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Unidad del Vajrayana, Zen y Pirronismo

Anil Santhapuri

Es bastante interesante entender y relacionar el fundamento común sobre el cual existen los dos diferentes tipos de Budismo. El Vajrayana se clasifica como el quinto período del Budismo Indio, venido a la existencia en el siglo 6º  o 7º. El Vajrayana se yuxtapone con el Budismo Zen, como fue enseñado por Hui neng (638 – 713 dC), el Sexto Patriarca del Budismo Zen. Estos dos se comparan con la aparente no emparentada filosofía Pirronista de Sextus Empiricus de Grecia.

En los pasajes que siguen, intentaré encontrar el fundamento en común entre el Vajrayana, el  Zen y el Pirronismo. He  hecho referencia al siguiente material para este estudio y su conclusión:

  • Hacia una Filosofía de la Tranquilidad, Escepticismo Pirroniano y Budismo Zen en Diálogo por Carlo Jamelle Harris
  • Océano del Dharma – 365 Enseñanzas sobre Vivir la Vida con Coraje y Compasión por Chögyam Trungpa

Todas las escuelas de pensamiento mencionadas arriba se enfocan en el logro de la “tranquilidad”, la cual puede ser definida como “quietud mental” en los Escépticos, “ausencia de irritaciones” en la escuela Zen y “Samatha -desarrollo de la paz-”en la tradición Shambhala.

El logro de la meta para todas estas escuelas de pensamiento es el de la quietud mental y se define en negación de la “liberación de los disturbios” para los Escépticos, “liberación de los pensamientos” para los Zenistas y “liberación de las complicaciones innecesarias” que proviene de la no-acción para la tradición Shambhala.

Para los Escépticos, es “oponer los fenómenos y noúmenos unos con otros de la manera   que sea, con el resultado de que, debido a la equipolencia entre las cosas y las declaraciones opuestas, primero somos traídos a suspensión de juicio y luego a la ecuanimidad (ataraxia)”. Para los Zenistas, “ellos pueden alcanzar un estado de equilibrio realizando la interdependencia no sólo de los opuestos, sino a través del proceso activo de deshuesar los juicios y conceptos los unos contra los otros”. Para el Shambhala, se trata de “entrenar la mente para desarrollar Samatha – el desarrollo de la paz, la cual llega a eliminar las complicaciones innecesarias y a crear simplicidad”.

La Duda

La Duda es una pieza central de estas tres escuelas de pensamiento. Para los Zenistas, se trata de “destruir la duda” y se anima a los estudiantes reiteradamente a responder preguntas de modo que la duda pueda ser liberada. Como dice Hui neng, “Uno es perturbado por la duda simplemente porque se busca y se quiere intensamente una verdad firme de la cual  agarrarse”. Además, el maestro zen Hakuin dijo “En el  fondo de la gran duda yace el gran despertar”. ¿Es así? – es un estado constante de la existencia que los Zenistas siguen. Y esta resolución de la duda para los Zenistas sucede pero mediante una experiencia personal, la cual no puede ser transmitida como conocimiento. Así, este es un nuevo tipo de toma de consciencia para ellos.

Para los Escépticos también, aunque el foco se encuentra en mantener la duda en la mente, por lo que se crea  un sentido de suspensión del juicio – denominado estado de aphasia, en el cual ni afirman ni niegan ninguna creencia no-evidente-. De este modo, ellos también ven al mundo en una nueva perspectiva – desarrollando un nuevo tipo de toma de consciencia para sí y para el mundo que les rodea.

Para el Shambhala, se utiliza la metáfora del guerrero para demostrar la meta de su sendero. De ese modo, para ellos, la valentía es una llave y un enfoque fundamental para la vida. Para  ellos, la valentía es el ser sin engaño, y aquí el engaño es uno de tipo personal– el de la auto-duda.  Mediante el cese de dudar de ellos mismos y de sus cualidades intrínsecas– los mejores guerreros invocan la magia (drala) a través de una atmósfera de valentía. Y esta magia, que es fundamental y fenoménica, enaltece su existencia y les trae en un primer plano cualidades brillantes y genuinas de sus ser y su entorno– lo cual es en sí mismo una completa nueva toma de consciencia.

Impresiones  de los Sentidos

Las impresiones de sentidos son los datos primarios que incluyen la  vista, olfato, oído, tacto y gusto (también se incluye el pensamiento). Los Escépticos no asignan ningún valor a la phantasiai, sin embargo la asienten pues se ven forzados por esta. Estas impresiones conducen a las apariencias, ni buenas ni malas, pero que pueden estar mal únicamente de acuerdo a cómo las etiquetamos.

Para los Zenistas, las impresiones de los sentidos son  “polvos” ya que tienen la tendencia de atrapar al individuo a través ya sea del apego o la aversión. El modo de realizar la propia naturaleza consiste en invocar a prajna-samadhi, en el cual no estamos ni separados ni manchados por estos polvos, pero se les permite entrar y salir libremente – algo similar a lo que hace un Escéptico cuando decide seguir las apariencias de una forma no dogmática.

En el Shambhala, los sentidos y sus impresiones, aunque reales, son considerados por su calidad en forma de niebla, que alude a su calidad ilusoria. Y, se utiliza aquí la metáfora de la espada de Mañjushri, quien personifica la sabiduría trascendental. Esta experiencia de conocimiento trascendental no se puede lograr por ningún medio externo, sólo se cultiva dentro de nosotros mismos, trabajando a través de la situación natural de la existencia diaria.

Realidad Última

Para los Zenistas, la realidad última puede ser experimentada y utilizada mediante el término de «Talidad». Este término también se puede referir a alguien que posee una experiencia de la realidad plenamente comprometida. El camino del Zen para alcanzar esta realidad es focalizar y superar de la forma más clara e imparcial el aferramiento y el rechazo, los cuales siempre han interferido en nuestra capacidad de percibir la realidad presente.

Los Escépticos no se suscriben a la existencia de la realidad última como el conocimiento de una realidad tal, en este momento, es no-evidente. Para ellos, el viaje es el de superar el dogma y la suspensión del juicio de todas las cosas no-evidentes –  pudiendo colocarse en una posición de ecuanimidad para experimentar cualquier realidad que tenga que revelarse a ellos. Aquí es donde los escépticos podrían tener una mente abierta acerca de la realidad última, y podrían buscarla y experimentarla también. Sin embargo, no denominarán a su experiencia como  «última».

En el Shambhala, esta última realidad se conoce a través de las analogías del Cielo y de la salida del Sol del Gran Este. Cuando todas las complicaciones se deshacen, entonces la vida puede ser percibida a través de su cordura básica y su sacralidad ordinaria, la cual crea un espacio – un espacio psicológico en nuestras mentes – al cual se lo llama Cielo. Esta mente primordial, libre de constricciones – que todo lo acomoda con la cualidad de la vigilia, el deleite y la brillantez – es como  la salida del gran sol oriental.

Visiones (creencias)

Los puntos de vista son de gran preocupación para las tres escuelas de pensamiento. Para los Escépticos, el dogma es problemático cuando va acompañado de la precipitación, es decir, todas esas creencias dogmáticas concernientes a lo que se encuentra más allá de las apariencias.

El Zen comienza clasificando claramente aquellas visiones de los puntos de vista correctos y los erróneos. Los primeros son los que conducen a romper las irritaciones y los segundos son los que generan irritaciones. Pero, en los estados elevados de conciencia tampoco hay una dependencia de los puntos de vista correctos. No hay permanencia para su naturaleza, son estrictamente utilitarios. Aquí es donde el Buda usa la analogía de la balsa utilizada para cruzar el río. Su utilidad termina una vez que hemos cruzado el río, así como con los puntos de vista correctos, cuando su necesidad acaba.

En el Shambhala, se hace mención acerca de los puntos de vista que llevan a un viaje y los cuales se buscan afuera, en el mundo exterior, y es ahí fuera donde se encuentran el espacio y el tiempo. Estos son considerados como puntos de vista falsos. La verdadera naturaleza de la Budeidad es evidente – aquí y ahora – lo que se denomina como el Semilla del Despertar o Tathagatagarbha. Debido a nuestro enfoque en el exterior, tenemos la tendencia a no ver la verdadera naturaleza. La verdadera naturaleza no se puede ganar, excepto siendo conscientes acerca de ella, pues en los huecos de los pensamientos, nuestra búsqueda y nuestras tribulaciones, la luz brilla a través de esta verdadera naturaleza. Por lo tanto, los puntos de vista falsos cubren nuestra verdadera naturaleza, del mismo modo que las nubes se ciernen en torno a una montaña y todo lo que tenemos que hacer es esperar a que las nubes se despejen y así obtener una visión de la montaña, tal como es.

Apariencias

Para los budistas tradicionales, todas las apariencias son vacías y carecen de naturaleza propia – incluso Hui Neng ve a estas como esenciales y naturales y se enfoca en el no-apego a las mismas. Para los Zenistas, se trata de observar las marcas en un nivel personal y aplicarlas al contexto inmediato de la práctica – no permitiendo que cesen el flujo natural de los pensamientos y el de la mente.

Para los Escépticos, no es práctico afirmar la naturaleza de las apariencias y  suspenden el juicio, pues cada marca puede tener un significado más profundo que el aspecto en sí. Por lo tanto, se centran más en las apariencias en términos de una manera convencional en consonancia con sus tradiciones y normas locales, y suspendiendo todos los aspectos no-evidentes de la misma.

Para el Shambhala, su mayor preocupación es la dualidad de las cosas y por lo tanto optan por trabajar con lo que se les presenta, en términos de apariencias, sin cuestionar su verdadera naturaleza. Ya que, para ellos, la realidad es siempre una experiencia personal y la experiencia relativa es lo mismo que la experiencia última.

De este modo, vemos que las tres escuelas de pensamiento – sea cual sea su opinión sobre las apariencias-  optan por trabajar con ellas en un nivel muy personal, en consonancia con sus normas y con el entorno.

Perturbación

Las tres escuelas de pensamiento coinciden y convergen en la idea de que el principal foco de sus esfuerzos es poner fin a las irritaciones que roban la paz. Los Escépticos se centran en las irritaciones al deshacerse de todo el dogma que pudiera conducir a tal estado mental y suspenden el juicio para llegar a la paz de la mente. Los Zenistas, comprendiendo la dualidad y la dicotomía, siempre que experimentan un pensamiento dualista reconocen las irritaciones en sus relaciones hacia la iluminación. Para Hui Neng, «Las irritaciones son la Iluminación». Para los Shambhala, realizar la verdadera naturaleza de Buda, cesa con todas las aflicciones que surgen debido a los falsos apegos a algo externo. Esta fragmentación de la realidad conduce a las irritaciones.

Apegos

Para los Escépticos, el principal enfoque sobre los apegos es el del dogma y la precipitación y el de la adhesión al dogma, y el trabajo de los escépticos es suspender el juicio de las creencias no-evidentes, de modo que la verdadera naturaleza de estos apegos sea revelada.

Para los Zenistas, las apariencias no son un problema, sin embargo las ideas que ponemos en los objetos conducen al rechazo o a la atracción de los mismos, conduciendo así a falsas nociones. Por ejemplo, una piedra puede ser vista como una piedra o como material de construcción, puede verse de manera positiva o como un obstáculo en la ruta, la cual podría herir a alguien. Alcanzar el flujo de pensamientos sin estancamiento es la forma clave del Zen para superar los apegos.

Para el Shambhala, los apegos surgen debido a la mente neurótica que se obsesiona y se aferra a las cosas. Se puede dividir en tres categorías: la pasión, que es pegajosa; la agresión, demasiado aguda, demasiado amenazante y aversivo; y la ignorancia, que es un estado de estupor en el que no se puede discriminar lo correcto de lo incorrecto. Una mente creativa podría superar estos apegos y ayudarnos a ver la realidad tal como se utiliza en Vipashana Bhavana.

Presentificación

Estar en el momento, vivir en la presentificación es un aspecto crítico para todas las tres escuelas de pensamiento.

Para los Escépticos, la tranquilidad está garantizada sólo por el momento presente. Es tan buena únicamente como el pensamiento presente de uno. Todos los pensamientos de los escépticos no son sostenidos como absolutos, sino más bien que se sostienen los del momento presente, sin afirmación ni negación sobre cualquiera de los asuntos no-evidentes de futuro. De este modo, la ataraxia alcanzada es sólo para el momento presente.

Para los Zenistas, practicar el no-estancamiento es practicar la quietud en la mente, utilizando la mente activa, aquí y ahora. Hui Neng menciona: «los pensamientos previos, los pensamientos presentes, los pensamientos futuros fluyen continuamente sin cesar. Si un pensamiento es cortado, el cuerpo del Dharma se separa del cuerpo físico. Si te estancas en un solo pensamiento, morarás en todos ellos.» De este modo, la iluminación de Hui Neng es también una cosa momentánea, estás iluminado en este momento en el que los pensamientos están en flujo y no-estancados, el otro momento en el que están morando en pensamientos – no estás iluminado. Tiene su base en la Presentificación.

Para el Shambhala, para ser un verdadero guerrero de la paz, tenemos que estar viviendo al filo de una navaja. Si estamos llenos de estupor y de ignorancia y del pasado y futuro, nos caemos. Si estamos llenos de vigilia y del momento presente y obtenemos la visión de la verdadera cordura, la brillantez y el Tathagatagarbha, entonces nos equilibramos.

Participación en el Mundo

Las tres escuelas de pensamiento concuerdan en estar implicados en la participación en el mundo de los fenómenos. Para los Escépticos, es eligiendo suspender todo juicio y vivir de acuerdo con las costumbres y las normas de la tierra locales. Los Zenistas, en su práctica y enfoque se incrustan en el mundo fenomenal y esto se refleja en la cita de «cuando camino, camino. Cuando duermo, duermo”. El seguidor de Shambhala vive en el mundo por la práctica de la vigilia básica, participando plenamente con la búsqueda de oportunidades para la práctica de la compasión hacia los demás.

El Bien y el Mal & lo Metafísico

Los escépticos ven el dogma y la precipitación como el mal y la suspensión del juicio como el bien a llevar a cabo en las situaciones previstas. Los Zenistas siguen y se adhieren a sus votos monásticos y llevan las visiones del bien y el mal sobre la base de su práctica y experiencia personal. Los Shambhala también toman los votos de Sila y votos específicos para el camino de la tradición Shambhala. Todas las tres, aunque alineadas a un principio específico, también están arraigados profundamente en la experiencia personal.

En un sentido metafísico, tanto los Zenistas como los Escépticos buscan crear la calma terapéutica de las aflicciones por medio de sus propios métodos y el Shambhala promete develar el estado natural de la vigilia, la soltura y la belleza, una vez que nos deshacemos de las complicaciones y del enfoque externo.

Ya se trate de la iluminación repentina y Satori del Zen, o de la ataraxia y la paz de la mente de los Escépticos, o del Cielo y la salida del Sol del Gran Este del Shambhala, existe una gran culminación de los tres métodos para soltarse y lograr la paz en el estado de la condición humana, lo cual prevalecía antes, ahora y en el futuro también. Hay muchos pensamientos hacia la cima de la montaña y cada uno de ellos nos llevará en un viaje emocionante y satisfactorio, no sólo llegando a la cima, sino disfrutando de cada momento del viaje en completa y preñada PRESENTIFICACIÓN.

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Comparación entre las instrucciones del Mahamudra y el Budismo Perenne de la Espiritualidad Maitriyana

Por Shunya Maitri Anil Santhapuri

En esta nota, estaré intentando una comparación entre las instrucciones del Mahamudra, como es practicado por los tibetanos, y entre el Budismo Perenne de la Espiritualidad Maitriyana, presentado por el Maestro Buda Maitreya.

Para el propósito de este estudio, hago referencia de los siguientes dos recursos:

  • Budismo  Perenne: Espiritualidad Maitriyana, Por el Maestro Buda Maitreya
  •  Mahamudra e instrucciones relacionadas: Enseñanzas esenciales de las Escuelas Kagyu de la Biblioteca de Clásicos Tibetanos

Introducción

La tradición Mahamudra es una transformación del Budismo pali fusionado con elementos del tantrismo y el esoterismo. Es una amalgamación del ideal del Mahayana, el escolasticismo filosófico budista y el tantra. De este modo, se presenta un conjunto heterogéneo y único de instrucciones para el camino al nirvana. Por otro lado, el Budismo Maitriyana es un movimiento espiritual atemporal  que aspira a  reconciliar los aspectos esenciales de la meditación existencial, la cual va más allá de los límites del discurso religioso o académico, evanesciendo todo dualismo y egoísmo, los cuales suelen emerger en las prácticas de la mayoría de los senderos espirituales, algo que prevalece actualmente.

Filosofía esencial

La esencia filosófica del Mahamudra consta de dos senderos; el estadio de la generación y el estadio de finalización. El primero conlleva varios aspectos de repeticiones de mantras, cánticos, ofrendas y visualización, donde esencialmente se lo ve a uno mismo como a una deidad, con el fin de purificarse de la mancillada forma humana. El segundo estadio de finalización consta de dos partes: el sendero de métodos y  el de la liberación – el camino de métodos sigue 6 Dharmas, según como fue enseñado por Naropa, el cual tiene influencias del Shivaísmo y del Taoísmo (los 6 Dharmas son los de Candali, el Cuerpo Ilusorio, el Yoga de los Sueños, la Luminosidad, la Transferencia y el Bardo); el sendero de liberación es una práctica del Mahamudra que aspira a “un enfoque simple y directo para ver la naturaleza de la mente”. Esto se enseña a través del linaje de gurús comenzando a partir del de Saraha hasta el de Tilopa y Naropa. La visión de la naturaleza de la mente se logra a través de prácticas y métodos, los cuales están embebidos del Gurú Yoga y de la de la generación de Samatha y los métodos Vipasyana. En el sendero de métodos, existe el uso de métodos tántricos y de tradiciones también.

El Maitriyana, que es el Budismo Perenne, se encamina hacia la realización del Propósito Supremo (Dharma), trascendiendo todo pensamiento dualista y superando tanto al discurso religioso metafísico como al discurso académico materialista.  Se propone una síntesis de práctica meditativa y  una visión metafilosófica donde los preceptos éticos se basan en la sabiduría compasiva (Prajna-karuna) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva). Esto se expresa a través de la unificación entre la práctica de Meditación-Sabiduría-Ética (Dhyana-Prajna-Sila), propia del Discurso Analítico Existencial Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) – lo cual se encuentra encarnado respectivamente por la esencia de Gautama-Nagarjuna-Jesús. Esta transmisión de sabiduría ocurre entre gurú y aprendiz, al apuntar directamente hacia la mente-corazón (jikishi-ninshin) del  aprendiz, el cual se realiza por medio de la práctica contemplativa y la conducta ética.

La Esencia – Verdadera naturaleza de la mente

El Mahamudra, profundamente arraigado al enfoque Mahayana, identifica al Dharmakaya como a la mente no nacida y, además, a la diversidad de apariencias como no-nacidas y vacías. Este Dharmakaya, el cual es la naturaleza de nuestra mente, es no-dual, no-surgente y no-perecedero y es el que crea tanto al Samsara como al Nirvana. Una vez que la verdadera naturaleza de la mente Dharmakaya es realizada por nosotros, entonces perecen todas las dualidades y prevalece sólo la Luminosidad. Se dice que:

“El Dharmakaya inmutable, que está presente en el mismo camino,

   No es ningún otro más que tu  propia mente.

   La variedad entera del samsara y el nirvana surgen en la mente.

   Los sufrimientos del mundo y de sus seres surgen a partir de la confusión

   Causada por el engaño erróneo de no comprender a tu propia mente”

Para develar y realizar la verdadera naturaleza de la mente, las instrucciones Mahamudra proveen muchos senderos – los cuales son graduales, intermedios y repentinos. Todos ellos se presentan en esencia de acuerdo al nivel existente de habilidad del practicante. La totalidad de estos senderos, los cuales esencialmente son uno en su núcleo, cuentan con los pasos para la generación del equilibrio del Samatha y el Vipasyana, ambos encaminándose hacia Bodhicitta, basado en el primer entendimiento de la naturaleza de las cosas, trabajando hacia incrementar las seis perfecciones y, finalmente, realizando la no-objetivación de todo.

En el Budismo Maitriyana, se desarrolla un conocimiento cumbre (Satori) mediante la experiencia directa de la naturaleza búdica de todos los seres vivientes. Tal naturaleza es no-dual, no-conceptual y luminosa por naturaleza. Esta naturaleza sólo pude ser realizada por el sujeto que se ha vaciado a sí mismo de la totalidad de la imaginería del Ego, con el fin de reconciliarse con el cuerpo real (Dharmakaya). Esto lleva a la cognición de la vasta expansión de la realidad última, entendiendo la totalidad de la inmensidad originada y terminada a partir del Vacío (Shunyata). No hay necesidad de despejar el polvo del espejo, pues es nuestra la ilusión de que el espejo existe. Ningún espejo, ningún polvo.

En esencia, tanto el Mahamudra como el Maitriyana convergen en la identificación del cuerpo real – Dharmakaya – que es no-dual, no-conceptual y luminoso. Y ambos siguen el camino de preceptos-contemplación-sabiduría junto con el apoyo de un Gurú en sus respectivos enfoques, para realizar esta verdad.

El Camino

En los numerosos caminos que proporciona el Mahamudra (basado en la aspiración y capacidad del aprendiz), existen aspectos comunes del primer refuerzo del aspecto Mahayana de beneficiar a todos los seres, mejorando las 6 perfecciones y luego reposando en la verdadera naturaleza de la mente que es no nacida y carente de objetivación.

Con el fin de realizar los 3 kayas de nuestra naturaleza, los cuales son Nirmanakayab (el cuerpo de la emanación), Sambhogakaya (el cuerpo del disfrute) y el Dharmakaya (el cuerpo del propósito), el aprendiz atraviesa por los cuatro estadios de la mente con la práctica de Samatha y Vipasyana: unidireccionalidad, no-elaboración, un único gusto y no-meditación. El primer estadio es adherirse y focalizarse en algo, el segundo estadio es moverse a la no-objetivación, luego, en el tercer estadio  todas las apariencias son las de la mente, y finalmente en el cuarto estadio, se realiza la mente ininterrumpida, no-dual y no-conceptual.

Pese a que los estadios son mostrados a los aprendices en senderos graduales o repentinos, se enfatiza en que estos sólo son medios hacia un fin. Y, una vez que se realiza el Dharmakaya por los aprendices, entonces se percatan de que los tres kayas son lo mismo y que siempre existieron en la mente. Todo lo que se necesitaba hacer era remover las oscuridades y, una vez que estas se han ido, la luminosidad brillará radiante. Esta unión innata del Mahamudra se logra por la práctica equilibrada de Samatha y Vipasyana.

En el Maitriyana, la Cura (Nirvana), que es un estado  de consciencia ampliado y superior (ECAS), se alcanza mediante la práctica de la contemplación directa de la naturaleza originaria de la mente, donde se promueve el conocimiento cumbre (satori), el cual está repleto de naturaleza espiritual intrínseca. La meditación existencial se utiliza para trascender los dualismos que se presentan en el camino y en el propósito. El Maitriyana desarrolla una poderosa atención plena (Samatha) a través de la contemplación sentada (zazen) y de la fluidez de la dialéctica paradojal (koan). Una vez que se logra el conocimiento cumbre (Satori) a través del Samatha, entonces se genera la sabiduría compasiva para luego transformarse en una experiencia meseta, la cual prevalece en la entera existencia cotidiana. Así, son trascendidos tanto el ego como el dualismo.

Al igual que en este proceso, existe tanto la fuerte fe espiritual en la tradición de los Budas, como una gran duda ante el dualismo y una gran determinación con el fin de reconciliar la tensión entre la duda y la fe. Aquí es donde la dialéctica paradojal de los Koans juega un papel crucial en la trascendencia de esta dualidad. Todas estas prácticas se dan en la transmisión de la experiencia a partir del maestro espiritual al aprendiz.

El Maitriyana reconcilia los caminos graduales con los súbitos, reforzando el conocimiento cumbre del aprendiz imbuido de la enseñanza de la sabiduría compasiva, la cual ocurre repentinamente pero dentro de un marco analítico-existencial de  entrenamiento gradual.

De esta manera, tanto en el Mahamudra como en el Maitriyana, observamos la aplicación de los aspectos analíticos-existenciales-libertarios, por lo que los caminos pueden diferir en sus matices, pero una vez alcanzada la realización de la mente verdadera, son trascendidas todas las dualidades. De hecho, existen miles de caminos hacia la cima de la montaña.

El papel del Gurú

El sendero del Mahamudra se crea a través de un linaje del Gurú y se atraviesa siguiendo el Gurú Yoga, en donde el Gurú y sus enseñanzas son vistos como el Buda mismo. Y todo progreso se hace únicamente por la transmisión y bendición del maestro. Incluso, el proceso de empoderamiento se inicia por el Gurú cuando el aprendiz está listo en el camino. En Maitriyana, como sendero espiritual,  también se progresa ampliamente mediante la transmisión de la sabiduría, las bendiciones y enseñanzas de maestro a aprendiz.

Bienestar de los seres sintientes

El Mahamudra, siguiendo esencialmente al Mahayana, está firmemente enraizado en la promesa de conducir a todos los seres sintientes hacia la iluminación, y la liberación personal es vista como un paso más hacia liderar a los incontables seres hacia su iluminación. Todo el mérito generado en este sendero es  dedicado de nuevo a esta causa.

También en el Maitriyana se trasciende la dualidad de la auto-liberación y de la liberación de otros por medio de los aspectos libertarios, los cuales permiten a los aprendices fusionar la experiencia de su conocimiento cumbre con las actividades de la  vida cotidiana, contribuyendo así a la causa del bienestar y la evolución de la humanidad.

De este modo, en conclusión, deseo traer en sinergia los enfoques tanto del Mahamudra como del Maitriyana, escribiendo algunos extractos del “Mahamudra, La Oración del Significado Definitivo” (“Prayer of Definitive Meaning, Mahamudra”) de Karmapa Rangjung Dorje.

Puedan los ríos de las acumulaciones de virtud, impolutos por los triples aspectos,

Provenientes de las montañas nevadas de acciones y pensamientos puros

Míos y de un sin fin de seres

Entrar al océano de los cuatro kayas.

Pueda yo tener oportunidades y libertades supremas, tener fe, diligencia y sabiduría,

Confiar en un excelente amigo espiritual; obtener la quintaesencia de todas las enseñanzas;

Practicarlas correctamente y sin obstáculo alguno,

Y practicar así el Dharma sublime en cada momento de la vida.

Oír la lógica y las escrituras nos libera de las nubes de la ignorancia.

Contemplar las instrucciones vence a la oscuridad y la duda.

La luz de la meditación ilumina la verdadera naturaleza, tal y como es.

Pueda incrementarse el brillo de las tres sabidurías.

Todos los fenómenos son manifestaciones de la mente.

La mente es sin mente, desprovista de una esencia mental.

Vacía e incesante, apareciendo como cualquier cosa, la cosa que sea.

Pueda ésta ser perfectamente examinada y completamente comprendida.

Mirando a los objetos no existe ningún objeto; son vistos para ser mente.

Mirando a la mente, no hay ninguna mente; está desprovista de una esencia.

Mirando a ambas espontáneamente se extingue el dualismo.

Pueda realizarse la luminosidad, la cual es la naturaleza de la mente.

Gran felicidad continua, libre de apego;

Luminosidad revelada, libre de fijación de los atributos;

Naturalmente sin pensamientos presentes, trascendiendo el intelecto;

Pueda haber una continuidad de estas experiencias no-forzadas.

Que la naturaleza de los seres es siempre la Budeidad,

Pero sin realizarla, ellos vagan en un interminable samsara,

Pueda yo poseer una compasión arrolladora

Por encontrarme en un sufrimiento ilimitado e interminable.

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La herejía de Ken Wilber

Por el Maestro Zen Taisen Saito

Presentación

Durante la época oscura de George Bush, el gobierno norteamericano redactó un controvertido documento sobre la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos, estableciendo que el objetivo primario de este país es extender los beneficios del capitalismo a todo el mundo: Si se puede hacer algo que otros valoran, hay que poder vendérselo. Si otros hacen algo que nosotros valoramos, debemos poder comprárselo. Esa es la verdadera libertad, la libertad de una persona –o de un país– de ganarse la vida.

En un mundo donde las ideas son un escaso “commodity”, creo que el Budismo Maitriyana está siendo víctima de copia por parte del establishment cultural norteamericano. Aunque existen buenas personas viviendo allí, el Poder gubernamental sin pestañar ha tirado dos bombas atómicas sobre mi país. Estados Unidos no sólo cree ser el mejor país del mundo, sino que cuando es superado en un rubro simplemente decide recurrir a la copia y el plagio para así no ver dañada su imagen narcisista. De este modo, es evidente que el movimiento “New Age” se siente afectado al ver cómo un humilde latinoamericano guía la Espiritualidad hacia su evolución. Algo similar le sucede al Papa Francisco I con los cardenales norteamericanos y europeos de derecha, quienes han defendido al capitalismo diciendo: “¿qué pretende este argentinito?”

Copia

Luego de la creación de MBU en el 2005, el Maestro Maitreya comenzó a enseñar una nueva y revolucionaria visión del Budismo, la cual fue anunciada en el 2012 con el nombre de Maitriyana (Budismo Reconciliador o Integral) al mismo tiempo que se creó la World Association of Buddhism (WBA). Cuando se anunció esto, la MBU y la WBA se comunicaron con el Sr. Ken Wilber para comunicarle este importante anuncio. Pero 1 año después, Wilber copió esta idea, anunciándola como su propia creación. Lo más bizarro de todo esto es que este pensador de la “Nueva Era” no es budista, ni tampoco es un maestro espiritual. De hecho, en los últimos años su comportamiento fue grotesco e insultante frente a críticos como Jeff Meyerhoff (Bald Ambition: A Critique of Ken Wilber’s Theory of Everything), tal y como lo demuestra Frank Visser (Max Korman, Ideology and Inflation: The shadow of the Integral Movement. Interview with Frank Visser). Lo que sucede es que muchas personas creyeron encontrar en Wilber a un profeta o místico, cuando más bien él es simplemente un filósofo transpersonal.

Todo su pensamiento es insignificante desde la perspectiva del Budismo Zen, algo evidente en el hecho de que en casi toda la obra de Wilber se habla sobre la realidad del alma, brindándole importancia a ideas como las del “Atman” que son heréticas para los budistas. Esto me recuerda que el mismo Gran Maestro Zen Dogen, hace casi un milenio atrás, refutó el pensamiento eternalista del monje Senika como herético, el cual se asemeja notablemente al de Wilber. Creo que toda la obra new age de Wilber no es más que un nuevo retorno de la “herejía de Senika (sennigedo)”. Éste es el motivo por el que decidí escribir este artículo: honrar el Zen Verdadero de Dogen.

Desenlace

El epistemólogo Paul Feyerabend teorizó que Occidente suele incorporar a disciplinas orientales pero de forma degradada, como ha sucedido con el Yoga y las Artes Marciales, las cuales fueron reducidas a un mero deporte. Lo mismo ha ocurrido con el movimiento “Mindfulness”, el cual es una versión degradada de la Psicología Budista. En este sentido, creo que Wilber quiere hacer una versión superficial y comercial del Budismo Maitriyana, no sólo para vender libros y actividades sino también para intentar comprar prestigio espiritual, ya que él ha sido muy cuestionado durante los últimos años por comportarse como el líder de una secta. Pero realmente lo que él está proponiendo es una mala copia del Maitriyana, siendo únicamente la 1/7 parte de todo lo que abarca el movimiento espiritual creado por el Maestro Maitreya. Una de las pruebas de esto es que el mismo Wilber reconoce que el “Budismo Integral” va más allá de su propio movimiento de “pensamiento integral”, motivo por el cual él ahora propone algo llamado “Super-Integral”. Esto es muy gracioso porque hace algunos años el mismo Wilber criticó duramente al físico David Bohm por teorizar que detrás del “Orden Implicado” habría algo mayor llamado “Super-Orden Implicado”. Parece que él ha caído en su propia trampa filosófica, como lo demuestra Geoffrey D. Falk en “Norman Einstein: The Dis-integration Of Ken Wilber”.

En línea completamente opuesta al Maitriyana, Wilber no desea transformar al “pensamiento integral” en budista, sino a la inversa. Él cree que el “Futuro del Budismo” es su propio movimiento de “pensamiento integral”.

¿Tan difícil es para el Sr. Wilber reconocer que el enfoque del Maitriyana es algo que va más allá de sus propias teorías? Lo que sucede es que es más fácil robar las ideas. Hay mucho Ego en el ámbito de la New Age, cuya visión política liberal nunca va a superar a la revolución espiritual liderada por los auténticos maestros budistas.

Hay un antiguo proverbio tibetano que dice que “el Dharma no pertenece a nadie, pertenece sólo a los que se interesan verdaderamente por él”, dedicando sus vidas a este Propósito. Por lo tanto, creo que si existe un Budismo Integral indudablemente éste no pertenece a Ken Wilber.

Para finalizar quiero decir que en Japón, en el pasado, ya se ha intentado el Proyecto de “Unión del Budismo”, pero esta iniciativa no tuvo éxito. El Budismo también es un ámbito lleno de Ego. Ésta es mi única duda o escepticismo hacia el Maitriyana, el cual es una Espiritualidad que va más allá del Budismo, igual que el Zen.

Por el Maestro Zen Dr. Taisen Saito

Ph.D. en Filosofía Occidental

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Introducción al Estoicismo Zen

Yan Maitri-Shi

El Estoicismo Zen es una articulación entre la filosofía de la Antigua Grecia y las enseñanzas del Ser Despierto (Buddha). Es una evolución de la consciencia al ser una participación mística y una integración dialéctica con el Universo. Es un arte de trascender sin obrar (wu wei).

El Propósito (Dharma) del Estoicismo Budista es la preocupación por los grandes problemas de la existencia, a saber, la ilusión del ego, el poder del dualismo y el dominio del consumismo.

Heráclito, Pitágoras, Platón, Pirrón, Séneca, Epícteto y Marco Aurelio profundizaron mucho más allá del saber filosófico, consiguiendo la aprehensión del campo del misticismo.

El Estoicismo Zen trabaja y se preocupa por el lenguaje poético, el ideal ético, el conocimiento cumbre (Satori) y la ilusoriedad del Yo; asumiendo como misión al no-lenguaje, el Desapego, la Verdad y el Vacío de significación. El Estoicismo Zen va más allá de la tesis y la antítesis por medio de la paradoja, que es el vacío considerado no como algo negativo, sino como pura libertad de posibilidades.

A través de la meditación existencial se logra una dignificación y autovaloración de la vida misma. El Propósito (Dharma) de un aprendiz del Estoicismo Zen es vivir conforme a la naturaleza (vivere secundum natura); es decir, de acuerdo a su naturaleza búdica, haciendo que la existencia despierta sea una virtud y bondad de la condición humana. Esto es lo que distingue a la raza humana del resto de las otras especies animales. Sólo una práctica ética, brindada por el espacio de la meditación existencial demuestra una coherencia y sentido divinos.

Al no poseer una finalidad académica, el pensamiento estoico zen brinda una igualdad entre lo que se enuncia y lo que se hace, simplemente prestando Atención Plena a la relación establecida con lo Real desde una racionalidad intuitiva. De ahí que el maestro espiritual sólo se preocupa por su recto accionar, incluso aunque eso sea sacar agua del pozo.

La sabiduría-compasiva (prajna-karuna) es el contenido esencial que supera al egocentrismo, al dualismo y al consumismo. A través de la práctica contemplativa se pueden advertir los errores de la vanidad, el materialismo y el hedonismo. Es por eso que la receta del Estoicismo Zen es el desapego, la humildad y la unidad como acontecimiento del Devenir del Verdadero Ser.

El actuar del maestro espiritual no experimenta contradicción ni dualismo, a diferencia de la neurosis que padecen los sujetos corrientes, quienes desean la felicidad y el bien pero repetida y compulsivamente caen en el mal y el sufrimiento. Pese a esto, el ser humano alberga cierto grado de Espiritualidad en las profundidades de su Ser. Por lo tanto, todo individuo debe tender a la virtud, avanzando y evolucionando espiritualmente; incluso aunque dicho individuo pueda triunfar en un plano material.

Al aprendiz se le enseña que no debe conocer nada de manera académica, dado que ya sabe y conoce todo de antemano por medio de su naturaleza espiritual, la cual es una razón intuitiva despojada de cualquier contenido intelectual proveniente del ego.

La ecuanimidad (ataraxia) es una actitud de Despego y Serenidad, experimentando un bienestar existencial que emerge como una forma de sabiduría-compasiva (prajna-karuna). En el plano de lo político y social, esto no implica una postura apolítica, sino más bien que plantea un desacatamiento pacífico y una desobediencia civil frente a la tiranía del Poder, siendo una actitud de imperturbabilidad y renuncia. Por ende, la ecuanimidad (ataraxia) no implica una quietud absoluta, sino una participación mística en la realidad.

Existir de acuerdo a la naturaleza del Ser es entregarse por completo, admirando y cultivando la ecuanimidad mediante la acción y la contemplación, puesto que no existe meditación existencial sin acción. La meditación existencial es el entrenamiento en pos del desarrollo de un tipo de pensamiento que trasciende tanto al  intelecto como al lenguaje ordinario, haciendo que el individuo supere paulatinamente la angustia que genera la Vacuidad de la Existencia, a la vez que la mente comienza a integrarse con el Universo, al igual que lo hace una planta en relación a la Tierra (Gaia).

Concordantemente con Séneca, el Maitriyana propone una meditación existencial activa, es decir, productiva a la vez que es de naturaleza sublimatoria, lo que conduce a que el sujeto comprenda intuitiva y claramente lo Real. El conocimiento cumbre (Satori) es lo natural, por lo que no es necesario hacer un gran esfuerzo por representarlo o justificarlo.

El Ser Libre e Iluminado combate el estado de distracción en el que vive el individuo corriente. Cuando un aprendiz cae en la distracción, está eludiendo la responsabilidad de la Atención Plena y el cuidado de Sí-Mismo. La virtud es la personalidad central declarada por la razón intuitiva. Para el Estoicismo Zen, tanto la racionalidad como la irracionalidad se trascienden ambas mediante la raíz superadora que es el Verdadero Ser (Hgemonikon).

El maestro espiritual practica un Desapego que no es una dejadez o apatía sobre lo que ocurre externamente, al mismo tiempo que no es desbordado por los acontecimientos, pues la ética del Desapego no equivale a la ausencia o abandono de la Voluntad.

En el Maitriyana se enseña que el renunciamiento o Desapego es el abandono del Yo, es decir que el desafío genuino no implica renunciar a lo externo, sino alcanzar la Cura (Nirvana) de la enfermedad yoica.

La metafilosofía, en el Estoicismo Zen, es el estudio de la virtud como Sublimación (Nirodh) de la pasión convertida en sabiduría-compasiva (prajna-karuna).

El koan o paradoja es un objeto esencial en meditación existencial y tiene la ventaja de transmitir la enseñanza directa del maestro espiritual: la ética del Silencio. En cada paradoja (koan) que el Ser Libre e Iluminado le propone al aprendiz está contenido el extracto de todo el Maitriyana. El ejercicio de la contemplación es un metapensar que obliga al sujeto a salirse de su percepción ordinaria de lo que le rodea; arrancándolo de su mente individualista, dualista y clasificadora en pos de la revelación del Sentido Real de la Existencia. La búsqueda y esfuerzo por el conocimiento cumbre (Satori) es la cuestión más importante en el Estoicismo Zen, pues el sólo cultivo y práctica de la ética no son suficientes para lograr una comprensión directa y certera de la realidad.

La esencia del Maitriyana consiste en enseñar a que el individuo abandone su vieja forma de percibir la realidad, en pos de una percepción sustentada en el vaciamiento de todo estereotipo. Esto  produce que el individuo alcance el conocimiento cumbre (Satori) por medio de la meditación existencial, la cual trasciende todo tipo de lenguaje intelectual con el fin de que el sujeto perciba tanto su existencia como la del Cosmos mediante la razón intuitiva.

La naturaleza de la mente es el estado de consciencia despierta, de modo que si no se logra una plena comprensión y reconciliación con el Sí-Mismo, la contemplación, el estudio de Sutras o seguir preceptos será en vano. En el Estoicismo Zen el Sí-Mismo funciona a la vez como inteligencia y divinidad, siendo esta mente y razón mística el guardián y guía del individuo. En el Maitriyana, la mente funciona como un sistema viviente, el cual se encuentra en constante formación. Esto posibilita el cambio, la transformación y evolución tanto del mundo interior como del exterior.

El Estoicismo Zen no es una metafísica, pues su principal instrumento, que es la contemplación, trasciende la razón ordinaria, diferenciándose así de la religión, la cual puede ser entendida mediante la razón.

La Espiritualidad del Maitriyana se sirve de numerosas técnicas o instrumentos de sublimación (Nirodh), con el  fin de ayudar en el aquí y ahora a que los individuos alienados y oprimidos por la cultura puedan alcanzar la Cura (Nirvana) para este mal. Algunas de estas herramientas son las distintas formas de arte, las cuales son medios que reflejan la naturaleza espiritual lo más claramente posible. Una de estas formas artísticas es el Estoicismo Zen, el cual es un arte filosofal que enseña que para lograr el Despertar (Bodhi) no es necesario abandonar la cotidianeidad.

En el Estoicismo Zen, la meditación es desarrollada como un silencio profundo que establece un contacto con la Nada, la cual es la base del Verdadero Ser.

El Maitriyana trasciende el dualismo del lenguaje ordinario mediante la ética del silencio y el lenguaje poético, siendo una Espiritualidad Perenne que no se ocupa meramente del marco de entrenamiento gradual o repentino, sino más bien que su pasión es la búsqueda inagotable de la Verdad, la rectitud y la virtud, conectando al aprendiz con su naturaleza espiritual e integrándolo en el Cosmos, lo cual produce la Cura (Nirvana) de la enajenación de sí mismo que padece el sujeto.

El conocimiento cumbre (Satori) de lo Real va más allá de la distinción intelectual entre lo subjetivo y objetivo, entre mundo interno y externo, de modo que el Estoicismo Zen declara que la mera razón intelectual es incapaz de responder satisfactoriamente acerca del Sentido de la existencia, por lo que tiene que ser superada a través de la razón intuitiva con el fin de alcanzar la Verdad, la Serenidad, la Ecuanimidad (ataraxia) y el Despertar (Bodhi).

La práctica del Estoicismo Zen se basa en tres pilares: el estado de consciencia despierto (Buddha), las enseñanzas del Propósito (Dharma) de la existencia y el apoyo mutuo y reconocimiento de la Comuna de aprendices y maestros (Sangha).

A diferencia del pensamiento religioso que considera a la naturaleza humana como maligna, la Espiritualidad Existencial considera que la naturaleza de los seres humanos es pura bondad, la cual se ve corrompida por la noción de un Yo o Ego impuesta por la cultura y por el lenguaje dualista.

De manera que, a través de la práctica de la contemplación existencial y de la ética del silencio profundo, el sujeto puede reencontrarse con el Sí-Mismo y así comprender el Sentido y Propósito (Dharma) de su existencia.

El ser humano nace con una propensión al bien, por eso no existe necesidad de un cultivo de la bondad. Simplemente el individuo debe entregarse a la práctica de la meditación existencial y al aprendizaje de las enseñanzas y, de ese modo podrá ser capaz de experimentar su verdadera naturaleza, que es pura libertad, e identificar los momentos en que este individuo se vea inmerso y perdido en las ilusiones del apego, la aversión y la inconsciencia, los cuales son fuentes de sufrimiento al contaminar la pureza innata del Ser.

El Discurso de la Espiritualidad Existencial se asienta en la fe racional pura, realizando una crítica a la razón eclesiástica. La razón pura, según el Estoicismo Zen, es una confianza tanto en el Verdadero Ser como en el Orden Cósmico. El fin para la razón intuitiva es el bienestar, en cambio para la religión la finalidad es la moral.

El conocimiento cumbre (Satori) no puede ser enseñado, pues el cuerpo de lo Real es imperceptible y esquivo ante el pensamiento y el estudio; únicamente puede señalarse el camino hacia dicho conocimiento cumbre (Satori), el cual es una experiencia y no un concepto o idea.

Dado que la Espiritualidad del Maitriyana apunta a liberar al sujeto de la opresión y la alienación, esta emancipación y reconocimiento del Verdadero Ser y de la naturaleza bondadosa inherente a cada ser vivo conecta al individuo con la interexistencia y lo une a la Totalidad del Cosmos, generando la experiencia de que el sujeto sienta necesidad de que el prójimo y todo ser viviente que lo rodea alcance también esa Liberación y Despertar (Bodhi). Esta idea es completamente opuesta a la opresión generada por la religiosidad y la moral, puesto que éstas imponen valores ilusorios. El problema esencial de la religión es precisamente no apuntar al Despertar (Bodhi) de los seres, imponiendo un modo de conducta proveniente de una idea de lo que es la bondad, pero careciendo de la guía y la práctica espiritual, las cuales llevan a que el individuo sea plenamente consciente al momento de elegir el acto y la virtud de amar al prójimo.

Al instaurar un funcionamiento no-binario de la mente, la Espiritualidad Maitriyana, mediante la práctica del arte contemplativo y del silencio místico, trasciende el lenguaje dualista, siendo un Camino Medio basado en la Nada-en-Ser, lo cual supera el dualismo, egoísmo y consumismo en el aprendiz.

De este modo se evanesce la distinción entre significado y Vacuidad, resolviendo silenciosamente cualquier vestigio dualista, lo cual genera la culminación del lenguaje, dando así origen a una metafilosofía del silencio. Esta trascendencia de los opuestos reconcilia el mundo externo e interno del sujeto, al superar la incapacidad de la palabra ordinaria a la hora de aproximarse al inefable Significado del Ser.

El metapensamiento que surge de la meditación existencial es la síntesis entre el Ser y la Nada. Esta síntesis es el silencio místico, no siendo afirmación ni negación, sino vacío y plenitud simultáneamente. La contemplación como percepción de lo Real tal y como es constituye la base práctica y teórica del Estoicismo Zen. En la práctica contemplativa, los elementos se relacionan poética y estéticamente como en el abrazo erótico entre dos cuerpos, al igual que la representación artística del símbolo Yin y Yang donde se armonizan los fragmentos de la Totalidad Cósmica.  De este modo, la mente es el mejor símbolo del Universo, pues trasciende y engloba integralmente tanto al cuerpo y el no-cuerpo.

La Espiritualidad del Maitriyana refleja en el aquí y ahora los 2.600 años de esfuerzo y dedicación del Propósito de Siddhartha Gautama de Despertar a todos los seres.

Mediante la Sublimación (Nirodh) de la impermanencia, la insustancialidad y la insatisfacción, a través del arte y el lenguaje poético, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) guían tanto a individuos como a pueblos y sociedades hacia la Liberación y Despertar, reconciliándolos con la Verdad del Ser en pos de la comprensión cumbre (Satori) del Propósito (Dharma) del Cosmos. Esta apertura a la Verdad Universal es la Meta Suprema del Estoicismo Zen, el cual es una Vía o herramienta de la Espiritualidad Maitriyana –compuesta de nueve vías internas-, siendo guardiana y custodia de la Sabiduría y el Despertar del Cosmos.

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Acerca de la naturaleza del Ser, la Nada, y la ilusión (Maya)

Alex Tovar Gonzalez

Uno de los principales aspectos que quiero destacar es la afirmación Nirvana es Samsara, frase en la que se puede encuadrar lo que he comprendido de mi estudio. El estado de liberación no puede ser un hecho aislado o a través de un retiro del mundo “real” sino trabajando a través de la meditación existencial para poder encontrarse en el mundo sin por ello verse arrastrado por las tendencias, ideologías populares y preceptos capitalistas. Tener la capacidad de transformarnos interiormente para así poder mantenernos alejados de la ilusión del ego.

Según el pensamiento occidental, tendemos a creer que somos lo que hacemos, lo que poseemos, lo que nuestra mente puede crear en un pensamiento distorsionador de la realidad, donde, desde el egocentrismo, solemos creer que somos simplemente eso. Esto es equivalente a vivir engañado, como versa una frase filosófica: “vivir sin filosofar es tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás”. Me atrevo a hacer la comparación y decir: Vivir sin meditar es permanecer en el engaño de la ilusión, aun sabiendo que estamos engañados.

El pensamiento occidental nos lleva a tener una determinada conciencia del yo, a través del cual tenemos un autoconcepto y vivimos en una ficticia dualidad sujeto-objeto. Quizá en principio, desde la didáctica, este autoconcepto pueda no ser negativo, sirviendo para determinar aquello que “soy” o que “es mío” de aquello de no lo es. Sin embargo, considero que es necesario evolucionar en nuestros conceptos acerca del mundo, o mejor dicho, ir más allá de los conceptos y la limitación del lenguaje, realizando ejercicios de análisis, reflexión y meditación, a fin de poder expandir nuestra conciencia, dejando atrás lo que Heidegger mencionaba: los prejuicios y condicionamientos del pensamiento occidental, que es la cultura de masas, el bombardeo que recibimos respecto al consumismo, a la inmediatez, al capitalismo, al establishment.

El sistema capitalista en el que vivimos puede conducir a aquel que no realiza una meditación existencial a creer que todo es un producto, un bien a poseer, una batalla de egos y de posesiones materiales. Meditar nos permite nutrir pensamientos verdaderamente esenciales. Es aquí donde el Maitriyana tiene una de sus principales utilidades al permitir al individuo despertar de sí mismo, a vivir aquí y ahora, a cuestionar lo establecido y poder crear una nueva política, basada en la teoría de libertad y bienestar planteada por el budismo, al poder desapegarse de los dogmas religiosos, económicos y sociales. Cabe destacar la tolerancia y comprensión que desarrollan las enseñanzas budistas, generando un estado de conciencia ampliado y superior, evitando la confrontación abierta, creando espacios para el análisis existencial y que sea el aprendiz quien vaya descubriendo su Sí-Mismo, es decir, promover una enseñanza alejada del dogma que permite experimentar, interpretar y cuestionar, apartándose del fanatismo y permitiendo dejar ser.

Otro punto a destacar es el de mantenerse alejado de la racionalización, al menos en lo que a espiritualidad se refiere. Dejar de lado la ilusión y falsedad de los conceptos y el discurso y permitir conocer, no como una comprensión lógica sino como una vivencia, como una experiencia personal que permite ser aquello que se ha conocido. Esto permite adoptar una postura crítica y relevante frente a las preocupaciones de la vida cotidiana.

Otro aspecto en común a destacar es la de la naturaleza vacía de la mente. No se es algo, sino una nada en la que todo lo es y puede ser. Se trata de adquirir una conciencia no de algo sino más bien una conciencia pura en la que desaparece el sujeto como tal y que permite apartarse de los significados, los cuales no son fijos, permitiendo comprender la totalidad de lo real, más allá de los conceptos. Para el existencialismo budista el universo es un Gran Vacío, en donde el ser es una Nada, pero es un concepto alejado del nihilismo popularizado por Nietzsche, es más bien la facultad de tener contacto con lo real, aquella actitud que permita alcanzar la iluminación, con un estado de compasión y sabiduría, compromiso y responsabilidad.

Al liberarse de lo estipulado por el capitalismo es posible alcanzar una verdadera felicidad, es decir una autorrealización, un estado de satisfacción personal que da significado y propósito a nuestra existencia. La mejor forma para lograr esto es a través de la meditación, de una postura analítica y de un momento en el que se deja ser, un momento apartado de conceptos, de ideales o de ilusiones, un momento apartado de la ficción de lo real.

El Maitriyana postula una ética libertaria que invita a vivir aquí y ahora. Es un espacio para el despertar y la liberación del sí-mismo, yendo más allá del bien y del mal, cuyos conceptos se encuentran en el entendimiento; dejar de lado la necesidad de seguridad; tomar una actitud dinámica respecto al olvido del ego, de la ficción del lenguaje, permitiendo desvanecer el sentido de identidad que implica el ego. Al poder enfrentar una realidad vacía e incompleta es posible abrir un espacio para el despertar (Bodhi) y la liberación, apartándonos de la ilusión (Maya) del ego, de la alienación, del capitalismo y del orden establecido.

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Introducción al Budismo Ekayana

Por Maestra Yan Maitri-Shi

A lo largo de la historia del Budismo, en un intento por ser fiel a las Enseñanzas originarias de Siddhartha Gautama, se ha incurrido en el error de fragmentar dichas enseñanzas, de seleccionarlas, discriminarlas y dividirse en escuelas y tradiciones, llegando así a perder de vista el núcleo común que cada una de tales escuelas comparte entre sí.

La estructura del Buddha (el trabajo de Cura (Nirvana) y perfeccionamiento analítico) – Dharma (las Enseñanzas y la Recta percepción de la Realidad que rodea a un individuo) – Sangha (la Comuna de pares que trabaja y cultiva un mundo mejor, libre de guerras, injusticia social, ignorancia y contaminación) son los tres pilares sin los cuales el movimiento del Budismo se queda manco o cojo.

Gautama Buddha no enseñaba Budismo, él dedicó toda su vida a la Liberación y Salvación no sólo de los individuos, sino que trabajaba por el Despertar Universal de todo ser viviente en el Cosmos. Esa labor inagotable por liberar a todos del egoísmo, el dualismo y el consumismo ha inspirado e influenciado a muchísimos Maestros Espirituales a lo largo de la historia.

Aunque, tras la muerte del padre del Budismo, el movimiento sufrió un quiebre que dividió a sus seguidores, no obstante, cada una de las escuelas y tradiciones comparten más aspectos en común de los que las separan. Esta dilución de la Enseñanza Originaria de Gautama a lo largo de aproximadamente veintiséis siglos, en la actualidad se encuentra superada y sintetizada por el Movimiento del Maitriyana o Vía de la Reconciliación, que rescata y preserva las genuinas enseñanzas de Siddhartha Gautama, transmitiéndolas en un lenguaje acorde a la contemporaneidad que corre.

Pero, el denominado Budismo Occidental, que se está dando a lo largo de todo el mundo, sólo es uno de los tantos medios hábiles (upayas) para alcanzar el Despertar (Bodhi). Existe un precedente histórico donde se evidencia esta síntesis y preservación de las genuinas enseñanzas budistas. Este precedente es el Denominado Ekayana o Vía Única.

El Budismo Purna o Purnayana es la Vía que comprende, estudia y abarca a todas las escuelas y tradiciones que conviven dentro del Budismo.

La Vía de la Reconciliación o Maitriyana se puede considerar la forma más evolucionada e integradora de la Espiritualidad Budista, pues ésta reconcilia al Theravada o Hinayana, al Mahayana y a la Sabiduría de Occidente bajo una denominada Tercera Vía.

Según el Theravada y de acuerdo con el Anguttara Nikaya,  Siddharta Gautama afirmó que existen tres vías o vehículos para alcanzar el Despertar (Bodhi):

  1. Samasambuddha-yana (Samyaksambuddha-yana), es el Vehículo de los Autoiluminados; comprometidos socialmente con enseñar la Verdad a sus aprendices, guiándolos hacia la Cura (Nirvana).
  2. Paccekabuddha-yana (Pratyekabuddha-yana), es el Vehículo de los Autoiluminados solitarios; no enseñan a otros, a excepción de que su Recta conducta es un ejemplo en sí mismo de enseñanza en la acción. No poseen maestría sobre los frutos espirituales.
  3. Arahant-yana (Arhat-yana), es el Vehículo de los discípulos Iluminados.

Sin embargo, según el Mahayana, en el Sutra del Loto, más tarde Siddhartha Gautama afirma que entre todas las vías hacia el Despertar, más bien subyace una sola vía, el Ekayana o Vehículo Único.

Los conceptos que se manejan desde esta visión son los de una Vía (Dao) del No-Dos, lo cual significa que existe una Unidad subyacente a la Realidad Vacía, en la cual cualquier polaridad o división dualista es completamente ilusoria. Esta vacuidad disuelve cualquier idea errónea acerca del bien y el mal, placer y dolor, concreto y abstracto, etc.

El Fin Último de la Espiritualidad Budista es alcanzar una trascendencia y unificación de las polaridades, la cual se encuentra al aprender la lógica dialéctica-paradojal, que es el lenguaje de la Realidad del Cosmos.

El Budismo Ekayana, que fue lo que Siddharta Gautama enseñó durante sus últimos años, planteó que para lograr el Despertar (Bodhi) todas las tradiciones, métodos y estrategias son válidas como herramientas o medios hábiles (upayas), las cuales se adecúan a cada individuo en particular a la hora de desarrollar la naturaleza búdica o semilla del Despertar que yace en forma latente en todos los seres. El Maitriyana es entonces la evolución del Budismo Ekayana (Vehículo Único)

A lo largo de la historia han surgido distintos modelos y versiones del Budismo Purna o Ekayana, presentando desde cinco a nueve yanas o vías, todas ellas viéndose superadas por la Vía de la Reconciliación o Maitriyana, la cual se posiciona como una quinta, novena o hasta incluso doceava Vía, según el modelo que corresponda.

El Budismo Purna presenta el esquema de Vías internas del Maitriyana o Vía Única de la Reconciliación, la cual se conforma de las siguientes nueve vías:

1) Psicoanálisis Budista

2) Humanismo Budista

3) Transpersonalismo Budista

4) Existencialismo Budista

5) Estoicismo Budista

6) Relativismo Budista

7) Socialismo Budista

8) Anarquismo Budista

9) Ecumenismo Budista

Todas estas vías comparten en esencia el Propósito (Dharma) del Maitriyana, y todas ellas pueden ser estudiadas y aprendidas por separado, aunque sería un error considerar sólo a alguna de ellas como un nuevo budismo, pues se trata de la conversión de disciplinas occidentales al Budismo y no a la inversa.

El Maitriyana es un conglomerado de Metapsicología, Metafilosofía y Metapolítica, fiel a los tres pilares de la Espiritualidad fundada por Siddhartha Gautama: Buddha-Dharma-Sangha, siendo éste el Discurso Analítico-Existencial-Libertario.

El Maitriyana es la culminación de dos mil seiscientos años de Espiritualidad, cuyo Propósito (Dharma) es la Cura (Nirvana) y Salvación del Mundo, posicionándose como una faro de luz y pura sabiduría para las generaciones futuras.

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Maitriyana, Budismo Purna y Revolución Contracultural del Maitriyana

Anil Santhapuri

En el siguiente ensayo, me he referido a los artículos y escritos hechos por el Maestro Buda Maitreya mencionados abajo:

  • Revolución Contracultural del Maitriyana: Marxismo del Futuro
  • Economía Dhármica: El Bienestar en el Mundo del Futuro
  • Ley Dhármica
  • Budismo Purna: Fundamentos Históricos de la Espiritualidad Maitriyana como Vía Integradora y Reconciliadora
  • El Futuro del Budismo en el Aquí y Ahora

Una Emergente Crisis Espiritual

Es claramente evidente que la sociedad y la humanidad en general están siendo engullidas por una crisis espiritual emergente. Esta crisis está liderada por la existencia de rasgos de egoísmo, dualismo y comercialismo. La principal causa de lo que ha sido el predominio de la cultura capitalista en todo el mundo, que gira en torno a los aspectos de los valores monetarios (para unos pocos), la oferta y la demanda.

Si bien la cultura capitalista dominante promete progreso, desarrollo y felicidad para todos, es evidente que está ocultando sus vicios de beneficiar a unos pocos, igualar la riqueza y el materialismo como fuente de vida significativa y feliz, y también hacernos creer que vivimos en un mundo de recursos infinitos. En la medida en que no quitemos el polvo de estas falsedades cubriendo nuestros ojos, estamos abiertos a los problemas cada vez crecientes a los que el mundo se enfrenta – la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación.

Esto claramente puede clasificarse como una crisis espiritual emergente, pues el estado actual del mundo puede ser atribuido a la falta de cimientos en las realidades espirituales (o más bien existenciales), lo que habría trazado un camino diferente para toda la humanidad.

Toda forma de explotación ya sea económica, de información de recursos, de conocimiento, de la salud y el craso maltrato a la tierra y la ecología debe abordarse con una acción rápida antes de que todo termine yéndose por un barranco. Necesitamos una manera comprometida en la que el futuro de la Tierra (Gaiayana) y el futuro de toda la humanidad sean el foco principal.

Necesitamos una Cura (Nirvana) integral para todos los problemas del mundo.

Esta Cura (Nirvana) se centra en la creación de un mundo mejor, aquí y ahora. El enfoque sería equilibrado, con igual importancia concedida al aspecto económico, político y cultural de las cosas. La idea es crear un mundo en que los seres humanos vivan un estilo de vida sostenible que pavimente el camino para su bienestar mental, sanitario, económico, político y espiritual.

Esta Cura (Nirvana) no puede crecer a la sombra de los sistemas mundiales existentes. Tiene que erigirse por sobre sus profundos y claros pilares de la verdad. Convirtiéndose así en un nueva forma de vida – «Una revolución Contracultural»

Budismo Purna – La Vía Integradora y Reconciliadora

Con el fin de poder presentar una nueva manera de vivir, basta con observar las enseñanzas de Siddhartha Buda, las cuales existen desde hace más de 2.600 años,  popularmente conocidas como Budismo.

Es importante entender primero el Budismo Purna o Maitriyana y cómo éste se consolida e integra con las denominaciones existentes internas del Budismo antes de aventurarnos en cómo esto provee una Cura holística a los problemas del mundo.

Existen alrededor de 6 modelos en los cuales el Budismo Purna puede expresarse y comprenderse.

En la Vía del Sammasambuddha – es vista como la digna esencia directa del Sammasambuddha mismo. En el Canon Mahayana, el segundo esquema precursor del Maitriyana fue el Ekayana (Vehículo Único). En el estudio del Sutra del Loto, se unifica y trasciende estos vehículos siendo una doctrina espiritual basada en la experiencia del Despertar (Bodhi). En las cinco yanas de la Gran Renunciación de China, el Maitriyana sería un sexto vehículo. En el linaje Chan del Maestro Guifeng Zongmi se presenta como un vehículo Superior. En la Escuela Nyingma del Vajrayana puede ser visto como la esencia de Mahamudra -todo lo que es puro-, unificando así los nueve vehículos.

Todos estos modelos, al evaluarlos en detalle prueban que la división entre Hinayana, Mahayana y Vajrayana es académica, incorrecta, comercial y superficial, pues la diferencia es en torno a un constructo intelectual y no en relación a prácticas reales. Por lo tanto, el Maitriyana o Budismo Purna puede ser visto como el único enfoque integrador y reconciliador que unifica el Budismo abrazando todo y proporcionando un sendero que es especialmente relevante para los movimientos holísticos y revoluciones de los tiempos que corren.

El esquema del Budismo Purna demuestra que el Maitriyana se compone de nueve Vías internas:

  1. Psicoanálisis Budista
  2. Humanismo Budista
  3. Transpersonalismo Budista
  4. Existencialismo Budista
  5. Estoicismo Budista
  6. Relativismo Budista
  7. Socialismo Budista
  8. Anarquismo Budista
  9. Ecumenismo Budista

Este esquema es una reformulación del Buddha-Dharma-Sangha como un complejo corpus teórico y práctico de Metapsicología, Metafilosofía y Metapolítica.

Los diferentes linajes espirituales han sido establecidos a nivel internacional bajo el lema inspirador del Budismo Comprometido, el cual puede evolucionar con la guía del Maitriyana, que es una vía contemporánea de presentar al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha), el cual es un verdadero plan de acción con el fin de que la humanidad del futuro pueda sobrevivir y evolucionar espiritualmente.

Revolución Contracultural: Marxismo del Futuro

El socialismo budista puede ser visto como una práctica social que está profundamente arraigada en el Despertar (Bodhi) de la conciencia, actuando tanto en las vidas individuales así como en el tejido social para brindar una nueva forma de vivir integradora y reconciliadora que supere los males del egoísmo, el dualismo y el comercialismo. Pues, es imposible entender el campo económico fuera de los complejos sistemas políticos, sociales y culturales que lo apoyan.

El socialismo budista entonces asume una lógica dialéctica paradojal como vía de complejización e interrelatividad de los fenómenos, considerando la integración como la única manera de hacer verdadera ciencia. Se centra en la co-evolución multidimensional del ser humano y de Gaia (Tierra). Esto es posible cuando la comuna libertaria (Sangha) actúa como faro del futuro por ser una encarnación de la educación superior que es capaz de comprender y transformar el Universo entero.

Maitriyana se fija una actitud de configurarse como el complejizador y reconciliador de la realidad, al ayudar al individuo a entender el conocimiento cumbre (Satori) el cual puede salvar el mundo. La contemplación revolucionaria (kakumei-zen) abre la posibilidad de aprender a comprender, iniciando una actitud libertaria en el aprendiz que es consistente con la visión original de Gautama y Marx.

El mismo Karl Marx argumentó que él no era marxista. Se trata también de posicionarnos en el desapego hacia toda ideología. Sólo entonces, el socialismo budista puede cumplir con su promesa de la emancipadora transformación tanto de lo social como de lo cognitivo del ser.

Economía Dhármica y Justicia Dhármica: Bienestar del Mundo del Futuro

Basándose en los mismos principios antes mencionados, podemos contar con varias aplicaciones en las formas de la Economía Dhármica y Justicia Dhármica, las cuales trabajan en pro del bienestar del mundo.

La Economía Dhármica trasciende los polos opuestos de una producción sin empleados y el trabajo inagotable y se centra en la creación de felicidad como resultado final. Y presenta un enfoque centrado en el Recto Modo de Vida, donde el objetivo final son los medios útiles y tener una vocación comprometida que implica:

  • Liberación del Egoísmo
  • Utilizar y desarrollar facultades cognitivas de las personas más allá del dualismo
  • Producir bienes y servicios (sin consumismo)

De este modo, el fin de la Cura (Nirvana) implica obtener una Libertad esencial que permita un máximo de bienestar espiritual con un mínimo de consumo. Esta postura pro-ecológica y pro-creadora es uno de los pilares del desarrollo sostenible de la humanidad -que supera el dualismo de la negligencia materialista y la inmovilidad agraria- encontrando los medios adecuados de subsistencia como lo recomendó Siddhartha Gautama hace 2.600 años.

En un enfoque integrador a la vida, necesitamos mirar hacia una revolución que vaya más allá de la economía y la política y que penetre también la cultura. Así, el enfoque en temas tales como el Derecho inicia una visión revolucionaria de la Justicia.

La Ley se define como un Orden Inteligente de las relaciones sociales que nunca debería responder a los intereses de las clases dominantes, sino que debe proteger a aquellos que sufren través de los poderes de la bondad y la sabiduría compasiva (prajna-karuna).

La futura ley definitiva será su propia extinción (Nirvana), desapareciendo por completo el Estado de forma que la fase superior de la sociedad emerja con una política pacifista, economías de justicia social, cultura progresista y una ecología comprometida.

El Supremo Vehículo

La espiritualidad reconciliadora que surge como un nuevo modo de Budismo incorpora todas las grandes tradiciones de sabiduría del mundo, mediante la transmisión de las enseñanzas de maestros espirituales dentro de un vehículo supremo. Por lo tanto, el Maitriyana es el Budismo perenne, cuyo proceso fundamental es el resultado de una reforma global emergente dentro de la psicología, la filosofía, la política y la religión, posicionando a un movimiento transcultural capaz de dirigir las futuras generaciones hacia una nueva civilización y una nueva humanidad.

Como Siddhartha Gautama dijo “En el mundo de las diez direcciones no hay dos vehículos, mucho menos tres”.


Maitriyana: Teología de la Liberación Espiritual

Por la Maestra Yan Maitri-Shi

La Vía del Ecumenismo reconciliatorio del movimiento contracultural del Maitriyana porta la antorcha de la Espiritualidad revolucionaria mundial, al recopilar, sintetizar y transmitir las enseñanzas de todos aquellos quienes dedicaron sus vidas y obras en pos de una transformación social y espiritual, entregándose tanto al cuidado-de-sí como al trabajo por la Salvación de todo ser viviente.

Dentro de este vasto movimiento pueden apreciarse precursores de esta sabiduría milenaria, la cual paradójica y sistemáticamente emerge en las épocas donde reinan las crisis a nivel mundial. Así es que movimientos tales como la Teología de la Liberación y muchos otros prepararon el terreno con el fin de que puedan crecer fuertes y saludables los brotes de revolución espirituales sembrados por la contracorriente mística del Maitriyana o Vía de la Reconciliación.

En el marco de un mundo cooptado y engañado por las artimañas del Discurso Capitalista y el Poder imperante del catolicismo, la Teología de la Liberación Espiritual trabaja y se esfuerza para que todos los pueblos del planeta puedan alcanzar el Despertar (Bodhi), al enseñarles que tanto el Discurso religioso como el Discurso materialista del Capitalismo sólo conducen al egoísmo, dualismo y consumismo, siendo además generadores de guerras, injusticia social, niveles bajísimos de educación y contaminación sin límites, así como también de opresión y  engaño hacia los pueblos con el fin de conservar la posición de Poder que estos discursos ocupan.

Es de este modo que los pueblos son mantenidos bajo la subyugación y la mentira de que el progreso se obtiene mediante la adquisición compulsiva de bienes y tecnología, perdiendo el rumbo y el sentido de la existencia y el Verdadero Propósito (Dharma) en la vida.

Los poderes religiosos, por su parte, juegan un importante papel en este aparato generador de ilusión y opresión sobre el pueblo, por estar aliados con el Poder capitalista y por transmitir una falsa visión de la Espiritualidad contaminada de sesgos metafísicos, rituales y protocolos que nada tienen que ver con las enseñanzas de todos los grandes maestros espirituales de la historia como los fueron Gautama y Jesús. Así, la religiosidad se ha alejado enormemente de los valores espirituales originarios, los cuales eran el amor, la humildad, la entrega y servicio al prójimo, la lucha contra la explotación de clases pero, sobre todo, el hecho de promover la puesta en práctica de esos valores en la vida cotidiana de cada sujeto. De esta manera, se han tomado banal y superficialmente a tales valores y sólo se los utiliza en discurso pero no en actos, y la entrega y el servicio al prójimo, por mencionar un ejemplo, se han distorsionado en la mera dádiva caritativa de dinero con el afán de enriquecer aún más a una institución poderosa, por un lado; y por el otro lado, generar la ilusión en los donantes de que ese gesto ya es suficiente para ayudar a quienes se encuentran en condiciones de indigencia o extrema pobreza, opresión, exclusión social y explotación, poniendo en evidencia el trasfondo perverso y manipulativo que subyace a toda organización como es el caso de la Iglesia católica y muchas sectas evangelistas, las cuales son funcionales al sistema de Poder, en lugar de abogar por la igualdad, bienestar y el Despertar (Bodhi) espiritual de sus fieles.

Es así como históricamente surgieron en Latinoamérica los denominados grupos rebeldes, que aspiraban a dar testimonio en actos del cristianismo auténtico, dedicando su vida en pos del bienestar de los pobres y oprimidos.

En concordancia con monseñor Helder Cámara, el Ecumenismo Budista reconoce que la religión sigue siendo el opio del pueblo al ser una fuerza enajenada y enajenante de los pueblos. Asimismo, la Espiritualidad del Maitriyana hace una dura crítica a la fe ciega religiosa por ser promotora de supercherías y supersticiones, en lugar de trabajar conjuntamente con los pueblos con el fin de erradicar las señales del mal y del pecado como lo son la injusticia salarial, las privaciones del pan cotidiano, la explotación del pobre y de la nación, la opresión de la Libertad.

Así, se ha olvidado muy convenientemente enseñar y brindar el ejemplo del gesto profético del Salvador (Cristo) de fidelidad a la Verdad. De esta manera, los grandes maestros espirituales y Salvadores, al igual que Gautama y Jesús, guían a los pueblos a través de la implicación política, al enseñarles que es posible cambiar el mundo que les rodea y que les causa enorme insatisfacción mediante la transformación y la labor de aprendizaje y contemplación tanto sobre uno mismo como del entorno. Este nuevo abordaje de la existencia es promotor de la compasión y cooperación mutua entre individuos y comunidades, siendo el primer peldaño hacia una Civilización Dhármica futura, la cual preservará y protegerá a la Tierra (Gaia), además de ser guardiana y transmisora de los más altos Valores Espirituales.

Concordantemente con el teólogo belga José Comblin, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) reconoce que la Iglesia ofrece una visión feudalista, garantizando así su ineficacia, además de promover una incapacidad de socialización. Este tipo de solidaridad con la clase dominante se comporta de la misma manera que la clase propietaria e inclusive preserva y adopta los puntos de vista de esa clase en relación a la percepción de los problemas sociales. De este modo, se ignoran las necesidades de clases sociales enteras, las cuales siempre suelen ser aquellas que son más necesitadas, ignorantes o marginadas.

Precisamente, es por este motivo que el Socialismo Budista promueve la igualdad y la justicia social entre clases pero sin caer en los extremos del impedimento de la propiedad privada mediante la estatización ni tampoco fomentando el libre mercado del capitalismo salvaje.

El modelo del Maitriyana con respecto a alcanzar una Tierra Pura o Reino de la Rectitud en la Tierra se sustenta en el Camino Medio de la Ética del Desapego, que promueve y enseña un nuevo modo de existir y co-existir a través de un Recto y Apropiado estilo de vida basado en el Noble Óctuple Sendero que enseñó Siddharta Gautama. Asimismo este modelo ideal fomenta y transmite las genuinas enseñanzas de Gautama y Jesús de Nazaret provenientes de la sabiduría compasiva (prajna-karuna) y del Amor Espiritual.

Al estar despojado de dogmas y rituales, así como de cualquier creencia metafísica, el Cristianismo Místico y Zen se aboca a la transmisión de las auténticas enseñanzas espirituales que legaron Gautama y Jesús, dando el ejemplo en actos, mediante una vida de Desapego y una existencia resignificada y dignificada a través de la práctica de la meditación en la subjetividad propia, en la realidad que circunda al individuo y en el campo de lo social y político. De este modo, el místico contemplativo muestra el Camino hacia la Cura (Nirvana) de todos los males del mundo, abordándolos desde las esferas de lo Analítico, Existencial y Libertario.

Tanto Gautama como Jesús fueron visionarios en su época, enseñando que el primer paso para cambiar la realidad es empezando por cambiar uno mismo, revolucionando y transformando toda ideología o creencia subjetiva, toda visión o percepción errada del mundo y cualquier tipo de cultura o represión popular ejercida a través del Poder.

El Ecumenismo Budista es la Vía que aboga por preservar y transmitir del modo más fiel posible la Espiritualidad enseñada por los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) de la historia, todos ellos pertenecientes a todas las espiritualidades del mundo. Así, el Maitriyana nace como movimiento espiritual Salvador y Liberador de todos aquellos pueblos reprimidos y silenciados por el Poder capitalista, haciendo que éstos cobren consciencia de su auto-determinación y Libertad inherentes, y guiándolos a través del Sendero de la paz, justicia social, educación y ecología, extendiendo y continuando así con el Propósito (Dharma) de todos esos Grandes Maestros del pasado.

En definitiva, todo genuino Guía Espiritual tiene el Deseo de Salvar y Liberar a todos los seres vivos. Es por esa razón que el Ser Despierto (Buda) trabaja incansablemente por lograr la Cura (Nirvana) Universal, con el peso en sus espaldas de sentir que hasta que no se haya logrado liberar el último de los seres vivos, él mismo no podrá ser libre completamente. Tal responsabilidad acompaña al maestro espiritual hasta el último día de su vida.

Así, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) experimenta la más grande de las frustraciones a lo largo de toda su existencia, sintiendo el abismal Vacío de saber que su incesante lucha sólo siembra las semillas de  una utópica y lejana Civilización Dhármica, siendo plenamente consciente de que toda la labor y esfuerzo de toda una vida no son más que un ladrillo en los cimientos del Despertar planetario. No obstante y pese a experimentar semejante insatisfacción y nostalgia, el maestro espiritual y Guía del Mundo encauza todo ese pesar en pos de ese Propósito (Dharma) que es más importante que su misma vida. Tanto Gautama como Jesús atravesaron este tipo de experiencia, siendo este último caso un ejemplo viviente del sacrificio y renuncia al cual todo maestro espiritual debe estar preparado a afrontar. Es gracias al valor de esos seres que la humanidad tiene la posibilidad de poder Salvarse y Liberarse tanto del sufrimiento autogenerado como de la opresión ejercida por el Discurso del Poder capitalista e imperialista.

Maitriyana Enfrentando Críticas

Acerca de las verdaderas motivaciones del Maitriyana

Las verdaderas motivaciones de la Espiritualidad Maitriyana son amplias y muy profundas, pero pueden ser perfectamente resumidas en el voto del Ser Iluminado (Bodhisattva): tener el deseo de Salvar y Liberar a todos los seres. Esto permite crear un indestructible campo de fuerza de sabiduría y compasión para toda la humanidad.

Acerca de la relación del Maitriyana con sus alumnos

Este movimiento no busca que los alumnos se desarrollen cognitivamente ni inteligentemente, sino espiritualmente, abandonando la repetición del pasado. Por ello, un verdadero maestro espiritual jamás domina a sus aprendices, sino que los impulsa a revolucionar su mente a través de la sabiduría compasiva (prajna-karuna). Sin embargo, obviamente que si el alumno tiene resistencias y apego a lo conocido, nunca podrá aprender nuevos conocimientos cumbres (Satoris). Además, puede ocurrir que existan alumnos que sientan aversión al recibir guía espiritual, desconociendo así que la enseñanza y la corrección de errores que realiza un maestro nunca implica manipulación o sometimiento alguno hacia el alumno. Sólo puede percibir esto una persona sin experiencia en relaciones de Aprendizaje.

Acerca de la política del Maitriyana ante las ofensas

Dentro del movimiento está permitido el debate, los desacuerdos, los cuestionamientos y por supuesto las críticas. Pero lo que se prohíbe son los ataques físicos o verbales, las faltas de respeto, la discriminación y cualquier acto de vandalismo. Es por ello que el Maitriyana únicamente expulsaría a aquellos alumnos o miembros cuyos comportamientos fueren violentos, discriminatorios o que violasen las reglas éticas y Estatutos de nuestras organizaciones.

Acerca del Maitriyana y su asesoría psicoanalítica

El Maitriyana es creador del Psicoanálisis Budista. Sin embargo, los tratamientos y las supervisiones exclusivamente son impartidas a aquellos que lo soliciten, puesto que esta práctica es muy compleja para la mente ordinaria de la gente corriente, quienes suelen reprimir los fenómenos inconscientes.

Acerca de la crítica al Psicoanálisis como manifestación intelectual

El Psicoanálisis es una disciplina respetada por el Maitriyana. En realidad, no es una manifestación del intelectualismo debido a que no es una filosofía, sino que es una práctica que incluso va más allá de lo terapéutico, pues analiza fenómenos que son transintelectuales y generalmente reprimidos por el Ego y el intelecto, los cuales son el enemigo de la Cura del sufrimiento (Nirvana) y el Despertar (Bodhi) del verdadero Ser Vacío. De cualquier modo, el Maitriyana transmite el Psicoanálisis Budista de Siddhartha Gautama y no la corriente de Sigmund Freud. En todo caso, el Maitriyana valora más la obra de Lacan y Fromm como autores más cercanos  a la Espiritualidad Budista.

Acerca de la psicología y supuestas motivaciones detrás del Maitriyana

Llama notoriamente la atención que la Metapsicología utilizada por la Espiritualidad Maitriyana sea equivocadamente interpretada y relacionada con la psicología freudiana, ya que la Psicología Budista si bien reconoce a Freud como un refundador y redescubridor del Psicoanálisis, hace un especial reconocimiento a Gautama como el padre del primer movimiento psicoanalítico. Esto implica claramente que el Maitriyana no subordina el Budismo a las teorías psicoanalíticas y psiquiátricas modernas, sino que más bien el Maitriyana siempre enseña que cada disciplina, movimiento, pensamiento o, incluso, cada acto debe ser convertido a la Espiritualidad Budista y no a la inversa. Esto se encuentra evidenciado en los escritos publicados por nuestras organizaciones, donde se explican las nueve Vías del Maitriyana.

Acerca del Maitriyana y la Heterodoxia

El Maitriyana se ubica más allá del falso dualismo entre ortodoxia y heterodoxia, siendo revolucionario y simultáneamente respetando la esencia de las tradiciones del pasado.

Acerca del Maitriyana y la mentalidad de culto

El Maitriyana no es una religión, sino una Espiritualidad que concibe a los cultos y sectas como opresivos, siendo venenos contra la Libertad Espiritual de la mente.  En consecuencia, no promueve la adoración o veneración hacia nada ni nadie. Por lo tanto, el Maitriyana cuenta con una Escuela donde transmite conocimientos y sabiduría, corrigiendo errores a través del método de la dialéctica, pero nunca apelando a la manipulación o sometimiento del alumno. De modo que las únicas estrategias y tácticas empleadas son la Ética del Desapego y la Sabiduría Compasiva (Prajna-Karuna).

Acerca del Maitriyana y la Transmisión del Dharma en el Zen

Han existido muchos profesores Zen quienes recibieron transmisiones del Dharma y sin embargo no demostraban comportamientos iluminados, evidenciando que ese tipo de transmisión podrá ser un certificado, pero no es una forma enteramente válida de verificar el Despertar en el otro. Asimismo, han existido muchos maestros budistas quienes no recibieron transmisión del Dharma alguna y no obstante eran Seres Iluminados. Es por eso que el Maitriyana, consciente de las limitaciones de los linajes del pasado, crea una nueva tradición, la cual continúa con el Budismo Ekayana y el Saijojo Zen.

Acerca del Maitriyana y la Reconciliación

El Maitriyana toma como su pilar central al método de la Reconciliación (Maitri) de los polos opuestos tanto de Siddhartha Gautama como de Laozi, evanesciendo la mente portadora de codicia, odio y engaño, lo cual implica vaciarse de todo egoísmo, dualismo y consumismo con el fin de Liberar al Ser Vacío.

Acerca del Maitriyana y el Catolicismo

El Maitriyana reconoce abiertamente a Jesús como un Ser Despierto (Buda) por sus grandiosas enseñanzas de Sabiduría Compasiva (Prajna-Karuna). Esto implica una Budización del Cristianismo y no a la inversa, negando que Jesús sea un dios para demostrar que fue un maestro espiritual iluminado. Por lo tanto, el Maitriyana mantiene diálogo con todas las religiones, aunque nunca pierde su mirada crítica ante el catolicismo ortodoxo y el evangelismo fundamentalista. Lo mismo sucede en el caso del Judaísmo e Islam, a los cuales se les reconoce como prácticas válidas a la Kabbalah y al Sufismo.

Acerca del Maitriyana y de su relación con Oriente y Occidente

En un mundo enteramente convertido al capitalismo, el Maitriyana es una vanguardia que no cae en el error del eurocentrismo ni tampoco en un asiacentrismo. Esto implica una posición transcultural junto con un Proyecto global anti-imperialista y anti-nacionalista.

Acerca del Maitriyana y su actitud prodemocrática

El Maitriyana está en contra de todo autoritarismo y despotismo, tanto político como religioso. Por tal motivo, no apoya al comunismo dictatorial, reinterpretando al Marxismo bajo una mirada libertaria y democrática. Este no implica un idealismo, sino más bien una actitud anarquista muy similar a la empleada por Siddhartha Gautama. Por ende, El Maitriyana envía cartas de guía y apoyo espiritual a los gobiernos, presentando Proyectos de Paz a lo largo de todo el mundo con el objetivo de brindar soluciones a las guerras y conflictos sociales.

Acerca del Maitriyana y el Nuevo Canon Budista

Este Propósito (Dharma) es muy especial y continúa con la tradición del Budismo Yogacara creado por Asanga, al mismo tiempo que respeta otros modelos de integración de todas las escuelas budistas.

Acerca del nombre espiritual del fundador del Maitriyana

El líder espiritual del Maitriyana cree que el Buddha Maitreya seguramente fue Nagarjuna. De manera que se ha tomado el nombre de Maitreya sólo con fines netamente espirituales, al igual que otros budistas también utilizan términos como Maitreya o Metteyya.

Crítica Budista al Papa Francisco I

Por el Maestro Zen Dr. Taisen Saito

Introducción

En la tradición del Budismo Zen cuando se practica zazen, que es la meditación sentada, el maestro suele dar un golpe en la espalda del alumno cuando éste se está quedando dormido o desconcentrado. Cuando me enteré que el Papa Francisco I se quedó dormido durante una misa sentí la profunda necesidad de dar ese golpe para despertarlo de su sueño.

Aunque creo sorprendente que haya un Papa que rinda honores a Francisco de Asís y simultáneamente se acerque al pueblo con gestos solidarios, como maestro zen evito caer en dualismos, por lo que me permito felicitar las cosas bien hechas y simultáneamente criticar las malas, mostrando las correcciones espirituales que debe hacer.

Durante mi investigación meditativa y mística sobre el Papa Francisco I, una de las primeras cosas que encontré fue que él realizó un llamado a “examen de consciencia” de la curia del Vaticano. El Papa Francisco I hizo un mensaje crítico que enumeró las enfermedades que la Iglesia católica romana posee y que “hay que aprender a curar”. El Papa Francisco I enumeró las enfermedades de la Iglesia católica como “endurecimiento mental y espiritual”, “acumulación de bienes materiales para llenar vacío espiritual”, “Alzheimer espiritual”, “beneficio mundano y exhibicionismo”, “vanagloria y rivalidad”, “chismes”, “cizaña y círculos cerrados”, “sentirse inmortal e insustituible”, “complejo de mesías”, “sin autocrítica ni actualización o mejora”, “cuerpo enfermo”, “excesiva operatividad”, “excesiva planificación”, “esquizofrenia existencial”, “doble vida hipócrita”, “indiferencia hacia los demás”, “severidad y pesimismo estéril”. Cuando vi eso por primera vez sentí que estábamos en presencia de un maestro espiritual que podía llegar a cambiar la historia de la cristiandad por medio de la Espiritualidad revolucionaria de Jesús. A continuación paso a desarrollar si estas “enfermedades” diagnosticadas por el mismo Papa Francisco I pueden ser o no aplicadas a él mismo.

Presencia de Populismo

Cuando el Papa Francisco I pide que recen por él creo que no toma consciencia de que ese gesto es egoísta. Ciertamente, es un simbolismo que implica que “necesita ser sostenido por el pueblo” en su misión en el mundo. Pero en lo real es falta de humildad. El Papa Francisco I debería ser el último en los rezos de la gente. Él debería decir “recen por el prójimo” o “recen por aquellos que sufren, por los pobres y oprimidos”. Entonces, decir “recen por mí” es algo egoísta desde el punto de vista budista. Recuerdo que existió un maestro zen que les decía a sus alumnos que él iba a ir primero al infierno antes que todos ellos, porque sino “quien va a ayudarlos cuando ellos lleguen”. Este voto de autosacrificio es poner a los demás por encima de uno mismo. Es un voto budista, pero también es cristiano, como el Maestro Jesús lo demostró.

Cuando el Papa Francisco I se autodefinió como “revolucionario” dio una gran esperanza tanto a cristianos como a no-cristianos, más que nada porque el mundo necesita gente con coraje que haga cambios. En un principio he tenido esperanza y he creído en sus palabras. Pero los hechos me han demostrando otra cosa. Entonces, me pregunto: ¿Cuál es su revolución? ¿Intentar dar sacramento a los divorciados? Si eso es ser revolucionario ahora entiendo porque los católicos divinizaron a un “judío iluminado”. En el Budismo hemos tenido miles de seres iluminados, y ellos han enseñado algunas reformas muy simples de implementar. Siguiendo su espíritu es fácil de intentar reglamentar el celibato optativo y ordenación de sacerdotes mujeres. Para teólogos como Hans Küng estas reformas son urgentes. Esto ayudaría a confrontar el mal de la pedofilia, pero también acercaría al catolicismo al protestantismo evangélico y al creciente ateísmo global, pudiendo buscar un proceso de mutua co-evolución. Ahora bien, si la revolución del Papa Francisco I es hacer gestos de aprecio a gobiernos con populismo autoritario, esto es contradictorio con el mensaje del Maestro Jesús, quien combatió pacíficamente a la tiranía. La “teología populista” del Papa Francisco I se apropia de la retórica revolucionaria de la “teología de la liberación” pero eliminando sus elementos marxistas. Claramente, el Papa Francisco I simplemente busca que la iglesia sea más popular, pero ese populismo es demagógico sin una revolución real. Esto significa que el verdadero cristianismo es una práctica mística de vida revolucionaria y no un discurso político simpático con gobiernos autoritarios mientras se utiliza el clamor popular para no hacer ningún cambio significativo. Aunque el Papa Francisco I se haya autodenominado como revolucionario, no ha realizado cambios verdaderos, como ha predicho el teólogo Frei Betto, “manteniendo la prohibición del aborto, del fin del celibato de los curas, del uso de preservativos en el pueblo, de la aplicación de células madres, del derecho de las mujeres al sacerdocio, de la unión de homosexuales y de las decisiones del Concilio Vaticano II”. En estos temas también han coincidido teólogos importantes como Hans Küng, quien denunció a la Iglesia católica por padecer los males de “la censura, el absolutismo y las estructuras autoritarias”, teniendo falta de democracia en las decisiones de la Iglesia y prohibiendo abolir el absolutismo de la figura papal, la cual suele ir en contra del ecumenismo verdadero al cuestionar y ofender a los protestantes, islámicos y judíos. Este llamado a la libertad, igualdad y fraternidad en la Iglesia es la democracia que reclama el sacerdote Benjamín Forcano, quien denunció que los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI sancionaron a sacerdotes revolucionarios mientras protegían a sacerdotes pedófilos o corruptos. En conclusión, se mantiene el mismo sistema perverso pero con un maquillaje de sonrisas, fotos con la gente y discursos de izquierda.

Cuando el Papa Francisco I lava los pies de un preso o lo abraza es un lindo gesto. Pero hacer eso sin denunciar profundamente al sistema carcelario como opresivo y pedir su abolición es demagogia, es decir, un símbolo vacío. Un líder religioso mundial como él no debe predicar el asistencialismo sino el liberacionismo, promoviendo la transformación radical de la sociedad mediante la educación y el conocimiento. El Papa Francisco I debería intentar liberar al mundo en lugar de intentar darle una palmadita en el hombro.

Cuando el Papa Francisco I donó dinero a víctimas del terremoto en Nepal, y cuando ha denunciado al dinero como el “estiércol del demonio”, todo esto es muy bueno. Pero si el Maestro Jesús enseñaría en el mundo contemporáneo no utilizaría a los pobres con demagogias populistas y asistencialistas, como decir “trabajo, techo y tierra para todos”. En realidad, enfocaría su mensaje en la educación innovadora, la ética pacifista, la devoción por la Tierra y el respaldo a la justicia recta. Muchas de estas medidas han sido adoptadas por los mejores países democráticos del mundo. Así que darle trabajo y vivienda a una persona, pero sin darle educación avanzada y justicia, es demagogia populista, como la de Deng Xiaoping: “enriquecerse es glorioso”. Esa persona materialista podrá mejorar materialmente pero no psicológica, filosófica y políticamente. El Papa Francisco I si fuera sabio y compasivo como Buddha y Cristo diría entonces: “Derechos Humanos para todos”. Eso mismo diría el Maestro Jesús. Eso es Libertad y Poder verdadero. Además, ¿cómo decir que el dinero es el estiércol del diablo cuando el mismo Papa Francisco I gasta millones de dólares con sus viajes y giras?

Cuando el Papa Francisco I critica el nepotismo, favoritismo y corrupción de la curia católica romana, tal y como lo hicieron antes varios teólogos protestantes y libertarios, esto es un paso adelante, un progreso espiritual si se quiere. Pero si él no critica el nepotismo y corrupción de los gobiernos latinoamericanos que incorrectamente se hacen llamar de “izquierda” entonces el Papa Francisco I incurre en favoritismo político, centralizando con gustos personales.

Cuanto el Papa Francisco I habla de justicia como requisito de fraternidad, y cuando habla de limitación del poder como idea básica del Derecho, esto es algo muy bueno. Pero, ¿acaso la presidente Kirchner de Argentina no atenta constantemente contra la independencia del Poder judicial? ¿Cómo puede hacer oídos sordos ante esta situación y no criticar a este gobierno opresivo? Aquí, el Papa Francisco I incurre en demagogia populista: lindas palabras carentes de hechos reales. El Papa Francisco I debería recordar sus propias enseñanzas: “Los gestos exteriores de religiosidad no acreditan a los que hacen del mal y arrogancia su estilo de vida (…) Quien ama a Jesús no puede cometer obras malignas”. En contraposición al silencio cómplice, el Maestro Budista Maitreya, como Presidente del Buddhist Tribunal on Human Rights, denunció formalmente al Poder Judicial de la Argentina ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Cuando el Papa Francisco I denuncia al narcotráfico, la corrupción y las conexiones mafiosas de los gobiernos, realmente esto es algo muy bueno. ¿Pero acaso el gobierno argentino de Kirchner –que él tanto apañó- no está ampliamente acusado de incurrir en esos delitos? Hacer silencio ante la injusticia es complicidad. Si, como enseñó Benedicto XVI, la humanidad “sufre por la paciencia infinita de Dios”, entonces creo que Argentina sufre mucho debido a la omisión infinita del Papa Francisco I, quien es cómplice de uno de los peores gobiernos de la historia de ese país, recibiendo siempre con una sonrisa a un presidente acusado de corrupción, narcotráfico y delitos de lesa humanidad. El Papa Francisco I critica a la corrupción como uno de los pecados más graves, y esto es algo muy bueno, como también lo es condenar la conducción personalista del Estado, el incremento de la pobreza, el uso sistémico del engaño y el aumento del narcotráfico. Pero cuando él recibe a la presidente Kirchner de Argentina en múltiples ocasiones, sacándose fotos con una remera de un grupo corrupto llamado “La Cámpora”, o cuando le envía mensajes a dicha presidente diciéndole que “la quiere”, creo que demuestra una enorme falsedad espiritual, no sólo porque dicha presidente siempre lo odió y ahora sólo se le acerca para una foto, sino porque además este presidente comete todos los delitos que el Papa Francisco I dice estar en contra. Parece que ambos usan la misma retórica populista.

Cuando el Papa Francisco I promueve reconciliación entre Cuba y Estados Unidos esto es algo bueno y necesario. Es momento que los pueblos del mundo hagan las paces. Pero esto no debe ocurrir con el precio de ser suave con los tiranos por medio de discursos políticos demagógicos que sólo nutren al populismo y despotismo pero que no aportan libertad al pueblo. ¿Cómo puede ser que el Papa Francisco I se saque fotos sonriendo y de la mano con presidentes dictadores a los que visita sin emitir crítica alguna? ¿No le importa los millones de exiliados de Cuba, o los miles de muertos que produjo esa pseudo-revolución violenta? ¿Acaso no se rehusó a ver a disidentes políticos en Cuba, que son encarcelados por pensar distinto? A pesar de que el Papa Francisco I es un argentino que vivió una dictadura militar en la década de 1970, no ha sido más sensible que muchos ante la necesidad de terminar con la dictadura de Cuba y su falta de libertad religiosa que impide a los sacerdotes evangelizar fuera de las paredes de la iglesia. ¿Acaso el Papa Francisco I ha hecho algo a favor de los presos políticos de Venezuela? ¿Ésta es la “revolución de la ternura” que él promueve cuando visita a Raúl Castro (acusado de recibir la cocaína traficada a USA por parte del Cartel de Medellín)? Todo esto me obliga a decir que el Papa Francisco I se comporta como uno más de los políticos de la falsa izquierda latinoamericana, cuyos discursos revolucionarios no son más que disfraces para un “capitalismo de amigos” totalmente autoritario. En realidad, el Papa Francisco I no es “puro marxismo”, es decir, no es lo que los políticos de derecha piensan de él. Pero eso no implica que sea de izquierda, pues más bien es “pura falsedad ideológica”… la misma que tiene la presidente Kirchner. De hecho, ambos son seguidores un antiguo político argentino llamado Perón, quien fue un general fascista que protegió a nazis mientras usaba a los pobres como herramienta política. Todo esto me obliga a denunciar que si este Papa Francisco I no encarna un catolicismo revolucionario o transformador. Si habla de religiosidad, entonces es un Papa estupendo; pero si habla de Espiritualidad, que es una práctica y no una creencia, entonces este Papa es falso. En el Budismo esperábamos mucho más de él.

Cuando el Papa Francisco I critica al capitalismo como un sistema injusto, esto es algo muy bueno porque este sistema –en su modalidad de capitalismo salvaje- es el principal mal en la Tierra al estar basado en el interés y no en la amistad. Sin embargo, mientras realiza su crítica al capitalismo como “cultura del descarte” y un “Sistema que no se aguanta más”, al mismo tiempo asiste a Raúl Castro, quien está intentando desarrollar en Cuba un “capitalismo autoritario” que básicamente significa continuar con un régimen dictatorial y anti-democrático pero con economía capitalista, tal y como lo es el régimen de China. Obviamente, este sistema es distinto del supuesto “capitalismo de derechos humanos” de EEUU y Europa, pero a las grandes corporaciones norteamericanas les atrae la idea de invertir en Cuba con el fin de seguir creciendo en nuevos mercados. En resumen, con su supuesta búsqueda de reconciliación, en el plano de los hechos el Papa Francisco I está ayudando al crecimiento del sistema capitalista al cual denuncia en el plano de las palabras. Espero que no exista plata de por medio que influencie su discurso, como ocurría con la Madre Teresa de Calcuta, quien visitaba tiranos a cambio de grandes donaciones. Además, EEUU fue líder del mundo no por su sistema económico capitalista sino por su sistema político democrático, el cual el mismo Marx consideró como una oportunidad para el verdadero socialismo que es intrínsecamente democrático. Así que ir a Cuba para cerrar los ojos a la opresión de la dictadura es contrario al mensaje que el mismo Papa Francisco I dice dar a los excluidos y marginados. La democracia verdadera está por encima del capitalismo y del comunismo, es un Derecho Humano, así que no decir algo ante un pueblo que no tiene democracia es una falta de compasión tremenda. Pero claro, luego se arregla todo sacándose una foto con una niña o con un enfermo, y listo. El Papa Francisco I muestra coraje en los países donde todos tienen libertad de expresión, pero calla y omite la Verdad en los países en los que hay regímenes autoritarios. En definitiva, ¿acaso el vaticano no es un régimen autoritario, populista y no-democrático? ¿Cómo puede enseñar valores humanos aquel que no los practica? Estamos en presencia de un gran político conservador pero mediático e inteligente. En efecto, para comprender al Papa Francisco I de forma adecuada hay que recordar que en los últimos años de Juan Pablo II y Benedicto XVI éstos tenían una imagen política mala, por lo que este Papa Populista ha vuelto a proveer de este Poder faltante al cargo. El teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez ha dicho que “lo importante no es la teología sino la Espiritualidad”. Pero para comprender al Papa Francisco I, haciendo un juego de palabras con la frase de Clinton, la clave no es la Espiritualidad sino que “es la política, estúpido”.

Cuando el Papa Francisco I acepta el rol de ser un “Papa del pueblo”, que trae una “iglesia para los pobres”, todo esto es algo muy bueno, muy similar a la Espiritualidad Socialmente Comprometida del Budismo. Pero el Papa Francisco I ni siquiera ha respondido cartas de solicitud de ayuda por parte de opositores perseguidos y torturados en Venezuela, como Leopoldo López. El Papa Francisco I nunca solicitó liberación de presos políticos ni cumplimiento de los derechos humanos en Venezuela. Incluso ha recibido al presidente de Venezuela sin hacerle ninguna crítica pública, a pesar de que dicho presidente ha llegado a prometer una masacre si su revolución fracasaba. Además, como frutilla del postre, el Vaticano ha criticado internamente a los obispos venezolanos que denuncian abiertamente la opresión del gobierno venezolano.

Cuando el Papa Francisco I critica el poder centralizado del Consejo de Seguridad del ONU, esto es algo muy bueno, porque el mundo carece de un sistema democrático global, dejando su destino en las manos de un puñado de gobiernos muy poco ejemplares. Pero inmediatamente el Papa Francisco I elogia la labor de la ONU, cuando esta organización prácticamente no sirve para combatir la pobreza, la guerra, la violación a los derechos humanos y la contaminación.

Cuando el Papa Francisco I pide ante la ONU que los gobiernos busquen el bien común, es algo muy bueno. Pero luego reconoce al “Estado de Palestina” como existente, lo cual es una acción provocadora que nunca va a traer la Paz. Si se crea un Estado de Palestina, lo único que se generaría es la futura guerra entre dos países. En realidad, lo que hay que hacer es otorgarles plenos derechos civiles a los palestinos, respetarlos como ciudadanos de primera dentro de Israel y no recluirlos. Deben participar en el mismo gobierno, creándose un nuevo estado israelí-palestino. Este Proyecto fue presentado por el Maestro Budista Maitreya, presidente de la World Association of Buddhism, en el año 2014. Creo que es la única solución real al conflicto entre ambos pueblos. Ciertamente las invitaciones a rezar a ambos presidentes no son la solución.

Cuando el Papa Francisco I visitó a Bolivia y se encontró con el presidente Evo Morales para felicitarlo, esto es algo muy bueno, ya que este presidente es aborigen y comunista y ha ayudado a las comunidades pobres. Pero hay un pequeño dato que el Papa Francisco I decide omitir: Bolivia es el segundo productor mundial de cocaína, la cual se produce con el amparo gubernamental. Incluso, el mismo presidente Morales decidió echar de su país a agentes de la DEA. ¿Cómo el Papa Francisco I no dice nada ante esto? ¿Cómo no dice nada cuando el presidente Morales profana la cruz, que es el símbolo más importante del cristianismo? Obviamente, el Papa Francisco I alegó que era “arte de protesta”, el mismo arte que dice ahora valorar, pero que hace muy pocos años criticaba como “blasfemias, burlas y ofensas” en referencia a las obras de León Ferrari.

Falta de Humildad y Solidaridad

Cuando el Papa Francisco I critica el estilo de vida individualista, consumista y capitalista, esto es un avance para la Espiritualidad. Pero si es sólo un discurso político entonces es una ilusión, un retroceso, Nada. El Vaticano es individualista, consumista y capitalista en su sistema político y económico.

Cuando el Papa Francisco I pide disculpas por los pecados y crímenes de la Iglesia católica contra los aborígenes de América, esto es bueno. Pero luego ir a canonizar a Junípero Serra –rechazado por grupos indígenas- es una decisión polémica y seguramente equivocada, pues las prácticas evangelizadoras de la conquista de América fueron genocidas. ¿Eso es la Santidad? Eso es un falso pedido de disculpas, como señaló Jace Weawer. Junípero Serra creía que los aborígenes eran menos seres humanos que los europeos. Una vergüenza.

Cuando el Papa Francisco I ha hablado acerca de respetar la sacralidad de la vida, esto es algo muy bueno. Pero el gobierno de argentina en abril de 2015 reglamentó al ejercicio del aborto como un derecho humano, lo cual ha sido ignorado por el Papa Francisco I, contradiciendo con decenas de años de lucha del catolicismo contra esta práctica violatoria de la convención sobre los Derechos del Niño y otros pactos internacionales de Derechos Humanos. El mismo obispo Thomas Robin de Rhode Island ha dicho que “al tratar de satisfacer las necesidades de la época, como Francisco sugiere, la iglesia corre el riesgo de perder su valiente voz, contracultural, profética, una que el mundo necesita oír.”

Cuando el Papa Francisco I critica a una sociedad que abandona a sus ancianos, esto es muy bueno. Pero cabe señalar que él ha recibido cientos de solicitudes de respuesta y ayuda por parte de laicos y familiares de soldados argentinos presos. ¿Por qué el Papa Francisco I no pide clemencia para estos ancianos? Claro, porque no es un tema popular en dicho país.

Cuando el Papa Francisco I escribe una encíclica sobre medioambiente en 2015, con ideas transnacionales y universales muy similares a las que escribió el Maestro Budista Maitreya en 2013, el Papa critica a la contaminación, lo cual es muy bueno. Pero entre otras cosas comete el error de hacer una condena hipócrita contra la calefacción acondicionada, cuando él mismo vive en una residencia con aire acondicionado. ¿Qué es este nivel desmesurado de hipocresía? En el caso de los maestros budistas, la mayoría vivimos con 1 dólar diario. La vida de humildad que proclamamos es la que vivimos. Además, el Papa Francisco I defiende al medio ambiente pero únicamente como forma de combatir la exclusión social y económica, y no como forma de proteger místicamente a la Tierra como ser vivo en su camino de evolución espiritual. Esto lo diferencia de grandes místicos cristianos como Teilhard de Chardin, pero incluso lo diferencia de San Francisco de Asís al no promover la interexistencia de todos los seres. Esto implica que el Papa Francisco I considera a la naturaleza como un medio ambiente que no debe ser “explotado” por unos pocos, sino que debe ser un bien “distribuido equitativamente” por todos los pueblos. Es decir, el misticismo al tacho de basura, considerando a la naturaleza como una cosa. Eso es populismo materialista del siglo XXI.

Cuando el Papa Francisco I pide la total prohibición de armamento nuclear, esto es muy bueno. Pero no sólo está olvidando que el armamento nuclear podría llegar a ayudar ante un eventual meteoro, sino que además también incurre en elogiar el acuerdo nuclear con Irán, que es un país responsable de atentados terroristas en Argentina y que ha afirmado que Israel debe “desparecer del mapa” además de negar el Holocausto judío. ¿Cómo el Papa Francisco I no dice nada de todo esto? Vergonzoso. Esto es la revolución de la impunidad.

Cuando el Papa Francisco I dice que su mensaje es de “esperanza y reconciliación, de paz y justicia”, esto es muy bueno. Pero el Papa Francisco I se ha manifestado públicamente con actitudes nada solidarias, como cuando ocurrió uno de los atentados más importantes de Francia (Charlie Hebdo), diciendo que si su amigo dice una mala palabra acerca de su madre “es normal recibir un puñetazo”. Esto implica una traición absoluta a las enseñanzas del Maestro Jesús, pero también es un acercamiento demagógico al modo de pensar de los terroristas fundamentalistas (recuérdese que en esos días había informes de posibles atentados fundamentalistas contra el Papa Francisco I). La fraternidad y el amor no son meras palabras que se incluyen en los discursos, como hacen los políticos, sino que son prácticas. Ahora bien, cuando hay un atentado a cristianos el Papa Francisco I no dice que “es normal”. Como ha dicho H. Arendt, “se evanesce la libertad cuando se violan los derechos en nombre de la compasión”.

Cuando el Papa Francisco I considera a la libertad religiosa como “un derecho humano fundamental”, manifestando que todo ser humano “debe ser libre de expresar sus convicciones religiosas sin intimidaciones, coacciones externas, discriminación, odio y violencia”, todo esto es muy bueno y correcto. Pero en referencia a los atentados en Francia, el Papa Francisco I dijo que “no se puede ofender la fe de los demás (…) hay un límite a la libertad de expresión (…) no se puede provocar o burlarse de la fe de los demás”. Esto es realmente una locura. Recuerdo que cuando los maestros zen veían que los alumnos incurrían en prácticas no espirituales (como adorar a Buddha), entraban a los templos y destruían las estatuas del Buddha, enseñando que no hay límites a la libertad de expresión y que uno puede burlarse de la fe con el fin de despertar al pueblo. ¿Cómo puede ser que el Papa Francisco I comparta una visión similar a la del gobierno chino? Recuérdese que China, acerca de los atentados mencionados, dijo que “la sátira sin restricciones y sin principios, la libertad de expresión, no son aceptables”. Todo esto es una vergüenza. Pura Realpolitik. ¿Acaso el Papa Francisco I no ha enseñado a “romper las cadenas de la injusticia y la opresión”? ¿Acaso el Maestro Jesús no enseñó a dar la otra mejilla? ¿Cómo puede ser que la ministra de justicia de Francia, Christiane Taubira, mostró mayor compasión que el Papa Francisco I? Ella dijo que en la tierra de Voltaire se tiene libertad para burlarse incluso de las religiones. Recuerdo que el gran erudito zen D.T. Suzuki una vez dijo que seguramente Voltaire había sido un Iluminado. Creo que el Papa Francisco I tiene mucho que aprender de Espiritualidad. Pero claro, cuando se persiguen cristianos ahí si denuncia “el silencio cómplice ante la furia jihadista”. Francamente, un hipócrita.

Cuando el Papa Francisco I proclama los tres ideales de Francisco de Asís, que son la pobreza, la humildad y la simplicidad, esto es algo muy bueno, pues esos valores unen Oriente y Occidente, Zen y Cristianismo. Pero esto no debe ser sólo en el plano de las palabras sino también en los actos. El Papa Francisco I no es pobre, vive en el Vaticano o en una lujosa hostería, viaja por todo el mundo en avión y maneja un país muy rico que recibe miles de millones de dólares en donaciones. Eso no es pobreza. En cambio, la gran mayoría de los maestros budistas prácticamente viven con unos pocos dólares por día, como cualquier pobre, como el Maestro Jesús y como Francisco de Asís. Todo esto me obliga a afirmar que sólo creería que el Papa Francisco I es pobre, humilde y simple si donaría todos los recursos multimillonarios de la Iglesia católica y se los daría a los pobres de todo el mundo (cristianos y no-cristianos). Sólo ahí sería Verdad lo que proclama el Papa Francisco I. Eso mismo enseñó el Maestro Jesús cuando un rico solicitó su guía espiritual. Así que crear una iglesia no-corrupta y ordenada no significa crear una iglesia solidaria o socialmente comprometida. El Cristianismo del futuro debe ser franco, leal, valiente, defender inquebrantablemente la vida, la libertad, la igualdad y la fraternidad, luchando por la Verdad y la justicia, denunciando a los dictadores y corruptos del mundo con nombre y apellido. El Papa Francisco I de los medios de comunicación dista mucho del Papa Francisco I del mundo real. Ningún sacerdote puede predicar virtudes de ascetismo y humildad mientras cobre un muy buen sueldo, ni tampoco puede hacerlo el Vaticano con sus millones de dólares. En cambio, la World Association of Buddhism, con sólo 500 usd por mes está haciendo una revolución espiritual planetaria mil veces más poderosa y genuina que la del Papa Francisco I, a pesar de que no posee fama, no necesitando de viajes lujosos en avión sino sólo de un mero espacio de meditación en el campo. Pero claro, para la mayoría del periodismo de la Argentina el Budismo no es más que una práctica de “brujería” o “new age”.

Cuando el Papa Francisco I hace un “llamado a globalizar la solidaridad”, esto es muy bueno. Ciertamente no es nuevo. Es una enseñanza de la Espiritualidad Comprometida de maestros budistas como Thich Nhat Hanh y también de místicos cristianos como Thomas Merton. Es algo muy bueno, pues la solidaridad puede salvar al mundo. Pero la solidaridad es ir en contra del Poder dominante, burocrático, discriminador, represivo e inquisidor que también está presente en la iglesia católica. ¿Acaso no es discriminador lo que hizo el Papa Francisco I al no aceptar al embajador de Francia por ser homosexual? Si eso es vivir místicamente, entonces la Espiritualidad es una mentira. En realidad, estar del “lado de los pobres” no es sacarse fotos sonriendo con la gente y decir discursos lindos, ni tampoco es meramente acompañar a los hambrientos. A diferencia del Evangelio de Lucas, el Evangelio de Mateo revela que los pobres no son los materialmente pobres sino los “pobres de espíritu”, es decir, son los marginados, los oprimidos, los desesperados, los sufrientes y los angustiados. Los homosexuales, como grupo discriminado por la sociedad, entran dentro de esta categoría de pobres. Pero, en lugar de reconocerlos, el Papa Francisco I ha dicho en el año 2006: “La boda gay es la pretensión destructiva del plan de Dios”. Esto no sólo no es revolucionario, sino que esta es la razón por la que el Papa Francisco I no va a cambiar las bases doctrinales del Vaticano, porque carece de compasión verdadera. Todo lo que el Papa Francisco I dice después, como “quién soy yo para juzgarlos”, no es más que algo demagógico para los medios de comunicación. Para terminar con este tema, sólo me remito a los discursos bonitos del Papa Francisco I, recordando sus palabras populistas para que sean cotejadas con los hechos discriminatorios: “Dios no perdona la hipocresía (…) la falsa santidad de los astutos cuyo corazón pertenece al diablo, padre de la mentira (…) los falsos santos incluso delante del cielo tratan de parecer más que de ser (…) Dicen las cosas justas pero hacen lo contrario (…) Éste es el camino de la hipocresía (…) fingen convertirse pero su corazón es una mentira (…) la suciedad del corazón se quita con hacer el camino del bien y buscar la justicia (…) practicar la caridad es la mejor forma de evangelizar (…) hay que tener la sabiduría de acusarse a sí mismo”. Sus propias enseñanzas lo condenan moralmente.

Cuando el Papa Francisco I ante las cámaras pidió perdón a las víctimas de casos de pedofilia por parte de sacerdotes católicos, es algo muy bueno. Pero, también ha salido a la luz palabras no-públicas del Papa Francisco I defendiendo a un obispo acusado de encubrir a pedófilos al mismo tiempo que ataca a las víctimas: “La iglesia perdió la libertad dejándose llevar la cabeza por los políticos, juzgando a un obispo sin ninguna prueba (…) la gente sufre por tonta, porque no abre su corazón a Dios y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente (…) piensen con la cabeza y no se dejen llevar por los zurdos.” Todo esto demuestra que el Papa Francisco I es falso. Además, esto demuestra que el filósofo Vattimo se equivoca, porque en un evento organizado por el ministerio de cultura de Argentina, en el foro por la emancipación y la igualdad, manifestó que se debería crear “una Nueva Internacional Comunista” pero liderada por el Papa Francisco I. En realidad, el Papa Francisco I no es querido ni venerado como persona, porque nadie lo conocía antes de ser Papa Francisco I, sino que se lo respeta y quiere por su cargo de Poder. Juan Carlos Cruz, una de las víctimas ofendidas por el Papa Francisco I dijo ante todo esto: “Tenía mucha esperanza, pero esta diatriba demuestra que bajo la máscara de este Papa bondadoso y progresista hay otra cosa.”

Cuando el Papa Francisco I se reunió por primera vez en el Vaticano junto con víctimas de abusos sexuales por parte de curas pedófilos, hizo algo muy bueno al pedir “humildemente perdón” y comprometerse a no tolerar estas prácticas, criticando a estos actos que en el pasado “fueron camuflados con una inexplicable complicidad”, por lo que “la Iglesia católica debe llorar y reparar”. También es muy bueno que denuncie a la iglesia pedófila como un “culto sacrílego” que “no ha respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso”, a pesar de que “los pecados del abuso sexual contra menores por parte del clero tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios (…) profanando la imagen misma de Dios”. Es muy bueno que el Papa Francisco I se haya comprometido públicamente a luchar contra la pederastia, pero las víctimas no consideran suficiente estas meras palabras, demandando “decisiones estructurales para terminar con los abusos”. Incluso los dos anteriores papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, han protegido ampliamente a los curas pedófilos. Pero el problema con lo dicho por el Papa Francisco I es que continúa despertando amargas críticas en las víctimas de los abusos sexuales por parte de sacerdotes, como lo que ocurrió durante su visita a Estados Unidos, donde el Papa Francisco I alabo la “valentía” de aquellos obispos que “confrontaron los momentos oscuros sin temer a la autocrítica ni evitar humillaciones y sacrificios”. Esto ha sido considerado como “grotesco” por parte de las asociaciones de víctimas, ya que muestra preocupación por los “malos ratos que pueden haber pasado los obispos” en lugar de preocuparse por las víctimas, como señaló Terence McKiernan, al decir que el Papa Francisco I debe “volverse mucho más transparente y activo” frente a estos casos de abuso sexual. Robert Hoatson también denunció estas palabras del Papa Francisco I, afirmando que los obispos “no son valientes porque han encubierto y permitido los casos de abusos sexuales, tratando muy mal a las víctimas”. John Salveson también denunció que los obispos no han sido generosos y valientes con las víctimas, a diferencia de lo que dijo el Papa Francisco I, pues “trataron a las víctimas de abusos sexuales como adversarios y enemigos durante décadas”. Incluso la ONU, en su Comité de Protección de los Derechos de los Niños, ha denunciado al Vaticano por “falta de control”, violando sistemáticamente la convención que protege los derechos de los niños en todo el mundo. Dicho informe de la ONU manifiesta que el Vaticano “eligió preservar la reputación de la Iglesia al proteger a los perpetradores de los delitos sobre el interés de los niños”. Al fin y al cabo, el gran filósofo Zizek tiene razón cuando dice que “el Papa es el líder de una organización pedófila”.

Cuando el Papa Francisco I transmite un mensaje social progresista, llamando a “la misericordia, el perdón y la solidaridad”, esto es algo muy bueno. Pero nunca ha dicho una sola palabra de la muerte del fiscal argentino Nisman, quien había denunciado al presidente Kirchner por encubrimiento del terrorismo. Es más, un día antes de una marcha que pedía justicia por la muerte del fiscal, que reunió a 400 mil personas protestando pacíficamente en la calle, el Papa Francisco I se reunió con una asociación argentina que rechazaba la marcha para decirles que tenían su apoyo. Durante esos mismos días de tanta tristeza, desconcierto e impunidad en la Argentina, el Papa Francisco I también realizó un polémico chiste, manifestando que “los argentinos se suicidan tirándose desde sus propios egos”. Esto fue una barbaridad, no sólo porque es un comentario discriminatorio hacia el pueblo de Argentina, sino porque el Poder judicial de dicho país se rehúsa a reconocer el asesinato del fiscal Nisman como un homicidio y lo considera como un suicidio. Así que es una referencia indirecta al mismo fiscal Nisman. El Papa Francisco I tiene palabras y tiempo para hablar de su equipo de soccer favorito, pero no para hablar del magnicidio del fiscal argentino.

Cuando el Papa Francisco I dice que “un mundo que margina mujeres es un mundo estéril”, esto es algo muy bueno. Pero el Papa Francisco I mantiene un clima de discriminación general al no permitir la ordenación de mujeres sacerdotes.

Cuando el Papa Francisco I dice que “la humildad es un estilo de dejar espacio a Dios, despojarse de uno mismo, vaciándose, rechazando la vanidad, el orgullo y el éxito”. Esto es muy bueno. Pero mientras Francisco paseaba por el Central Park de Nueva York, la policía norteamericana acribilló a un joven negro en silla de ruedas. El Papa Francisco I no sólo no comentó nada al respecto, sino que tampoco lo hizo acerca de los cientos de homicidios que año a año hace la policía de EEUU contra la población afroamericana. Esa misma falta de solidaridad es la que mostró mientras dormía una siesta durante una misa, cuando simultáneamente murieron más de 700 personas en La Meca. ¿Acaso su “revolución de la solidaridad” donó o visitó a los heridos? Puro discurso vacío. Cuando volvió de EEUU lo único que hizo fue recibir con mucho cariño a una modelo argentina asociada a la prostitución vip, a la que también le pidió que “rece por él”.

Falta de Diálogo Interreligioso

Cuando el Papa Francisco I define a la resurrección como la novedad radical para la historia de la humanidad porque es la “fiesta del Despertar”, creo que es algo bueno, porque incluso muchos teólogos han definido a la resurrección en términos de Iluminación Espiritual. Pero esto va en contra de lo que ocurre en los hechos, como cuando el Papa Francisco I se rehusó a recibir al Dalai Lama por “obvias razones”. Esto fue algo que decepcionó no sólo al Dalai Lama sino también al arzobispo y nobel de la paz Desmond Tutu. Me pregunto ¿cuáles son esas razones obvias por las que el Papa Francisco I rechazó la solicitud de reunión del Dalai Lama? Si la razón es para evitar algún conflicto con China, el Dalai Lama ha abandonado su cargo político hace muchos años, por lo que es un simple maestro budista como cualquier otro. Además, los otros papas lo han recibido sin problema. Haciendo esto el Papa Francisco I traiciona a los millones de cristianos perseguidos en China, porque él debería denunciar todo lo que sucede en dicho país. Por esto, el cardenal Joseph Zen Ze-kiun se ha sentido decepcionado por el silencio del Papa Francisco I ante los obispos “desaparecidos” en China. Tal vez este sea el mismo silencio por el que el Papa Francisco I fue acusado en Argentina por su complicidad ante sacerdotes “desaparecidos”. Pero claro, para recibir a cientos de políticos corruptos de Argentina tiene tiempo e interés, como recibir al presidente Kirchner que seguramente fue responsable del magnicidio del fiscal Nisman. Bajar la ostentación del lujo del Vaticano es algo bueno, pero la complicidad con políticos corruptos y autoritarios de Argentina y China es genocida. Si esto no es Realpolitik no se que es.

Cuando en EEUU el Papa Francisco I menciona a Thomas Merton como símbolo del diálogo interreligioso y promotor de la paz, esto es algo muy bueno. Pero el Papa Francisco I olvida que Merton manifestó que era cristiano gracias al Zen, al cual estudió mucho tiempo. También el Papa Francisco I olvida que Merton recibió al Dalai Lama y a otros maestros budistas como Thich Nhat Hanh sin problema alguno. ¿Así que la política de diálogo interreligioso del catolicismo depende ahora de la dictadura de China? ¿Qué clase de locura es esta? 2000 mil años de diálogo Budismo-Cristianismo tirados al tacho de la basura.

Cuando el Papa Francisco I pidió la “plena unidad de todos (…) porque todos somos una sola cosa” es muy bueno. También es muy bueno cuando el Papa Francisco I dice que “es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia, el respeto a la dignidad y derechos de los demás”. Este llamado a la unión interreligiosa para combatir al mal es formidable, haciéndose eco del movimiento espiritual llamado Maitriyana creado por el Maestro Budista Maitreya, pues el Papa Francisco I reconoce correctamente que esa unión interreligiosa es la fórmula para el triunfo del “amor y la paz”. Pero este discurso muy bonito no condice con los hechos. El Papa Francisco I no sólo ha despreciado encuentros de Diálogo interreligioso con el Dalai Lama, sino que también ha ignorado completamente los ofrecimientos de diálogo de la World Association of Buddhism liderada por el Maestro Budista Maitreya, la cual es la organización budista más importante y revolucionaria del mundo. Un año antes de que el Papa Francisco I se convierta en Papa, el Maestro Budista Maitreya se convierte en Presidente de la World Association of Buddhism. Esto pasó desapercibido por casi todo el mundo entero. Paradójicamente, tanto el Papa Francisco I como el Maestro Budista Maitreya son ambos argentinos descendientes de inmigrantes italianos. Cabe recordar que el Maestro Budista Maitreya, junto con maestros como el Dalai Lama y Thich Nhat Hanh, es uno de los que más ha luchado dentro del Budismo por otorgar a Jesús de Nazaret un estatus espiritual tan alto como el de Gautama Buddha.

Cuando el Papa Francisco I ha dicho “que es mejor una iglesia que hace camino en vez de una iglesia enferma y cerrada”, esto es algo muy bueno. También es muy bueno cuando el Papa Francisco I dice que el Espíritu Santo siempre crea un movimiento de “unidad armoniosa de todos” y “nuevos espacios de sabiduría”. Pero nuevamente sus palabras no concuerdan con los hechos de indiferencia ante los ofrecimientos de diálogo interreligioso por parte de la World Association of Buddhism. Aunque muchos creen que el Papa Francisco I se caracteriza por un aperturismo inclusivo, esta no es la Verdad, pues ha mostrado ser tan “estrecho de mente” como aquellos a los que él mismo critica. El mismo Papa Francisco I ha dicho que “rechazar a aquellos que no son parte de nuestro grupo es una tentación peligrosa” que constituye “una perversión de la fe”. Ojalá ponga en práctica sus propias palabras. El Cristianismo del Futuro debe ser una iglesia humanitaria de diálogo interreligioso y fraternidad interespiritual, lo cual significa acción solidaria desapegada del dogma, siendo una comuna transcultural que “no excluye a las nuevas fuerzas religiosas sino que les permite florecer”, tal y como afirma el gran teólogo Hans Küng. Pero para llegar a esto el Papa Francisco I deberá vaciarse de toda “inmovilidad dogmática y censura moral”, para transmitir la Buena Nueva que es una teología puramente espiritual basada en las enseñanzas del Maestro Jesús, pero que también aprende del diálogo con otras tradiciones.

Todo este “doble estándar político y religioso” ciertamente amerita al Papa Francisco I para recibir el desprestigiado Premio Nobel de la Paz, tal y como sucedió con el Presidente Obama. El Padre Pedro Opeka lo merece mil veces más que los políticos y religiosos populistas, pero lamentablemente el mundo no premia a los que entregan sus vidas de Verdad.

Maestro Zen Taisen Saito

Doctor en Filosofía Occidental y Doctor en Teología Mística

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