamente el Propósito (Dharma) es el Comandante Supremo del Maitriyana, siendo éste un movimiento espiritual que tiene un liderazgo no-dictatorial y basado en el apoyo popular. La finalidad del Socialismo Budista es realizar una Revolución Permanente pero sin faltar el respeto por la vida y los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Esto implica que no reprime a aquellos que critican o piensan distinto, diferenciándose así del comunismo autoritario. De esta manera, el uso de la fuerza debe ser el último medio y nunca el primero. El verdadero poder, según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), no proviene de la violencia ni de la autoridad gubernamental o religiosa, sino de la reconciliación, la amabilidad y la esperanza.

El Maitriyana se rige según la Ley de la Rectitud y no según la Ley de la Fuerza, protegiendo a los pueblos y a la Tierra (Gaia) a través de la Rueda Celestial del Propósito (Dharma). Para crear una civilización socialista libertaria, el Socialismo Budista sigue el ejemplo de Gautama y Ambedkar, no conquistando a través de la espada sino a través de la rectitud. Éste es el deber supremo de un Monarca del Giro Espiritual, renunciando al Poder para dedicarse al compromiso de la ayuda de la sociedad y convertirse en un soberano espiritual del mundo. Dado que el Maitriyana es una síntesis de Oriente y Occidente, se trata de un Camino Espiritual Global que cumple con la misión socialista del Rey Ashoka de la Antigua India, mostrando la Vía hacia la Gran Cura (Maha Nirvana) de los males del mundo, como la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. En definitiva, lo que busca el maestro espiritual es que el sujeto esté éticamente entrenado para ser un centinela por el Reino de la Rectitud.[35]

El Socialismo Budista afirma que el concepto de la dictadura permanente no sólo es un error político sino también filosófico, pues la Libertad no puede ser impuesta. Además, cuando se realiza una dictadura popular ésta suele propagarse a sí misma en lugar de mantener a salvo la democracia. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) señala entonces que toda dictadura del pueblo debe rápidamente liquidarse a sí misma tras superar los obstáculos en el Camino de la democracia directa de la sociedad. Por lo tanto, la paz mundial sólo puede acontecer por medio de la práctica del auto-desarme. El Maitriyana provee una respuesta satisfactoria acerca de cómo reemplazar el Poder opresivo del Estado y de la religion, enseñando que sólo la Espiritualidad Libertaria o anarquista puede realizar el comunismo verdadero. Pero lo único que puede hacer que la humanidad no recurra a la violencia y al caos es la guía espiritual de Seres Despiertos (Buddhas) como Gautama y Jesús, quienes mostraron el valor de la humildad, la compasión y la sabiduría para salvar al mundo e instaurar un Reino de paz, justicia, conocimiento y ecuanimidad.

El Socialismo Budista coincide con Marx en que la religión es el opio de los pueblos. Sin embargo, la Espiritualidad Libertaria no coincide con los métodos opresivos del comunismo autoritario, los cuales buscan la eliminación de lo religioso y no su purificación, Sublimación (Nirodh) o transformación. El Maitriyana no posee metafísica alguna, por lo que busca crear un Reino de Rectitud sobre la Tierra (Gaia) y no en el Cielo, curando al mundo de los males de la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación. Pero para que el pueblo tenga paz, riqueza, conocimiento y armonía, el aprendiz debe cultivar compromiso, conducta virtuosa, meditación libertaria y sabiduría compasiva (prajña-karuna). Esto implica que el sujeto debe trabajar por un mundo mejor, respetar la vida, donar, cuidar a las mujeres y los niños, decir la Verdad a la sociedad y combatir los vicios de las drogas. Por lo tanto, la visión revolucionaria del Socialismo Budista es un estilo de vida que purga a la humanidad de los venenos de la codicia, el odio y el engaño que genera la civilización capitalista, la cual es contraria a la felicidad y justicia de la sociedad. Aunque el comunismo autoritario no ha sido consciente de este hecho, la Espiritualidad de Gautama y Ambedkar es la ayuda definitiva para mantener el comunismo verdadero (Sangha) sin recurrir a la fuerza ni a la dictadura,[36] siendo un modelo que puede ser aplicado tanto a escala comunitaria como a escala gubernamental. La comuna libertaria (Sangha) fundada por Gautama hace dos mil seiscientos años es una organización republicana y democrática, siendo algo que Lenin y otros fallaron en construir.

El método de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) del Maitriyana es un milagro porque es la transformación integral del ser humano, ayudándolo a cambiar su mente y actitud para así asumir conscientemente un Camino más allá de la compulsión a la enfermedad mental y la violencia institucionalizada. Esto es lo que han enseñado constantemente los Seres Despiertos (Buddhas) de la historia, quienes nunca forzaron al pueblo a hacer lo que ellos pensaron que era correcto o bueno, sino que simplemente buscaron la evolución espiritual de la humanidad para que ésta asuma voluntariamente el cambio y los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. En este sentido, aunque el comunismo autoritario o dictatorial tiene innegables logros en el campo de la educación y la salud que pueden ser implementados en todos los países, ciertamente tiende a la dictadura permanente, la cual paradójicamente va en contra de todo lo que enseñaron tanto Marx como Gautama y Ambedkar. Así, el Socialismo Budista no sólo es una revolución en el campo de la economía, político y cultural, sino también en el ámbito de los derechos humanos y los valores espirituales, siendo éstos últimos completamente desatendidos por el comunismo autoritario o dictatorial.[37] Aunque el capitalismo y la religiosidad son males en el mundo, estos no pueden ser combatidos a través de otros males, sino que deben ser confrontados a través de medios correctos, los cuales son la esencia de la Espiritualidad Budista. La humanidad debe crecer materialmente, pero el medio correcto de hacerlo es a través de la Espiritualidad. Esta reforma social es el objetivo de la Nueva Vía (Navayana) de Gautama y Ambedkar, cuyos valores espirituales pueden ser resumidos como una articulación de Libertad-Igualdad-Fraternidad. Mientras que la Revolución Francesa falló en producir Igualdad, la Revolución Soviética no lo hizo. Sin embargo, como señala el maestro espiritual, el comunismo autoritario suele fallar en producir Libertad o Fraternidad. Por lo tanto, el Maitriyana es un Revolución Integral o Reconciliadora precisamente porque aborda estos tres valores espirituales, considerando que cualquiera de ellos carece de valor sin la presencia de los otros. De esta manera, el Socialismo Budista sigue a Ambedkar y teoriza que la Libertad-Igualdad-Fraternidad sólo pueden coexistir si uno sigue la Vía Nueva del Ser Despierto (Buddhanavayana).[38]

[1] Christopher S. Queen, Introduction: A New Buddhism.

[2] Harvey B. Aronson, Love and sympathy in Theravada Buddhism.

[3] Duncan Ryuken Williams and Christopher S. Queen, American Buddhism: methods and findings in recent scholarship.

[4] Christopher S. Queen, Introduction: A New Buddhism.

[5] David W. Chappell, Searching for a Mahayana social ethic.

[6] Georges Dreyfus, Meditation as ethical activity.

[7] Alagaddupama Sutta.

[8] R. S. Cohen, Discontented categories: Hinayana and Mahayana in Indian Buddhist History.

[9] Hans Küng, Theology for the Third Millenium: an Ecumenical View.

[10] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar life and Mission.

[11] Christopher S. Queen, Introduction: A New Buddhism.

[12] David R. Griffin, Varieties of Postmodern Theology.

[13] Christopher S. Queen, Dr Ambedkar and the Hermeneutics of Buddhist Liberation.

[14] D. C. Ahir, Dr Ambedkar on Buddhism.

[15] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar life and Mission.

[16] Sangharakshita, Ambedkar and Buddhism.

[17] B. A. M. Paradkar, The religious quest of Ambedkar.

[18] Joanna Rogers Macy and Eleanor Zelliot, Tradition and Innovation in Contemporary Indian Buddhism.

[19] B.R. Ambedkar, The Buddha and his Dhamma.

[20] B.R. Ambedkar, The Buddha and his Dhamma.

[21] B.R. Ambedkar, The Buddha and his Dhamma.

[22] Robert A.F. Thurman, Buddhist Hermeneutics.

[23] Ronald M. Davidson, An Introduction to the standards of scriptural authenticity in Indian Buddhism.

[24] Christopher S. Queen, Dr Ambedkar and the Hermeneutics of Buddhist Liberation.

[25] Dhananjay Keer, Dr. Ambedkar life and Mission.

[26] B.R. Ambedkar, Annihilation of caste.

[27] B.R. Ambedkar, The Buddha and the Future of his Religion.

[28] Walter Rauschenbusch, Christianity and the Social Crisis.

[29] G. Gutierrez, A Theology of Liberation.

[30] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[31] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[32] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[33] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[34] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[35] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[36] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[37] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

[38] Dr. Babasaheb Ambedkar, Buddha or Karl Marx.

Diálogo Revolucionario con Cuba: Gautama con Marx

Gautama con Marx: Comunismo Verdadero

La Vía de la Economía Dhármica, como forma de articulación práctica y teórica entre Gautama y Marx, deja constancia de la enorme cantidad de imposturas que se han hecho y dicho en representación del Marxismo, motivo por el cual el propio Karl Marx en vida decidió desenmascarar a este movimiento sentenciando contundentemente que él mismo no era marxista. Irónicamente, tanto Gautama como Marx no lograron impedir que luego de sus muertes se acumulen disparates en su nombre.

El Maitriyana es una aproximación a la práctica socialista más revolucionaria y verdadera, por lo que ha sido profetizado por el pensamiento de Marx. Las acciones y enseñanzas metapolíticas del llamado Socialismo Budista son el resultado de una síntesis hermenéutica entre Gautama y Marx, colocando al objetivo de la Cura (Nirvana) de la sociedad en la sentencia central del movimiento.

Totalmente en concordancia con la filosofía anarquista, que asciende desde la Tierra (Gaia) al Cielo,  construyendo su visión política desde abajo hacia arriba, la Economía Dhármica parte del aprendiz en carne y hueso, arrancando desde sus acciones y procesos de vida real,[1] transformando su ideología a través del desapego de lo que se ha predicado, pensado, representado e imaginado que es el ser humano.

El Maitriyana no se estanca en la mera recomendación de políticas de Estado, pues se relaciona directamente con las clases sociales por medio de la educación y la meditación libertaria, observando empíricamente la realidad concreta sin ninguna clase de especulación. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) se posiciona en el punto medio entre la estructura psíquica y la estructura sociopolítica. A partir de aquí se percibe que la estructura del Estado brota del proceso de vida del sujeto tal cual éste actúa en el mundo. Por lo tanto, el análisis del Socialismo Budista parte de estas condiciones materiales que determinan límites para la independencia y voluntad del ser humano.[2]

La Economía Dhármica es una interpretación polémica, abierta y libertaria, posicionándose como un pensamiento hermenéutico crítico que deconstruye el sentido de los vínculos sociales, al mismo tiempo que es la base de posturas transrreflexivas que operan frente a la crisis de la civilización capitalista. El Maitriyana denuncia al fundamentalismo del libre mercado cuyo modelo de democracia representativa es funcional al imperialismo y la opresión de los pueblos. Una de las certezas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es que la próxima era de la humanidad será socialista o no será, por lo que la misión del maestro espiritual es guiar al pueblo para que dicha revolución sea realizada ética y correctamente. El Socialismo Budista es polémico no sólo por su crítica al capitalismo neoliberal, sino también porque carece de los dogmatismos estériles e ideológicos del comunismo autoritario, pues éstos no fueron más que una mala imitación del verdadero pensamiento socialista de Marx. La Economía Dhármica, como forma de socialismo real, supera las inercias históricas y evita colapsar en una mera revolución gubernamental que poco tiene que ver con transformar la sociedad y la política de una forma radical. El Maitriyana es una Espiritualidad Revolucionaria que nunca detiene la marcha del pensamiento crítico, desarrollando una práctica y teoría supraideológica que purifica la epistemología y gnoseología a través de la meditación libertaria. Dado que el comunismo autoritario ha sido una forma de dominación estatal, manifestándose en forma de explotación económica, coerción política, hegemonía ideológica, exclusión social y negación cultural,[3] el Socialismo Budista se propone como un sistema que trasciende estas características opresivas, buscando el Despertar (Bodhi) y la Liberación social. La Economía Dhármica impulsa la renovación del pensamiento crítico, siendo una plataforma práctica y teórica de naturaleza socialista y revolucionaria. El Maitriyana es una red de nodos de pensamiento libertario y conocimientos anti-hegemónicos, transmitiendo teorías sintéticas que conservan dialéctica y paradojalmente el espíritu de la Cura (Nirvana) y la emancipación radical que caracterizaron a Gautama y Marx. Pero este movimiento no se autodefine como marxista, comprendiendo que el mismo Karl Marx asumió esa posición crítica. Así, el Socialismo Budista encara a las verdades relativas y universales a través de una mirada postrracionalista, postmetafísica y postcientífica. Cuando se profundiza en las declaraciones crípticas del maestro espiritual se puede reconocer que el campo de la Economía Dhármica es genuinamente revolucionario pero trasciende al falso dualismo político entre izquierda y derecha. Las tradiciones del Maitriyana únicamente son concordantes con las corrientes marxistas que son autonomistas, heterodoxas, críticas, abiertas y libertarias, por lo que el Socialismo Budista se distancia claramente de las corrientes marxistas que son reaccionarias, burocráticas, dogmáticas y despóticas.[4] Frente a la multiplicidad de corrientes marxistas, la Economía Dhármica habla desde una posición de síntesis dialéctica paradojal que asume su centro en la obra de Gautama y Marx.

En concordancia con Engels, el Maitriyana advierte acerca del peligro que frecuentemente implica el hecho de pensar que se ha entendido completamente la obra de Gautama y Marx con el sólo acto de asimilar sus tesis fundamentales.[5] De esta manera, el Socialismo Budista es crítico frente al mecanicismo y reduccionismo económico de muchos marxistas que hablan de un dualismo entre los campos de las infraestructuras y superestructuras. Siguiendo a Gautama y Marx, la Economía Dhármica se distancia del falso budismo religioso y del comunismo autoritario que han pretendido encontrar un dogma infalible en lugar de asumir que se trata de un sistema práctico y teórico abierto a problemáticas y a la reconstrucción constante de su matriz conceptual. La consistente metodología de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) constata sus proposiciones metapolíticas en base a la percepción directa de los fenómenos y procesos de la realidad política, económica y social, considerando las tendencias históricas en lugar de simplemente alabar ciertas tesis fundamentales. Al igual que Engels, el Maitriyana apunta a la comprensión cumbre (Satori) de una verdadera revolución inconclusa cuyo complejo programa teórico y práctico es una investigación y acción de espíritu libertario. La teoría del Socialismo Budista es inmanentemente una praxis revolucionaria que supera las consideraciones convencionales de la filosofía académica, la ciencia materialista y la política partidaria, las cuales son funcionales a la epistemología dominante de la civilización capitalista. La actividad teórica de la Economía Dhármica se trata de una postulación crítica y abierta al debate y la reelaboración constante, por lo que entonces no es un dogma ni una ideología. Se trata de una reestructuración y renovación en la forma de pensar y actuar en el mundo. Así, la meditación libertaria sigue al espíritu de Gautama y Marx funcionando como una dialéctica paradojal (koan) profundamente revolucionaria y no-dogmática. En el Maitriyana hay una conjunción de una concepción dialéctica de la historia, una crítica a la economía capitalista y un despliegue del método contemplativo, diferenciándose de las simplificaciones del materialismo histórico. Por lo tanto, la Vía del Socialismo Budista es polémica porque cuestiona al comunismo autoritario como un sistema burocrático y despótico que incumple con el sueño de Gautama y Marx de construir una Tierra Pura o civilización socialista del futuro. En efecto, la Economía Dhármica demuestra que Gautama y Marx plantearon un imperativo ético metapolítico, prefigurando una posición crítica frente a la civilización capitalista. La voluntad subversiva del Maitriyana es ser un humanismo revolucionario que invierta, desestabilice o evanezca todas las relaciones sociales en las cuales el ser humano se encuentra envilecido, oprimido, abandonado o despreciado.[6] Por ello, la visión crítica radical del Socialismo Budista a la civilización capitalista parte de un análisis de los venenos del mundo interior que luego se manifiestan en el mundo exterior como codicia, odio y engaño. Un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un ser radical porque aborda el asunto desde su misma raíz, siendo la raíz del mundo el ser humano mismo.[7]

La Economía Dhármica advierte que uno de los peores errores de las corrientes marxistas fue su separación de campos, como el ideológico y el científico, opacando los múltiples contextos de aplicación y estratos de significación de la teoría crítica y abierta de Karl Marx. Esta interpretación o decodificación es una clave esencial en el pensamiento metapolítico del Maitriyana. Además, el Socialismo Budista muestra que la visión de Marx también es un medio hábil (upaya) para analizar la vasta e inexplorada obra de Siddharta Gautama desde un marco interpretativo libertario, no estancándose en el medio simplificador y tramposo del dogma. Aquel aprendiz que tiene dogmas está totalmente descalificado desde una perspectiva espiritual. La Economía Dhármica muestra que existen múltiples lecturas sobre Marx, lo cual desembocó en varias corrientes marxistas. Precisamente, el aparato político estatal fue únicamente una versión del marxismo pero que traicionó el mensaje original de su fundador. El maestro espiritual provee entonces al Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) para comprender el espíritu de la revolución inaugurada por Marx.

El Maitriyana también está compuesto por múltiples vías y tradiciones espirituales, pero todas tienen un mismo horizonte que es la comprensión del Despertar (Bodhi) de todos los seres. Esta armonía entre las distintas corrientes internas es lo que falta en el marxismo, lo cual trajo inevitables consecuencias en el campo político y económico del mundo. Por tal razón, el Socialismo Budista es un retorno a la verdadera enseñanza de Gautama y Marx, recordando que los movimientos sociales revolucionarios no deben ser desatados por una minoría ni tampoco que trabaje en pos del interés de una minoría. La Economía Dhármica es el movimiento autónomo de una mayoría social que trabaja por el bienestar de una inmensa mayoría.[8] En concordancia con Marx, la perspectiva libertaria del Maitriyana enseña que un movimiento revolucionario debe no ser heterónomo ni dependiente de la guía externa o desde arriba por parte de una clase elitista, un grupo de intelectuales o un sector burócrata estatal. Por ello, el Socialismo Budista es el movimiento de la inmensa mayoría social de aquellos seres oprimidos, trabajando en función de los intereses de la inmensa mayoría. La Economía Dhármica se trata entonces del movimiento autónomo y libertario del pueblo.

El Maitriyana muestra la falta de compatibilidad entre la cosmovisión marxista del socialismo auténtico con la ideología jacobina del comunismo autoritario. En concordancia con Marx, el Socialismo Budista no plantea una revolución realizada por una minoría ni tampoco hecha desde arriba. Aquí es donde la Economía Dhármica esclarece la desunión entre la teoría libertaria de Marx y la práctica despótica de Lenin, Stalin y todos los otros regímenes totalitarios. El Maitriyana postula que la revolución inaugurada por Gautama y Marx fue una revolución democrática y popular, transmitiendo la Cura (Nirvana) a grandes multitudes en lugar de centrarse en darles poder únicamente a los monjes o a los intelectuales. Sin esta característica democrática y popular toda revolución metapolítica se distanciará del pensamiento de Gautama y Marx. Por lo tanto, el Socialismo Budista está vacío de toda veneración supersticiosa a la maquinaria burocrática del Estado, con sus capas administrativas de funcionarios que siguen sus propios intereses egoístas. Para la Economía Dhármica, la Liberación del pueblo consiste en transformar al Estado por ser una institución que está por encima de la sociedad, convirtiéndolo en un órgano completamente subordinado al pueblo.[9] Esto obviamente implica abandonar el sistema de democracia representativa que es burgués, engañoso e incluso elitista, para reemplazarlo por el sistema de democracia directa. El Maitriyana enseña entonces que no hay Estado autoritario en el pensamiento de Marx, pues el Estado no debe intentar controlar a la sociedad sino que debe ser un órgano del cuerpo social, dependiendo en todo momento y lugar a los intereses espirituales de la nueva sociedad emergente del proceso transicional al auténtico socialismo. Al igual que Engels, el Socialismo Budista señala que en la obra de Marx se describe detalladamente la tarea de evanescer al Poder Estatal viejo y falso para reemplazarlo por un Orden Democrático nuevo y verdadero.[10] Según la Economía Dhármica, el Estado de la transición hacia una organización socialista libertaria no puede ser despótico o autoritario, sino genuinamente democrático hasta transformarse en una asociación de Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). Éste es el Gran Despertar (Bodhi) del mundo.

En concordancia con Furet, el Maitriyana comparte una humilde respuesta a los males del mundo: profundizar una democracia directa con vocación universalista. Así, el maestro espiritual es una antorcha de utopía revolucionaria, situando a la elección del sujeto en el centro de la acción política para poder frenar al frenesí de un mercado neoliberal que se cree un Amo todopoderoso del planeta. A diferencia de la democracia representativa, que está basada en la codicia, el odio y el engaño, el sistema de democracia directa genera la existencia de un mundo postcapitalista y postburgués donde puede florecer una comuna verdadera (Sangha).[11]

Sin embargo, el Socialismo Budista examina este Propósito (Dharma) de revolución social como algo posible pero muy difícil, pues la fe supersticiosa en el Estado impregna al campo psicológico, filosófico y político de los sectores obreros, burgueses y aristócratas. Esto se debe a que la figura del Estado representa una forma inconsciente de represión de la Libertad por la cual el pueblo cede su capacidad esencial de toma de decisiones a un sector de Poder. Según la concepción metapolítica de la Economía Dhármica, la realización de la idea de la Cura (Nirvana) de los males del mundo –o Reino de los Cielos en la Tierra– crea un tipo de sociedad basada en la paz, la justicia social, la educación y la ecología. Desde el espacio de la meditación libertaria nace el abandono a toda veneración supersticiosa hacia el Estado, pues la ética del Desapego desarraiga fácilmente la idea infantil de que el ser humano debe ser dirigido por un Otro, sea bajo la representación de Dios o el Estado. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) permite mirar de una manera distinta a los asuntos e intereses que son comunes a la sociedad, en vez de ceder la toma de decisiones a los funcionarios del Estado. Al igual que Engels, el Maitriyana revela que el sistema de democracia representativa no es más que una forma de monarquía encubierta. Aunque no se trata de una monarquía hereditaria, ciertamente el Estado no es más que un mal, siendo un sistema construido para la opresión de una clase sobre las demás. Evidentemente, el Socialismo Budista concuerda con Engels en que hay que evanescer la fe supersticiosa hacia el Estado, pues la Tierra Pura es un campo donde se hacen realidad la Verdad y la Libertad, los cuales son valores espirituales opuestos al Estado.

En concordancia con Étienne de La Boétie, la Economía Dhármica enseña a que la gente deje de acostumbrarse a pensar que los asuntos sociales no pueden ser percibidos desde una manera alternativa a la del Estado,[12] afirmando que la meditación libertaria provee una experiencia de los asuntos comunes a través de un comunismo democrático y de derechos humanos que trasciende al encuadre estatal a través de un estilo existencialista. La victoria del pueblo, tal como lo hizo la Comuna (Sangha) durante dos mil seiscientos años, debe evanescer inmediatamente los peores aspectos del mal que es el Estado hasta que las generaciones futuras que estén educadas en condiciones sociales libres e iluminadas puedan deshacerse del viejo armatoste del Estado.[13] El Maitriyana demuestra entonces que Gautama y Marx estuvieron más cerca de la corriente del Anarquismo o socialismo libertario que del comunismo autoritario, siendo la principal diferencia entre Marx y los anarquistas la cuestión acerca de si la Liberación o Despertar (Bodhi) debe ser súbita o gradual. La Espiritualidad Reconciliadora enseña ambos movimientos a través de las Vías del Socialismo Budista y el Anarquismo Budista.

Ciertamente existe para Gautama y Marx una nueva forma de Estado transicional –la Comuna (Sangha)- que es radicalmente democrático y que evanesce los peores aspectos del mal que representa el antiguo Estado. Dado que el ser humano interexiste interdependientemente de circunstancias históricas, sociales y culturales, la praxis de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede transformar esas circunstancias, enseñándole al aprendiz a evanescer inmediatamente los peores males del mundo despótico que son la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación. En este sentido, la Economía Dhármica cita como precedente de Estado transicional al sistema de cinco poderes republicanos creados por el libertador Simón Bolívar: Poder Legislativo, Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Poder Electoral y Poder Moral (Ciudadano). Mientras que los primeros tres son los clásicos del sistema republicado, los últimos dos son notablemente revolucionarios, pudiendo ser semejantes al Poder Democrático Directo y al Poder Periodístico que propone la Espiritualidad Reconciliadora. Así, la propuesta del libertador Simón Bolívar es un muy buen ejemplo de un Estado de transición al socialismo auténtico, dándosele un gran poder al pueblo a través de una plataforma política post-colonial diseñada para la felicidad de la sociedad. El libertador Simón Bolívar buscó la independencia y liberación de toda América, abandonando al imperio español para construir un continente libre y soberano social, política y económicamente, donde impere la paz, la igualdad y la ética. Esta independencia social debía ser alcanzada progresivamente en la conformación de un pueblo libre y soberano donde los seres humanos puedan gozar y disfrutar de las garantías de la libertad, la justicia, la seguridad y los derechos civiles. Esta propuesta de división de poderes fue revolucionaria porque evitaba caer en el propio abuso del Poder, que es lo que sucedió históricamente con los regímenes democráticos representativos que han llevado a la usurpación y la tiranía. De hecho, el libertador Simón Bolívar pareció intuir la visión utópica revolucionaria del Ser Despierto (Buddha) como una idea política realista y pragmática de lo político entendido como el arte de lo posible, no aspirando a lo imposible de una abstracta y perniciosa idea de libertad ilimitada para no descender en la región de la tiranía, pues del libertinaje absoluto se desciende al Poder absoluto, siendo la ética del Camino Medio la suprema libertad social.[14]

El Maitriyana no lee a Gautama y Marx a través del filtro de Lenin o de cualquier ortodoxia religiosa, sino que se sumerge en la práctica de la meditación libertaria como forma de metapensamiento. Por ello, el Socialismo Budista no está sometido a las interpretaciones de las corrientes del pasado, sean leninistas ortodoxas o reformistas heterodoxas. Siguiendo la guía de Marx, la Economía Dhármica muestra que para desapegarse del trasto viejo del Estado es fundamental educar a las nuevas generaciones en condiciones de Libertad y Cura (Nirvana). Esta educación que provee el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no es la educación académica estructurada para la servidumbre idolátrica o sumisión ideológica al Estado, sino que se trata de una educación libertaria y espiritual donde únicamente impera la más amplia Libertad y Despertar (Bodhi).

En concordancia con Marx, el Maitriyana trabaja a favor de la desaparición de las diferencias de clase social, recomendando que la producción esté concentrada en manos del pueblo y no a cargo del sector privado o del Poder político estatal, pues ambos son el poder organizado de una clase social para la opresión y alienación de las otras clases. El Socialismo Budista es una organización que opera para luchar contra el materialismo, sea bajo la forma de aristocracia, burguesía o proletariado. En definitiva, la revolución del maestro espiritual es un Contra-Poder, pues no busca convertirse en una clase gobernante sino más bien derribar pacíficamente el régimen vigente de la producción capitalista, haciendo desaparecer las condiciones sociales y económicas que determinan el dualismo entre las clases sociales. La Economía Dhármica trabaja para superar el concepto mismo de clase social, sustituyendo a la vieja sociedad capitalista llena de egoísmo y consumismo en pos del emerger de una asociación en la que el desarrollo de la Libertad del sujeto impulse el desarrollo de la Libertad de todos los demás.[15] Dado que este es el Camino del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Maitriyana valora a Karl Marx casi tanto como al Maestro Confucio.

En el sistema de civilización dhármica propuesto por el Socialismo Budista la producción social y económica debe estar concentrada en manos del pueblo, por lo que no sería ni propiedad privada ni propiedad estatizada, sino más bien propiedad socializada. Para que esta condición sea cumplida, la Economía Dhármica muestra que el pueblo debe ser gobernante, dejando de ser una clase espectadora, representada y sometida. Aquí, el pueblo se desapega de todo concepto de clase, pues trabaja por el bienestar de todo el cuerpo de la sociedad, utilizando al órgano del Estado radicalmente democratizado como una simple balsa para impulsar la transformación contra-corriente de la sociedad materialista y su régimen de producción capitalista. Aquí, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es fundamental para reelaborar las condiciones socioculturales del dualismo de clases, sustituyéndolas por una asociación en la que la Cura (Nirvana) del sujeto condiciona la Libertad y Despertar (Bodhi) de todos. La visión utópica revolucionaria de Gautama y Marx se trata de una Comuna (Sangha) de seres humanos libres e iluminados, y no de un Estado totalitario que administra los intereses sociales en nombre de la asociación. Según la enseñanza libertaria del maestro espiritual, el Estado debe ser un órgano subordinado al cuerpo social, y no el órgano subordinante, pues cuando esto sucede hay un cáncer social. Al igual que Engels, el Maitriyana afirma que la propiedad estatal no es la solución del conflicto social, pues ésta radica en el reconocimiento efectivo del carácter opresivo de las fuerzas productivas capitalistas y por lo tanto buscar armonizar el modo de producción social y económica. Para lograr esto, el Camino del Socialismo Budista dice abiertamente que el pueblo debe tomar posesión directa de las fuerzas productivas, no admitiendo tanto a la dirección capitalista privada como a la dirección despótica estatista. La estatización es una medida incompleta y falsa para solucionar los conflictos sociales del pueblo, por lo que la Economía Dhármica propone una socialización económica y política que es realmente una crítica radical al Estado de dominación y autoritarismo. Esto se debe a que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) establece sin rodeos que es la sociedad misma la que debe cambiar, tomando posesión efectiva de las fuerzas productivas que suelen oprimirla. Esto implica que el ámbito económico no es per se antiespiritual, sino que más bien lo es la dirección hacia el modo de producción capitalista. En este sentido, el Maitriyana está a favor de una planificación social pero no de una planificación estatal que perdure en el tiempo, pues este viejo trasto sólo debe ser algo transitorio. Así, el carácter revolucionario del Socialismo Budista hace que los medios de producción que suelen oprimir al pueblo se vuelvan contra los mismos productores capitalistas, reencauzando el modo de producción hacia el cambio del mundo. La Economía Dhármica es entonces una fuerza eficaz que sublima el impulso ciego del materialismo, haciendo que el aprendiz tome plena consciencia de cómo convertir su mundo interno y externo en un campo de armonía y serenidad. Esto implica reconducir el campo económico desde la codicia del capitalismo –como causa constante de perturbaciones y cataclismos sociales- hacia la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del socialismo auténtico. Esta metapolítica revolucionaria es una transformación que se convierte en la palanca más poderosa de la producción misma.[16]

Para el Maitriyana, la planificación social se realiza con la Atención Plena de los procesos del aquí y ahora, teniendo el conocimiento cumbre (Satori) de las condiciones y causas de los males económicos y políticos de la civilización capitalista. Así, la meditación libertaria impulsa la intervención decisiva de los obreros y estudiantes en la toma de decisiones del mundo, no acudiendo a la planificación estatal de los burócratas por ser falsos representantes del bienestar general. El pueblo –tanto obrero como estudiantil- debe transformarse en gobernante del poder político y económico, rompiendo con la hegemonía capitalista que ha conducido al mundo al borde de su autodestrucción. En el Socialismo Budista la palabra de la producción debe estar en manos de la inmensa mayoría para asegurarse metas a favor de la mayoría de la sociedad, siendo la Economía Dhármica una democracia directa sobre la planificación social, política y económica de los trabajadores y estudiantes.

Las fuerzas activas de la sociedad capitalista, mientras no sean guiadas espiritualmente, obran exactamente del mismo modo que un cáncer: ciego, violento y destructor. Pero cuando se practica la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) se puede comprender su accionar, tendencia y efectos, para así poder alcanzar los fines propuestos de la Liberación y el Despertar (Bodhi). Cuando el sujeto comprende el carácter opresivo de las gigantescas fuerzas de producción capitalista, entonces tiene la posibilidad de hacer frente a este sistema de dominio y alienación. El Maitriyana penetra en la naturaleza de lo Real y comprende el modo de convertir a esas fuerzas tiranas demoníacas en fuerzas sumisas servidoras. La clave se encuentra en darle poder al pueblo, pues cuando la gente se asocia libremente y con consciencia de los efectos que generan sus acciones en la naturaleza, comprenden que es posible transformar el sistema económico capitalista desde una tiranía demoníaca en una asociación bondadosa. Esto implica una doble participación por parte de los aprendices libremente asociados: participación sociopolítica y participación científico-gnoseológica, ayudando al sistema democrático directo y además transmitiendo sabiduría compasiva (prajña-karuna).

El Socialismo Budista lucha para que todos los pueblos alcancen la apropiación del conocimiento cumbre (Satori), para que así la visión experta de los grandes maestros espirituales llegue a las clases trabajadoras en la gestión de un mundo mejor, lo cual implica redirigir las fuerzas económicas a través de la planificación social libertaria. Así, la meditación libertaria despierta al trabajador y al estudiante, mostrándoles la división despótica de la sociedad y enseñándoles una vía para llegar a una nueva cooperación social entre los seres humanos. Del mismo modo que la energía nuclear per se no es negativa, sino que depende pura y exclusivamente del uso que se le dé, para electricidad o para la guerra, la Economía Dhármica utiliza el capital y lo pone al servicio de la humanidad, en lugar de la humanidad al servicio del capital. Las fuerzas productivas de la sociedad capitalista deben estar sometidas a un Propósito (Dharma) congruente con la Tierra (Gaia), reglamentando colectiva y organizadamente a la producción para generar lo que Gautama enseñó como los correctos medios de vida y de disfrute: siempre acorde con las necesidades de la naturaleza, la sociedad y de cada sujeto. Este abandono o superación del capitalismo es lo que está reclamando el mundo para la supervivencia y evolución de la humanidad. Aquí, el Maitriyana muestra un panorama claro para la reglamentación colectiva y organizada de un comunismo real, que es el Socialismo Budista, como Vía que trabaja para satisfacer las necesidades espirituales de toda la sociedad.

La ampliación de la consciencia es necesaria en el proceso de Liberación social, aumentando la productividad del aprendiz al enseñarle un medio de vida y de disfrute que es ético y simultáneamente funcional con las necesidades y capacidades de cada sujeto. A diferencia de lo que sucede con la planificación burocrática estatal, la planificación social del pueblo libremente asociado es algo impulsado por la Economía Dhármica, pues en este enfoque el desarrollo de la Libertad de cada uno es la condición básica para el desarrollo de la Libertad de todos. Por lo tanto, el Maitriyana tiene una visión democrática y libertaria acerca de la planificación social, desapegándose de cualquier ideología estatista y despótica que impida la intervención directa del pueblo en la dirección de las fuerzas políticas y económicas. Mientras que el modo de producción capitalista tiende a convertir cada más a los trabajadores en meros consumidores de productos, el modo de producción revolucionario hace que los trabajadores tomen consciencia de que en realidad son productores, por lo que este Camino revolucionario del Socialismo Budista implica trasladar el Poder que tienen las corporaciones y los Estados para entregárselo directamente al pueblo. Sólo por medio de esta conversión de los medios de producción privados o estatales el mundo podrá lograr una genuina redistribución e igualdad social.

A diferencia del imaginario jacobino o estatal, para la Economía Dhármica la condición de posibilidad de la Cura (Nirvana) de los grandes males del mundo es que el pueblo sea efectivamente gobernante de su destino, desarrollando así un sistema de democracia directa que incluso superaría al arquetipo ateniense. Ante la mirada del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Poder económico capitalista es un problema asociado con el Poder político representativo, por lo que el Camino del Maitriyana enuncia que la revolución socialista libertaria ha de producirse de forma democrática. En definitiva, éste es el futuro de la civilización misma, por lo que ninguna concepción corporativa o estatal puede abolir la naturaleza dhármica de la sociedad global. Sin embargo, para que este sistema acontezca primero se deben crear las condiciones propias para su advenimiento, transformando la mente del ser humano al abolir el egoísmo, dualismo y consumismo. Precisamente, con el Socialismo Budista se destruye la concepción misma de proletariado y del Estado en cuanto tal, pues se evanesce toda diferencia y antagonismo entre las castas o clases sociales. En concordancia con Engels, la Economía Dhármica permite decir claramente que todo sistema que simplemente espere a que se extinga el Estado pero que no intente superarlo en el aquí y ahora, no será más que una forma de autoritarismo o despotismo. La sociedad materialista necesita del Estado porque se depende de un antagonismo entre clases sociales para mantener a la clase explotadora al frente de la dirección de la producción capitalista, la cual convierte al pueblo al sistema de esclavitud y servidumbre. El Maitriyana revela entonces algo que muchos revolucionarios no han comprendido hasta el momento: el Estado mantiene las condiciones de la producción capitalista, manteniendo el sistema de clases y las condiciones de opresión hacia el pueblo. Así, el maestro espiritual teoriza que todo Amo estatal o privado es por definición un Amo explotador.

La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una forma de comprender que el contrato social libre es una ficción garantizada únicamente por normas del Estado que son vigentes a través de la coacción organizada o la fuerza pública. En definitiva, el Estado es el que asegura las condiciones de opresión y alienación, tanto a través de la legislación capitalista como por medio del uso de la violencia legal. De este modo es cómo la superestructura interviene eficazmente en la infraestructura de la sociedad.

El Socialismo Budista es el representante oficial de todos los pueblos del mundo, pues su síntesis entre Gautama y Marx conforma una dirección espiritual libertaria para el cuerpo social de la Tierra (Gaia). Esto implica una desidentificación hacia la ilusión del Poder del Estado, el cual históricamente siempre ha sido una forma opresiva y aliada al esclavismo, feudalismo y capitalismo. La Economía Dhármica busca que el Estado se convierta en un órgano de la sociedad y no en su ineficaz representante, teniendo un poder superfluo porque en la civilización socialista libertaria no existe ninguna clase social a la que hay que mantener oprimida y sometida. Cuando desaparezcan de la mente de la sociedad los modos de vida del egoísmo, dualismo y consumismo, basado en la codicia, el odio y el engaño, entonces ya no será necesaria esa fuerza de represión que es el Estado.[17] El primer acto en que el Estado se manifieste efectivamente como ejecutor del bienestar, la Libertad y el Despertar (Bodhi) de toda la sociedad, tomando los medios de producción capitalista y dándoselos directamente al pueblo, entonces éste paso será el último acto del Estado burocrático despótico y será simultáneamente el inicio de un Estado de transición hacia su inevitable disolución. La meditación libertaria es una intervención revolucionaria que apela a tomar consciencia de la superficialidad de la autoridad del Estado en todos los campos de la vida social, por lo que el mal del gobierno sobre las personas debe cesar y ser sustituido por una mera administración de los procesos de producción. El Maitriyana es un movimiento revolucionario que libera tanto el mundo interno como el externo, enseñando una práctica contemplativa que no produce la abolición del Ego y el Estado, sino más bien su extinción (Nirvana) por sí mismos a través de un cultivo gradual, pues en definitiva ambos no tienen existencia real. A partir de aquí el Socialismo Budista valora, reivindica y justifica a la consigna anarquista en lo que se refiere a dejar atrás al Estado.

La Economía Dhármica es un medio útil (upaya) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) que enseña que ninguna revolución verdadera puede hacerse por decreto, denunciando que algunas corrientes aparentemente marxistas no fueron más que adoradores del Estado, defendiendo permanentemente su autoridad represiva sobre las relaciones sociales. Paradójicamente, las corrientes marxistas del comunismo autoritario no supieron construir una civilización postcapitalista, sino que más bien instauraron un régimen pre-capitalista, pues al establecer un gobierno sobre las personas instauraron un despotismo generalizado que prohibió toda posibilidad de la democracia que es necesaria para llevar a cabo la revolución deseada por Gautama y Marx. La sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual recuerda al aprendiz que el Estado debe ser un órgano subordinado a la Cura (Nirvana) de la sociedad y no a su represión, por lo que el Maitriyana considera que el Estado de transición debe ser radicalmente democrático, dependiendo completamente del control de la mayoría social que trabaja siempre por el interés de la inmensa mayoría. En este sentido, el Socialismo Budista es una planificación metapolítica que concluye que no hay revolución social alguna sin la presencia de un Estado transicional con democracia directa, socialización del Poder y autogobierno de las masas populares.[18] La enseñanza de la Economía Dhármica es sencilla: los impulsores del comunismo autoritario o Socialismo estatal, burocrático y despótico son realmente pseudo-marxistas a la luz del pensamiento del Maitriyana, cuya crítica comprende perfectamente el motivo por el cual Karl Marx dijo no soy marxista.

Ahora bien, si el mismo Karl Marx se declaró como no-marxista, cuál sería la razón por la que el Dalai Lama Tenzin Gyatso declaró que desde el punto de vista sociopolítico él se considera a sí mismo como marxista.[19] Esto se debe a que el Socialismo Budista no está en contradicción con la visión crítica de Marx a la religion. De hecho, el entendimiento metafilosófico del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) lo hace posicionarse ni a favor ni en contra, sino en un más allá de las instituciones religiosas. A diferencia de la metafísica, la Economía Dhármica está realmente dedicada al servicio del pueblo, promoviendo la ética social del pacifismo, la igualdad social, la educación y la ecología, motivo por el cual importantes maestros espirituales han deseado afiliarse al Partido Comunista. Sin embargo, el comunismo autoritario tiende a intentar subyugar las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), puesto que todo sistema despótico oprime a la naturaleza del Despertar (Bodhi) por ser una fuerza que tiene la potencialidad libertaria de sublevarse contra el status quo. En concordancia con el Dalai Lama Tenzin Gyatso, el Maitriyana afirma que mientras el capitalismo se preocupa únicamente por la ganancia y el beneficio monetario, el Socialismo Budista está basado en los principios éticos de Gautama y Marx, preocupándose por la redistribución de la riqueza y la igualdad social. La Economía Dhármica se preocupa por el bien de la mayoría, que son los obreros y estudiantes, pero también se interesa por el destino de los que son minoría o simplemente no son escuchados por el sistema, como los indigentes y los niños. Así, el maestro espiritual revela que la falla del comunismo autoritario –como el soviético- fue debido a que era un régimen totalitario, pero no fue a causa de que la visión de Karl Marx esté equivocada. Ésta es la razón por la que el Dalai Lama Tenzin Gyatso se considera a sí mismo mitad budista y mitad marxista.[20] La metapolítica del Maitriyana considera a Gautama y Marx como héroes inspiradores para la posibilidad de un movimiento comunista genuino, logrando que la humanidad se vacíe de toda ideología ilusoria para así poder cambiar completamente su actitud hacia la vida. El Socialismo Budista, al promover la justicia social y los derechos humanos, es un verdadero comunismo libertario con la capacidad de beneficiar a todos los pueblos del mundo.

Una de las mayores contribuciones del movimiento revolucionario de la Economía Dhármica es su análisis deconstructivo o meditación libertaria acerca del sistema capitalista, descubriendo que éste produce estructuralmente guerra, pobreza, ignorancia y contaminación, acortando la consciencia del sujeto y oprimiendo su práctica de vida con los venenos de la codicia, el odio y el engaño. Pero el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no se limita a simplemente realizar una crítica al materialismo o la metafísica, pues su visión clara describe detalladamente cómo sería el mundo más allá de la civilización capitalista. En contraposición a Margaret Thatcher, el maestro espiritual no hace más que demostrar con sus palabras y actos que hay una alternativa al capitalismo, pudiéndose transformar la economía, política y cultura de toda la civilización contemporánea. Ante el inevitable colapso del capitalismo, el Maitriyana declara que la democracia directa y los derechos humanos harán que el Socialismo Budista emerja como una tercera vía al dualismo entre el capitalismo neoliberal y el comunismo autoritario. La vía crítica de la Economía Dhármica demuestra a través de la lógica dialéctica paradojal que la progresión histórica para el emerger de una civilización dhármica es la siguiente: primero, la tesis de lo que se ha denominado como la expansión del capitalismo salvaje; segundo; la antítesis de lo que Marx llamó como la paréntesis de la dictadura del proletariado o comunismo crudo;[21] tercero, la síntesis del comunismo libertario que el Maitriyana rebautiza como Socialismo Budista. Esta síntesis abierta y dinámica es lo que Chögyam Trungpa llamó como la práctica del comunismo verdadero,[22] lo cual implica que los regímenes despóticos y totalitarios no fueron más que un inicial o falso comunismo según la mirada contemplativa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva).

La meditación libertaria es una forma de percibir los problemas estructurales de la sociedad, tanto políticos como económicos, comprendiendo que la miseria (dukkha) es una condición cíclica creada por el sistema capitalista, el cual es profundamente perverso. De esta manera, todo proceso de Cura (Nirvana) del mundo interno es indudablemente un proceso de insurrección contemplativa frente al Poder dominante, imaginando cómo crear un más allá de la cultura global capitalista, cuyo sistema político y económico es esencialmente maligno.

En concordancia con el Dalai Lama Thubten Gyatso, la Economía Dhármica afirma que los venenos de la codicia, el odio y la ignorancia parecen dominar totalmente a la sociedad global, la cual ha incorporado como parte de la vida cotidiana al conflicto y la injusticia. Así, el maestro espiritual predice que si los pueblos no hacen los cambios necesarios para abandonar la violencia, entonces la humanidad tendrá poca chance de sobrevivir al Apocalipsis.[23] Al respecto, el Maitriyana es una vía reconciliadora que enseña al aprendiz la forma de protegerse éticamente del terror y la destrucción tanto del capitalismo barbárico como del comunismo despótico. Para asegurar la supervivencia y evolución del ser humano, el Socialismo Budista conserva dentro de sí los mejores aspectos de los sistemas anteriores, mostrando la forma de llegar correctamente a una sociedad sin Estado y sin religión, pues estas instituciones son esencialmente egoístas, dualistas y consumistas. Por lo tanto, la Economía Dhármica enseña al sujeto que en su corazón se encuentra la fuerza para hacer un esfuerzo por la situación del mundo y evitar el desastre inminente, utilizando los métodos del pacifismo, redistribucionismo, alfabetismo y ecologismo como medios hábiles (upaya) para traer Despertar (Bodhi) y bienestar apropiado a todo el pueblo. Teniendo en cuenta este Propósito (Dharma), el aprendiz debe trabajar diligentemente en el aquí y ahora, porque de lo contrario no habrá ningún futuro posible para la Tierra (Gaia). El Maitriyana utiliza el conocimiento cumbre (Satori) de Gautama y Marx como oráculos que guían a la sociedad a través de un Estado de transición hacia una civilización postcapitalista.

En concordancia con Zizek, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no intenta destruir nada ni precipitar el decline del capitalismo, enseñando la meditación libertaria como una forma de atestiguar cómo el sistema se está autodestruyendo en un bardo cultural,[24] al mismo tiempo que también es una forma de imaginar alternativas para construir un mundo mejor. A diferencia del capitalismo y su consolidación de riqueza, poder y violencia contra la mayoría del pueblo, el Socialismo Budista es la consolidación del evento de la Cura (Nirvana) en el campo de la política y la economía, siendo un retorno dialéctico a relaciones orgánicas y tradicionales dentro de la sociedad. Dado que el capitalismo es un conjunto de intereses individualistas que producen una vergonzosa y brutal explotación del pueblo y de la naturaleza, cuando el sujeto practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) sobre el sistema financiero puede concordar con Lobsang Lhalungpa y decir no veo ningún ser humano ahí, pues sólo hay fantasmas hambrientos en traje.[25]  Pero la visión crítica de la Economía Dhármica también aborda cómo la cultura mundial de Oriente y Occidente se ha convertido a la idolatría del materialismo. Así, el Maitriyana es un movimiento revolucionario transcultural especialmente adaptado a una sensibilidad socialmente comprometida, estando liberado de la influencia cegadora del bagaje cultural relacionado a las poderosas fuerzas materialistas. Al igual que el Maestro Khenpo Gangshar, el Socialismo Budista enseña al aprendiz a ser desapegado y no perderse a sí mismo en el encuentro con la tecnología y el estilo de vida consumista. La meditación libertaria, en efecto, es ver más allá de la cultura, comprendiendo que la Espiritualidad de la Economía Dhármica siempre debe superar los componentes culturales capitalistas del mundo contemporáneo. En una sociedad global de superficialidad y banalidad, el Maitriyana se levanta como una Espiritualidad Libertaria y Emancipadora con la suficiente sabiduría compasiva (prajña-karuna) para transformar la sociedad y purificar la cultura. En tanto que la civilización capitalista de Occidente y Oriente intenta convertir en un fetiche a la Espiritualidad, como lo afirma Zizek, el Socialismo Budista funciona en el mundo globalizado como una contracultura de Desapego en la cual nunca se cancela el impacto de lo Real, que es estructuralmente insatisfactorio, impermanente e insustancial. En este sentido, si el mundo está lleno de guerra, injusticia social, ignorancia y contaminación, la orientación de la Economía Dhármica –primariamente a través de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen)- permite al sujeto comprometerse y confrontar esta realidad deseando transformarla. El Maitriyana, con su énfasis en la Liberación personal y social, se posiciona fundamentalmente contra el status quo, pues eso conlleva el deseo desapegado del Despertar (Bodhi) del mundo interno y externo. De esta manera, el Socialismo Budista no sólo no funciona como un fetiche de la cultura global capitalista, sino que más bien es su antídoto perfecto, siendo la Cura (Nirvana) de toda ideología materialista o metafísica. La Economía Dhármica no es más que el resultado de este compromiso real del maestro espiritual con el mundo, cuya visión realista naturalmente lo impulsa a actuar espontánea y libertariamente, no retirándose de la vida de manera ascética o nihilista. El Maitriyana muestra entonces que la meditación libertaria es una posición de renuncia hacia el materialismo, pero no es un retiro de los vínculos sociales con los demás. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) permite al aprendiz poder asumir una posición dialéctica paradojal de distancia hacia su propio egoísmo, dualismo y consumismo, pero sin alejarse de la relación con el prójimo. Ésta es la estructura de sanidad mental según el Socialismo Budista. Al percibir lo Real tal como es, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) está capacitado para participar en el mundo pero sin alienación ni estrés. La ética del Desapego, a diferencia del fetiche, no deja intacto al mundo, sino que siempre está construyendo una Tierra Pura libre de todo rasgo hegemónico. Al estar desapegado del Ego, el maestro espiritual es un sujeto con un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS), lo cual le permite comprender también que el dualismo es ilusorio –como la distinción entre Oriente y Occidente- y que el consumismo es la hegemonía cultural global. Frente a esto, la Economía Dhármica no hace más que cuestionar el control, expansión y dominio por parte del status quo.

El Maitriyana no sólo busca la Liberación del mundo interno, purificando la mente del apego, aversión e inconsciencia, sino que también busca la Liberación del mundo externo, purificando la sociedad de la codicia, odio y engaño. Esto implica que es fundamental el trabajo de la meditación libertaria y su análisis sobre cómo el Discurso cultural influencia y domina a los pueblos. Pero también es crucial dedicarse a la misión de crear una alternativa al sistema actual, y este es precisamente el Propósito (Dharma) del Socialismo Budista. El proceso del Despertar (Bodhi) no sólo es la trascendencia de la falsa consciencia del Ego, también es el abandono del sistema social de la ideología. Así, el estudio revelador de la Economía Dhármica desarrolla las condiciones para el emerger del comunismo verdadero, libertario y espiritual, por lo que el enfoque de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es el suplemento ideal para un movimiento de lo Real.

En concordancia con Gautama y Marx, el Maitriyana afirma que la revolución social no es un conjunto de ideales a los que la realidad debe ajustarse, sino que es la misma naturaleza dhármica de la sociedad, por lo que el Socialismo Budista es un movimiento de lo Real que desea abolir el presente status quo,[26] alcanzando la Cura (Nirvana) de la mente y la Autoliberación del pueblo. De esta manera, la Comuna Libertaria (Sangha) es realmente la encarnación práctica de un sistema social postcapitalista que durante los últimos dos mil seiscientos años ha demostrado un modo alternativo de vida basado en el desapego hacia el materialismo. La Economía Dhármica muestra entonces que el Despertar (Bodhi) es nada menos que la desalienación. Al igual que Gautama y Marx, el movimiento Maitriyana representa el verdadero espíritu de la lucha contra la desigualdad y la pobreza generada por el status quo.

El Socialismo Budista, como Espiritualidad Reconciliadora, asume la función de ser una terapia radical aplicada a la sociedad, trabajando pacientemente para la Cura (Nirvana) del pueblo. La Economía Dhármica es un movimiento de lo Real con un profundo compromiso social, revelando los errores e ilusiones del sistema para poder despertar a la gente, por lo que parece intentar construir una Comuna Libertaria (Sangha) a nivel global, unificando y reconciliando a la humanidad en la acción del Propósito (Dharma). En la época del decline o Apocalipsis de la civilización capitalista, el Maitriyana sintetiza todo el poder colectivo salvador, buscando que el aprendiz asuma una vía de insurrección para convertirse en un nuevo tipo de líder comunitario que descubre y enseña el potencial espiritual de la humanidad y de la Tierra (Gaia). Dado que el Socialismo Budista es un movimiento popular de lo Real, no se coloca en una posición cómoda, sino que constantemente evade a los estereotipos e ideas fijas. Desde el punto de vista de la Economía Dhármica, para transformar el mundo es necesaria una insurrección global que sea elusiva a pensar únicamente en el fin de tomar el Poder, más bien concentrando toda su fuerza en materializar medios correctos para llevarlo a cabo. Así es cómo la democracia directa golpeará el mundo con una luz de esperanza, pudiendo aparecer en cualquier momento y lugar sin depender de liderazgos políticos tradicionales. La metapolítica del Maitriyana es un Nuevo Orden Mundial que despeja a las fuerzas de la manipulación a través de la mente despierta (bodhicitta), apareciendo en los momentos y lugares que se la requiera, pues así son los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). Cuando el Dalai Lama Tenzin Gyatso se lamentó que no haya llegado al Tíbet un comunismo genuino, no sólo estaba criticando al comunismo autoritario sino que también mostraba la dirección hacia dónde él quería llevar a su pueblo: mitad budista, mitad marxista.[27] Ésta tercera vía radical es el Socialismo Budista.

Sin embargo, este Camino de síntesis superadora que es la Economía Dhármica supone la dolorosa decisión de abandonar el dualismo de izquierda y derecha, haciendo que el sujeto quede ideológicamente vacío, pues mantener estos falsos polos opuestos infecta a la mente con ideas ilusorias. Así que paradójicamente el maestro espiritual enseña que en un mundo globalizado, donde ya no existe más Oriente y Occidente o izquierda derecha, el Camino Medio del Maitriyana concuerda con Gramsci y medita libertariamente sobre lo Real con el pesimismo de la inteligencia superior y con el optimismo de la voluntad de vida. Sólo así se podrá evitar el egoísmo, dualismo y consumismo, enfrentando la existencia con honestidad, osadía y solidaridad.

[1] K. Marx y F. Engels, La ideología alemana.

[2] K. Marx y F. Engels, La ideología alemana.

[3] Javier Biardeau, ¿Por qué Marx dijo: Yo no soy marxista?

[4] Javier Biardeau, ¿Por qué Marx dijo: Yo no soy marxista?

[5] F. Engels, Carta a Jose Bloch, Londres 21 de Septiembre de 1890.

[6] K. Marx, Crítica a la filosofía del derecho de Hegel.

[7] K. Marx, Crítica a la filosofía del derecho de Hegel.

[8] K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista.

[9] K. Marx, Critica al programa de Gotha.

[10] K. Marx, La Guerra civil en Francia.

[11] F. Furet, El pasado de una ilusión.

[12] Étienne de La Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria.

[13] K. Marx, La Guerra civil en Francia.

[14] Simón Bolívar, Discurso de Angostura, 15 de febrero de 1819.

[15] K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista.

[16] F. Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico.

[17] F. Engels, Del socialismo utópico al Socialismo científico.

[18] Javier Biardeau, ¿Por qué Marx dijo: Yo no soy marxista?

[19] Stuart Smithers, Occupy Buddhism or why the Dalai Lama is a marxist.

[20] Tenzin Gyatso, Beyond Dogma: dialogues and discourses.

[21] K. Marx, Crítica al Programa de Gotha.

[22] Chögyam Trungpa, International affairs of 1979 – Uneventful but energy consuming.

[23] Stuart Smithers, Occupy Buddhism or why the Dalai Lama is a marxist.

[24] Stuart Smithers, Occupy Buddhism or why the Dalai Lama is a marxist.

[25] Stuart Smithers, Occupy Buddhism or why the Dalai Lama is a marxist.

[26] K. Marx y F. Engels, La ideología alemana.

[27] Stuart Smithers, Occupy Buddhism or why the Dalai Lama is a marxist.

Diálogo Cultural con China: revolución contracultural del Maitriyana

La Revolución Contracultural del Maitriyana: el Marxismo del Futuro

Karl Marx sostuvo que él mismo no era marxista. Esto fue claramente una crítica a los seguidores que malinterpretaban su obra, pero también fue un posicionamiento de desapego hacia toda ideología. Esto coloca la contribución teórica social de Marx en concordancia profunda con la praxis contemplativa revolucionaria de Siddharta Gautama. Como el Maitriyana produce una articulación entre Gautama y Marx, desarrolla el método de la meditación libertaria como forma de interdialogar con la realidad, obligando al aprendiz a por sí mismo tensar sus facultades de pensar.[1] De este modo, el Socialismo Budista contempla los procesos históricos como autoconstrucciones complejas y no-lineales, siendo una corriente de pensamiento que supera al determinismo científico-filosófico que impone un destino sobre el pueblo, por lo que es una posibilidad para la Liberación de la humanidad, cualesquiera sean las circunstancias históricas en que se encuentre.[2] Esto implica que el Maitriyana propone una forma revolucionaria de economía y política como forma de expandir las potencias productivas del pueblo, al mismo tiempo que hace emerger una transformación cultural que asegura el desarrollo pleno del ser humano. Por lo tanto, la teoría metapolítica del Socialismo Budista es un pasaporte universal cuya suprema virtud ética consiste en ser suprahistórica.[3]

La amplitud y profundidad que acompañan a la meditación libertaria se deben a que forman parte de un Camino mayor al mero estudio de inquietudes políticas, pues el Maitriyana apunta a una revitalización del pensamiento social revolucionario a través de una metodología científica contemplativa que transforma la cultura. La esencia de esta reorganización es proponer una civilización alternativa que sea capaz de lograr la Cura (Nirvana) de los problemas que enfrenta el mundo, como la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación. Así, el maestro espiritual es crítico hacia la civilización capitalista, pero también asume una posición activa que propone la construcción de una nueva sociedad por medio de una revolución contracultural basada en la investigación y enseñanza del conocimiento cumbre (Satori). Uno de los ejes centrales del paradigma transcultural del Socialismo Budista se propone reorganizar la comunidad internacional en torno a la poderosa noción del Despertar (Bodhi) espiritual de toda la humanidad, lo cual implica asumir la búsqueda de una transformación social inspirada en el pensamiento y estilo de vida del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), que es nada menos que la visión perenne de todos los pueblos. Cuando se habla de esta evolución de la consciencia se alude a la cuestión compleja que se relaciona con la capacidad del sujeto para abrir su pensamiento hacia la imperfección, impermanencia e insustancialidad de lo Real. La metapolítica del Maitriyana gira en torno a la reorganización económica, política y cultural de la civilización capitalista, liberando la sociedad por medio de la potenciación ética de la consciencia. En este sentido, el papel de la meditación libertaria es tener una responsabilidad ética y científica dentro el campo político en la medida en que el conocimiento cumbre (Satori) constituye una base de soporte a decisiones revolucionarias. En consecuencia, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) implica un conjunto diferente de toma de decisiones. Cuando el maestro espiritual se preocupa por la paz, la igualdad, la educación y la ecología no busca contribuir a consolidar el funcionamiento del orden establecido sino más bien a generar proyectos de una sociedad distinta. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se posiciona frente a la realidad con una agenda que es completamente alternativa con respecto a las burocracias estatales y los organismos internacionales, rompiendo con los parámetros que impone la lógica dualista del Poder. Los temas que preocupan a la meditación libertaria del Socialismo Budista surgen de una Atención Plena, alerta y rupturista, no siendo funcional a los proyectos dominantes de la sociedad. Para poder transformar el mundo hay que ver realidades nuevas y utópicas, lo que significa saber reconocer y distanciarse del orden establecido. Para salvar el mundo el Maitriyana practica este desapego, reconociendo la realidad circundante al saber ubicarse como una contracultura de la etapa histórica en la que se existe. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) obliga al aprendiz a colocarse en un umbral desde el que se percibe lo Real, actuando siempre éticamente en el presente.

El Socialismo Budista es una interrelación de proyectos utópicos pero que pueden ser implementados en el aquí y ahora, razón por la cual es un asunto que le atañe a todos los pueblos y del que el sujeto no puede sustraerse sin hipotecar el futuro del mundo. Por ello, la crisis económica y política que experimenta la humanidad es una crisis de valores espirituales. En todas las formas de cultura hay una producción que posee el mayor rango e influencia por sobre las demás, siendo éste el caso de los valores espirituales. Se trata de una iluminación general o éter particular que transforma las características específicas de todas las formas de existencia.[4] De este modo, el Maitriyana considera que es momento de repensar y reconstruir las obsoletas formas de dirigir la cultura, incluso la marxista, pues el maestro espiritual se desapega de todo lo alcanzado en el pasado y se conduce a una nueva manera de experimentar la existencia, creando un espacio de inspiración para las generaciones futuras donde pueda afianzarse la Cura (Nirvana) y la Libertad del pueblo. Así, una aproximación a la comprensión multidimensional de la revolución contracultural del Socialismo Budista revela que es una organización de disciplina ética del Sí-Mismo, enseñando al aprendiz a autorrealizar su personalidad y conquistar un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS) a través del cual se llega a entender la función que se tiene en la historia y el Propósito (Dharma) de la propia vida. Pero esta evolución espiritual no ocurre espontáneamente, siendo una creación de la meditación libertaria como forma de conocimiento de uno mismo y como forma de ser dueño de sí  mismo. Esto no puede obtenerse sin contemplar a los demás, conociendo el Ser del otro y su conjunto de esfuerzos. Así, para crear la civilización socialista libertaria, el Maitriyana aconseja aprender de todas las disciplinas y saberes pero sin perder de vista el Propósito (Dharma), que es conocerse mejor a sí mismo a través de los demás y conocer a los demás a través de sí mismo.[5]

La finalidad de transformar el paradigma cultural constituye el eje de la desalienación que preconiza el Socialismo Budista, interactuando con la multidimensionalidad del sujeto al proponer una transformación del mundo interno y externo. La metapolítica del Maitriyana no es una idea de reorganización social abstracta o despersonalizada, sino que es una propuesta de transformar la existencia completa del aprendiz. Dado que la meditación libertaria opera como un espacio transicional entre la estructura subjetiva y la estructura social, posibilita abrir una vía intervincular plural. Sin este horizonte del Despertar (Bodhi) del sujeto y del mundo no hay civilización alternativa ni progreso real alguno. Sin embargo, en el Socialismo Budista, el concepto de progreso no debe ser aprehendido en su usual visión materialista y tecnológica, sino en el sentido de desarrollo del arte, la igualdad y la libertad. Estos valores son el esqueleto de la organización de la civilización socialista libertaria. Desde tal postura espiritual se construye este modelo de comunismo de derechos humanos como una Vía comprometida con el porvenir de la Tierra (Gaiayana). Los avances alcanzados en la investigación y enseñanza en la que se encuentran inmersos los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas)  los posicionan con un potencial indiscutible para producir un impacto mundial.

La transpersonalización e integralidad en el ámbito de las ciencias contemplativas produce seres humanos con una visión más amplia y con objetivos civilizatorios más complejos. Esta finalidad no es sólo específica del Maitriyana, pues se encuentra presente en las modalidades propias de los grandes maestros espirituales del mundo, quienes se han propuesto preparar eficazmente aprendices que sean capaces de cruzar las líneas y realizar un mundo mejor. No obstante, para enraizar la Libertad y la Cura (Nirvana) en todo el pueblo no sólo hay que socializar la economía y la política, desarrollando un sistema comunista con democracia directa, sino que también hay que socializar la cultura, universalizando la educación avanzada y gratuita para toda la humanidad. Esto conduce a la complejización de las circunstancias existenciales, donde la transformación revolucionaria de los procesos sociales ya no constituye un tabú sino que son percibidas como medidas necesarias destinadas al bien de todo el pueblo.

El Socialismo Budista ciertamente es una praxis social pero también se arraiga en el Despertar (Bodhi) de la consciencia, actuando tanto en el entramado social como en la transformación del cerebro del sujeto, pues el desapego hacia los dogmas religiosos o políticos ejerce una radical influencia sobre la forma neurobiológica de la mente. En este sentido, el eje medular del Maitriyana es un desenvolvimiento como contracultura integradora y reconciliadora, superando la segmentación y parcelación tanto del saber como de la vida de los pueblos. El viaje desde el dualismo y la fragmentación hacia la integración y la Reconciliación (Maitri) es un desafío que trasciende a la cultura tanto local como internacional. Incluso el Marxismo es superado por el Proyecto del Socialismo Budista, cuya capacidad para atravesar todo tipo de fronteras en pos del análisis de la realidad subjetiva y social contribuye a la Cura (Nirvana) de los problemas del mundo. Desde la tradición Maitriyana la idea de meditación libertaria siempre fue vista como un tributo a la concepción reconciliadora propia de la visión del mundo de la contracultura revolucionaria y como el producto de una búsqueda de una civilización postcapitalista. Aunque el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) suele abocarse al ámbito de la educación, obviamente sobrepasa al mismo, impulsando una revolución transcultural como forma de solucionar los problemas centrales de la sociedad, como la fragmentación y la discriminación. El maestro espiritual preside el desempeño del Socialismo Budista en general, mientras que se dedica a la investigación y enseñanza en lo particular, pues la educación es su objeto de reflexión contemplativa por su condición articuladora y promotora del conocimiento cumbre (Satori) para el desarrollo de todos los pueblos. Desde esta perspectiva, el Maitriyana crea universidades de vanguardia dispuestas a enfrentar los profundos males de la sociedad a través de la transmisión de sabiduría compasiva (prajña-karuna), influenciando así al desarrollo económico, político y cultural de una civilización socialista libertaria. El Socialismo Budista es una perspectiva que genuinamente expresa la visión de Gautama y Marx, siendo el más firme baluarte de la revolución transnacional y transcultural. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) gesta la configuración de un mundo mejor donde las fuerzas económicas, políticas y culturales estén a favor de la emancipación y Despertar (Bodhi) del pueblo. Esta interrelación orgánica de distintos campos y disciplinas indica que la revolución debe ser lo más integradora y compleja posible, trabajando con una metodología dialéctica paradojal, pero sin perder de vista los problemas particulares que se presenten.

En concordancia con Marx, el Maitriyana entiende que es imposible comprender el campo económico al margen del complejo sistema político, social y cultural que lo sustenta. Al igual que Antonio Gramsci, el Socialismo Budista afirma que las separaciones entre estos campos de reflexión son recortes conceptuales o simbólicos y no realidades independientes o autónomas. Esto demuestra que la metapsicología, metafilosofía y metapolítica del Maitriyana son meras distinciones metodológicas dentro de una visión orgánica. Ante una realidad interrelacionada, la teoría metapolítica del Socialismo Budista no hace más que empeñarse por construir saberes transdisciplinarios y teorías no-fragmentadas, pues el dualismo deforma la realidad que pretende abordar. Así, la articulación Gautama-Marx no es sólo una teoría económica del comunismo ni tampoco una teoría sociológica de la sociedad despierta, debido a que el Maitriyana es un corpus práctico-teórico reconciliador, totalizador y unificador de diversas visiones e interpretaciones sobre el mundo, ninguna de las cuales puede por sí misma iluminar satisfactoriamente la compleja interconectividad de lo Real. Precisamente, este es el rasgo distintivo del Socialismo Budista, cuya epistemología totalizante e integradora –es decir, marxista[6] de la diversidad de factores y elementos de la economía, política y cultura, combinan las esferas analítica, existencial y libertaria de la vida social. Así, en el Maitriyana hay una teoría postcapitalista y postmaterialista que está planteada sobre la base de una reflexión integral sobre la totalidad de los aspectos constitutivos de la existencia, superando el egoísmo, dualismo y consumismo que caracterizan a la cosmovisión burguesa.

La propuesta del maestro espiritual no es únicamente pensar y actuar como una disciplina sino también funcionar como una visión amplia y dinámica de lo Real, interrelacionando múltiples objetos de estudio dentro de un tejido paradigmático. El desempeño científico de la meditación libertaria contribuye a una práctica de organización contracultural capaz de producir una revolución que regenere la naturaleza espiritual de la humanidad, dando curso al surgimiento pleno de cualidades sabias y compasivas dentro de la civilización. Por lo tanto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) transgrede el status quo, instaurando un funcionamiento social que es causado por su estilo analítico y existencial. El formato integrador del Socialismo Budista enseña la Cura (Nirvana) de la fragmentación social, transmitiendo una reconciliación basada en la unidad a la que puede llegar la mente del aprendiz, en tanto restauración emancipadora del vínculo perdido del sujeto con el Todo.

Según la concepción de la articulación Gautama-Marx, todos los acontecimientos de la historia de los pueblos se han producido de forma inconsciente, pues los hechos no han sido consecuencia de la voluntad consciente del ser humano.[7] Por ello, el Maitriyana muestra la Vía para que los acontecimientos históricos sean concordantes al Bien, la Libertad y el Despertar (Bodhi) del pueblo. Para esto es fundamental la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) y su revolución contracultural, la cual va más allá de lo económico y político. Incluso el mismo Engels reconoció que el hecho de que los discípulos marxistas hayan priorizado indebidamente al aspecto económico era culpa tanto de él como del mismo Marx, pues no se le daba la debida importancia a los otros factores que interfieren en el juego de la causalidad.[8]

La extrema dualidad de la mente y de la sociedad no constituye un inconveniente privativo del Socialismo Budista porque este movimiento está enraizado en la Sublimación (Nirodh) de los impulsos subjetivos del apego, la aversión y la inconsciencia, que en las organizaciones sociales funcionan como codicia, odio y engaño. Así, la meditación libertaria es una acción crítica hacia la consciencia ordinaria y la cultura moderna del mundo. Todas las diversas variantes del Maitriyana son singularidades históricas que dan origen a una mente superior y a una civilización socialista libertaria, pues cuando se despliegan las enseñanzas espirituales en la sociedad esto produce efectos a escala planetaria. Las ciencias contemplativas realizan varias operaciones de complejización que potencian su poder deconstructivo y liberador de la cultura, garantizando con esto su condición de ir más allá de lo normal. Estas operaciones son las de integración o Reconciliación (Maitri), las cuales son un proceso fundacional de estas disciplinas espirituales que han evolucionado durante miles de años, abordando la realidad a través de la unidad que subyace a todas las separaciones. El Socialismo Budista asume entonces una lógica dialéctica paradojal como vía de complejización e interrelación de los fenómenos, considerando a la integración como la única manera de hacer ciencia verdadera. Ciertamente, esta búsqueda es difícil de alcanzar, pero el activismo social del Maitriyana trabaja para afrontar este desafío de una revolución cultural universal de alta calidad. Dado que la construcción de una civilización alternativa implica convocar un proyecto en común para todos los pueblos del planeta, el Socialismo Budista apunta a la Cura (Nirvana) de los procesos económicos, políticos y culturales, abriendo nuevas opciones y posibilidades para el mundo entero. Por lo tanto, la meditación libertaria plantea un modo recto de pensar y actuar que abandona las costumbres, haciendo que aflore la espontaneidad y creatividad inherente a los espacios contraculturales. En este sentido, la simultaneidad de voces presentes en la tradición Maitriyana es una coevolución multidimensional del ser humano y de la Tierra (Gaia), logrando la unidad en la diversidad al trabajar por el Propósito (Dharma) común del futuro. Pero esto sólo sucederá a través de la hermandad y reconciliación entre los pueblos, superando las autolimitaciones que impiden el desarrollo de la paz, la igualdad, la sabiduría y la compasión. De esta manera es cómo la comuna libertaria (Sangha) de aprendices espirituales puede tener incidencia en el rumbo social de la humanidad. Los maestros espirituales no sólo generan una guía trascendente en los procesos educativos, sino que también funcionan como un faro del futuro, siendo la encarnación de una enseñanza superior que puede comprender y transformar el Universo entero. Esta apertura práctica y teórica del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra que el comunismo autoritario ha sido un enfoque parcial e incompleto, no logrando rescatar los temas esenciales del mundo contemporáneo. Por lo tanto, el Socialismo Budista es una especie de enriquecimiento del uso del marxismo, desidentificándolo de su versión soviética elitista para no desdeñar superficialmente sus potencialidades de resolución de los problemas de la sociedad global actual.[9] En cambio, los gobiernos pseudo-revolucionarios han hecho precisamente todo lo contrario, traicionando el pensamiento de los fundadores a través de un esquema despótico y vacío de libertad. Así, el Maitriyana es un Discurso Libertario configurado como un retorno al espíritu original de Gautama y Marx, al mismo tiempo que su Tercera Vía considera tanto a la metafísica como al materialismo como un cementerio de despertares. El Socialismo Budista enseña entonces que la institución religiosa y el gobierno autoritario son espacios perversos llenos de cadáveres de libertades, careciendo de un pensamiento complejo y original. En la queja contracultural del Maitriyana hay una actitud pedagógica de erigirse como el reconciliador y complejizador de la realidad, ayudando al sujeto a comprender el conocimiento cumbre (Satori) que puede salvar el mundo. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) abre las posibilidades de aprender a comprender, iniciando en el aprendiz una actitud libertaria que es concordante con la visión original de Gautama y Marx. De este modo, el Socialismo Budista ayuda al sujeto a convertirse en un maestro espiritual capaz de remediar las circunstancias de sufrimiento del mundo. Aquí, la capacidad de desapegarse de las ficciones del status quo –como el progreso de la tecnología- estructura la concepción crítica y revolucionaria de la sociedad.

El entrenamiento del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) genera en el aprendiz una transformación total del sentido de la realidad, mostrando cuáles son las raíces de los procesos civilizatorios que lo rodean, al mismo tiempo que se comprende cómo realizar la magna labor de asistir al proyecto de transformar la cultura como la Vía Única (Ekayana) de la Libertad. Pero esta responsabilidad científica de formar seres humanos evolucionados demanda de una sabiduría perenne o meditación libertaria sobre quién es uno, de dónde se viene y hacia dónde se va. La prueba de lo valioso que es el modelo de la civilización socialista es que produce una especie superior de ser humano, pero sin necesidad de tener una optimización tecnológica. Sólo es necesaria la excelencia de la Atención Plena a lo Real, ampliando las posibilidades del conocimiento cumbre (Satori) dentro de la vida cotidiana. Desde la especificidad de los avatares del Maitriyana, la historia de la humanidad es cíclica y repetitiva, por lo que el Despertar (Bodhi) es la única posibilidad para el acontecimiento del ser humano nuevo. Precisamente, el valor pasado, presente y futuro del Socialismo Budista es ser una cosmovisión mesiánica, no por haber engendrado con su contemplación revolucionaria (kakumei-zen) una visión original del mundo sino porque es una Vía para superar lo fragmentario, irrealizado e inmaduro de la humanidad,[10] encaminando a los pueblos hacia la unidad, la autorrealización y la evolución espiritual. En concordancia con Marx, el Maitriyana interpreta toda la historia del mundo y no sólo su pasado, puntualizando que la aproximación al aspecto primordial del Ser radica en el hacer, pues la verdadera mismidad no es substancial sino un acontecer en movimiento. Así, el maestro espiritual impulsa al sujeto a irrumpir atravesando los imperativos categóricos y las normas sociales, criticando las condiciones imperantes para poder transformar la realidad. Aunque el ser humano que nace no es responsable del sistema de relaciones opresivas de la civilización capitalista de la que él mismo es un producto social,[11] ciertamente es responsable de su mantención futura siempre que no intente acercarse a los procesos de transformación de la realidad.

El Socialismo Budista es un progreso científico místico que proviene de una dialéctica paradojal que es autoformativa de un constante ascenso de ideas analíticas, existenciales y libertarias. Este Discurso Espiritual es una perspectiva esperanzadora con la potencialidad de transformar el mundo, logrando la recomposición ética de la sociedad a través de una praxis característica de la civilización del futuro. A diferencia del mundo contemporáneo que simplemente tiende al estancamiento y la autodestrucción, el Maitriyana es un posicionamiento que evalúa cómo iniciar un Nuevo Génesis sobre la base de la experiencia de los aspectos imperfectos, impermanentes e insustanciales de lo Real. Por ello, el Socialismo Budista es una Vía de optimismo y buena voluntad, siendo un paso directo hacia la evolución de la consciencia de toda la humanidad. Esto implica que es una enseñanza contracultural que critica la concepción capitalista del mundo para construir una sociedad unitaria, coherente y adelantada.[12] Por lo tanto, esto significa criticar toda filosofía académica y ciencia materialista, elaborando una consciencia de la realidad tal como es. Esta práctica del conócete a ti mismo es capaz de dejar huellas históricas que beneficien a todo el pueblo, forjando el progreso de una cultura revolucionaria a nivel mundial que funcione como Cura (Nirvana) de los problemas de la contemporaneidad. Únicamente la articulación Gautama-Marx puede aclarar este futuro, pues de la praxis de la meditación libertaria emerge un sistema de relaciones sociales que impulsa direcciones políticas capaces de salvar el mundo. Esta unidad no sólo es necesaria para mantener la integridad ante el acoso brutal del imperio capitalista, sino también es la condición para el desarrollo de un movimiento social que anule y supere el status quo imperante. Por lo tanto, el Maitriyana es una subversión de la realidad, buscando incluso perfeccionar al mismo marxismo para convertirlo en una interpretación crítica que interactúa con el mundo por medio de una transformación dialéctica paradojal que es desplegada desde la génesis de procesos integradores, superando la fragmentación y articulando múltiples perspectivas desde la realidad tal como es. Así, el Socialismo Budista es un modo de ser y hacer, contribuyendo a la terrenalidad de los procesos del Despertar (Bodhi).

Uno de los logros asociados a la presencia del Propósito (Dharma) en el análisis contemplativo social es un seguimiento crítico de la herencia marxista, desapegando a la obra de Marx de las corrientes comunistas autoritarias. Puesto que el Maitriyana es un pensamiento que desentraña la obra de Gautama y Marx, posiciona al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) como un nuevo ícono del ser humano revolucionario, cuestionando las ilusiones de la sociedad a través de contribuciones éticas que son capaces de realmente hacer un mundo mejor. Así, cuando el aprendiz se aproxima a los procesos dinámicos de la sociedad puede observar que existe la posibilidad de transformar la vida cotidiana siempre que la mente se distancie del egoísmo, dualismo y consumismo. El Socialismo Budista es entonces una Revolución Cultural Universal que deslumbra al ser humano al mostrarle una Vía de abandono del aspecto repetitivo e irreflexivo, fecundando un pensamiento activo y cuestionador que activa recursos analíticos, existenciales y libertarios frente a las necesidades de la Tierra (Gaia). La sentencia del maestro espiritual muestra qué hacer para dar el próximo paso evolutivo en la historia de la humanidad, haciendo despegar la contracultura del Maitriyana como una herencia práctica y teórica para la Cura (Nirvana) de los pueblos. Pero esta Revolución Cultural Universal implica que la vasta difusión del Socialismo Budista deberá ir acompañada de cierto aprecio por un buen nivel teórico, diferenciándose de lo sucedido con el movimiento marxista donde la tendencia fue que muchas personas sin preparación teórica alguna se adhirieran al movimiento sólo por su significación práctica y exitosa, caracterizando a dicha etapa como una unión de practicismo mezquino con una completa despreocupación por la teoría. Por lo tanto, el Maitriyana debe ser una teoría revolucionaria integral en lugar de convertirse en una mezcolanza.[13] El Socialismo Budista nunca se someterá a una difusión de sus ideas desde el menosprecio teórico, pero tampoco incurrirá en un menosprecio hacia la práctica, pues ésta es la base para producir la reconciliación (Maitri) y no la mezcolanza indiscriminada entre lo viejo y lo nuevo. El Maitriyana, como centro de investigación e intervincularidad analítica, existencial y libertaria, va más allá de lo conocido y establecido, identificando el Propósito (Dharma) de la labor de la civilización del futuro, que es con lo que interactúa permanentemente a partir de las potencialidades propias que se tienen. Este horizonte es propulsor de un nuevo amanecer de la Verdad, reencauzando la inteligencia hacia el compromiso con el progreso de la Libertad e Iluminación del mundo.

Los acercamientos que propone el Socialismo Budista mejoran la sociedad, impulsando la comunidad científica mística como modelo del resplandor cultural al propiciar saberes interconectados. Desde la perspectiva del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la efectividad de la investigación y educación de la Revolución Cultural del Maitriyana constituye un eje filosófico perenne que abre múltiples caminos hacia el futuro. En concordancia con Marx, la metodología de la investigación de la meditación libertaria asimila el objeto estudiado, analizando sus desarrollos y descubriendo sus nexos para así poder exponer correctamente el movimiento de lo Real.[14] Por lo tanto, la dinámica de la civilización socialista libertaria establece su teorización sobre la base de la Revolución Cultural, sustituyendo a la metafísica y el materialismo para dar lugar a la aproximación de la ciencia contemplativa, la cual nunca propone verdades acabadas y fragmentadas. Esto implica que la Revolución Cultural debe enseñar verdades abiertas e integrales, investigando y promoviendo una especialización en las complejas y significativas formas de la Interexistencia. Aquí, la formación de sujetos revolucionarios conlleva el desarrollo de la capacidad de dilucidación crítica que es inherente a la Atención Plena, haciendo progresar la consciencia frente a los diversos contenidos de la realidad. Para ello, la meditación libertaria impulsa una dinámica totalizadora en perpetua revolución, autocambiando constantemente para religarse a lo Real, por lo que el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad va más allá de ser una investigación revolucionaria en los campos de la psicología, filosofía, ciencia, política y religión, generando una praxis y teoría que alcanza la mayor integralidad del conocimiento cumbre (Satori). Por lo tanto, la veracidad de las ciencias contemplativas se despliega como una demostración continua del ejercicio de comprensión y transformación de la realidad, deconstruyendo y creando una nueva forma de vida. Así, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) se une con la imperfección, impermanencia e insustancialidad, dado que la incompletud es necesaria para toda creación y evolución.

Cuando el Socialismo Budista asume la responsabilidad de ser un representante de Gautama y Marx penetra serenamente las doctrinas sociales, estando con una visión vacía de prejuicios y estereotipos, al mismo tiempo que se trasciende el dualismo entre objetividad y subjetividad. Sólo la meditación libertaria utiliza múltiples criterios y perspectivas para proponer –y nunca imponer- diversas soluciones, pues el espíritu científico contemplativo es la tolerancia y la ecuanimidad, nutriéndose y enraizándose en la investigación crítica del maestro espiritual. A diferencia de los dogmas de la fe o la ideología, la tolerancia es una extensión del conócete a ti mismo, purificando la inteligencia, ampliando la sensibilidad y satisfaciendo la actividad científica en su búsqueda de la Verdad. El más alto deber de la razón es ser inquebrantablemente fiel a la misión o Propósito (Dharma) de enraizarse en la Verdad,[15] que es el genuino progreso humano y la auténtica revolución cultural que emana de la perspectiva del Maitriyana, la cual integra pasado y futuro en la experiencia del aquí y ahora. La meditación libertaria es la posibilidad vital que tiene el aprendiz para liberarse de sus propias ataduras, por lo que el Socialismo Budista propone una transformación emancipadora tanto de lo social como de lo cognitivo. Esto significa que el despliegue de la reconciliación e integración no es una mera declaración de objetivos sino un programa práctico para el acontecimiento del Despertar (Bodhi) del mundo interno y externo, a los que se aspira purificar perennemente. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), una revolución no sólo debe rebasar de buena voluntad, sino también de conocimiento cumbre (Satori) y de un proceso de socialización sabia y compasiva, enseñando a la humanidad a convertirse en una comuna libertaria (Sangha) llena de apoyo mutuocomunicación provechosa e inteligencia esperanzadora, siendo vías amplias que cultivan preceptos luminosos y uniones bellas que nunca se olvidan cuando se han disfrutado.[16] En la comuna libertaria (Sangha) se encuentra un ambiente elemental para la unificación de diversos saberes útiles para la valiosa resolución de problemas inmediatos y para la identificación de alternativas civilizatorias a largo plazo, lo cual abre vías amplias hacia la evolución y Ascensión del ser humano. De esta manera, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) tiene dispositivos generadores de la transformación del mundo interno y externo del sujeto, instaurando una revolución cultural desde abajo (que es la mente misma) y no desde arriba (que es la burocracia estatal). Así, sólo partiendo desde la raíz del problema se puede influir realmente sobre el fundamento de lo existente, construyendo diariamente la oportunidad para que nazca lo nuevo. Dado que la Revolución Cultural Verdadera únicamente puede ser instaurada desde la transformación de las bases de la sociedad, el maestro espiritual indica que la educación es la instancia o sector más importante para la transformación social del futuro. Aquí, el Maitriyana como Camino de reforma o revolución es un desafío para la política actual, pues articula a Gautama y Marx dentro de un movimiento social que se manifiesta como una organización metapolítica internacional.

El Socialismo Budista es el florecimiento de potencialidades connaturales que son puestas en manifiesto a través de un activismo social multidimensional y de un servicio cultural revolucionario que gradualmente encamina a la humanidad desde la fragmentación hacia la integración, desenvolviendo una lógica dialéctica paradojal que propicia la ética de la reconciliación en una hibridación de ámbitos cognitivos y sociales. En efecto, el Maitriyana clarifica una combinación armónica y sintética de disciplinas diversas, superando las contradicciones del pensamiento ordinario a través de un progreso psicológico, filosófico y político que es controversial por excelencia. Al mismo tiempo, el Socialismo Budista se presenta como una fuerza adicional que dota al aprendiz de una visión socializadora libertaria frente a las disposiciones irracionales formuladas desde las altas esferas del Poder capitalista global, pero que también se encuentran dentro del sujeto a modo de impulsos de muerte.

La praxis metacientífica del Maitriyana crea un eje práctico y teórico que demuestra que la articulación Gautama-Marx es la forma en cómo progresará el Marxismo del futuro, el cual se revitalizará a través del método de investigación de la meditación libertaria, actuando responsablemente al desarrollar escenarios globales en los que cada vez sea mayor el grado de Cura (Nirvana) y Libertad del pueblo. De esta manera, la ciencia de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) responde mancomunadamente a los problemas del mundo, haciendo que el sujeto cobre consciencia de que también es responsable por los resultados de la sociedad.

Aunque la Revolución Cultural del Socialismo Budista es una polémica forma de vida trans-académica, ciertamente se adapta a la época contemporánea donde abundan múltiples identidades culturales, por lo que nunca tiene una propensión al agotamiento teórico. Desde esta perspectiva, el Maitriyana articula soluciones estructurales para los problemas del mundo, ya que la evanescencia radical de los males de la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación consiste en asumir un paradigma transcultural que se aproxime a la integración y Reconciliación (Maitri) de todos los enfoques fragmentados. En concordancia con Marx, el Socialismo Budista propone un debate constante sobre las relaciones entre las cosas, las cuales no son concebidas por el aprendiz como procesos fijos e inmutables, sino como acontecimientos transitorios. Esta misma lógica dialéctica paradojal sobre la imperfección, impermanencia e insustancialidad de lo Real también se aplica al campo de la mente, considerando que los conceptos dependen de cambios y transformaciones para no ser enmarcados en estereotipos o definiciones rígidas.[17] Esta actitud supra-ideológica es un proceso histórico que forma un nuevo tipo de consciencia y sociedad, la cual crece a partir de la ética del Desapego hacia los modelos psíquicos heredados culturalmente y de los que el sujeto debe desidentificarse para realizar nuevas búsquedas espirituales. Se trata de reconducir las interacciones sociales desde la metafísica y el materialismo hacia el centro del activismo científico místico que será el porvenir de la humanidad, actualizando todas las potencialidades del ser humano en el aquí y ahora. Esta Revolución Cultural del Maitriyana crea las pautas para un abordaje de los problemas complejos del mundo, pero también aporta un entretejido peculiar capaz de hacer evolucionar la consciencia y la sociedad al evanescer el egoísmo, dualismo y consumismo. Éste es el sentido avanzado y progresista que tiene el Socialismo Budista, cuya visión totalizadora e integradora instaura la revolución dentro de la vida cotidiana, lo cual permite que no se cosifique al marxismo como un mero movimiento económico alternativo. Los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) son portadores de una enseñanza espiritual que muestra que la Reconciliación (Maitri) no podrá ser instaurada en la Tierra (Gaia) sin antes internalizar el hecho de que debe haber una transfiguración del ser humano, respaldando su autoprogresión sobre la base de acciones prácticas que convierten a la cotidianeidad en activismo cultural. Sólo transformando al aprendiz en un portador real de la Revolución Contracultural podrá pasarse a una nueva etapa de la historia humana. Esto obviamente implica desapegarse de los discursos políticos y de las buenas intenciones de los líderes mundiales, pues la Revolución Contracultural es un fenómeno con una praxis real y perceptible en el aquí y ahora. La declaración de objetivos del Maitriyana parte de la articulación Gautama-Marx, por lo que posee la suficiente sabiduría compasiva (prajña-karuna) para conscientemente liderar al mundo hacia la Salvación. Según el maestro espiritual, la clave de la Salvación de la humanidad y de la Tierra (Gaia) es la Revolución Cultural del Socialismo Budista, y la guía para llevar a cabo rectamente este proceso libertario es la enseñanza e investigación de la visión de Gautama y Marx, cuyo resultado es el posicionamiento de una superhumanidad. Ciertamente, el modelo de la civilización socialista libertaria es la solución a los problemas del mundo y simultáneamente es una alternativa económica, política y cultural que reordena y refunda el paradigma social sobre la visión utópica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). El futuro colectivo del ser humano tiene raíces budistas y marxistas, por lo que el Maitriyana se distingue como hilo conductor de la palabra y praxis de las generaciones venideras.

[1] F. Engels, Carta a Werner Sombart, 11 de Marzo de 1895.

[2] K. Marx, Carta al director de Otiechéstvennie Zapiski 1877.

[3] K. Marx, Carta al director de Otiechéstvennie Zapiski 1877.

[4] K. Marx, Líneas fundamentales de la crítica de la economía política.

[5] Antonio Gramsci, Socialismo y Cultura.

[6] Atilio Boron, Teoría política marxista o teoría marxista de la política.

[7] F. Engels, Carta a Werner Sombart, Londres 11 de Marzo de 1895.

[8] F. Engels, Carta a Jose Bloch, 21 de Septiembre de 1890.

[9] Mayra Espina, Cuba: la hora de las ciencias sociales.

[10] Antonio Gramsci, Antología.

[11] K. Marx, El Capital, Tomo I.

[12] Antonio Gramsci, Texto introductorio al Estudio de la Filosofía y el Materialismo Histórico y Tres Notas.

[13] V. I. Lenin, Obras CompletasTomo Seis.

[14] K. Marx, El Capital, Tomo I.

[15] R. Roa, Historia de las doctrinas sociales.

[16] J. Martí, Obras completas en Dos Tomos, Volumen II.

[17] K. Marx, El Capital, Tomo III.

Diálogo Político con la ONU: Economía Dhármica

/MAITRIYANA

Economía Dhármica: el Bienestar en el mundo del futuro

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aporta una mirada generosa y firme, enseñando un silencio franco y la medida de la humildad frente a la avidez materialista. Así, el presente despierto del maestro espiritual muestra el futuro de la humanidad, luchando incansablemente por un mundo mejor. Aunque no gane medalla alguna, el Maitriyana asume la batalla por la paz, la igualdad social, la educación y la ecología. Pero el Socialismo Budista desarrolla con mucha modestia este Propósito (Dharma) de la Salvación de la humanidad, pues el sendero de la Economía Dhármica evanesce todo tipo de orgullo y convierte a los pueblos en Compañeros-de-Camino.

El correcto medio de subsistencia es uno de los aspectos principales de la sublime ética del Desapego, por lo que el Maitriyana teoriza una visión económica que puede llegar a revolucionar el futuro de la sociedad planetaria.  Esto se debe a que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) han expresado reiteradamente que su Propósito  (Dharma) es permanecer en el mundo pero siempre siendo fieles al Discurso Analítico-Existencial-Libertario de la Espiritualidad (Buddha-Dharma-Sangha). De esta manera, el Socialismo Budista no percibe conflicto entre los valores espirituales y el progreso económico, en tanto que la salud analítica-existencial y el bienestar material no son opuestos en el Camino de la Liberación del sujeto. La Economía Dhármica enseña entonces que la ética del Desapego es completamente distinta del no-apego o aversión ascética. Sin embargo, la humanidad necesita trascender el Discurso capitalista al incorporar valores espirituales que le otorguen un Sentido de Propósito (Dharma) a su existir. Por lo tanto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) propone que los beneficios de la tecnología contemporánea pueden ser reconducidos hacia fines superiores, mejorando la calidad de vida mundana sin el costo de perder lo esencial.

El Maitriyana supone invariablemente que se puede modelar el plan de desarrollo económico mundial de acuerdo a los postulados del Socialismo Budista, aconsejando formular políticas libertarias que estructuren un Proyecto de desarrollo trascendental. Al igual que el apego y la codicia engendran al mal del materialismo, un estilo de vida de Cura (Nirvana) hace emerger una Economía Dhármica, cuyo postulado principal sea el Desapego hacia el Capitalismo. Esto no implica abandonar las ciudades e ir a la selva, como lo hicieron los ascetas del pasado, sino más bien trascender la avidez (tanha) y la sed de dominio que posee el Discurso cultural capitalista.

Al igual que la mayoría de los científicos materialistas, los economistas capitalistas sufren de un tipo de ceguera metafísica que los hace suponer que su disciplina maneja verdades invariables sin los condicionamientos del medio al que pertenecen, por lo que sus leyes económicas son formuladas y explicadas como si fuesen independientes de los valores del Discurso cultural al que pertenecen, el cual  está asociado al egoísmo, el dualismo y el consumismo. De este modo, su metodología y fundamentos básicos son sumamente precarios a la luz del punto de vista del economista budista.

Según el Maitriyana, el acuerdo universal que acepta al trabajo como una fuente de riqueza material se sustenta en su percepción como mal necesario, ya que para el empleador simplemente es un costo que debe ser reducido o eliminado, reemplazándolo por la automatización, mientras que para el trabajador es una des-utilidad que lo hace perder su tiempo libre en pos de la compensación salarial por su aparente sacrificio. El ideal de esta visión capitalista del trabajo como algo distinto de la Vocación o Propósito (Dharma), desde el punto de vista del empleador es poder llegar a producir sin empleados, mientras que desde el punto de vista del trabajador es respectivamente obtener un ingreso sin esfuerzo alguno.

En concordancia con Karl Marx, el Socialismo Budista afirma que el salario es la encarnación del conflicto entre el empleador capitalista y el obrero.[1] Toda la civilización capitalista está sustentada sobre la necesidad de que el obrero no triunfe en esta lucha abierta. Dado que el empleador suele puede durar más tiempo sin el obrero que éste sin su salario, este conflicto es realmente una dialéctica entre Amo y esclavo. Por tal motivo, la unión entre las industrias capitalistas gobierna el mundo, mientras que la asociación entre los obreros suele estar prohibida explícita o implícitamente por el Poder gubernamental. Por eso es que es tan grande la desigualdad y la injusticia social, separando de forma abstracta al trabajo, la tierra y el capital.

La Economía Dhármica trasciende los polos opuestos de una producción sin empleados y un trabajo sin esfuerzo mediante una teoría y práctica de largo alcance. Desde la visión de la meditación libertaria el ideal con respecto al trabajo no apunta a liberarse de éste, sino a establecer un método que sublime el peso del esfuerzo energético al darle un sentido, lo que evita caer tanto en la automatización como en la smithsoniana división del trabajo.

En concordancia con E.F. Schumacher, la perspectiva del Maitriyana considera que la función del trabajo está compuesta por tres aspectos: ayudar al aprendiz a liberarse del egoísmo reconciliándolo con otros individuos en el marco de una tarea común; brindar la posibilidad de utilizar y desarrollar facultades cognoscitivas más allá del dualismo; producir bienes y servicios necesarios que no sean derivados del consumismo de la vida. Las consecuencias de esta perspectiva del Socialismo Budista es nada menos que una nueva civilización donde el trabajo esté organizado de tal manera que llegue a ser algo con sentido, diversión, conocimiento y pasión para el trabajador, indicando una mayor preocupación por la gente que por las mercancías. Para la Economía Dhármica, el capitalismo es una diabólica falta de sabiduría y compasión que se inclina hacia el lado más primitivo de la humanidad y que destruye su espíritu.[2] Al mismo tiempo, el Maitriyana establece que el ocio como alternativa al trabajo es malinterpretar la existencia de la vida humana, pues la meditación libertaria demuestra que el trabajo y el ocio son elementos complementarios de un mismo proceso vital. Así, el maestro espiritual afirma que cuando el trabajo y el ocio son considerados como partes separadas se destruye la posibilidad del compromiso y la felicidad. Por lo tanto, desde el punto de vista del Socialismo Budista, debe evitarse la mecanización del trabajo, puesto que si el ser humano cede su capacidad y voluntad a las máquinas, la humanidad del futuro estará en la posición de tener que servir a lo que en realidad debe ser sólo un medio útil. Las máquinas deben ser esclavas del sujeto, y no a la inversa, aunque este último escenario es a lo que conduce la civilización capitalista.

Al igual que A.K. Coomaraswamy, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es como un artesano que traza la delicada línea que existe entre la herramienta y la máquina. La tecnología es una herramienta, sólo un mecanismo para sostener bien relacionadas las hebras del tejido social, pero la máquina que reemplaza el trabajo esencialmente humano es una destructora de cultura.

Evidentemente, la Economía Dhármica es una superación purificadora de la virósica economía capitalista, cuya civilización materialista ha multiplicado hasta el extremo la conversión de los valores del Amor y la Libertad en meros objetos de consumo que intentan infructuosamente alcanzar la satisfacción de las necesidades espirituales. A través de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) el aprendiz puede comprender que los medios de comunicación más rápidos no llevan a la felicidad de los pueblos sino a un estilo de vida más agitado, complicado y desequilibrado.[3] El maestro espiritual enseña entonces que el Despertar (Bodhi) es la condición para el verdadero bienestar de la sociedad. Por lo tanto, la ética del Desapego se presenta como la Cura (Nirvana) de las necesidades de la civilización contemporánea, mostrando que carecer de Libertad es la única desgracia real para el sujeto. El modelo de civilización libertaria propuesto por el Maitriyana evanesce las necesidades artificiales, eliminando las necesidades ilusorias que no pueden satisfacerse, porque el compromiso con la Vía del Socialismo Budista muestra a los pueblos una razón para detener su codicia, odio y engaño: eso conduce al Apocalipsis.

Frente a un ser humano moldeado por vínculos materialistas destinados al utilitarismo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) busca que los pueblos recuperen su Verdadero Propósito (Dharma) en lugar de seguir a la deriva del capitalismo. En el sistema de civilización capitalista los pobres y oprimidos tienen pocas posibilidades de alcanzar el desarrollo, debido a que ha sido coartada su Libertad. La mecanización de la sociedad conduce a esta pérdida de la capacidad de vitalidad espiritual, siendo éste el motivo por el cual la frustrada burguesía constituyó el núcleo de los partidarios del Nazismo.[4] El Poder político, opresivo y demagógico por naturaleza, utiliza la esperanza de aquellos con una situación económica y social alienada únicamente para no obstaculizar el desarrollo capitalista.

Desde la visión clara de la Economía Dhármica, el trabajo realizado con una actitud espiritual representa la recuperación de la Vocación del Ser, siendo un proceso de desalienación, en tanto que cuando el trabajo es realizado con la premisa del medio de subsistencia correcto, éste promulga condiciones de dignidad y libertad a los pueblos.

El maestro espiritual enseña que si el trabajo es apreciado y aplicado correctamente, entonces aportará a las facultades espirituales lo mismo que la comida aporta al cuerpo. Según la meditación libertaria, el trabajo puede nutrir y reavivar al aprendiz, impulsándolo a producir sus mejores capacidades. La disciplina de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) conduce el libre albedrío hacia conductas apropiadas y progresistas, siendo una experiencia que ensancha la escala de valores del sujeto mientras desarrolla su ser-en-el-mundo.

En concordancia con Karl Marx, el Maitriyana establece que la enajenación del trabajo, bajo los mecanismos de la pobreza y la injusticia social, hace que el trabajador sienta que el trabajo es algo externo a su Verdadero Ser, lo cual implica una alienación hacia el Sí-Mismo. Esta es la infelicidad del ser humano que no desarrolla libremente su energía física, psíquica y espiritual, mortificando su cuerpo, mente y corazón. Por ello, a diferencia del ocio, el correcto medio de subsistencia hace que el trabajador vuelva a sentirse reconciliado consigo mismo. El Socialismo Budista propone evanescer el trabajo forzado y reemplazarlo por el trabajo voluntario. En la Economía Dhármica, el trabajo no es un mero medio para satisfacer necesidades, sino que también es un fin en sí mismo, logrando que los pueblos dejen de considerarlo como una peste de la que hay que huir. La meditación libertaria hace que el trabajo sea realizado voluntaria y desapegadamente en pos de una meta superior, pues el trabajo contemplativo no enajena ni implica ascetismo. En este sentido, el aprendiz debe comprender que el trabajo es una cualidad de su Ser, siendo algo que le pertenece.[5]

Para el Maitriyana, cuando el sistema social priva a un sujeto de la oportunidad de acceder a un trabajo, no sólo le produce la desesperante situación de no poder contar con medios de subsistencia dignos, sino que además obstaculiza su autorrealización y autotrascendencia, en tanto que el trabajo –junto con el Amor- es la representación simbólica del lugar en el mundo que ocupa un ser, siendo aquello que le hace sentir que es importante en la vida. Si bien la economía capitalista puede cuestionar la rentabilidad del sofisticado concepto de Pleno Empleo, desde la perspectiva del Socialismo Budista, los vínculos sociales deben tender hacia la Liberación de la opresión que rige sobre todos los seres humanos. Por ello, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) asumen una vida ética de humildad y Desapego, incluso hasta de marginación, en tanto que su actitud analítica-existencial es una denuncia libertaria de las relaciones materialistas que predominan en la sociedad y que promulgan la ilusoria satisfacción a través del consumo material. En la humanidad del futuro, sustentada en base a la Economía Dhármica del Camino Medio, el criterio fundamental de éxito económico ya no puede basarse simplemente en la cantidad total de bienes producidos en un período determinado, ni tampoco puede tolerarse que la pobreza sea deliberadamente establecida en aras de la estabilidad de las instituciones opulentas que dominan el mercado. La visión no-conservadora del Maitriyana intenta mantener un nivel de vida en el mundo que respete la Libertad esencial de todo aprendiz.

Desde la visión económica del Socialismo Budista, no sólo las mercancías nunca deben ser más importantes que los seres, sino que además siempre se percibe a la actividad creativa como mucho más importante que el consumo. Esto significa trasladar el énfasis del producto del trabajo al trabajador-en-sí.

En concordancia con E.F. Schumacher, el verdadero comienzo de la Economía Dhármica es una planificación para el Pleno Empleo, aunque su Propósito (Dharma) no es la maximización del empleo ni de la producción de mercancías, sino más bien la maximización de la Liberación. Sin embargo, el Maitriyana es un Camino Medio que trasciende tanto el consumismo como el ascetismo, por lo no que se opone al bienestar físico siempre que éste exista sin apego, avidez y codicia. El Socialismo Budista, como Camino de la Liberación del mundo, únicamente se opone a la búsqueda incontrolable de placer. Por lo tanto, la clave de la Economía Dhármica es el pacifismo, el redistribucionismo, el alfabetismo y el ecologismo. Desde el punto de vista de un economista budista, la maravilla del estilo de vida que promueve el Maitriyana es la racionalidad y simplicidad de su modelo de desarrollo: lo pequeño es satisfactorio.[6]

Precisamente, la meditación (zen) significa demostrar simplicidad, por lo que la enseñanza del maestro espiritual es profundamente clara y concisa. La práctica de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) estipula que todos los seres deben existir en la paz y serenidad del Despertar (Bodhi), por lo que el sujeto debe esforzarse en vivir genuinamente en el aquí y ahora. De esta manera, al estar plenamente en el presente, el estilo de vida místico hace que el aprendiz se olvide de su Yo, sumergiéndose compasivamente en su trabajo y aplicándose al bienestar de los demás. Ésta es la Vía del Socialismo Budista. Sin embargo, en la meditación libertaria no se existe con una meta definida a modo de destino, pues incluso cuando se ayuda al prójimo el estilo de vida contemplativo implica olvidar el pasado y el futuro, haciendo cada trabajo con el fin del trabajo mismo. Poner todo el corazón en cada actividad es el estilo de vida de la meditación libertaria. La existencia del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un estilo de vida que realiza el Propósito (Dharma) de ser-apaciblemente-en-el-mundo, por lo que cada actividad puede ser llamada mística. Entonces, la Vía de la Economía Dhármica busca que todo pueda ser convertido verdaderamente en Contemplación (Zen) y Propósito (Dharma). Esto es lo que el maestro espiritual llama el espíritu cotidiano.[7]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) mide el nivel de vida no por medio del consumo, ya que no supone que un sujeto que consume más está en mejores condiciones que los que consumen menos, sino que lo mide por el grado de autorrealización y libertad del pueblo. El Maitriyana tiene un enfoque extraordinariamente ético, abandonando la irracional visión capitalista, para así impulsar la concepción de un bienestar que no acontece a través del consumo. De hecho, el fin de la Cura (Nirvana) implica la obtención de una Libertad esencial que permita un máximo de bienestar espiritual con un mínimo de consumo. Según el Socialismo Budista, la economía capitalista es ineficaz porque utiliza la mayoría de los recursos primarios del mundo pero en beneficio de sólo una minoría de la población, mientras que no produce ninguna mejoría detectable en el nivel de paz, bienestar, cultura y felicidad de los seres humanos.[8]

De esta manera, la finalidad de la Economía Dhármica es que no haya dilapidación, usando creativamente la menor cantidad de recursos naturales. Esta postura pro-ecológica y pro-creativa es uno de los pilares del desarrollo sustentable del modelo de civilización libertaria del Maitriyana. Así, la orientación revolucionaria del Socialismo Budista mantiene el sistemático estudio de la meditación libertaria acerca de cómo obtener los fines deseados con el mínimo de los medios de propiedad y consumo de mercancías.

El maestro espiritual considera que el consumismo es una finalidad cancerígena que oprime el verdadero Propósito (Dharma) de la actividad económica, por lo que se deja de considerar a la tierra, el trabajo y el capital como medios o factores de producción para el fin del consumo. Mientras que la civilización capitalista trata de maximizar el consumo a través de un modelo óptimo de productividad, la Economía Dhármica busca la maximización de la satisfacción (sukkha) por medio de un modelo correcto de consumo,[9] siendo éste un medio de subsistencia ética que trasciende tanto al consumismo capitalista como al ascetismo anticapitalista. Obviamente, el esfuerzo energético que se necesita para mantener la forma de vida de Desapego, basada en el Camino Medio que es el modelo óptimo de consumo, es mucho menor que el esfuerzo necesario para sustentar la tendencia de consumo extremo del Apego Capitalista.

En el Maitriyana, la simplicidad y el pacifismo se encuentran estrechamente relacionadas con el modelo óptimo de consumo de la Ética del Desapego, debido a que estos valores producen un alto grado de satisfacción y Libertad por medio de un relativo bajo consumo, permitiendo a los aprendices poder vivir sin conflictos neuróticos de apego al placer mundano al cumplir con el principio básico de la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) que es el reconocimiento contemplativo de lo Real como frustrante, impermanente e insustancial. Además, dado que los recursos naturales son inevitablemente limitados, el Desapego satisface las necesidades del sujeto haciendo un uso mínimo de los recursos, a diferencia de la situación violenta y depredadora de los pueblos que pertenecen al Discurso capitalista. Del mismo modo, la comuna libertaria (Sangha) del Socialismo Budista, siendo el único ejemplo exitoso del sistema comunista, es una comunidad local altamente autosuficiente que nunca se verá envuelta en una disputa económica, diferenciándose así del ser humano dependiente del sistema de comercio multinacional.

Desde la perspectiva de la Economía Dhármica, la producción sustentable de bienes que cubran las necesidades locales es un tipo de sistema económico racional, mientras que la dependencia al sistema de importaciones y exportaciones es antieconómica y poco justificable. Así, para el economista budista es un fracaso económico la satisfacción de necesidades basadas en la importación de recursos, en lugar de impulsar la producción de dichos recursos a nivel local.[10] De hecho, un alto índice de consumo del sistema de transporte suele ser considerado por la economía capitalista como una estadística de progreso económico, mientras que para el economista budista esta misma estadística indica un deterioro altamente indeseable en el nivel de vida. Otra diferencia notable es que la economía capitalista manipula las estadísticas para mostrar incremento de crecimiento económico, como los gobiernos que suelen incorporar actividades ilegales a su producto bruto interno (PBI), mientras que para el Maitriyana un índice de crecimiento económico puede ser apreciado en el uso armónico de los recursos naturales. En cambio, el economista capitalista no considera el esfuerzo de la naturaleza y el desperdicio que causa la destrucción de la materia viva, no comprendiendo que la existencia humana es una parte completamente interdependiente de los ecosistemas de la Tierra (Gaia). Como la civilización capitalista ha instaurado la ilusión de que la vida humana es la vida de ciudad, el sentimiento de no pertenecer al campo natural del medio ambiente es algo cotidiano que desemboca en el trato desconsiderado hacia aquello que también es el ser humano: el agua, los árboles, las aves y el viento. Por ende, el Socialismo Budista prescribe una actitud holística y no-materialista frente al campo de la vida, respetando y no-interfiriendo (wu-wei) con el ciclo vital de la Tierra (Gaia), pues la meditación libertaria la comprende como un Todo viviente, coherente, autocambiante, autopoiético y con estructura disipativa. La Economía Dhármica puede demostrar fácilmente que a partir del cumplimiento global de una relación armónica con el medio ambiente habría un sorprendente resultado de una alta tasa de desarrollo económico verdadero.[11]

Dado que la economía capitalista no diferencia a los materiales renovables de los no-renovables, su método iguala y cuantifica los objetos de la realidad por medio de valores monetarios, entendiéndolos según el costo relativo por unidad equivalente. Esta irracionalidad económica, que ha puesto en peligro la existencia misma de la Tierra (Gaia), ha llevado a que la mirada contemplativa del maestro espiritual sea totalmente indispensable para la supervivencia y evolución de la humanidad y del planeta. Según el Maitriyana, la economía capitalista es un sistema irracional porque oprime el aspecto vivencial y la escala de valores espirituales, lo cual puede ser comprobado en todos los niveles de la sociedad industrial, en la cual los burócratas y los comerciantes ignoran las temáticas ecológicas y la calidad de vida del pueblo.[12]

El Socialismo Budista, a través de su ética del Camino Medio, plantea entonces la necesidad de un uso correcto de los recursos no-renovables, pudiendo ser utilizados excepcional y cuidadosamente para poder conservarlos de su inevitable transitoriedad. Aunque la mayoría de la humanidad use los recursos naturales de forma negligente, codiciosa y violenta, la ética del Desapego permite al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) poder alcanzar el ideal del consumo óptimo por medio de un ineludible sentido de Propósito (Dharma) y Responsabilidad hacia todo lo que se hace. Así, la Economía Dhármica afirma que un pueblo que basa su actividad económica en combustibles no-renovables está existiendo parasitariamente del capital en lugar de vivir de un ingreso real.[13] Tal forma de vida es completamente inestable y únicamente justificable como solución momentánea, debido a que los recursos naturales no-renovables tienen una existencia sumamente limitada. Evidentemente, la explotación desproporcionada de la naturaleza es un acto de violencia contra la existencia de la Tierra (Gaia), además de conducir inevitablemente a guerras entre la humanidad. Este simple hecho demuestra que es indispensable la reflexión e implementación socioeconómica de los valores éticos de la Espiritualidad Maitriyana. El Socialismo Budista no debería ser rechazado como una simple utopía nostálgica, en tanto que constituye un Discurso libertario práctico para el futuro del ser humano. Así, por medio de la meditación libertaria, puede percibirse que la sociedad industrial propia de la civilización capitalista es fundamentalmente inestable,[14] por lo que debe darse un salto evolutivo hacia la sociedad desapegada propia de la civilización socialista, ofreciendo las condiciones de la Libertad a todo el pueblo. Esto implica que la Economía Dhármica debe evitar las premisas de control impuestas por las organizaciones rígidas y totalitarias. Ciertamente, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) examina todas las dificultades que amenazan la continuidad de la civilización capitalista, considerando que su misma existencia es incompatible con la obtención de la estabilidad medioambiental y la preservación de la Libertad. Es completamente indispensable para la supervivencia inmediata de la humanidad que la modernización capitalista -que casi no ha producido resultados positivos- sea purificada bajo la consideración de los valores espirituales de la práctica de meditación libertaria. Del mismo modo, el desarrollo económico necesita también de la mirada analítica-existencial-libertaria del Maitriyana, para así poder hacer frente a los resultados desastrosos que ha generado el materialismo capitalista, como la destrucción de las economías rurales, el desempleo creciente en las ciudades, la casi extinción de los recursos naturales, la contaminación extrema que generan las industrias, y el crecimiento del proletariado burgués que está hambriento física y psicológicamente. A la luz de la experiencia inmediata de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) y de las perspectivas a largo plazo del Socialismo Budista, puede recomendarse el estudio de la Economía Dhármica como forma de demostrar que el crecimiento económico no necesariamente debe ir en contra de los valores espirituales. El maestro espiritual trasciende la elección entre los polos opuestos del crecimiento moderno y el estancamiento tradicional, encontrando la Vía del desarrollo correcto. Así, el Camino Medio del Maitriyana supera el dualismo entre la negligencia materialista y la inmovilidad agraria, encontrando los Medios Correctos de Subsistencia recomendados por Siddharta Gautama hace dos mil seiscientos años.[15]

En concordancia con Richard Grossman, el Socialismo Budista denuncia que las corporaciones capitalistas no venden productos sino un estilo de vida egoísta, dualista y consumista que determina el modo de pensar del aprendiz e influencia la visión de la historia del pueblo. El sujeto debe liberarse de estos siglos de propaganda        que le enseñaron a pensar de una forma neurótica. La Economía Dhármica es entonces una educación global que demuestra al aprendiz que la gran corporación no es algo inevitable, indispensable ni responsable del progreso en la vida, sino que más bien es una forma de dominación y mandato como cualquier otro régimen totalitario.

Para comprender al Maitriyana, hay que entender la sociedad materialista de la que se ha marginado y contra la cual realiza su protesta libertaria. Para la mayoría del mundo, el estilo de vida capitalista es una verdadera religión en la cual el dinero es su divinidad y el incremento máximo de las ganancias es su liturgia. La bandera del Socialismo Budista se convierte en el símbolo del Desapego hacia tal estilo de vida materialista que es venerado con fervor religioso por muchos pueblos. La sociedad capitalista está orientada plenamente al egoísmo, el dualismo y el consumismo, por lo que su objetivo es tener la mayor cantidad de ganancias monetarias como sea posible para mantener un nivel de vida basado en el desperdicio y la superficialidad. Por lo tanto, un sujeto que contribuye a la expansión de la economía capitalista mediante la maximización de ganancias, está simultáneamente incrementando el grado de deterioro constante del mundo. La Economía Dhármica señala que ganar cada día más dinero no implica un aumento de la riqueza, porque la acumulación de beneficios monetarios empobrece a la humanidad y a la Tierra (Gaia), destruyendo la belleza del medio ambiente y dañando la salud del pueblo al contaminar el aire y envenenar los ríos.[16] La meditación libertaria es entonces una forma de liberar al aprendiz de este condicionamiento psicológico, filosófico y político que priva al ser humano de alcanzar el Despertar (Bodhi) de su mundo interno y externo.

En concordancia con Jacque Fresco, el Maitriyana señala que el dinero no tiene existencia real, pues es un invento para adquirir bienes y servicios escasos. Pero sin la presencia de los recursos naturales, como tierras cultivables, agua pura y animales, el dinero es nada. Por lo tanto, los recursos naturales serán el verdadero valor en el futuro de la humanidad. El Socialismo Budista propone una sociedad basada en los recursos y en el no-monetarismo, para que todos los seres humanos puedan tener acceso a la satisfacción de sus necesidades básicas: paz, alimento, educación y naturaleza. La Economía Dhármica busca que todo lo que es necesario comience a estar disponible sin una etiqueta de precio. Eso significa que la civilización debe alcanzar un nivel de producción redistributiva para que la desigualdad y la escasez no vuelvan a existir entre los pueblos. Pero al satisfacer sus necesidades básicas los seres humanos aún seguirían teniendo motivaciones e incentivos, aunque no en términos de ganancias materiales. En una civilización dhármica la ganancia máxima sería que los recursos estén disponibles para todos. Por ende, el Maitriyana enseña que incluso en un tipo de civilización dhármica continuarían existiendo necesidades, pero estas no serían básicas sino de un orden superior, debido a que algo siempre le va a hacer falta al sujeto. Esta falta o ausencia es el Vacío del Ser (Sunyata), siendo el hecho de que no se puede alcanzar la perfección, permanencia y sustancialidad. Dado que el Verdadero Sí-Mismo es el Fundamento Dinámico Vacío, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que el ser humano está condenado a estar siempre en alguna forma de desequilibrio, lo cual hace desarrollar el Deseo y el aprendizaje. Con la eliminación de la pobreza y la desigualdad social, el incentivo esencial de la sociedad cambiaría y dejaría de ser el dinero para ser ahora la resolución de los problemas generales de la existencia. Para el Socialismo Budista, cuando los pueblos no tienen acceso a los recursos necesarios para la supervivencia, su comportamiento suele convertirse en algo inapropiado y aberrante, perdiendo el equilibrio mental por la alienación socioeconómica.  Pero cuando el aprendiz se libera mentalmente de la servidumbre, entonces puede buscar horizontes nuevos e inimaginables. Toda la visión maravillosa y asombrosa de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) puede reducirse a este Propósito (Dharma) de evolucionar a la humanidad a su más alto potencial espiritual. Aunque sabe que no pueden resolverse todos los problemas porque la realidad es imperfecta, impermanente e insustancial, el maestro espiritual tiene el objetivo de diseñar y construir un mundo mejor en armonía con el medio ambiente, para que así todos los seres humanos puedan alcanzar la Cura (Nirvana). La opción de la Economía Dhármica parece ser el próximo paso evolutivo de la civilización porque no hay muchas opciones, pues los pueblos han llegado a un punto de inflexión en el que si continúa el sistema capitalista salvaje todos van a destruirse mutuamente. Así que el Maitriyana proclama que todos los pueblos deben debatir entre la opción de la destrucción o la opción de la evolución. En este sentido, el Socialismo Budista no apunta a una sociedad perfecta, dado que esto violaría uno de los tres rasgos de la realidad. En cambio, la Economía Dhármica señala el Camino hacia un mundo mejor, siendo una utopía humanista que puede ser alcanzada en el aquí y ahora. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desea y trabaja en pos de que todo el mundo viva con calidez y armonía, porque sabe perfectamente que si no se vive de un modo correcto, los seres humanos se matarán los unos a los otros y simultáneamente destruirán a la Tierra (Gaia). Dentro del cuerpo planetario, la humanidad ocupa una función importante, estando en una etapa evolutiva elevada. Sin embargo, la civilización capitalista quiebra la tranquilidad y serenidad necesarias, comportándose como un cáncer cerebral dentro de la Tierra (Gaia). Por tal motivo, en concordancia con Jacque Fresco, el maestro espiritual afirma que los pueblos del mundo no están verdaderamente civilizados, pues mientras no exista unidad y no se evanezcan los ejércitos, la guerra, la pobreza, la injusticia social, las prisiones, el analfabetismo y la contaminación, entonces aún no se habrá alcanzado el comienzo de una verdadera civilización. Así, el concepto de civilización capitalista o civilización industrial se revela como una ilusión de la mente, una etapa previa de la verdadera civilización, hablando de un estado estático que ya se ha obtenido en lugar de hablar de un proceso constante en vías de desarrollo. Para el Maitriyana, únicamente un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una persona plenamente civilizada, porque piensa y se comporta de la manera más constructiva posible. El Socialismo Budista se refiere a esto como inteligencia espiritual o inteligencia reconciliadora. De este modo, la meditación libertaria tiene como objetivo que el sujeto aprenda este tipo de inteligencia superior.

Según la Economía Dhármica, con el desarrollo de la civilización capitalista fueron construidos grandes ciudades y ejércitos, pero básicamente no se ha eliminado el sistema de civilización esclavista, pues todavía siguen existiendo seres oprimidos y alienados por el sistema sociocultural materialista, el cual es sádico, agresivo y tiene una pasión por el sometimiento y la destrucción incluso mayor que los pueblos primitivos.[17] La civilización capitalista se encuentra encaminándose hacia un risco, porque su sistema político y económico está destinado a estrellarse dado que no está construido de acuerdo a las leyes de la fraternidad y el apoyo mutuo que caracteriza a la civilización socialista libertaria. Esta caída libre que representa el consumismo de todos los recursos naturales es algo que los maestros espirituales suelen percibir como visionarios que avisan proféticamente lo que vendrá. Ni siquiera la ciencia materialista parece contradecir a la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) sobre este posible escenario de autodestrucción humana y declive de todos los sistemas vivientes de la biosfera de la Tierra (Gaia), la cual ayuda y nutre todo el campo de la vida. Según el Maitriyana, la industria capitalista es explotadora, abusadora, lineal y sucia, pues sus procesos aniquilan la capacidad de autorregulación de la Tierra (Gaia). Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se preocupa mucho por el legado que recibirán las generaciones futuras, pues la disminución drástica del medio ambiente será una condena de muerte para los nietos de todos los pueblos del mundo. El Socialismo Budista lucha contra esta tiranía intergeneracional, pues se trata de un embargo para las generaciones futuras.

De este modo, la Economía Dhármica consiste en un sistema económico alternativo que transforma la virocidad del Discurso capitalista, reconduciéndolo hacia los fines superiores de la Liberación, por lo que el Maitriyana tiene la importante potencialidad de ser un pensamiento revolucionario de toda la vida planetaria. El Socialismo Budista fomenta una economía pacifista que coopera con la Tierra (Gaia), proponiendo dejar de explotar indiscriminadamente sus limitados recursos naturales, debido a que el verdadero crecimiento y expansión es el Despertar (Bodhi). Frente al Discurso capitalista que impera en la cultura global, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) profetizan que la mirada económica del futuro se caracterizará por el abandono de la medición cuantitativa en pos del análisis de lo cualitativo, subrayando así la importancia de la inteligencia ecológica que se encuentra inserta en la calidad del Verdadero Ser. En la civilización dhármica, concordantemente, la tecnología humanista será un sólido principio en el proceso de instrumentalización que llevará a la humanidad al próximo paso evolutivo. La idea metapolítica nodal de la Economía Dhármica consiste en introducir explícitamente los valores trascendentes del Desapego dentro el pensamiento socioeconómico. Si toda teoría científica económica se basa en un Discurso que posee su propio sistema de valores humanos, por ende, al atravesar las ilusiones de las instituciones sociales y cambiar la percepción de la existencia también debe cambiar las teorías económicas. De este modo, el Discurso de la Espiritualidad Libertaria se caracteriza por una teoría económica basada en los valores y metas de la Cura (Nirvana). Abandonando el sistema materialista actual, que procura alcanzar el consumo máximo, el sistema económico del Maitriyana que desplegará la humanidad futura está basado en la ética del Camino Medio, cuyo objetivo es alcanzar el máximo de bienestar con una pauta óptima de desapego al consumo.

Al emprender el análisis de la investigación de la meditación libertaria es indudable percibir intuitiva y directamente hacia dónde debe ir el próximo cambio de paradigma del sistema económico, cuyas premisas básicas tendrán que ser necesariamente vinculadas a la humildad del Desapego, que es la trascendencia tanto del capitalismo opulento como del comunismo ascético. De hecho, esta visión es capaz de resolver auténticamente los problemas heredados del sistema científico actual, tan fragmentario y reduccionista, limitado a un análisis cuantitativo que se niega a percibir la naturaleza esencial de lo Real. Sólo con el Desapego de la avidez el aprendiz puede desalienarse de la falta de valores proporcionada por el sistema social, sustituyéndolo por la percepción holística e integral de la vida que caracteriza al Socialismo Budista.

La implacable crítica de la Economía Dhármica reconoce entonces que el crecimiento y la expansión son una característica esencial del impulso de vida (Yang), al mismo tiempo que también lo son el decrecimiento y la contracción del impulso de muerte (Yin). La vida y la muerte, según la dialéctica paradojal, no son polos opuestos sino fuerzas interdependientes que forman el único Camino (Tao) de la existencia, por lo que sólo acontecen trastornos cuando prevalece un aspecto por sobre el otro. El decrecimiento, la recesión y la muerte, en este sentido, no sólo deben ser aceptados como procesos inherentes de la vida sino que también deben ser transitados ética y dignamente como algo muy valioso.

Para la visión económica del Maitriyana, el florecimiento del capitalismo no es más que una forma de crecimiento que es patológico, malsano, perturbador, destructivo y perverso que no debe permitirse. Basta con un simple momento de contemplación revolucionaria (kakumei-zen) para tomar consciencia de que es una imposibilidad fundamental la búsqueda del crecimiento infinito del consumo en una realidad finita. Por tal motivo, el Socialismo Budista considera que la ecología debe ser uno de los cuatro pilares de la visión económica. En el sistema de la Economía Dhármica, la tecnología de la civilización capitalista actúa como un cáncer o elemento extraño dentro del cuerpo planetario de la Tierra (Gaia), de la cual emergen múltiples síntomas de rechazo.[18]

En concordancia con Bodhidharma, el Maitriyana afirma que el sujeto mundano vive engañado porque siempre está anhelando algo. En cambio, el aprendiz que desarrolla la sabiduría compasiva (prajña-karuna) logra el Despertar (Bodhi) de la Verdad. El sujeto que abandona las costumbres culturales para seguir la razón intuitiva puede fijar su mente en la Sublimación (Nirodh) del Deseo, dejando que la vida cambie con las estaciones sin aferrarse a nada. Al igual que el Maestro Takuan, el Socialismo Budista enseña que si el aprendiz sigue al mundo contemporáneo, entonces le da la espalda al Camino espiritual, por lo que si quiere alcanzar la Cura (Nirvana) no debe seguir al mundo. Del mismo modo que el Maestro Rinzai, la Economía Dhármica dice que si el sujeto comprende que no hay nada que buscar, entonces ya se han arreglado todos los asuntos de su vida.

El Maitriyana funciona en concordancia con la naturaleza de la Tierra (Gaia) como un sistema autoequilibrador, autoajustador y autolimpiador, ya que su visión tecno-económica reconoce los principios ecológicos de la Espiritualidad Libertaria. El Socialismo Budista contiene no sólo una crítica mordaz de la actualidad, sino también un esquema alternativo para el futuro basado en la visión espiritual de la meditación libertaria sobre los valores reales de la vida y de la muerte que se desarrollan en las comunidades libertarias (Sanghas), en donde los aprendices pueden ser genuina y libremente ellos mismos debido a que piensan y viven desde el Camino Medio del Desapego. Según la Economía Dhármica, este cambio en la práctica y visión requiere de una profunda reorientación sublimatoria del Discurso académico hacia los paradigmas emergentes del Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Reconciliadora, ya que exige la incorporación del conocimiento perenne a los enfoques y estructuras metodológicas de la ciencia. Así, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Maitriyana orienta la ciencia y tecnología hacia lo natural, lo pacífico, lo elegante y lo hermoso.[19]

En concordancia con Jacque Fresco, el Socialismo Budista se revela como una ciencia contemplativa con una capacidad para predecir el futuro más probable. La meditación libertaria es un método para percibir y evaluar situaciones, difiriendo claramente del sistema de opiniones. Mientras que la ciencia académica no tiene una conexión especial con la Verdad, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una forma superior de percibir las cosas, trascendiendo tanto a la metafísica como al materialismo. El método científico místico aplicado al estudio de la sociedad es algo que no suele ser practicado por la gente, aunque en su aplicación se encuentra la respuesta a soluciones complejas como las del medio ambiente. El método científico místico de la Economía Dhármica apunta a la transformación del sistema social, encaminando a la humanidad hacia el futuro. Si los pueblos usan el método científico de la meditación libertaria, entonces la guerra, la pobreza, la ignorancia y la contaminación son cosas que tienden a desaparecer completamente en todo el mundo, porque no hay base para ello en la mente del sujeto.

Consecuentemente, este alternativo enfoque económico del Maitriyana se encuentra relacionado con la visión holística emergente del Relativismo o Física Dhármica, en tanto que comparten el mismo Proyecto del Despertar (Bodhi). Este enfoque revolucionario, basado en la experiencia analítica y existencial de los grandes maestros espirituales, permite elaborar una amplia y compleja metapolítica de la vida. Debido a que las instituciones sociales y culturales son incapaces de resolver las grandes crisis y problemas de la contemporaneidad, por el hecho de apegarse a la limitada visión mecanicista de la vida, el Socialismo Budista propone un nuevo tipo de ciencia dentro de la cual se encuentra la Física y Economía Dhármica. Esta percepción sublime que emergerá plenamente en el futuro enfatiza las relaciones de interconexión, las pautas dinámicas y las transformaciones constantes de la realidad, proveyendo una nueva metapolítica subyacente en consonancia con el Devenir. Este cambio radical que impulsa el Maitriyana constituye el único modo posible de resolver los problemas que han legado las instituciones sociales, económicas y religiosas, enfrentando cautelosa pero abiertamente al Discurso cultural imperante mediante un llamado a la transformación mundial.

Llegando al final de esta época contemporánea es que los expertos en política mundial perciben la necesidad de un cambio fundamental que ninguna ciencia académica puede realizar por sí sola, ya que únicamente el Socialismo Budista ofrece una orientación hacia el Sentido de la Libertad. Mientras que la clásica ciencia de la manipulación ha basado su propósito en el poder y sed de dominio, la nueva ciencia de la comprensión cumbre basa su Propósito (Dharma) en la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la Liberación y la Cura (Nirvana) del sujeto. La Economía Dhármica ha intuido que la nueva revolución científica abandonará la sed de poderío para pasar a ser un conocimiento perenne. La eliminación progresiva de la visión manipuladora de la ciencia académica permite que el propio conocimiento deje de ser poder para ahora pasar a ser libertad, acumulando los valores sublimes del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) en pos de la inefable e inasequible Verdad de la vida. La civilización del futuro se basa entonces en la corrección metapolítica que realiza la ciencia contemplativa del Maitriyana, reconduciendo todas sus disciplinas hacia el genuino Propósito (Dharma) de la Salvación. En sintonía con la física relativista, el Socialismo Budista concuerda que en un Universo compuesto de partículas virtuales caóticas el único Propósito (Dharma) y significado que puede ser descubierto es la Libertad, por lo que las consecuencias de esta visión mística y transmaterialista son fácilmente de detectar.

Aunque la actitud del maestro espiritual es modesta, sabe perfectamente que su visión utópica y revolucionaria expresa un modelo ampliado e integrador, pues parte de la comprensión cumbre (Satori) de que la Economía Dhármica es un componente de una nueva percepción de lo Real que está emergiendo en muchos campos reunidos por el Maitriyana.[20]

La ciencia mística no se interesa por aquellos pseudoconocimientos útiles en la manipulación de la naturaleza y de los pueblos, sino que indudablemente su objetivo es la producción de hipótesis iluminadoras que conducen al aprendiz hacia la autorrealización liberadora del Ser, el cual es el problema esencial de la humanidad. La apasionada argumentación del Socialismo Budista impresiona profundamente porque reconduce el objetivo de la ciencia de la manipulación materialista hacia el campo de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), la cual no es más que una meditación libertaria sobre el desarrollo fundamental del ser humano. La obsesión de la ciencia ya no puede ser el imposible dominio y control de la existencia, sino que debe dejar paso al devenir de la espontaneidad, creatividad y libertad, adoptando un marco económico y ecológico holístico. La evolución futura de la física y Economía Dhármica demuestra un marco absolutamente metacientífico, ajustándose a las teorías analíticas-existenciales más avanzadas acerca de Lo Místico Real. Al no basarse en modelos matemáticos inertes y desprovistos de toda calidad de valores, se reconoce explícitamente la utilidad de las interrelaciones y el pensamiento procesual que enfatiza la nueva ciencia mística del Maitriyana.

En concordancia con E.F. Schumacher, el Socialismo Budista pone en tela de juicio al concepto clásico de que la realidad puede ser abordada por modelos matemáticos. El precio pagado por estos modelos cuantitativos es precisamente una pérdida del aspecto cualitativo asociado con la calidad de vida, que es efectivamente lo que más importa. Este argumento de la Economía Dhármica refleja la profunda función que opera la experiencia y consciencia de los valores del Ser en la nueva ciencia contemplativa.

Al igual que el Relativismo y la Cuántica, el Maitriyana abandona cualquier visión de la realidad como conjunto de estructuras aisladas, para así ir en pos de una visión sistémica de pautas de relaciones que es próximo a un concepto cualitativo del Cosmos.[21] Por  lo tanto, el Socialismo Budista establece que una ciencia basada en el estudio de redes de pautas imperfectas, impermanentes e insustanciales es amena a lo que la Economía Dhármica llama ciencia de la comprensión.[22]

La orientación que se necesita para resolver las problemáticas de la época contemporánea puede hallarse en la ciencia mística del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). En este sentido, la física y economía del Maitriyana pueden ejercer un impacto filosófico y político porque son capaces de asimilar la concepción cualitativa de los niveles del Ser. Con la meditación libertaria emerge una ética libre que puede conducir al sujeto hacia un nuevo horizonte más allá del bien y del mal, hacia la discontinuidad ontológica del Ultrahumano (Uebermensch) que representa el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) como producto de la reconciliación y desalienación.

Este punto de vista fundamental abarca verdaderamente todas las dimensiones de lo Real, percibiendo y analizando las interconexiones e interdependencias de su singular complejidad. La metodología de observación contemplativa desclasifica a la realidad, antes dividida en objetos y niveles, entendiéndola como un Todo interrelacionado que depende también del mismo observador. El maestro espiritual abre las puertas a la ciencia del futuro como forma de ocuparse de la totalidad de la gama de los fenómenos cósmicos de un modo integrador, utilizando reconciliadoramente a distintos conceptos para describir unificadamente los múltiples aspectos y niveles de lo Real.[23]

Particularmente, el ejemplo concreto de esta nueva ciencia mística promovida por el Socialismo Budista es su emergente teoría de la complejidad y del sistema de la vida, describiendo el campo unificado de lo Real donde convergen materia, vida, consciencia y vacuidad. Este sintético enfoque del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) conlleva respectivamente una posición de meditación libertaria que promulga la discusión intensa sobre el futuro del ser humano, enseñando además el vislumbre de un nuevo marco conceptual que permite resolver los problemas económicos, políticos y ecológicos del mundo. Este sistema revolucionario es el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) dentro del cual se inserta la Economía Dhármica, cuya comprensión superadora proviene directamente de la experimentación de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen).

Para el maestro espiritual, luego del súbito Despertar (Bodhi) el aprendiz debe avanzar gradualmente para curar los conocimientos reducidos y fragmentarios de la consciencia. Pero este proceso de avance es eterno, pues se deja espacio para el no-saber, recordando siempre que hay mucha sabiduría compasiva (prajña-karuna) en la simplicidad y la pequeñez.[24]

Por ello, para que la tecnología intermedia de la ciencia mística esté al servicio de la sociedad, en principio el sujeto debe evolucionar ética y espiritualmente, desplegando todo el potencial del Sí-Mismo Vacío. Sólo allí la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la ciencia de la comprensión podrá desplegarse plena y no-forzosamente. Aunque lo Real no puede ser descrito completamente, la tecnología intermedia de la meditación libertaria señala sus situaciones específicas.[25]

El Maitriyana nunca fue ni nunca tendrá extraordinarios diseños conceptuales, ya que sus teorías metapolíticas provienen de una práctica concreta que es una contemplación de la acción, cuyo conjunto claro de valores y principios espirituales se aplican creativamente para solucionar las problemáticas analíticas y existenciales que subyacen a los trastornos socioeconómicos.

El secreto de la popularidad que tendrá el Socialismo Budista en el mundo del futuro radica en que es un mensaje pleno de optimismo y esperanza, asegurando que las necesidades básicas de los pueblos pueden satisfacerse simple y eficazmente. Para ello es fundamental seguir el ejemplo de las comunas libertarias (sanghas) de aprendices, trabajando a pequeña escala, sin agredir la naturaleza y con un capital mínimo. La Economía Dhármica desarrolla su praxis bajo la premisa de que la gente importa, por lo que es una tecnología con rostro humano que está al alcance de todos los pueblos, [26] enseñándoles qué acciones deben iniciarse inmediatamente para Salvar el mundo.

A lo largo de la historia de la Espiritualidad se ha insistido en la interdependencia de todo lo fenoménico mediante un Camino Medio inmensamente complejo en el que se encuentra inmerso el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). De esta manera, el Maitriyana es una Vía espiritual reconciliadora que produce una toma de consciencia económica-ecológica a través de la percepción del concepto de complementariedad, que es la unión dialéctica de los polos opuestos, lo cual es fundamental para la comprensión de la vida. Esta visión mística de síntesis dinámica, presente en todos los procesos cíclicos ecológicos, demuestra cómo el crecimiento y la decadencia -la muerte y la vida- son funciones indispensables del emblema del ser-en-el-mundo.

En concordancia con E.F. Schumacher, la esencia del estilo de vida del Socialismo Budista y de la Economía Dhármica es su necesidad constante de una reconciliación viva de todos los polos opuestos, enseñándole a la sociedad cómo alcanzar la estabilidad en el cambio, el orden en la libertad, la tradición en la innovación, el Propósito (Dharma) en la espontaneidad. En definitiva, para el maestro espiritual, la salud y la felicidad dependen pura y exclusivamente de la búsqueda de síntesis entre actividades u objetivos opuestos.[27]

Mientras que el Poder mundano concierne al mundo de las ilusiones y el desorden, la Autoridad Espiritual recibe su principio de un orden superior por el cual se integra al Universo. Según la doctrina del Maitriyana, en todos los conflictos que puede haber entre el Poder mundano y la Autoridad Espiritual, más allá de las apariencias, ésta última siempre tiene la última palabra.[28]

Asimismo, el Socialismo Budista señala que los aparentes conflictos polares irresolubles en la vida socioeconómica pueden ser trascendidos por la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la comprensión del ser humano. La abrumadora ignorancia y ceguera de la política capitalista sólo podrá ser superada mediante la Economía Dhármica que los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) enseñan en las comunidades libertarias (sanghas), donde la situación es mucho más esperanzadora y hasta incluso utópica. Únicamente cuando la sociedad admire y aprenda de los valores espirituales que conlleva la estructura sublimatoria de la Libertad, los políticos de turno podrán conducir sinceramente a las naciones-sin-estado hacia el próximo paso evolutivo que culminará con la Ascensión del ser humano, que es el acontecimiento del Transujeto o Superhumano. Los políticos del futuro, abiertos a la consciencia de la Tierra (Gaia) y al pensamiento holístico del Maitriyana, entonces programarán medidas activas y creativas siempre acorde al Devenir de la Libertad, como el cultivo de árboles en lugar de cosechas. Según el Socialismo Budista, los árboles mantienen en armonía el medio ambiente y la vida de innumerables especies de seres vivos, produciendo semillas, oxígeno y nutriendo a los animales y a las personas.[29]

En el inspirador y estimulante encuentro con un maestro espiritual puede percibirse que su enfoque siempre está de acuerdo con la existencia, enseñando no sólo una armonía entre el compromiso con el trabajo y los placeres de la vida, sino también que el consumir menos es vivir mejor. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) siempre está con una Atención Plena natural, pues mientras come, juega, habla y se baña, está meditando libertariamente al mismo tiempo que disfruta de los placeres sensoriales, lo cual conduce a vivir con una felicidad espontánea.[30]

El pensamiento brillante que emana del Desapego posee así una creativa y penetrante perspectiva global, cuya profunda sabiduría compasiva (prajña-karuna) es imbuida de una gran amabilidad y espontaneidad, al mismo tiempo que brinda optimismo y un gran sentido del humor. En las conversaciones con los grandes maestros espirituales se descubre el inherente vínculo fundamental entre la comprensión ecológica y la Espiritualidad, siendo la visión de la vida del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) la encarnación misma de dicho vínculo sublimatorio basado en un pensamiento entrelazado y en una perspectiva no-jerárquica.

Concordantemente, la Espiritualidad Libertaria ha desarrollado un marco metapolítico amplio y flexible, siempre en contacto con lo espiritual. El compendio de esta visión brillante de la existencia es nada más que el Camino Medio del Desapego, la guía para que la humanidad perpleja por la visión masculina se incorpore al movimiento de liberación estéticamente femenina. La Economía Dhármica será aclamada en el futuro como el manifiesto político más sorprendente y subversivo, pues el Maitriyana es un movimiento social nuevo, radical y apasionante: la segunda ola del Socialismo Budista. Indudablemente, la estética femenina de la Economía Dhármica abre los ojos del sujeto a innumerables temas de los que antes éste era inconsciente. El movimiento de Liberación de los seres humanos, a través de la Economía del Desapego, tiene como una de sus causas la superación de la discriminación generalizada contra los pobres, la crítica de las injusticias cotidianas y la denuncia contra la explotación permanente de seres alienados a una sociedad machista obsesionada con el dominio material. Pero el elocuente e incisivo lenguaje del Maitriyana va enérgicamente más allá, cuestionando los supuestos básicos y masculinos de la cultura misma en la que se inserta, lo cual demuestra el motivo por el que el Socialismo Budista es la única contracultura existente capaz de liberar al mundo. Además, la Economía Dhármica demuestra cómo se ha condicionado a las subjetividades para que acepten inconscientemente estereotipos y roles de sí mismos, percibiendo el conjunto de su feminidad -su cuerpo, su sexualidad, su intelecto y su emocionalidad- desde la óptica masculina del Discurso social. Este condicionamiento implacable distorsiona el campo Real del aprendiz, castrándolo y alienándolo a una imaginaria y fantasmática (Maya) visión de sí. Por ello, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) del Maitriyana produce ira en las sociedades tradicionales, proclamando que la primera obligación de todo sujeto no es con su Estado, su nación, su cultura o religión, incluso ni con su familia, pues su Deber originario es con el cuidado de sí que es el desarrollo de la Libertad esencial, exhortándose así al aprendiz a alcanzar la Cura (Nirvana) por medio del Camino estético y femenino del autodescubrimiento y autorrealización del Verdadero Ser.

Para el Socialismo Budista, la Espiritualidad y el Estado son antagonistas, por lo que la idea de un gobierno espiritual no es más que una idea ilusoria del materialismo. Todas las grandes épocas de la Espiritualidad son épocas de decadencia política. Siempre lo que es sublime de la Espiritualidad es que es apolítica, antipolítica o metapolítica, siendo éste último caso aquello que es la Economía Dhármica. Para el maestro espiritual, cuando alguien llega al Poder mundano paga el caro precio del entontecimiento, pues la política tradicional mata todo interés profundo por la Verdad del espíritu.[31]

La estrategia principal de este reto radical es el Camino Medio del Maitriyana, inspirando a vivir desapegadamente y a darse cuenta de que la Liberación del sujeto es también la liberación de la humanidad y de la Tierra (Gaia). Así es que el aprendiz experimenta que la lucha por la Liberación del mundo es una cosa aterradora y excitante, pues de lo contrario sería una lucha equivocada.[32]

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) participa activa y libertariamente en el movimiento contracultural del Socialismo Budista, incluso aunque nunca establezca antagonismos violentos en sus discusiones, ya que se limita a compartir felizmente sus meditaciones libertarias sobre el futuro evolutivo del ser humano. Así, la Economía Dhármica explora solitariamente nuevas formas de pensar, nuevos valores y nuevos sistemas de vínculos intersubjetivos mediante el poder liberador de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) del que proviene el respeto ético y femenino por la existencia de la Tierra (Gaia). Por ende, los planes de la investigación mística no pueden limitarse al mero cambio de paradigma en tanto que producen una transformación total de la cosmovisión del Discurso social dominante. Esta nueva investigación metacientífica aporta una nueva y fascinante perspectiva que revoluciona la historia del pensamiento, además de producir consecuencias de largo alcance para la física, economía y el conjunto de otras disciplinas sociales. La investigación realizada por la meditación libertaria se relaciona también con el papel de Siddharta Gautama en el cambio de objetivo de la ciencia de manipulación a la ciencia de sabiduría, reconociendo su trabajo práctico y teórico como un importante avatar del futuro pensamiento suprahumano. El Maitriyana muestra que en los antiguos textos espirituales se vislumbra cómo Siddharta Gautama personificaba un vínculo trascendental entre las dos ramas principales del próximo metaparadigma: el concepto holístico e insustancial de la realidad y el desapego ético por la obsesión de dominación y control en la cultura. Según el Socialismo Budista, Siddharta Gautama fue el primero en formular una teoría clara del enfoque metacientífico, trascendiendo las limitaciones del empirismo y del racionalismo mediante su apasionante y avasallador método de investigación contemplativa. Mientras que la ciencia materialista heredada desde Bacon se propone atajar los devaneos de la naturaleza, torturándolaesclavizándola obligándola a servir a la humanidad para extraer de ella sus secretos, en cambio, el objetivo de la ciencia mística busca comprender intuitiva y sintéticamente lo Real en el Devenir mismo del encuentro sujeto-objeto. Si la ciencia materialista fue fundada sobre valores masculinos que intentan penetrar violentamente la feminidad de la naturaleza mediante la orientación baconiana,[33] claramente la metodología de la ciencia mística de la Economía Dhármica –basada en una esteticidad femenina- es comprender espiritualmente a la naturaleza y no-interferir con su despliegue.

El Maitriyana demuestra la existencia de un vínculo fundamental y vertiginoso entre la nueva ciencia mística y los valores femeninos, teniendo un impacto tremendo en el espíritu analítico-existencial del desarrollo global de la ciencia postcontemporánea. En oposición a la clásica actitud científica, tecnológica e industrial, los objetivos liberadores del Socialismo Budista son la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y la comprensión cumbre (Satori) del orden de la vida que se encuentra implícito en la armonía estética del Caos. Desde la perspectiva del maestro espiritual, a partir de Bacon la meta de la ciencia materialista ha sido el conocimiento dominante y controlador de la vida, por lo que la tecnología suele ser utilizada con objetivos amenazantes, dañinos y antiecológicos.[34]

Paradójicamente, las consecuencias de la Economía Dhármica revelan a Siddharta Gautama como el padre refundador de la ciencia, vinculando la visión holística y ecológica de la realidad con el ideal estético y femenino del individuo sublimado, cuya creatividad y espontaneidad son la expresión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Al evanescer la explotación tanto de la naturaleza como de la mujer, la visión socioeconómica del Maitriyana constituye la fuente de la interrelación entre ecología y feminidad, que es un aspecto fundamental de la transformación cultural que propone la Espiritualidad Libertaria.

Así, en el Socialismo Budista, la siguiente fase del desarrollo del aprendiz consta entonces en la aguda toma de consciencia de la importancia radical de la Tierra (Gaia). Desde este punto de vista, el maestro espiritual es un activista artístico, un ser sublimado, que instaura la silenciosa revolución interior para luego transmitir esta evolución a los demás. Por medio de la Atención Plena deviene el establecimiento de una actitud y pauta de conducta desapegada y libre, siendo un proceso que transforma completamente la percepción del Discurso sociocultural en tanto que revela la ilusoriedad básica de sus pilares institucionales.

Ciertamente, es muy difícil emerger como un Auto-Despierto (Samyaksambuddha), alcanzando el Despertar (Bodhi) solo por sí mismo sin necesitar nada ni nadie. A partir de esta clase suprema de Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es que la Economía Dhármica se funda como una Vía para desapegarse de las ataduras propias y ajenas, viviendo una existencia totalmente lúcida. Este tipo de sujeto es la encarnación del Maitriyana en el mundo, por lo que no puede ser encasillado ni utilizado por ningún esquema, ideología u organización. Por eso, el Poder suele descartar la visión libertaria del maestro espiritual como una utopía o una concepción poética. Dado que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no puede usar a otros ni tampoco ser usado por los demás, quiebra espontáneamente todos los planes y esquemas del sistema social y cultural, estando incluso mucho más allá de las grandes teorías futuristas que analizan su consciencia y comportamiento de manera objetiva. De esta manera, el maestro espiritual se revela como una nueva especie de ser humano. El Socialismo Budista afirma entonces que un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es el acontecimiento extraordinario del aprendiz que se desaliena del Poder, por lo que representa la mayor revolución que puede experimentar el ser humano. Así, la Economía Dhármica establece que la Cura (Nirvana) es la única revolución verdadera de la sociedad, pues el Despertar (Bodhi) del mundo interior es el medio hábil (upaya) para transformar el mundo exterior, el cual es el resultado de impulsos subjetivos. En este sentido, el maestro espiritual advierte que cuando únicamente ocurre la revolución exterior, incluso aunque sea necesaria la modificación planificada del medio social, esto no alcanza para la Salvación del mundo, porque únicamente cambia las funciones superficiales de la consciencia y no transforma profundamente la totalidad del ser humano. Por ello, al sentir insatisfacción frente a la codicia, odio y engaño de la sociedad, los practicantes de la meditación libertaria son buscadores de utopías posibles que pueden ser realizadas en el aquí y ahora, por lo que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) constituye en sí misma una revolución integral. La meditación libertaria ayuda al sujeto a cambiar su interioridad para así luego poder emanar una influencia transformadora sobre las relaciones con los demás.[35]

Al analizar atentamente el Propósito (Dharma) del Maitriyana es posible recopilar sistemáticamente pasajes fundamentales que posibilitan el despliegue de este cambio de estado de consciencia. La percepción de la vida ha sido condicionada por estereotipos masculinos y opresivos, por lo que la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) amplia radicalmente la crítica ética al conjunto de la condición humana, abarcando con una apasionada erudición la discusión sobre la falta de Libertad de la organización social, la dinámica familiar, la historia cultural, los lazos económicos y la religión. Revelando sus autocontradicciones esenciales, la contracultura del Socialismo Budista se sirve de la ética y el arte para desplegar toda la fuerza de la Espiritualidad, que no es otra cosa más que la Vía de la Liberación.

Según la Economía Dhármica, el Poder capitalista está basado en el sistema familiar, ideológico y político del patriarcado, donde el hombre determina un sometimiento sobre la mujer a través de la fuerza de la legislación, la presión de los ritos, la tradición de las costumbres, el lenguaje, el trabajo o la educación.[36] Al examinar profundamente las bases del Discurso social, el aprendiz experimenta un cambio radical en su percepción de los vínculos, sumiéndose en un torbellino intelectual y emocional que sublima toda su existencia y que lo reconduce hacia el Desapego y la Libertad. Esta comprensión cumbre (Satori) es sumamente difícil debido a que el Discurso social del capitalismo es prácticamente omnipresente e influye en las ideas más básicas acerca del ser humano y de su relación con la existencia. Discutir abiertamente la validez de este sistema dominante, cuyas doctrinas son universalmente aceptadas por casi todos los pueblos como si fuesen leyes de la naturaleza, implica el movimiento revolucionario del Desapego que es el Maitriyana, siendo el devenir del acontecimiento singular de lo Real.

Concordantemente, si el Socialismo Budista pone en crisis a la percepción de la naturaleza humana, de la sociedad y de la cultura, necesita también de los desarrollos teóricos de la Física y la Economía Dhármica, la cual cuestiona vívidamente los supuestos básicos sobre la realidad material. Este proceso de exploración de la meditación libertaria es un cuestionamiento multidimensional que tiene enormes repercusiones directas para el sujeto, aproximándolo más cerca del Vacío. Así, como la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) conlleva una percepción de la dimensión estética del Ser, también obliga al aprendiz a examinar críticamente tanto la subjetividad esencial como su papel en la sociedad y la tradición cultural. Si bien en un principio el sujeto puede experimentar inseguridad e irascibilidad frente a las percepciones de la meditación libertaria que revelan las ilusiones de lo institucional, tomando momentáneamente una postura de aversión ascética frente al opresivo sistema social, luego el aprendiz llega a ser consciente de que en última instancia es él quien elige sus propios valores y conductas, ya siendo desde el inicio de la vida esencial y constitucionalmente un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Al mismo tiempo, la crítica radical del Maitriyana ejerce una poderosa fascinación sobre el sujeto, lo cual persiste hasta el final del recorrido espiritual.

El Socialismo Budista produce una fascinación especial en el aprendiz, pues éste se encuentra con una investigación completamente nueva: la contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Esto es algo similar a lo que experimentan los estudiantes de filosofía y sociología cuando comienzan a leer a Platón y Marx.[37] Pero para la Economía Dhármica, el descubrimiento de la perspectiva de la meditación libertaria es la mayor experiencia de profundidad que puede alcanzar la comprensión, produciendo una atracción incomparable por asumir el reto de redefinir el Sentido del ser humano. Al aproximarse a la dimensión del Ser Real, el sujeto experimenta una exaltación emocional e intelectual de magnitudes inefables, en tanto que la nueva forma del pensar contemplativo revela a los antiguos sistemas ideológicos como represores y parcialmente inadecuados, ya que han sido creados por una racionalidad masculina carente de la intuitiva esteticidad femenina de lo espiritual.

Para el Maitriyana, en efecto, la Liberación verdadera de los pueblos significa cambiar el propio pensamiento, reintegrando lo inconsciente reprimido para así desarrollar una estructura subjetiva de Reconciliación (Maitri) entre lo emocional e intuitivo con lo intelectual y racional.[38] Consecuentemente, el objetivo principal del Socialismo Budista es reintegrar el Verdadero Ser a la consciencia a fin de liberar femeninamente al aprendiz de la alienación producida por el Discurso social. El maestro espiritual afirma que la experiencia vital del cuerpo, como el proceso de la respiración, apunta indirectamente al Propósito (Dharma) de la Liberación, por lo que la meditación libertaria suele ser una vivencia sentida a nivel visceral: el mundo pensado a través del cuerpovinculando lo que suele estar cruelmente desorganizado.[39]

Al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) le resulta sumamente fácil aceptar la perspectiva estética, manifestándose socialmente como un sujeto femenino, sublimado y sin represión sexual, cuya guía espiritual ha erosionado armoniosa y eficazmente los estereotipos arquetípicos de lo que es un hombre y una mujer. En las decisiones concernientes al Propósito (Dharma) de la existencia, obviamente, tanto el Yo como la racionalidad masculina juegan un papel secundario frente a la enorme fuerza de la intuición femenina.

Cuando el aprendiz practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) todas sus cargas mentales personales, que son preocupaciones y pensamientos neuróticos, pueden ser evanescidas para que la vida transcurra plácidamente mientras se construye un mundo mejor. De esta manera, el sujeto puede interrelacionar su intuición con la razón al momento de tomar decisiones, actuando ética y espontáneamente mientras supera el egoísmo, el dualismo y el consumismo.

Al absorber lentamente a lo largo de los años el amplio marco de la crítica radical de la Economía Dhármica, expuesta en la vigorosa práctica de la meditación libertaria, el aprendizante madura gradualmente su concienciamiento del futuro Real de los vínculos ecológicos y socioeconómicos. La idea del desapego perfilada en la práctica contemplativa adquiere un mayor sentido y desarrollo en la subjetividad del sujeto hasta convertirse en el aspecto nodal de su cosmovisión de la realidad. Dándose cuenta cada vez más de la importante relación entre la feminidad, la ecología y la Espiritualidad, el aprendizante emerge al nuevo Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del maestro espiritual. Sólo allí podrá reconocer la función socioeconómica del Maitriyana como una fuerza fundamental de transformación cultural, siendo la ética del Camino Medio un catalizador para la reunificación de diversos movimientos de orientación revolucionaria que trabajan en pos de la Liberación. La comprensión superadora de la Cura (Nirvana) influenciará enormemente a los teóricos más destacados, reorientando su trabajo hacia la Espiritualidad femenina y ecológica. A partir del estudio de la meditación libertaria, el conocimiento experiencial de lo femenino permite al sujeto poder convertirse en el avatar del nuevo pensamiento. Evidentemente, la decadencia inevitable de las instituciones del Discurso social, dentro de las cuales se encuentra el Estado y la religión, permitirá a la cultura poder evolucionar disipativamente hacia las formas de la Espiritualidad postcapitalista.

La Espiritualidad Libertaria del Socialismo Budista enfatiza la unión armónica entre la organización del pueblo y los ciclos de la naturaleza, siendo un movimiento precursor que señala el Camino hacia una nueva civilización. Así, la Economía Dhármica está profundamente arraigada en la experiencia femenina de interrelación con los procesos vitales de la Tierra (Gaia). Por consiguiente, el Maitriyana es esencialmente ecológico y muy cercano a los valores de la Espiritualidad aborigen. El Socialismo Budista es entonces una tradición espiritual ratificadora de la vida y orientada hacia el cuidado de la naturaleza.

En sus primeros trabajos contemplativos, el aprendizante explora la antigua sabiduría perenne, así como las consecuencias de su aplicación para los pueblos del mundo entero. Los descubrimientos eruditos de la notable obra de la Economía Dhármica contienen un estudio conciso y notable de la belleza de la vida, reconstruyendo meticulosamente sus formas originales a partir de su Fuente Dinámica Vacía. La meditación libertaria arguye convincentemente, junto al apoyo de numerosas referencias de la literatura metapolítica del Maitriyana, que la religión y el capitalismo son innaturales. Precedida por las formas matriarcales y patriarcales, la teoría antropológica del Socialismo Budista señala que la próxima evolución global de la cultura humana se basará en la forma vincular del sujeto desapegado, abandonando el pilar de la familia para aproximarse a una civilización dhármica donde las relaciones se fundamentan en la Libertad esencial del Verdadero Ser. Sin embargo, para que esta sociedad futura se despliegue plenamente la humanidad deberá atravesar las estructuras disipativas de la Tierra (Gaia), con lo cual el ser humano que aprende sublimatoriamente de los conflictos existenciales de la contemporaneidad puede convertirse en parte de esa Transhumanidad. La nueva Espiritualidad de la Economía Dhármica reflejará entonces un nuevo orden social, siendo un sistema que incorpora la sabiduría compasiva (prajña-karuna) propia de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) en pos de vínculos espontáneos y desapegados. Las diferentes disciplinas metapolíticas, aproximándose al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), deberán ser consideradas a su vez como formas derivadas de la gran Espiritualidad Maitriyana que será la ética suprema durante muchos milenios en la mayor parte del mundo. La claridad de las ideas analíticas y la fuerza de los argumentos existenciales empezarán a desarrollar el punto crucial del Socialismo Budista, reconociendo también la similitud de su respectivo enfoque libertario con el de la Filosofía Perenne, lo cual sirve de confirmación y estimulación para seguir colaborando con el Proyecto de la Liberación del mundo.

Cuando el maestro espiritual describe la experiencia mística de la feminidad, el aprendiz comprende que ésta es una forma de concienciamiento ecológico trascendental. La Economía Dhármica es el resultado de la comprensión intuitiva de la unicidad e interdependencia de toda la vida, abrazando sus múltiples rasgos de imperfección, impermanencia e insustancialidad. De hecho, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) considera la Espiritualidad Libertaria como vínculo esencial entre la ecología y la feminidad. Por tal motivo, el Maitriyana es una síntesis de ambas perspectivas que trae a la luz las profundas implicaciones del concienciamiento ecológico y feminista para el nuevo paradigma del Socialismo Budista.

La Economía Dhármica ha respondido al desafío planteado por la época contemporánea, explorando detalladamente los significados económicos y políticos de la ética del Camino Medio a través de la capacidad de pensar el mundo a través de la meditación libertaria. La ética ecológica y femenina del maestro espiritual habla de experiencias inherentes a la sexualidad sublimada como parábolas físicas de la conexión esencial de toda la vida, demostrando la inmersión de lo espiritual en los cíclicos procesos de la existencia. El Camino Medio del Maitriyana analiza también las percepciones e interpretaciones contemplativas sobre las diferencias entre los discursos, citando las investigaciones recientes sobre la verdadera diferencia entre la visión de la vida masculina y femenina. Al sintetizar la percepción contextual, la capacidad de integración y el análisis racional, se reconoce al pensamiento intuitivo como manifestación de un conocimiento vivencial y holístico, el cual es la fuente principal del emergente metaparadigma económico y ecológico del Socialismo Budista.

Al ser consciente de la profundidad y amplitud de las consecuencias de la perspectiva estética de la meditación libertaria, el aprendizante intuye un orden no-jerárquico de la vida, comenzando a vislumbrar la necesidad de una asesoría de ideología anarquista en el campo político y económico. Al ser alguien capaz de trascender la jerga técnica de esta disciplina, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede desenmascarar las ilusiones del pensamiento económico dominante y exponer así alternativas basadas en sólidos principios espirituales, aplicando la perspectiva ecológica y femenina al análisis político, económico y tecnológico. Naturalmente, todo sujeto que consulta a la visión radical del economista ecológico budista debe aprender a fluir con lo intuitivo, buscando sistemáticamente la asesoría espiritual con los oídos y ojos bien abiertos. Efectivamente, el aprendizante debe desplazar su consciencia desde los conflictos neuróticos a la concentración en el cambio de paradigma de su cosmovisión total de la realidad física, social y económica.

En concordancia con Chögyam Trungpa, el maestro espiritual enseña que actuar de manera ética implica la ausencia de represiones e inhibiciones, pues la moral conduce al miedo de ser y vivir. La Economía Dhármica es una forma de educar guerreros espirituales que asuman el Propósito (Dharma) de trabajar por un mundo mejor, puesto que este tipo de sujeto no tiene miedo de ser ni de vivir, siendo tan libre como el tigre en la jungla.[40]

La extraordinaria subjetividad del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) desafía revolucionariamente –como un tigre en el mercado– a las instituciones y a los dirigentes políticos, económicos y corporativos, mediante críticas radicales de los conceptos y valores básicos que rigen la sociedad. No obstante, se disipa toda duda pesimista al observar que su forma de pensar es bastante entusiasta y esperanzadora, ya que al crear futuros alternativos donde rigen valores socioeconómicos óptimos, el maestro espiritual abre un portal hacia una realidad donde los pueblos tienen la sensación serena de encontrar lo que buscaban: la Liberación.

La mirada contemplativa del Maitriyana permite comprender los problemas político-económicos que son rotundamente una consecuencia del paradigma materialista del capitalismo, cuya inadecuada visión de la realidad ha puesto en peligro la existencia de la vida a través de instituciones sociales caracterizadas por un masculino estilo de dominio y apropiación.

Al igual que Ray Anderson, el Socialismo Budista acusa y llama saqueadores de la Tierra a las compañías industriales porque no efectúan un desarrollo sustentable, instaurando una civilización capitalista que es defectuosa, disfuncional y equivocada. La Economía Dhármica es la manera para ir hacia una revolución meta-industrial, pues la meditación libertaria visualiza que la purificación de la mente es la forma de organizar a los pueblos en torno al compromiso con el Propósito (Dharma) de hacer el bien y hacer el menor daño posible. El Maitriyana es un movimiento que no ha cortado el cordón umbilical con la Tierra (Gaia), por lo que cuida de sus recursos naturales e impulsa el uso de energías renovables. El plan del Socialismo Budista es llegar a una civilización sustentable. Ese objetivo es incluso más alto que el Despertar (Bodhi) del aprendiz, siendo mucho más difícil de realizar porque apunta a la Cura (Nirvana) de los males. Para la Economía Dhármica, esto es no dejar huellas en el mundo. El sendero del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es representado con el símbolo del ave, no dejando huellas en el cielo: nadie sabe que han estado ahí.[41]

Concordantemente, el punto de vista del Maitriyana sugiere que la situación paradojal que indica el límite de la concepción económica capitalista juega la misma función que las paradojas descubiertas al analizar contemplativamente la realidad psíquica. Así, según el Socialismo Budista, las crisis medioambientales, urbanas, demográficas y energéticas están arraigadas en una percepción incorrecta de la realidad, [42] pues las visiones limitadas e inadecuadas del egoísmo, dualismo y consumismo son lo que realmente generan a todas estos tipos de crisis. La tesis básica de la Economía Dhármica es que los problemas principales del mundo capitalista son distintas facetas de una crisis estructural del sistema y que es esencialmente una crisis de percepción de la existencia.[43]

Por ello, el maestro espiritual es conducido por la inspiradora intuición de la investigación sistemática del cambio de paradigma discursivo en diversos campos, aproximándose a los puntos principales de las crisis desde una visión crítica que es consecuente con el Camino Medio del Maitriyana. Efectivamente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) critica la fragmentación  del pensamiento económico tradicional, la ausencia de valores éticos, la obsesión capitalista por el crecimiento económico indiscriminado y el olvido de la interdependencia de la sociedad con la naturaleza. Así, el Socialismo Budista recomienda una reorientación profunda de los sistemas económicos, políticos y tecnológicos, basándose en la utilización óptima de recursos renovables y en la Atención Plena al Propósito (Dharma) de la vida. La Economía Dhármica va más allá de los enfoques tradicionales académicos, proveyendo tanto una crítica analítica-existencial como un esquema libertario de posibles alternativas sociales, ofreciendo una rica combinación de teoría anarquista y activismo espiritual. Cada punto de la crítica revolucionaria del Maitriyana está substanciada por numerosas ilustraciones y datos experimentales, sugiriendo alternativas futuras para el despliegue de la Liberación de los pueblos que van acompañadas tanto de narraciones de casos de antiguos maestros espirituales como de referencias bibliográficas a los textos de teóricos de izquierda. Cada historia de conversión espiritual de un sujeto en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es de algún modo el prototipo de la transformación futura de la vieja humanidad a la suprahumanidad evolucionada que propone el Socialismo Budista, pasando del apego al capitalismo al acontecimiento de la Economía Dhármica, cuya visión está sustentada en la experiencia del Despertar (Bodhi).

El manifiesto político-económico de todo maestro espiritual es el Proyecto de la Libertad, siendo una meta sustentada por las actividades de la organización de base de la comuna libertaria (Sangha). Por eso, el Maitriyana no se enfoca exclusivamente en cuestiones psicológicas y filosóficas, sino que incluye deliberada y conscientemente un enfoque político y económico como forma de transformación del mundo. Para el Socialismo Budista, la ciencia de la meditación libertaria es un admirable e incisivo análisis acerca de las deficiencias de la economía y política convencional, produciendo una profunda toma de consciencia de la amplia perspectiva ecológica y femenina de la Espiritualidad. Al mismo tiempo, el estilo único del lenguaje místico del Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) anonada cualquier posición tradicional de la economía y política.

Aunque los discursos del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) suelen ser cortos, están saturados de sabiduría compasiva (prajña-karuna), por lo que sus declaraciones son yuxtaposiciones de contundentes y poderosas contemplaciones revolucionarias (kakumei-zen). En su esfuerzo por crear un nuevo mundo, la Economía Dhármica muestra que es fundamental la interdependencia entre las visiones económicas, sociales y ecológicas,[44] aspirando constantemente a atravesar la forma de pensamiento lineal con una virtud ética que utiliza metáforas lingüísticas.

Para el maestro espiritual, el sistema económico no debe perseguir una línea intelectual sino intuitiva del orden implicado de lo Real, dedicándose a implementar un desapego pleno hacia la caduca política triunfalista que impera en la comunidad financiera capitalista. Gracias al genio lingüístico y a la complejidad de las pautas mentales del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Maitriyana fomenta una política de reconceptualización del Discurso capitalista. Dedicando bastante tiempo a la Atención Plena de la realidad psíquica y social, para comprender la amplitud y profundidad de las nuevas ideas económicas que pueden salvar el mundo, el Socialismo Budista presenta una oportunidad ideal para el futuro sociopolítico de la humanidad. Extrayendo la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de la práctica de meditación libertaria, la Economía Dhármica estructura los argumentos teóricos del cambio de paradigma en la economía y política contemporánea. En el trabajo solitario de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen), el aprendiz puede vislumbrar el borde del precipicio al que se aproxima la civilización capitalista, al mismo tiempo que percibe el devenir del bello y ético próximo sistema socioeconómico. A medida que el maestro espiritual estructura una meticulosa y ardua interconexión múltiple entre la economía, política, ecología, tecnología y valores espirituales, su comprensión sintética abre nuevas dimensiones posibles para el redescubrimiento profundo del verdadero Proyecto hacia el que tiende el ser humano, en tanto que la humanidad no es un fin en sí mismo sino un puente hacia el superhumano iluminado por la Libertad y la Cura (Nirvana). De esta manera, la meditación libertaria permite afirmar clara y contundentemente que la administración gubernamental no sólo es incorrecta por la incapacidad de gestión de los economistas y políticos, sino que también son ilusorios los conceptos básicos del pensamiento económico contemporáneo. La observación del Maitriyana esclarece problemáticas que los economistas capitalistas no son capaces de afrontar incluso aunque son conflictos que atentan contra toda la ciudadanía, como la pobreza endémica, la ignorancia estructural y la destrucción del medio ambiente.

Poniendo en tela de juicio los valores mismos que han fundado a las instituciones sociales, mediante abundantes pruebas que apoyan esta afirmación, incluidos los postulados teóricos de varios economistas destacados, el Socialismo Budista reconoce contemplativamente que la civilización capitalista ha llegado a una encrucijada, un punto de inflexión que lo obliga a elegir entre dos caminos posibles: persistir en sus postulados y aproximarse al cataclismo social de su sistema, o reformular sus pilares fundacionales al incorporar un nuevo Sentido de Propósito (Dharma) mucho más libertario y revolucionario. De alguna manera, la Economía Dhármica propuesta por el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es el producto teórico de la sublimación del capitalismo, transformándolo mediante la ética del Camino Medio que trasciende a los extremos del capitalismo neoliberal y el comunismo autoritario. Esto demuestra que el Maitriyana no es realmente anticapitalista sino más bien decididamente postcapitalista, evitando caer en la postura antitética del comunismo dictatorial mediante una síntesis de ambos sistemas polares.

Según el Socialismo Budista, el hecho de que el Discurso Capitalista se encuentre en un callejón sin salida se debe a que está arraigado en un sistema ideológico falso, siendo sumamente anticuado ante las nuevas perspectivas y desafíos de la contemporaneidad, por lo que resulta obvio que se necesita una profunda revisión de su estructura de valores de dominio y consumo. La Economía Dhármica muestra detalladamente que los teóricos actuales hablan de abstracciones matemáticas, controlando cuantitativamente una visión equivocada de la vida mediante variables y modelos conceptuales muy obsoletos para describir una realidad socioeconómica inevitablemente en vías de desaparición. La base fundamental de la crítica mística del maestro espiritual la constituye la incapacidad de la mayoría de los economistas y políticos para adoptar una perspectiva ética. De acuerdo a la metapolítica del Maitriyana, el sistema económico es únicamente un aspecto de la trama socio-ecológica de la Tierra (Gaia), la cual es un sistema viviente que los economistas capitalistas tienden a analizar fragmentariamente, ignorando la interdependencia esencial de la realidad. Bajo el Discurso capitalista todos los servicios y bienes quedan reducidos a sus virtuales valores monetarios, ignorándose los costos ambientales y vinculares que generan las actividades económicas, los cuales son considerados como variables exteriores ajenas a los modelos teóricos de los economistas corporativos. Esta egoísta y virósica visión de la vida no sólo consume a las reservas de los ecosistemas como mercancías gratuitas, sino que también afecta gravemente la compleja red de vínculos sociales por la continua expansión económica. Según el Socialismo Budista, los beneficios privados ya no pueden basarse en detrimento de la salud del medio ambiente y de la calidad de vida general de los pueblos, por lo que es indispensable sublimar la sed y el apego capitalista por el consumo material. Así, la Economía Dhármica afirma que mientras los ríos y lagos no sean limpiados de la contaminación, todas las ciudades del mundo serán pobres. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) insiste en que para dotar a la civilización de sólidas bases ecológicas, los economistas capitalistas tendrán que efectuar una profunda revisión ética de sus ideas y conceptos básicos, reconduciendo el objetivo mismo de su práctica hacia la Liberación y el Despertar (Bodhi).

El Maitriyana analiza con muchos ejemplos reales cómo los conceptos económicos suelen estar totalmente desvinculados de su contexto socioecológico. Según el Socialismo Budista, el producto bruto interno (PBI) que calcula la riqueza de un país es obtenido sumando todas las actividades económicas que implican valores monetarios, como los accidentes automovilísticos o incluso actividades ilegales, mientras se ignora aquellas actividades valiosas que son aspectos no-monetarios del sistema económico.[45]

Al igual que la economista Loretta Napoleoni, el maestro espiritual señala que esta civilización contemporánea hace crecer a la economía criminal. De hecho, el desarrollo de la riqueza criminal está en la base misma de la sociedad industrial,[46] pues la pobreza tiende a la necesidad de dinero y al crimen organizado. Por ello, el Discurso Capitalista hace que las mafias locales permanezcan y crezcan aún en tiempos de recesión económica del Estado. Incluso, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que los bancos no son más que una actividad de usura legalizada, mientras que los partidos políticos se han pervertido en representantes de la economía ilegal e ilegítima que es manejada por el crimen organizado.

Frente al inevitable declive del sistema capitalista, la Economía Dhármica propone reemplazar al producto bruto interno (PBI) por la medición del producto bruto de felicidad popular. Aunque los grupos liberales, progresistas y comunistas suelen descartar al enfoque metapolítico de la Espiritualidad Budista como algo simplemente religioso,[47] el Maitriyana es el acontecimiento de una oportunidad de cambio para toda la humanidad, demostrando incluso que su mirada distinta también realiza una crítica a la religión por ser el opio de los pueblos.

Según el pronóstico del Socialismo Budista, la energía se convertirá en una variable fundamental para la medición de las actividades económicas, en las cuales el consumo óptimo y desapegado será un símbolo de verdadera riquezaconocimiento libertad.

Mientras que en una sociedad equitativa los seres humanos se distinguen entre ellos por el conocimiento, en la sociedad discriminadora se considera el parentesco, la riqueza material y las apariencias externas como un signo de superioridad.[48] En concordancia con Demócrito, la Economía Dhármica afirma que la riqueza verdadera no consiste en la posesión de bienes sino en el uso sabio y compasivo de los mismos, por lo que la confusión entre los conceptos de riqueza y dinero es uno de los mayores problemas que padece la civilización capitalista.[49] Por lo tanto, al igual que Hazel Henderson, el Maitriyana establece que la concepción de la riqueza debe ser desidentificada de sus connotaciones capitalistas asociadas a la acumulación material, siendo redefinida como un proceso de enriquecimiento de toda la humanidad. Esto implica que el Socialismo Budista redefine el concepto de beneficio, mostrando que en realidad significa la creación de una riqueza auténtica disponible para el pueblo en lugar de representar a las ganancias económicas que se adquieren a través de la explotación social y medioambiental.[50]

Concordantemente, la Economía Dhármica demuestra cómo el capitalismo entiende distorsionadamente los conceptos de eficacia y productividad, debido a que en la amplia percepción no-corporativa del Maitriyana la eficacia siempre se refiere al bienestar, entendiendo a este estado como la Libertad y la Cura (Nirvana) del ser humano. De este modo, cuanto mayor eficacia exista, mayor será el grado de Liberación en la relación del sujeto con la sociedad y el ecosistema de la Tierra (Gaia). El análisis crítico de la meditación libertaria del maestro espiritual sobre los conceptos económicos básicos concluye que se necesita urgentemente un nuevo marco de valores más socialista, anarquista y ecuménico, en el cual los conceptos, las variables y las teorías económicas vayan en función de la paz, la justicia social, la educación y la armonía ecológica. Al esbozar el nuevo marco socioeconómico, el Socialismo Budista no se limita a sus aspectos conceptuales, ya que además aplica su mirada profunda a la revisión del sistema de valores subyacente de los modelos económicos. Sólo entonces, cuando se comprenda el mundo desde una perspectiva analítica-existencial-libertaria, se percibirá que los problemas ecológicos y socioeconómicos emanan de una carencia de valores espirituales.

La economía capitalista dota a su disciplina de rigor científico al mismo tiempo que se rehúsa persistentemente a analizar el sistema de valores que subyace a sus modelos materialista. De este modo, la Economía Dhármica es una toma de consciencia del conjunto de valores desequilibrados que domina a las instituciones sociales de la cultura mundial.[51] Así, al igual que Hazel Henderson, el Maitriyana señala que la economía capitalista coloca en un pedestal a las predisposiciones más nocivas, como el orgullo del egoísmo, la visión limitada del dualismo, la sed de competencia y afán adquisitivo del consumismo.[52]

Según el Socialismo Budista, resulta altamente irónico que las grandes empresas de televisión distribuyan algunos conocimientos de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), usándolos cuando ellos están en contra de todo lo que representa el capitalismo. Muchas empresas y gobiernos le dan voz a los maestros espirituales cuando ellos no hacen más que oponerse a todo lo que cree el sistema financiero internacional. Pero la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) revela que las empresas de televisión transmiten estos conocimientos porque saben que van a ganar dinero, pues éste es su único propósito. Ésta es la increíble falla del capitalismo: la codicia. Este veneno representa a la situación paradójica del mundo, el cual vende la cuerda que lo ahorcará con el fin de obtener ganancia monetaria. Esta cuerda indudablemente representa la contaminación, pero también puede ser una metáfora del activismo social revolucionario. Así que cuando el pueblo escucha la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) de repente comienzan a suceder cosas extraordinarias, porque la gente deja de estar con una mente entumecida por la tecnología y se levanta para hacer algo políticamente revolucionario. Aunque la economía capitalista está convencida de que puede dominar al mundo a través de la codicia, el odio y el engaño, la Economía Dhármica está completamente convencida de lo opuesto: hay esperanza de que los aprendices alcancen el Despertar (Bodhi) y se conviertan en una fuerza de acción social libertaria, haciendo algo para recuperar el mundo. Incluso simples activistas como Michael Moore saben esto.

Para el Maitriyana, el problema socioeconómico fundamental del capitalismo es resultante del carecimiento de valores éticos, ecológicos y espirituales, obsesionándose con el ilusorio crecimiento ilimitado en una notable actitud patológica de apego narcisista. La satisfacción que conllevaría el crecimiento económico permanente es aceptada como una posibilidad factible desde la limitada óptica de los economistas y políticos tradicionales, los cuales creen que ese camino de apego a la riqueza material conduce a una decrecimiento de la pobreza, ignorando no sólo que dicha satisfacción es imposible sino que además los rasgos de lo Real son la frustración, la impermanencia y la insustancialidad. De este modo, el Socialismo Budista demuestra que el modelo de crecimiento capitalista es totalmente ilusorio, ya que los aparentes elevados índices de crecimiento no contribuyen al alivio de los problemas sociales y humanitarios, pues muchas veces acompañan al deterioro de las condiciones generales de vida. La Economía Dhármica también señala que el resultado de dicho apego compulsivo por el crecimiento material es una característica presente tanto de la economía capitalista como de la economía comunista, por lo que es evidente que el modelo metapolítico del Maitriyana propuesto por la Vía del Socialismo Budista es una síntesis que trasciende dialécticamente a ambos sistemas polares. En concordancia con Hazel Henderson, la Economía Dhármica demuestra que el estéril antagonismo entre capitalismo liberal y comunismo autoritario es algo que carece de sentido para la construcción de un mundo mejor, pues ambos sistemas económicos son materialistas, dedicándose al crecimiento industrial y tecnológico a través de un control burocratizado y centralizado.[53]

Evidentemente, el Maitriyana es consciente de que el crecimiento es importante para la vida, tanto en la economía como en cualquier otra instancia, pero se insiste en que en una realidad finita dicho crecimiento debe establecer una relación de equilibrio dialéctico con la antítesis del decrecimiento, por lo que se impulsa el cambio desde una perspectiva de crecimiento cuantitativo a una idea de crecimiento cualitativo. El maestro espiritual enseña que cuando ciertos elementos necesitan crecer y vivir, otros deben disminuir y morir, a fin de que lo constitutivo pueda ser liberado y reciclado por el Devenir de la existencia. A partir de una meditación libertaria sobre los procesos orgánicos y ecológicos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) aplica su introspección al análisis sublimatorio de las instituciones sociales. El Socialismo Budista, como forma de comunismo de derechos humanos, promulga que las instituciones de la civilización capitalista inevitablemente decaerán y se descompondrán para que sus componentes constitutivos –capital, tierra y recursos humanos- puedan ser utilizados en la creación de las organizaciones de una nueva civilización, tal y como las hojas sirven como abono para el nuevo crecimiento de otras plantas.[54]

Como consecuencia del apego narcisista al crecimiento económico e institucional, el desarrollo tecnológico autodestructivo también se encuentra inseparablemente relacionado con el Discurso Capitalista. Al ser dominada por una perspectiva masculina, la fructífera tecnología actual se caracteriza por una predilección al control, la dominación, la manipulación, la autoafirmación, la competencia, la expansión y la dirección centralizada, siendo gravemente malsana, virósica y antiecológica. Por eso, el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), instaurando una Economía Dhármica y una política de derechos humanos globales, podrá transformar los actuales modelos por nuevas formas tecnológicas que incorporen principios y valores éticos, femeninos y ecológicos. Esta alternativa tecnológica, siguiendo el Camino Medio del Maitriyana, tendrá las profundas características del Desapego, la cooperación, la integración, la humildad y el pacifismo, aplicándose localmente y a pequeña escala al estar a cargo de pequeños grupos. Al estar diseñada para incrementar la autosuficiencia, está vía tecnológica alternativa será plenamente descentralizada, al mismo tiempo que impactará mínimamente sobre el medio ambiente gracias al continuo reciclaje y al uso de recursos renovables, como la producción de energía solar. En este sentido, el Socialismo Budista asegura que un aspecto central de la transformación económica, política y ecológica lo constituye el desplazamiento de la era industrial capitalista, sustentada en el consumo de combustibles fósiles, a una nueva Era Solar, sustentada en una nueva tecnología que acompañe el emerger de una cultura sabia y compasiva, cuyo Propósito (Dharma) sea el cumplimiento del significado de la existencia. Esta futura cultura solar impulsada por la Economía Dhármica incluirá un movimiento espiritual cuyo Sentido será el Arte, la feminidad, la ecología, el pacifismo, la política revolucionaria, la contraeconomía emergente y la Liberación basada en un estilo de vida desapegado y en armonía con la Tierra (Gaia). Todos estos valores son algo que no funciona en las corporaciones de la economía capitalista.[55]

El maestro espiritual, a través del método de contemplación revolucionaria (kakumei-zen), señala que la tecnología capitalista es algo que dispersa la atención de los pueblos, por lo que va en contra de la revolución cultural global que busca el Maitriyana. Precisamente, la práctica de la meditación libertaria hace que la economía capitalista –pilar del desarrollo de la civilización contemporánea- sea transformada y reorientada hacia una forma de economía solidaria cuyo destino es la Cura (Nirvana) del mundo.

El Maitriyana señala que la caída de la civilización capitalista es una epidemia económica y política que se inicia simbólicamente en el año 2001 con el simultáneo acontecimiento de la bancarrota de la Argentina y el atentado a las Torres Gemelas de EEUU. Las consecuencias económicas y políticas se extendieron rápidamente en América latina dando origen a gobiernos populistas que chocaron con las aristocracias del Imperio Capitalista, el cual comenzó a ser públicamente condenado como responsable del Apocalipsis económico de muchas naciones.[56] Luego, esta misma epidemia que afecta a la civilización capitalista arribó a Europa e infectó a muchas naciones, evidenciando que el principal mal económico y social que aqueja a la humanidad es la economía canalla, ilegal y criminal del capitalismo, pues este sistema promueve la injusticia y el descontrol social. Así, el Maitriyana delinea el concepto del Socialismo Budista como un sistema político y económico a favor del pueblo, por lo que la Economía Dhármica está basada en la participación democrática y el intercambio social, siendo la mejor estrategia posible para sobrevivir a la crisis de la caída de la civilización capitalista y también transformar a la sociedad en un sistema colectivo del compartir. En este sentido, en el Maitriyana la palabra clave para la nueva política y economía es la compasión. Se puede decir entonces que el Socialismo Budista y la economía de la compasión son sinónimos. El aspecto central de la Economía Dhármica –o economía del Propósito– se relaciona con la supervivencia de la humanidad y de la Madre Tierra (Gaia), compartiendo equitativamente los recursos para que se pueda existir mejor. En esta idea que emerge de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) está presente el aspecto de la emergencia en la que se encuentran la mayoría de los pueblos.

Los conceptos metapolíticos del Maitriyana, aunque pueden ser implementados en el aquí y ahora como antídoto para el sufrimiento del mundo, ciertamente apuntan a un proyecto a largo plazo. Esto implica que el Socialismo Budista no se presenta únicamente para resolver la crisis económica, sino que existe porque está en riesgo la supervivencia de la humanidad debido a la explotación desenfrenada de los recursos naturales del planeta. Por lo tanto, la Economía Dhármica es una visión macroeconómica que denuncia al capitalismo como un sistema basado en la explotación de la naturaleza, a la cual éste considera ilusoriamente como fuente de recursos ilimitados. Esto es algo evidente no sólo en la enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) acerca de que todos los elementos de la realidad son imperfectos, impermanentes e insustanciales, sino también en el fenómeno de la superpoblación. Si bien el problema no radica en la cantidad de seres humanos, el maestro espiritual advierte que si se continúa viviendo con el estilo de vida capitalista, que es esencialmente egoísta, dualista y consumista, entonces todos los enormes recursos del planeta Tierra (Gaia) no alcanzarán. Por ello, el Maitriyana propone un modelo de desarrollo económico que trasciende a la economía capitalista tradicional, elaborando al Socialismo Budista como una estructura práctica y teórica que transforma la existencia de toda la sociedad para hacerla coexistir perfectamente con la naturaleza. Éste es el Despertar (Bodhi) de la ética del Desapego a nivel global.

La Economía Dhármica es la conclusión de una meditación libertaria a mediano y largo plazo, enseñando al aprendiz a dejar de moverse impulsivamente según sus necesidades más inmediatas para poder instaurar una reflexión superior. Este tipo de problemas siempre ha existido, pues desde el inicio de la historia del Homo Sapiens el Discurso de la supervivencia ha estado presente. La humanidad ha sobrevivido debido a una estrategia frente al problema de los recursos naturales y el medio ambiente. Dado que la naturaleza no puede ser conquistada, el sujeto debe comenzar a abrir sus ojos contemplando los problemas tangibles del aquí y ahora, pues la contaminación y destrucción del medio ambiente no es algo con efectos intangibles en lo inmediato, sino que es realmente un problema que está frente al ser humano. En efecto, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) percibe que la basura que contamina a las ciudades y zonas rurales es un síntoma de esta problemática mundial que requiere de una proyecto a futuro que sólo provee la Cura (Nirvana), la cual es paradójicamente la verdadera naturaleza humana. Para el Maitriyana, dado que el peligro de la destrucción de la humanidad es un hecho inminente y no algo que se presentará dentro de cientos de años, es necesario un cambio de paradigma que impulse la evolución humana. Así es que el Maitriyana emerge como una necesidad histórica de evolución no-biológica y no-tecnológica.

El Socialismo Budista elabora esa estructura práctica y teórica que es necesaria para que la Economía Dhármica se convierta en el modelo del futuro del mundo, instaurando una revolución cultural que conduce al aprendiz a comprender que el objetivo de la vida no es la ganancia monetaria sino la Salvación de la especie humana y de la Tierra (Gaia). Este Propósito (Dharma) de la supervivencia evolutiva es una revolución transcultural que el Maitriyana está realizando en el presente. El mundo necesita de la estructura práctica y teórica del Socialismo Budista, pues esta Vía está basada sobre la meditación libertaria de las cosas que no funcionan en el sistema de civilización capitalista, como el problema de la falta de redistribución equitativa del ingreso que no es algo aceptable desde el punto de vista de la ética del Desapego. Aquello hacia lo que apunta la Economía Dhármica no se vincula con la explotación y la ganancia, sino con la supervivencia y evolución de la especie humana y de la naturaleza. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña que en la práctica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) no sólo hay un modo de compartir para coexistir en el planeta sin destruirlo, sino que también hay un modo de nutrir el mundo. Esta visión metapolítica es un cambio completo porque está sustentada en la idea de generar un alto índice de bienestar y riqueza espiritual. Así que el objetivo metapolítico del Maitriyana no es hacer dinero o compartir recursos económicos, sino crear una revolución cultural que satisfaga las necesidades relacionadas al Propósito (Dharma).

A pesar de que el sujeto contemporáneo suele ser consciente de la disfuncionalidad de la economía capitalista a través de la vivencia de la inseguridad laboral, el hallazgo del Socialismo Budista es que impulsa una toma de consciencia que va más allá de la Atención Plena de los problemas: implica percibir y desarrollar soluciones. Diferenciándose del homo economicus capitalista, el aprendiz que practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen) se purifica del egoísmo, dualismo y consumismo, por lo que la espontaneidad, la Libertad y el altruismo es lo que lo define. De este modo, la Economía Dhármica que los maestros espirituales han iniciado es un Proyecto para que la humanidad sobreviva y evolucione en un Homo Spiritualis. Ciertamente, el Maitriyana demuestra que la Espiritualidad es un principio o ley a partir del cual se puede relanzar la política y economía de los pueblos, haciendo que el sujeto reconquiste el espacio social con acciones de democracia directa. Al igual que Elinor Ostrom, el Socialismo Budista enseña que las comunidades locales pueden funcionar correctamente cuando su gestión está liderada por sus propios habitantes y cuando se basan en el bien común.

El sistema económico capitalista desemboca en la economía canalla, ilegal y criminal que está gestionada por la interacción y cooperación entre los políticos y el crimen organizado. Así, la Economía Dhármica denuncia que en la raíz del capitalismo se encuentra la codicia, cuya manifestación fundamental es la acumulación de dinero. Pero el comunismo autoritario también suele recurrir a recursos ilegítimos. De esta manera, el Maitriyana establece que el capitalismo liberal y el comunismo autoritario son dos caras de un mismo sistema: el materialismo. En ambos polos opuestos está presente el hecho de las grandes masas manejadas por una casta o élite superior. Por lo tanto, la visión del Socialismo Budista apunta hacia otro lado: la democracia directa de todos los ciudadanos del mundo, teniendo en cuenta que la verdadera riqueza de la sociedad no es otra cosa que el bienestar, la Libertad y el Despertar (Bodhi) de la colectividad, trabajando siempre en pos del bien común y no en pos de la acumulación monetaria de unos pocos individuos.

La Economía Dhármica abandona la posesión de bienes y la mera acumulación de dinero, identificándose con el uso ético de los recursos y la satisfacción de las necesidades de los pueblos. No se trata de una mera forma de afrontar la recesión económica, sino más bien es una propuesta que construye el modelo económico del futuro. El Maitriyana es una revolución transcultural que hace madurar a la sociedad global, manifestando que la solidaridad es lo único que puede desencadenar la Cura (Nirvana) de los peligros inminentes. Precisamente, la meditación libertaria es una forma de hacer que el aprendiz puede ver lo que es necesario en el mundo, creando una consciencia solidaria y revolucionaria. El movimiento espiritual del Socialismo Budista es una revolución transcultural que puede transformar la sociedad, pues es una revolución en el estilo de vida, pasando horas contemplando acerca de cómo construir un mundo de paz, igualdad, conocimiento y armonía. Éste es el mensaje libertario de los grandes maestros espirituales: la unidad de toda la humanidad. Así que la Economía Dhármica es un sustrato para una revolución social que va más allá de los problemas económicos inmediatos. Sin embargo, la tecnología capitalista va en contra de la revolución cultural global del Maitriyana, dispersando y distrayendo la atención de los pueblos a través de las conexiones ilusorias de los celulares e internet que no hacen más que ocultar la soledad y el vacío del corazón humano.

El Socialismo Budista anuncia que gracias a la inevitable caída de la civilización capitalista, que al mismo tiempo será el fin de la economía tradicional, se formarán nuevos grupos y coaliciones tendientes al desarrollo de nuevas formas políticas, económicas y tecnológicas que consideren como fundamentales a los valores espirituales y los estilos de vida alternativos. No por su vestimenta sino por ser el responsable del descubrimiento de estas ideas revolucionarias, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) contrasta enormemente con el resto de la población, ya que al cruzar contemplativamente a la dimensión de lo Real puede regresar a la vida social pero de una forma desapegada y desalienada del Discurso cultural imperante, expresando su desidentificación mediante un lenguaje radical, poético y no-lineal que utiliza metáforas orgánicas y ecológicas. La lógica dialéctica paradojal del maestro espiritual es una forma directa de quebrar las limitaciones del pensamiento lineal.

En definitiva, ante el caso de que alguien alegue que la Economía Dhármica no es propiamente un sistema económico, se lo podría definir correctamente como una forma de futurología libre e iluminada. A pesar de que suele contribuir a la fundación de organizaciones y movimientos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se distancia lo más posible del campo institucional con la finalidad de realizar una meditación libertaria sobre el futuro, observando profundamente sin apego a un ángulo en particular y sin preocupación por los intereses de cualquier organización. A través del activismo social revolucionario el Maitriyana se convierte en una Espiritualidad Libertaria que no se limita a únicamente hablar de la transformación social, pues constantemente pone en práctica todas sus enseñanzas. De hecho, es muy importante para la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) comprobar aquello que teoriza. Así que la metapolítica del Socialismo Budista se organiza en torno a cuestiones sociales, económicas y ecológicas, proponiendo nuevas ideas revolucionarias que son sentidas en carne y hueso por el maestro espiritual. Por consiguiente, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) anuncia que hay algo estructuralmente erróneo en el capitalismo, cuya visión equivocada conduce a considerar que la Libertad o el Despertar (Bodhi) del pueblo son algo antieconómico.

Si bien la Economía Dhármica parte de un análisis intenso de la problemática económica, su estudio se ramifica a otros campos como la filosofía, historia, sociología y ciencias políticas, ya que se trata de un verdadero paradigma de la transformación cultural. Debido a sus extraordinarios dotes para presentar con serenidad las ideas radicales del maestro espiritual, el Maitriyana es sumamente respetado por los eruditos. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) llega a la conclusión de que lo que se necesita para arribar al futuro es una síntesis que equilibre dialécticamente los valores masculinos y femeninos en pos de la clarificación del Propósito (Dharma) de la humanidad, que no es más que la autorrealización y Libertad de los pueblos. Comprendiendo los puntos principales de la crítica del maestro espiritual acerca de la economía, política y tecnología, se perfila el esquema básico de la percepción de un futuro alternativo al capitalismo y su sistema socioeconómico. Según el Socialismo Budista, la economía capitalista sólo es una disciplina válida o apropiada para la contabilidad y el análisis de microáreas,[57] mientras que los métodos de la Economía Dhármica son los más adecuados para analizar profundamente los procesos macroeconómicos. Al igual que el análisis de la salud mental, las pautas macroeconómicas deben ser analizadas por equipos multidisciplinarios, trabajando en un amplio marco de ética social y ecológica cuyo enfoque abarque los múltiples aspectos del bienestar y el Despertar (Bodhi).

En concordancia con Hazel Henderson, el Maitriyana muestra un Camino hacia la Cura (Nirvana) de la economía, pues el sistema político, económico y social se encuentra gravemente enfermo y necesita urgentemente alcanzar la salud que tiene el sujeto que practica meditación libertaria. El Socialismo Budista desempeñará una función importante en el futuro del mundo, logrando que los pueblos dejen de pagar el enorme costo social y ecológico que conlleva las actividades económicas. Así, la Economía Dhármica propone como una de las medidas más necesarias para implementar en el aquí y ahora que las empresas privadas y estatales donen un gran porcentaje de sus ingresos al bienestar de la sociedad. Otra medida importante sería declarar como ilegal e insana a la producción de cigarrillos y alcohol.

La visión del Maitriyana es una propuesta extraordinariamente realista y políticamente factible de realizarse, en tanto que la legislación del futuro se verá obligada a exigir a las industrias un nuevo tipo de contabilidad ecológica-social, cuando el modelo alternativo del Socialismo Budista sea el Camino que la humanidad elija para existir en el mundo. Al igual que Jean Jacques Rousseau, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) manifiesta que las controversias contemporáneas serán percibidas como algo raro en la edad futura de la humanidad, tal y como los dilemas del Neandertal parecen extraños ante la mirada del ser humano.

La intensa exploración contemplativa de la Economía Dhármica abre un campo completamente nuevo, ya que a través de la confirmación de que la estructura del sistema económico-político es profundamente equivocada e incluso ilusoria, se penetra en el difícil territorio de lo Real. Durante la meditación libertaria el aprendiz adquiere una transparencia gradual de los vínculos sociales, desarrollando una comprensión que clarifica los problemas económicos básicos del Discurso capitalista. Así, el sorprendente análisis contemplativo de la situación económica descubre la falsedad de la economía gubernamental o corporativista, la cual encubre presupuestos injustificados mediante un punto de vista limitado por el egoísmo, el dualismo y el consumismo. Conforme se solidifica la comprensión socioeconómica del sujeto, emergen innumerables incógnitas nuevas que son pacientemente respondidas por medio de la guía del maestro espiritual, el cual revela una capacidad extraordinaria para ofrecer explicaciones claras y concisas al enfocar todas las temáticas desde su amplio Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha). Las conversaciones con el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no sólo ayudan al aprendiz a poder comprender enormemente los problemas psicológicos, filosóficos y políticos, apreciando toda la extensión de la dimensión socioeconómica, sino que también le permiten al sujeto desarrollar el nuevo paradigma de la visión ética y ecológica de la realidad, descubriendo la profunda relación entre la ecología y la Espiritualidad en la comunicación mística con la Tierra (Gaia).

El Maitriyana establece que el concienciamiento ecológico es una práctica de meditación libertaria porque está convencido de que la ecología es una forma de Espiritualidad equivalente a la tradición mística oriental,[58] siendo uno de los cuatro pilares del Socialismo Budista junto con el pacifismo, el comunismo de derechos humanos y el alfabetismo. De esta manera, la Economía Dhármica abre los ojos del aprendiz a la dimensión política y social de los valores ecológicos. En concordancia con Siddharta Gautama, cuando tomó a la Tierra (Gaia) como testigo de su Despertar (Bodhi), el Maitriyana llega al convencimiento de que el diseño socialista libertario de un marco ecológico para la política, economía y tecnología es una misión urgente para la época contemporánea.

Precisamente, estas implicaciones confirman la elección del término metapolítico para caracterizar el nuevo y emergente Socialismo Budista. Además, el metaparadigma del maestro espiritual es tanto holístico como ecológico, ya que percibe a un objeto o fenómeno como un todo integrado y no como una mera suma cuantitativa de partes, al mismo tiempo que su enfoque analiza el sistema de la vida del que todos los organismos dependen y al que deben pertenecer armoniosamente. En el enfoque espiritual de la Economía Dhármica es fundamental comprender cómo la salud del sujeto está relacionada tanto con su cuerpo y mente como con su sociedad y medioambiente. Así, el enfoque del Maitriyana comprende que las actividades económicas deben estar en armonía con los procesos cíclicos de la naturaleza, del mismo modo que las culturas tienen que estar en sintonía con los valores espirituales del ser humano.

A pesar de que el aprendizante tarda varios años en reconocer las implicaciones de la ecología espiritual, gracias a la guía contemplativa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) puede explorar el cambio de paradigma en la disciplinas de la economía, medicina y psicología mediante una apreciación de la perspectiva analítica-existencial-libertaria que constituye la parte fundamental del proceso del Socialismo Budista, que no es más que el despliegue de la ética del Desapego.

El lugar mismo donde vive un maestro espiritual es un centro cultural cuya belleza gótica emana una especial ética ecológica y un respeto por el fluir del sistema de la vida que acoge el emerger de las ideas revolucionarias de la Economía Dhármica. De hecho, la Comuna Libertaria (Sangha), fundada y dirigida por el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), es un centro público de exploración práctica y teórica de meditación libertaria, siendo deliberadamente pequeño y humilde, pues su objeto es examinar el futuro alternativo de la Liberación y la Cura (Nirvana) en un contexto social. Esta comunidad espiritual es sustentada por el esfuerzo y la colaboración de sujetos que han abandonado la vida capitalista, haciendo de esta cámara de reflexión su nuevo hogar. Así, este estilo de vida promulga la elegancia de la espaciosidad y el reciclado, denunciando silenciosamente que la satisfacción no se encuentra relacionada con la posesión de riquezas materiales, sino con la desapegada y sublime creatividad artística del aprendiz que es espontáneo y que paralelamente trabaja en actividades teóricas y sociales. Este tipo de comuna es una organización iniciática cuya forma está basada en el ejercicio contemplativo de un trabajo, permaneciendo en la pureza ética de la vida artesanal en lugar de ser afectada por la intrusión o degeneración de elementos burgueses.[59] El estilo de vida místico demuestra profundamente las ingeniosas formas con las que el maestro espiritual integra en su vida cotidiana el sistema alternativo de valores éticos y ecológicos que enseña en sus charlas y escritos. Además, practicando lo que predica, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) confirma la intuición marxista-existencialista que define al Ser como una praxis. Por ello, la estadía en una comunidad espiritual (Sangha) dispone de un cálido y amable recibimiento, al mismo tiempo que el maestro espiritual se mantiene discretamente alejado para brindar a los aprendizantes el espacio necesario para sus meditaciones libertarias, que es el encuentro libre consigo mismos y el gradual desapego de la sociedad y cultura materialista de la que provienen. De este modo, el sujeto comienza a abandonar el incentivo social de las ganancias individuales procedentes de actividades económicas, trascendiendo la idea misma del beneficio e interés egoísta.

A partir del nacimiento de la civilización capitalista comenzó a existir la idea de fenómenos económicos que están aislados del marco contextual de la vida, como el sistema de mercados monetarios y la propiedad privada. Obviamente, antes existían mercados locales basados en el trueque, pero a partir de la civilización capitalista los mercados se sustentaron puramente en los artificios del dinero. Además, la Economía Dhármica señala que la propiedad privada es una forma que priva y despoja al pueblo de la propiedad comunitaria. En este sentido, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una forma de retornar a una visión en la que el ser humano no puede poseer a la tierra, pues ésta le pertenece a un bien común.

El Maitriyana recuerda entonces que con el apego a la propiedad privada el razonamiento empírico e individualista se convirtió históricamente en el valor dominante de la sociedad, orientándose de forma secular y materialista hacia la obsesionada producción de artículos mundanos que caracteriza a la ciencia manipuladora de la era industrial capitalista. Estas actividades de codicia culminaron en la fundación de instituciones sociales y políticas cuyo único objetivo fue la expansión y el crecimiento del conjunto de la economía capitalista. Desde la perspectiva del maestro espiritual, claramente los valores y la visión de la realidad del materialismo crearon el pensamiento económico contemporáneo, reemplazando las palabras y argumentos por cifras, pesos y mediciones. Estas actividades económicas actuales de producción y distribución se destacan como racionalistas, pues la economía capitalista ha sido influenciada por Newton y Descartes a través de la obra de sir William Petty.[60] Según el Socialismo Budista, los ingredientes indispensables de las teorías de Adam Smith -verdadero padre de la economía capitalista- y de los posteriores economistas no son más que simples derivaciones del materialismo newtoniano, cuyos conceptos de cantidad de dinero y velocidad de circulación continúan hasta el monetarismo actual. Al igual que Smith, el causalismo materialista de John Lock también sirvió de base para el precario análisis económico capitalista, planteando que los precios de un producto son determinados objetivamente por la oferta y la demanda, elevando este concepto a una categoría de ley de la naturaleza. En el modelo interpretativo de curvas de oferta y demanda, que figura en los textos elementales de la economía capitalista, se presupone que los participantes del mercado gravitarán de forma automática y sin fricción hacia el equilibrio determinado por un supuesto punto interseccional de ambas curvas, ilustrando perfecta y evidentemente el estilo newtoniano de la economía capitalista. Esta perspectiva materialista intenta pervertir a la economía social al reducirla a una ciencia exacta, ocupándose únicamente de variaciones de cantidades virtuales mediante técnicas matemáticas. En concordancia con Hazel Henderson, para la Economía Dhármica, la ley capitalista de oferta y demanda se relaciona con el método matemático del cálculo diferencial de Newton, siendo esto un problema en tanto que las variables empleadas son definidas a partir de supuestos básicos que suelen convertir a los modelos matemáticos en algo ilusorio.[61] El Maitriyana analiza los supuestos básicos subyacentes a todas las teorías económicas, dentro de los cuales Adam Smith es el más influyente de estos, para así develar su fundamento erróneo y despejar el Camino hacia la realización de la próxima metaeconomía del Socialismo Budista. La Economía Dhármica no acepta la idea de que los precios de los productos deben determinarse en un mercado libre a través de los efectos de equilibrio de la oferta y demanda. Así que el Maitriyana no basa su teoría económica en los conceptos materialistas newtonianos del equilibrio, movimiento y objetividad, denunciando como ilusoria la expectativa de que el mercado tiene mecanismos estabilizadores que operan casi instantáneamente y sin fricción. La meditación libertaria percibe que el conflicto entre los productores y los consumidores son una prueba de esto. Por lo tanto, el Socialismo Budista propone que la sabiduría compasiva (prajña-karuna) sea aquello que guie los intereses individuales en pos de la mejora armónica de la comunidad, equiparando mejora no con la acumulación de dinero sino con la producción de Libertad y Despertar (Bodhi) en el pueblo. Esta imagen idealista de la Economía Dhármica será lo que utilizará ampliamente la humanidad del futuro si es que desea sobrevivir a la caída de la civilización capitalista, proveyendo igualdad social y educación gratuita para todos los obreros y desocupados. La base de la teoría económica del Maitriyana es el concepto del mercado comunitario, reconduciendo a la sociedad industrializada hacia un mundo sabio y compasivo, completamente libre del control de las instituciones corporativas sobre el suministro de recursos. Esto implica que el aprendiz debe tomar consciencia de la influencia decisiva que las corporaciones ejercen sobre el pueblo, tanto por medio de la publicidad como a través del soborno de los políticos nacionales. En realidad, el Socialismo Budista descubre que las principales potencias no están gobernadas por sus respectivos presidentes y ministros, sino por estas gigantes empresas corporativas que impregnan todas las facetas de la vida capitalista. Por ello es que la existencia de la democracia representativa o de un mercado libre equilibrado por la oferta y la demanda no es más que una construcción conceptual completamente inexistente en el mundo real: sólo pueden advertirse la existencia de presidentes virtuales que siguen las decisiones del oscuro Poder capitalista.

En concordancia con Howard Zinn y Michael Moore, la Economía Dhármica establece que hubo una ayuda importante de las grandes corporaciones capitalistas hacia el emerger de gobiernos fascistas en Europa, llegando incluso a apoyar al régimen nazi. Esto es lo que el Maitriyana, como movimiento de pensamiento crítico, denuncia que sucede en la etapa contemporánea: la confabulación del gobierno y la industria, trabajando en conjunto para mantener oprimido al pueblo.

El Socialismo Budista realiza una corrección inexorable al padre de la economía Adam Smith, quien afirmó que en la competencia la ambición individual sirve al bien común. Así, la Economía Dhármica teoriza que si cada sujeto opera por su propia cuenta saldrá de la Libertad intrínseca –que implica la responsabilidad con un Propósito (Dharma)- para aproximarse al Desorden. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma entonces que si los seres humanos se lanzan sobre la realidad, mediante el apego (tanha) materialista, a fin de operar sobre ella sin un Sentido, se bloquearán mutuamente unos a los otros y no alcanzarán jamás el objeto de su Deseo, condenándose a una eterna frustración e insatisfacción existencial (dukkha). Pero si prevalece el Desapego y ningún aprendiz se aferra al objeto del anhelo capitalista, ninguno se estorbará mutuamente y entonces podrán respetar a sus pares como seres autónomos. Únicamente de este modo la humanidad puede ganarse un futuro, cooperando todos juntos hacia un mismo Propósito (Dharma) de vida. Por ello, el Maitriyana afirma que es incompleta la postura de Adam Smith cuando afirma que el mejor resultado es producto de que cada sujeto en un grupo haga lo mejor para sí mismo, debido a que según la dinámica reguladora de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) el verdadero resultado superior es producto de que todos en el grupo comprendan que hacer lo mejor para el grupo es hacer lo mejor para sí mismos. Así es que el Socialismo Budista pone en práctica el conocimiento cumbre (Satori) al que llegaron Gautama y Jesús: amar a los demás es alcanzar la propia Cura (Nirvana). La meditación libertaria es precisamente una ética global que entiende que hay una ventaja competitiva en la sabiduría compasiva (prajña-karuna): es la Vía Única (Ekayana) de la Salvación de la humanidad y la supervivencia de la Tierra (Gaia).

La Economía Dhármica, aunque es un efecto de la síntesis superadora que es el Maitriyana, se encuentra claramente alejada de la tesis económica capitalista de la ciencia cartesiana-newtoniana y más cerca del desarrollo posterior antitético de Karl Marx. No obstante, el verdadero proceso transformador, lejos de ser una lucha de clases o una dictadura del proletariado, se trata más bien del Camino Medio del Socialismo Budista que liberará al ser humano alienado para aproximarlo al aprendiz del Despertar (Bodhi), buscando alcanzar la Cura (Nirvana) a través de la ética del Desapego.

La fascinación por la experiencia de lo Real impulsa al maestro espiritual a una vivaz percepción contemplativa que promulga un emerger postcapitalista, la cual es una revolucionaria visión ecológica y sistémica que convierte a lo económico en una disciplina metacientífica y metapolítica como parte de la Economía Dhármica del futuro. Este esfuerzo bien intencionado que caracteriza a la poderosa crítica socioinstitucional del Maitriyana evita caer en utopismo irreal en tanto que el Socialismo Budista es un sistema implementado desde hace milenios por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). De hecho, esta modalidad socioeconómica desarrollada por la ética del Camino Medio es la próxima etapa evolutiva del pensamiento económico en un contexto cultural más global, relacionando las nuevas ideas de la meditación libertaria con una crítica de la práctica económica capitalista.

Al no preocuparse por parecerse a una ciencia materialista, la Economía Dhármica formula sus teorías en un lenguaje no-materialista, ya que la amplia percepción contemplativa del maestro espiritual acerca de los fenómenos sociales le permite trascender significativamente el marco cartesiano-newtoniano. En lugar de adoptar la ilusoria posición científica materialista del observador objetivo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) subraya fervientemente el papel de observador participante de la existencia, afirmando que su análisis social es inseparable de una crítica dialéctica-paradojal. Abandonando el determinismo tecnológico aceptado por las teorías científicas materialistas, el Maitriyana también se caracteriza por ser una comprensión profunda de la interconexión de todos los fenómenos (dharmadhatu), percibiendo a la sociedad como un conjunto orgánico en el que la ideología tiene tanto o más importancia que la tecnología. A diferencia del pensamiento clásico capitalista, el Socialismo Budista no es abstracto, estando considerablemente vinculado a las humildes realidades de la producción local y respetando la significación espiritual de la vida rural mediante la propuesta socialista ecológica, en un claro acto que confronta a la elite intelectual obsesionada con la industrialización y modernización. La Economía Dhármica, al estar en concordancia con un modelo socialista ecológico, trasciende los conceptos básicos de la economía clásica capitalista, abandonando tanto la idea de la objetividad científica como los efectos autoequilibradores de la oferta y la demanda, ya que el equilibrio económico de los Estados es más un excepción que un regla real, siendo la imperfección, impermanencia e insustancialidad las características más destacables de los ciclos económicos.

Si bien las teorías económicas de John Maynard Keynes concuerdan con el Maitriyana en el hecho de que hay que descartar el ideal ilusorio de la observación objetiva, ciertamente la teoría económica keynesiana va en una línea contraria a la del Socialismo Budista, pues ha influenciado decisivamente en el pensamiento capitalista contemporáneo a través de su enfoque centralizado en relaciones simplificadas entre variables económicas como el producto bruto interno y el volumen del empleo, para así promulgar cambios económicos a corto plazo sobre los que se puede influir con intervenciones políticas gubernamentales. El modelo económico de Keynes, asimilado por la rama principal del pensamiento económico capitalista, procura la aplicación de remedios superficiales como la emisión de dinero y el incremento o reducción de los impuestos y las tasas de interés. En cambio, la Economía Dhármica es un modelo mucho más profundo y sistémico, pues analiza múltiples variables para evitar caer en un curioso cortoplacismo. Además, el pensamiento económico capitalista de la civilización contemporánea es eminentemente esquizofrénico, pues tiende a invertir completamente los postulados de sus teorías clásicas, creando ciclos financieros a través de políticas y pronósticos de un mercado dirigido por acciones gubernamentales y corporativas que poco tienen que ver con actividades económicas reales. Así, la meditación libertaria percibe que los métodos económicos de Keynes son disfuncionales porque sólo comprenden la estructura superficial del campo económico e ignoran el aspecto cualitativo de los problemas del mundo relacionados con la igualdad social y la redistribución del ingreso. El modelo económico del Maitriyana es mucho más adecuado porque no ignora la cantidad de factores psicológicos, políticos, sociales y ecológicos que son fundamentales para la comprensión cumbre (Satori) del campo económico. En concordancia con Hazel Henderson, el Socialismo Budista afirma que el enfoque económico de Keynes únicamente facilita la solución de pocos escenarios domésticos a corto plazo, pero no está capacitado para formular pronósticos avanzados en el tiempo.[62] Al igual que la mayoría de las ideas económicas capitalistas, la utilidad del modelo de Keynes es anticuada frente a la Economía Dhármica.

De este modo, el modelo económico del Maitriyana evita concentrarse única y exclusivamente en la economía doméstica, ya que es sumamente incompleto e ilusorio tratar de disociarse de la red económica global y prescindir de los convenios internacionales. El enfoque holístico y sistémico de la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) permite al sujeto percibir que para el pleno despliegue de la Liberación social se debe tomar consciencia de las condiciones políticas, del poder de las corporaciones multinacionales y de los costos socioambientales de las actividades económicas. La clara percepción que tiene el maestro espiritual de los problemas socioeconómicos dentro de un amplio marco analítico-existencial-libertario lo habilita para explicar la situación económica global vigente de una forma lúcida e iluminativa, siempre acorde con los intereses ecológicos y espirituales de la humanidad y de la Tierra (Gaia).

Según el Socialismo Budista, el desconcertante tema económico de la inflación crece espectacularmente al mismo tiempo que también se incrementa el desempleo por la indiferencia, el aval y la ignorancia de los políticos y economistas capitalistas. La inflación es un fenómeno causado por múltiples razones, siendo su fuente principal el conjunto total de las variables psicológicas, sociales y ecológicas que son excluidas de los modelos económicos capitalistas.[63] A pesar de la ignorancia deliberada de los economistas capitalistas, una de las variables radica en que la riqueza se basa en los recursos naturales y energéticos, los cuales incrementan la potencialidad y libertad de las sociedades. Cuando se carece de esta fuente básica de poder económico, las materias primas y energéticas deben extraerse de otros lugares lejanos, lo cual obliga a la importación del recurso o a la inversión de mayores capitales para su extracción, generando así un círculo vicioso interminable de empobrecimiento. Por lo tanto, la transitoriedad inevitable de los recursos ecológicos va acompañada por un igualmente ineludible incremento de los precios de los recursos energéticos, constituyéndose en una de las principales fuerzas de la inflación. Para la Economía Dhármica, el hecho de la adicción del capitalismo al consumo de energía y recursos naturales se evidencia en que este sistema económico se basa en el capital y no en la mano de obra, a pesar de que el capital es únicamente un potencial laboral extraído de la explotación de recursos, los cuales están continuamente disminuyendo. No obstante, el Maitriyana observa una fuerte tendencia de la economía capitalista a sustituir la mano de obra por el capital, reduciendo el empleo mediante la automatización de la productividad. La aspiración egoísta de la comunidad financiera apunta permanentemente a lograr inversiones tendientes a la desaparición de la mano de obra, incrementando sus ganancias materiales al extremo a pesar del enorme costo social que esto implica.

El Socialismo Budista establece que el capital no genera riqueza verdadera, por lo que una economía capitalista es altamente inflacionista y consume vorazmente la energía y los recursos naturales, creando así pan para hoy y hambre para mañana. Según la sabiduría de la Economía Dhármica, la inflación y el desempleo son una característica intrínseca de todas las sociedades industriales capitalistas, en lugar de ser aberraciones del estado de equilibrio del libre mercado.[64] La civilización capitalista tiende al apego excesivo por el consumo de recursos naturales y capitales, en vez de invertir en energías renovables y mano de obra, por lo que su efecto es inevitablemente la inflación y el desempleo masivo. Además de las variables ecológicas dependientes de los recursos energéticos naturales, otra causa de la inflación es el inmoldeable crecimiento ilimitado al que tiende el capitalismo, generando enormes costos sociales mediante la creciente complejidad de los sistemas tecnológicos-industriales. En su avidez y codicia por aumentar al máximo las ganancias monetarias, las empresas capitalistas excluyen los costes sociales y medioambientales de sus actividades, haciendo que la naturaleza y las futuras generaciones paguen el precio del materialismo. Las actividades de la economía capitalista suelen contribuir a la acumulación de dinero y a la inflación, pero no a la producción real de riqueza y bienestar. Para el Maitriyana, el sistema capitalista no puede ser modelado ni dirigido correctamente, pues su incontrolable sed de dominio genera un complejo incremento de costes sociales y medioambientales, como limpiar la contaminación, cuidar a los delincuentes, ocultar a los marginados, tratar a los drogadictos, atender a los accidentes automovilísticos y arreglar los desperfectos tecnológicos. Estos fenómenos son los límites psicológicos, filosóficos y políticos del crecimiento económico, siendo los síntomas de la falta de funcionamiento correcto que implica la vida urbana capitalista, dedicándose más tiempo y energía al mantenimiento y regulación del sistema monetario en lugar de trabajar en pos de suministrar bienes y servicios necesarios. Por lo tanto, todas las preocupaciones burguesas son inflacionistas.[65] La apasionante crítica contemplativa del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) demuestra que la inflación es muchísimo más que un mero problema socioeconómico, ya que debe ser interpretado como un síntoma de la crisis del Discurso Capitalista. Así, el Socialismo Budista se erecta como un modelo posible en tanto que se ocupa de las variables sociales y ecológicas que la economía actual ignora. Desde el punto de vista libertario de la Economía Dhármica, los métodos keynesianos de la economía contemporánea ya no pueden resolver los problemas socioeconómicos del mundo, ya que se limitan a reprimir y desplazar los síntomas de la inevitable caída del Capitalismo. En concordancia con Hazel Henderson, el Maitriyana afirma que los economistas capitalistas aplican métodos keynesianos para inflar o desinflar artificialmente al campo económico, creando oscilaciones a corto plazo que ocultan la opresión psicológica, ecológica y social que sucede realmente. En el mejor de los casos, incluso si se logra reducir momentáneamente a la inflación a través de los métodos keynesianos, el resultado será un déficit presupuestario, una falta de pagos o un incremento en las tasas de interés bancarias. Estos indicadores no son controlados simultáneamente porque el sistema capitalista está compuesto por círculos viciosos (samsaras) que imposibilitan un ajuste correcto de la economía.[66] El Socialismo Budista plantea entonces que la única solución genuina consiste en transformar el sistema mismo, reestructurando la economía para que no esté regulada por el corporativismo privado ni estatal. Este proceso de descentralización que propone la Economía Dhármica implica desarrollar tecnologías sustentables, dirigiendo el sistema económico hacia el pleno empleo y no hacia la especulación monetaria. El Maitriyana muestra entonces un horizonte hacia una economía verde basada en el pleno empleo y en el desarrollo sustentable de los recursos, lo cual curaría el mal de la inflación y la pobreza al mismo tiempo que se estaría en coherencia ecológica con la Tierra (Gaia).

El subsiguiente desarrollo del Socialismo Budista convertirá en realidad los pronósticos de meditación libertaria del maestro espiritual acerca de la Liberación y Despertar (Bodhi) de los pueblos, el cual es el anuncio de la Cura (Nirvana) de la patológica economía capitalista. La Economía Dhármica denuncia que la civilización capitalista es un cáncer cuyo síntoma es el enorme déficit en el presupuesto y en la balanza de pagos, convirtiendo al fenómeno de la deuda externa en la comprobación máxima de la falta de funcionalidad del sistema capitalista. En respuesta a las crisis del mundo, el Maitriyana ignora los indicadores económicos tradicionales, procurando aplicar desesperadamente los antídotos conceptuales y metodológicos frente al mal del capitalismo.

La epidemia que sacude al mundo consiste de guerra, injusticia social, ignorancia y contaminación, por lo que el Socialismo Budista es una contracultura que ayuda a que la humanidad comprenda que todos los pueblos están interconectados y se necesitan mutuamente para poder sobrevivir y evolucionar. Por ello, la Economía Dhármica se sirve del lenguaje de sistemas para señalar la interconexión profunda de lo económico, social y ecológico, utilizando así el marco de la lógica dialéctica paradojal sobre el sistema de la Tierra (Gaia). El lenguaje sistémico es el marco ideal para la formulación metacientífica del sistema socialista ecológico del Maitriyana. El enfoque sistémico del Socialismo Budista es esencial para la comprensión profunda de los problemas sociales y económicos del mundo. De esta manera, la Economía Dhármica es un enfoque que extrae orden a partir del actual caos que caracteriza a la economía y política global, pues el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) coincide con Mao Tse-Tung al afirmar que cuanto mayor es el grado del caos más cerca se encuentra la solución. El maestro espiritual explora el potencial del planteamiento sistémico en las ciencias socioeconómicas y ecológicas, estimulando al descubrimiento de nuevas ideas mediante la contemplación revolucionaria (kakumei-zen), como introducir la noción del campo económico como un sistema vivo, orgánico y compuesto por individuos, organizaciones sociales y ecosistemas circundantes en interacción permanente. Por medio de la meditación libertaria se puede aprender muchísimo acerca de situaciones económicas, descubriendo que las actividades circulan cíclicamente alrededor del sistema económico del mismo modo que funcionan los ecosistemas, los cuales no pueden ser descritos por modelos lineales de causa y efecto. Así, la dinámica no-lineal del sistema de la vida obliga al Maitriyana a pensar contemplativamente sobre la importancia del reciclaje sublimatorio.

La sabiduría compasiva (prajña-karuna) del Socialismo Budista informa que muchas cosas que son buenas para el sistema capitalista no necesariamente hacen mejor a la humanidad, pues las estrategias que tienen éxito en esta etapa de la civilización serán totalmente inadecuadas en la etapa de la civilización del futuro. Por esa misma razón, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña al aprendiz que no hay mayor fracaso espiritual que el éxito material. Otra consecuencia de la dinámica no-lineal de la Economía Dhármica es la cuestión del tamaño óptimo para cada estructura y organización, demostrando que cuando se amplía al máximo alguna de sus variables inevitablemente se destruye el sistema al que se pertenece, del mismo modo que un virus enferma o mata al cuerpo huésped. Esto es lo que el maestro espiritual denomina como el aspecto cancerígeno del capitalismo. De esta manera, la meditación libertaria es una visión que considera al campo económico como un sistema viviente compuesto por una multiplicidad de fluctuaciones interrelacionadas. El Maitriyana establece que cuando la civilización capitalista busca incrementar al máximo sus beneficios monetarios o el PBI, esto enferma la salud del campo económico e induce tensión social y desequilibrio medioambiental. A diferencia de Keynes, el Socialismo Budista estudia ciclos económicos a largo plazo, los cuales son ignorados por las manipulaciones capitalistas. Este Sentido de Propósito (Dharma) o Proyecto de larga duración es algo que es difícil de asimilar para los políticos gubernamentales o los ejecutivos corporativos, los cuales son incapaces de comprender que la Verdad descubierta por el sujeto que practica contemplación revolucionaria (kakumei-zen): el deterioro y la muerte de todo sistema viviente son una condición que antecede al renacimiento.[67] Esta lógica dialéctica paradojal permite superar los tiempos difíciles de la existencia. Así que la Economía Dhármica sabe que la decadencia de la civilización capitalista implicará el crecimiento de algo distinto, pues siempre hay un movimiento cíclico entre la vida y la muerte. La meditación libertaria es una forma de observar el proceso nuevo en el que uno debería participar. Pero esta revolución venidera que es la civilización socialista libertaria implica permitir que algunas corporaciones capitalistas mueran, para dejar oportunidad de que puedan crecer nuevas instituciones. En definitiva, absolutamente toda la realidad está cambiando constantemente, pues los ciclos de los seres vivos no son más que uno de los estados de los ciclos cósmicos de la existencia.[68] Esa desintegración o descomposición del capitalismo es sólo uno de los numerosos ejemplos que propone el Maitriyana como movimiento de renacimiento cultural sintonizado con los ciclos naturaleza de la Tierra (Gaia).

Concordantemente, en la postura contemplativa del hacer-nada (wu-wei) o no-interferencia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña el mayor descubrimiento de la síntesis del Camino (Tao) del Despertar (Bodhi) donde los antiguos caminos se unen a los nuevos. Las introspecciones económicas de la meditación libertaria están arraigadas en este tipo de concienciamiento ecológico que efectúa la Espiritualidad Libertaria inspirándose en la profunda sabiduría compasiva (prajña-karuna), cuya orientación social es activa, dinámica, optimista y de alcance planetario.

El Socialismo Budista analiza contemplativamente la jerarquía laboral de la cultura materialista, donde en su estrato más inferior el trabajo tiende a ser cíclico, funcionando sin dejar una huella significativa y duradera en el mundo. En este tipo de trabajo entrópico su esfuerzo es transitorio o intangible, siendo rápidamente asimilado por el desorden. Dentro de la civilización capitalista el trabajo entrópico es delegado a los grupos minoritarios, pues es un trabajo al que se le otorga un valor y salario bajo.[69] No obstante, desde la Economía Dhármica, los trabajos más rentables económicamente, que son las profesiones de alta categoría que impactan duraderamente en el mundo, son frecuentemente negativas y destructivas para la salud del tejido social, ecológico y psicofisiológico, mientras que el olvidado trabajo impermanente de reparación y mantenimiento es socialmente devaluado aunque sea esencial para la salud y la vida cotidiana, pudiendo ser transformado en una práctica espiritual debido a que el aprendiz lo trabaja como si fuese su mismísimo Propósito (Dharma) existencial. A diferencia del trabajo asociado con una huella tecnológica, el trabajo cíclico y cotidiano es fundamental en la enseñanza del maestro espiritual, quien suele mostrar al sujeto el valor profundo que tiene realizar actividades simples como lavar los platos, barrer el suelo o cortar los pastos. En esta enseñanza tan simple se encuentra presente toda una crítica al sistema capitalista de codicia y avidez creciente. Así, la tradición del Maitriyana considera al trabajo cotidiano como parte integral de la formación mística del aprendiz. La meditación libertaria concede importancia al trabajo cíclico porque es un trabajo basado en el reconocimiento de los ciclos naturales del nacimiento, crecimiento, deterioro y muerte, ayudando al sujeto a ser más consciente del Fundamento Dinámico Vacío del Universo. Esta introspección contemplativa demuestra la conexión profunda entre lo económico, lo ecológico y lo espiritual que convergen en el Socialismo Budista.[70]

La Economía Dhármica considera que la visión de Karl Marx valoraba la función de la naturaleza en el proceso de producción económica, por lo que el respeto por la Tierra (Gaia) formaba parte de su visión revolucionaria de la realidad. Aunque la posible destrucción del medio ambiente no era un problema fundamental en el siglo XIX, el Maitriyana reconoce que Marx era consciente del enorme impacto ecológico de la civilización capitalista, además de hacer hincapié en que la naturaleza tiene un papel importante dentro del tejido social, económico y político.[71] En concordancia con Marx, el Socialismo Budista afirma que aunque el trabajador es incapaz de crear o producir algo sin el material de la naturaleza,[72] el progreso de la agricultura de la economía capitalista es un arte en el robo al obrero y a la Tierra (Gaia).[73] Por ello, la Economía Dhármica está a favor de la agricultura orgánica, en la cual se consume menos energía y recursos naturales para producir productos de mayor calidad y salud, utilizando semillas propias y abandonando el uso de fertilizantes o pesticidas que atacan el medio ambiente. El Maitriyana apoya este tipo de producción holística porque tiene lugar en el marco de ciclos naturales, respetando y conservando la Tierra (Gaia). Así, el Socialismo Budista critica al sistema industrial agrícola de la civilización capitalista por favorecer la rentabilidad con el coste del monocultivo y el mayor consumo de energía y recursos naturales.

La Economía Dhármica establece que los movimientos revolucionarios comunistas deben enfrentarse con sinceridad a la problemática ecológica, admitiendo que el comunismo autoritario también suele producir un impacto medioambiental aunque con un inferior nivel de consumo. El Maitriyana afirma que el conocimiento cumbre (Satori) de los ideales ecológicos es algo sutil, pero debe ser utilizado como la base para el movimiento de masas del futuro en su búsqueda de la transformación de las instituciones sociales. Los bosques y ríos son tan importantes como la situación de opresión de los obreros. Según el Socialismo Budista, el pensamiento orgánico de Karl Marx es tan sutil que la mayoría de los activistas sociales revolucionarios prefieren ignorar este tema complejo, organizándose en torno de cuestiones más simples.[74] Dado que la mayoría de los movimientos comunistas tienden a incumplir con la visión revolucionaria de Karl Marx, él mismo declaró que lo único que sabía es que no era marxista (tout ce que je sais, c’est que je ne suis pas marxiste).[75]

[1] K. Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de Marx.

[2] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[3] René Guénon, La Crisis del mundo Moderno.

[4] Erich Fromm, El amor a la vida.

[5] K. Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de Marx.

[6] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[7] Sekkei Harada, La esencia del Zen: conversaciones sobre el Dharma destinadas a la consideración de los occidentales.

[8] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[9] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[10] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[11] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[12] Stanley Krippner y David Feinstein, Mitología Personal.

[13] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[14] Harrison Brown, El desafío del Futuro del Hombre.

[15] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso (capítulo La Economía Budista).

[16] F. Capra, Sabiduría insólita.

[17] Erich Fromm, El amor a la vida.

[18] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso.

[19] E. F. Schumacher, Lo pequeño es hermoso.

[20] F. Capra, Sabiduría insólita.

[21] F. Capra, Sabiduría insólita.

[22] F. Capra, Sabiduría insólita.

[23] F. Capra, Sabiduría insólita.

[24] F. Capra, Sabiduría insólita.

[25] F. Capra, Sabiduría insólita.

[26] F. Capra, Sabiduría insólita.

[27] Citado por F. Capra, Sabiduría insólita.

[28] René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal.

[29] F. Capra, Sabiduría insólita.

[30] Swami Muktananda, Meditación Siddha.

[31] Friedrich Nietzsche, Cómo se filosofa a martillazos.

[32] G. Greer, The Female Eunuch.

[33] C. Merchant, The Death of Nature.

[34] F. Capra, Sabiduría insólita.

[35] Armando Clavier, Aproximación a Krishnamurti.

[36] A. Rich, Of Woman Born.

[37] F. Capra, Sabiduría insólita.

[38] A. Rich, Of Woman Born.

[39] A. Rich, Of Woman Born.

[40] Chögyam Trungpa, El Mito de la Libertad.

[41] Alan Watts, La vida como juego.

[42] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[43] F. Capra, El punto crucial.

[44] F. Capra, Sabiduría insólita.

[45] F. Capra, Sabiduría insólita.

[46] Biagio Simonetta, Los dueños de la crisis: Cómo la recesión nutre a las mafias.

[47] David Loy, La economía de Midas: Reflexiones budistas acerca de la crisis financiera.

[48] René Guénon, Iniciación y Realización Espiritual.

[49] Alan Watts, La vida como juego.

[50] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[51] F. Capra, Sabiduría insólita.

[52] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[53] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[54] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[55] H. Henderson, Creating Alternative Futures.

[56] L. Napoleoni, El contagio: Por qué la crisis económica revolucionará nuestras democracias.

[57] F. Capra, Sabiduría insólita.

[58] F. Capra, Sabiduría insólita.

[59] René Guénon, Iniciación y Realización Espiritual.

[60] F. Capra, Sabiduría insólita.

[61] F. Capra, Sabiduría insólita.

[62] F. Capra, Sabiduría insólita.

[63] F. Capra, Sabiduría insólita.

[64] F. Capra, Sabiduría insólita.

[65] F. Capra, Sabiduría insólita.

[66] F. Capra, Sabiduría insólita.

[67] F. Capra, Sabiduría insólita.

[68] René Guénon, Los Estados Múltiples del Ser.

[69] F. Capra, Sabiduría insólita.

[70] F. Capra, Sabiduría insólita.

[71] F. Capra, Sabiduría insólita.

[72] K. Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de Marx.

[73] K. Marx, El Capital.

[74] F. Capra, Sabiduría insólita.

[75] F. Engels, Carta a Konrad SchmidtLondres 5 de Agosto de 1890

Artículos

Unidad del Vajrayana, Zen y Pirronismo

Anil Santhapuri

Es bastante interesante entender y relacionar el fundamento común sobre el cual existen los dos diferentes tipos de Budismo. El Vajrayana se clasifica como el quinto período del Budismo Indio, venido a la existencia en el siglo 6º  o 7º. El Vajrayana se yuxtapone con el Budismo Zen, como fue enseñado por Hui neng (638 – 713 dC), el Sexto Patriarca del Budismo Zen. Estos dos se comparan con la aparente no emparentada filosofía Pirronista de Sextus Empiricus de Grecia.

En los pasajes que siguen, intentaré encontrar el fundamento en común entre el Vajrayana, el  Zen y el Pirronismo. He  hecho referencia al siguiente material para este estudio y su conclusión:

  • Hacia una Filosofía de la Tranquilidad, Escepticismo Pirroniano y Budismo Zen en Diálogo por Carlo Jamelle Harris
  • Océano del Dharma – 365 Enseñanzas sobre Vivir la Vida con Coraje y Compasión por Chögyam Trungpa

Todas las escuelas de pensamiento mencionadas arriba se enfocan en el logro de la “tranquilidad”, la cual puede ser definida como “quietud mental” en los Escépticos, “ausencia de irritaciones” en la escuela Zen y “Samatha -desarrollo de la paz-”en la tradición Shambhala.

El logro de la meta para todas estas escuelas de pensamiento es el de la quietud mental y se define en negación de la “liberación de los disturbios” para los Escépticos, “liberación de los pensamientos” para los Zenistas y “liberación de las complicaciones innecesarias” que proviene de la no-acción para la tradición Shambhala.

Para los Escépticos, es “oponer los fenómenos y noúmenos unos con otros de la manera   que sea, con el resultado de que, debido a la equipolencia entre las cosas y las declaraciones opuestas, primero somos traídos a suspensión de juicio y luego a la ecuanimidad (ataraxia)”. Para los Zenistas, “ellos pueden alcanzar un estado de equilibrio realizando la interdependencia no sólo de los opuestos, sino a través del proceso activo de deshuesar los juicios y conceptos los unos contra los otros”. Para el Shambhala, se trata de “entrenar la mente para desarrollar Samatha – el desarrollo de la paz, la cual llega a eliminar las complicaciones innecesarias y a crear simplicidad”.

La Duda

La Duda es una pieza central de estas tres escuelas de pensamiento. Para los Zenistas, se trata de “destruir la duda” y se anima a los estudiantes reiteradamente a responder preguntas de modo que la duda pueda ser liberada. Como dice Hui neng, “Uno es perturbado por la duda simplemente porque se busca y se quiere intensamente una verdad firme de la cual  agarrarse”. Además, el maestro zen Hakuin dijo “En el  fondo de la gran duda yace el gran despertar”. ¿Es así? – es un estado constante de la existencia que los Zenistas siguen. Y esta resolución de la duda para los Zenistas sucede pero mediante una experiencia personal, la cual no puede ser transmitida como conocimiento. Así, este es un nuevo tipo de toma de consciencia para ellos.

Para los Escépticos también, aunque el foco se encuentra en mantener la duda en la mente, por lo que se crea  un sentido de suspensión del juicio – denominado estado de aphasia, en el cual ni afirman ni niegan ninguna creencia no-evidente-. De este modo, ellos también ven al mundo en una nueva perspectiva – desarrollando un nuevo tipo de toma de consciencia para sí y para el mundo que les rodea.

Para el Shambhala, se utiliza la metáfora del guerrero para demostrar la meta de su sendero. De ese modo, para ellos, la valentía es una llave y un enfoque fundamental para la vida. Para  ellos, la valentía es el ser sin engaño, y aquí el engaño es uno de tipo personal– el de la auto-duda.  Mediante el cese de dudar de ellos mismos y de sus cualidades intrínsecas– los mejores guerreros invocan la magia (drala) a través de una atmósfera de valentía. Y esta magia, que es fundamental y fenoménica, enaltece su existencia y les trae en un primer plano cualidades brillantes y genuinas de sus ser y su entorno– lo cual es en sí mismo una completa nueva toma de consciencia.

Impresiones  de los Sentidos

Las impresiones de sentidos son los datos primarios que incluyen la  vista, olfato, oído, tacto y gusto (también se incluye el pensamiento). Los Escépticos no asignan ningún valor a la phantasiai, sin embargo la asienten pues se ven forzados por esta. Estas impresiones conducen a las apariencias, ni buenas ni malas, pero que pueden estar mal únicamente de acuerdo a cómo las etiquetamos.

Para los Zenistas, las impresiones de los sentidos son  “polvos” ya que tienen la tendencia de atrapar al individuo a través ya sea del apego o la aversión. El modo de realizar la propia naturaleza consiste en invocar a prajna-samadhi, en el cual no estamos ni separados ni manchados por estos polvos, pero se les permite entrar y salir libremente – algo similar a lo que hace un Escéptico cuando decide seguir las apariencias de una forma no dogmática.

En el Shambhala, los sentidos y sus impresiones, aunque reales, son considerados por su calidad en forma de niebla, que alude a su calidad ilusoria. Y, se utiliza aquí la metáfora de la espada de Mañjushri, quien personifica la sabiduría trascendental. Esta experiencia de conocimiento trascendental no se puede lograr por ningún medio externo, sólo se cultiva dentro de nosotros mismos, trabajando a través de la situación natural de la existencia diaria.

Realidad Última

Para los Zenistas, la realidad última puede ser experimentada y utilizada mediante el término de «Talidad». Este término también se puede referir a alguien que posee una experiencia de la realidad plenamente comprometida. El camino del Zen para alcanzar esta realidad es focalizar y superar de la forma más clara e imparcial el aferramiento y el rechazo, los cuales siempre han interferido en nuestra capacidad de percibir la realidad presente.

Los Escépticos no se suscriben a la existencia de la realidad última como el conocimiento de una realidad tal, en este momento, es no-evidente. Para ellos, el viaje es el de superar el dogma y la suspensión del juicio de todas las cosas no-evidentes –  pudiendo colocarse en una posición de ecuanimidad para experimentar cualquier realidad que tenga que revelarse a ellos. Aquí es donde los escépticos podrían tener una mente abierta acerca de la realidad última, y podrían buscarla y experimentarla también. Sin embargo, no denominarán a su experiencia como  «última».

En el Shambhala, esta última realidad se conoce a través de las analogías del Cielo y de la salida del Sol del Gran Este. Cuando todas las complicaciones se deshacen, entonces la vida puede ser percibida a través de su cordura básica y su sacralidad ordinaria, la cual crea un espacio – un espacio psicológico en nuestras mentes – al cual se lo llama Cielo. Esta mente primordial, libre de constricciones – que todo lo acomoda con la cualidad de la vigilia, el deleite y la brillantez – es como  la salida del gran sol oriental.

Visiones (creencias)

Los puntos de vista son de gran preocupación para las tres escuelas de pensamiento. Para los Escépticos, el dogma es problemático cuando va acompañado de la precipitación, es decir, todas esas creencias dogmáticas concernientes a lo que se encuentra más allá de las apariencias.

El Zen comienza clasificando claramente aquellas visiones de los puntos de vista correctos y los erróneos. Los primeros son los que conducen a romper las irritaciones y los segundos son los que generan irritaciones. Pero, en los estados elevados de conciencia tampoco hay una dependencia de los puntos de vista correctos. No hay permanencia para su naturaleza, son estrictamente utilitarios. Aquí es donde el Buda usa la analogía de la balsa utilizada para cruzar el río. Su utilidad termina una vez que hemos cruzado el río, así como con los puntos de vista correctos, cuando su necesidad acaba.

En el Shambhala, se hace mención acerca de los puntos de vista que llevan a un viaje y los cuales se buscan afuera, en el mundo exterior, y es ahí fuera donde se encuentran el espacio y el tiempo. Estos son considerados como puntos de vista falsos. La verdadera naturaleza de la Budeidad es evidente – aquí y ahora – lo que se denomina como el Semilla del Despertar o Tathagatagarbha. Debido a nuestro enfoque en el exterior, tenemos la tendencia a no ver la verdadera naturaleza. La verdadera naturaleza no se puede ganar, excepto siendo conscientes acerca de ella, pues en los huecos de los pensamientos, nuestra búsqueda y nuestras tribulaciones, la luz brilla a través de esta verdadera naturaleza. Por lo tanto, los puntos de vista falsos cubren nuestra verdadera naturaleza, del mismo modo que las nubes se ciernen en torno a una montaña y todo lo que tenemos que hacer es esperar a que las nubes se despejen y así obtener una visión de la montaña, tal como es.

Apariencias

Para los budistas tradicionales, todas las apariencias son vacías y carecen de naturaleza propia – incluso Hui Neng ve a estas como esenciales y naturales y se enfoca en el no-apego a las mismas. Para los Zenistas, se trata de observar las marcas en un nivel personal y aplicarlas al contexto inmediato de la práctica – no permitiendo que cesen el flujo natural de los pensamientos y el de la mente.

Para los Escépticos, no es práctico afirmar la naturaleza de las apariencias y  suspenden el juicio, pues cada marca puede tener un significado más profundo que el aspecto en sí. Por lo tanto, se centran más en las apariencias en términos de una manera convencional en consonancia con sus tradiciones y normas locales, y suspendiendo todos los aspectos no-evidentes de la misma.

Para el Shambhala, su mayor preocupación es la dualidad de las cosas y por lo tanto optan por trabajar con lo que se les presenta, en términos de apariencias, sin cuestionar su verdadera naturaleza. Ya que, para ellos, la realidad es siempre una experiencia personal y la experiencia relativa es lo mismo que la experiencia última.

De este modo, vemos que las tres escuelas de pensamiento – sea cual sea su opinión sobre las apariencias-  optan por trabajar con ellas en un nivel muy personal, en consonancia con sus normas y con el entorno.

Perturbación

Las tres escuelas de pensamiento coinciden y convergen en la idea de que el principal foco de sus esfuerzos es poner fin a las irritaciones que roban la paz. Los Escépticos se centran en las irritaciones al deshacerse de todo el dogma que pudiera conducir a tal estado mental y suspenden el juicio para llegar a la paz de la mente. Los Zenistas, comprendiendo la dualidad y la dicotomía, siempre que experimentan un pensamiento dualista reconocen las irritaciones en sus relaciones hacia la iluminación. Para Hui Neng, «Las irritaciones son la Iluminación». Para los Shambhala, realizar la verdadera naturaleza de Buda, cesa con todas las aflicciones que surgen debido a los falsos apegos a algo externo. Esta fragmentación de la realidad conduce a las irritaciones.

Apegos

Para los Escépticos, el principal enfoque sobre los apegos es el del dogma y la precipitación y el de la adhesión al dogma, y el trabajo de los escépticos es suspender el juicio de las creencias no-evidentes, de modo que la verdadera naturaleza de estos apegos sea revelada.

Para los Zenistas, las apariencias no son un problema, sin embargo las ideas que ponemos en los objetos conducen al rechazo o a la atracción de los mismos, conduciendo así a falsas nociones. Por ejemplo, una piedra puede ser vista como una piedra o como material de construcción, puede verse de manera positiva o como un obstáculo en la ruta, la cual podría herir a alguien. Alcanzar el flujo de pensamientos sin estancamiento es la forma clave del Zen para superar los apegos.

Para el Shambhala, los apegos surgen debido a la mente neurótica que se obsesiona y se aferra a las cosas. Se puede dividir en tres categorías: la pasión, que es pegajosa; la agresión, demasiado aguda, demasiado amenazante y aversivo; y la ignorancia, que es un estado de estupor en el que no se puede discriminar lo correcto de lo incorrecto. Una mente creativa podría superar estos apegos y ayudarnos a ver la realidad tal como se utiliza en Vipashana Bhavana.

Presentificación

Estar en el momento, vivir en la presentificación es un aspecto crítico para todas las tres escuelas de pensamiento.

Para los Escépticos, la tranquilidad está garantizada sólo por el momento presente. Es tan buena únicamente como el pensamiento presente de uno. Todos los pensamientos de los escépticos no son sostenidos como absolutos, sino más bien que se sostienen los del momento presente, sin afirmación ni negación sobre cualquiera de los asuntos no-evidentes de futuro. De este modo, la ataraxia alcanzada es sólo para el momento presente.

Para los Zenistas, practicar el no-estancamiento es practicar la quietud en la mente, utilizando la mente activa, aquí y ahora. Hui Neng menciona: «los pensamientos previos, los pensamientos presentes, los pensamientos futuros fluyen continuamente sin cesar. Si un pensamiento es cortado, el cuerpo del Dharma se separa del cuerpo físico. Si te estancas en un solo pensamiento, morarás en todos ellos.» De este modo, la iluminación de Hui Neng es también una cosa momentánea, estás iluminado en este momento en el que los pensamientos están en flujo y no-estancados, el otro momento en el que están morando en pensamientos – no estás iluminado. Tiene su base en la Presentificación.

Para el Shambhala, para ser un verdadero guerrero de la paz, tenemos que estar viviendo al filo de una navaja. Si estamos llenos de estupor y de ignorancia y del pasado y futuro, nos caemos. Si estamos llenos de vigilia y del momento presente y obtenemos la visión de la verdadera cordura, la brillantez y el Tathagatagarbha, entonces nos equilibramos.

Participación en el Mundo

Las tres escuelas de pensamiento concuerdan en estar implicados en la participación en el mundo de los fenómenos. Para los Escépticos, es eligiendo suspender todo juicio y vivir de acuerdo con las costumbres y las normas de la tierra locales. Los Zenistas, en su práctica y enfoque se incrustan en el mundo fenomenal y esto se refleja en la cita de «cuando camino, camino. Cuando duermo, duermo”. El seguidor de Shambhala vive en el mundo por la práctica de la vigilia básica, participando plenamente con la búsqueda de oportunidades para la práctica de la compasión hacia los demás.

El Bien y el Mal & lo Metafísico

Los escépticos ven el dogma y la precipitación como el mal y la suspensión del juicio como el bien a llevar a cabo en las situaciones previstas. Los Zenistas siguen y se adhieren a sus votos monásticos y llevan las visiones del bien y el mal sobre la base de su práctica y experiencia personal. Los Shambhala también toman los votos de Sila y votos específicos para el camino de la tradición Shambhala. Todas las tres, aunque alineadas a un principio específico, también están arraigados profundamente en la experiencia personal.

En un sentido metafísico, tanto los Zenistas como los Escépticos buscan crear la calma terapéutica de las aflicciones por medio de sus propios métodos y el Shambhala promete develar el estado natural de la vigilia, la soltura y la belleza, una vez que nos deshacemos de las complicaciones y del enfoque externo.

Ya se trate de la iluminación repentina y Satori del Zen, o de la ataraxia y la paz de la mente de los Escépticos, o del Cielo y la salida del Sol del Gran Este del Shambhala, existe una gran culminación de los tres métodos para soltarse y lograr la paz en el estado de la condición humana, lo cual prevalecía antes, ahora y en el futuro también. Hay muchos pensamientos hacia la cima de la montaña y cada uno de ellos nos llevará en un viaje emocionante y satisfactorio, no sólo llegando a la cima, sino disfrutando de cada momento del viaje en completa y preñada PRESENTIFICACIÓN.

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Comparación entre las instrucciones del Mahamudra y el Budismo Perenne de la Espiritualidad Maitriyana

Por Shunya Maitri Anil Santhapuri

En esta nota, estaré intentando una comparación entre las instrucciones del Mahamudra, como es practicado por los tibetanos, y entre el Budismo Perenne de la Espiritualidad Maitriyana, presentado por el Maestro Buda Maitreya.

Para el propósito de este estudio, hago referencia de los siguientes dos recursos:

  • Budismo  Perenne: Espiritualidad Maitriyana, Por el Maestro Buda Maitreya
  •  Mahamudra e instrucciones relacionadas: Enseñanzas esenciales de las Escuelas Kagyu de la Biblioteca de Clásicos Tibetanos

Introducción

La tradición Mahamudra es una transformación del Budismo pali fusionado con elementos del tantrismo y el esoterismo. Es una amalgamación del ideal del Mahayana, el escolasticismo filosófico budista y el tantra. De este modo, se presenta un conjunto heterogéneo y único de instrucciones para el camino al nirvana. Por otro lado, el Budismo Maitriyana es un movimiento espiritual atemporal  que aspira a  reconciliar los aspectos esenciales de la meditación existencial, la cual va más allá de los límites del discurso religioso o académico, evanesciendo todo dualismo y egoísmo, los cuales suelen emerger en las prácticas de la mayoría de los senderos espirituales, algo que prevalece actualmente.

Filosofía esencial

La esencia filosófica del Mahamudra consta de dos senderos; el estadio de la generación y el estadio de finalización. El primero conlleva varios aspectos de repeticiones de mantras, cánticos, ofrendas y visualización, donde esencialmente se lo ve a uno mismo como a una deidad, con el fin de purificarse de la mancillada forma humana. El segundo estadio de finalización consta de dos partes: el sendero de métodos y  el de la liberación – el camino de métodos sigue 6 Dharmas, según como fue enseñado por Naropa, el cual tiene influencias del Shivaísmo y del Taoísmo (los 6 Dharmas son los de Candali, el Cuerpo Ilusorio, el Yoga de los Sueños, la Luminosidad, la Transferencia y el Bardo); el sendero de liberación es una práctica del Mahamudra que aspira a “un enfoque simple y directo para ver la naturaleza de la mente”. Esto se enseña a través del linaje de gurús comenzando a partir del de Saraha hasta el de Tilopa y Naropa. La visión de la naturaleza de la mente se logra a través de prácticas y métodos, los cuales están embebidos del Gurú Yoga y de la de la generación de Samatha y los métodos Vipasyana. En el sendero de métodos, existe el uso de métodos tántricos y de tradiciones también.

El Maitriyana, que es el Budismo Perenne, se encamina hacia la realización del Propósito Supremo (Dharma), trascendiendo todo pensamiento dualista y superando tanto al discurso religioso metafísico como al discurso académico materialista.  Se propone una síntesis de práctica meditativa y  una visión metafilosófica donde los preceptos éticos se basan en la sabiduría compasiva (Prajna-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Esto se expresa a través de la unificación entre la práctica de Meditación-Sabiduría-Ética (Dhyana-Prajna-Sila), propia del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) – lo cual se encuentra encarnado respectivamente por la esencia de Gautama-Nagarjuna-Jesús. Esta transmisión de sabiduría ocurre entre gurú y aprendiz, al apuntar directamente hacia la mente-corazón (jikishi-ninshin) del  aprendiz, el cual se realiza por medio de la práctica contemplativa y la conducta ética.

La Esencia – Verdadera naturaleza de la mente

El Mahamudra, profundamente arraigado al enfoque Mahayana, identifica al Dharmakaya como a la mente no nacida y, además, a la diversidad de apariencias como no-nacidas y vacías. Este Dharmakaya, el cual es la naturaleza de nuestra mente, es no-dual, no-surgente y no-perecedero y es el que crea tanto al Samsara como al Nirvana. Una vez que la verdadera naturaleza de la mente Dharmakaya es realizada por nosotros, entonces perecen todas las dualidades y prevalece sólo la Luminosidad. Se dice que:

“El Dharmakaya inmutable, que está presente en el mismo camino,

   No es ningún otro más que tu  propia mente.

   La variedad entera del samsara y el nirvana surgen en la mente.

   Los sufrimientos del mundo y de sus seres surgen a partir de la confusión

   Causada por el engaño erróneo de no comprender a tu propia mente”

Para develar y realizar la verdadera naturaleza de la mente, las instrucciones Mahamudra proveen muchos senderos – los cuales son graduales, intermedios y repentinos. Todos ellos se presentan en esencia de acuerdo al nivel existente de habilidad del practicante. La totalidad de estos senderos, los cuales esencialmente son uno en su núcleo, cuentan con los pasos para la generación del equilibrio del Samatha y el Vipasyana, ambos encaminándose hacia Bodhicitta, basado en el primer entendimiento de la naturaleza de las cosas, trabajando hacia incrementar las seis perfecciones y, finalmente, realizando la no-objetivación de todo.

En el Budismo Maitriyana, se desarrolla un conocimiento cumbre (Satori) mediante la experiencia directa de la naturaleza búdica de todos los seres vivientes. Tal naturaleza es no-dual, no-conceptual y luminosa por naturaleza. Esta naturaleza sólo pude ser realizada por el sujeto que se ha vaciado a sí mismo de la totalidad de la imaginería del Ego, con el fin de reconciliarse con el cuerpo real (Dharmakaya). Esto lleva a la cognición de la vasta expansión de la realidad última, entendiendo la totalidad de la inmensidad originada y terminada a partir del Vacío (Shunyata). No hay necesidad de despejar el polvo del espejo, pues es nuestra la ilusión de que el espejo existe. Ningún espejo, ningún polvo.

En esencia, tanto el Mahamudra como el Maitriyana convergen en la identificación del cuerpo real – Dharmakaya – que es no-dual, no-conceptual y luminoso. Y ambos siguen el camino de preceptos-contemplación-sabiduría junto con el apoyo de un Gurú en sus respectivos enfoques, para realizar esta verdad.

El Camino

En los numerosos caminos que proporciona el Mahamudra (basado en la aspiración y capacidad del aprendiz), existen aspectos comunes del primer refuerzo del aspecto Mahayana de beneficiar a todos los seres, mejorando las 6 perfecciones y luego reposando en la verdadera naturaleza de la mente que es no nacida y carente de objetivación.

Con el fin de realizar los 3 kayas de nuestra naturaleza, los cuales son Nirmanakayab (el cuerpo de la emanación), Sambhogakaya (el cuerpo del disfrute) y el Dharmakaya (el cuerpo del propósito), el aprendiz atraviesa por los cuatro estadios de la mente con la práctica de Samatha y Vipasyana: unidireccionalidad, no-elaboración, un único gusto y no-meditación. El primer estadio es adherirse y focalizarse en algo, el segundo estadio es moverse a la no-objetivación, luego, en el tercer estadio  todas las apariencias son las de la mente, y finalmente en el cuarto estadio, se realiza la mente ininterrumpida, no-dual y no-conceptual.

Pese a que los estadios son mostrados a los aprendices en senderos graduales o repentinos, se enfatiza en que estos sólo son medios hacia un fin. Y, una vez que se realiza el Dharmakaya por los aprendices, entonces se percatan de que los tres kayas son lo mismo y que siempre existieron en la mente. Todo lo que se necesitaba hacer era remover las oscuridades y, una vez que estas se han ido, la luminosidad brillará radiante. Esta unión innata del Mahamudra se logra por la práctica equilibrada de Samatha y Vipasyana.

En el Maitriyana, la Cura (Nirvana), que es un estado  de consciencia ampliado y superior (ECAS), se alcanza mediante la práctica de la contemplación directa de la naturaleza originaria de la mente, donde se promueve el conocimiento cumbre (satori), el cual está repleto de naturaleza espiritual intrínseca. La meditación existencial se utiliza para trascender los dualismos que se presentan en el camino y en el propósito. El Maitriyana desarrolla una poderosa atención plena (Samatha) a través de la contemplación sentada (zazen) y de la fluidez de la dialéctica paradojal (koan). Una vez que se logra el conocimiento cumbre (Satori) a través del Samatha, entonces se genera la sabiduría compasiva para luego transformarse en una experiencia meseta, la cual prevalece en la entera existencia cotidiana. Así, son trascendidos tanto el ego como el dualismo.

Al igual que en este proceso, existe tanto la fuerte fe espiritual en la tradición de los Budas, como una gran duda ante el dualismo y una gran determinación con el fin de reconciliar la tensión entre la duda y la fe. Aquí es donde la dialéctica paradojal de los Koans juega un papel crucial en la trascendencia de esta dualidad. Todas estas prácticas se dan en la transmisión de la experiencia a partir del maestro espiritual al aprendiz.

El Maitriyana reconcilia los caminos graduales con los súbitos, reforzando el conocimiento cumbre del aprendiz imbuido de la enseñanza de la sabiduría compasiva, la cual ocurre repentinamente pero dentro de un marco analítico-existencial de  entrenamiento gradual.

De esta manera, tanto en el Mahamudra como en el Maitriyana, observamos la aplicación de los aspectos analíticos-existenciales-libertarios, por lo que los caminos pueden diferir en sus matices, pero una vez alcanzada la realización de la mente verdadera, son trascendidas todas las dualidades. De hecho, existen miles de caminos hacia la cima de la montaña.

El papel del Gurú

El sendero del Mahamudra se crea a través de un linaje del Gurú y se atraviesa siguiendo el Gurú Yoga, en donde el Gurú y sus enseñanzas son vistos como el Buda mismo. Y todo progreso se hace únicamente por la transmisión y bendición del maestro. Incluso, el proceso de empoderamiento se inicia por el Gurú cuando el aprendiz está listo en el camino. En Maitriyana, como sendero espiritual,  también se progresa ampliamente mediante la transmisión de la sabiduría, las bendiciones y enseñanzas de maestro a aprendiz.

Bienestar de los seres sintientes

El Mahamudra, siguiendo esencialmente al Mahayana, está firmemente enraizado en la promesa de conducir a todos los seres sintientes hacia la iluminación, y la liberación personal es vista como un paso más hacia liderar a los incontables seres hacia su iluminación. Todo el mérito generado en este sendero es  dedicado de nuevo a esta causa.

También en el Maitriyana se trasciende la dualidad de la auto-liberación y de la liberación de otros por medio de los aspectos libertarios, los cuales permiten a los aprendices fusionar la experiencia de su conocimiento cumbre con las actividades de la  vida cotidiana, contribuyendo así a la causa del bienestar y la evolución de la humanidad.

De este modo, en conclusión, deseo traer en sinergia los enfoques tanto del Mahamudra como del Maitriyana, escribiendo algunos extractos del “Mahamudra, La Oración del Significado Definitivo” (“Prayer of Definitive Meaning, Mahamudra”) de Karmapa Rangjung Dorje.

Puedan los ríos de las acumulaciones de virtud, impolutos por los triples aspectos,

Provenientes de las montañas nevadas de acciones y pensamientos puros

Míos y de un sin fin de seres

Entrar al océano de los cuatro kayas.

Pueda yo tener oportunidades y libertades supremas, tener fe, diligencia y sabiduría,

Confiar en un excelente amigo espiritual; obtener la quintaesencia de todas las enseñanzas;

Practicarlas correctamente y sin obstáculo alguno,

Y practicar así el Dharma sublime en cada momento de la vida.

Oír la lógica y las escrituras nos libera de las nubes de la ignorancia.

Contemplar las instrucciones vence a la oscuridad y la duda.

La luz de la meditación ilumina la verdadera naturaleza, tal y como es.

Pueda incrementarse el brillo de las tres sabidurías.

Todos los fenómenos son manifestaciones de la mente.

La mente es sin mente, desprovista de una esencia mental.

Vacía e incesante, apareciendo como cualquier cosa, la cosa que sea.

Pueda ésta ser perfectamente examinada y completamente comprendida.

Mirando a los objetos no existe ningún objeto; son vistos para ser mente.

Mirando a la mente, no hay ninguna mente; está desprovista de una esencia.

Mirando a ambas espontáneamente se extingue el dualismo.

Pueda realizarse la luminosidad, la cual es la naturaleza de la mente.

Gran felicidad continua, libre de apego;

Luminosidad revelada, libre de fijación de los atributos;

Naturalmente sin pensamientos presentes, trascendiendo el intelecto;

Pueda haber una continuidad de estas experiencias no-forzadas.

Que la naturaleza de los seres es siempre la Budeidad,

Pero sin realizarla, ellos vagan en un interminable samsara,

Pueda yo poseer una compasión arrolladora

Por encontrarme en un sufrimiento ilimitado e interminable.

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La herejía de Ken Wilber

Por el Maestro Zen Taisen Saito

Presentación

Durante la época oscura de George Bush, el gobierno norteamericano redactó un controvertido documento sobre la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos, estableciendo que el objetivo primario de este país es extender los beneficios del capitalismo a todo el mundo: Si se puede hacer algo que otros valoran, hay que poder vendérselo. Si otros hacen algo que nosotros valoramos, debemos poder comprárselo. Esa es la verdadera libertad, la libertad de una persona –o de un país– de ganarse la vida.

En un mundo donde las ideas son un escaso “commodity”, creo que el Budismo Maitriyana está siendo víctima de copia por parte del establishment cultural norteamericano. Aunque existen buenas personas viviendo allí, el Poder gubernamental sin pestañar ha tirado dos bombas atómicas sobre mi país. Estados Unidos no sólo cree ser el mejor país del mundo, sino que cuando es superado en un rubro simplemente decide recurrir a la copia y el plagio para así no ver dañada su imagen narcisista. De este modo, es evidente que el movimiento “New Age” se siente afectado al ver cómo un humilde latinoamericano guía la Espiritualidad hacia su evolución. Algo similar le sucede al Papa Francisco I con los cardenales norteamericanos y europeos de derecha, quienes han defendido al capitalismo diciendo: “¿qué pretende este argentinito?”

Copia

Luego de la creación de MBU en el 2005, el Maestro Maitreya comenzó a enseñar una nueva y revolucionaria visión del Budismo, la cual fue anunciada en el 2012 con el nombre de Maitriyana (Budismo Reconciliador o Integral) al mismo tiempo que se creó la World Association of Buddhism (WBA). Cuando se anunció esto, la MBU y la WBA se comunicaron con el Sr. Ken Wilber para comunicarle este importante anuncio. Pero 1 año después, Wilber copió esta idea, anunciándola como su propia creación. Lo más bizarro de todo esto es que este pensador de la “Nueva Era” no es budista, ni tampoco es un maestro espiritual. De hecho, en los últimos años su comportamiento fue grotesco e insultante frente a críticos como Jeff Meyerhoff (Bald Ambition: A Critique of Ken Wilber’s Theory of Everything), tal y como lo demuestra Frank Visser (Max Korman, Ideology and Inflation: The shadow of the Integral Movement. Interview with Frank Visser). Lo que sucede es que muchas personas creyeron encontrar en Wilber a un profeta o místico, cuando más bien él es simplemente un filósofo transpersonal.

Todo su pensamiento es insignificante desde la perspectiva del Budismo Zen, algo evidente en el hecho de que en casi toda la obra de Wilber se habla sobre la realidad del alma, brindándole importancia a ideas como las del “Atman” que son heréticas para los budistas. Esto me recuerda que el mismo Gran Maestro Zen Dogen, hace casi un milenio atrás, refutó el pensamiento eternalista del monje Senika como herético, el cual se asemeja notablemente al de Wilber. Creo que toda la obra new age de Wilber no es más que un nuevo retorno de la “herejía de Senika (sennigedo)”. Éste es el motivo por el que decidí escribir este artículo: honrar el Zen Verdadero de Dogen.

Desenlace

El epistemólogo Paul Feyerabend teorizó que Occidente suele incorporar a disciplinas orientales pero de forma degradada, como ha sucedido con el Yoga y las Artes Marciales, las cuales fueron reducidas a un mero deporte. Lo mismo ha ocurrido con el movimiento “Mindfulness”, el cual es una versión degradada de la Psicología Budista. En este sentido, creo que Wilber quiere hacer una versión superficial y comercial del Budismo Maitriyana, no sólo para vender libros y actividades sino también para intentar comprar prestigio espiritual, ya que él ha sido muy cuestionado durante los últimos años por comportarse como el líder de una secta. Pero realmente lo que él está proponiendo es una mala copia del Maitriyana, siendo únicamente la 1/7 parte de todo lo que abarca el movimiento espiritual creado por el Maestro Maitreya. Una de las pruebas de esto es que el mismo Wilber reconoce que el “Budismo Integral” va más allá de su propio movimiento de “pensamiento integral”, motivo por el cual él ahora propone algo llamado “Super-Integral”. Esto es muy gracioso porque hace algunos años el mismo Wilber criticó duramente al físico David Bohm por teorizar que detrás del “Orden Implicado” habría algo mayor llamado “Super-Orden Implicado”. Parece que él ha caído en su propia trampa filosófica, como lo demuestra Geoffrey D. Falk en “Norman Einstein: The Dis-integration Of Ken Wilber”.

En línea completamente opuesta al Maitriyana, Wilber no desea transformar al “pensamiento integral” en budista, sino a la inversa. Él cree que el “Futuro del Budismo” es su propio movimiento de “pensamiento integral”.

¿Tan difícil es para el Sr. Wilber reconocer que el enfoque del Maitriyana es algo que va más allá de sus propias teorías? Lo que sucede es que es más fácil robar las ideas. Hay mucho Ego en el ámbito de la New Age, cuya visión política liberal nunca va a superar a la revolución espiritual liderada por los auténticos maestros budistas.

Hay un antiguo proverbio tibetano que dice que “el Dharma no pertenece a nadie, pertenece sólo a los que se interesan verdaderamente por él”, dedicando sus vidas a este Propósito. Por lo tanto, creo que si existe un Budismo Integral indudablemente éste no pertenece a Ken Wilber.

Para finalizar quiero decir que en Japón, en el pasado, ya se ha intentado el Proyecto de “Unión del Budismo”, pero esta iniciativa no tuvo éxito. El Budismo también es un ámbito lleno de Ego. Ésta es mi única duda o escepticismo hacia el Maitriyana, el cual es una Espiritualidad que va más allá del Budismo, igual que el Zen.

Por el Maestro Zen Dr. Taisen Saito

Ph.D. en Filosofía Occidental

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Introducción al Estoicismo Zen

Yan Maitri-Shi

El Estoicismo Zen es una articulación entre la filosofía de la Antigua Grecia y las enseñanzas del Ser Despierto (Buddha). Es una evolución de la consciencia al ser una participación mística y una integración dialéctica con el Universo. Es un arte de trascender sin obrar (wu wei).

El Propósito (Dharma) del Estoicismo Budista es la preocupación por los grandes problemas de la existencia, a saber, la ilusión del ego, el poder del dualismo y el dominio del consumismo.

Heráclito, Pitágoras, Platón, Pirrón, Séneca, Epícteto y Marco Aurelio profundizaron mucho más allá del saber filosófico, consiguiendo la aprehensión del campo del misticismo.

El Estoicismo Zen trabaja y se preocupa por el lenguaje poético, el ideal ético, el conocimiento cumbre (Satori) y la ilusoriedad del Yo; asumiendo como misión al no-lenguaje, el Desapego, la Verdad y el Vacío de significación. El Estoicismo Zen va más allá de la tesis y la antítesis por medio de la paradoja, que es el vacío considerado no como algo negativo, sino como pura libertad de posibilidades.

A través de la meditación existencial se logra una dignificación y autovaloración de la vida misma. El Propósito (Dharma) de un aprendiz del Estoicismo Zen es vivir conforme a la naturaleza (vivere secundum natura); es decir, de acuerdo a su naturaleza búdica, haciendo que la existencia despierta sea una virtud y bondad de la condición humana. Esto es lo que distingue a la raza humana del resto de las otras especies animales. Sólo una práctica ética, brindada por el espacio de la meditación existencial demuestra una coherencia y sentido divinos.

Al no poseer una finalidad académica, el pensamiento estoico zen brinda una igualdad entre lo que se enuncia y lo que se hace, simplemente prestando Atención Plena a la relación establecida con lo Real desde una racionalidad intuitiva. De ahí que el maestro espiritual sólo se preocupa por su recto accionar, incluso aunque eso sea sacar agua del pozo.

La sabiduría-compasiva (prajna-karuna) es el contenido esencial que supera al egocentrismo, al dualismo y al consumismo. A través de la práctica contemplativa se pueden advertir los errores de la vanidad, el materialismo y el hedonismo. Es por eso que la receta del Estoicismo Zen es el desapego, la humildad y la unidad como acontecimiento del Devenir del Verdadero Ser.

El actuar del maestro espiritual no experimenta contradicción ni dualismo, a diferencia de la neurosis que padecen los sujetos corrientes, quienes desean la felicidad y el bien pero repetida y compulsivamente caen en el mal y el sufrimiento. Pese a esto, el ser humano alberga cierto grado de Espiritualidad en las profundidades de su Ser. Por lo tanto, todo individuo debe tender a la virtud, avanzando y evolucionando espiritualmente; incluso aunque dicho individuo pueda triunfar en un plano material.

Al aprendiz se le enseña que no debe conocer nada de manera académica, dado que ya sabe y conoce todo de antemano por medio de su naturaleza espiritual, la cual es una razón intuitiva despojada de cualquier contenido intelectual proveniente del ego.

La ecuanimidad (ataraxia) es una actitud de Despego y Serenidad, experimentando un bienestar existencial que emerge como una forma de sabiduría-compasiva (prajna-karuna). En el plano de lo político y social, esto no implica una postura apolítica, sino más bien que plantea un desacatamiento pacífico y una desobediencia civil frente a la tiranía del Poder, siendo una actitud de imperturbabilidad y renuncia. Por ende, la ecuanimidad (ataraxia) no implica una quietud absoluta, sino una participación mística en la realidad.

Existir de acuerdo a la naturaleza del Ser es entregarse por completo, admirando y cultivando la ecuanimidad mediante la acción y la contemplación, puesto que no existe meditación existencial sin acción. La meditación existencial es el entrenamiento en pos del desarrollo de un tipo de pensamiento que trasciende tanto al  intelecto como al lenguaje ordinario, haciendo que el individuo supere paulatinamente la angustia que genera la Vacuidad de la Existencia, a la vez que la mente comienza a integrarse con el Universo, al igual que lo hace una planta en relación a la Tierra (Gaia).

Concordantemente con Séneca, el Maitriyana propone una meditación existencial activa, es decir, productiva a la vez que es de naturaleza sublimatoria, lo que conduce a que el sujeto comprenda intuitiva y claramente lo Real. El conocimiento cumbre (Satori) es lo natural, por lo que no es necesario hacer un gran esfuerzo por representarlo o justificarlo.

El Ser Libre e Iluminado combate el estado de distracción en el que vive el individuo corriente. Cuando un aprendiz cae en la distracción, está eludiendo la responsabilidad de la Atención Plena y el cuidado de Sí-Mismo. La virtud es la personalidad central declarada por la razón intuitiva. Para el Estoicismo Zen, tanto la racionalidad como la irracionalidad se trascienden ambas mediante la raíz superadora que es el Verdadero Ser (Hgemonikon).

El maestro espiritual practica un Desapego que no es una dejadez o apatía sobre lo que ocurre externamente, al mismo tiempo que no es desbordado por los acontecimientos, pues la ética del Desapego no equivale a la ausencia o abandono de la Voluntad.

En el Maitriyana se enseña que el renunciamiento o Desapego es el abandono del Yo, es decir que el desafío genuino no implica renunciar a lo externo, sino alcanzar la Cura (Nirvana) de la enfermedad yoica.

La metafilosofía, en el Estoicismo Zen, es el estudio de la virtud como Sublimación (Nirodh) de la pasión convertida en sabiduría-compasiva (prajna-karuna).

El koan o paradoja es un objeto esencial en meditación existencial y tiene la ventaja de transmitir la enseñanza directa del maestro espiritual: la ética del Silencio. En cada paradoja (koan) que el Ser Libre e Iluminado le propone al aprendiz está contenido el extracto de todo el Maitriyana. El ejercicio de la contemplación es un metapensar que obliga al sujeto a salirse de su percepción ordinaria de lo que le rodea; arrancándolo de su mente individualista, dualista y clasificadora en pos de la revelación del Sentido Real de la Existencia. La búsqueda y esfuerzo por el conocimiento cumbre (Satori) es la cuestión más importante en el Estoicismo Zen, pues el sólo cultivo y práctica de la ética no son suficientes para lograr una comprensión directa y certera de la realidad.

La esencia del Maitriyana consiste en enseñar a que el individuo abandone su vieja forma de percibir la realidad, en pos de una percepción sustentada en el vaciamiento de todo estereotipo. Esto  produce que el individuo alcance el conocimiento cumbre (Satori) por medio de la meditación existencial, la cual trasciende todo tipo de lenguaje intelectual con el fin de que el sujeto perciba tanto su existencia como la del Cosmos mediante la razón intuitiva.

La naturaleza de la mente es el estado de consciencia despierta, de modo que si no se logra una plena comprensión y reconciliación con el Sí-Mismo, la contemplación, el estudio de Sutras o seguir preceptos será en vano. En el Estoicismo Zen el Sí-Mismo funciona a la vez como inteligencia y divinidad, siendo esta mente y razón mística el guardián y guía del individuo. En el Maitriyana, la mente funciona como un sistema viviente, el cual se encuentra en constante formación. Esto posibilita el cambio, la transformación y evolución tanto del mundo interior como del exterior.

El Estoicismo Zen no es una metafísica, pues su principal instrumento, que es la contemplación, trasciende la razón ordinaria, diferenciándose así de la religión, la cual puede ser entendida mediante la razón.

La Espiritualidad del Maitriyana se sirve de numerosas técnicas o instrumentos de sublimación (Nirodh), con el  fin de ayudar en el aquí y ahora a que los individuos alienados y oprimidos por la cultura puedan alcanzar la Cura (Nirvana) para este mal. Algunas de estas herramientas son las distintas formas de arte, las cuales son medios que reflejan la naturaleza espiritual lo más claramente posible. Una de estas formas artísticas es el Estoicismo Zen, el cual es un arte filosofal que enseña que para lograr el Despertar (Bodhi) no es necesario abandonar la cotidianeidad.

En el Estoicismo Zen, la meditación es desarrollada como un silencio profundo que establece un contacto con la Nada, la cual es la base del Verdadero Ser.

El Maitriyana trasciende el dualismo del lenguaje ordinario mediante la ética del silencio y el lenguaje poético, siendo una Espiritualidad Perenne que no se ocupa meramente del marco de entrenamiento gradual o repentino, sino más bien que su pasión es la búsqueda inagotable de la Verdad, la rectitud y la virtud, conectando al aprendiz con su naturaleza espiritual e integrándolo en el Cosmos, lo cual produce la Cura (Nirvana) de la enajenación de sí mismo que padece el sujeto.

El conocimiento cumbre (Satori) de lo Real va más allá de la distinción intelectual entre lo subjetivo y objetivo, entre mundo interno y externo, de modo que el Estoicismo Zen declara que la mera razón intelectual es incapaz de responder satisfactoriamente acerca del Sentido de la existencia, por lo que tiene que ser superada a través de la razón intuitiva con el fin de alcanzar la Verdad, la Serenidad, la Ecuanimidad (ataraxia) y el Despertar (Bodhi).

La práctica del Estoicismo Zen se basa en tres pilares: el estado de consciencia despierto (Buddha), las enseñanzas del Propósito (Dharma) de la existencia y el apoyo mutuo y reconocimiento de la Comuna de aprendices y maestros (Sangha).

A diferencia del pensamiento religioso que considera a la naturaleza humana como maligna, la Espiritualidad Existencial considera que la naturaleza de los seres humanos es pura bondad, la cual se ve corrompida por la noción de un Yo o Ego impuesta por la cultura y por el lenguaje dualista.

De manera que, a través de la práctica de la contemplación existencial y de la ética del silencio profundo, el sujeto puede reencontrarse con el Sí-Mismo y así comprender el Sentido y Propósito (Dharma) de su existencia.

El ser humano nace con una propensión al bien, por eso no existe necesidad de un cultivo de la bondad. Simplemente el individuo debe entregarse a la práctica de la meditación existencial y al aprendizaje de las enseñanzas y, de ese modo podrá ser capaz de experimentar su verdadera naturaleza, que es pura libertad, e identificar los momentos en que este individuo se vea inmerso y perdido en las ilusiones del apego, la aversión y la inconsciencia, los cuales son fuentes de sufrimiento al contaminar la pureza innata del Ser.

El Discurso de la Espiritualidad Existencial se asienta en la fe racional pura, realizando una crítica a la razón eclesiástica. La razón pura, según el Estoicismo Zen, es una confianza tanto en el Verdadero Ser como en el Orden Cósmico. El fin para la razón intuitiva es el bienestar, en cambio para la religión la finalidad es la moral.

El conocimiento cumbre (Satori) no puede ser enseñado, pues el cuerpo de lo Real es imperceptible y esquivo ante el pensamiento y el estudio; únicamente puede señalarse el camino hacia dicho conocimiento cumbre (Satori), el cual es una experiencia y no un concepto o idea.

Dado que la Espiritualidad del Maitriyana apunta a liberar al sujeto de la opresión y la alienación, esta emancipación y reconocimiento del Verdadero Ser y de la naturaleza bondadosa inherente a cada ser vivo conecta al individuo con la interexistencia y lo une a la Totalidad del Cosmos, generando la experiencia de que el sujeto sienta necesidad de que el prójimo y todo ser viviente que lo rodea alcance también esa Liberación y Despertar (Bodhi). Esta idea es completamente opuesta a la opresión generada por la religiosidad y la moral, puesto que éstas imponen valores ilusorios. El problema esencial de la religión es precisamente no apuntar al Despertar (Bodhi) de los seres, imponiendo un modo de conducta proveniente de una idea de lo que es la bondad, pero careciendo de la guía y la práctica espiritual, las cuales llevan a que el individuo sea plenamente consciente al momento de elegir el acto y la virtud de amar al prójimo.

Al instaurar un funcionamiento no-binario de la mente, la Espiritualidad Maitriyana, mediante la práctica del arte contemplativo y del silencio místico, trasciende el lenguaje dualista, siendo un Camino Medio basado en la Nada-en-Ser, lo cual supera el dualismo, egoísmo y consumismo en el aprendiz.

De este modo se evanesce la distinción entre significado y Vacuidad, resolviendo silenciosamente cualquier vestigio dualista, lo cual genera la culminación del lenguaje, dando así origen a una metafilosofía del silencio. Esta trascendencia de los opuestos reconcilia el mundo externo e interno del sujeto, al superar la incapacidad de la palabra ordinaria a la hora de aproximarse al inefable Significado del Ser.

El metapensamiento que surge de la meditación existencial es la síntesis entre el Ser y la Nada. Esta síntesis es el silencio místico, no siendo afirmación ni negación, sino vacío y plenitud simultáneamente. La contemplación como percepción de lo Real tal y como es constituye la base práctica y teórica del Estoicismo Zen. En la práctica contemplativa, los elementos se relacionan poética y estéticamente como en el abrazo erótico entre dos cuerpos, al igual que la representación artística del símbolo Yin y Yang donde se armonizan los fragmentos de la Totalidad Cósmica.  De este modo, la mente es el mejor símbolo del Universo, pues trasciende y engloba integralmente tanto al cuerpo y el no-cuerpo.

La Espiritualidad del Maitriyana refleja en el aquí y ahora los 2.600 años de esfuerzo y dedicación del Propósito de Siddhartha Gautama de Despertar a todos los seres.

Mediante la Sublimación (Nirodh) de la impermanencia, la insustancialidad y la insatisfacción, a través del arte y el lenguaje poético, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) guían tanto a individuos como a pueblos y sociedades hacia la Liberación y Despertar, reconciliándolos con la Verdad del Ser en pos de la comprensión cumbre (Satori) del Propósito (Dharma) del Cosmos. Esta apertura a la Verdad Universal es la Meta Suprema del Estoicismo Zen, el cual es una Vía o herramienta de la Espiritualidad Maitriyana –compuesta de nueve vías internas-, siendo guardiana y custodia de la Sabiduría y el Despertar del Cosmos.

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Acerca de la naturaleza del Ser, la Nada, y la ilusión (Maya)

Alex Tovar Gonzalez

Uno de los principales aspectos que quiero destacar es la afirmación Nirvana es Samsara, frase en la que se puede encuadrar lo que he comprendido de mi estudio. El estado de liberación no puede ser un hecho aislado o a través de un retiro del mundo “real” sino trabajando a través de la meditación existencial para poder encontrarse en el mundo sin por ello verse arrastrado por las tendencias, ideologías populares y preceptos capitalistas. Tener la capacidad de transformarnos interiormente para así poder mantenernos alejados de la ilusión del ego.

Según el pensamiento occidental, tendemos a creer que somos lo que hacemos, lo que poseemos, lo que nuestra mente puede crear en un pensamiento distorsionador de la realidad, donde, desde el egocentrismo, solemos creer que somos simplemente eso. Esto es equivalente a vivir engañado, como versa una frase filosófica: “vivir sin filosofar es tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás”. Me atrevo a hacer la comparación y decir: Vivir sin meditar es permanecer en el engaño de la ilusión, aun sabiendo que estamos engañados.

El pensamiento occidental nos lleva a tener una determinada conciencia del yo, a través del cual tenemos un autoconcepto y vivimos en una ficticia dualidad sujeto-objeto. Quizá en principio, desde la didáctica, este autoconcepto pueda no ser negativo, sirviendo para determinar aquello que “soy” o que “es mío” de aquello de no lo es. Sin embargo, considero que es necesario evolucionar en nuestros conceptos acerca del mundo, o mejor dicho, ir más allá de los conceptos y la limitación del lenguaje, realizando ejercicios de análisis, reflexión y meditación, a fin de poder expandir nuestra conciencia, dejando atrás lo que Heidegger mencionaba: los prejuicios y condicionamientos del pensamiento occidental, que es la cultura de masas, el bombardeo que recibimos respecto al consumismo, a la inmediatez, al capitalismo, al establishment.

El sistema capitalista en el que vivimos puede conducir a aquel que no realiza una meditación existencial a creer que todo es un producto, un bien a poseer, una batalla de egos y de posesiones materiales. Meditar nos permite nutrir pensamientos verdaderamente esenciales. Es aquí donde el Maitriyana tiene una de sus principales utilidades al permitir al individuo despertar de sí mismo, a vivir aquí y ahora, a cuestionar lo establecido y poder crear una nueva política, basada en la teoría de libertad y bienestar planteada por el budismo, al poder desapegarse de los dogmas religiosos, económicos y sociales. Cabe destacar la tolerancia y comprensión que desarrollan las enseñanzas budistas, generando un estado de conciencia ampliado y superior, evitando la confrontación abierta, creando espacios para el análisis existencial y que sea el aprendiz quien vaya descubriendo su Sí-Mismo, es decir, promover una enseñanza alejada del dogma que permite experimentar, interpretar y cuestionar, apartándose del fanatismo y permitiendo dejar ser.

Otro punto a destacar es el de mantenerse alejado de la racionalización, al menos en lo que a espiritualidad se refiere. Dejar de lado la ilusión y falsedad de los conceptos y el discurso y permitir conocer, no como una comprensión lógica sino como una vivencia, como una experiencia personal que permite ser aquello que se ha conocido. Esto permite adoptar una postura crítica y relevante frente a las preocupaciones de la vida cotidiana.

Otro aspecto en común a destacar es la de la naturaleza vacía de la mente. No se es algo, sino una nada en la que todo lo es y puede ser. Se trata de adquirir una conciencia no de algo sino más bien una conciencia pura en la que desaparece el sujeto como tal y que permite apartarse de los significados, los cuales no son fijos, permitiendo comprender la totalidad de lo real, más allá de los conceptos. Para el existencialismo budista el universo es un Gran Vacío, en donde el ser es una Nada, pero es un concepto alejado del nihilismo popularizado por Nietzsche, es más bien la facultad de tener contacto con lo real, aquella actitud que permita alcanzar la iluminación, con un estado de compasión y sabiduría, compromiso y responsabilidad.

Al liberarse de lo estipulado por el capitalismo es posible alcanzar una verdadera felicidad, es decir una autorrealización, un estado de satisfacción personal que da significado y propósito a nuestra existencia. La mejor forma para lograr esto es a través de la meditación, de una postura analítica y de un momento en el que se deja ser, un momento apartado de conceptos, de ideales o de ilusiones, un momento apartado de la ficción de lo real.

El Maitriyana postula una ética libertaria que invita a vivir aquí y ahora. Es un espacio para el despertar y la liberación del sí-mismo, yendo más allá del bien y del mal, cuyos conceptos se encuentran en el entendimiento; dejar de lado la necesidad de seguridad; tomar una actitud dinámica respecto al olvido del ego, de la ficción del lenguaje, permitiendo desvanecer el sentido de identidad que implica el ego. Al poder enfrentar una realidad vacía e incompleta es posible abrir un espacio para el despertar (Bodhi) y la liberación, apartándonos de la ilusión (Maya) del ego, de la alienación, del capitalismo y del orden establecido.

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Introducción al Budismo Ekayana

Por Maestra Yan Maitri-Shi

A lo largo de la historia del Budismo, en un intento por ser fiel a las Enseñanzas originarias de Siddhartha Gautama, se ha incurrido en el error de fragmentar dichas enseñanzas, de seleccionarlas, discriminarlas y dividirse en escuelas y tradiciones, llegando así a perder de vista el núcleo común que cada una de tales escuelas comparte entre sí.

La estructura del Buddha (el trabajo de Cura (Nirvana) y perfeccionamiento analítico) – Dharma (las Enseñanzas y la Recta percepción de la Realidad que rodea a un individuo) – Sangha (la Comuna de pares que trabaja y cultiva un mundo mejor, libre de guerras, injusticia social, ignorancia y contaminación) son los tres pilares sin los cuales el movimiento del Budismo se queda manco o cojo.

Gautama Buddha no enseñaba Budismo, él dedicó toda su vida a la Liberación y Salvación no sólo de los individuos, sino que trabajaba por el Despertar Universal de todo ser viviente en el Cosmos. Esa labor inagotable por liberar a todos del egoísmo, el dualismo y el consumismo ha inspirado e influenciado a muchísimos Maestros Espirituales a lo largo de la historia.

Aunque, tras la muerte del padre del Budismo, el movimiento sufrió un quiebre que dividió a sus seguidores, no obstante, cada una de las escuelas y tradiciones comparten más aspectos en común de los que las separan. Esta dilución de la Enseñanza Originaria de Gautama a lo largo de aproximadamente veintiséis siglos, en la actualidad se encuentra superada y sintetizada por el Movimiento del Maitriyana o Vía de la Reconciliación, que rescata y preserva las genuinas enseñanzas de Siddhartha Gautama, transmitiéndolas en un lenguaje acorde a la contemporaneidad que corre.

Pero, el denominado Budismo Occidental, que se está dando a lo largo de todo el mundo, sólo es uno de los tantos medios hábiles (upayas) para alcanzar el Despertar (Bodhi). Existe un precedente histórico donde se evidencia esta síntesis y preservación de las genuinas enseñanzas budistas. Este precedente es el Denominado Ekayana o Vía Única.

El Budismo Purna o Purnayana es la Vía que comprende, estudia y abarca a todas las escuelas y tradiciones que conviven dentro del Budismo.

La Vía de la Reconciliación o Maitriyana se puede considerar la forma más evolucionada e integradora de la Espiritualidad Budista, pues ésta reconcilia al Theravada o Hinayana, al Mahayana y a la Sabiduría de Occidente bajo una denominada Tercera Vía.

Según el Theravada y de acuerdo con el Anguttara Nikaya,  Siddharta Gautama afirmó que existen tres vías o vehículos para alcanzar el Despertar (Bodhi):

  1. Samasambuddha-yana (Samyaksambuddha-yana), es el Vehículo de los Autoiluminados; comprometidos socialmente con enseñar la Verdad a sus aprendices, guiándolos hacia la Cura (Nirvana).
  2. Paccekabuddha-yana (Pratyekabuddha-yana), es el Vehículo de los Autoiluminados solitarios; no enseñan a otros, a excepción de que su Recta conducta es un ejemplo en sí mismo de enseñanza en la acción. No poseen maestría sobre los frutos espirituales.
  3. Arahant-yana (Arhat-yana), es el Vehículo de los discípulos Iluminados.

Sin embargo, según el Mahayana, en el Sutra del Loto, más tarde Siddhartha Gautama afirma que entre todas las vías hacia el Despertar, más bien subyace una sola vía, el Ekayana o Vehículo Único.

Los conceptos que se manejan desde esta visión son los de una Vía (Dao) del No-Dos, lo cual significa que existe una Unidad subyacente a la Realidad Vacía, en la cual cualquier polaridad o división dualista es completamente ilusoria. Esta vacuidad disuelve cualquier idea errónea acerca del bien y el mal, placer y dolor, concreto y abstracto, etc.

El Fin Último de la Espiritualidad Budista es alcanzar una trascendencia y unificación de las polaridades, la cual se encuentra al aprender la lógica dialéctica-paradojal, que es el lenguaje de la Realidad del Cosmos.

El Budismo Ekayana, que fue lo que Siddharta Gautama enseñó durante sus últimos años, planteó que para lograr el Despertar (Bodhi) todas las tradiciones, métodos y estrategias son válidas como herramientas o medios hábiles (upayas), las cuales se adecúan a cada individuo en particular a la hora de desarrollar la naturaleza búdica o semilla del Despertar que yace en forma latente en todos los seres. El Maitriyana es entonces la evolución del Budismo Ekayana (Vehículo Único)

A lo largo de la historia han surgido distintos modelos y versiones del Budismo Purna o Ekayana, presentando desde cinco a nueve yanas o vías, todas ellas viéndose superadas por la Vía de la Reconciliación o Maitriyana, la cual se posiciona como una quinta, novena o hasta incluso doceava Vía, según el modelo que corresponda.

El Budismo Purna presenta el esquema de Vías internas del Maitriyana o Vía Única de la Reconciliación, la cual se conforma de las siguientes nueve vías:

1) Psicoanálisis Budista

2) Humanismo Budista

3) Transpersonalismo Budista

4) Existencialismo Budista

5) Estoicismo Budista

6) Relativismo Budista

7) Socialismo Budista

8) Anarquismo Budista

9) Ecumenismo Budista

Todas estas vías comparten en esencia el Propósito (Dharma) del Maitriyana, y todas ellas pueden ser estudiadas y aprendidas por separado, aunque sería un error considerar sólo a alguna de ellas como un nuevo budismo, pues se trata de la conversión de disciplinas occidentales al Budismo y no a la inversa.

El Maitriyana es un conglomerado de Metapsicología, Metafilosofía y Metapolítica, fiel a los tres pilares de la Espiritualidad fundada por Siddhartha Gautama: Buddha-Dharma-Sangha, siendo éste el Discurso Analítico-Existencial-Libertario.

El Maitriyana es la culminación de dos mil seiscientos años de Espiritualidad, cuyo Propósito (Dharma) es la Cura (Nirvana) y Salvación del Mundo, posicionándose como una faro de luz y pura sabiduría para las generaciones futuras.

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Maitriyana, Budismo Purna y Revolución Contracultural del Maitriyana

Anil Santhapuri

En el siguiente ensayo, me he referido a los artículos y escritos hechos por el Maestro Buda Maitreya mencionados abajo:

  • Revolución Contracultural del Maitriyana: Marxismo del Futuro
  • Economía Dhármica: El Bienestar en el Mundo del Futuro
  • Ley Dhármica
  • Budismo Purna: Fundamentos Históricos de la Espiritualidad Maitriyana como Vía Integradora y Reconciliadora
  • El Futuro del Budismo en el Aquí y Ahora

Una Emergente Crisis Espiritual

Es claramente evidente que la sociedad y la humanidad en general están siendo engullidas por una crisis espiritual emergente. Esta crisis está liderada por la existencia de rasgos de egoísmo, dualismo y comercialismo. La principal causa de lo que ha sido el predominio de la cultura capitalista en todo el mundo, que gira en torno a los aspectos de los valores monetarios (para unos pocos), la oferta y la demanda.

Si bien la cultura capitalista dominante promete progreso, desarrollo y felicidad para todos, es evidente que está ocultando sus vicios de beneficiar a unos pocos, igualar la riqueza y el materialismo como fuente de vida significativa y feliz, y también hacernos creer que vivimos en un mundo de recursos infinitos. En la medida en que no quitemos el polvo de estas falsedades cubriendo nuestros ojos, estamos abiertos a los problemas cada vez crecientes a los que el mundo se enfrenta – la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación.

Esto claramente puede clasificarse como una crisis espiritual emergente, pues el estado actual del mundo puede ser atribuido a la falta de cimientos en las realidades espirituales (o más bien existenciales), lo que habría trazado un camino diferente para toda la humanidad.

Toda forma de explotación ya sea económica, de información de recursos, de conocimiento, de la salud y el craso maltrato a la tierra y la ecología debe abordarse con una acción rápida antes de que todo termine yéndose por un barranco. Necesitamos una manera comprometida en la que el futuro de la Tierra (Gaiayana) y el futuro de toda la humanidad sean el foco principal.

Necesitamos una Cura (Nirvana) integral para todos los problemas del mundo.

Esta Cura (Nirvana) se centra en la creación de un mundo mejor, aquí y ahora. El enfoque sería equilibrado, con igual importancia concedida al aspecto económico, político y cultural de las cosas. La idea es crear un mundo en que los seres humanos vivan un estilo de vida sostenible que pavimente el camino para su bienestar mental, sanitario, económico, político y espiritual.

Esta Cura (Nirvana) no puede crecer a la sombra de los sistemas mundiales existentes. Tiene que erigirse por sobre sus profundos y claros pilares de la verdad. Convirtiéndose así en un nueva forma de vida – «Una revolución Contracultural»

Budismo Purna – La Vía Integradora y Reconciliadora

Con el fin de poder presentar una nueva manera de vivir, basta con observar las enseñanzas de Siddhartha Buda, las cuales existen desde hace más de 2.600 años,  popularmente conocidas como Budismo.

Es importante entender primero el Budismo Purna o Maitriyana y cómo éste se consolida e integra con las denominaciones existentes internas del Budismo antes de aventurarnos en cómo esto provee una Cura holística a los problemas del mundo.

Existen alrededor de 6 modelos en los cuales el Budismo Purna puede expresarse y comprenderse.

En la Vía del Sammasambuddha – es vista como la digna esencia directa del Sammasambuddha mismo. En el Canon Mahayana, el segundo esquema precursor del Maitriyana fue el Ekayana (Vehículo Único). En el estudio del Sutra del Loto, se unifica y trasciende estos vehículos siendo una doctrina espiritual basada en la experiencia del Despertar (Bodhi). En las cinco yanas de la Gran Renunciación de China, el Maitriyana sería un sexto vehículo. En el linaje Chan del Maestro Guifeng Zongmi se presenta como un vehículo Superior. En la Escuela Nyingma del Vajrayana puede ser visto como la esencia de Mahamudra -todo lo que es puro-, unificando así los nueve vehículos.

Todos estos modelos, al evaluarlos en detalle prueban que la división entre Hinayana, Mahayana y Vajrayana es académica, incorrecta, comercial y superficial, pues la diferencia es en torno a un constructo intelectual y no en relación a prácticas reales. Por lo tanto, el Maitriyana o Budismo Purna puede ser visto como el único enfoque integrador y reconciliador que unifica el Budismo abrazando todo y proporcionando un sendero que es especialmente relevante para los movimientos holísticos y revoluciones de los tiempos que corren.

El esquema del Budismo Purna demuestra que el Maitriyana se compone de nueve Vías internas:

  1. Psicoanálisis Budista
  2. Humanismo Budista
  3. Transpersonalismo Budista
  4. Existencialismo Budista
  5. Estoicismo Budista
  6. Relativismo Budista
  7. Socialismo Budista
  8. Anarquismo Budista
  9. Ecumenismo Budista

Este esquema es una reformulación del Buddha-Dharma-Sangha como un complejo corpus teórico y práctico de Metapsicología, Metafilosofía y Metapolítica.

Los diferentes linajes espirituales han sido establecidos a nivel internacional bajo el lema inspirador del Budismo Comprometido, el cual puede evolucionar con la guía del Maitriyana, que es una vía contemporánea de presentar al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), el cual es un verdadero plan de acción con el fin de que la humanidad del futuro pueda sobrevivir y evolucionar espiritualmente.

Revolución Contracultural: Marxismo del Futuro

El socialismo budista puede ser visto como una práctica social que está profundamente arraigada en el Despertar (Bodhi) de la conciencia, actuando tanto en las vidas individuales así como en el tejido social para brindar una nueva forma de vivir integradora y reconciliadora que supere los males del egoísmo, el dualismo y el comercialismo. Pues, es imposible entender el campo económico fuera de los complejos sistemas políticos, sociales y culturales que lo apoyan.

El socialismo budista entonces asume una lógica dialéctica paradojal como vía de complejización e interrelatividad de los fenómenos, considerando la integración como la única manera de hacer verdadera ciencia. Se centra en la co-evolución multidimensional del ser humano y de Gaia (Tierra). Esto es posible cuando la comuna libertaria (Sangha) actúa como faro del futuro por ser una encarnación de la educación superior que es capaz de comprender y transformar el Universo entero.

Maitriyana se fija una actitud de configurarse como el complejizador y reconciliador de la realidad, al ayudar al individuo a entender el conocimiento cumbre (Satori) el cual puede salvar el mundo. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) abre la posibilidad de aprender a comprender, iniciando una actitud libertaria en el aprendiz que es consistente con la visión original de Gautama y Marx.

El mismo Karl Marx argumentó que él no era marxista. Se trata también de posicionarnos en el desapego hacia toda ideología. Sólo entonces, el socialismo budista puede cumplir con su promesa de la emancipadora transformación tanto de lo social como de lo cognitivo del ser.

Economía Dhármica y Justicia Dhármica: Bienestar del Mundo del Futuro

Basándose en los mismos principios antes mencionados, podemos contar con varias aplicaciones en las formas de la Economía Dhármica y Justicia Dhármica, las cuales trabajan en pro del bienestar del mundo.

La Economía Dhármica trasciende los polos opuestos de una producción sin empleados y el trabajo inagotable y se centra en la creación de felicidad como resultado final. Y presenta un enfoque centrado en el Recto Modo de Vida, donde el objetivo final son los medios útiles y tener una vocación comprometida que implica:

  • Liberación del Egoísmo
  • Utilizar y desarrollar facultades cognitivas de las personas más allá del dualismo
  • Producir bienes y servicios (sin consumismo)

De este modo, el fin de la Cura (Nirvana) implica obtener una Libertad esencial que permita un máximo de bienestar espiritual con un mínimo de consumo. Esta postura pro-ecológica y pro-creadora es uno de los pilares del desarrollo sostenible de la humanidad -que supera el dualismo de la negligencia materialista y la inmovilidad agraria- encontrando los medios adecuados de subsistencia como lo recomendó Siddhartha Gautama hace 2.600 años.

En un enfoque integrador a la vida, necesitamos mirar hacia una revolución que vaya más allá de la economía y la política y que penetre también la cultura. Así, el enfoque en temas tales como el Derecho inicia una visión revolucionaria de la Justicia.

La Ley se define como un Orden Inteligente de las relaciones sociales que nunca debería responder a los intereses de las clases dominantes, sino que debe proteger a aquellos que sufren través de los poderes de la bondad y la sabiduría compasiva (prajna-karuna).

La futura ley definitiva será su propia extinción (Nirvana), desapareciendo por completo el Estado de forma que la fase superior de la sociedad emerja con una política pacifista, economías de justicia social, cultura progresista y una ecología comprometida.

El Supremo Vehículo

La espiritualidad reconciliadora que surge como un nuevo modo de Budismo incorpora todas las grandes tradiciones de sabiduría del mundo, mediante la transmisión de las enseñanzas de maestros espirituales dentro de un vehículo supremo. Por lo tanto, el Maitriyana es el Budismo perenne, cuyo proceso fundamental es el resultado de una reforma global emergente dentro de la psicología, la filosofía, la política y la religión, posicionando a un movimiento transcultural capaz de dirigir las futuras generaciones hacia una nueva civilización y una nueva humanidad.

Como Siddhartha Gautama dijo “En el mundo de las diez direcciones no hay dos vehículos, mucho menos tres”.


Maitriyana: Teología de la Liberación Espiritual

Por la Maestra Yan Maitri-Shi

La Vía del Ecumenismo reconciliatorio del movimiento contracultural del Maitriyana porta la antorcha de la Espiritualidad revolucionaria mundial, al recopilar, sintetizar y transmitir las enseñanzas de todos aquellos quienes dedicaron sus vidas y obras en pos de una transformación social y espiritual, entregándose tanto al cuidado-de-sí como al trabajo por la Salvación de todo ser viviente.

Dentro de este vasto movimiento pueden apreciarse precursores de esta sabiduría milenaria, la cual paradójica y sistemáticamente emerge en las épocas donde reinan las crisis a nivel mundial. Así es que movimientos tales como la Teología de la Liberación y muchos otros prepararon el terreno con el fin de que puedan crecer fuertes y saludables los brotes de revolución espirituales sembrados por la contracorriente mística del Maitriyana o Vía de la Reconciliación.

En el marco de un mundo cooptado y engañado por las artimañas del Discurso Capitalista y el Poder imperante del catolicismo, la Teología de la Liberación Espiritual trabaja y se esfuerza para que todos los pueblos del planeta puedan alcanzar el Despertar (Bodhi), al enseñarles que tanto el Discurso religioso como el Discurso materialista del Capitalismo sólo conducen al egoísmo, dualismo y consumismo, siendo además generadores de guerras, injusticia social, niveles bajísimos de educación y contaminación sin límites, así como también de opresión y  engaño hacia los pueblos con el fin de conservar la posición de Poder que estos discursos ocupan.

Es de este modo que los pueblos son mantenidos bajo la subyugación y la mentira de que el progreso se obtiene mediante la adquisición compulsiva de bienes y tecnología, perdiendo el rumbo y el sentido de la existencia y el Verdadero Propósito (Dharma) en la vida.

Los poderes religiosos, por su parte, juegan un importante papel en este aparato generador de ilusión y opresión sobre el pueblo, por estar aliados con el Poder capitalista y por transmitir una falsa visión de la Espiritualidad contaminada de sesgos metafísicos, rituales y protocolos que nada tienen que ver con las enseñanzas de todos los grandes maestros espirituales de la historia como los fueron Gautama y Jesús. Así, la religiosidad se ha alejado enormemente de los valores espirituales originarios, los cuales eran el amor, la humildad, la entrega y servicio al prójimo, la lucha contra la explotación de clases pero, sobre todo, el hecho de promover la puesta en práctica de esos valores en la vida cotidiana de cada sujeto. De esta manera, se han tomado banal y superficialmente a tales valores y sólo se los utiliza en discurso pero no en actos, y la entrega y el servicio al prójimo, por mencionar un ejemplo, se han distorsionado en la mera dádiva caritativa de dinero con el afán de enriquecer aún más a una institución poderosa, por un lado; y por el otro lado, generar la ilusión en los donantes de que ese gesto ya es suficiente para ayudar a quienes se encuentran en condiciones de indigencia o extrema pobreza, opresión, exclusión social y explotación, poniendo en evidencia el trasfondo perverso y manipulativo que subyace a toda organización como es el caso de la Iglesia católica y muchas sectas evangelistas, las cuales son funcionales al sistema de Poder, en lugar de abogar por la igualdad, bienestar y el Despertar (Bodhi) espiritual de sus fieles.

Es así como históricamente surgieron en Latinoamérica los denominados grupos rebeldes, que aspiraban a dar testimonio en actos del cristianismo auténtico, dedicando su vida en pos del bienestar de los pobres y oprimidos.

En concordancia con monseñor Helder Cámara, el Ecumenismo Budista reconoce que la religión sigue siendo el opio del pueblo al ser una fuerza enajenada y enajenante de los pueblos. Asimismo, la Espiritualidad del Maitriyana hace una dura crítica a la fe ciega religiosa por ser promotora de supercherías y supersticiones, en lugar de trabajar conjuntamente con los pueblos con el fin de erradicar las señales del mal y del pecado como lo son la injusticia salarial, las privaciones del pan cotidiano, la explotación del pobre y de la nación, la opresión de la Libertad.

Así, se ha olvidado muy convenientemente enseñar y brindar el ejemplo del gesto profético del Salvador (Cristo) de fidelidad a la Verdad. De esta manera, los grandes maestros espirituales y Salvadores, al igual que Gautama y Jesús, guían a los pueblos a través de la implicación política, al enseñarles que es posible cambiar el mundo que les rodea y que les causa enorme insatisfacción mediante la transformación y la labor de aprendizaje y contemplación tanto sobre uno mismo como del entorno. Este nuevo abordaje de la existencia es promotor de la compasión y cooperación mutua entre individuos y comunidades, siendo el primer peldaño hacia una Civilización Dhármica futura, la cual preservará y protegerá a la Tierra (Gaia), además de ser guardiana y transmisora de los más altos Valores Espirituales.

Concordantemente con el teólogo belga José Comblin, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) reconoce que la Iglesia ofrece una visión feudalista, garantizando así su ineficacia, además de promover una incapacidad de socialización. Este tipo de solidaridad con la clase dominante se comporta de la misma manera que la clase propietaria e inclusive preserva y adopta los puntos de vista de esa clase en relación a la percepción de los problemas sociales. De este modo, se ignoran las necesidades de clases sociales enteras, las cuales siempre suelen ser aquellas que son más necesitadas, ignorantes o marginadas.

Precisamente, es por este motivo que el Socialismo Budista promueve la igualdad y la justicia social entre clases pero sin caer en los extremos del impedimento de la propiedad privada mediante la estatización ni tampoco fomentando el libre mercado del capitalismo salvaje.

El modelo del Maitriyana con respecto a alcanzar una Tierra Pura o Reino de la Rectitud en la Tierra se sustenta en el Camino Medio de la Ética del Desapego, que promueve y enseña un nuevo modo de existir y co-existir a través de un Recto y Apropiado estilo de vida basado en el Noble Óctuple Sendero que enseñó Siddharta Gautama. Asimismo este modelo ideal fomenta y transmite las genuinas enseñanzas de Gautama y Jesús de Nazaret provenientes de la sabiduría compasiva (prajna-karuna) y del Amor Espiritual.

Al estar despojado de dogmas y rituales, así como de cualquier creencia metafísica, el Cristianismo Místico y Zen se aboca a la transmisión de las auténticas enseñanzas espirituales que legaron Gautama y Jesús, dando el ejemplo en actos, mediante una vida de Desapego y una existencia resignificada y dignificada a través de la práctica de la meditación en la subjetividad propia, en la realidad que circunda al individuo y en el campo de lo social y político. De este modo, el místico contemplativo muestra el Camino hacia la Cura (Nirvana) de todos los males del mundo, abordándolos desde las esferas de lo Analítico, Existencial y Libertario.

Tanto Gautama como Jesús fueron visionarios en su época, enseñando que el primer paso para cambiar la realidad es empezando por cambiar uno mismo, revolucionando y transformando toda ideología o creencia subjetiva, toda visión o percepción errada del mundo y cualquier tipo de cultura o represión popular ejercida a través del Poder.

El Ecumenismo Budista es la Vía que aboga por preservar y transmitir del modo más fiel posible la Espiritualidad enseñada por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) de la historia, todos ellos pertenecientes a todas las espiritualidades del mundo. Así, el Maitriyana nace como movimiento espiritual Salvador y Liberador de todos aquellos pueblos reprimidos y silenciados por el Poder capitalista, haciendo que éstos cobren consciencia de su auto-determinación y Libertad inherentes, y guiándolos a través del Sendero de la paz, justicia social, educación y ecología, extendiendo y continuando así con el Propósito (Dharma) de todos esos Grandes Maestros del pasado.

En definitiva, todo genuino Guía Espiritual tiene el Deseo de Salvar y Liberar a todos los seres vivos. Es por esa razón que el Ser Despierto (Buda) trabaja incansablemente por lograr la Cura (Nirvana) Universal, con el peso en sus espaldas de sentir que hasta que no se haya logrado liberar el último de los seres vivos, él mismo no podrá ser libre completamente. Tal responsabilidad acompaña al maestro espiritual hasta el último día de su vida.

Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) experimenta la más grande de las frustraciones a lo largo de toda su existencia, sintiendo el abismal Vacío de saber que su incesante lucha sólo siembra las semillas de  una utópica y lejana Civilización Dhármica, siendo plenamente consciente de que toda la labor y esfuerzo de toda una vida no son más que un ladrillo en los cimientos del Despertar planetario. No obstante y pese a experimentar semejante insatisfacción y nostalgia, el maestro espiritual y Guía del Mundo encauza todo ese pesar en pos de ese Propósito (Dharma) que es más importante que su misma vida. Tanto Gautama como Jesús atravesaron este tipo de experiencia, siendo este último caso un ejemplo viviente del sacrificio y renuncia al cual todo maestro espiritual debe estar preparado a afrontar. Es gracias al valor de esos seres que la humanidad tiene la posibilidad de poder Salvarse y Liberarse tanto del sufrimiento autogenerado como de la opresión ejercida por el Discurso del Poder capitalista e imperialista.

Maitriyana Enfrentando Críticas

Acerca de las verdaderas motivaciones del Maitriyana

Las verdaderas motivaciones de la Espiritualidad Maitriyana son amplias y muy profundas, pero pueden ser perfectamente resumidas en el voto del Ser Iluminado (Bodhisattva): tener el deseo de Salvar y Liberar a todos los seres. Esto permite crear un indestructible campo de fuerza de sabiduría y compasión para toda la humanidad.

Acerca de la relación del Maitriyana con sus alumnos

Este movimiento no busca que los alumnos se desarrollen cognitivamente ni inteligentemente, sino espiritualmente, abandonando la repetición del pasado. Por ello, un verdadero maestro espiritual jamás domina a sus aprendices, sino que los impulsa a revolucionar su mente a través de la sabiduría compasiva (prajna-karuna). Sin embargo, obviamente que si el alumno tiene resistencias y apego a lo conocido, nunca podrá aprender nuevos conocimientos cumbres (Satoris). Además, puede ocurrir que existan alumnos que sientan aversión al recibir guía espiritual, desconociendo así que la enseñanza y la corrección de errores que realiza un maestro nunca implica manipulación o sometimiento alguno hacia el alumno. Sólo puede percibir esto una persona sin experiencia en relaciones de Aprendizaje.

Acerca de la política del Maitriyana ante las ofensas

Dentro del movimiento está permitido el debate, los desacuerdos, los cuestionamientos y por supuesto las críticas. Pero lo que se prohíbe son los ataques físicos o verbales, las faltas de respeto, la discriminación y cualquier acto de vandalismo. Es por ello que el Maitriyana únicamente expulsaría a aquellos alumnos o miembros cuyos comportamientos fueren violentos, discriminatorios o que violasen las reglas éticas y Estatutos de nuestras organizaciones.

Acerca del Maitriyana y su asesoría psicoanalítica

El Maitriyana es creador del Psicoanálisis Budista. Sin embargo, los tratamientos y las supervisiones exclusivamente son impartidas a aquellos que lo soliciten, puesto que esta práctica es muy compleja para la mente ordinaria de la gente corriente, quienes suelen reprimir los fenómenos inconscientes.

Acerca de la crítica al Psicoanálisis como manifestación intelectual

El Psicoanálisis es una disciplina respetada por el Maitriyana. En realidad, no es una manifestación del intelectualismo debido a que no es una filosofía, sino que es una práctica que incluso va más allá de lo terapéutico, pues analiza fenómenos que son transintelectuales y generalmente reprimidos por el Ego y el intelecto, los cuales son el enemigo de la Cura del sufrimiento (Nirvana) y el Despertar (Bodhi) del verdadero Ser Vacío. De cualquier modo, el Maitriyana transmite el Psicoanálisis Budista de Siddhartha Gautama y no la corriente de Sigmund Freud. En todo caso, el Maitriyana valora más la obra de Lacan y Fromm como autores más cercanos  a la Espiritualidad Budista.

Acerca de la psicología y supuestas motivaciones detrás del Maitriyana

Llama notoriamente la atención que la Metapsicología utilizada por la Espiritualidad Maitriyana sea equivocadamente interpretada y relacionada con la psicología freudiana, ya que la Psicología Budista si bien reconoce a Freud como un refundador y redescubridor del Psicoanálisis, hace un especial reconocimiento a Gautama como el padre del primer movimiento psicoanalítico. Esto implica claramente que el Maitriyana no subordina el Budismo a las teorías psicoanalíticas y psiquiátricas modernas, sino que más bien el Maitriyana siempre enseña que cada disciplina, movimiento, pensamiento o, incluso, cada acto debe ser convertido a la Espiritualidad Budista y no a la inversa. Esto se encuentra evidenciado en los escritos publicados por nuestras organizaciones, donde se explican las nueve Vías del Maitriyana.

Acerca del Maitriyana y la Heterodoxia

El Maitriyana se ubica más allá del falso dualismo entre ortodoxia y heterodoxia, siendo revolucionario y simultáneamente respetando la esencia de las tradiciones del pasado.

Acerca del Maitriyana y la mentalidad de culto

El Maitriyana no es una religión, sino una Espiritualidad que concibe a los cultos y sectas como opresivos, siendo venenos contra la Libertad Espiritual de la mente.  En consecuencia, no promueve la adoración o veneración hacia nada ni nadie. Por lo tanto, el Maitriyana cuenta con una Escuela donde transmite conocimientos y sabiduría, corrigiendo errores a través del método de la dialéctica, pero nunca apelando a la manipulación o sometimiento del alumno. De modo que las únicas estrategias y tácticas empleadas son la Ética del Desapego y la Sabiduría Compasiva (Prajna-Karuna).

Acerca del Maitriyana y la Transmisión del Dharma en el Zen

Han existido muchos profesores Zen quienes recibieron transmisiones del Dharma y sin embargo no demostraban comportamientos iluminados, evidenciando que ese tipo de transmisión podrá ser un certificado, pero no es una forma enteramente válida de verificar el Despertar en el otro. Asimismo, han existido muchos maestros budistas quienes no recibieron transmisión del Dharma alguna y no obstante eran Seres Iluminados. Es por eso que el Maitriyana, consciente de las limitaciones de los linajes del pasado, crea una nueva tradición, la cual continúa con el Budismo Ekayana y el Saijojo Zen.

Acerca del Maitriyana y la Reconciliación

El Maitriyana toma como su pilar central al método de la Reconciliación (Maitri) de los polos opuestos tanto de Siddhartha Gautama como de Laozi, evanesciendo la mente portadora de codicia, odio y engaño, lo cual implica vaciarse de todo egoísmo, dualismo y consumismo con el fin de Liberar al Ser Vacío.

Acerca del Maitriyana y el Catolicismo

El Maitriyana reconoce abiertamente a Jesús como un Ser Despierto (Buda) por sus grandiosas enseñanzas de Sabiduría Compasiva (Prajna-Karuna). Esto implica una Budización del Cristianismo y no a la inversa, negando que Jesús sea un dios para demostrar que fue un maestro espiritual iluminado. Por lo tanto, el Maitriyana mantiene diálogo con todas las religiones, aunque nunca pierde su mirada crítica ante el catolicismo ortodoxo y el evangelismo fundamentalista. Lo mismo sucede en el caso del Judaísmo e Islam, a los cuales se les reconoce como prácticas válidas a la Kabbalah y al Sufismo.

Acerca del Maitriyana y de su relación con Oriente y Occidente

En un mundo enteramente convertido al capitalismo, el Maitriyana es una vanguardia que no cae en el error del eurocentrismo ni tampoco en un asiacentrismo. Esto implica una posición transcultural junto con un Proyecto global anti-imperialista y anti-nacionalista.

Acerca del Maitriyana y su actitud prodemocrática

El Maitriyana está en contra de todo autoritarismo y despotismo, tanto político como religioso. Por tal motivo, no apoya al comunismo dictatorial, reinterpretando al Marxismo bajo una mirada libertaria y democrática. Este no implica un idealismo, sino más bien una actitud anarquista muy similar a la empleada por Siddhartha Gautama. Por ende, El Maitriyana envía cartas de guía y apoyo espiritual a los gobiernos, presentando Proyectos de Paz a lo largo de todo el mundo con el objetivo de brindar soluciones a las guerras y conflictos sociales.

Acerca del Maitriyana y el Nuevo Canon Budista

Este Propósito (Dharma) es muy especial y continúa con la tradición del Budismo Yogacara creado por Asanga, al mismo tiempo que respeta otros modelos de integración de todas las escuelas budistas.

Acerca del nombre espiritual del fundador del Maitriyana

El líder espiritual del Maitriyana cree que el Buddha Maitreya seguramente fue Nagarjuna. De manera que se ha tomado el nombre de Maitreya sólo con fines netamente espirituales, al igual que otros budistas también utilizan términos como Maitreya o Metteyya.

Crítica Budista al Papa Francisco I

Por el Maestro Zen Dr. Taisen Saito

Introducción

En la tradición del Budismo Zen cuando se practica zazen, que es la meditación sentada, el maestro suele dar un golpe en la espalda del alumno cuando éste se está quedando dormido o desconcentrado. Cuando me enteré que el Papa Francisco I se quedó dormido durante una misa sentí la profunda necesidad de dar ese golpe para despertarlo de su sueño.

Aunque creo sorprendente que haya un Papa que rinda honores a Francisco de Asís y simultáneamente se acerque al pueblo con gestos solidarios, como maestro zen evito caer en dualismos, por lo que me permito felicitar las cosas bien hechas y simultáneamente criticar las malas, mostrando las correcciones espirituales que debe hacer.

Durante mi investigación meditativa y mística sobre el Papa Francisco I, una de las primeras cosas que encontré fue que él realizó un llamado a “examen de consciencia” de la curia del Vaticano. El Papa Francisco I hizo un mensaje crítico que enumeró las enfermedades que la Iglesia católica romana posee y que “hay que aprender a curar”. El Papa Francisco I enumeró las enfermedades de la Iglesia católica como “endurecimiento mental y espiritual”, “acumulación de bienes materiales para llenar vacío espiritual”, “Alzheimer espiritual”, “beneficio mundano y exhibicionismo”, “vanagloria y rivalidad”, “chismes”, “cizaña y círculos cerrados”, “sentirse inmortal e insustituible”, “complejo de mesías”, “sin autocrítica ni actualización o mejora”, “cuerpo enfermo”, “excesiva operatividad”, “excesiva planificación”, “esquizofrenia existencial”, “doble vida hipócrita”, “indiferencia hacia los demás”, “severidad y pesimismo estéril”. Cuando vi eso por primera vez sentí que estábamos en presencia de un maestro espiritual que podía llegar a cambiar la historia de la cristiandad por medio de la Espiritualidad revolucionaria de Jesús. A continuación paso a desarrollar si estas “enfermedades” diagnosticadas por el mismo Papa Francisco I pueden ser o no aplicadas a él mismo.

Presencia de Populismo

Cuando el Papa Francisco I pide que recen por él creo que no toma consciencia de que ese gesto es egoísta. Ciertamente, es un simbolismo que implica que “necesita ser sostenido por el pueblo” en su misión en el mundo. Pero en lo real es falta de humildad. El Papa Francisco I debería ser el último en los rezos de la gente. Él debería decir “recen por el prójimo” o “recen por aquellos que sufren, por los pobres y oprimidos”. Entonces, decir “recen por mí” es algo egoísta desde el punto de vista budista. Recuerdo que existió un maestro zen que les decía a sus alumnos que él iba a ir primero al infierno antes que todos ellos, porque sino “quien va a ayudarlos cuando ellos lleguen”. Este voto de autosacrificio es poner a los demás por encima de uno mismo. Es un voto budista, pero también es cristiano, como el Maestro Jesús lo demostró.

Cuando el Papa Francisco I se autodefinió como “revolucionario” dio una gran esperanza tanto a cristianos como a no-cristianos, más que nada porque el mundo necesita gente con coraje que haga cambios. En un principio he tenido esperanza y he creído en sus palabras. Pero los hechos me han demostrando otra cosa. Entonces, me pregunto: ¿Cuál es su revolución? ¿Intentar dar sacramento a los divorciados? Si eso es ser revolucionario ahora entiendo porque los católicos divinizaron a un “judío iluminado”. En el Budismo hemos tenido miles de seres iluminados, y ellos han enseñado algunas reformas muy simples de implementar. Siguiendo su espíritu es fácil de intentar reglamentar el celibato optativo y ordenación de sacerdotes mujeres. Para teólogos como Hans Küng estas reformas son urgentes. Esto ayudaría a confrontar el mal de la pedofilia, pero también acercaría al catolicismo al protestantismo evangélico y al creciente ateísmo global, pudiendo buscar un proceso de mutua co-evolución. Ahora bien, si la revolución del Papa Francisco I es hacer gestos de aprecio a gobiernos con populismo autoritario, esto es contradictorio con el mensaje del Maestro Jesús, quien combatió pacíficamente a la tiranía. La “teología populista” del Papa Francisco I se apropia de la retórica revolucionaria de la “teología de la liberación” pero eliminando sus elementos marxistas. Claramente, el Papa Francisco I simplemente busca que la iglesia sea más popular, pero ese populismo es demagógico sin una revolución real. Esto significa que el verdadero cristianismo es una práctica mística de vida revolucionaria y no un discurso político simpático con gobiernos autoritarios mientras se utiliza el clamor popular para no hacer ningún cambio significativo. Aunque el Papa Francisco I se haya autodenominado como revolucionario, no ha realizado cambios verdaderos, como ha predicho el teólogo Frei Betto, “manteniendo la prohibición del aborto, del fin del celibato de los curas, del uso de preservativos en el pueblo, de la aplicación de células madres, del derecho de las mujeres al sacerdocio, de la unión de homosexuales y de las decisiones del Concilio Vaticano II”. En estos temas también han coincidido teólogos importantes como Hans Küng, quien denunció a la Iglesia católica por padecer los males de “la censura, el absolutismo y las estructuras autoritarias”, teniendo falta de democracia en las decisiones de la Iglesia y prohibiendo abolir el absolutismo de la figura papal, la cual suele ir en contra del ecumenismo verdadero al cuestionar y ofender a los protestantes, islámicos y judíos. Este llamado a la libertad, igualdad y fraternidad en la Iglesia es la democracia que reclama el sacerdote Benjamín Forcano, quien denunció que los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI sancionaron a sacerdotes revolucionarios mientras protegían a sacerdotes pedófilos o corruptos. En conclusión, se mantiene el mismo sistema perverso pero con un maquillaje de sonrisas, fotos con la gente y discursos de izquierda.

Cuando el Papa Francisco I lava los pies de un preso o lo abraza es un lindo gesto. Pero hacer eso sin denunciar profundamente al sistema carcelario como opresivo y pedir su abolición es demagogia, es decir, un símbolo vacío. Un líder religioso mundial como él no debe predicar el asistencialismo sino el liberacionismo, promoviendo la transformación radical de la sociedad mediante la educación y el conocimiento. El Papa Francisco I debería intentar liberar al mundo en lugar de intentar darle una palmadita en el hombro.

Cuando el Papa Francisco I donó dinero a víctimas del terremoto en Nepal, y cuando ha denunciado al dinero como el “estiércol del demonio”, todo esto es muy bueno. Pero si el Maestro Jesús enseñaría en el mundo contemporáneo no utilizaría a los pobres con demagogias populistas y asistencialistas, como decir “trabajo, techo y tierra para todos”. En realidad, enfocaría su mensaje en la educación innovadora, la ética pacifista, la devoción por la Tierra y el respaldo a la justicia recta. Muchas de estas medidas han sido adoptadas por los mejores países democráticos del mundo. Así que darle trabajo y vivienda a una persona, pero sin darle educación avanzada y justicia, es demagogia populista, como la de Deng Xiaoping: “enriquecerse es glorioso”. Esa persona materialista podrá mejorar materialmente pero no psicológica, filosófica y políticamente. El Papa Francisco I si fuera sabio y compasivo como Buddha y Cristo diría entonces: “Derechos Humanos para todos”. Eso mismo diría el Maestro Jesús. Eso es Libertad y Poder verdadero. Además, ¿cómo decir que el dinero es el estiércol del diablo cuando el mismo Papa Francisco I gasta millones de dólares con sus viajes y giras?

Cuando el Papa Francisco I critica el nepotismo, favoritismo y corrupción de la curia católica romana, tal y como lo hicieron antes varios teólogos protestantes y libertarios, esto es un paso adelante, un progreso espiritual si se quiere. Pero si él no critica el nepotismo y corrupción de los gobiernos latinoamericanos que incorrectamente se hacen llamar de “izquierda” entonces el Papa Francisco I incurre en favoritismo político, centralizando con gustos personales.

Cuanto el Papa Francisco I habla de justicia como requisito de fraternidad, y cuando habla de limitación del poder como idea básica del Derecho, esto es algo muy bueno. Pero, ¿acaso la presidente Kirchner de Argentina no atenta constantemente contra la independencia del Poder judicial? ¿Cómo puede hacer oídos sordos ante esta situación y no criticar a este gobierno opresivo? Aquí, el Papa Francisco I incurre en demagogia populista: lindas palabras carentes de hechos reales. El Papa Francisco I debería recordar sus propias enseñanzas: “Los gestos exteriores de religiosidad no acreditan a los que hacen del mal y arrogancia su estilo de vida (…) Quien ama a Jesús no puede cometer obras malignas”. En contraposición al silencio cómplice, el Maestro Budista Maitreya, como Presidente del Buddhist Tribunal on Human Rights, denunció formalmente al Poder Judicial de la Argentina ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Cuando el Papa Francisco I denuncia al narcotráfico, la corrupción y las conexiones mafiosas de los gobiernos, realmente esto es algo muy bueno. ¿Pero acaso el gobierno argentino de Kirchner –que él tanto apañó- no está ampliamente acusado de incurrir en esos delitos? Hacer silencio ante la injusticia es complicidad. Si, como enseñó Benedicto XVI, la humanidad “sufre por la paciencia infinita de Dios”, entonces creo que Argentina sufre mucho debido a la omisión infinita del Papa Francisco I, quien es cómplice de uno de los peores gobiernos de la historia de ese país, recibiendo siempre con una sonrisa a un presidente acusado de corrupción, narcotráfico y delitos de lesa humanidad. El Papa Francisco I critica a la corrupción como uno de los pecados más graves, y esto es algo muy bueno, como también lo es condenar la conducción personalista del Estado, el incremento de la pobreza, el uso sistémico del engaño y el aumento del narcotráfico. Pero cuando él recibe a la presidente Kirchner de Argentina en múltiples ocasiones, sacándose fotos con una remera de un grupo corrupto llamado “La Cámpora”, o cuando le envía mensajes a dicha presidente diciéndole que “la quiere”, creo que demuestra una enorme falsedad espiritual, no sólo porque dicha presidente siempre lo odió y ahora sólo se le acerca para una foto, sino porque además este presidente comete todos los delitos que el Papa Francisco I dice estar en contra. Parece que ambos usan la misma retórica populista.

Cuando el Papa Francisco I promueve reconciliación entre Cuba y Estados Unidos esto es algo bueno y necesario. Es momento que los pueblos del mundo hagan las paces. Pero esto no debe ocurrir con el precio de ser suave con los tiranos por medio de discursos políticos demagógicos que sólo nutren al populismo y despotismo pero que no aportan libertad al pueblo. ¿Cómo puede ser que el Papa Francisco I se saque fotos sonriendo y de la mano con presidentes dictadores a los que visita sin emitir crítica alguna? ¿No le importa los millones de exiliados de Cuba, o los miles de muertos que produjo esa pseudo-revolución violenta? ¿Acaso no se rehusó a ver a disidentes políticos en Cuba, que son encarcelados por pensar distinto? A pesar de que el Papa Francisco I es un argentino que vivió una dictadura militar en la década de 1970, no ha sido más sensible que muchos ante la necesidad de terminar con la dictadura de Cuba y su falta de libertad religiosa que impide a los sacerdotes evangelizar fuera de las paredes de la iglesia. ¿Acaso el Papa Francisco I ha hecho algo a favor de los presos políticos de Venezuela? ¿Ésta es la “revolución de la ternura” que él promueve cuando visita a Raúl Castro (acusado de recibir la cocaína traficada a USA por parte del Cartel de Medellín)? Todo esto me obliga a decir que el Papa Francisco I se comporta como uno más de los políticos de la falsa izquierda latinoamericana, cuyos discursos revolucionarios no son más que disfraces para un “capitalismo de amigos” totalmente autoritario. En realidad, el Papa Francisco I no es “puro marxismo”, es decir, no es lo que los políticos de derecha piensan de él. Pero eso no implica que sea de izquierda, pues más bien es “pura falsedad ideológica”… la misma que tiene la presidente Kirchner. De hecho, ambos son seguidores un antiguo político argentino llamado Perón, quien fue un general fascista que protegió a nazis mientras usaba a los pobres como herramienta política. Todo esto me obliga a denunciar que si este Papa Francisco I no encarna un catolicismo revolucionario o transformador. Si habla de religiosidad, entonces es un Papa estupendo; pero si habla de Espiritualidad, que es una práctica y no una creencia, entonces este Papa es falso. En el Budismo esperábamos mucho más de él.

Cuando el Papa Francisco I critica al capitalismo como un sistema injusto, esto es algo muy bueno porque este sistema –en su modalidad de capitalismo salvaje- es el principal mal en la Tierra al estar basado en el interés y no en la amistad. Sin embargo, mientras realiza su crítica al capitalismo como “cultura del descarte” y un “Sistema que no se aguanta más”, al mismo tiempo asiste a Raúl Castro, quien está intentando desarrollar en Cuba un “capitalismo autoritario” que básicamente significa continuar con un régimen dictatorial y anti-democrático pero con economía capitalista, tal y como lo es el régimen de China. Obviamente, este sistema es distinto del supuesto “capitalismo de derechos humanos” de EEUU y Europa, pero a las grandes corporaciones norteamericanas les atrae la idea de invertir en Cuba con el fin de seguir creciendo en nuevos mercados. En resumen, con su supuesta búsqueda de reconciliación, en el plano de los hechos el Papa Francisco I está ayudando al crecimiento del sistema capitalista al cual denuncia en el plano de las palabras. Espero que no exista plata de por medio que influencie su discurso, como ocurría con la Madre Teresa de Calcuta, quien visitaba tiranos a cambio de grandes donaciones. Además, EEUU fue líder del mundo no por su sistema económico capitalista sino por su sistema político democrático, el cual el mismo Marx consideró como una oportunidad para el verdadero socialismo que es intrínsecamente democrático. Así que ir a Cuba para cerrar los ojos a la opresión de la dictadura es contrario al mensaje que el mismo Papa Francisco I dice dar a los excluidos y marginados. La democracia verdadera está por encima del capitalismo y del comunismo, es un Derecho Humano, así que no decir algo ante un pueblo que no tiene democracia es una falta de compasión tremenda. Pero claro, luego se arregla todo sacándose una foto con una niña o con un enfermo, y listo. El Papa Francisco I muestra coraje en los países donde todos tienen libertad de expresión, pero calla y omite la Verdad en los países en los que hay regímenes autoritarios. En definitiva, ¿acaso el vaticano no es un régimen autoritario, populista y no-democrático? ¿Cómo puede enseñar valores humanos aquel que no los practica? Estamos en presencia de un gran político conservador pero mediático e inteligente. En efecto, para comprender al Papa Francisco I de forma adecuada hay que recordar que en los últimos años de Juan Pablo II y Benedicto XVI éstos tenían una imagen política mala, por lo que este Papa Populista ha vuelto a proveer de este Poder faltante al cargo. El teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez ha dicho que “lo importante no es la teología sino la Espiritualidad”. Pero para comprender al Papa Francisco I, haciendo un juego de palabras con la frase de Clinton, la clave no es la Espiritualidad sino que “es la política, estúpido”.

Cuando el Papa Francisco I acepta el rol de ser un “Papa del pueblo”, que trae una “iglesia para los pobres”, todo esto es algo muy bueno, muy similar a la Espiritualidad Socialmente Comprometida del Budismo. Pero el Papa Francisco I ni siquiera ha respondido cartas de solicitud de ayuda por parte de opositores perseguidos y torturados en Venezuela, como Leopoldo López. El Papa Francisco I nunca solicitó liberación de presos políticos ni cumplimiento de los derechos humanos en Venezuela. Incluso ha recibido al presidente de Venezuela sin hacerle ninguna crítica pública, a pesar de que dicho presidente ha llegado a prometer una masacre si su revolución fracasaba. Además, como frutilla del postre, el Vaticano ha criticado internamente a los obispos venezolanos que denuncian abiertamente la opresión del gobierno venezolano.

Cuando el Papa Francisco I critica el poder centralizado del Consejo de Seguridad del ONU, esto es algo muy bueno, porque el mundo carece de un sistema democrático global, dejando su destino en las manos de un puñado de gobiernos muy poco ejemplares. Pero inmediatamente el Papa Francisco I elogia la labor de la ONU, cuando esta organización prácticamente no sirve para combatir la pobreza, la guerra, la violación a los derechos humanos y la contaminación.

Cuando el Papa Francisco I pide ante la ONU que los gobiernos busquen el bien común, es algo muy bueno. Pero luego reconoce al “Estado de Palestina” como existente, lo cual es una acción provocadora que nunca va a traer la Paz. Si se crea un Estado de Palestina, lo único que se generaría es la futura guerra entre dos países. En realidad, lo que hay que hacer es otorgarles plenos derechos civiles a los palestinos, respetarlos como ciudadanos de primera dentro de Israel y no recluirlos. Deben participar en el mismo gobierno, creándose un nuevo estado israelí-palestino. Este Proyecto fue presentado por el Maestro Budista Maitreya, presidente de la World Association of Buddhism, en el año 2014. Creo que es la única solución real al conflicto entre ambos pueblos. Ciertamente las invitaciones a rezar a ambos presidentes no son la solución.

Cuando el Papa Francisco I visitó a Bolivia y se encontró con el presidente Evo Morales para felicitarlo, esto es algo muy bueno, ya que este presidente es aborigen y comunista y ha ayudado a las comunidades pobres. Pero hay un pequeño dato que el Papa Francisco I decide omitir: Bolivia es el segundo productor mundial de cocaína, la cual se produce con el amparo gubernamental. Incluso, el mismo presidente Morales decidió echar de su país a agentes de la DEA. ¿Cómo el Papa Francisco I no dice nada ante esto? ¿Cómo no dice nada cuando el presidente Morales profana la cruz, que es el símbolo más importante del cristianismo? Obviamente, el Papa Francisco I alegó que era “arte de protesta”, el mismo arte que dice ahora valorar, pero que hace muy pocos años criticaba como “blasfemias, burlas y ofensas” en referencia a las obras de León Ferrari.

Falta de Humildad y Solidaridad

Cuando el Papa Francisco I critica el estilo de vida individualista, consumista y capitalista, esto es un avance para la Espiritualidad. Pero si es sólo un discurso político entonces es una ilusión, un retroceso, Nada. El Vaticano es individualista, consumista y capitalista en su sistema político y económico.

Cuando el Papa Francisco I pide disculpas por los pecados y crímenes de la Iglesia católica contra los aborígenes de América, esto es bueno. Pero luego ir a canonizar a Junípero Serra –rechazado por grupos indígenas- es una decisión polémica y seguramente equivocada, pues las prácticas evangelizadoras de la conquista de América fueron genocidas. ¿Eso es la Santidad? Eso es un falso pedido de disculpas, como señaló Jace Weawer. Junípero Serra creía que los aborígenes eran menos seres humanos que los europeos. Una vergüenza.

Cuando el Papa Francisco I ha hablado acerca de respetar la sacralidad de la vida, esto es algo muy bueno. Pero el gobierno de argentina en abril de 2015 reglamentó al ejercicio del aborto como un derecho humano, lo cual ha sido ignorado por el Papa Francisco I, contradiciendo con decenas de años de lucha del catolicismo contra esta práctica violatoria de la convención sobre los Derechos del Niño y otros pactos internacionales de Derechos Humanos. El mismo obispo Thomas Robin de Rhode Island ha dicho que “al tratar de satisfacer las necesidades de la época, como Francisco sugiere, la iglesia corre el riesgo de perder su valiente voz, contracultural, profética, una que el mundo necesita oír.”

Cuando el Papa Francisco I critica a una sociedad que abandona a sus ancianos, esto es muy bueno. Pero cabe señalar que él ha recibido cientos de solicitudes de respuesta y ayuda por parte de laicos y familiares de soldados argentinos presos. ¿Por qué el Papa Francisco I no pide clemencia para estos ancianos? Claro, porque no es un tema popular en dicho país.

Cuando el Papa Francisco I escribe una encíclica sobre medioambiente en 2015, con ideas transnacionales y universales muy similares a las que escribió el Maestro Budista Maitreya en 2013, el Papa critica a la contaminación, lo cual es muy bueno. Pero entre otras cosas comete el error de hacer una condena hipócrita contra la calefacción acondicionada, cuando él mismo vive en una residencia con aire acondicionado. ¿Qué es este nivel desmesurado de hipocresía? En el caso de los maestros budistas, la mayoría vivimos con 1 dólar diario. La vida de humildad que proclamamos es la que vivimos. Además, el Papa Francisco I defiende al medio ambiente pero únicamente como forma de combatir la exclusión social y económica, y no como forma de proteger místicamente a la Tierra como ser vivo en su camino de evolución espiritual. Esto lo diferencia de grandes místicos cristianos como Teilhard de Chardin, pero incluso lo diferencia de San Francisco de Asís al no promover la interexistencia de todos los seres. Esto implica que el Papa Francisco I considera a la naturaleza como un medio ambiente que no debe ser “explotado” por unos pocos, sino que debe ser un bien “distribuido equitativamente” por todos los pueblos. Es decir, el misticismo al tacho de basura, considerando a la naturaleza como una cosa. Eso es populismo materialista del siglo XXI.

Cuando el Papa Francisco I pide la total prohibición de armamento nuclear, esto es muy bueno. Pero no sólo está olvidando que el armamento nuclear podría llegar a ayudar ante un eventual meteoro, sino que además también incurre en elogiar el acuerdo nuclear con Irán, que es un país responsable de atentados terroristas en Argentina y que ha afirmado que Israel debe “desparecer del mapa” además de negar el Holocausto judío. ¿Cómo el Papa Francisco I no dice nada de todo esto? Vergonzoso. Esto es la revolución de la impunidad.

Cuando el Papa Francisco I dice que su mensaje es de “esperanza y reconciliación, de paz y justicia”, esto es muy bueno. Pero el Papa Francisco I se ha manifestado públicamente con actitudes nada solidarias, como cuando ocurrió uno de los atentados más importantes de Francia (Charlie Hebdo), diciendo que si su amigo dice una mala palabra acerca de su madre “es normal recibir un puñetazo”. Esto implica una traición absoluta a las enseñanzas del Maestro Jesús, pero también es un acercamiento demagógico al modo de pensar de los terroristas fundamentalistas (recuérdese que en esos días había informes de posibles atentados fundamentalistas contra el Papa Francisco I). La fraternidad y el amor no son meras palabras que se incluyen en los discursos, como hacen los políticos, sino que son prácticas. Ahora bien, cuando hay un atentado a cristianos el Papa Francisco I no dice que “es normal”. Como ha dicho H. Arendt, “se evanesce la libertad cuando se violan los derechos en nombre de la compasión”.

Cuando el Papa Francisco I considera a la libertad religiosa como “un derecho humano fundamental”, manifestando que todo ser humano “debe ser libre de expresar sus convicciones religiosas sin intimidaciones, coacciones externas, discriminación, odio y violencia”, todo esto es muy bueno y correcto. Pero en referencia a los atentados en Francia, el Papa Francisco I dijo que “no se puede ofender la fe de los demás (…) hay un límite a la libertad de expresión (…) no se puede provocar o burlarse de la fe de los demás”. Esto es realmente una locura. Recuerdo que cuando los maestros zen veían que los alumnos incurrían en prácticas no espirituales (como adorar a Buddha), entraban a los templos y destruían las estatuas del Buddha, enseñando que no hay límites a la libertad de expresión y que uno puede burlarse de la fe con el fin de despertar al pueblo. ¿Cómo puede ser que el Papa Francisco I comparta una visión similar a la del gobierno chino? Recuérdese que China, acerca de los atentados mencionados, dijo que “la sátira sin restricciones y sin principios, la libertad de expresión, no son aceptables”. Todo esto es una vergüenza. Pura Realpolitik. ¿Acaso el Papa Francisco I no ha enseñado a “romper las cadenas de la injusticia y la opresión”? ¿Acaso el Maestro Jesús no enseñó a dar la otra mejilla? ¿Cómo puede ser que la ministra de justicia de Francia, Christiane Taubira, mostró mayor compasión que el Papa Francisco I? Ella dijo que en la tierra de Voltaire se tiene libertad para burlarse incluso de las religiones. Recuerdo que el gran erudito zen D.T. Suzuki una vez dijo que seguramente Voltaire había sido un Iluminado. Creo que el Papa Francisco I tiene mucho que aprender de Espiritualidad. Pero claro, cuando se persiguen cristianos ahí si denuncia “el silencio cómplice ante la furia jihadista”. Francamente, un hipócrita.

Cuando el Papa Francisco I proclama los tres ideales de Francisco de Asís, que son la pobreza, la humildad y la simplicidad, esto es algo muy bueno, pues esos valores unen Oriente y Occidente, Zen y Cristianismo. Pero esto no debe ser sólo en el plano de las palabras sino también en los actos. El Papa Francisco I no es pobre, vive en el Vaticano o en una lujosa hostería, viaja por todo el mundo en avión y maneja un país muy rico que recibe miles de millones de dólares en donaciones. Eso no es pobreza. En cambio, la gran mayoría de los maestros budistas prácticamente viven con unos pocos dólares por día, como cualquier pobre, como el Maestro Jesús y como Francisco de Asís. Todo esto me obliga a afirmar que sólo creería que el Papa Francisco I es pobre, humilde y simple si donaría todos los recursos multimillonarios de la Iglesia católica y se los daría a los pobres de todo el mundo (cristianos y no-cristianos). Sólo ahí sería Verdad lo que proclama el Papa Francisco I. Eso mismo enseñó el Maestro Jesús cuando un rico solicitó su guía espiritual. Así que crear una iglesia no-corrupta y ordenada no significa crear una iglesia solidaria o socialmente comprometida. El Cristianismo del futuro debe ser franco, leal, valiente, defender inquebrantablemente la vida, la libertad, la igualdad y la fraternidad, luchando por la Verdad y la justicia, denunciando a los dictadores y corruptos del mundo con nombre y apellido. El Papa Francisco I de los medios de comunicación dista mucho del Papa Francisco I del mundo real. Ningún sacerdote puede predicar virtudes de ascetismo y humildad mientras cobre un muy buen sueldo, ni tampoco puede hacerlo el Vaticano con sus millones de dólares. En cambio, la World Association of Buddhism, con sólo 500 usd por mes está haciendo una revolución espiritual planetaria mil veces más poderosa y genuina que la del Papa Francisco I, a pesar de que no posee fama, no necesitando de viajes lujosos en avión sino sólo de un mero espacio de meditación en el campo. Pero claro, para la mayoría del periodismo de la Argentina el Budismo no es más que una práctica de “brujería” o “new age”.

Cuando el Papa Francisco I hace un “llamado a globalizar la solidaridad”, esto es muy bueno. Ciertamente no es nuevo. Es una enseñanza de la Espiritualidad Comprometida de maestros budistas como Thich Nhat Hanh y también de místicos cristianos como Thomas Merton. Es algo muy bueno, pues la solidaridad puede salvar al mundo. Pero la solidaridad es ir en contra del Poder dominante, burocrático, discriminador, represivo e inquisidor que también está presente en la iglesia católica. ¿Acaso no es discriminador lo que hizo el Papa Francisco I al no aceptar al embajador de Francia por ser homosexual? Si eso es vivir místicamente, entonces la Espiritualidad es una mentira. En realidad, estar del “lado de los pobres” no es sacarse fotos sonriendo con la gente y decir discursos lindos, ni tampoco es meramente acompañar a los hambrientos. A diferencia del Evangelio de Lucas, el Evangelio de Mateo revela que los pobres no son los materialmente pobres sino los “pobres de espíritu”, es decir, son los marginados, los oprimidos, los desesperados, los sufrientes y los angustiados. Los homosexuales, como grupo discriminado por la sociedad, entran dentro de esta categoría de pobres. Pero, en lugar de reconocerlos, el Papa Francisco I ha dicho en el año 2006: “La boda gay es la pretensión destructiva del plan de Dios”. Esto no sólo no es revolucionario, sino que esta es la razón por la que el Papa Francisco I no va a cambiar las bases doctrinales del Vaticano, porque carece de compasión verdadera. Todo lo que el Papa Francisco I dice después, como “quién soy yo para juzgarlos”, no es más que algo demagógico para los medios de comunicación. Para terminar con este tema, sólo me remito a los discursos bonitos del Papa Francisco I, recordando sus palabras populistas para que sean cotejadas con los hechos discriminatorios: “Dios no perdona la hipocresía (…) la falsa santidad de los astutos cuyo corazón pertenece al diablo, padre de la mentira (…) los falsos santos incluso delante del cielo tratan de parecer más que de ser (…) Dicen las cosas justas pero hacen lo contrario (…) Éste es el camino de la hipocresía (…) fingen convertirse pero su corazón es una mentira (…) la suciedad del corazón se quita con hacer el camino del bien y buscar la justicia (…) practicar la caridad es la mejor forma de evangelizar (…) hay que tener la sabiduría de acusarse a sí mismo”. Sus propias enseñanzas lo condenan moralmente.

Cuando el Papa Francisco I ante las cámaras pidió perdón a las víctimas de casos de pedofilia por parte de sacerdotes católicos, es algo muy bueno. Pero, también ha salido a la luz palabras no-públicas del Papa Francisco I defendiendo a un obispo acusado de encubrir a pedófilos al mismo tiempo que ataca a las víctimas: “La iglesia perdió la libertad dejándose llevar la cabeza por los políticos, juzgando a un obispo sin ninguna prueba (…) la gente sufre por tonta, porque no abre su corazón a Dios y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente (…) piensen con la cabeza y no se dejen llevar por los zurdos.” Todo esto demuestra que el Papa Francisco I es falso. Además, esto demuestra que el filósofo Vattimo se equivoca, porque en un evento organizado por el ministerio de cultura de Argentina, en el foro por la emancipación y la igualdad, manifestó que se debería crear “una Nueva Internacional Comunista” pero liderada por el Papa Francisco I. En realidad, el Papa Francisco I no es querido ni venerado como persona, porque nadie lo conocía antes de ser Papa Francisco I, sino que se lo respeta y quiere por su cargo de Poder. Juan Carlos Cruz, una de las víctimas ofendidas por el Papa Francisco I dijo ante todo esto: “Tenía mucha esperanza, pero esta diatriba demuestra que bajo la máscara de este Papa bondadoso y progresista hay otra cosa.”

Cuando el Papa Francisco I se reunió por primera vez en el Vaticano junto con víctimas de abusos sexuales por parte de curas pedófilos, hizo algo muy bueno al pedir “humildemente perdón” y comprometerse a no tolerar estas prácticas, criticando a estos actos que en el pasado “fueron camuflados con una inexplicable complicidad”, por lo que “la Iglesia católica debe llorar y reparar”. También es muy bueno que denuncie a la iglesia pedófila como un “culto sacrílego” que “no ha respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso”, a pesar de que “los pecados del abuso sexual contra menores por parte del clero tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios (…) profanando la imagen misma de Dios”. Es muy bueno que el Papa Francisco I se haya comprometido públicamente a luchar contra la pederastia, pero las víctimas no consideran suficiente estas meras palabras, demandando “decisiones estructurales para terminar con los abusos”. Incluso los dos anteriores papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, han protegido ampliamente a los curas pedófilos. Pero el problema con lo dicho por el Papa Francisco I es que continúa despertando amargas críticas en las víctimas de los abusos sexuales por parte de sacerdotes, como lo que ocurrió durante su visita a Estados Unidos, donde el Papa Francisco I alabo la “valentía” de aquellos obispos que “confrontaron los momentos oscuros sin temer a la autocrítica ni evitar humillaciones y sacrificios”. Esto ha sido considerado como “grotesco” por parte de las asociaciones de víctimas, ya que muestra preocupación por los “malos ratos que pueden haber pasado los obispos” en lugar de preocuparse por las víctimas, como señaló Terence McKiernan, al decir que el Papa Francisco I debe “volverse mucho más transparente y activo” frente a estos casos de abuso sexual. Robert Hoatson también denunció estas palabras del Papa Francisco I, afirmando que los obispos “no son valientes porque han encubierto y permitido los casos de abusos sexuales, tratando muy mal a las víctimas”. John Salveson también denunció que los obispos no han sido generosos y valientes con las víctimas, a diferencia de lo que dijo el Papa Francisco I, pues “trataron a las víctimas de abusos sexuales como adversarios y enemigos durante décadas”. Incluso la ONU, en su Comité de Protección de los Derechos de los Niños, ha denunciado al Vaticano por “falta de control”, violando sistemáticamente la convención que protege los derechos de los niños en todo el mundo. Dicho informe de la ONU manifiesta que el Vaticano “eligió preservar la reputación de la Iglesia al proteger a los perpetradores de los delitos sobre el interés de los niños”. Al fin y al cabo, el gran filósofo Zizek tiene razón cuando dice que “el Papa es el líder de una organización pedófila”.

Cuando el Papa Francisco I transmite un mensaje social progresista, llamando a “la misericordia, el perdón y la solidaridad”, esto es algo muy bueno. Pero nunca ha dicho una sola palabra de la muerte del fiscal argentino Nisman, quien había denunciado al presidente Kirchner por encubrimiento del terrorismo. Es más, un día antes de una marcha que pedía justicia por la muerte del fiscal, que reunió a 400 mil personas protestando pacíficamente en la calle, el Papa Francisco I se reunió con una asociación argentina que rechazaba la marcha para decirles que tenían su apoyo. Durante esos mismos días de tanta tristeza, desconcierto e impunidad en la Argentina, el Papa Francisco I también realizó un polémico chiste, manifestando que “los argentinos se suicidan tirándose desde sus propios egos”. Esto fue una barbaridad, no sólo porque es un comentario discriminatorio hacia el pueblo de Argentina, sino porque el Poder judicial de dicho país se rehúsa a reconocer el asesinato del fiscal Nisman como un homicidio y lo considera como un suicidio. Así que es una referencia indirecta al mismo fiscal Nisman. El Papa Francisco I tiene palabras y tiempo para hablar de su equipo de soccer favorito, pero no para hablar del magnicidio del fiscal argentino.

Cuando el Papa Francisco I dice que “un mundo que margina mujeres es un mundo estéril”, esto es algo muy bueno. Pero el Papa Francisco I mantiene un clima de discriminación general al no permitir la ordenación de mujeres sacerdotes.

Cuando el Papa Francisco I dice que “la humildad es un estilo de dejar espacio a Dios, despojarse de uno mismo, vaciándose, rechazando la vanidad, el orgullo y el éxito”. Esto es muy bueno. Pero mientras Francisco paseaba por el Central Park de Nueva York, la policía norteamericana acribilló a un joven negro en silla de ruedas. El Papa Francisco I no sólo no comentó nada al respecto, sino que tampoco lo hizo acerca de los cientos de homicidios que año a año hace la policía de EEUU contra la población afroamericana. Esa misma falta de solidaridad es la que mostró mientras dormía una siesta durante una misa, cuando simultáneamente murieron más de 700 personas en La Meca. ¿Acaso su “revolución de la solidaridad” donó o visitó a los heridos? Puro discurso vacío. Cuando volvió de EEUU lo único que hizo fue recibir con mucho cariño a una modelo argentina asociada a la prostitución vip, a la que también le pidió que “rece por él”.

Falta de Diálogo Interreligioso

Cuando el Papa Francisco I define a la resurrección como la novedad radical para la historia de la humanidad porque es la “fiesta del Despertar”, creo que es algo bueno, porque incluso muchos teólogos han definido a la resurrección en términos de Iluminación Espiritual. Pero esto va en contra de lo que ocurre en los hechos, como cuando el Papa Francisco I se rehusó a recibir al Dalai Lama por “obvias razones”. Esto fue algo que decepcionó no sólo al Dalai Lama sino también al arzobispo y nobel de la paz Desmond Tutu. Me pregunto ¿cuáles son esas razones obvias por las que el Papa Francisco I rechazó la solicitud de reunión del Dalai Lama? Si la razón es para evitar algún conflicto con China, el Dalai Lama ha abandonado su cargo político hace muchos años, por lo que es un simple maestro budista como cualquier otro. Además, los otros papas lo han recibido sin problema. Haciendo esto el Papa Francisco I traiciona a los millones de cristianos perseguidos en China, porque él debería denunciar todo lo que sucede en dicho país. Por esto, el cardenal Joseph Zen Ze-kiun se ha sentido decepcionado por el silencio del Papa Francisco I ante los obispos “desaparecidos” en China. Tal vez este sea el mismo silencio por el que el Papa Francisco I fue acusado en Argentina por su complicidad ante sacerdotes “desaparecidos”. Pero claro, para recibir a cientos de políticos corruptos de Argentina tiene tiempo e interés, como recibir al presidente Kirchner que seguramente fue responsable del magnicidio del fiscal Nisman. Bajar la ostentación del lujo del Vaticano es algo bueno, pero la complicidad con políticos corruptos y autoritarios de Argentina y China es genocida. Si esto no es Realpolitik no se que es.

Cuando en EEUU el Papa Francisco I menciona a Thomas Merton como símbolo del diálogo interreligioso y promotor de la paz, esto es algo muy bueno. Pero el Papa Francisco I olvida que Merton manifestó que era cristiano gracias al Zen, al cual estudió mucho tiempo. También el Papa Francisco I olvida que Merton recibió al Dalai Lama y a otros maestros budistas como Thich Nhat Hanh sin problema alguno. ¿Así que la política de diálogo interreligioso del catolicismo depende ahora de la dictadura de China? ¿Qué clase de locura es esta? 2000 mil años de diálogo Budismo-Cristianismo tirados al tacho de la basura.

Cuando el Papa Francisco I pidió la “plena unidad de todos (…) porque todos somos una sola cosa” es muy bueno. También es muy bueno cuando el Papa Francisco I dice que “es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia, el respeto a la dignidad y derechos de los demás”. Este llamado a la unión interreligiosa para combatir al mal es formidable, haciéndose eco del movimiento espiritual llamado Maitriyana creado por el Maestro Budista Maitreya, pues el Papa Francisco I reconoce correctamente que esa unión interreligiosa es la fórmula para el triunfo del “amor y la paz”. Pero este discurso muy bonito no condice con los hechos. El Papa Francisco I no sólo ha despreciado encuentros de Diálogo interreligioso con el Dalai Lama, sino que también ha ignorado completamente los ofrecimientos de diálogo de la World Association of Buddhism liderada por el Maestro Budista Maitreya, la cual es la organización budista más importante y revolucionaria del mundo. Un año antes de que el Papa Francisco I se convierta en Papa, el Maestro Budista Maitreya se convierte en Presidente de la World Association of Buddhism. Esto pasó desapercibido por casi todo el mundo entero. Paradójicamente, tanto el Papa Francisco I como el Maestro Budista Maitreya son ambos argentinos descendientes de inmigrantes italianos. Cabe recordar que el Maestro Budista Maitreya, junto con maestros como el Dalai Lama y Thich Nhat Hanh, es uno de los que más ha luchado dentro del Budismo por otorgar a Jesús de Nazaret un estatus espiritual tan alto como el de Gautama Buddha.

Cuando el Papa Francisco I ha dicho “que es mejor una iglesia que hace camino en vez de una iglesia enferma y cerrada”, esto es algo muy bueno. También es muy bueno cuando el Papa Francisco I dice que el Espíritu Santo siempre crea un movimiento de “unidad armoniosa de todos” y “nuevos espacios de sabiduría”. Pero nuevamente sus palabras no concuerdan con los hechos de indiferencia ante los ofrecimientos de diálogo interreligioso por parte de la World Association of Buddhism. Aunque muchos creen que el Papa Francisco I se caracteriza por un aperturismo inclusivo, esta no es la Verdad, pues ha mostrado ser tan “estrecho de mente” como aquellos a los que él mismo critica. El mismo Papa Francisco I ha dicho que “rechazar a aquellos que no son parte de nuestro grupo es una tentación peligrosa” que constituye “una perversión de la fe”. Ojalá ponga en práctica sus propias palabras. El Cristianismo del Futuro debe ser una iglesia humanitaria de diálogo interreligioso y fraternidad interespiritual, lo cual significa acción solidaria desapegada del dogma, siendo una comuna transcultural que “no excluye a las nuevas fuerzas religiosas sino que les permite florecer”, tal y como afirma el gran teólogo Hans Küng. Pero para llegar a esto el Papa Francisco I deberá vaciarse de toda “inmovilidad dogmática y censura moral”, para transmitir la Buena Nueva que es una teología puramente espiritual basada en las enseñanzas del Maestro Jesús, pero que también aprende del diálogo con otras tradiciones.

Todo este “doble estándar político y religioso” ciertamente amerita al Papa Francisco I para recibir el desprestigiado Premio Nobel de la Paz, tal y como sucedió con el Presidente Obama. El Padre Pedro Opeka lo merece mil veces más que los políticos y religiosos populistas, pero lamentablemente el mundo no premia a los que entregan sus vidas de Verdad.

Maestro Zen Taisen Saito

Doctor en Filosofía Occidental y Doctor en Teología Mística

Enseñanza Dialéctica Paradojal del Maestro Maitreya

LA ENSEÑANZA DIALÉCTICA PARADOJAL DEL MAESTRO BUDDHA MAITREYA

Por Maestra Yan Maitri-Shi

ENSEÑANZA RECONCILIATORIA

La vivencia del Despertar no es la misma para cada individuo. Pero además, también existen niveles de Despertar, los cuales se van logrando de acuerdo al esfuerzo y dedicación en el Aprendizaje. Dentro de esos niveles se pueden apreciar tres tipos diferentes de caminos, los cuales conducen a:

  1. Un Despertar Analítico
  2. Un Despertar Existencial
  3. Un Despertar Libertario

El Despertar Analítico es aquel que se logra mediante el trabajo interior de un individuo, es decir, las transformaciones psicológicas que conforman la Cura (Nirvana) de los males del apego, el odio y la inconsciencia. Es un Despertar psicoanalítico, humanista y transpersonal que se logra al trascender el Ego, superando el dualismo interno. Este tipo de Despertar es en un plano más bien subjetivo e individual.

El Despertar Existenciario es una superación del dualismo y de los polos opuestos en la realidad que rodea al sujeto en el campo de lo fenoménico. El sujeto que llega a este nivel de Despertar alcanza una comprensión absoluta del Universo que le rodea, dado que puede lograr descifrar el lenguaje oculto de lo Real al haber trascendido su percepción errónea y ordinaria acerca del espacio a su alrededor. Aprende que la lengua universal es la lógica dialéctica-paradojal, la cual va más allá de todo tipo de lenguaje. Este es el tipo de lógica que emplean los maestros espirituales a la hora de dar una enseñanza a sus aprendices, cuando se comunican de mente a mente y de corazón a corazón a través de los koanes. El lenguaje dialéctico-paradojal trasciende todo rasgo dualista y está dirigido al Ser del otro, es decir, no es el típico lenguaje ordinario mediante el cual se comunican los egos de los individuos, sino más bien es un lenguaje vacío.

El Despertar Libertario es de naturaleza social. Es el grado espiritual más alto  al que se puede aspirar. El individuo que llega a este nivel comprende que toda la Sabiduría que ha logrado tras haberse cultivado y esforzado espiritualmente le será de utilidad en pos del bienestar de todos los seres. Es un Despertar de índole político; un Despertar socialista libertario, revolucionario y ecuménico, el cual convertirá en un Verdadero Maestro Espiritual y Guía de todos los pueblos a quien logre alcanzar este grado tan especial.

Estos diferentes estadios del Despertar deben alcanzarse todos por completo, sin excepción. Un genuino buddha deberá haber experimentado los tres tipos de Despertar, lo cual puede llevar toda una vida de Aprendizaje.

Muchos individuos llegan hasta el grado de maestría espiritual sin haber trascendido aún pequeños vicios que les han quedado sin pulir. Ese es un hecho peligroso, pues hace que ocurran irregularidades de todo tipo, las cuales ponen en tela de juicio al sistema de transmisión del Dharma de algunas tradiciones.

El Maitriyana o Vía de la Reconciliación es un movimiento que posee una estructura de enseñanzas perfectamente articulada, con el fin de que cada individuo o aprendiz logre un pleno y genuino Despertar, no sólo en pos de la autorrealización espiritual, sino a favor del Despertar colectivo y de la liberación de todos los seres oprimidos.

Dentro de la estructura del Maitriyana, pueden apreciarse nueve vías internas desde las cuales se abordan el campo de la Psicología, la Filosofía y la Política. Cada una de estas áreas comprende aspectos ortodoxos, heterodoxos y esotéricos, en cuanto al modo de transmisión de las Enseñanzas Espirituales. Estas vías son:

  • Psicología (conducente al Despertar Analítico)
  1. Psicoanálisis Budista
  2. Humanismo Budista
  3. Transpersonalismo Budista
  • Filosofía (conducente al Despertar Existencial)
  1. Existencialismo Budista
  2. Estoicismo Budista
  3. Relativismo Budista
  • Política (conducente al Despertar Libertario)
  1. Socialismo Budista
  2. Anarquismo Budista
  3. Ecumenismo Budista

Dentro de esta estructura, en el campo psicológico del movimiento Maitriyana, el Psicoanálisis Budista es una vía más bien ortodoxa, el Humanismo budista es una vía heterodoxa y el Transpersonalismo Budista es una vía esotérica;  Asimismo, dentro del campo Filosófico del Maitriyana, el Existencialismo Budista es la vía ortodoxa, el Estoicismo Budista la vía heterodoxa y el Relativismo Budista es la vía esotérica; y en el aspecto Político de estas ramas internas del Maitriyana, el Socialismo Budista es la rama ortodoxa, el Anarquismo Budista es la heterodoxa y el Ecumenismo Budista es la esotérica.

Cada una de estas vías internas puede ser estudiada por separado, pero el estudio de su totalidad es requerido para el Grado de Maestro en Maitriyana. Este modo de abordaje de la Sabiduría Espiritual es el más completo, además de ser reconciliador de todas las tradiciones espirituales del mundo. El movimiento del Maitriyana, creado por el Maestro Maitreya, enseña que todo aquel que se esfuerce y se comprometa con la Sabiduría puede alcanzar el nivel más alto de Espiritualidad y convertirse en un verdadero maestro. Además, aporta nueve valiosísimas herramientas las cuales son diferentes enfoques de un Último y Supremo fin. Este Camino o Vía de la Reconciliación reconoce a las enseñanzas de Maestros de todas las tradiciones espirituales. Por otro lado, evidencia que la sabiduría y el conocimiento no son de origen oriental u occidental, sino más bien de origen Universal, y que se encuentran a disposición de todo aquél que desee evolucionar en todos los niveles posibles.

Las enseñanzas de la Espiritualidad Maitriyana van dirigidas al público en general, no existiendo límite alguno con respecto a la posibilidad de Aprender. Cada aprendiz o seguidor del Maitriyana puede extraer Sabiduría Espiritual ilimitada, ya sea a través de los estudios formales en nuestras instituciones, mediante el diálogo enriquecedor con el Maestro Maitreya -quien es el director y líder espiritual de estas escuelas-, o simplemente leyendo las enseñanzas del Maitriyana que asombran por su simpleza, contundencia y genuina sabiduría. Más abajo enumero un listado de algunas de sus frases dialécticas paradojales.

* SIDDHARTA GAUTAMA ES EL CREADOR DEL ECOLOGISMO. TODO SU DESPERTAR ESTÁ ATESTIGUADO EN ESTE GESTO.

* NO HAY NADA MÁS IGNORANTE QUE DECIR «EL BUDDHA».

* NO HAY BUDISMO CHINO, BUDISMO JAPONES O BUDISMO INDIO. SÓLO ECOS DEL PASADO. LO ÚNICO REAL ES LA MENTE DESPIERTA, Y ESTA ES TRANSCULTURAL. EL BUDISMO ATADO A UN PAÍS O A UNA NACIÓN ES UN FALSO BUDISMO. POR ELLO, EL MAESTRO ESPIRITUAL ES UN CIUDADANO DEL MUNDO.

* EVOLUCIONAR ES REGRESAR A LA FUENTE.

* LA TRANSMISIÓN DHÁRMICA DEL ZEN NO ES MÁS QUE UN INVENTO, SIENDO UN PROCESO DE COMUNICACIÓN FALLADA SIMILAR AL JUEGO LLAMADO «TELÉFONO DESCOMPUESTO». EL MENSAJE ORIGINAL SE VA DILUYENDO EN CADA TRANSMISIÓN, POR LO QUE ES NECESARIO UNA MENTE TAN REVOLUCIONARIA COMO LA DEL PRIMER TRANSMISOR PARA PODER RESTAURAR EL MENSAJE ORIGINARIO CORROMPIDO POR LA COMUNICACIÓN.

* HUMANIDAD TONTA: ¿ACASO NO ENTIENDES QUE TU NATURALEZA ES REBELARTE CONTRA EL PODER OPRESIVO DEL SISTEMA?

* SALVAR AL MUNDO EN EL AQUÍ Y AHORA REQUIERE DEL CORAJE Y LA VALENTÍA FUNDAMENTAL ANTE LA POSIBILIDAD DE PERDERLO TODO.

* CARGAR CON ESTE NOMBRE BUDISTA IMPLICA HACER FRENTE A CÓMO LA CIVILIZACIÓN HA DEVALUADO A LA ESPIRITUALIDAD.

* ¿CÓMO PUEDE SER QUE UN ANARQUISTA DEL SIGLO XIX ENTIENDA MÁS SOBRE LA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL QUE GRAN PARTE DE LOS PROFESORES BUDISTAS?

* QUE LAS PERSONAS NOS COPIEN EN LUGAR DE SEGUIRNOS NO ES MÁS QUE UN SÍMBOLO DE LA DECADENCIA DE ESTA CIVILIZACIÓN. EN UNA SOCIEDAD ORDENADA, EL MAITRIYANA DEBERÍA SER ANIQUILADO O VENERADO.

* LA ESPIRITUALIDAD BUDISTA NO ES UNA PERTENENCIA DEL SER HUMANO, SINO A LA INVERSA.

* ¿QUÉ PUEDE ENSEÑAR ESTE HOMBRE DE PELO LARGO A MILLONES DE CABEZAS PELADAS? SUPONGO QUE A CRECER.

* TRANSFORMAR EL MUNDO ES ESTAR EN EL AQUÍ Y AHORA

* EL NIRVANA NO ES LA FINALIDAD VERDADERA DEL BUDISMO. DESPUÉS DE ESE HORIZONTE EXISTE OTRO MUCHO MÁS LEJANO. ESE DESTINO UTÓPICO ES LA VÍA DEL BODHISATTVA. SALVAR AL MUNDO REQUIERE CORAJE PARA ABANDONARSE A UNO MISMO.

* LOS POLÍTICOS LIDERAN A LA HUMANIDAD HACIA EL TACHO DE BASURA. QUE EXISTAN BUDISTAS DEFENSORES DE UN GOBIERNO EN PARTICULAR NO ES MÁS QUE UN SÍNTOMA DE LA NECESIDAD QUE EXISTE DE REVOLUCIÓN. EL ZEN ES PRECISAMENTE ESTO: SALIR DEL ESTATUS QUO.

* EL AMOR ESPIRITUAL ES LO QUE CREÓ AL UNIVERSO, Y TAMBIÉN ES SU FINAL.

* ¿POR QUÉ ES MALA PALABRA DECIR QUE UNO DEBE CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR?

* PACIFISMO, JUSTICIA SOCIAL, EDUCACIÓN Y ECOLOGÍA, ¿TAN DIFÍCIL ES ENTENDER ESTO?

* EL BUDISMO CHAN NO PROVINO DEL PASADO, SINO DEL FUTURO.

* LIDERAR UN MOVIMIENTO ESPIRITUAL IMPLICA TENER FLEXIBILIDAD Y FORTALEZA, DUREZA Y AMIGABILIDAD.

* RESPIRAR Y VER EL AMANECER, ¿POR QUÉ NADIE COMPRENDE EL PARAÍSO?

* PARA ALGUNOS, ABANDONAR EL SECTARISMO ES COMO ARRANCARSE LA PIEL. PERO LA ESPIRITUALIDAD DEBE SER SIEMPRE UNA EXPERIENCIA DE AMOR, FRATERNIDAD Y COMPASIÓN. HAY QUE ESTAR DISPUESTO A SUBIR al «MONTE MORIAH» Y OFRECERSE A UNO MISMO EN SACRIFICIO.

* HAY UN VIEJO CHISTE QUE DICE QUE A LOS PARTIDOS DE IZQUIERDA HAY QUE DARLES UN EDIFICIO PARA QUE NO MOLESTEN, ASÍ ÚNICAMENTE SE PREOCUPARÁN POR CUIDAR SU PROPIEDAD. SIN DESAPEGO, SIN CONTEMPLACIÓN, TODA REVOLUCIÓN ESTÁ CONDENADA AL FRACASO. INCLUSO GAUTAMA BUDDHA SERÍA CORRUPTO LUEGO DE UN DÍA DE PERTENECER AL GOBIERNO.

* UN MAESTRO ESPIRITUAL ES UN RECIPIENTE O UN MENSAJERO. PERO LA SALVACIÓN DEPENDE DE CADA UNO. NADIE PUEDE SALVAR EL MUNDO, EL MUNDO DEBE HACERLO POR SÍ MISMO. NADIE PUEDE DESPERTAR A OTRO SER HUMANO…

* EL SUFRIMIENTO ES UNO DE LOS MOMENTOS MÁS IMPORTANTES DE LA EXISTENCIA.

* EL CAPITALISMO ES SATANÁS, SHIVA, MARA. NO IMPORTA EL NOMBRE. ANTE LA FUERZA DEL APEGO, LA CODICIA Y EL ODIO, HAY QUE ENCARNAR LA TIERRA PURA EN UNO MISMO, MOSTRÁNDOLE AL PRÓJIMO QUE TODOS SOMOS HERMANOS, DEDOS DE UNA MISMA MANO.

* EL DESPERTAR MANTIENE EN ARMONÍA A LA TOTALIDAD DEL UNIVERSO. ASÍ, LOS DIOSES VENERAN AL SER DESPIERTO.

* CADA VEZ QUE TENGO UN APRENDIZ QUE FESTEJA SU CUMPLEAÑOS O FIN DE AÑO, ME DAN GANAS DE ABOFETEARLO Y DECIRLE CÚANDO VAS A FESTEJAR EL «FELIZ PRESENTE».

* LA FUERZA DE LA ATENCIÓN Y GENEROSIDAD ES UN TSUNAMI. LA RECONCILIACIÓN POTENCIAL DEL SER HUMANO LO SUPERA TODO.

* LIBERAR A LA HUMANIDAD ES MOSTRARLE QUE NO HAY NINGUNA OPRESIÓN.

* «LA SABIDURÍA COMPASIVA DEL BUDDHA JESÚS». ¿EXISTE ALGÚN KOAN MEJOR QUE ESTE? ME DIVIERTO CON LAS IDEAS PRECISAMENTE PORQUE SOY LIBRE.

* EL SILENCIO NO ES LO MISMO QUE LA ÉTICA DEL SILENCIO. EL PRIMERO ES CALLAR Y ACOMPAÑAR AL ESTATUS QUO, EL SEGUNDO ES HUMILDAD, CONTEMPLACIÓN Y SERENIDAD PARA REVOLUCIONARLO TODO.

* MUESTRENME EL INTERIOR Y EL EXTERIOR, Y LOS PACIFICARÉ A AMBOS.

* EL PASADO ESTÁ TEJIDO POR LAS HUELLAS DEL FUTURO. PERO AQUÍ Y AHORA, NO HAY NADA.

* TRANSFORMAR LA SOCIEDAD NO ES MÁS QUE EL ANTIGUO CAMINO DEL «CUIDADO DE UNO MISMO»

* ANTES QUE EL BUDISMO REGULADO POR EL PODER GUBERNAMENTAL, PREFIERO LA DESTRUCCIÓN DEL BUDISMO. LA SABIDURIA COMPASIVA NO ES CULTURA, ES NATURALEZA.

* MÍSTICO DISFRAZADO DE ACADÉMICO.

* LA PALABRA DEL SER DESPIERTO PUEDE DERROCAR CUALQUIER GOBIERNO OPRESIVO Y FRENAR CUALQUIER GUERRA.

* TRANSMITIR LA TRADICIÓN ES UN ACTO REVOLUCIONARIO Y NO ORTODOXO. SER REVOLUCIONARIO ES EVOLUCIONAR VOLVIENDO A LAS RAÍCES.

* Como el Dedo de Laozi,

Lo Académico apunta al horizonte de lo Real,

Pero sólo la práctica llega a través del Camino (Dao).

Más allá del Materialismo y la Religiosidad,

La Espiritualidad Recrea el Universo,

Sin la presencia distorsionante del Ego.

Percibiendo directamente a la Verdadera Naturaleza,

El Maestro Espiritual revela que la «mente» y el «mundo» son conceptos,

Pues sólo hay una Realidad indivisible.

La Mente Despierta es el reflejo de esta Totalidad,

Emergiendo del Vacío de donde todo emerge y donde todo cae,

Para aprender y disfrutar de la existencia.

* SER APOLÍTICO ES SER DE DERECHA, DEFENDIENDO EL ESTATUS QUO DE LA GUERRA, LA POBREZA, LA IGNORANCIA Y LA CONTAMINACIÓN; ES BAJAR LA MIRADA CUANDO LOS LÍDERES POLÍTICOS SE RÍEN A CARCAJADAS ANTE LA MUERTE DEL PRÓJIMO. ¿QUÉ ES SER DE VERDADERAMENTE DE IZQUIERDA? ES ABRIR LOS OJOS.

* ¿ACASO HAY ALGO MÁS HERMOSO Y BUENO QUE LA MIRADA DE UN TERNERO PERDIDO?

* UNIDAD CON PERSPECTIVA CRÍTICA: LA RECETA DE LA EVOLUCIÓN.

* NO SOMOS MÁS QUE UNA GRAN VACUIDAD JUGANDO A SER HUMANOS.

* LOS LINAJES DEL BUDISMO CHAN-ZEN DEBERÍAN INCLUIR A LAO-TZI Y CONFUCIO.

* MI TAREA ESPIRITUAL VA MÁS ALLÁ DEL BUDISMO: ES SIEMPRE AYUDAR AL MUNDO.

* LA ESPIRITUALIDAD VERDADERA NO ES MÁS QUE UN HOMENAJE A TODOS AQUELLOS QUE SACRIFICARON SUS VIDAS EN POS DE LA PAZ DEL MUNDO. CUALQUIERA QUE SE QUEDA EN SU CASA PREOCUPÁNDOSE SÓLO POR SU PROPIA FAMILIA NO ES MÁS QUE UN FARSANTE.

* EL INDIVIDUO NO PUEDE ALCANZAR LA ILUMINACIÓN PORQUE EL EGO NO EXISTE. NO HAY PERSONAS ILUMINADAS, PORQUE EL CONCEPTO MISMO DE PERSONA ES UNA ILUSIÓN. SÓLO HAY ACCIONES, PRÁCTICAS Y ESTILOS DE VIDA ILUMINADOS. GAUTAMA Y MARX ENTENDIERON ESTO.

* EL COSMOS ES UN SER VIVO, ¿ACASO NO LO SIENTES?

* LA ÉTICA ES LA ESENCIA DE TODO EL SENDERO BUDISTA. SIN RECTITUD EN CADA ASPECTO DE NUESTRAS VIDAS, TODO EL BUDISMO NO ES MÁS QUE UNA MENTIRA.

* EL SER DESPIERTO TIENE EL DESEO MÁS GRANDE Y PROFUNDO QUE EXISTE.

* ALCANZAR EL DESPERTAR ES BASTANTE SIMPLE. LO VERDADERAMENTE COMPLICADO ES ENSEÑAR AL MUNDO A HACERLO. ESTA UTOPÍA CONDENADA AL FRACASO SIGUE SIENDO LA MEJOR FORMA DE VIVIR.

* ¿CÓMO LLEGUÉ HASTA ESTE LUGAR? SIEMPRE HE ESTADO AQUÍ, ENSEÑANDO EL PROPÓSITO.

* EN LUGAR DE CONSTRUIR ESTATUAS DE ADORACIÓN, CONSTRUYE ACCIONES DE AYUDA A LOS QUE SUFREN.

* SI EXISTE UN DIOS EN EL UNIVERSO, INDUDABLEMENTE ES IMPERFECTO, IMPERMANENTE E INSUSTANCIAL, APRENDIENDO A CADA MOMENTO. ¿CÓMO PUEDE PENSARSE ENTONCES QUE UN SER DESPIERTO NO COMETE ERRORES? TIENES MUCHO QUE APRENDER AÚN. SIEMPRE LO TENDRÁS.

* LA HUMANIDAD DEL FUTURO SERÁ MÍSTICA O NO SERÁ.

* ¿DE DÓNDE PROVIENE EL COMBUSTIBLE DEL DESPERTAR? EL DESEO NO ES EL ENEMIGO.

* CONSCIENCIA ES VACÍO, VACÍO ES CONSCIENCIA.

* EL ZEN ES ESTO: PRIMERO MONTAÑAS Y RÍOS, LUEGO NO HAY MONTAÑAS Y RÍOS, PERO DESPUÉS VUELVEN A HABER MONTAÑAR Y RÍOS. LO QUE AÚN NO SABES ES QUE ESTE PROCESO CÍCLICO SE REPETIRÁ POR SIEMPRE, NUNCA TERMINA. ENFERMARSE ES AFERRARSE A UNA DE ESTAS ETAPAS Y NO FLUIR NI CONTINUAR APRENDIENDO.

* LOS BUDISTAS DEBEN ALEJARSE DEL NARCISISMO, DE LA IDEOLOGÍA Y DEL PODER. EN DEFINITIVA, ESTE CAMINO ES SER UN RECIBIPIENTE DE LA FUERZA DEL DAO.

* SI TÚ DESEAS HABLAR CON OTRO, AHÍ ESTÁ LA PUERTA. SI TÚ DESEAS HABLAR CONMIGO, VEN ADENTRO.

* ¿QUÉ LUGAR OCUPA LA MUJER EN EL BUDISMO? AVERIGUEN DE DÓNDE VIENE EL NOMBRE MAITRIYANA.

* AQUELLOS QUE NOS CRITICAN DESEAN SER COMO NOSOTROS.

* ¿POR QUÉ A MUCHOS BUDISTAS LES MOLESTA RECONOCER A JESÚS COMO UN BUDDHA? PORQUE PIENSAN QUE «SABEN LO QUE HACEN».

* PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO I, EL BUDISMO SIN CRÍTICA SOCIAL REVOLUCIONARIA ES UNA «CONFITERÍA»

* NUESTRO PROPÓSITO NO ES CAMBIAR EL MUNDO, ÉSTE LO HACE TODO EL TIEMPO POR SÍ MISMO. LO ÚNICO QUE PODEMOS HACER ES GUIAR PARA QUE EL CAMBIO SEA CORRECTO. NADA MÁS.

* UN BUDISTA CON MIEDO AL PODER ES ALGO PATÉTICO, TAL Y COMO UN REVOLUCIONARIO SOBORNADO.

* LA VIDA ES UNA ESCUELA. LA MEJOR UNIVERSIDAD Y MAESTRO DE TODOS. ¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL COMPRENDER ESTO Y SEGUIR APRENDIENDO CADA DÍA DE LOS DESAFÍOS QUE SE PRESENTAN?

* EN UNA GOTA DE ROCÍO ESTÁN CONTENIDOS TODOS LOS OCEÁNOS. EN LA SONRISA DE UN BEBÉ ESTÁ TODA LA HUMANIDAD.

* MÁS ALLÁ DEL VACÍO ESTÁ LA TOTALIDAD, Y MÁS ALLÁ DE ÉSTA ESTÁ EL PUNTO DE PARTIDA. LA MEDITACIÓN ES PARA EL AQUÍ Y AHORA.

* EN UN MUNDO DE ESPIRITUALIDADES SUPERFICIALES O MUERTAS, EL MAESTRO SIEMPRE DEBE VIVENCIAR LAS LÁGRIMAS DE TODOS LOS SERES.

* TODO EL TRIPITAKA PUEDE SER RESUMIDO EN UNA SOLA LETRA: «a». LACAN LO SUPO.

* EXTRAÑO MUCHO A LOS REBELDES DEL ZEN, ROMPIENDO LAS ESTATUAS Y QUEMANDO TEXTOS. FRENTE A LA REPETICIÓN DE LO MISMO, LA RADICALIDAD ES LA ÚNICA CURA.

* ¿POR QUÉ HACEMOS RUIDO, POR QUÉ LUCHAMOS? POR LOS OPRIMIDOS QUE NO ESCUCHAN, POR LOS OPRIMIDOS QUE NO SE EXPRESAN.

* SOMOS LOS HACEDORES DEL UNIVERSO. COMPRENDER ESTO ES EL SATORI.

* RECIBIR UNA TROMPADA O UN BALASO. ACASO ES DIFERENTE DE UN MOSQUITO PICANDO LA PIEL.

* DECIR QUE UN GOBIERNO BUSCA LA PAZ ES UN OXÍMORON. BASTA DE EJÉRCITOS. SON EL MAL EN EL MUNDO. UN BUDISTA QUE NO DICE ESTO ES UN COBARDE. QUIEREN CREAR UN MUNDO DE TIERRA PURA, ENTONCES PIDAN QUE EL DINERO DE LOS EJÉRCITOS SEA DESTINADO A LA EDUCACIÓN Y LA SALUD. MÁS FÁCIL IMPOSIBLE.

* PENSAMIENTO ABRUPTO Y ESPONTÁNEO: PENSAMIENTO DE SABIDURÍA Y DE COMPASIÓN. LA MEJOR ARMA PARA DEFENDERSE ANTE LOS ATAQUES.

* EL AMOR ES LA MEJOR PRÁCTICA CONTEMPLATIVA DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.

* LA FAMILIA ES UNA FORMA DE ORGANIZACIÓN SOCIAL PRIMITIVA. LA AMISTAD Y EL COMPAÑERISMO DE LA SANGHA ES EVOLUCIÓN PURA.

* ¿A QUIÉN SALVA UN MESÍAS O GUÍA DEL MUNDO?

* SER BUDISTA NO ES UNA CUALIDAD SUSTANCIAL DE UNA PERSONA. ES UN MODO DE ACTUAR. ES UNA PRÁCTICA COMPASIVA. POR ESO ES QUE HAY POCOS BUDISTAS EN EL MUNDO. TAL VEZ UN PAR.

* LA ESPERANZA DEL FUTURO DEL SER HUMANO SE ENCUENTRA EN RECUPERAR LA MIRADA PERDIDA QUE TIENE CADA BEBÉ.

* LA ERA SOCIALISTA ES INEVITABLE.

* EN YEMEN, UNA NIÑA DE 8 AÑOS FUE OBLIGADA A CASARSE CON UN HOMBRE DE 40 AÑOS. LA VIOLÓ HASTA MATARLA. LLORÉ MUCHO. PERO CADA VEZ QUE ABRO LOS OJOS NO PUEDO DEJAR DE SENTIR FELICIDAD POR LA VIDA. ESE SENTIMIENTO ES FUNDAMENTAL PARA SALVAR EL MUNDO.

* SER BUDISTA NO ES SEGUIR A GAUTAMA. ES SEGUIR LAS ENSEÑANZAS DE UN SER DESPIERTO. ¿PERO ACASO EL COSMOS NO LO ES?

*  Ilusiones Mundanas

A veces a favor y a veces en contra

Juro por la Tierra

No detener mi Propósito

* CUANDO HEIDEGGER CONOCIÓ A D.T. SUZUKI DIJO QUE TODO LO QUE SIEMPRE QUISO DECIR YA LO DECÍAN LAS OBRAS DE BUDISMO ZEN. AHÍ MURIÓ LA FILOSOFÍA Y NACIÓ EL MAITRIYANA.

* CUANDO INVENTÉ EL MOVIMIENTO DEL «PSICOANÁLISIS ZEN» ME PREGUNTARON QUIÉN ME LO ENSEÑÓ. LA TONTERÍA MÁS GRANDE DE TODOS LOS TIEMPOS. MI RESPUESTA FUE SUZUKI. PERO NADIE LO HA ENTENDIDO HASTA AHORA.

* NUESTRO «PRIMER PADRE» ES GAUTAMA. NUESTROS GENES ESPIRITUALES PROVIENEN DE SU EVOLUCIÓN.

* LLAMAR AL BUDISMO «BUDDHADHARMA» NO ES ALGO IGNORANTE, ES ALGO PEOR, DE HECHO ES REPRIMIR EL ASPECTO DE «SANGHA». PERO CLARO, ES MÁS FÁCIL VIVIR SOLOS QUE TENER QUE ESTABLECER VÍNCULOS CON OTROS. SIN EL APOYO DE LA COMUNA, NO HAY BUDISMO. UNA MESA DE TRES PATAS SE CAE SI LE FALTA UNA.

* Ser la Totalidad

Aquellos que se han ido

Existen con nosotros

Todo es bello.

* Ser y Nada

Aquí y ahora

La suprema enseñanza

Despertar- en-el-Mundo.

* ¿QUÉ EDAD TENGO? DOS MIL SEISCIENTOS AÑOS.

* PRENDERSE FUEGO EN ACTO DE PROTESTA POR LA GUERRA ES TAN DIFÍCIL DE ACEPTAR COMO DESTRUIR LA IMAGEN PÚBLICA DE UNO. CUERPO Y NOMBRE, TODAS ILUSIONES.

* EL LINAJE DE UN BUDISTA ES ALGO INSIGNIFICANTE. LO ÚNICO IMPORTANTE ES SABER CÓMO VIVE LA VIDA, CÓMO CURA SU MENTE Y CÓMO AYUDA AL PRÓJIMO.

* BUDISMO COMO CONTRACULTURA, ÉTICA SOCIALISTA, TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO… ¿CÓMO NO ME VAN A QUERER EN ESTADOS UNIDOS? EL CAPITALISMO ES UN CÁNCER, Y LA ESPIRITUALIDAD ES LA CURA. ENTENDER ESTO PUEDE SUPERARLO TODO.

* LA HUMANIDAD NUNCA SE FUE DEL EDÉN. ¡MENTE TONTA!

* NUEVOS BUDDHAS, NUEVOS CRISTOS. LA HUMANIDAD SE PONE EL DELANTAL, AGARRA EL CUCHILLO Y EL TENEDOR, LISTA PARA DEVORARLOS.

* REALMENTE NO HAY NADA MÁS SAGRADO QUE VER UNA PLANTA JUNTO A UN CERCO. ¿POR QUÉ SE OLVIDAN DE ESTO LOS BUDISTAS?

* LOS BUDISTAS NO DEBERÍAN CONMERAR EL DESPERTAR DE GAUTAMA CON LA LUNA LLENA, DEBERÍAN HACERLO CON EL SOL DE TODOS LOS DÍAS.

* HOY ESTA ENSEÑANZA ES REVOLUCIONARIA O DELIRANTE ANTE LOS OJOS CERRADOS DE LA SOCIEDAD, PERO MAÑANA SERÁ NORMAL. CADA ATAQUE, CADA DIFAMACIÓN, SON NUBES EN EL CIELO.

* UN SER DESPIERTO ES UN CIUDADANO DEL MUNDO, UN CIUDADANO DE LA CIVILIZACIÓN DHÁRMICA VENIDERA. UN BUDISTA ALIADO A UN GOBIERNO ES UN FARSA, REEMPLANZANDO UNA RELIGIÓN POR OTRA.

* EL LINAJE NO ES FUNDAMENTAL EN EL BUDISMO. PERO SÍ LO ES TENER SABIDURÍA COMPASIVA ILIMITADA. LA BRÚJULA DE LA VIDA NO ES TENER TÍTULOS O DIPLOMAS, SINO TENER CONOCIMIENTO Y AMOR.

* TAL VEZ ESTE SEA EL INICIO DE UNA NUEVA ERA, PERO PARA MÍ NO ES MÁS QUE OTRO DÍA MÁS EN EL CAMINO.

* SI EL PROPÓSITO DEL BODHISATTVA ES CÓSMICO, ESO SIGNIFICA QUE EL BUDISMO SE EXTIENDE Y ENCUENTRA EN MILLONES DE PLANETAS DEL UNIVERSO. PARA EL MAITRIYANA, LA ESPIRITUALIDAD BUDISTA ES UNA DE LAS ETAPAS EVOLUTIVAS DE LA VIDA. SIN EMBARGO, LA HUMANIDAD NUNCA PODRÁ APRECIAR A «BUDDHAS EXTRATERRESTRES» SI TODAVÍA NO HA APRENDIDO A RECONOCER A LOS INNUMERABLES BUDDHAS DE LA PROPIA TIERRA.

* PERO, ¡ACASO SER BUDISTA NO ES SER UN POCO «SUPRATERRENAL»?

* SER BUDISTA: EL CAMINO MÁS SOLITARIO DE TODOS. LA LIBERTAD ES UNA ANOMALÍA PARA LA SOCIEDAD.

Diálogo Artístico con Barenboim

/MAITRIYANA

Gautama con Beethoven:

La Cura del sufrimiento con Arte Espiritual

Maestro Maitreya Buddha

Primer Movimiento

Desde las profundidades del Conocimiento Cumbre (Satori), el Existencialismo Budista hace accesible para todos los seres humanos la experiencia espiritual que experimentaron los grandes artistas de la historia. Siempre es importante estudiar la vida de un compositor, porque es allí donde aparece la esencia espiritual que permite entender su trabajo artístico. No hay que olvidar que tanto Gautama como Beethoven, en el momento en que contemplaron la posibilidad de su muerte, sea bajo una práctica ascética mortífera o bajo la acción del suicidio (Testamento de Heiligenstadt), fue donde produjeron sus trabajos más espirituales, como el descubrimiento del Camino Medio y la composición de la Segunda Sinfonía. Esto demuestra que es vital para un maestro espiritual –al igual que para un gran compositor- poder experimentar el aspecto más traumático de la existencia: la finitud. Por lo tanto, el Maitriyana considera que debe proporcionarse un elaborado estudio metafilosófico de Gautama y Beethoven para poder analizar sus obras espirituales.

Sin embargo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) comprende que las palabras no pueden explicar completamente la naturaleza espiritual del mensaje de la música clásica o de la meditación existencial. El Arte Espiritual tiene multiplicidad de sentidos y significaciones, pudiendo ser captado de acuerdo a los diferentes momentos de la vida. El Existencialismo Budista, por ser una práctica poética y metafilosófica, relaciona el Arte con el Ser, afirmando que la música es Espiritual y no-metafísica, pues su medio de expresión de lo Místico es pura y exclusivamente el mundo físico del sonido. Precisamente, el Maitriyana considera que la coexistencia permanente del mensaje espiritual a través del medio físico del sonido es donde reside la síntesis contemplativa de la música clásica. A esto se debe que cuando el maestro espiritual trata de describir con palabras a la práctica de la música clásica o la meditación existencial, en realidad no hace más que articular sus propias reacciones emotivas, pues nunca plasma la vivencia de la música o la contemplación en sí en tanto que éstas son inefables y trascienden el campo de la palabra.

La importancia espiritual de Gautama y Beethoven es algo que se percibe en el carácter revolucionario de sus composiciones sublimatorias, liberando a lo Místico de las convenciones estructurales de armonía que prevalecen en la religión y la cultura. De hecho, según el Existencialismo Budista, los últimos trabajos de Gautama y Beethoven muestran la voluntad de evanescer a todos los signos de continuidad, rompiendo con el gradualismo y mostrando cómo el sujeto puede llegar a su Liberación intrínseca en la experiencia poética del aquí y ahora. En concordancia con la Op. 111 de Beethoven, los últimos Sutras de Gautama muestran una estética espiritual aparentemente abrupta e inconexa. La articulación Gautama-Beethoven clarifica que la expresión sublimatoria del maestro espiritual no se ve limitada por el peso de la convención cultural, pues un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene valentía y coraje, las cuales son cualidades esenciales para la comprensión e interpretación analítica-existencial de lo Real. Esa actitud de osadía es una exigencia para los aprendices de la meditación existencial de Gautama y de la música clásica de Beethoven, pues sus composiciones metafilosóficas o artísticas exigen al sujeto dar muestras de valor e intrepidez en el uso de la dinámica de la imperfección, impermanencia e insustancialidad. La técnica espiritual de Beethoven de ascender el volumen energético de la música clásica con un intenso crescendo para luego continuar abruptamente con un pasaje suave fue algo que sólo había sido utilizado por los grandes maestros espirituales, quienes enseñaron a sus aprendices a practicar una contemplación capaz de producir un Despertar (Bodhi) súbito. En este sentido, Gautama y Beethoven solicitan al oyente que muestre valentía existencial, no temiendo llegar al borde del abismo de la Vacuidad, que es la línea de mayor resistencia del sujeto ante su Ser Verdadero que es la Nada.

A pesar de ser grandes maestros del silencio, Gautama y Beethoven fueron seres profundamente metapolíticos, pues aunque no les interesaba la política cotidiana ambos estuvieron preocupados por las cuestiones de la conducta ética y cómo la libertad puede ser desarrollada por el conjunto de la sociedad. Para el Maitriyana, el máximo nivel de la práctica contemplativa y artística se relaciona con el cumplimiento de los derechos humanos, defendiendo la libertad de pensamiento y expresión junto con la búsqueda de que el aprendiz tome consciencia de que es responsable de su propia existencia. A diferencia del concepto de libertad del Discurso Capitalista, relacionado con el funcionamiento económico del mercado, la estrategia del Existencialismo Budista se ha dado a conocer en la meditación existencial, la cual es la forma principal que sustenta la relación del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) con el mundo. En su condición de Espiritualidad más evolucionada de la Tierra (Gaia), el Propósito (Dharma) del Maitriyana es extender los beneficios de la Cura (Nirvana) a todos los seres vivos, valorando al prójimo y ayudándolo a alcanzar la verdadera Liberación, que es la capacidad de elegir el Camino de la vida.

Frecuentemente, se considera a la contemplación de Gautama y a la música de Beethoven respectivamente como nihilistas y dramáticas, como la primera Noble Verdad y las sinfonías Heroica y Quinta respectivamente, aunque esta lucha con la existencia representa únicamente un nivel de sus obras. Esto lo demuestra la tercera Noble Verdad de Gautama y la Sinfonía Pastoral de Beethoven, cuyos trabajos son más optimistas y expresan el contacto con los sentimientos que produce el bienestar y la Naturaleza. Según el Existencialismo Budista, la articulación Gautama-Beethoven yuxtapone incesantemente las cualidades de la introversión y la extroversión, al mismo tiempo que prescinde de todo tipo de superficialidad o timidez. La palabra de Gautama y la música de Beethoven tienen una expresión personal, íntima y en armonía con un elemento transpersonal y de grandeza, como en el Noble Óctuple Sendero y en el Concierto para Piano N° 4 o en la Novena Sinfonía. En la perspectiva de la articulación Gautama-Beethoven, el maestro espiritual alcanza un equilibrio dialéctico-paradojal entre la presión vertical de la forma artística y el flujo horizontal de la experiencia del Vacío, combinando armoniosamente los factores del tono, el acento y el tempo con un gran sentido de la libertad, el rigor y la fluidez. Para el Maitriyana, la cuestión del equilibrio y superación de los polos opuestos es una preocupación dentro del estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), tal y como lo demuestran la Ética del Desapego de Gautama y el Fidelio de Beethoven. La meditación existencial, al igual que la composición de música clásica, contiene un constante movimiento dialéctico-paradojal entre los polos opuestos, navegando desde la oscuridad hacia la luz, de lo negativo a lo positivo, de lo inconsciente a lo consciente, y viceversa. Así, la práctica contemplativa, sea en la forma de serenidad mental o en la forma del Arte Verdadero, es incapaz de toda superficialidad, pues en éste coexisten lo bueno y lo malo junto con lo bello y lo feo.

Para el Existencialismo Budista, la enseñanza de Gautama y la música de Beethoven son estructuras disipativas, pues pasan del Caos al Orden, tal como sucede en los derivados de la Segunda Noble Verdad y la introducción de la Cuarta Sinfonía. Así, el maestro espiritual siente y expresa a cada momento que el Orden es un imperativo de la existencia, guiando al sujeto hacia un Camino de Sublimación (Nirodh) poética del sufrimiento que genera la imperfección, impermanencia e insustancialidad de lo Real. Para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Orden existencial no deriva de la represión de los problemas de la vida sino de su misma superación. El Orden que desoculta la práctica contemplativa de Gautama y la música clásica de Beethoven es un acontecimiento absolutamente necesario para alcanzar el Despertar (Bodhi), que es nada menos que el ideal de la Serenidad y Evanescencia (Ataraxia-Nirvana) que transmite el Maitriyana al aprendiz. Por ello, la Segunda Noble Verdad y la Marcha Fúnebre no ocupan el último movimiento de la articulación Gautama-Beethoven, sino más bien el segundo de sus cuatro movimientos respectivos, lo cual posibilita que el sufrimiento no sea preponderante o definitivo. Aunque el Existencialismo Budista resume a la obra de Gautama y Beethoven con la afirmación de que el sufrimiento es inevitable, ciertamente también plantea a la meditación existencial y a la música clásica como la actitud del coraje de combatir al sufrimiento y hacer que la vida sea valiosa.

Segundo Movimiento

La articulación Gautama-Beethoven es un enfoque que redescubre experiencialmente la Verdad de la vida sin necesidad de apegarse a ninguna palabra dogmática. Esto se debe a que el trasfondo de esta perspectiva es la contemplación y la música, las cuales son prácticas que están más allá de las palabras ordinarias. A través de este Camino el maestro espiritual enseña al sujeto a entender su angustia, soltar su apego, realizar la evanescencia y cultivar la ética. Los grandes trabajos artísticos logran capturar la visión de la resolución de la angustia, como las sonatas de Beethoven y las sentencias de Proust y Basho.[1] Tales trabajos tienen éxito en la trascendencia dialéctica de la angustia porque aceptan la relación paradojal del Ser y la Nada, transmitiendo al aprendiz una forma de experimentar el Vacío sin ser agobiado por la Libertad que éste implica. La meditación existencial, al igual que la música clásica, provee la dignidad y profundidad que implica la mente que supera la angustia y las adversidades inherentes al proceso de vivir. El Maitriyana afirma que una prueba de que todo ser humano tiene una naturaleza búdica latente es el hecho de que Beethoven pudo componer una música tan sublime y revolucionaria a pesar de ser sordo. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) posee una voluntad y actitud inquebrantable frente a las dificultades, teniendo la visión idealista del maestro espiritual que atraviesa continuamente dentro del territorio nuevo del Existencialismo Budista. Así es cómo el Maitriyana transforma cada género que toca.

La articulación Gautama-Beethoven expande el Arte de la Filosofía y de la Sinfonía, tornando cada vez más contemplativa a la palabra y a la música, pues se trata de un posicionamiento dentro del campo de lo desconocido. La cualidad de aceptar y sobrellevar la angustia de la experiencia del Ser Vacío es algo que puede ser percibido explícitamente en las teorías de Gautama y en la Op. 110 de Beethoven, siendo claramente experimentado en la visión de la insustancialidad y en el movimiento lento del Arioso Dolente, cuya honestidad persiste en un apuntalamiento directo de los rasgos traumáticos de lo Real. El Existencialismo Budista puede capturar profundamente que la vida es valiosa a pesar de que ésta conlleva la expresión de ciertos momentos de tristeza. La articulación Gautama-Beethoven considera que incluso limitaciones como la sordera pueden ser consideradas como una bendición en lugar de una maldición, pues la Sublimación (Nirodh) permite que toda vivencia negativa pueda favorecer a la creatividad. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) mejora sus habilidades poéticas ante los conflictos, pues éstos permiten una concentración total en las composiciones sublimatorias. De esta manera, el Maitriyana explica que tanto Gautama como Beethoven pudieron transformar en algo positivo a las experiencias dolorosas y tristes, pues el ascetismo y la sordera produjeron en  ellos una reclusión del mundo que los abrió a nuevas formas de experimentar la vida al liberarlos de los sonidos intrusivos del medio ambiente social. Aunque la meditación existencial no implica necesariamente un alejamiento de la sociedad, ciertamente requiere una base de Libertad para poder recombinar las experiencias de la realidad en concordancia con el Deseo y Propósito (Dharma) del Ser. El adagio contemplativo del tercer movimiento del Op. 110 de Beethoven es uno de los ejemplos de esta estructura artística de la mente, el cual forma con el fugue un innovador estilo composicional. Al mismo tiempo, por medio de la meditación existencial y el Op. 110, la articulación Gautama-Beethoven enseña al sujeto un modelo de cómo superar la melancolía: el primer movimiento de la belleza de la vida; el segundo movimiento de la confusión y la ira (scherzo y el trio); el tercer movimiento de la desolación (arioso dolente); y el cuarto movimiento de la aceptación y vuelta al Camino de la vida (fugue). El maestro espiritual muestra poéticamente al aprendiz una Vía creativa que trasciende las limitaciones del espacio-tiempo y que tiene el poderoso efecto de reconciliarlo con la experiencia trascendente del aquí y ahora, que es donde la angustia se unifica con las cualidades de la paciencia y la reflexión contemplativa. A partir de aquí la experiencia de la Cura (Nirvana) del sufrimiento aparece como un proceso gradual de desocultamiento de la luz brillante del Ser, comprendiendo que la experiencia más bella y exaltante ocurre muchas veces en momentos dramáticos, pues la superación de la desesperación otorga al sujeto un cierto sentido de confianza en el Orden del Camino Espiritual. Esto es lo que discierne el Existencialismo Budista cuando estudia la articulación Gautama-Beethoven, afirmando que se trata del primer movimiento que en la historia de la Filosofía y la Música ha propuesto una composición integral y reconciliadora entre el Ser y la Nada, uniendo felicidad y drama dentro de un mismo trabajo sublimatorio. En este sentido, la palabra poética de Gautama y la música clásica de Beethoven son un Retorno a la Fuente de la vida y la muerte dentro del proceso místico del eterno presente. La vida y enseñanza del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una constante demostración de que más allá de la incertidumbre que genera el existir, el Sol siempre está resplandeciendo detrás de las nubes. La meditación existencial y la música clásica son una celebración total del mundo tal como es, aceptando la imperfección, impermanencia e insustancialidad como aquello que en realidad le da valor a la vida. El Maitriyana es una guía espiritual para poder continuar viviendo a pesar de todo el sufrimiento que implica estar en el mundo, eligiendo la Serenidad frente a las adversidades, siendo esta cualidad de fluidez una actitud primordial que también aparece en el Daoísmo o en el segundo movimiento del concierto para piano nº23 de Mozart. La resolución de la angustia es un modo luminoso de ser, pues el acontecimiento del Desapego es la llave para el Despertar (Bodhi). Cuando se evanesce el dominio reactivo del Ego se produce un giro en la mente y el aprendiz deja de crear sufrimiento innecesario, pudiendo así aprender las enseñanzas del Cosmos que se manifiestan en la multitud de signos cotidianos. La sabiduría compasiva es la respuesta a todos los misterios, desarrollando una Voluntad infinita frente a todos los momentos dolorosos, como implica la depresión inherente a la pérdida de un ser amado. Éste es el secreto que reside en la Op. 110 de Beethoven y en la práctica contemplativa de Gautama. El Existencialismo Budista afirma entonces que ambos fueron dos de las personas más inspiradoras de la historia de la humanidad, mostrando en acto cómo se puede vivenciar profundamente la dignidad y la belleza aún ante la inevitable tragedia de la vida. Tal vez el Sermón de la Flor y la Op. 27 nº2 Moonlight sean las dos obras de arte más extraordinarias por expresar esta enseñanza espiritual sin recurrir a las palabras.

Tercer Movimiento

Toda música que sea comprendida como algo que emerge y termina en el silencio de la Nada es en sí misma una práctica de Atención Plena, pues ayuda a mantener a la mente en el momento presente sin ningún tipo de superficialidad. En realidad, el Verdadero Arte no proviene de afuera ni de adentro, sino de un espacio transicional que es trascendente y que Cura (Nirvana) a la consciencia. Cuando el sujeto escucha contemplativamente a la música clásica ocurre algo magnífico, tomando consciencia de que todo sonido y elemento físico emerge del Vacío. Esto es lo que se encuentra implícito en el silencio místico del maestro espiritual, el cual provee al aprendiz del espacio necesario para superar al dualismo, pues el silencio encarna la naturaleza búdica esencial del sujeto. En realidad, el sonido y el mundo fenoménico emergen, viven y mueren en el silencio de la Nada. La meditación existencial y la música clásica son anfitriones para la experiencia de la vida tal como es. El Despertar (Bodhi) es entonces un proceso de percepción –visión y escucha- de lo Real, autorrealizando el Propósito (Dharma) de la existencia dentro de la vida cotidiana. Por lo tanto, para el Existencialismo Budista la práctica contemplativa de la música de Beethoven es tan eficaz como el entrenamiento monástico, habilitando a la consciencia del aprendiz para prestar Atención Plena sobre los aspectos más tristes y bellos de la vida y la muerte. Esto evanesce a las distracciones neuróticas de la mente –como las preocupaciones por el pasado y el futuro- sin eliminar la experiencia del placer y de la insatisfacción, pues la articulación Gautama-Beethoven utiliza al Arte como un Camino Espiritual que transforma toda vivencia en un aprendizaje estético y ético. De este modo, el sujeto que practica meditación existencial sobre la base de la música clásica puede focalizar su mente de tal modo que esto lo ayude a lograr la Cura (Nirvana) de su existir. En el caso de Siddharta Gautama él sintió la necesidad imperiosa de comenzar su viaje espiritual tras haber escuchado una melodía dramática interpretada por una mujer. Además, el Despertar (Bodhi) de Gautama se produjo por medio de la Ética del Camino Medio que él aprendió tras escuchar las enseñanzas simples sobre cómo debe ser tocado un instrumento de música: si se toca demasiado suave la cuerda no producirá sonido, mientras que si se toca muy fuerte se romperá.

El Maitriyana afirma que la articulación Gautama-Beethoven permanece como contemporánea porque es un Arte Espiritual que se relaciona con la integridad ética y la naturaleza esencial de la condición del ser humano, llevando al aprendiz hasta una experiencia límite que no rehúye de los extremos. Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), desde el conflicto y el Caos emerge un nuevo Orden. La práctica contemplativa consiste en la búsqueda de esta estructura que vincula a todo, pues la vida es como una gran obra de arte y no una colección de variaciones individuales. Por ello, el maestro espiritual enseña múltiples prácticas de meditación existencial, como percibir la relación mística que debe existir en el tempo, considerar al esfuerzo como parte integral de la expresión sublimatoria, comprender que la toma de distancia es un gesto expresivo, y cambiar la velocidad para poder llegar a la quietud y Serenidad. Siempre que se realice con sabiduría compasiva y con un Propósito (Dharma) sublimatorio, según la moralidad de la música clásica y la ética del Existencialismo Budista, no hay ninguna regla que no pueda romperse.

En este sentido, la meditación existencial puede funcionar como un tiempo robado (tempo rubato), aunque todo lo robado en algún momento debe ser devuelto a la sociedad. En la práctica contemplativa de la música clásica el tiempo robado (tempo rubato) ideal implica un momento caótico que luego vuelve milagrosa o místicamente a la armonía original. Ésta es la definición ética que realiza el Existencialismo Budista sobre el tiempo robado (tempo rubato), el cual no debería ser enfocado tanto sobre si ir lento o rápido sino más bien sobre en cuánto tiempo debe ser realizado. Sin embargo, dado que el tiempo robado (tempo rubato) está fuera de la sincronía del tiempo objetivo, obviamente es posible realizarlo de forma lenta o rápida, aunque el aprendiz suele tener tendencia a interpretarlo yendo más lento. En cambio, a pesar de que esto es más difícil, el maestro espiritual imperceptiblemente domina el arte del tiempo robado (tempo rubato) yendo más rápido, siempre devolviendo cuando llega a la armonía originaria, lo cual le da la posibilidad de algo muy creativo que no se encuentra en el movimiento existencial de la mayoría de las personas. Pero cuando el sujeto devuelve a la sociedad el tiempo robado (tempo rubato), sea de forma lenta o rápida, esto provee un sentido de rectitud que sólo se expresa a través de la Liberación.

La articulación Gautama-Beethoven considera que el asunto más importante y difícil cuando se presta Atención Plena sobre el estado artístico es que el sujeto debe ser capaz de estar permanentemente en un estado de transición contemplativa, en el sentido en que no debe estar apegado a su Ego, a los recuerdos de su pasado y a las expectativas de su porvenir. Estar realmente en el aquí y ahora implica un Desapego de lo que se hace o de lo que está sucediendo, pues todo es fundamentalmente impermanente. A esto se debe que el Maitriyana apoya la práctica del silencio frente a los conflictos. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra que lo más importante que sucede en la vida es lo mismo que se produce antes del primer sonido y después de la última nota de una pieza musical: el silencio. Esta relación entre el sonido y el silencio es la característica que le confiere a la música clásica su dimensión espiritual, porque al igual que la vida el sonido tiene un trágico impulso natural hacia la muerte y el silencio. Por lo tanto, cuando el aprendiz está contemplando plenamente en el aquí y ahora básicamente está luchando contra la muerte del presente. Así es que según la articulación Gautama-Beethoven hay muchas similitudes y puntos en común entre la vida espiritual y la música clásica, es decir, entre el mundo del silencio y el mundo del sonido. Esto es fácil de comprender al estudiar las enseñanzas de un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva).

En concordancia con la vida humana, el sonido emerge y termina en el silencio de la Nada. Cuando el silencio se expresa armónicamente en la meditación existencial o en la música clásica entonces se produce el acontecimiento de la rectitud, por lo que el silencio algunas veces puede ser más fuerte que la música, sirviendo como elemento de continuidad o como elemento de deconstrucción de los patrones rítmicos. Al igual que la vida humana, el sonido tiene un inicio que proviene de la Vacuidad, una duración espaciotemporal y una muerte en el silencio o una resurrección en otro sonido nuevo. La inevitabilidad de la impermanencia es la condición misma del ser humano y también es el elemento trágico y espiritual de la música clásica.

El Maitriyana establece que es importante que el sujeto reconozca y sea plenamente consciente de las emociones de alegría y dolor, porque sólo así puede desapegarse de aquellos factores que alteran el equilibrio necesario para la existencia. Por ello, la Atención Plena que genera la música clásica es una de las razones por las cuales da placer escuchar incluso cuando expresa el dolor de la vida y la muerte. Esta es la Espiritualidad fenomenológica del sonido que brinda el Arte para superar la finitud asociada con la existencia humana.

La articulación Gautama-Beethoven, por medio de la música contemplativa, crea una ola energética en la cual el aprendiz debe tener la habilidad de controlar el grado de liberación. Cuando el maestro espiritual crea una ola de sonido con el Propósito (Dharma) de incrementar la intensidad emotiva, se origina el ascenso y luego el descenso de la ola. Este principio de acumulación de intensidad con liberación relativa es uno de los rasgos que demuestra la maravillosa Espiritualidad de la música clásica. La esencia de este proceso radica en que no hay una liberación completa, manteniéndose la Vacuidad y la Interexistencia, por lo que el sujeto sólo puede vivenciar la Cura (Nirvana) como Camino y nunca como destino. El Despertar (Bodhi) brinda una media respuesta sobre el Sentido de la existencia, y esa media respuesta abre el sendero hacia una próxima pregunta, colocando al aprendiz en un área armónica distinta. La tensión que se encuentra en la meditación existencial y en la música clásica es efecto de este sentimiento que implica el Vacío y la Incompletud, que es algo del que el sujeto nunca se liberará. Por ello, la Liberación Espiritual nunca debe ser comprendida como Completud, pues esto es muerte y ausencia de aprendizaje. En el proceso de la Cura (Nirvana) siempre permanece un elemento que se mantiene intensamente despierto y que sólo puede ser liberado en parte. Según la articulación Gautama-Beethoven esto es el aspecto extraordinario de la música contemplativa: tal como la vida misma, nunca se la puede percibir completamente, funcionando como la cara oculta de la Luna. Frente a este constante proceso de descubrimiento, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que la meditación existencial y la música clásica no son prácticas mundanas, sino que más bien conforman un modo de vida espiritual. Si el aprendiz realmente percibe su vida a través del Arte contemplativo tendrá una constante creatividad, pues el aburrimiento es un producto de la repetición y nunca puede emerger ante la innovación que caracteriza a la meditación existencial y a la música clásica. Por medio de estas prácticas el maestro espiritual enseña la importancia de que el momento presente es fundamentalmente irrepetible y sucede una única vez. La articulación Gautama-Beethoven aclara que al igual que en la vida, en la música contemplativa siempre aparecen elementos nuevos que pueden ser apreciados, incluso aunque se hayan escuchado muchas veces las mismas piezas artísticas.

Sin embargo, el Existencialismo Budista afirma que la meditación existencial requiere que la música siempre tenga un centro. En la estética del Maitriyana la belleza verdadera va más allá de la superficialidad de los colores y los ornamentos, pues se trasciende tanto la luz como la oscuridad en pos de la profundidad e importancia de aquello que es la esencia de lo Real: la imperfección, la impermanencia y la insustancialidad. En consecuencia, en la música contemplativa es parte integral una gran intensidad melódica que paradójicamente obtiene un mayor grado de reposo y serenidad. Ciertas combinaciones de sonidos inspiran reacciones emotivas como la felicidad y la tristeza debido a que la música clásica –al igual que la meditación existencial- es capaz de penetrar en las profundidades de la naturaleza búdica del ser humano.

Aunque la música contemplativa se expresa principalmente a través del sonido, éste no es su único elemento, pues obviamente tiene un contenido oculto que no puede ser correctamente articulado de un modo objetivo y racional. El contenido de la meditación existencial y de la música clásica va más allá de las palabras, ya que es un contenido espiritual vinculado con lo subjetivo, intuitivo y paradojal. La práctica del Existencialismo Budista es la concreción de este contenido místico que subyace a la articulación Gautama-Beethoven. Claramente, el Propósito (Dharma) de la música contemplativa –y posiblemente el de todo Arte- es hablar acerca de la existencia humana, expandiendo el pensamiento, sentimiento y carácter del sujeto, por lo que el aprendiz vivencia un enriquecimiento o transpersonalización de su vida cuando siente el comienzo misterioso de la Sonata Waldstein, cuando advierte el gesto trascendente del Opus 111 o cuando experimenta el comienzo delicado del Opus 110. El Maitriyana afirma que el sujeto que siente y entiende las obras contemplativas es mucho más rico que el que no lo ha hecho, pues la verdadera riqueza y Libertad se relaciona con aquella mente simple que es desapegada de lo material pero que es muy cercana al Arte Espiritual.

La meditación existencial y la música clásica tienen el objetivo de integrar al aprendiz con todos los elementos de la Totalidad, por lo que constituyen prácticas orgánicas que no pueden ser deconstruidas en partes separadas. Esto implica que se va más allá de las meras palabras interesantes o de los sonidos hermosos, trabajando en pos de una obra en la que todo está integrado y no se pueden detectar diferentes elementos. El Propósito (Dharma) del Arte Verdadero es la contemplación, integración y reconciliación (Maitri), es decir, la Espiritualidad. Por ello, es un hecho lamentable que no existe educación espiritual en las escuelas tradicionales, porque los niños que aprenden a practicar Espiritualidad –ya sea en la forma de la meditación existencial o en la de la música clásica- en realidad están aprendiendo sobre cómo integrarse con el Cosmos, comprendiendo cómo todos los diferentes elementos están en una constante interconexión e interdependencia. Esta es la mejor lección que el Arte y el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseñan acerca de la vida y la muerte.

[1] Stephen Bachelor, Buddhism Without Beliefs.

Saijojo Zen

Existencialismo Budismo: Vía Suprema del Saijojo Zen

El entendimiento y la vivencia del Existencialismo Budista se pueden realizar en cualquier lugar y época, sin verse condicionados por el pasado, pues se trata de una Vía oscura y antisistemática. Así, los grandes precursores del Maitriyana fueron Gautama y Laozi, dilucidando un Discurso práctico y teórico con una estructura capaz de penetrar en las artes, ciencias y movimientos sociales del mundo. Esto se debe a que es un Camino Espiritual con muchas puertas posibles, basándose en una visión de convivencia y unión dialéctica. Esta indispensable cooperación implica una comprensión profunda y un conocimiento cumbre (satori) de lo Real. Por ello, los pioneros de las fuerzas constructoras de la humanidad abogan a favor de una integración de los pueblos, por lo que el conocimiento del Existencialismo Budista es un paso importante hacia el proyecto principal de una paz duradera, proporcionando un invaluable instrumento de enlace tan universal como el lenguaje matemático. El Maitriyana se une lícitamente a toda manifestación auténtica y plena de la Espiritualidad metafilosófica en cualquier parte del mundo, lo cual permite entrelazarse con otras búsquedas similares del Ser Real. De esta manera, la Vía del Existencialismo Budista constituye un extraordinario puente de enlace que unifica finalmente la Verdad de Oriente y Occidente al mostrar su recíproca identidad subyacente.[1] Mientras que en el Discurso académico las filosofías de Oriente y Occidente se excluyen mutuamente a través de la lógica aristotélica, en la filosofía perenne del Maitriyana la dialéctica paradojal conforma una doctrina lógica coherente donde todo está interrelacionado de forma universal, considerando todas las posibilidades que pueden acontecer. En definitiva, la realidad última del Existencialismo Budista es una identidad recíproca suprema en la que todos los polos opuestos se encuentran superados,[2] comprendiendo que cada visión del mundo es un nivel de referencia simbólico que puede ser realizable como un estado de consciencia del sujeto.

El Maitriyana enseña a experimentar la trascendencia de la lógica dualista y el raciocinio materialista, abordando la incertidumbre de la vida con un estado mental supraconsciente que entrelaza materia y energía, tiempo y espacio, razón e intuición, orden y caos. Así, el Existencialismo Budista proporciona un instrumento valioso de síntesis dialéctica de Oriente y Occidente, siendo una sabiduría práctica de aplicación universal frente a la imperfección, impermanencia e insustancialidad de lo Real. En los grandes maestros espirituales, como Gautama y Laozi, se encuentran ampliamente las ideas esenciales de la Espiritualidad Perenne, que es la magnífica florescencia del Maitriyana como campo del Camino Espiritual (Dao). Sin embargo, las enseñanzas del Existencialismo Budista están llenas de paradoja y desconcierto profundo, siendo accesibles únicamente a una consciencia capaz de trascender el dualismo y simultáneamente disfrutar silenciosamente del fluir de cada momento y lugar. Por lo tanto, las ideas y los hechos del Maitriyana no habrían podido subsistir sin la transmisión de Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) capaces de cuidar este notable pensamiento renovador y revolucionario. De cualquier modo, doctrinas contemplativas como el concepto de la no-mente o mente vacía tienen fuertes reminiscencias en las corrientes contemporáneas del pensamiento filosófico,[3] demostrando la validez del Existencialismo Budista.

Los maestros espirituales desarrollan una disciplina perfectamente adecuada a la relatividad y a la incertidumbre, dando sin temor un salto hacia el abismo de la Vacuidad (Sunyata), mientras se avanza con paso seguro sobre ese puente que es el ser humano en su Camino hacia el ultrasujeto o superhumano. La expresividad poética y espontánea del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) establece los lineamientos filosóficos fundamentales del Maitriyana, cuya disciplina metafilosófica de la vida tiene efectos eminentemente prácticos sobre la realidad inefable. Efectivamente, la vía poética del Existencialismo Budista condensa cabalmente el núcleo de la práctica de la meditación existencial, para la cual es esencial relacionarse con los deseos y pasiones del Ser.

En concordancia con el Maestro Hui-Neng, el Maitriyana encarna el conocimiento cumbre (satori) y no deja que se pose el polvo del Yo y del dualismo, expresando una rebelde concepción de Espiritualidad existencialista.[4] El Existencialismo Budista ha llevado el sello de lo revolucionario, estando predestinado a imprimir un rumbo dinámico a la proyección de la filosofía del futuro, pues se rebela contra el estancado y formalista conocimiento académico mientras redescubre y revive la experiencia contemplativa de la Nada-en-Ser. La experiencia de meditación existencial se traduce en una conducta de vida diaria que sublima las pasiones y deseos del Ser a través del vacío, siendo así una experiencia existencial de Desapego y Liberación de la imagen del Yo. En este sentido, al igual que el Maestro Hui-Neng, el Maitriyana enseña a no obstruir el Camino de la propia naturaleza original que es la pureza del Ser, la cual no tiene forma ni figura, pues el Despertar (Bodhi) del Sí-Mismo Vacío no respeta ninguna convención o atadura simbólica. El metapensamiento del Existencialismo Budista demuestra entonces el estrecho enlace entre el Maestro Hui-Neng con Heidegger y Sartre.[5]

La experiencia contemplativa de la Nada-en-Ser no conduce en el Maitriyana a ideas de índole nihilista, sino más bien a una actitud de Liberación, conciencia y responsabilidad en toda acción cotidiana. De esta manera, el aprendiz que practica arte por medio de la meditación existencial se vuelve uno con su obra presente. El Existencialismo Budista es entonces un modo de Ser y un estilo de vida de Atención Plena y reconciliación con lo inconsciente reprimido, transfigurando en arte al quehacer de la vida cotidiana. Según el maestro espiritual, la contemplación (zen) es la vida misma, por lo que vivir por la meditación existencial implica tomar consciencia de esto.[6]

El Maitriyana busca una vida de serenidad, enseñando la experiencia contemplativa (zen) como Camino (Do) hacia la Cura (Nirvana), por lo que sus grandes lecciones son la paciencia, el aniquilamiento de toda vanidad personal, la generación de armonía interior, la producción de una percepción lúcida y clara de la vida, y relaciones sanas y equilibradas con otros. Esto forma un clima de gran refinamiento y profunda penetración en la mente despierta (bodhicitta) a lo Real, consistiendo en un sabio apartamiento de las preocupaciones neuróticas y materialistas. Este Camino Espiritual (Do) se ha propagado por India, China, Japón y Occidente, concluyendo con el florecimiento de la meditación existencial, la cual se encuentra y reúne con vías similares como la psicoanalítica, la surrealista y la relativista.[7] La senda del Existencialismo Budista desafía a la lógica racional y a la consciencia ordinaria, aceptando la revelación de la lógica paradojal y de lo inconsciente, lo cual supera el dualismo del Ego que suele disociar al Ser y la Nada o al sujeto y objeto. Esta Verdad última de Vacuidad e Interexistencia es un metapensamiento que el aprendiz debe ejercitar en la vida cotidiana a través de la práctica contemplativa (zen). El Maitriyana aspira natural y espontáneamente a lograr un equilibrio en la vida mediante esa aplicación de la meditación existencial. Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), vacío de todo estereotipo y apego, ayuda al prójimo por medio de la enseñanza inefable de un conocimiento cumbre (satori) capaz de superar el problema de la vida, a pesar de que sea incómodo definir apropiadamente lo espiritual.[8] Gracias al fabuloso instrumento contemplativo, el maestro espiritual realiza este logro a través de la síntesis dialéctica entre Ser y No-Ser, razón e irracionalidad y consciente e inconsciente. En esta metafilosofía espiritual, el Despertar (Bodhi) se produce con un arte y una ciencia mística que encuentra luz en las tinieblas de la existencia.

La visión profunda del Existencialismo Budista señala que el dualismo es una ilusión que únicamente existe en la consciencia neurótica, por lo que el conocimiento cumbre (satori) es realmente una Cura (Nirvana), siendo la experiencia de claridad que percibe lo Real tal cual es. Al igual que D.T. Suzuki, el Maitriyana define al conocimiento cumbre (satori) como la revelación de una nueva perspectiva mental, un estado de consciencia ampliada y superior (ECAS), que penetra intuitivamente en lo Real sin recurrir al entendimiento intelectual, la lógica dualista o la consciencia neurótica. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) define al conocimiento cumbre (satori) como un aprendizaje existencial que acontece súbitamente como la luz de un rayo, cambiando totalmente la vida del sujeto. Por ello, el método principal del maestro espiritual es su propio ejemplo, que es su actitud y presencia en el mundo, teniendo una profunda empatía con la vida del aprendiz mientras lo guía hacia la transformación interior, la trascendencia del dualismo y el abandono del Yo posesivo que constituye la principal barrera en el Camino del Despertar (Bodhi). El conocimiento cumbre (satori) es el Propósito (Dharma) de la meditación existencial, pues sin esta finalidad la práctica contemplativa (zen) no es más que una mera relajación. Sin embargo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) reconoce que el conocimiento cumbre (satori) no es un estado anormal, sino que es una nueva forma de pensamiento cotidiano.

En el Existencialismo Budista la Cura (Nirvana) puede alcanzarse mediante un tipo de aprendizaje especial que ha sido probado durante dos mil seiscientos años. El eje central de los distintos sistemas, métodos y ejercicios de este Camino Espiritual (Do) es la utilización de la paradoja como instrumento de comprensión intuitiva, pues al desentrañarse el significado lógico suprarracional de los contrasentidos el sujeto comprende la Verdad última de la vida. Por lo tanto, la meditación existencial del aprendiz debe durar semanas enteras, incubando la concentración profunda y la Atención Plena al examinar los problemas de la vida desde todas sus múltiples posibilidades. Evidentemente, esta práctica contemplativa (zen) conduce a la superación del pensamiento dualista y discriminador, desempeñando el papel decisivo en la transmutación del sujeto en un maestro espiritual. Así, el abandono del Yo y de la Dualidad es una tarea primordial para la meditación existencial y su meta de alcanzar la experiencia auténtica del Despertar (Bodhi) de un saber olvidado, el cual es un nuevo ojo espiritual que permite ver las cosas tal como son realmente.[9] Esta vivencia contemplativa (zen) tiene una extraordinaria intensidad, vislumbrándose una lúcida comprensión de la ilusión del Ego y de los polos opuestos. Cuando acontece esta trascendencia dialéctica paradojal, el aprendiz deja de ser egoísta, pues se ha convertido en un recipiente de la Verdad. De este modo, el sujeto se transforma en un ser sabio y noble con una actitud receptiva y perseverante hacia el influjo supraindividual de la vida, el cual sólo puede ser captado por la meditación existencial y su estado de consciencia ampliada y superior (ECAS).

El aprendiz que practica contemplación (zen) deja de estar demasiado compenetrado en la reflexión intelectual que juzga la experiencia de la vida, por lo que se aparta del Ego y del dualismo para penetrar dentro de la existencia, comprendiendo entonces que la realidad es una interconexión entre sujeto y objeto. Por ello, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) enseñan al aprendiz a tener Atención Plena tanto hacia lo interno como hacia lo externo.[10]

El maestro espiritual, en su función de portador de cultura (kulturbärer), cree que no puede haber manifestación creadora que siendo auténtica carezca del sentido de la Espiritualidad, aunque no lleve necesariamente ese nombre. Esto se debe a que el Propósito (Dharma) del Maitriyana es el impulso liberador que disuelve los antagonismos dualistas, como el mundo interno y externo, percibiendo la coexistencia y complementación de los polos opuestos tales como consciente-inconsciente, razón-intuición y yo-otro. En el Existencialismo Budista predomina el valor intrínseco del espacio abierto de la Libertad, que es el vacío viviente y pleno de lo Real donde naturaleza y arte se interrelacionan. De esta manera, para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) la poesía está en todas partes, pues la vida cotidiana misma es un acto poético y bello.

El Maitriyana propone un estilo de vida basado en la meditación existencial, lo cual implica ausencia de pensamientos egoístas pero simultáneamente también significa la presencia de ideales que vayan acordes con los procesos de la naturaleza, como las hojas que caen en el otoño.[11] El maestro espiritual entra en los más intrincados laberintos del mundo, acometiendo a cada paso la búsqueda de lo imposible, mientras intenta vencer todos los obstáculos del Camino Espiritual (Do) a través de los verdaderos ejercicios místicos. En este sentido, el Existencialismo Budista es una Vía artística de autorrealización y conocimiento cumbre (satori) que constituye un lazo de unión y comprensión del Ser con lo Real.

En concordancia con Vogelman, el Maitriyana afirma que la experiencia del auténtico conocimiento cumbre (satori), aunque es una Cura Liberadora (Nirvana) del Sí-Mismo imposible de ser definida académicamente, su sentido inefable puede ser comprendido y vivenciado por todo ser humano, pues no es un logro de Oriente, ya que también se encuentra presente en las enseñanzas de Meister Eckart y otros grandes sabios de todos los pueblos del mundo. De hecho, las corrientes postmodernas del pensamiento psicoanalítico, existencial, relativista, cuántico y transpersonal son emparentadas, anticipadas y explicadas por la contemplación (zen).[12]

[1] D. J. Vogelman, El Zen y la crisis del hombre.

[2] Ananda K. Coomaraswamy, El Vedanta y la tradición occidental.

[3] D. J. Vogelman, El Zen y la crisis del hombre.

[4] D. J. Vogelman, El Zen y la crisis del hombre.

[5] D. J. Vogelman, El Zen y la crisis del hombre.

[6] D. T. Suzuki, Living by Zen.

[7] D. J. Vogelman, El Zen y la crisis del hombre.

[8] Guy Lardreau, Discurso filosófico y discurso espiritual.

[9] Eugen Herrigel, El Camino del Zen.

[10] D. T. Suzuki, La doctrina zen de la no-mente.

[11] R. H. Blyth, El zen en la literatura inglesa y en clásicos orientales.

[12] D. J. Vogelman, El Zen y la crisis del hombre.

Futuro del Chan

Gautama con Hui Neng: El Futuro del Chan

Por el Maestro Maitreya Buddha

El principio, la práctica y el estilo del Maitriyana pueden ser descritos como la síntesis de la Espiritualidad, pero al mismo tiempo representan el futuro de la contemplación (dhyana) y de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), buscando la autorrealización del Despertar (Bodhi) de toda la humanidad. El Existencialismo Budista, no sólo se posiciona como una de las siete entradas del Maitriyana, sino que también es una referencia a una de sus tres prácticas: el método de la meditación existencial.

Dentro del Camino del Existencialismo Budista el maestro espiritual enseña el Desapego hacia el lenguaje verbal ordinario, realizando una enseñanza no-tradicional –ni religiosa y ni académica- que apunta directamente a la percepción de la naturaleza verdadera de la mente para que el aprendiz obtenga la Cura (Nirvana) y pueda así ayudar a otros. Esto define claramente los requisitos para comprender la práctica, el Propósito (Dharma) y el espíritu de la investigación del Maitriyana.

Cada acto del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) transmite el significado total del Existencialismo Budista, por lo que si el sujeto desea entender la intención suprema que subyace al Maitriyana simplemente debe probar el sabor de la Libertad. Esta vía del conocimiento cumbre (satori) es el principio esencial del Existencialismo Budista. El punto de vista del Discurso del Maestro Espiritual se diferencia claramente del Discurso religioso cultural, del Discurso académico capitalista e incluso del Discurso del aprendiz, manifestando que la Espiritualidad no puede ser explicada correctamente por medio del lenguaje ordinario y la lógica dualista. El principio supremo del Maitriyana –que es el Despertar (Bodhi) de todos- ciertamente es inefable y más allá de lo imaginable para la razón cotidiana, pero las palabras del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) deben ser usadas para registrar y transmitir las enseñanzas espirituales a través de la historia. La misión del maestro espiritual no sólo es portar la visión mística de la existencia, sino también asegurarse de que ésta sea preservada por las generaciones venideras. Así, el Existencialismo Budista se asegura que la tradición revolucionaria del conocimiento cumbre (satori) no se pierda, al mismo tiempo que se protege el uso del silencio como forma de aplicación directa del Ser y la Nada.

El Maitriyana trasciende el uso de las palabras ordinarias por medio del lenguaje poético y la lógica dialéctica paradojal (koan), produciendo el acontecimiento de la experiencia del vacío dentro de la dimensión de lo simbólico. Esta apertura (sunyata) no sólo produce la Unidad del sujeto con todo el Universo, sino que además permite establecer armoniosamente el orden del Buddha-Dharma-Sangha como un movimiento revolucionario de Metapsicología, Metafilosofía y Metapolítica que produce la Cura (Nirvana) de la mente, la transformación del ser humano y la Salvación del mundo. Según el Existencialismo Budista, la guía espiritual de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) es el marco básico para el Despertar (Bodhi) de todos los seres vivos, al mismo tiempo que representa una teoría sobre cómo puede evolucionar la humanidad por medio del método de la práctica espiritual. En concordancia con Gautama y Bodhidharma, la tradición Maitriyana establece que el método esencial para entrar a este Camino Espiritual es una conducta ética nutrida por principios existenciales.

En el método contemplativo del Existencialismo Budista se cultiva la disciplina ética junto con el desarrollo del conocimiento cumbre (satori), practicando con esfuerzo y dedicación la compasión por el prójimo junto con la comprensión intuitiva de la sabiduría. El maestro espiritual manifiesta que el aprendiz debe transitar el Camino Medio de la conducta del insight, realizando una práctica unificadora del Propósito (Dharma). El Maitriyana aprecia la contemplación sentada (za-zen) pero sólo como un acompañamiento de la dialéctica paradojal (koan). El Existencialismo Budista considera que la auténtica práctica espiritual es siempre la combinación del desarrollo analítico, existencial y libertario.

El principio ético de la tradición Maitriyana es compatible con las enseñanzas fundamentales de Gautama y Hui Neng, quienes fueron ambos Seres Despiertos (Buddhas). Pero esta tradición de Espiritualidad Integral transmite el pensamiento esencial del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) pero en diferentes formas y caminos, dentro de los cuales el Existencialismo Budista es uno de ellos. El maestro espiritual explica que la meditación existencial es una forma de entrar al Camino espiritual a través del entendimiento de que todos los seres vivos comparten la misma naturaleza de la Vacuidad. Esta Nada o Apertura (Sunyata) en el Ser es la libertad esencial de la vida, permitiendo alcanzar la Cura (Nirvana) en el aquí y ahora.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) afirma que lo Real es ocultado por las manifestaciones ilusorias del Ego, reprimiendo así al Verdadero Sí-Mismo y asegurando un ciclo de repetición masoquista (karma-samsara). En este sentido, el maestro espiritual enseña que el sujeto puede desocultar la naturaleza del Ser y retornar a lo Real por medio de la combinación de la contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan). En la meditación existencial el aprendiz supera la diferencia entre sujeto y objeto, comprendiendo simultáneamente que no hay diferencia esencial entre un ser vivo primitivo y un sabio evolucionado. El Maitriyana dice que para trascender las ilusiones del Yo y retornar dialécticamente al Verdadero Sí-Mismo, la mente debe entrar dentro de un estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S), practicando la Atención Plena para evanescer paradojalmente al dualismo como causa de la enfermedad psíquica. Al abandonar todo pensamiento dualista, el Existencialismo Budista considera que el Ser es una Nada, por lo que en realidad el aprendiz comprende que sólo hay una Interexistencia con los otros. Cuando el Ego es apartado el sujeto puede autorrealizar la Unidad de la mente, lo cual constituye el Despertar (Bodhi) del metapensamiento. Esto significa que el psiquismo puede ser desarrollado hacia un estado concordante con el de Gautama y Hui Neng. En definitiva, el Maitriyana enseña que cualquier aprendiz puede convertirse en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), pues incluso el sujeto más ordinario posee dentro de sí la posibilidad natural para la Cura (Nirvana). Estudiar el Existencialismo Budista no hace más que actualizar esa potencialidad latente, rompiendo las cadenas del ilusorio pensamiento dualista en la experiencia contemplativa del aquí y ahora. La práctica de la meditación existencial aporta determinación y Sentido de Propósito (Dharma) frente a las incertidumbres de la vida, aportando una forma de sacralización de cada momento y lugar. Si el aprendiz puede alcanzar este Despertar (Bodhi), entonces podrá trabajar sin cansancio por la construcción de la Unidad dentro de la sociedad, siendo la encarnación misma de la Cura (Nirvana) de los males del mundo. La Salvación de la humanidad puede ocurrir en un instante si tan sólo se realiza la contemplación del aquí y ahora, y éste es el Propósito (Dharma) último de la tradición del Maitriyana, la cual no establece ningún tipo de distinciones dualistas. El Existencialismo Budista es un poderoso método de meditación existencial para obtener aquí y ahora a la experiencia del Despertar (Bodhi) tanto del sujeto como del Cosmos.

El maestro espiritual aclara que no hay tiempos apropiados para alcanzar la Cura (Nirvana), pues más bien esto es un acontecimiento completamente relativo y que puede ser alcanzado en el tiempo de acuerdo a las distintas circunstancias de vida. En cada aquí y ahora el aprendiz tiene la posibilidad de alcanzar el Despertar (Bodhi), ya que esto se encuentra latente a modo de naturaleza espiritual reprimida, pero el Ego y las condiciones mundanas tienden a imposibilitar su emerger. El sujeto debe mostrar mucha determinación e impulso para desrreprimir el Verdadero Ser y alcanzar la Cura (Nirvana), pero en realidad esto es algo que puede ser experimentado en cualquier momento y lugar. La práctica contemplativa es un desarrollo espiritual que aporta sabiduría compasiva (prajña-karuna), por lo que eventualmente el aprendiz puede convertirse en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), aunque no hay manera de predecir cuándo ocurrirá. Lo único que puede afirmarse con certeza es cómo puede suceder esto, debido a que si el sujeto se compromete con la meditación existencial el Despertar (Bodhi) se convierte en una realidad completamente asequible. El Maitriyana alienta el uso de la Atención Plena con el fin de generar el Desapego de la avidez, el odio y la ignorancia, trascendiendo el Yo y evanesciendo la personalidad creada por el pensamiento dualista. El maestro espiritual muestra cómo cultivar una mente despierta (bodhicitta) para que todos los seres humanos puedan convertirse en Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas).

Aunque el Existencialismo Budista es una práctica postmoderna está determinado a seguir el ejemplo espiritual de Gautama y Hui Neng, acompañándolos correctamente y sin distorsionar sus enseñanzas analíticas y existenciales. El aprendiz que entra dentro de este Camino Espiritual puede realizar la Cura (Nirvana) de su mente y ser uno con el Cosmos. Esto significa que el estado de consciencia ordinario (ECO) del sujeto es transformado, para que el Verdadero Ser sea revelado como un Fundamento Dinámico Vacío. Esta autorrealización instantánea del Sí-Mismo como Nada es el principio esencial de la tradición Maitriyana. Cuando el Despertar (Bodhi) es realizado, este acontecimiento es vivenciado por el aprendiz como una resurrección espiritual. El Propósito (Dharma) transmitido por el maestro espiritual es claro y puede ser comprendido en el aquí y ahora, aunque ciertamente la gran mayoría de los seres humanos eligen el estilo de vida de la metafísica o del materialismo, motivo por el cual no tienen la fortaleza requerida para seguir la Vía del Existencialismo Budista. Sin embargo, el Maitriyana preserva la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de una manera misteriosa, portando distintos tipos de maneras contemplativas para ayudar a las personas a encontrar su Camino a Casa, de modo que cualquier sujeto ordinario tenga la habilidad de practicar el método de la meditación existencial. El Existencialismo Budista puede parecer inusual, pero en realidad tiene sus orígenes en una de las Espiritualidades más evolucionadas de la historia, continuando así con la transmisión de la llama del insight Chan. Dado que todo en el Universo es imperfecto, impermanente e insustancial, no sólo los aprendices pueden mostrar progresos espirituales, sino también las mismas disciplinas pueden y deben hacerlo, manteniéndose revolucionarias con el objetivo de que su Conocimiento Cumbre (Satori) no sea estereotipado por el Discurso religioso o académico. El Maitriyana se encarga de que esto suceda, percibiendo la verdadera naturaleza de lo Real en un único instante. Este es el espíritu del Discurso Analítico, Existencial y Libertario que se encuentra en el centro perenne de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), trascendiendo todas las barreras del pensamiento dualista para llegar al Despertar (Bodhi).

La contemplación analítica-existencial provee al sujeto un estado de ecuanimidad y unidad que es la plenitud de la práctica, pues es una acción abierta (wu-wei) que parte de la Nada-en-Ser. Cualquier aprendiz puede llegar a alcanzar este estado de felicidad y Cura (Nirvana) en un único instante. Si el sujeto tiene el coraje y la determinación para seguir al Existencialismo Budista, reconciliándose con el presente por medio de la meditación existencial, entonces su conducta estará impulsada por los principios del Despertar (Bodhi). El maestro espiritual guía al aprendiz para que desarrolle la contemplación directa del Fundamento Dinámico Vacío, lo cual implica un gran esfuerzo para corregir los errores, cambiar las circunstancias, desapegarse de los resultados y ayudar al prójimo a evolucionar espiritualmente. De este modo, la tradición del Maitriyana explica y transmite la Cura (Nirvana) como una práctica y estilo de vida silencioso que pone en manifiesto la verdadera naturaleza espiritual compartida por todos los seres.

El Despertar (Bodhi) es el principio fundamental del Existencialismo Budista, ya que el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es la fundación misma del Maitriyana en el mundo. A pesar de las muchas maneras de describir al Existencialismo Budista, puede afirmarse que ésta Espiritualidad comienza con la declaración de la Libertad. Esta es la fuente de la cual emergen y fluyen los ríos internos del gran océano del Maitriyana.

El pensamiento fundamental del Existencialismo Budista es concordante con la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y con el principio de la originación interdependiente. Sin embargo, el maestro espiritual aclara que la base fundacional del Maitriyana es la experiencia de la imperfección, la impermanencia y la insustancialidad, mientras que su enseñanza es un metapensamiento o un pensar desde la Nada. El sujeto que entra dentro de la Vía del Existencialismo Budista puede llegar a alcanzar la Sublimación (Nirodh) como estado de pensamiento abierto y vacío del dominio dualista e ilusorio del Ego. Así, cuando por medio de la meditación existencial el aprendiz se ha reconciliado con los rasgos traumáticos de lo Real, que son la imperfección, impermanencia e insustancialidad, se produce un vaciamiento de la mente y una religación con la naturaleza espiritual, convirtiéndose así en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Esto significa que cuando el sujeto tiene una contemplación profunda del aquí y ahora puede posicionarse más allá del bien y el mal, desapegándose de todo dualismo. Esta evolución de la mente produce el estado irreversible de superhumano, tal y como Nietzsche profetizó.

La disciplina ética (sila) del Maitriyana genera un metapensamiento que supera la trampa de la lógica dualista. Cuando el aprendiz alcanza esto en su mente, entonces el Desocultamiento del Ser se produce naturalmente y sin ninguna intervención de la personalidad o de la razón ordinaria. En esta vía de meditación existencial no hay narcisismo ni miedo, sino sólo acciones virtuosas y espontáneas junto con un Sentido de Propósito (Dharma) que convierte al deber de ayudar al prójimo en algo tan natural como alimentarse. La mente despierta (bodhicitta) genera acciones desapegadas de toda codicia, odio o ignorancia, siendo el Existencialismo Budista la disciplina ética que más trabaja por la Libertad.

La contemplación sobre la insustancialidad es el aspecto central de la enseñanza práctica del Maitriyana, siendo una acción que mantiene una estable Atención sobre el fluir de la vida y la muerte. La meditación existencial es el cultivo correcto del aspecto central del Ser: la Nada. Cuando el sujeto alcanza la experiencia de la insustancialidad o vacío-en-forma entonces puede desapegarse de toda identificación mundana. La contemplación (dhyana) que permanece apegada a formas neuróticas y dualistas no sólo es superficial y fortalece el Ego, sino que incluso puede ser considerada como una falsa práctica meditativa. Alcanzar al Sí-Mismo como Vacuidad y Totalidad es la esencia de la Vía del Existencialismo Budista.

Al mismo tiempo, el aprendiz debe cultivar exitosamente la sabiduría compasiva (prajña-karuna) asociada a la experiencia de la impermanencia, lo cual permite que el sujeto no quede atrapado en el mundo fenoménico, atravesando toda avidez y toda visión dualista entre el bien y el mal. Por medio de la disciplina ética (sila) y la contemplación (dhyana) existencial el aprendiz puede entonces erradicar el apego masoquista y manifestar la sabiduría compasiva (prajña-karuna) inherente a la identificación mística con la imperfección, impermanencia e insustancialidad de lo Real. La Cura (Nirvana) es la reconciliación (maitri) con los rasgos traumáticos de lo Real, siendo esto el objetivo fundador de la contemplación analítica-existencial del entrenamiento Maitriyana. El principio fundamental del método de meditación existencial puede ser sintetizado por el Desapego que revela comprender que el Vacío es la estructura esencial de la mente. Cuando el sujeto trasciende el estado dualista y se unifica con la interexistencia, vivenciando al Cosmos como una gran Unidad, entonces se convierte en maestro espiritual de la entrada del Existencialismo Budista.

La práctica del Maitriyana es inseparable del principio espiritual del Despertar (Bodhi), el cual implica un esfuerzo supremo para el aprendiz. Cuando el sujeto practica el Camino del Existencialismo Budista realmente está estudiando en la inmediatez del aquí y ahora a la esencia del estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), por lo que se convierte en la misma mirada o visión que encarnó en Gautama y Hui Neng. El Maitriyana transmite una práctica contemplativa unificada que puede ser aplicada a todas las actividades y situaciones de la vida, por lo que la meditación existencial sienta las bases necesarias para poder crear una Tierra Pura.

El método contemplativo alcanza la Cura (Nirvana) en la vida cotidiana por medio del establecimiento del Sí-Mismo como centro espiritual de la mente, fortaleciendo la presencia de la Nada-en-Ser dentro del psiquismo. Por lo tanto, cuando la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual mantiene la fortaleza de la Vacuidad o Apertura (Sunyata) de la mente, el aprendiz puede desplegar su práctica de meditación existencial en cada circunstancia de la vida. El Existencialismo Budista se posiciona entonces como una forma de vivir espiritualmente, actuando continuamente en concordancia con la guía de Seres Despiertos (Buddhas) como Gautama y Hui Neng. En el Maitriyana hay una superación del dualismo entre vida laica y vida monástica, comprendiéndose que tener una Compañera-de-Amor y tener un hijo a quien educar pueden ser prácticas contemplativas de avanzada. Lamentablemente, la mayoría de las parejas y familias no comprenden que el Amor y la crianza son esencialmente sagradas, por lo que fallan en el Propósito (Dharma) de la Espiritualidad.

El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) mantiene presente el centro místico en cada momento de la vida y la muerte, por lo que puede mantener un matrimonio de Amor Espiritual y también crear una familia libertaria basada en los valores revolucionarios del Apoyo mutuo y de la revolución espiritual, tal y como lo hicieron Gautama y Jesús. El Existencialismo Budista enseña a la humanidad a convertir a sus hogares en templos y también a transformar sus corazones en altares. Sólo una mente que no ha alcanzado el Despertar (Bodhi) considera como sagrada a la vida monástica y percibe como ordinaria a la vida cotidiana. Por ello, los maestros espirituales de la meditación existencial muestran que incluso un yuyo en el jardín es una experiencia maravillosamente mística, siempre que el sujeto se encuentre plenamente en el aquí y ahora.

La contemplación analítica-existencial sublima la mente, purificándola del apego, aversión e inconsciencia por medio del contacto con el centro espiritual (Bodhimandala) del Ser. El Maitriyana aporta fortaleza al aprendiz para atravesar todas las circunstancias de la vida, pues no existe ningún momento que no pueda ser considerad como una oportunidad de cambio y crecimiento. Incluso, según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) toda crisis se convierte en una función del aprendizaje. En este sentido, el mundo es considerado por el maestro espiritual como una Escuela de la vida, por lo que la Cura (Nirvana) no es la ausencia del sufrimiento sino más bien su superación, siendo un proceso que sólo puede ser realizado por la sabiduría compasiva (prajña-karuna) de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). El maestro espiritual enseña al sujeto cómo clarificar su mente en el aquí y ahora, desapegándose de todas las preocupaciones neuróticas y confusiones narcisistas que generan el Ego y el dualismo. En la Vía del Existencialismo Budista cualquier aprendiz puede convertirse en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), incluso teniendo pareja o hijos, porque la meditación existencial convierte a estos en catalizadores del Amor Espiritual (Karuna) y de la educación sabia (prajña). Estas experiencias son importantes para descubrir y practicar el Propósito (Dharma). El Maitriyana es una Espiritualidad que puede ser practicada en la vida cotidiana, convirtiendo en aprendizaje a todas las situaciones de la existencia. El sujeto que cultiva Atención Plena puede unificar su consciencia en cualquier actividad mundana, convirtiendo a todo lugar del espacio y tiempo en una Tierra Pura. Éste es el verdadero sentido de la contemplación analítica-existencial.

La práctica del Existencialismo Budista parte de la concentración del aprendiz sobre la experiencia de la imperfección, impermanencia e insustancialidad, vaciando a la mente del apego y dualismo del Ego para luego unificar la subjetividad y reconciliar al sujeto con la Totalidad. Este es el gran logro del Despertar (Bodhi). Por lo tanto, el sujeto que estudia al Maitriyana aprende un modo de vivir pero también aprende un modo de morir, considerando que el significado de su existencia es aportarle aprendizaje al Cosmos.

El Existencialismo Budista es un sendero donde el antiguo movimiento de Gautama y Hui Neng puede unirse con el nuevo movimiento de Heidegger y Sartre. Si el aprendiz se deja asistir por el conocimiento de estos maestros espirituales, no sólo podrá vivir una existencia disciplinada por la ética del Desapego, sino que también descubrirá y cumplirá el Propósito (Dharma) del Universo. El Desapego está basado en la lógica dialéctica paradojal (koan) porque trasciende todo dualismo, como la avidez y la aversión, el apego y el no-apego, la ganancia y la pérdida, el bien y el mal. Sobre esta visión trascendente se basa el estado de serenidad y tranquilidad que caracteriza al Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Éste es el llamado estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) de la Atención Plena que transpersonaliza al sujeto.

La meditación existencial convierte a la experiencia de ser-en-el-mundo en algo místico por medio del desarrollo del Desapego y de la sabiduría compasiva (prajña-karuna), evanesciendo el apego neurótico y atravesando las barreras del pensamiento dualista. Así, la contemplación analítica-existencial instaura una meta-cognición como habilidad natural de percibir claramente lo Real y autorrealizar la Nada del Sí-Mismo. Este proceso del Existencialismo Budista transforma al aprendiz en un Ser Vacío (Sunyasattva), lo cual implica que vive en apertura, armonía y no-interferencia con el Propósito (Dharma). La práctica de Hacer Nada o Realizar la Vacuidad (Wu-Wei) es una meditación existencial que supera el Ego y sublima la mente. Esta Cura (Nirvana) de la miseria neurótica (dukkha) causada por el apego (tanha) y la identificación con el Ego conduce a un continuum espaciotemporal de conocimiento cumbre (Satori).

La práctica del Maitriyana cultiva los métodos de la contemplación sentada (za-zen) y la dialéctica paradojal (koan) con el objetivo de generar una mente concentrada, unificada y pacífica frente a la imperfección, impermanencia e insustancialidad. El Existencialismo Budista es una Espiritualidad Reconciliatoria y Unificada que evanesce todo apego, aversión e inconsciencia por medio de la revelación del Verdadero principio de la mente, el cual es la comprensión del Ser como Nada. Pero mientras exista neurosis y dualismo en el psiquismo, el sujeto no podrá asentarse en el Despertar (Bodhi). El maestro espiritual explica que sólo produciendo la Reconciliación (Maitri) e Integración de la mente puede alcanzar la Cura (Nirvana), cuyo estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) ha superado cualquier noción de Ego. Esta transformación psíquica es una evolución espiritual que convierte al aprendiz en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), actuando en el mundo como un superhumano que se encuentra más allá del bien y el mal. Por lo tanto, la puerta existencial de la tradición Maitriyana muestra a la humanidad cómo obtener una mente pacífica, lo cual es fundamental para el Propósito (Dharma) de crear una Tierra Pura.

El Existencialismo Budista heredó de Gautama y Hui Neng cómo entrar dentro del estado de paz y mente vacía que es la genuina salud psíquica, superando la función dualista que caracteriza a la patología neurótica, psicótica o perversa. Sólo resolviendo la continua oposición de los polos de la mente el sujeto puede encontrar Serenidad, desarrollando un tipo de metapensamiento que es propio de un psiquismo integrado por la experiencia de la imperfección, impermanencia e insustancialidad. Para unificar la mente el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) enseña una técnica de Atención Plena que mantiene un estado de movimiento abierto y vacío del Sí-Mismo. Esto es cultivado a través del método de meditación existencial, el cual parte de la concentración para luego proveer a la mente la flexibilidad inherente a la Atención flotante. Esta práctica profunda ciertamente no es la mera unión de distintos métodos contemplativos, sino más bien es la expresión de la Libertad del ser humano que permanece quieto mientras se mueve. El maestro espiritual del Maitriyana enseña a alcanzar el insight a través de una mente que ha superado el dualismo entre quietud y movimiento, lo cual previene el apego y la aversión, pero al mismo tiempo suelta una sabiduría compasiva (prajña-karuna) que evanesce cualquier inconsciencia.

En concordancia con Gautama y Hui Neng, el Existencialismo Budista enseña al aprendiz a permanecer en el movimiento vacío o abierto de la mente, el cual es la Vía para comprender el principio espiritual del Maitriyana que es el Despertar (Bodhi) de la Nada-en-Ser. Pero si la meditación existencial no es profundizada por el sujeto, entonces la Atención Plena no podrá asentarse en la vida. El Existencialismo Budista debe ser estudiado y aplicado con profundidad y dedicación por el aprendiz, manteniendo una mente sublimada y nutrida por la Cura (Nirvana). El estado de consciencia ampliada y superior (ECA-S) está cultivado de tal manera que nunca se desvía del Propósito (Dharma), por lo que la posición mental de contemplación sentada (za-zen) puede ser mantenida en las actividades cotidianas. El principio fundamental del Maitriyana es ser un guía espiritual para que la humanidad construya una Tierra Pura, disciplinando a los pueblos para que cesen su comportamiento masoquista, pues la civilización capitalista ha estado en un profundo estado de confusión existencial al desacralizar la vida y al convertir al mundo en un objeto de consumo. En cambio, el Existencialismo Budista produce la unificación del sujeto y objeto, siendo una Vía interna del Maitriyana que clarifica perfectamente cuál es el Propósito (Dharma) de la vida. Cuando el aprendiz clarifica cuál es su Sentido existencial no sólo puede alcanzar el Despertar (Bodhi), percibiendo directamente la naturaleza vacía de la mente, sino que además puede prepararse plenamente para el objetivo de la Cura (Nirvana) de los males del mundo. El sujeto que se convierte en el aquí y ahora en un Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se reconcilia tanto consigo mismo como con la existencia. Por lo tanto, si la humanidad experimenta verdaderamente el valor del momento presente, la Tierra Pura puede manifestarse en cualquier lugar, pues de hecho ya existe de forma latente en el corazón de todo ser humano. Sin embargo, el pensamiento dualista y materialista reprime la Espiritualidad Perenne que se encuentra subyaciendo en todas las tradiciones de Oriente y Occidente. La autorrealización del Sí-Mismo como Vacuidad se produce con la superación del estado de consciencia ordinario (ECO) que discrimina neuróticamente lo Real. El método esencial del Existencialismo Budista busca la unificación de la mente del aprendiz, pero también la unificación del sujeto y el objeto, para así poder crear paz tanto en el mundo interior como en el mundo exterior. Para alcanzar tan gran objetivo, la meditación existencial requiere que el aprendiz tenga un esfuerzo fuerte y sostenido en el proceso de desidentificación de los hábitos psicopatológicos, purificando y sublimando la mente. Cuando el sujeto se vacía de todo Ego y trasciende el pensamiento dualista puede hacerse uno con el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Maitriyana.

La tradición del Existencialismo Budista es definida como un estilo único del Maitriyana, emergiendo a través de la práctica de la unificación con el Verdadero Ser y con la vida misma, por lo que es muy difícil de poder describir su praxis contemplativa. Por este motivo, los distintos maestros espirituales han enseñado en estilos diferentes que se adaptaban a las circunstancias únicas de cada persona, cultura y época. En consecuencia, los estilos o métodos de meditación existencial enseñados por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) no son completamente iguales, poseyendo matices propios por estar establecidos dentro de la vida cotidiana. Esta adaptación a las circunstancias es la base del estilo de la escuela del Existencialismo Budista, demostrando que la habilidad práctica de adecuarse a la vida cotidiana es el rasgo esencial de la tradición Maitriyana. La transmisión espiritual de Seres Despiertos (Buddhas) como Gautama y Hui Neng se adapta a las circunstancias de cada persona, razón por la cual sus enseñanzas dejan una herencia de múltiples métodos, escuelas y linajes. Esta característica de adaptabilidad permite que la Espiritualidad pueda ser practicada en cualquier situación de la vida y en cualquier lugar del mundo. El maestro espiritual afirma que el Propósito (Dharma) del Universo radica en su transformación, evolución y aprendizaje, por lo que el Existencialismo Budista apela a que todos los seres humanos alcancen un estado de consciencia ampliada o superior (ECA-S). De este modo, todos pueden entrar en el Maitriyana a partir de sus múltiples vías internas, pues cada una de ellas permite alcanzar el Despertar (Bodhi) de los aprendices. Esto demuestra la equidad que posee la práctica contemplativa del Existencialismo Budista, cuya Fuente es un Camino de vida de Cura (Nirvana) capaz de instruir a los pueblos de toda la Tierra (Gaia) sobre cómo llegar a la Libertad y Autodeterminación. Por lo tanto, un aspecto ineludible del Maitriyana es que su actividad integral puede ser muy popular, llegando a ámbitos tan variados como la psicología, la filosofía, la ciencia, la política y la religion. El Existencialismo Budista tiene un estilo activo de Espiritualidad, por lo que no permanece estancado o apegado a ninguno de estos ámbitos. La meditación existencial parte de las circunstancias cotidianas, facilitando que cualquier ser humano experimente la trascendencia del dualismo y del Ego.

Cuando el aprendiz estudia las enseñanzas de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) comprende que el comportamiento y práctica de los maestros espirituales no gira exclusivamente en torno a la contemplación sentada (za-zen) sino más bien en torno a desarrollar el Despertar (Bodhi) en actividades tan simples como transportar el agua, cortar leña, prender el fuego y cocinar vegetales, pues es en la cotidianeidad donde el Maitriyana responde el misterio del Sentido de la existencia. A través del estilo existencial, la actividad del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se despliega por toda la sociedad, moviéndose espontáneamente para pacificar el mundo, ayudar al oprimido, enseñar al ignorante y restaurar el equilibrio de la naturaleza. El Existencialismo Budista revela que la Tierra (Gaia) es un gran ser viviente, respetándola como un sitio sagrado y puro. Esta característica del Maitriyana asegura su lugar como guía espiritual de los pueblos del futuro, demostrando que su adaptabilidad transforma la vida cotidiana en Cura (Nirvana), lo cual trasciende todas las barreras sociales y culturales por medio de un estilo profundamente revolucionario. Los maestros espirituales instruyen a las clases trabajadoras y a los líderes políticos por medio del ejemplo de su vida humilde y desapegada, no desviándose nunca de su Propósito (Dharma) existencial. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra que es posible ser pobre y simultáneamente ser feliz, por lo que silenciosa o públicamente critica el materialismo en cada momento de su vida. En este sentido, la Vía (Dao) del Existencialismo Budista preserva la Espiritualidad frente a las tentaciones de la civilización capitalista, promoviendo la paz, la justicia social, la educación y la ecología como formas éticas de transformar el mundo. La adaptabilidad del método Maitriyana es fundamental para el desarrollo de una civilización socialista dhármica, guiando a los pueblos a través del espíritu de Gautama y Hui Neng dentro de la vida diaria. El estudio del Existencialismo Budista tiene enormes beneficios derivados de su práctica meditativa que pueden asistir a la causa libertaria de la construcción de un mundo mejor o Tierra Pura, integrando a la humanidad para que ésta pueda vivir en armonía. El Maitriyana es un modo de asegurar que la Espiritualidad Budista evolucione y se mantenga relevante para las generaciones venideras.