Defensa Budista de los Pobres y Oprimidos

Por Maestro Maitreya

La Espiritualidad Budista transmite un mensaje crítico de los sistemas aparentemente democráticos pero que realmente encierran un populismo autoritario o dictadura de la mayoría donde se convierte en enemigo a todo aquel que discrepa. De esta manera, el Maitriyana reiteradamente alza su voz en contra del protocolo de utilización de los pobres y la violación sistemática de las leyes que impulsan gobiernos populistas y autoritarios, quienes en discurso proclaman una revolución e independencia de los pueblos frente al Poder dominante pero que en el plano de las acciones no son más que un capitalismo de amigos. La tradición espiritual budista es el anfitrión de un mundo mejor, por lo que siguiendo al Maestro Siddharta Gautama condena la decisión de muchos gobiernos de imponer protocolos de corrupción e impunidad que violan los Derechos Humanos elementales de los pueblos y avasallan la autorrealización de la consciencia del sujeto. En tanto los gobernantes y representantes electorales del pueblo no saben o no desean defender los derechos de los oprimidos, el Maitriyana se opone pacíficamente a estos intentos de manipulación que pervierten incluso al ámbito político, jurídico y cultural. En este sentido, el maestro espiritual advierte que en el ámbito educativo se avanza un proceso de superficialización creciente que incluso llega al hecho de permitir y alentar la pornografía, ignorando que sin educación avanzada no hay futuro posible para la sociedad. La Espiritualidad Budista considera que un pueblo democrático y pluralista no debe ser nunca sometido por un Discurso imperante, único y excluyente que considera como un enemigo a todo aquel que ejerce su derecho de disentir. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sostiene que el mundo entero, tanto en Occidente como en Oriente, se está cambiando para peor, pues los valores espirituales que sustentan la naturaleza humana están siendo dejados de lado en gran medida por todos los gobiernos y naciones. Así, el Maitriyana percibe que no se respeta la sed de Justicia de las personas, sancionándose leyes de notable falta de legitimidad jurídica o ignorándose tratados internacionales de Derechos Humanos al cometer actos de un despotismo inaceptable. Por lo tanto, las políticas públicas de la mayoría de los países atacan impunemente los Derechos Espirituales y la dignidad intrínseca del ser humano, vulnerando a los más pobres y oprimidos con la mera transmisión de valores materialistas. Según la Espiritualidad Budista, los gobiernos no persiguen abiertamente el delito, sino que intimidan a aquellos que denuncian la Verdad, no respetando el derecho a la paz interior y la justicia social, por lo que crean un ambiente de impunidad en el que los pueblos ya no pueden expresar y actuar abiertamente los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. En consecuencia, los Estados de la civilización contemporánea profesan una falsa democracia y un falso pluralismo. De este modo, los maestros espirituales confrontan una época materialista que golpea a la humanidad, por lo que se proclama que para lograr el Despertar de la consciencia en el mundo contemporáneo hay que vivir una Espiritualidad Martirial, lo cual significa estar dispuestos a luchar pacíficamente contra el Poder imperante que empobrece y oprime la mente del ser humano, debiendo incluso estar dispuesto a sacrificar la propia vida por el bien de los demás. Por ello, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) concuerda con el Arzobispo Zecca, instando al aprendiz a evolucionar la consciencia frente a lo Real, abriendo los ojos y despertando de la hipnosis social en la que los pueblos parecen acostumbrarse a la guerra, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación. El Maitriyana no es un movimiento cómodo o cobarde, sino que es una lucha basada en la firme roca de la Verdad Espiritual, motivo por el que los maestros espirituales están dispuestos a autosacrificarse por el bien del prójimo y de la Tierra (Gaia).

La Espiritualidad Budista critica el estado de confrontación que padecen los países, en tanto que los gobiernos suelen elegir una de dos opciones: entrar frecuentemente en guerra con otras naciones o directamente asumir una posición autoritaria que oprime a su propio pueblo. Esto último es perfectamente perceptible por aquellos gobiernos que limitan la libertad de expresión, considerando como un opositor o golpista a todo aquel que expresa una posición libre y crítica. Obviamente, esta clase de actitudes amenazan la convivencia de la sociedad, la cual no debe ser considerada como un mero ganado dispuesto a seguir cualquier tipo de orden proveniente del poder político. Precisamente, los gobiernos generan un constante clima de tensión que reprime la sed de democracia directa de los pueblos, los cuales desean la autodeterminación y Liberación de todo tipo de hegemonías. Por lo tanto, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) transmite un proyecto humanitario global que no parte de vencer o imponerse sobre el otro, sino que se desarrolla sobre ideas socialistas que consideran a la humanidad como una gran familia. Sin embargo, se señala que la solidaridad no consiste en la mera ayuda del necesitado, que obviamente es necesaria, sino que se trata más bien en ser responsable de proteger a los demás, en tanto todos los seres interexisten como un único superorganismo. Frente a la opresión, la pobreza, la falta de educación y la extinción de especies, que constituyen una amenaza para la supervivencia de la humanidad, el maestro espiritual busca una revolución de las leyes y proyectos sociales, promoviendo el diálogo y el desarrollo de las libertades. Para el Maitriyana la esperanza de un mundo mejor implica ofrecer oportunidades de desarrollo psíquico, cognoscitivo y social a todos los seres humanos, desarrollando espiritualmente a toda la civilización en un tejido armónico, sabio y compasivo. Esto significa que el desarrollo económico y tecnológico al que apuntan los gobiernos es una ilusión, siendo más bien un pseudo-desarrollo que oculta el hecho de que desarrollarse a uno mismo es servir a los demás. Por lo tanto, la tarea de la Espiritualidad Budista es que en los pueblos se propaguen las obras de bien, se abstengan los daños y se purifique la consciencia.

El Maitriyana critica a los gobiernos con afán de sectarismo, liderazgo único y culto a la personalidad, alertando que este tipo de propuesta ideológica se acerca más a una dictadura que a una democracia. En efecto, el pluralismo de ideas hace crecer a una sociedad, siendo la base misma del sistema democrático y republicano. La Espiritualidad Budista ofrece un ejemplo de vida para todo el mundo, siendo la mejor expresión de la verdadera unidad y espiritualización del mundo, el cual se encuentra actualmente dañado por las guerras, la injusticia social, la ignorancia y la contaminación. Pero esta superficialidad y dualismo propios de la civilización capitalista son el resultado de los impulsos internos de avidez, odio y engaño, los cuales deben ser purgados para poder alcanzar la serenidad y el bienestar tanto dentro de sí mismo como en la relación con los demás. Por ello, los maestros espirituales insisten en la Cura (Nirvana) de los males del mundo, enseñando el reconocimiento de la interexistencia con el prójimo para poder sanar las heridas del pasado, pues la ayuda mutua es la única forma de construir un puente hacia el futuro. La espiritualización de la sociedad es un Propósito (Dharma) que no consiste en hacer religiosidad, pues la religión es una caricatura de la espiritualización, la cual consiste realmente en acercarse estoica y humildemente a los pobres y oprimidos, a aquellos que sufren, ofreciendo conocimiento y amor al pueblo. Esta propuesta revolucionaria del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es un llamado a la hermandad de toda la humanidad, abandonando el egoísmo, el dualismo y el consumismo para reemplazarlos por la ética del desapego, la unidad y la solidaridad. Mientras no se sigan estas dignas enseñanzas del Maitriyana la sociedad estará adicta al Poder mundano, buscando placer y dinero en lugar de ayudar a los pobres y oprimidos a alcanzar la Libertad, Igualdad y Fraternidad. No obstante, el maestro espiritual no pide uniformidad, sino pluralidad y unidad en la diversidad. Ésta es la Espiritualidad Revolucionaria del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), la cual es un llamado a percibir profunda y holísticamente la realidad, trabajando siempre en pos de los que sufren. Obviamente, la defensa de los pobres y oprimidos que realiza la Espiritualidad Budista se encuentra en sintonía con el cuidado de la Madre Tierra (Gaia).

Al transmitir enseñanzas de sabiduría compasiva (prajña-karuna) a todos los pueblos del mundo, el maestro espiritual renueva el compromiso místico con los pobres y oprimidos. Esta constante búsqueda de la espiritualización del mundo es un abandono completo del materialismo y no una intromisión en la política doméstica. En efecto, la misión trascendente del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una visión de transformación profunda que atraviesa la vida aprendiendo de los conflictos, realizando un esfuerzo supremo por la maduración espiritual del mundo. Así, el maestro espiritual transmite reflexiones psicológicas, filosóficas, científicas, políticas y teológicas que se nutren reiteradamente de un contacto directo con lo Real. Ésta es la manera característica de actuar del Maitriyana como movimiento inédito en la historia de la humanidad que recopila todas las verdades perennes que han transmitido los grandes Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas). El fruto de esta transmisión es nada menos que la Salvación en el aquí y ahora, desarrollando un ámbito de vida nutrido por la mente, la palabra y la conducta de la Espiritualidad Budista. En definitiva, el maestro espiritual no invita a realizar ningún tipo de rito religioso, sino a vivir la felicidad del Propósito (Dharma).

El Maitriyana realiza una crítica constructiva acerca del sistema político, económico y cultural de la civilización capitalista, afirmando que llegó el momento de la transformación del mundo, liberando a los pueblos de la hegemonía de los antiguos y nuevos colonialismos. Ciertamente, la Espiritualidad Budista es un Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) que critica al materialismo tanto en su forma capitalista salvaje como en su forma comunista autoritaria. Por ello, el Discurso del maestro espiritual es intrínsecamente revolucionario frente al status quo, llamando a la Salvación de la humanidad y de la Madre Tierra (Gaia) a través del cambio de las estructuras sociales. Esto implica luchar pacíficamente para evanescer los conflictos e injusticias que sufren los pobres y oprimidos, incluyendo a las miles de especies de seres vivos que están siendo extinguidas. Frente a la dictadura del materialismo, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) propone un sistema económico que no esté basado en la degradación y la muerte, pronunciando al Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) como un mensaje de esperanza para la sociedad. En efecto, el maestro espiritual enseña que el futuro de la humanidad no se encuentra en manos de los líderes políticos y las grandes empresas, sino que es responsabilidad fundamental de los pueblos, los cuales son intrínsecamente libres y pueden asumir en cualquier momento y lugar su autodeterminación frente a la tiranía. Por ello, el Maitriyana resulta sumamente polémico para un mundo contemporáneo sumergido en la superficialidad y el consumismo, denunciando a la civilización capitalista como un inaguantable sistema basado en la lógica de la ganancia, la marginación y la depredación, dañando tanto a los pueblos como a la Madre Tierra (Gaia). Así, la Espiritualidad Budista lucha pacíficamente por los pobres y oprimidos, incluyendo a los ecosistemas como seres totalmente desprotegidos, llamando a impulsar la transformación poética de la realidad interior y exterior. De hecho, sin la Liberación de los pobres y oprimidos no hay futuro posible para la humanidad. El Maitriyana propone alternativas creativas, participando protagónicamente en los procesos de cambio mundial al proponer una receta basada en cuatro tareas para lograr la Cura (Nirvana) de los grandes problemas del mundo: unir a la humanidad en el Camino de la paz y la reconciliación (maitri), poner la economía al servicio de la justicia social, brindar educación avanzada a todos los pueblos y defender a la Madre Tierra (Gaia). Al denunciar a la civilización capitalista, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no sólo critica a la economía de desigualdad, sino que también denuncia al autoritarismo político y la violación de los Derechos Humanos más elementales. El proyecto revolucionario del maestro espiritual es entonces la Salvación y el Despertar de los pueblos, haciendo crecer las semillas de Libertad, Igualdad y Fraternidad que yacen dormidas dentro de la naturaleza de amor y misericordia de cada ser humano.

Defensa Budista de la Madre Tierra (Pachamama)

Por Maestro Maitreya

La Espiritualidad Budista solicita una revolución transcultural, promoviendo el cuidado tanto de uno mismo como de los demás seres que conforman el superorganismo de la Tierra (Gaia). Así, el Propósito (Dharma) del Maitriyana tiene un valor supremo, ya que no apunta a la mera protección del medio ambiente, sino más bien a la transformación cultural del mundo para crear una Tierra Pura o Reino de la Rectitud en el aquí y ahora. La Espiritualidad Budista señala que la Madre Tierra (Gaia) es un cuerpo que sustenta la vida, por lo que los pueblos deberían gobernar en armonía con la naturaleza. Esto significa que cuando se adopta la posición mística de la humildad y apertura (sunyata) del Verdadero Ser se puede comprender que la Madre Tierra (Gaia) no sólo no es una propiedad sino que precisamente es un ser vivo que merece de un enorme respeto y Atención Plena. De hecho, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) han descrito que la naturaleza y la humanidad se encuentran juntas en un mismo proceso de evolución espiritual. Sin embargo, la civilización capitalista falta el respeto a la vida, produciendo una extinción masiva de especies, escasez de agua y recursos, comportamiento inconsciente y contaminación autodestructiva. Aunque el Maitriyana considera que el calentamiento global es causado por el Sol, simultáneamente provee una solución adecuada basada en la ética del hacer-nada (wu-wei), que es realmente la plenitud de la acción, pues se recomienda a la sociedad dejar de interferir con los mecanismos autosanadores que posee la Madre Tierra (Gaia) al igual que todos los seres vivientes. De este modo, la Espiritualidad Budista hace un llamado a una toma de consciencia global para cambiar profundamente el estilo de vida consumista por un estilo de vida armónico que no acentúe o empeore el calentamiento global. Por ello, el desarrollo de la sociedad debe ser pacifista, socialista, sabio y ecológico, rescatando los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad como forma de contribuir al bienestar mundial. En tanto que el consumismo y el tecnologicismo no mejoran la calidad de vida, el Maitriyana manifiesta que sólo la defensa de los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Tierra (Gaia) puede realizar un desarrollo verdadero de los pueblos. Cuando la naturaleza es convertida en un recurso privado o en un bien común se producen perversiones que inevitablemente amenazan la supervivencia de la humanidad y el resto de los seres vivos, pues no se toma consciencia de que cada ser humano participa activamente dentro de un organismo mucho más grande e inmenso que es la Madre Tierra (Gaia). Así, la Espiritualidad Budista declara que no es suficiente la mera preocupación por el medio ambiente, siendo imprescindible la concepción holística e integradora que muestra acciones de respeto y cuidado por la salud del planeta. Ésta es la razón fundamental por la que el Maitriyana desarrolla un compromiso por la interexistencia, que es la unidad de todos los seres, trascendiendo todo tipo de egoísmo y dualismo. Si bien el cuidado del medio ambiente es una cuestión de suma preocupación para muchas personas, esto no necesariamente implica que se tenga una orientación espiritual hacia la naturaleza, lo cual es evidente en la débil reacción ecológica que manifiesta la comunidad internacional sometida a la política, economía y cultura capitalista. Esta falta de comprensión de lo que es realmente la Madre Tierra (Gaia) y de la función que ocupa la humanidad dentro de su cuerpo planetario, indudablemente agrava situaciones como las de la contaminación y el calentamiento global, las cuales requieren de una ecología integrativa y espiritual que sea capaz de entender la Interexistencia de los pueblos con la naturaleza. Por lo tanto, la Espiritualidad Budista no promueve un mero cuidado del medio ambiente, sino que lucha por el Despertar (Bodhi) de toda la sociedad para crear un mundo de paz, justicia, conocimiento y ecología. Esto implica obviamente una revolución transcultural que denuncia la incapacidad y falta de visión de las instituciones gubernamentales frente a los conflictos del mundo. Tanto los Estados como las empresas registran un excesivo nivel de conductas alejadas de las leyes espirituales, por lo que sus acciones no son dictadas por la rectitud sino por la codicia, el odio y la inconsciencia. Por ello, un pueblo que no respeta las leyes espirituales inexorablemente también es dañino con respecto a la Madre Tierra (Gaia). Ergo, el Maitriyana se orienta claramente por el fortalecimiento espiritual de los pueblos, a pesar de que en gran medida esto no sea tema de preocupación para la civilización capitalista. No obstante, la evolución espiritual del ser humano es el tema más importante para el presente, pues de no ser lograda indudablemente no habrá futuro alguno para el mundo. La supervivencia de la humanidad depende de la construcción de un mundo mejor, lleno de paz global, justicia social, sabiduría compasiva (prajña-karuna) y armonía ecológica, por lo que las crisis del medio ambiente sólo podrán ser resueltas por medio de la Cura (Nirvana) de la consciencia. El desafío de la Espiritualidad Budista es proteger la naturaleza, uniendo a toda la humanidad bajo la bandera de una civilización integrativa y reconciliadora. En efecto, la única fe del maestro espiritual es la esperanza en que puede realmente contribuir a la transformación y Salvación del mundo.

El Maitriyana defiende a la Madre Tierra (Gaia) al transmitir un mensaje de rectitud y esperanza para las generaciones venideras que se apoya en todas las enseñanzas de los maestros espirituales. Por ello, la Espiritualidad Budista va mucho más allá del mero cuidado del medio ambiente, buscando explícitamente salvar a la humanidad de su autodestrucción a través de una exhortación universal que transforma la mente, la visión y el comportamiento de los pueblos. Este llamado universal a proteger la naturaleza es una crítica para que se implementen soluciones adecuadas a los conflictos del mundo, confrontando peligros como el calentamiento global a través de formas consensuadas como la democracia directa, los Derechos Humanos y los Derechos de la Madre Tierra (Gaia). De esta manera, la exhortación del Maitriyana está basada en sólidos principios éticos y espirituales. Pero también se trata de una propuesta realista sustentada en bases científicas humanistas que aporta la técnica contemplativa. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) convoca a defender la naturaleza, que es el verdadero origen de la humanidad. Esta actitud tiene el Propósito (Dharma) de salvar a la humanidad y a la Madre Tierra (Gaia), guiándolas hacia la Liberación y el Despertar (Bodhi). En efecto, este planeta no es un lugar sino un superorganismo, por lo que la Espiritualidad Budista se propone salvar del sufrimiento tanto a la humanidad como a la naturaleza misma. En efecto, el maestro espiritual establece criterios novedosos que permiten a la sociedad poder tomar las mejores decisiones posibles, criticando el desarrollo económico capitalista por ser egoísta, autodestructivo y catastrófico, como demuestra el proceso de contaminación que empeora el calentamiento global causado por el Sol. Por lo tanto, es totalmente necesario tomar decisiones éticas, responsables y socialmente comprometidas para resolver los problemas del mundo como la contaminación sin control, promoviendo soluciones radicales que desafían el status quo industrial. Una de estas soluciones al calentamiento global implica una notable simplicidad: abandonar el consumo de carne vacuna, pues la producción de ganado es uno de los principales responsables de los gases invernaderos. Por otra parte, el Maitriyana no duda en definir el estado del mundo contemporáneo como de transición, pues todavía no se ha llegado al estadio de una sociedad despierta y evolucionada. Esta meta debe ser alcanzada en los próximos tiempos pues de lo contrario la humanidad corre el riesgo de autodestruirse, para lo cual es necesario realizar acuerdos mundiales que contribuyan con responsabilidad, equidad y solidaridad a la Cura (Nirvana) del planeta. La Espiritualidad Budista ha producido durante dos mil seiscientos años una obra magistral dirigida a resolver adecuadamente los problemas del mundo, dentro de los cuales el calentamiento global ocupa un lugar preponderante por poner en peligro a miles de millones de seres humanos. Este llamado ético es la encarnación presente del conocimiento perenne que ha latido en todos los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas), constituyéndose como la base crítica para una nueva economía, política y cultura basada en los valores socialistas libertarios de la solidaridad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna). De este modo, si la humanidad toma la decisión de no autodestruirse con el desarrollo tecnológico y el consumismo capitalista, entonces los pueblos deberán adoptar las enseñanzas y advertencias del maestro espiritual. En definitiva, los líderes políticos del mundo no representan en modo alguno los intereses de bienestar y Liberación de la sociedad, siendo definitivamente ignorantes del proceso de transición en el que se encuentra la humanidad en su Camino de evolución espiritual. Comprender esto es la clave para la supervivencia del ser humano y de la Madre Tierra (Gaia), dando el próximo salto evolutivo en la historia de la vida.

Las enseñanzas del Maitriyana producen un impacto en el status quo por poseer tres aspectos principales: uno metapsicológico, otro metafilosófico y otro metapolítico. Estos aspectos conforman el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Budista, cuyo ámbito más específico es la transformación del mundo interno y externo. Esto implica abandonar el apego, la avidez y la sed de dominio, desarrollando la naturaleza espiritual del Verdadero Ser como espacio de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por lo tanto, las consecuencias del estilo de vida basado en el Desapego son la desidentificación del Ego, la superación del dualismo y el abandono de la conquista de la naturaleza medioambiental. De esta manera, lo que enseña el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es una relación nueva con la existencia que está basada en el pacifismo, el redistribucionismo, el pedagogismo y el ecologismo. En esta perspectiva, el ser humano respeta al planeta viviente con el rango de Madre Tierra (Gaia), mientras que simultáneamente asume para sí mismo el rango superior de protector de la naturaleza, la cual es genuinamente el paraíso perdido de los pueblos y no una mera cosa, posesión, recurso instrumental o bien común. Esto es lo que han descubierto Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) como Francisco de Asís, cuya sensibilidad y amor por todos los seres vivos es un símbolo de fraternidad, lo cual implica respeto y sabiduría compasiva (prajña-karuna) hacia la Madre Tierra (Gaia). Esta relación solidaria y fraternal con la naturaleza es un vínculo de Interexistencia y armonía ecológica, lo cual implica que la humanidad y el planeta viviente deben cuidarse y servirse mutuamente entre sí. Esta defensa de la Madre Tierra (Gaia) implica un desapego del sistema económico, político y cultural de la civilización capitalista, al mismo tiempo que propone evanescer hábitos consumistas para proteger al prójimo y a la naturaleza. La Espiritualidad Budista no sólo critica al materialismo capitalista o comunista, obsesionados con la propiedad privada o con el fortalecimiento del Estado, pues el Camino Medio del Maitriyana también  es una planificación racional para construir una nueva civilización libertaria y solidaria.

Defensa Budista del Espíritu Republicano

Por Maestro Maitreya

Cuando Siddharta Gautama creó la comuna espiritual (sangha) hace dos mil seiscientos años se establecieron simultáneamente fundamentos republicanos esenciales para la Liberación del pueblo, pues mientras en el sistema monárquico existe un rey que posee todo el Poder, en cambio, en el sistema republicano coexisten varios administradores parciales del Poder. Por lo tanto, en la república de la comuna espiritual (sangha) coexisten varios poderes con el fin de evitar el autoritarismo, pues se considera peligroso que el Poder esté concentrado en una sola persona o entidad. Así, el sistema de la república de la comuna espiritual (sangha) es la máxima representación de la Libertad intrínseca del ser humano, protegiendo al pueblo incluso de aquellos que ostentan representarlo. En este sentido, el maestro espiritual es la encarnación del espíritu republicano, pues paradójicamente su liderazgo enseña la autolimitación de su propio poder. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) tiene la función de despertar al pueblo, buscando la máxima armonía y equilibrio entre los poderes de la república. Esto significa que la Espiritualidad Budista es la Cura (Nirvana) frente a la crispación y conflicto del sistema global contemporáneo, como cuando el gobierno o poder ejecutivo suele avasallar la independencia de los poderes judicial, legislativo, periodístico y popular. De este modo, el Maitriyana libera a la sociedad de todo tipo de nostalgia monárquica o reminiscencia del poder autoritario, sublimando el impulso hacia la Unidad al ser el portavoz natural de la vocación democrática. La república de la comuna espiritual (sangha) es un sistema complejo que salvaguarda la Libertad de los miembros, pero sin caer en el libertinaje y el caos, motivo por el cual nunca debe mandar un solo sujeto en la cúspide del Poder. Así, la contemplación revolucionaria (kakumei-zen) es una resistencia libertaria inherente a la complejización de la sociedad. Éste Propósito (Dharma) de la Espiritualidad Budista asegura la Libertad del pueblo incluso por encima del orden del Estado, siendo una proeza democrática que propone construir la sociedad de abajo hacia arriba. Ergo, la disciplina de la meditación libertaria reconcilia a los pueblos a través de la autorrealización de la autonomía y autodeterminación, siendo un Camino Medio de espíritu republicano que afirma que los gobiernos no deben ser autoritarios para poder mantener el orden social. De hecho, el Maitriyana, cercano a la visión anarquista o socialista libertaria, trasciende los polos opuestos del salvajismo y el autoritarismo, creando un sistema capaz de sintetizar la libertad individual y la disciplina social por medio de la experiencia contemplativa. Precisamente, la experiencia de los maestros espirituales muestra que tal síntesis o reconciliación (maitri) es difícil pero indudablemente realizable, siendo un Camino que avanza hacia la evolución de la sociedad al superar los numerosos obstáculos que ponen los gobiernos sedientos de Poder permanente. De este modo, los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) alientan el impulso perfeccionista con la ética del Desapego, lo cual implica superar las crisis a través del constante aprendizaje de la imperfección (dukkha) de la vida. En este sentido, cuando el error es comprendido, el mismo se convierte en una de las fuentes más generosas de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Aquí, la enseñanza de la Espiritualidad Budista no es la prohibición del errar, sino más bien el dejar de repetir (karma), actuando siempre con perseverancia y humildad pero nunca con tozudez o terquedad. Nutrido por la experiencia, el maestro espiritual insiste con esperanza en la posibilidad de fecundar un mundo mejor, encaminándose perennemente por el aprendizaje de vida.

El Maitriyana se pronuncia frente a los dilemas sociales por medio de la ética del Desapego, mostrando una alternativa a los extremos del autoritarismo y del libertinaje. Con dos mil seiscientos años de antigüedad, este movimiento espiritual es el más prestigioso de la historia, cumpliendo con la importante tarea de guiar al mundo por medio del contrapoder de la sabiduría compasiva (prajña-karuna). Así, es infructuoso intentar atreverse a desmentir o contradecir a la fuerza de la Espiritualidad Budista, incluso cuando se realiza una crítica a la intención de los gobiernos de intentar dominar la justicia y avasallar el espíritu republicano del equilibrio de poderes, el cual es la clave de la organización social. Ante una civilización capitalista basada en el belicismo, la desigualdad, la ignorancia y la contaminación, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) reafirma y defiende el espíritu republicano, siendo el elemento fundamental que hace frente al impulso de dominio sin frenos ni controles que es propio del totalitarismo. El maestro espiritual siempre debe enseñar los límites al poder mundano, pues es la encarnación de la Libertad del pueblo. El espíritu republicano es entonces el equilibrio de poderes, siendo la síntesis o reconciliación (maitri) entre las fuerzas tensionadas del autoritarismo y el libertinaje, al mismo tiempo que se plantea que para no incurrir en la tiranía los poderes deben tener límites que vayan en pos del bienestar y el progreso de la sociedad. En este sentido, la república de la comuna espiritual (sangha) es un Camino Medio entre los polos extremos de la tiranía y el descontrol. Cuando se cultiva y madura el espíritu republicano como equilibrio dinámico de poderes, convirtiendo esta virtud en costumbre o hábito social, entonces la sociedad puede encaminarse hacia el acontecimiento de la vocación o Propósito (Dharma) del Despertar (Bodhi). Así, la tradición del Maitriyana interviene en el mundo como un sistema capaz de superar las dificultades y fracasos del pasado, evanesciendo las contradicciones a través de una ingeniería social que construye un nuevo tipo de humanidad madura y evolucionada, mucho más libre e iluminada, tras haber aprendido definitivamente de las enseñanzas de la historia. Sólo así los pueblos podrán definir su irrenunciable misión en la Tierra (Gaia) y en el Universo.

Defensa Budista de la Paz Global

Por Maestro Maitreya

La Espiritualidad Budista es el movimiento más racional de la historia de la humanidad, enseñando al sujeto a convertirse en un superhumano o Ser Despierto (Buddha) como Vía para la creación de un mundo mejor y una paz global. Por lo tanto, la Vía de la Reconciliación (Maitriyana) es un refugio para todos los pueblos oprimidos, sin discriminación alguna de su raza, género, religión o clase social. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) cree que es realmente posible reconstruir a la humanidad a partir de los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. En este sentido, la Espiritualidad Budista va más allá del campo religioso, comportándose como un código ético de pensamiento, palabra y acción, al mismo tiempo que impulsa una conducta rebelde frente a la tiranía tanto metafísica como materialista.

Siddharta Gautama fue el revolucionario más importante de la historia porque predicó un Discurso de Liberación y Autodeterminación de los pueblos, realizando una singular e iluminada contribución a los nueve campos de la psicología, pedagogía, medicina, filosofía, arte, ciencia, política, sociología y religión. Por ello, las nueve vías del Maitriyana conforman un pensamiento postmoderno que supera al falso dualismo entre Oriente y Occidente, siendo el preludio de una nueva era de Unidad y Reconciliación de toda la humanidad. Así, cuando el maestro espiritual lucha por lograr la Cura (Nirvana) del mundo no está teniendo ideas drásticas, sino que más bien está permitiendo el emerger del futuro en el aquí y ahora: el Camino Medio de la Salvación y la Evolución. Pero para alcanzar el Despertar (Bodhi) de los pueblos, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) sabe perfectamente que se debe evanescer los males de la guerra, la injusticia social, el analfabetismo y la contaminación.

En este sentido, desde los últimos dos mil seiscientos años, la Espiritualidad Budista ha trabajado profundamente por el objetivo de la Paz Mundial, intentando construir una Tierra Pura o Reino de la Rectitud donde prolifere el bienestar y la serenidad. Esto implica una sociedad plena de pacifismo, redistribucionismo, educación avanzada y armonía ecológica. Este modelo de comunismo de derechos humanos es la encarnación de la Paz dentro del pueblo, desocultando la naturaleza espiritual que yace oculta en cada ser humano, al mismo tiempo que se critica a la búsqueda de poder y riqueza material por ser una falsa vía hacia la felicidad y el progreso en la vida. Aunque el capitalismo se ha convertido en una civilización global, la Espiritualidad Budista tiene la esperanza de guiar a los pueblos hacia la paz mundial por medio de la Ética del Desapego. Siguiendo a Siddharta Gautama y a otros grandes Seres Despiertos (Buddhas) que han aparecido en distintas épocas y lugares, el Maitriyana busca que todos los seres humanos alcancen la paz genuina, ayudando a los pobres y oprimidos a encontrar satisfacción y felicidad en una vida simple y humilde. Esta sabiduría compasiva (prajña-karuna) se concentra en la práctica de la virtud, tanto en el mundo interno como en el mundo externo. En definitiva, según el maestro espiritual, la paz y el altruismo son la naturaleza intrínseca de la humanidad.

En consecuencia, la Espiritualidad Budista persigue objetivos que son contrarios a los gobiernos, pues la historia del mundo demuestra que el Poder mundano se opone a la Libertad, Igualdad y Fraternidad del pueblo, entorpeciendo constantemente el equilibrio y la paz mundial que son la condición natural de la Tierra (Gaia). De esta manera, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) denuncia a los gobiernos como instituciones esencialmente egoístas, dualistas y consumistas. El Maitriyana establece entonces que los gobiernos del mundo se convertirán en instrumentos de paz y justicia cuando se considere a la humanidad como una gran familia, pensando siempre en los intereses de los demás. Esto es nada menos que la Cura (Nirvana) de la codicia, el odio y engaño, instaurando el inicio de una nueva etapa en la evolución de la vida, pues en caso de no asumir una transformación espiritual los pueblos se verán confrontados a su autodestrucción. Por lo tanto, la Espiritualidad Budista es la Vía Única (Ekayana) para proteger los derechos de todos los individuos del planeta, creando una Gran Unidad que abarque a todos los pueblos y evanesciendo el ciclo de repetición (karma) de violencia a través de un marco político, económico y cultural que trabaja a favor de la paz, la justicia, los derechos humanos y la democracia verdadera. Sólo confrontando las diferencias y los conflictos entre las naciones a través del diálogo y la ley internacional es que podrán desaparecer las prehistóricas y barbáricas fuerzas militares. Cuando la guerra, la injusticia, la ignorancia y la contaminación sean superadas, entonces existirá una sociedad amparada por la democracia global y los derechos humanos universales. Sólo el Maitriyana busca crear paz y justicia a lo largo de todo el mundo, educando a la sociedad y protegiendo a la Tierra (Gaia) a través de la Espiritualidad Budista y su Propósito (Dharma) de crear una civilización socialista bajo la guía de los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos los pueblos.

Defensa Budista del Derecho Humano a la Paz

Por Maestro Maitreya

El pacifismo es el valor esencial tanto del Maitriyana como de los Derechos Humanos, estando presente en el histórico desarrollo de una civilización de paz cuyos instrumentos políticos, económicos, culturales y medioambientales estén regulados por la ética universal pacifista. En efecto, la paz no sólo es el Propósito (Dharma) del Socialismo Budista, sino que también es el orden social,[1] el ideal de la comunidad internacional,[2] el objetivo del derecho a la educación,[3] el bien de la seguridad,[4] el elemento esencial del desarrollo,[5] el derecho de todo ser humano y pueblo,[6] la aspiración humana y la obligación estatal.[7] Para el Maitriyana, una nueva civilización pacifista deberá sustituir a la actual civilización de guerra y violencia, pero ésta se originará en la mente de los sujetos, que es donde nacen verdaderamente los conflictos.[8] Así, en el Socialismo Budista se considera como paz integral a la interconexión entre la paz interna y la paz externa, siendo esta última el ideal de la armonía social, planetaria y cósmica.

En el Maitriyana, la Declaración Universal del Derecho a la Paz Mundial es precedida por dos mil seiscientos años de enseñanzas de maestros espirituales, quienes han sido los mayores expertos en el derecho humano a la paz que han existido en la historia. De esta manera, el sentido de Propósito (Dharma) del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) demanda a los Estados del mundo que abran sus prácticas de vida al claramente trascendente hito que implica la creación de una civilización global pacifista. Precisamente, es en el Socialismo Budista donde se plasma claramente esta búsqueda de la paz como valor universal y arquetipo de los derechos humanos, lo cual significa que la paz no sólo es la ausencia de la guerra, sino también la Cura (Nirvana) de los males de la injusticia, la ignorancia y la contaminación, eliminando todo tipo de violencia,[9] sea política, económica, cultural o medioambiental, tanto en el plano individual como en el plano colectivo. Este acontecimiento de la solidaridad en el mundo supone la evolución ética y el Despertar Espiritual (Bodhi) de la humanidad. El Maitriyana trabaja entonces por los derechos humanos sagrados, como son la paz, la vida sana y el medioambiente sustentable, considerando que el Derecho a la Paz Mundial es un derecho integrativo sin el cual los demás derechos individuales y colectivos carecen de importancia o validez. La concepción del derecho humano a la paz alcanza una validez global y universal, reafirmando el carácter intrínsecamente libre y espiritual de la naturaleza del ser humano, por lo que requiere que todos los gobiernos del mundo acepten estos fundamentos éticos para poder arribar al futuro. Por lo tanto, el maestro espiritual enseña que la paz es inherente a la dignidad del aprendiz, pero también es intrínseca al mundo del mañana donde la paz y la salud –la vida adecuada- serán el patrimonio más protegido por los pueblos.

El Socialismo Budista y su Declaración Universal del Derecho a la Paz Mundial significan el mayor avance del Camino de purificación de la humanidad e instauración de una civilización de paz, donde todo sujeto, grupo y pueblo disfruten del cumplimiento del derecho humano a la paz recta. Esto significa el Deseo de que toda la humanidad, sin discriminación alguna, tenga pleno acceso a la justicia social y la educación pacifista, generando vínculos sociales de solidaridad y apoyo mutuo para resolver justa y no-violentamente todo tipo de conflictos. Así, el aprendiz que desaprende el marco de la civilización de guerra se aleja de la política egoísta, la economía consumista, la cultura dualista y el medioambiente poluto. Este abandono es la adquisición de una competencia sumamente útil, pues la ética del Desapego es la máxima herramienta para participar en la sociedad con una actitud de prevención, solución y transformación de los problemas. Por ello, el Maitriyana es un sistema espiritual revolucionario que enseña a desaprender la guerra,[10] la injusticia, la ignorancia y la contaminación, construyendo una nueva identidad para el sujeto y el pueblo con el fin de lograr la Salvación de la Tierra (Gaia). Pero para ello se requiere la evolución de la consciencia planetaria, realizando los quehaceres de la paz, la libertad y el amor,[11] implementando la desobediencia civil de los Seres Libres e Iluminados (Arhats-Bodhisattvas) frente a la opresión de los Estados que violan el derecho humano a la paz y a la vida sana.

La paz mundial es el principal requisito pleno de la Libertad y los Derechos Humanos, aportando igualdad y fraternidad a todos los pueblos. La paz, la justicia y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) forman un triángulo místico que es la plataforma del genuino desarrollo de la humanidad. Sin embargo, estas prácticas supremas dependen pura y exclusivamente de la identificación de las causas de los males globales, buscando su prevención desde las raíces mentales. Así, el maestro espiritual trabaja con coraje por la paz mundial y la vida saludable de todos los seres humanos, procurando transmitir un estilo de existencia vacía de codicia, odio y engaño. Sólo por medio de esta renuncia es que la violencia y la guerra pueden ser evanescidas, lo cual requiere el compromiso no sólo del aprendiz y del Estado sino también de toda la humanidad. La paz no es un tema individual ni estatal sino que es universal. Los problemas contemporáneos demuestran que es fundamental un nuevo sistema de civilización planetaria que no esté regido por la guerra sino por el pacifismo, influenciando los niveles de lo individual, lo nacional y lo mundial. Este Camino de paz debe estar garantizado por la protección de la justicia, la estabilidad del conocimiento y la armonía de la ecología, consolidando la democracia, la solidaridad y la esperanza como valores internacionales que impiden la aparición de la discriminación, el conflicto y el genocidio. El Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) solicita entonces que los pueblos abandonen el poder de la fuerza armada y la reemplacen por el poder de la reconciliación. En este sentido, la contemplación revolucionaria (kakumeizen) es un llamado a los actos inegoístas en pos del bien de los demás, impulsando la transmisión de valores éticos basados en la rectitud, el conocimiento y la interexistencia. Estos principios universales son esenciales para la construcción y desarrollo de la civilización de paz, porque respetan en todo momento la dignidad intrínseca de toda la vida. Así, el maestro espiritual trae un mensaje de amor que puede sanar y transformar al mundo, fortaleciendo la identidad transindividual de los pueblos. Este proyecto de mundialización de la paz que proclama solemnemente el Socialismo Budista no lleva a la uniformidad y ausencia del conflicto, sino más bien a la unidad en la diversidad y a la superación de las divisiones ilusorias de cualquier índole, sea política, económica, cultural o medioambiental. Ante las amenazas de la discriminación, la violencia y la guerra, el Maitriyana hace hincapié en una modalidad superior del aprendizaje, enseñando al sujeto un pensamiento crítico capaz de asumir la responsabilidad sobre la propia vida. De esta manera, el aprendiz de meditación libertaria puede asumir el desafío de cambiar el mundo interno y externo, modulando su propio destino sobre la comprensión de que la paz no es una abstracción sino una práctica y estilo de vida. En definitiva, la paz es un proceso de Ascensión desde la opresión y alienación hacia la Liberación y Apertura (Sunyata), siendo una evolución espiritual centrada en la solidaridad como clave para el futuro de la humanidad. Por lo tanto, el Socialismo Budista hace suya la bandera de la paz, la justicia, la educación y la ecología con el fin de salvar a las generaciones presentes y futuras, asumiendo la misión mesiánica de proteger a la vida, la inteligencia y la Espiritualidad en todo el Universo. Esta es la principal posibilidad de cambiar el rumbo de autodestrucción del mundo, enseñando una vía hacia la paz y el progreso verdadero de los pueblos. Este Propósito (Dharma) demuestra que el Maitriyana es un Camino que salvaguarda el patrimonio ético y espiritual de toda la humanidad, protegiendo los valores universales de los ataques que reciben por parte de la sociedad superficial y materialista. Esto obliga al Socialismo Budista a denunciar al capitalismo salvaje como un sistema carente de Igualdad, del mismo modo que se denuncia al comunismo autoritario como carente de Libertad. En efecto, los cimientos de una civilización de paz no sólo requieren de la Libertad e Igualdad sino también de la Fraternidad y Solidaridad entre todos los seres humanos, erradicando la guerra, la pobreza, la exclusión, la discriminación, la ignorancia y la violencia. El sentido de la vida descubierto por el Maitriyana se encuentra en la convivencia pacífica, la generosidad, la razón, la conciencia plena y la humildad. Únicamente la responsabilidad ética y la voluntad desapegada, propias del conocimiento cumbre (satori) y la sabiduría compasiva (prajña-karuna), nutren la existencia de la humanidad y subliman a la pulsión de muerte y guerra en pulsión de vida y paz, transformando las lanzas en arados y pétalos de rosas. Por ello, las enseñanzas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) son el más noble acto y obsequio que se puede otorgar a las generaciones del presente y futuro, celebrando la vida sana y adecuada a través de la Declaración Universal del Derecho a la Paz Mundial, la cual es el máximo instrumento del Socialismo Budista para respetar la naturaleza espiritual y la existencia digna de los pueblos. El Maitriyana es la máxima representación de la utopía de los derechos humanos, practicándolos y completándolos a través de la contemplación revolucionaria (kakumeizen) con el fin de que el mundo tenga un nuevo amanecer basado en las pautas concretas de la paz, la justicia, la educación y la ecología. La tolerancia, la no-violencia, la comprensión, el desapego, la solidaridad y la vida sin miedo son las condiciones fructíferas para el porvenir del Gran Despertar (Maha Bodhi) de toda la humanidad, construyendo el baluarte de la paz en el espíritu de todos los pueblos de la Tierra.[12]

La máxima contribución al Derecho a la Paz, paradójicamente, no ha provenido de instrumentos jurídicos internacionales sino de los ideales de los maestros espirituales, logrando la cristalización del derecho humano a la paz mundial, lo cual supone un salto evolutivo de la concepción ordinaria del ser humano como naturalmente bélico. Así, la doctrina del Socialismo Budista procura responder a los conflictos y guerras a través del pacifismo, considerando al derecho a la paz como un derecho humano supremo. Esto implica la invalidación total del uso de la fuerza violenta para solucionar conflictos individuales, nacionales o internacionales. En efecto, el Propósito (Dharma) del mantenimiento de la paz y la justicia a nivel mundial es la creación de una Tierra Pura o Reino de la Rectitud donde predomine la democracia, el derecho internacional, la educación para todos y el medioambiente sano. En efecto, el Maitriyana vislumbra y recrea nuevas perspectivas para la evolución ética de todo sujeto, grupo y pueblo. Esta nueva concepción de la responsabilidad de proteger la vida contribuye a la formulación de la civilización de paz. De esta manera, la teoría y práctica del Socialismo Budista encarna la convergencia entre paz, derechos humanos y ecología, comprendiendo en todo momento que el fundamento del derecho humano a la paz es proteger la libertad fundamental o dignidad humana intrínseca.[13] Esto contribuye a la comprensión, tolerancia y amistad entre toda la familia humana,[14] promoviendo el desarrollo de actividades de meditación libertaria para el mantenimiento de la vida sana y pacífica. Esta búsqueda de eliminar la guerra en la vida de los pueblos es la aspiración máxima tanto del Maitriyana como de los instrumentos de derechos humanos,[15] los cuales se comprometen al establecimiento de una paz justa y duradera a nivel mundial.[16] Esto implica tanto el desarme como la resolución pacífica de controversias. Sin embargo, aunque los derechos a la paz adecuada y al medioambiente sano son derechos humanos supremos, los gobiernos suelen considerarlos como derechos secundarios. La paz, tal como es concebida en el Socialismo Budista, incluye condiciones políticas, económicas, culturales y medioambientales para el ejercicio pleno de los derechos humanos.[17] En este sentido, la Declaración Universal del Derecho a la Paz Mundial reconoce a la paz como desarrollo integral en esos cuatro ámbitos, al mismo tiempo que se reconoce el derecho al desarrollo interior y las libertades fundamentales. Así, la paz y el medioambiente sano son la base para la supervivencia de la humanidad.[18] Por lo tanto, la paz es un valor y práctica suprema, siendo la condición necesaria para la Salvación y Evolución del mundo, desarrollando efectivamente los derechos humanos en todos los pueblos, lo cual significa reconocer el derecho a vivir sin conflictos armados, el derecho a un entorno seguro y sin armas, el derecho a un medioambiente sano, el derecho a la desobediencia civil, el derecho a la objeción de consciencia, el derecho a la oposición frente a la opresión, el derecho a la protección de los vulnerables, el derecho a la Justicia y la Verdad, el derecho al futuro y el derecho a la democratización de los gobiernos y organismos internacionales. El Maitriyana actúa entonces en nombre de toda la humanidad para reclamar el respeto y cumplimiento del Derecho a la Paz. El acontecimiento de la Declaración Universal del Derecho a la Paz Mundial es la cristalización de dos mil seiscientos años de Espiritualidad, brindando el marco jurídico y la guía ética para la construcción de una civilización pacifista.

[1] Declaración Universal de los Derechos Humanos.

[2] Declaración de Naciones Unidas sobre el fomento entre la juventud de los ideales de la paz, respeto mutuo y comprensión entre los pueblos.

[3] Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

[4] Declaración de Naciones Unidas sobre la afirmación y consolidación de la distensión internacional.

[5] Declaración de Naciones Unidas sobre el Derecho al desarrollo.

[6] Declaración de Naciones Unidas sobre la preparación de las sociedades para vivir en paz.

[7] Declaración de Naciones Unidas sobre el Derecho de los pueblos a la paz.

[8] Constitución de la UNESCO.

[9] J. Galtung, Peace by peacefully means.

[10] Anna Bastida, Desaprender la guerra: una visión crítica de la educación para la paz.

[11] F. Mayor Zaragoza, Derecho humano a la paz: germen de un futuro posible.

[12] El Derecho Humano a la Paz: Declaración del Director General de la UNESCO de 1997.

[13] C. Villan Duran, Hacia una declaración sobre el derecho humano a la paz.

[14] Declaración Universal de Derechos Humanos.

[15] Declaración sobre el Derecho de los pueblos a la paz.

[16] Declaración del Milenio.

[17] M. Aguirre, Los conflictos económicos y sociales y la paz: el caso de los Estados frágiles.

[18] Declaración de Luarca sobre el Derecho Humano a la Paz.

Defensa Budista de la No-violencia frente al Terrorismo

Por Maestro Maitreya

Frente a los atentados del terrorismo civil o gubernamental, la Espiritualidad Budista responde siguiendo las reglas de la no-violencia, las cuales son propias del Camino fundado por Gautama hace más de dos mil seiscientos años. Este posicionamiento pacifista es una respuesta no-convencional frente a la violencia, pero tampoco se trata de una actitud de pasividad, sino que implica una respuesta objetiva y desapegada que parte siempre desde la percepción de lo Real. Cuando ocurren atentados terroristas los gobernantes suelen exigir tomar medidas bélicas, lo cual indudablemente es una regresión a una prehumanidad salvaje, primitiva e irracional. El maestro espiritual ayuda a los pueblos a reconocer que esa vía de violencia se encuentra muy lejos de cualquier tipo de justicia, dado que se orienta hacia el odio y el caos. En cambio, a lo largo de veintiséis siglos la no-violencia ha sido la obstinada compañera de camino de la Espiritualidad Budista, transmitiendo a la humanidad ciertas reglas éticas que forman el aprendizaje más importante de la historia. Este aprendizaje implica desilusionarse del progreso materialista, tecnológico y belicista, que en realidad es un progreso ilusorio, para así poder acercarse a un progreso real y verdadero que permite avanzar y evolucionar en la vida. En este sentido, la Espiritualidad Budista muestra que la lógica dualista es primitiva, conflictiva y violenta, mientras que la lógica dialéctica paradojal es superior, reconciliadora y pacifista. Este tipo de saber es el único progreso en el mundo, porque conduce al bienestar y la armonía, mientras que el materialismo siempre lleva hacia la desilusión y el nihilismo. Por lo tanto, la Espiritualidad Budista parte siempre de una premisa optimista, pues muestra en el aquí y ahora cómo evanescer las ilusiones del pasado y avanzar hacia los progresos del futuro. La idea del Despertar (Bodhi) del sujeto y de la sociedad tiene entonces cierta consistencia y coherencia que no se encuentran presentes en la religión y la política. El maestro espiritual hace un llamado a una especie de culminación evolutiva de la consciencia, llamando a los pueblos a progresar espiritualmente. Este progreso es encontrar la vocación y el Propósito (Dharma) del ser humano y de la vida misma, manteniendo la esperanza de un mundo mejor a pesar de que las condiciones mundanas son pesimistas y contradicen cualquier optimismo. Pero la actitud de progreso puede ser mantenida hasta el infinito, motivo por el cual el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) compite con la idea de Dios, desarrollando una visión de la existencia que es dinámica, amplia y reconciliadora, pues se encuentra más allá de las contradicciones ilusorias. En esta superación residen los valores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad que practica y enseña la Espiritualidad Budista, la cual va más allá de los dos destinos de la metafísica y el materialismo. A partir de un espacio y tiempo de Apertura (Sunyata), el maestro espiritual trasciende el dualismo y existe en la verdadera Liberación, la cual es el momento más importante de la historia, dado que es el único momento de genuina paz. Esta es la razón por lo que la promesa de Libertad que emana de la Espiritualidad Budista es una insistencia para rebelarse frente a un mundo donde la violencia es normal. De este modo, para el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) alejarse o quedar afuera del destino de la historia es algo que beneficia al ser humano. Pero aunque esto pueda parecer una actitud ahistórica, ciertamente la Espiritualidad Budista nunca ha sido indiferente al mundo, pues es una comunidad adulta, solidaria y pacífica. Además, la posición de liderazgo y guía del maestro espiritual todavía está por acontecer en la historia, debido a que la humanidad tiene todo el futuro por delante, encontrándose en el camino ascendente de la evolución de la vida y la consciencia. En efecto, la humanidad y la Tierra (Gaia) se encuentran ambas en la infancia, ya que no han realizado aún el sentido de sus vidas como superorganismos o totalidades interrelacionadas. Pero el sentido de la Espiritualidad Budista es su Camino mismo, su práctica presente en el mundo, manteniendo una relación de compromiso con los Derechos Humanos y la Naturaleza. El día en que los pueblos decidan ser no-violentos, recién entonces heredarán la grandeza del Cosmos.

Defensa Budista de la Democracia Verdadera

Por Maestro Maitreya

En la civilización capitalista la adquisición de riqueza material parece ser un valor más importante que el de la democracia. De hecho, los gobiernos suelen considerar a ciertas prácticas democráticas como actos conspirativos, llegando incluso a realizar persecución política, económica y cultural hacia aquellos que piensan distinto y se expresan libremente. Esto implica que el significado de la democracia verdadera no es simplemente el sistema de elecciones limpias que posiciona en el Poder a los gobiernos a través de contundentes triunfos electorales, sino que más bien es el ejercicio de principios éticos y socialistas que son prodemocráticos.

La Espiritualidad Budista define a la democracia como un sistema político, económico y cultural de Libertad que lucha continuamente contra la perversión del Poder. De este modo, la teoría metapolítica de la Espiritualidad diferencia a los ideales democráticos de los meros procesos electorales que son periódicos,  competitivos y abiertos, pues la democracia verdadera no es la garantía de elecciones sino la intervención directa del pueblo en los programas y decisiones de gobierno, superando así las desventajas y desigualdades que sufren los individuos más oprimidos. En definitiva, el maestro espiritual afirma que todo aquello que no cumpla con los valores de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad no es democrático. El sufragio o las elecciones abiertas son entonces el punto de partida básico de la democracia, pero no su aspecto central o núcleo legítimo, el cual es el acuerdo, la responsabilidad y la participación activa en la toma de decisiones. Una práctica suficientemente democrática no puede ser llevada a cabo cada dos o cuatro años y sin importar lo que ocurre en el medio, sino que debe haber un control constante del pueblo sobre quiénes están en el Poder. Para la Espiritualidad Budista, la democracia verdadera se diferencia de la ilusión y el engaño de la democracia electoral, pues no alcanza con ganar elecciones transparentes para ostentar una legitimidad democrática. Para ello se deben asegurar las condiciones básicas de la Libertad, Igualdad y Fraternidad del pueblo durante los períodos interelectorales, regulando al Poder Ejecutivo a través de los poderes Legislativo, Judicial, Periodístico y Popular. Esto implica que no deben existir prohibiciones para la expresión de la sociedad y que debe haber una libre circulación de fuentes de información alternativas a las gubernamentales, pues el cuestionamiento hacia la versión oficial es un signo de salud democrática. Al mismo tiempo, la Espiritualidad Budista apoya la independencia de cada uno de los poderes del Estado, protegiendo el cumplimiento de la paz, justicia social y derechos humanos. Sólo el imperio de la ley ética puede proteger a la ciudadanía de la opresión gubernamental. En concordancia, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) diferencia el origen electoral de un gobierno con respecto al ejercicio democrático, pues mientras el primero es una muestra de respaldo, en cambio el segundo es su legitimación. Así, la democracia verdadera es siempre un respeto por los Derechos Humanos, en lugar de una dictadura de la mayoría que cree que puede hacer cualquier cosa tras tener el apoyo electoral. De esta manera, la Espiritualidad Budista denuncia la baja calidad democrática que existe en muchísimos regímenes del mundo, criticando incluso a muchos que han surgido del voto popular. La calidad democrática está compuesta por el funcionamiento independiente del gobierno, la justicia y la legislación, simultáneamente garantizando el control efectuado por parte de la ciudadanía a través del periodismo y la expresión crítica libre, lo cual permite ejecutar políticas públicas que responden al bienestar del pueblo.

En la Espiritualidad Budista se propone una democracia verdadera que tiene la capacidad de llevar adelante elecciones regularmente, no con el fin de elegir a representantes sino con el objetivo de participar en la toma de decisiones a nivel nacional e internacional, pues ningún gobernante se encuentra más apto que cualquier ciudadano ordinario. De esta manera, el maestro espiritual critica la legitimidad democrática de muchos gobiernos del mundo, quienes carecen de un buen ejercicio democrático aunque cumplan con los requisitos mínimos de legalidad para la obtención del Poder. La Espiritualidad Budista califica entonces de pseudodemocrático a un país en el que el gobierno o poder ejecutivo controla directa o indirectamente a los poderes legislativo y judicial y realiza un control o persecución sobre la mayoría de los medios de comunicación masiva. En este sentido, se denuncia que muchos países con un sistema electoral democrático carecen de un ejercicio genuinamente democrático, desplegando un brutal poder gubernamental que se asemeja al de los monarcas o dictadores. Por ende, la misión del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) es luchar por la democracia verdadera para toda la humanidad, denunciando al engaño gubernamental y al malfuncionamiento de la justicia para traer Libertad, Igualdad y Fraternidad a todo el pueblo.

Defensa Budista de los Derechos Humanos

Por Maestro Budista Maitreya

La Espiritualidad Budista es el movimiento metapolítico que más ha trabajado por la Ética y los Derechos Humanos en la historia del mundo, siendo precisamente la búsqueda utópica de una República Global gobernada por la Ley o Propósito (Dharma). El pleno ascenso de la civilización socialista dhármica es un desafío a las superpotencias imperiales, visualizando un mundo mejor regido por normas éticas que prevengan la guerra, la injusticia, el analfabetismo y la contaminación. Estas normas que promueven la paz, la justicia, la educación y la ecología están basadas en el apoyo mutuo en lugar del uso de la fuerza violenta. Así, la sabiduría compasiva (prajña-karuna) del maestro espiritual es un anticipo del mundo del futuro.

Pero para avanzar en la aplicación de un sistema jurídico global se deben evanescer las asimetrías y desigualdades de la civilización capitalista, cuestionando los fundamentos mismos de la economía, política y cultura dominante. Para poder realizar esta difícil tarea es necesario que la Espiritualidad Budista se desapegue del multiculturalismo de la globalización, simultáneamente transmitiendo ideas universalistas y perennes de Justicia que posicionan un socialismo de derechos humanos capaz de hacer frente a los países poderosos tanto del capitalismo salvaje como del comunismo autoritario. Este escenario posiciona a la Espiritualidad Budista como el antídoto a los movimientos hegemónicos que siempre han llevado conflicto, violencia y opresión a la sociedad. Además, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) provee el único marco de ordenamiento internacional que respeta la condición intrínseca de Despertar (Bodhi) de la humanidad, criticando a los grandes actos terroristas y a las invasiones imperialistas como fenómenos producidos por los venenos del Estado, la religión y la familia.

Estos cuestionamientos hacia la civilización capitalista surgen de la Espiritualidad Budista, la cual es una corriente de pensamiento y práctica que tiene una orientación crítica hacia la política mundial tradicional, al mismo tiempo que sostiene que los valores legales universales deben surgir del impulso perenne de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) y nunca de la fuerza de dominación imperialista de los países dominantes. De esta manera, el maestro espiritual cuestiona a la civilización capitalista pero sin incurrir en el error garrafal de considerar que la cultura asiática posee valores mejores que la cultura occidental, reclamando una comprensión de los Derechos Humanos adaptada a los valores que son intrínsecos a la naturaleza espiritual del ser humano, como la Libertad, Igualdad y Fraternidad. De este modo, el Discurso Analítico-Existencial-Libertario (Buddha-Dharma-Sangha) de la Espiritualidad Budista enseña un modelo de desarrollo económico, político y cultural basado en la primacía de los valores trascendentes que no pertenecen a Oriente ni Occidente, sino que son el legado de los grandes Seres Despiertos (Buddhas) de la historia.

En consecuencia, la Espiritualidad Budista considera a la Libertad de expresión como un valor central de la vida social, aunque esto pueda ser polémico ante regímenes feudales y autoritarios que violan sistemáticamente los Derechos Humanos Universales. Aquellos que recurren a la represión y al asesinato para silenciar a la Libertad de expresión están viviendo realmente en el pasado del mundo, pues la reivindicación de los Derechos fundamentales del ser humano seguirá en pie para construir un mundo mejor. El tránsito hacia un mundo más integrado y menos eurocéntrico o asiacéntrico es un hecho que favorece notablemente la posibilidad de una Justicia Global Verdadera, permitiendo el emerger de valores universales que no estén al servicio de los países más poderosos del sistema capitalista internacional. En este sentido, una auténtica Justicia Global no sólo debe incluir el apoyo de la mayoría de los pueblos del mundo, sino que también debe ser un marco internacional legal que incorpore a las tradiciones espirituales. La Espiritualidad Budista es un Camino Medio, por lo que su lucha universal por los Derechos Humanos y de la Tierra trasciende a los polos opuestos del fundamentalismo religioso y el capitalismo colonialista, pues mientras el primero busca asesinar y destruir los valores espirituales de los Derechos Humanos, cometiendo actos terroristas y masacres de mujeres y niños, en cambio el segundo asesina y destruye en nombre de los Derechos Humanos, bombardeando o invadiendo naciones pobres tal y como lo han realizado los Imperios de Norteamérica y Europa.

Por ende, es fundamental el aporte de la Espiritualidad Budista en la construcción de un sistema jurídico global para el mundo contemporáneo, estando en la vanguardia de la reivindicación de los ideales de la no-violencia, la no-segregación social, el diálogo interreligioso, la autodeterminación popular, la democracia directa global y el respeto por los ecosistemas. El apogeo de la perspectiva geopolítica de la Espiritualidad Budista erosiona el negativismo jurídico contemporáneo, mostrando la posibilidad de construir una jurisprudencia avanzada en materia de Derechos Humanos que realice una revolución en todo el mundo.

Diálogo Jurídico con la Corte Internacional de Justicia

La Justicia del Futuro: la Ley Dhármica

Por Maestro Maitreya Samyaksambuddha

El Maitriyana abre una ventana al futuro de la humanidad, dejando ver que la revolución va más allá de la economía y política para adentrarse también dentro de la cultura. Así, el Socialismo Budista también reflexiona y teoriza sobre cuestiones como el Derecho, iniciando una revolucionaria visión de la Justicia. Esta meditación libertaria del maestro espiritual está revestida de un interés práctico, teórico e histórico en el campo poco explorado y cultivado que es la concepción budista del Derecho. El interés histórico de esta contemplación revolucionaria (kakumei-zen) deriva de que es una obra que tiene el Propósito (Dharma) de la gestación y elaboración definitiva de la civilización socialista libertaria del futuro, momento en el que los pueblos surgidos de la insurrección postcapitalista intentarán conformar la vida social sobre las nuevas bases de la paz, la justicia, la educación y la ecología. De esta manera, el Maitriyana forja una Nueva Vía (Navayana) práctica y teórica del Derecho.

La función revolucionaria del Socialismo Budista redefine al Derecho como un Orden Inteligente y Orgánico de relaciones sociales que nunca debería responder a los intereses de las clases dominantes, sino que más bien debería proteger a través de la fuerza de la bondad y la sabiduría compasiva (prajña-karuna) a aquellos que sufren. En concordancia con Marx, el Maitriyana considera que el Derecho tradicional actual no es más que la expresión jurídica de las relaciones de producción capitalista.[1] Desde el enfoque del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) se afirma la necesidad de un Derecho Dhármico o Espiritual que responda a la revolución socialista libertaria. Esto se debe a que la creación de un Derecho nuevo es un medio hábil de la reorganización social de toda revolución que trabaja por los intereses de un mundo mejor.[2] Ante los ojos bien abiertos del maestro espiritual, el futuro de la humanidad junto con su misma supervivencia y Salvación no pueden escapar a la revolución de esta Ley Dhármica. Aunque en la sociedad del futuro es probable que el Estado deje de existir y desaparezcan las instituciones jurídicas capitalistas, inevitablemente continuará existiendo un Derecho intuitivo en cuanto conjunto de ideas bondadosas y compasivas que existe como naturaleza de la mente humana. Esta naturaleza psíquica que es la Ley Dhármica de la sabiduría compasiva (prajña-karuna) es reprimida mediante el principio de justicia de las clases dominantes, las cuales transmiten una forma ideológica y dualista del Derecho que es fundamentalmente injusta y desigual. Al igual que Reisner,[3] esta distinción entre la falsa justicia de la ideología jurídica y la Verdadera Justicia de la Ley Dhármica hace que el Socialismo Budista sostenga que en la civilización del futuro dejará de existir el Derecho ilusorio como pensamiento ideológico, aunque la Justicia seguirá existiendo como un Derecho real de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

El trabajo fundamental del Maitriyana produce duras críticas hacia las instituciones jurídicas, mostrando la necesidad de una nueva práctica y teoría del Derecho para que el mundo pueda alcanzar la Cura (Nirvana) del sufrimiento. Así, el Despertar (Bodhi) es como un rayo de luz que abre un sentido revolucionario para la existencia del sujeto más allá de la opresión del Estado y de la religión. Sin embargo, esta crítica radical que realiza el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) hace que pueda ser tachado como enemigo del Poder, lo que conduce inexorablemente a que el maestro espiritual pueda sufrir la represión gubernamental. Las ideas del Socialismo Budista sabotean el status quo, denunciando y condenando los métodos opresivos del capitalismo, lo cual lo convierte en un movimiento amigo del pueblo. Al mostrar el carácter erróneo de las ideas del Derecho tradicional, las tesis fundamentales del Maitriyana se separan de la ideología jurídica para acercarse a las experiencias y relaciones vividas por los seres humanos, estudiando la realidad del mundo interno y externo sin caer en una ideología estática y no-objetiva. En concordancia con Pashukanis, el Socialismo Budista plantea la cuestión del Derecho como un problema objetivo de las relaciones sociales (económicas, políticas y culturales), pero exigiendo investigar la Espiritualidad de esa objetividad social. Esta investigación está ausente en el Derecho tradicional, lo cual significa que la justicia ordinaria es una ideología jurídica que no está anclada en el Bien y en la realidad. Al apartarse radicalmente de las instituciones Estatales, el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) concibe que el Derecho puede ser cambiado y transformado como cualquier otra relación social, reorientándolo hacia la defensa de los intereses del pueblo. El Maitriyana se trata entonces de la tarea fundamental de transformar las relaciones sociales, sean económicas, políticas, culturales, religiosas o jurídicas.

Obviamente, al anclar el Derecho en la vida espiritual y al destacar la forma revolucionaria de su verdadera aplicabilidad, el Socialismo Budista se sitúa en oposición al punto de vista capitalista del Derecho que suele explicar la Ley como un conjunto de normas independiente de las relaciones sociales y del dominio de la clase dominante. De esta manera, el maestro espiritual denuncia que la norma se ha convertido en la base lógica y fáctica de la institución jurídica, cuando en realidad debería serlo los valores espirituales de la Justicia y la Verdad. Así, el Maitriyana proclama que la teoría capitalista del Derecho no resuelve nada, sino que vuelve la espalda a los hechos reales de la sociedad,[4] dedicándose a las normas sin preocuparse por aquellos que sufren o por las relaciones sociales que atentan contra la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad del pueblo. Esto se debe a que la civilización capitalista no aborda el Derecho como un fenómeno social y espiritual. El pensamiento jurídico del Socialismo Budista se acerca entonces a las tesis fundamentales del marxismo, criticando al Derecho burgués de la sociedad capitalista por no ser más que el conjunto de relaciones sociales de una sociedad productora y acumuladora de mercancías.[5] En cambio, para el Maitriyana la verdadera naturaleza del Derecho son los valores espirituales de la Justicia y la Rectitud, por lo que únicamente puede ser expresada por la sociedad comunista libertaria del porvenir del mundo. Así, para llegar a la expresión más pura y verdadera del Derecho se debe iniciar un proceso de purificación y desapego del normativismo por ser un sistema basado en ilusiones. En efecto, existe una relación perversa entre el ámbito jurídico estatal y el Poder económico capitalista, producto de la cual emerge una concepción que reduce la vida humana a un mero intercambio de mercancía: el fetichismo jurídico-capitalista. Este economicismo claramente anula la Libertad intrínseca del aprendiz, que es el valor místico del ser humano. Para el Socialismo Budista la relación con la Justicia es realmente una relación espiritual entre seres humanos, pues se trata de un vínculo de la sociedad con los valores perennes de la Bondad y la Compasión. En este sentido, la meditación libertaria abandona el plano abstracto de la norma para entrar dentro del plano pragmático de la Justicia, intentando convertir al sujeto en un Ser justo o un Ser del Derecho Universal. Así, el objeto de estudio del Maitriyana es la Justicia como valor social y espiritual indispensable para la Cura (Nirvana) de los males del mundo.

Si bien este desapego del ámbito capitalista es una tentativa para aproximar la forma del Derecho a la forma de la Espiritualidad, ciertamente es indiscutible la relación estrecha entre el valor de la Justicia y el Ser ético. Además, el Socialismo Budista establece la controvertida tesis de que el Derecho público -como relación entre el individuo y el Estado- es un falso Derecho, mientras que el Derecho comunal es el verdadero. En efecto, el Derecho Penal y el Derecho Civil –con códigos normativos desconocidos por la mayoría del pueblo- se presentan como ilusorios cuando el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) muestra la concepción socialista libertaria del Derecho que se practica en las comunas budistas (Sanghas). Dado que el Derecho burgués corresponde en forma y contenido a la sociedad capitalista, el Maitriyana coincide con Pashukanis y llega a la conclusión lógica de que este Derecho no existirá en la sociedad comunista del futuro. Esto significa que la regulación jurídica normativa que tiene como base a los intereses personales en conflicto deberá ser reemplazada por la regulación ética espiritual que tiene como fundamento a la Unidad de Propósito (Dharma) de los miembros de la Comuna (Sangha).[6] De esta manera, en la civilización socialista libertaria no existirán normas jurídicas sino reglas éticas para brindar paz, justicia, sabiduría y compasión en las relaciones entre el aprendiz y la Comuna (Sangha). Por lo tanto, al igual que Pashukanis, el Socialismo Budista muestra que en una sociedad comunista evolucionada habrá una Evanescencia (Nirvana) del Estado y del Derecho burgués (que es un Derecho de la desigualdad), apuntando a una nueva organización social con un Derecho comunista (que es un Metaderecho o Ley Dhármica), siempre que se haya superado definitivamente a los venenos de la codicia, el odio y el engaño. Así, sólo trascendiendo a la opresión e injusticia del Estado y el Derecho burgués el sujeto podrá vivir en Libertad, Igualdad y Fraternidad con el prójimo. Incluso grandes autores marxistas coinciden con la tesis de la desaparición del Estado y del Derecho que plantea el Maitriyana, caracterizando a la nueva sociedad comunista libertaria como el destino mismo de la Justicia. Sin embargo, el maestro espiritual considera que la dictadura popular o período de transición a este modelo futuro debe ser muy corto, pues su duración representaría un problema teórico, práctico e histórico. Esto se debe a que la naturaleza del ser humano es la Liberación y el Despertar (Bodhi), con lo cual toda condición social que sea contraria debe durar el menor tiempo posible. La Revolución Cultural del Socialismo Budista se enfrenta a este problema de cómo construir una sociedad de Justicia Verdadera, evidenciando que el Maitriyana va más allá de ser una nueva política económica tendiente a construir un sistema de redistribución de la riqueza. El Socialismo Budista no está en contra de la industrialización, pero propone medidas encaminadas a efectuar la transformación necesaria para que la humanidad se eleve a una Edad Superior. Justamente, en la situación histórica concreta el Maitriyana se plantea la cuestión vital de la Salvación, la cual se relaciona con el destino de la Evanescencia (Nirvana) del Derecho burgués para dejar paso a la etapa de la Ley Dhármica. En realidad, en la civilización socialista libertaria o comunismo evolucionado no habrá Estado ni Derecho, como ha señalado Pashukanis, pues el Derecho es esencialmente burgués y su reemplazo por las nuevas categorías del Derecho socialista libertario implica un verdadero Metaderecho. En efecto, en la Ley Dhármica o Metaderecho se ha superado el horizonte limitado del Derecho burgués, pero también se ha ido más allá de todo Derecho en cuanto norma, pues se trata de la Cura (Nirvana) o Evanescencia del momento jurídico de las relaciones sociales.[7] Ciertamente, en el Socialismo Budista se trata de una desaparición gradual, mientras que en el Anarquismo es una desaparición brusca. En concordancia con Marx, la Vía hacia la civilización socialista libertaria o comunismo evolucionado técnicamente no presenta una nueva forma jurídica sino la extinción misma de toda forma jurídica, siendo un Despertar (Bodhi) o Liberación en relación a esa herencia burguesa que busca sobrevivir más allá del capitalismo.[8] Según el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva), el Derecho no es algo perenne como ciertamente lo es la Ley Dhármica, por lo que al asumir un nuevo contenido socialista libertario no hace más que estar destinado a extinguirse gradual y definitivamente. El ámbito de la norma sólo atrapa al ser humano en un tiempo limitado, hasta que su horizonte es superado o agotado por el aprendiz en la experiencia de la Cura (Nirvana).

De esta manera, en concordancia con Pashukanis, las tesis del Maitriyana acerca del Derecho pueden ser sintetizadas como: 1) Todo Derecho es Derecho capitalista hasta que es completamente evanescido o transcendido en un Meta-Derecho; 2) Un Derecho socialista no admite formas jurídicas tradicionales, por lo que técnicamente no es Derecho normativo; 3) Durante el proceso de extinción gradual o súbita del Derecho normativo, éste debe ser utilizado en beneficio del pueblo.[9]

Al igual que Marx y Engels, el Socialismo Budista se ocupa del Derecho para mostrar cómo debe pasarse desde la sociedad capitalista salvaje a la sociedad comunista evolucionada, evanesciendo vestigios económicos, políticos y culturales que pertenecen a la vieja sociedad de cuyas entrañas procede la revolución.[10] Al respecto, todo lo que enseña el Maitriyana acerca del Derecho se refiere pues a la Justicia del Futuro o Ley Dhármica como medio de evanescer el consumismo, dualismo y egoísmo, debido a que esto es lo más importante para construir una sociedad superior con una estructura supraeconómicatransacadémica y metajurídica. Según el maestro espiritual, el Derecho es fundamentalmente Derecho de la desigualdad porque parte de la base de que hay una elite social con Poder mientras que acepta mantener la opresión y el sufrimiento que padece el resto de la sociedad, motivo por el cual el mismo Marx ha reconocido que incluso en el comunismo autoritario o dictadura del proletariado todavía el Derecho sigue siendo burgués.[11] Por lo tanto, el porvenir definitivo del Derecho será su misma extinción o Evanescencia (Nirvana), desapareciendo junto con el Estado para que emerja una fase superior de la sociedad de política pacifista, economía de justicia social, cultura progresista y ecología comprometida. Por lo tanto, el Socialismo Budista propone un Meta-Derecho o Ley Dhármica que evite los inconvenientes de aplicar medidas supuestamente igualitarias pero que en realidad no hacen más que anular las diferentes capacidades y necesidades entre cada sujeto. Así, este Derecho Dhármico –que implicaría la superación de sí mismo como Derecho– debería ir más allá del dualismo entre igualdad y desigualdad, rebasándose el estrecho horizonte del Derecho burgués para abocarse a la singularidad existencial de cada Ser. En la fase superior del comunismo evolucionado o civilización socialista libertaria desaparece la subordinación esclavizadora del ser humano a la máquina de opresión del Estado, y con esta también desaparece la ilusión de la forma jurídica normativa del Derecho burgués, haciendo que el aprendiz considere al Amor y al Trabajo (intelectual o manual) como la principal necesidad de vida y no como meras prácticas mundanas. Así, con el desarrollo integral del sujeto en sus aspectos psicológicos, filosóficos y políticos, también crecen fuerzas productivas que nutren material y espiritualmente al pueblo, rebasando completamente los límites del Derecho burgués para que la sociedad pueda distribuir según la capacidad y necesidad de cada ser humano.[12]

En concordancia con Marx, el Maitriyana aclara que el Derecho burgués que impera totalmente en la sociedad capitalista –tanto con la propiedad privada como con la democracia representativa y la moral religiosa- persiste todavía en la primera fase o grado del comunismo autoritario debido a que éste no tiene aún una madurez económica plena,[13] ni tampoco una madurez política y cultural. De hecho, la subsistencia del estrecho horizonte del Derecho burgués durante la fase del comunismo autoritario o Dictadura del proletariado no hace más que demostrar fácticamente que la forma del Poder del Estado burgués continúa vigente en esa etapa, pues el Derecho burgués no existe sin la presencia de un sistema de Poder capaz de obligar al sujeto a respetar las normas.[14]

A diferencia del comunismo autoritario y su autocontradicción al creer que puede haber un Estado burgués sin burguesía,[15] el Socialismo Budista cree que el Estado y el Derecho deben ser evanescidos por ser ambos un aparato de coacción, para así dejar paso a la observancia de las pautas éticas de convivencia sin coacciónlo cual implica que el Derecho deja de existir como un sistema de normas impuestas coactivamente.[16] Sin embargo, sólo en las condiciones de la comuna espiritual (Sangha) los aprendices han podido construir este ideal de organización sin Estado y sin Derecho, habituándose paulatinamente a observar y seguir las reglas elementales de convivencia que se repitieron durante miles de años como preceptos éticos sin la coacción, violencia y dominación del Estado.[17] Aunque el principio redistribucionista y postcapitalista suele ser acusado de utopismo, indudablemente es posible construir una sociedad comunista libertaria donde los sujetos aprenden a trabajar directamente por el bien social sin depender de cualquier norma de Derecho,[18] pues esto ya ha ocurrido con las comunas espirituales (Sanghas) donde se ha superado totalmente el estrecho horizonte del Derecho burgués.

En concordancia con Marx, para el Maitriyana hay una gran inmadurez en la estructura económica, política y cultural del período de transición del comunismo autoritario o Dictadura del proletariado, motivo por el cual en esta fase introductoria todavía subsiste tanto el Derecho burgués como el aparato de coacción del Estado para garantizar la observación de las normas. No obstante, el Socialismo Budista demuestra en práctica y teoría que cuando la Espiritualidad se despliega en la comuna (Sangha) se crea una nueva estructura supraestatal transjurídica. Éste es el Futuro de la Justicia o Ley Dhármica, siguiendo reglas éticas no impuestas por ningún Poder, sino elegidas conscientemente como el modo de vida más correcto. En consecuencia, el Derecho proletariado sigue siendo Derecho burgués, mientras que el Derecho socialista libertario que propone el Maitriyana es indudablemente un Metaderecho por ser la encarnación de la Justicia en el aquí y ahora sin la presencia de la ilusoria y opresiva norma jurídica.

El aspecto fundamental del Socialismo Budista es que busca la abolición de la propiedad privada y la socialización de los medios de vida, pero también es el abandono del Derecho tradicional y el desapego hacia el Estado. De esta manera, el Maitriyana cumple con el sueño de Marx en todas las esferas de la vida social, pero sin perder una práctica comunista de derechos humanos. Al recibir un nuevo contenido de naturaleza socialista libertaria, el Derecho supera la limitación burguesa para convertirse en un Neo-Derecho o Ley Dhármica donde ha desaparecido la norma jurídica para ser reemplazada por una constante práctica justa y contemplación revolucionaria (kakumei-zen). Por lo tanto, el Socialismo Budista no debe limitarse a la mera transformación del viejo Derecho, sino que debe crear un más allá del Derecho, evitando así la violación de los derechos humanos que generan las instituciones jurídicas y que entran en contradicción con los fines y esencia de la civilización socialista libertaria del futuro. El destino supremo de la doctrina del Maitriyana es transmitir a todo el mundo las tesis fundamentales de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, razón por la cual instaura una Ley Dhármica que critica al Derecho burgués, proponiendo trascenderlo e incluso evanescerlo en la sociedad sabia y compasiva. Al igual que Pashukanis, las tesis del Socialismo Budista representan una amenaza para la centralización y burocratización del Poder político y económico, cuyos órganos socioculturales son antidemocráticos y basados en el culto a la personalidad.[19]

En el marco analítico, existencial y libertario del proceso revolucionario del Maitriyana, la teoría y práctica del Derecho experimenta una transformación radical que se manifiesta en las críticas severas hacia las tesis del capitalismo y hacia el aspecto represivo de la norma jurídica, lo cual también incide sobre el comunismo autoritario al hacerle ver aspectos erróneos y anacrónicos de su política económica. El edificio práctico y teórico levantado por el Socialismo Budista muestra las grietas del ilusorio Discurso del Poder, motivo por el cual denuncia a los regímenes dictatoriales como un comunismo involucionado totalmente apegado a la máquina opresiva del Estado y del Derecho burgués, tal y como lo fue la URSS. Dado que el Socialismo Budista busca la Evanescencia (Nirvana) gradual o súbita del Estado, los movimientos autoritarios pueden llegar a acusar a la Espiritualidad Reconciliadora con el cargo de contrarrevolucionaria, aunque más bien el Maitriyana es una Vía transrrevolucionaria.

Las ideas del Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) conducen a un mundo de paz, justicia social, educación y ecología, por lo que el Socialismo Budista es el máximo exponente espiritual en teoría del Derecho y del Estado, a la vez que máximo responsable de la práctica de meditación libertaria como Procuradora de la Ley Dhármica. Por lo tanto, la metapolítica del Maitriyana se trata de una teoría postmarxista y metacientífica que recupera la visión de Marx de una sociedad sin clases y con un comunismo evolucionado.

Al criticar al Derecho como Derecho burgués, el maestro espiritual establece el terreno para un desarrollo de la Justicia bajo la guía del Socialismo Budista, apuntando a evanescer el Derecho normativo y la ciencia jurídica en tanto elementos de la máquina opresiva del Estado. Naturalmente, tal Propósito (Dharma) representa el inicio de un debate profundo contra las ideologías imperantes, dejando el campo despejado para que la humanidad pueda dejar la ilusoria e inservible práctica jurídica para desarrollar la concepción de la Justicia como valor espiritual trascendental en el proyecto de Salvación del mundo. Aunque el Maitriyana pueda ser perseguido, reprimido o arrojado al olvido por denunciar dramáticamente al Estado capitalista como un sistema injusto y al Derecho burgués como un sistema perverso, ciertamente desempeña un papel decisivo en la evolución mental y social del ser humano. Esto implica que la obra del Socialismo Budista seguirá teniendo una vitalidad extraordinaria siempre que el pueblo desee alcanzar la Liberación y el Despertar (Bodhi). Aunque el Ser Libre e Iluminado (Arhat-Bodhisattva) no ocupa el centro de la atención en la civilización burguesa de las redes sociales y los medios de comunicación, sus meritos se inscriben en el intento por rescatar los mejores saberes de la historia de la humanidad que han sido silenciados por el dogmatismo. Al ser la encarnación del conocimiento cumbre (Satori), el maestro espiritual es pura y simplemente el Ser más poderoso del mundo, siendo toda su existencia una reflexión serena y crítica sobre qué es la Justicia.

[1] K. Marx, Contribución a la crítica de la economía política.

[2] P. L. Stuchka, La función revolucionaria del derecho y del Estado.

[3] M. A. Reisner, El derecho, nuestro derecho, el derecho extranjero, el derecho general.

[4] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[5] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[6] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[7] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[8] E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[9] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[10] K. Marx, Critica del Programa de Gotha.

[11] K. Marx, Critica del Programa de Gotha.

[12] K. Marx, Critica del Programa de Gotha.

[13] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.

[14] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.

[15] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.

[16] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

[17] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.

[18] V. I. Lenin, El Estado y la revolución.

[19] Adolfo Sánchez Vázquez, Pashukanis: teórico marxista del derecho.  Prólogo al libro de E. B. Pashukanis, La teoría general del derecho y el marxismo.

Reconocimiento a Sea Shepherd Conservation Society

Reconocimiento de Paz para Sea Shepherd Conservation Society

Domingo 30 de Abril de 2017

El Comité Internacional de Ética Budista y Tribunal Budista de Derechos Humanos,

Recordando el Precepto Ético Budista basado en la prevención de dañar a los seres sintientes;

Considerando que Sea Shepherd Conservation Society es una institución internacional sin fines de lucro cuya misión ecológica es conservar la vida de millones de animales marinos, buscando detener la destrucción del ecosistema oceánico a nivel mundial;

Consciente de que el Presidente y Fundador de Sea Shepherd Conservation Society, el Capitán Paul Watson, ha sido sometido a persecuciones jurídicas a nivel internacional precisamente por interferir con la caza ilegal de ballena por medio de la acción directa;

Preocupado enormemente de que Sea Shepherd Conservation Society haya sido difamada como una organización eco-terrorista por el gobierno japonés y también que el gobierno costarricense haya emitido una orden de arresto en la Interpol, cuando Sea Shepherd Conservation Society realmente se trata de una fuerza popular justiciera de cumplimiento no-violento del Derecho Internacional;

Deplorando que Japón, Noruega e Islandia continúen realizando la caza de ballenas con fines comerciales y no-científicos, a pesar de que esto ha sido prohibido por la International Convention for the Regulation of Whaling, la International Whaling Commission y la International Court of Justice (ICJ);

Tomando en consideración que Sea Shepherd Conservation Society tiene como mandato primario a la United Nations World Charter for Nature (1982), la cual permite que grupos de individuos apliquen el Derecho Internacional de Conservación en aguas internacionales;

Analizando que Sea Shepherd Conservation Society respeta a otros convenios internacionales, como la Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora (CITES), la United Nations Convention on the Law of the Sea, la Convention of Antarctic Marine Living Resources (CCAMLR), la Northwest Atlantic Fisheries Convention (NAFO), la International Convention for Conservation of Atlantic Tuna (ICCAT), y la Convention on the Conservation of Migratory Species.

Examinando que los métodos de acción directa de Sea Shepherd Conservation Society apuntan a proteger de forma no-violenta a las ballenas y nunca intentan causar daño hacia los cazadores, siendo verdaderamente métodos de resistencia civil frente a la ilegalidad e impunidad;

Mostrando consternación por el hecho de que la organización Greenpeace ha criticado públicamente a Sea Shepherd Conservation Society por los métodos de acción directa que dañan la propiedad privada de los criminales del Derecho Internacional;

Teniendo en cuenta que el Dalai Lama T. Gyatso ha apoyado a Sea Shepherd Conservation Society, simultáneamente recomendando nunca utilizar métodos violentos para lograr los objetivos ecológicos;

Notificando que el Dalai Lama T. Gyatso también ha sido acusado de terrorista por el gobierno chino;

Reafirmando la necesidad de que los ejércitos del mundo sean reconvertidos en fuerzas globales de la Madre Tierra, trabajando siempre en servicio de la paz, justicia, educación y ecología;

  1. Apela a que la humanidad defienda el Camino Espiritual del humanitarismo, la rectitud, la Verdad y la armonía.
  2. Afirma que el Capitán Paul Watson es un héroe o campeón de paz en la lucha por los Derechos de los Animales.
  3. Hace un llamamiento a la International Criminal Police Organization (Interpol) para cancelar la orden de arresto contra el Capitán Paul Watson.
  4. Establece solemnemente que según el Derecho Budista especies como las ballenas y los delfines –junto con los ecosistemas marítimos- son seres no humanos con plenitud de derechos, lo cual es ampliamente reconocido en la Declaración Universal sobre los Derechos de los Seres No-Humanos, y que en dicha Declaración se expresa el derecho de los seres no-humanos a que sus intereses sean representados por activistas sociales.
  5. Expresa que Sea Shepherd Conservation Society cumple con las normativas del Derecho Internacional, teniendo la misión de oponerse a actividades ilegales que amenazan la biodiversidad y vida de la Madre Tierra.
  6. Deplora que algunos gobiernos y empresas estén destruyendo la vida oceánica, aniquilando a múltiples especies y poniendo en peligro a los ecosistemas con total impunidad.
  7. Declara la necesidad que tiene la comunidad internacional de juzgar los crímenes de Ecocidio, considerándolos como crímenes internacionales tan serios como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y los crímenes contra la paz.
  8. Solicita que la comunidad internacional promueva el vegetarianismo como un modelo adecuado de vida basado en el respeto por los derechos de los seres no-humanos.
  9. Requiere que Sea Shepherd Conservation Society no detenga su misión y trabajo solidario que ha salvado miles de seres no-humanos, los cuales también poseen una naturaleza búdica que debe ser cuidada y protegida.
  10. Ofrece apoyo espiritual y guía ética a Sea Shepherd Conservation Society, no sólo para mejorar los métodos no-violentos de lucha por un mundo mejor, sino también para intervenir más activa y directamente ante las causas del sufrimiento de los seres sintientes, poniendo a disposición de sus miembros conocimientos avanzados en Filosofía, Política, Ecología y Derecho Internacional.

Maestro Maitreya Samyaksambuddha

Presidente del Comité Internacional de Ética Budista y Tribunal Budista de Derechos Humanos